EL PLAN PARA LA PROTECCION FRENTE A LAS PSEUDOTERAPIAS. UN PASO DE GIGANTE, QUE ESPEREMOS NO TENGA LOS PIES DE BARRO.

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El Plan para la protección
de la salud frente a las

pseudoterapias

Un paso de gigante, que esperemos no tenga los pies de barro.

T

ras muchos años en los que desde distintas asociaciones dimos múltiples muestras de preocupación por el auge de las pseudociencias y en
especial de las pseudoterapias, la Fundación Española
para la Ciencia y la Tecnología (Fecyt) publicó su Encuesta de Percepción Social de la Ciencia y la Tecnología de 20181 según la cual, por un lado, la ciudadanía
muestra su confianza en la medicina de base científica y en nuestro Sistema Nacional de Salud; pero por
otro lado, existe cierta confusión respecto a qué tratamientos tienen base científica y cuáles no. Así, una
parte considerable de la población española cree en la
eficacia por ejemplo de la acupuntura (32,8 %) o la
homeopatía (25,4 %), y un 19,6 % ha usado alguna
vez terapias alternativas, sea como complemento o en
sustitución de un tratamiento médico efectivo.
El Gobierno de España ha entendido por fin que esto
supone un peligro real para la población, y ha decidido
tomar medidas al respecto. Ya en el editorial del pasado número hablamos del plan en el que los Ministerios
de Sanidad y Ciencia están trabajando para combatir la
pseudociencia y sus efectos, y ahora, meses después,
podemos entrar a valorar su alcance. No obstante,
conviene hacer primero una breve descripción de los
aspectos más interesantes del mismo, para luego presentar nuestras impresiones al respecto, en forma de
un coloquio real que sostuvimos unos cuantos socios
durante la última asamblea general de ARP-SAPC, celebrada en Logroño el pasado mes de abril.
Un primer borrador del Plan se presentó en noviembre de 2018, e incluía tres principios básicos:
1) La evaluación de las terapias alternativas, a la
luz del conocimiento científico existente.
el escéptico 32

2) La difusión de la información entre la ciudadanía, para que esta pueda elegir en libertad.
3) Que se haga cumplir la normativa existente y, en
su caso, la de nueva creación.
Respecto al primer punto, ya en 2011 el Ministerio
de Sanidad presentó el documento «Análisis de situación de las terapias naturales», primer paso para evaluar la base científica de 139 técnicas; y en 2012 se
creó la Red Española de Agencias de Evaluación de
Tecnologías Sanitarias y Prestaciones del Sistema Nacional de Salud (Redets), formada por las agencias de
evaluación de la Administración central y las Comunidades Autónomas, con el objetivo de ayudar a la toma
de decisiones en el Sistema Nacional de Salud. Será
esta la que se encargue de evaluar la base científica
de las técnicas pendientes de evaluación, puesto que
de las mencionadas 139 técnicas, 73 no cuentan con
ensayos clínicos o revisiones sistemáticas publicadas,
de modo que han sido descartadas de antemano:
Análisis somatoemocional, análisis transaccional,
ángeles de Atlantis, armónicos, arolo tifar, ataraxia,
aura soma, biocibernética, breema, cirugía energética,
coaching transformacional, constelaciones sistemáticas, cristales de cuarzo, cromopuntura, cuencos de
cuarzo, cuencos tibetanos, diafreoterapia, diapasones,
digitopuntura, esencias marinas, espinología, fascioterapia, feng shui, flores del alba, frutoterapia, gemoterapia, geobiología, geocromoterapia, geoterapia, grafoterapia, hidroterapia del colon, hipnosis ericksoniana,
homeosynthesis, iridología, lama-fera, masaje babandi, masaje californiano, masaje en la energía de los
chacras, masaje metamórfico, masaje tibetano, medicina antroposófica, medicina de los mapuches, mediVerano 2019

Los ministros de Sanidad (Mª Luisa Carcedo) y Ciencia (Pedro Duque), durante la presentación de la campaña #CoNprueba (foto: Juan A. Rodríguez)

cina ortomolecular, metaloterapia, método de orientación corporal Kidoc, método Grinberg, numerología,
oligoterapia, orinoterapia, oxigenación biocatalítica,
piedras calientes, pirámide vastu, plasma marino,
posturología, pranoterapia, psicohomeopatía, psychic
healing, quinton, radioestesia, rebirthing, sincronización core, sofronización, sotai, tantra, técnica fosfénica, técnica metamórfica, técnica nimmo de masaje,
terapia bioenergética, terapia biomagnética, terapia de
renovación de memoria celular (cmrt), terapia floral de
California, terapia floral orquídeas, terapia regresiva.
Las 66 en evaluación, esto es, de las que existe algún
tipo de estudio científico sobre su eficacia (sea positivo
o negativo), son las siguientes: abrazoterapia, acupresión, acupuntura, aromaterapia, arteterapia, auriculoterapia, ayurveda, biodanza, caballoterapia o hipoterapia, Chi-Kung o Qi-Gong, constelaciones familiares,
cromoterapia, crudivorismo, drenaje linfático manual,
enfermería naturista, fitoterapia, Gestalt, hidroterapia,
hipnosis natural, homeopatía, kinesiología, kundalini yoga, linfodrenaje, luminoterapia, macrobiótica,
magnetoterapia, masaje ayurvédico, masaje estructural profundo, masaje tailandés, medicina naturista,
medicina natural china, meditación, moxibustión, musicoterapia, naturoterapia, osteopatía, panchakarma,
pilates, programación neurolingüística, psicoterapia
integrativa, quiromasaje, quiropraxia, reflexología o
reflexología podal o reflexoterapia, reiki, respiración
consciente integrativa, risoterapia, sanación espiritual
activa, seitai, shiatsu o shiatsu namikoshi, sonoterapia,
tai chi, técnica Alexander, técnicas de liberación emocional, técnicas de relajación, terapia craneosacral, terapia de polaridad, terapia floral de bach, terapia floral
Verano 2019

de Bush, terapia herbal, terapia humoral, terapia nutricional, vacuoterapia, visualización, yoga de polaridad,
yoga, zero balancing.
En lo relativo a la publicidad engañosa de las pseudoterapias, el Plan prevé modificar la legislación de
centros sanitarios (RD 1277/2003), la de publicidad
de productos de pretendida finalidad sanitaria (RD
1907/1996), la de plantas medicinales (Art. 51.2,
RDL 1/2015) y la de publicidad de medicamentos
que no tengan autorización de comercialización (RD
1416/1994).
En el caso de los centros sanitarios, se tratará de garantizar que todas las actividades sanitarias se realicen
por profesionales con la titulación adecuada y oficialmente reconocida; y se eliminarán las pseudoterapias
de los mismos, sean estos públicos o privados, para lo
que aclarará qué técnicas pueden entrar en los tipos
U.101 (terapias no convencionales) y U.900 (otras unidades asistenciales) del mencionado RD 1277/2003.
Por último, incidirán en los principios del conocimiento científico como base en la formación de los
profesionales sanitarios, en distintos ámbitos:
yyEn el universitario, para no promover títulos propios u oficiales sobre pseudoterapias.
yyEn la formación continua de profesionales del
Sistema Nacional de Salud.
yyNo otorgando el reconocimiento de interés sanitario a actos que promuevan la utilización de pseudoterapias.
El primer texto de este Plan tuvo en cuenta las propuestas que se hicieron desde distintas asociaciones
de promoción del pensamiento crítico y el conocimiento científico, que fueron Apetp, Círculo Escép33 el escéptico

tico, Farmaciencia, RedUNE y ARP-Sociedad para el
Avance del Pensamiento Crítico. Dichas asociaciones
seguimos participando, junto con otros grupos interesados (colegios profesionales sanitarios, sociedades
científicas, asociaciones de pacientes), aportando posibles mejoras a un texto aún abierto.
Entre las propuestas surgidas desde el movimiento
escéptico, podemos destacar la relativa a la necesidad
de incluir el tipo penal de la persuasión coercitiva, que
acabe con la sensación de impunidad ante el engaño
cuando una víctima de pseudoterapias denuncia. Cabe
destacar también la buena acogida por parte de las
sociedades científicas y los colegios profesionales, si
bien algunos de estos últimos, como el Consejo General de Psicología o algunos colegios de Farmacia,
manifiestan cierta tibieza —cuando no apoyo abierto— ante algunas pseudoterapias, siempre que las
apliquen sus propios colegiados; mientras que en las
asociaciones de pacientes ha habido de todo: desde las
que aún muestran bastante confusión, a las que tienen
una clara postura en contra de las pseudociencias.
Esta es la situación del Plan a junio de 2019, cuyo
primer paso público ha sido la campaña #CoNprueba
de información general a la población sobre las pseudociencias y de divulgación del pensamiento crítico.
Actualmente estamos pendientes de la formación de
un nuevo gobierno tras unas elecciones generales, por
lo que es difícil saber lo que nos deparará el futuro.
Juan A. Rodríguez

Coloquio
Fernando Frías (abogado), Inma León (periodista),
Emilio Molina (informático) y Juan A. Rodríguez (director de El Escéptico).
IL: Presentamos aquí una puesta en común de lo
que ha sido un paso de gigante, podríamos decir, en
la lucha contra la pseudociencia y la pseudomedicina
en España, plasmado en la campaña gubernamental
#CoNprueba. Vamos a hablar de cómo se ha llegado
hasta aquí, algo que durante muchos años nos parecía
casi imposible, que es que hubiera una conciencia en
la sociedad y entre los políticos de que existía este

problema; de repente nos hemos encontrado con que
ya nos creen y se han mentalizado. ¿Quieres empezar
tú, Fernando?
FF: Creo que has dado con una de las claves fundamentales: efectivamente ha cambiado la percepción
en buena parte de la sociedad, de los medios de comunicación, de médicos y profesionales de la sanidad…
Por primera vez se están dando cuenta de que efectivamente tenemos un problema, que hay que afrontarlo y que necesitamos tomar medidas. Ahora el paso
de gigante, como dices, ha sido que esto haya calado
también en un proyecto político como es el del Plan
contra las Pseudociencias del Gobierno. Y al decir político me refiero a que corre a cargo de políticos, no a
que sea de una determinada orientación política, porque esto debería ser, como se dice ahora, transversal;
debería ser algo que asumieran todos los partidos y,
afortunadamente, parece que empieza a ser así.
EM: Por explicar un poco la cronología de cómo
hemos llegado hasta aquí, llevamos años clamando en
el desierto a base de repetir «cuidado con esta gente»;
hablo de charlatanes en sentido amplio, no solo de
pseudoterapias sino pseudociencias en general —terraplanistas, antivacunas...—; en los últimos años estamos viendo un auge sobre todo de la lucha contra las
pseudoterapias, más que nada porque a fuerza de poner, por desgracia, muertos encima de la mesa, se ha
llegado a constatar que esto no es un asunto anecdótico sino un problema sistemático de falta de control
absoluta del Gobierno y de las autoridades sanitarias
en general: de quién está ofertando como terapéuticas
qué cosas a la sociedad. A partir, como decía, de casos mediáticos que han evidenciado que no se trata de
una tontería que les pase a dos sino algo bastante más
serio, hemos comenzado a tratar con políticos de todos los partidos para, por un lado, acercarles esta circunstancia: que se encuentran por doquier centros que
no tienen ningún tipo de regulación y están ofertando
abiertamente pseudoterapias; que hay médicos —
siempre decimos médicos, pero nos referimos a profesionales sanitarios en general; de hecho, los médicos
son los que, entre comillas, mejor están comparados
con otras de sus áreas— que están faltando a su códi-

Se tratará de garantizar que todas las actividades sanitarias se realicen por profesionales con la titulación adecuada
y oficialmente reconocida; y se eliminarán las pseudoterapias de los centros sanitarios públicos y privados.

el escéptico 34

Verano 2019

go deontológico de manera flagrante, incluso saliendo en medios de comunicación exponiendo las más
grandes barbaridades sin que en sus colegios tenga el
menor tipo de repercusión. Y ya ni siquiera hablamos
de los intrusos, sin ningún tipo de formación ni nada,
que están ofertando todo tipo de barbaridades.
Esa idea ha ido calando, y en ese orden: primero,
un poco de conciencia mediática, cuando el periodismo se ha hecho eco de casos. Lo cual ha espoleado,
por supuesto, al estamento político. Por ejemplo, en
el caso de Ciudadanos con Igea, médico y diputado,
quien en seguida vio que era un problema muy serio,
y fue además quien lo llevó al Parlamento. Después
cogió el testigo Carmen Montón en el PSOE de Valencia, partido que acabó generalizando el asunto. Pero
todas las formaciones políticas han aportado algo, a
razón de lo que comentaba Fernando, porque no es
una cuestión de ideología. Víctimas hemos recibido
de todos los colores y de todos los tipos, desde el más
recalcitrante científico que tiene una pareja, un amigo
o un familiar que ha caído en las redes de un pseudoterapeuta, hasta el representante del otro extremo
ideológico, que ha acabado exactamente igual. Ahora
viene la incertidumbre de qué va a pasar con los nuevos gobiernos, pero aunque se desbaratara la situación
actual, ya hemos dado ese paso y al menos a nivel
político ya están enterados del problema.
IL: Quizá ya no tenga marcha atrás.
EM: De hecho, mis expectativas son que, quienquiera que retome el asunto, ponga aún más carne en
el asador, porque el plan tiene margen de mejora. Pero
eso habrá que verlo un poco más adelante.
IL: Juan, ¿cómo resumirías lo que ha venido siendo
la labor de las asociaciones, entre ellas la nuestra?
JR: Hasta ahora creo que ha sido una labor muy
de hormiguita, de pico y pala, de ir por un sitio y por
otro, sea en redes sociales, sea en las escasas oportunidades que teníamos con políticos, con los colegios
profesionales... con los responsables de la gestión de
la salud pública, en sentido amplio. Luego, lo que decía Emilio también: el dar a conocer casos concretos.
O en el caso por ejemplo de los profesionales sanitarios, que hasta ahora parecía que era un asunto que no
iba demasiado con ellos, el hacerles ver que no es ya
que hubiera gente que les estuviera comiendo el terreno sin ningún tipo de titulación, sino que dentro de
sus mismos círculos, gremios, colegios profesionales,
como lo quieras llamar, había mucha gente practicando esas cosas.
IL: Sí, que no es solo intrusismo, sino una cuestión
de salud pública.
JR: Eso es. Que no era solamente que les afectara
a su profesión o a su bolsillo, sino una cuestión social.
IL: Fernando, desde el punto de vista legal, ¿qué
habéis propuesto que se haga?
FF: Nosotros, tanto desde esta asociación como
desde otras e incluso a nivel individual, llevamos mucho tiempo pidiendo reformas legislativas, unas más
concretas y otras más abstractas —en el sentido de peVerano 2019

dir una reforma pero no de exponer los términos concretos en que entendíamos que se debía hacer— pero,
en fin, era una inquietud que teníamos desde hacía
bastante tiempo. Aquí hemos coincidido con que en
la Comunidad Valenciana, durante el mandato de Carmen Montón como consejera de Sanidad, ella misma
y su equipo quisieron poner en marcha una serie de
reformas. Así empezamos una convergencia, porque
teníamos las mismas ideas, pensábamos en hacer más
o menos lo mismo. Y se ha materializado luego en una
serie de proyectos que están tramitándose, no sé si los
veremos aprobados pronto o tendremos que esperar a
ver qué pasa con el nuevo gobierno.
En cualquier caso son modificaciones, sobre todo
de Reales Decretos, porque legislación hay; el problema fundamental es que alguna no es demasiado clara
y necesita un pequeño lavado, que es lo que se está
haciendo. Y por otra parte, faltaba también la voluntad
de ponerla en marcha. Entrando en detalle, podríamos
decir que hace falta una puesta al día de la normativa
sobre publicidad de productos sanitarios y de productos con pretendida finalidad sanitaria. Porque tenemos, por ejemplo, un bonito decreto de 1996 —que
está prácticamente sin estrenar— sobre publicidad
de «productos milagro» y productos pretendidamente sanitarios. Casi nunca se ha aplicado, pero es que
además estamos hablando de hace mucho tiempo, de
hace más de dos décadas, tras las cuales los contenidos publicitarios e incluso los propios productos que
se ofrecen han cambiado mucho, y hay que ponerse
al día.
Hay que poner al día también la legislación sobre
centros y establecimientos y servicios sanitarios, que
es algo que ya estaba en marcha con anterioridad, pero
hemos incidido en la necesidad de evitar ambigüedades, sobre todo. La norma establece claramente que
hace falta una titulación sanitaria, hace falta reunir una
serie de requisitos, pero no es tan clara a la hora de decir que eso se aplique a todos los centros y a todos los
servicios que aspiren a tratar enfermos. No vale decir:
«no, como yo no soy un profesional sanitario, quedo
fuera de la ley y al margen de la normativa». No es
eso, y pretendemos que la norma lo deje bien claro.
Es algo que los tribunales ya saben, por ejemplo, pero
que no haga falta llegar hasta los tribunales.
JR: Y por tu parte, Inma, desde el punto de vista de
los medios, ¿has visto, por lo menos en tu entorno, un
cambio de actitud respecto a estas cosas?
IL: Sí, clarísimo. Lo hemos dicho aquí al principio.
Hasta hace relativamente poco, en los medios aparecía todo tipo de pseudociencias, dándoles además
un valor médico y una respetabilidad asombrosa. Por
ejemplo, la estevia como forma de combatir la diabetes. O que se pusieran en duda las vacunas. Recuerdo,
hará un par de años, que en un telediario se dio voz a
una mujer de la Liga por la Libertad de Vacunación
que dijo tranquilamente que las vacunas podían producir daño cerebral, eso se emitió y nadie lo cuestionó. Para mí fue un shock que compañeros periodistas
35 el escéptico

dieran esto. Y no te hablo solo de los telediarios, sino
de todos los medios. Ahora mismo hemos llegado a un
punto en que, como si hubiera habido un clic, la gente
tiene conciencia de que hay algo que se llama pseudociencia, que es peligroso, que hay que combatirlo y
además desacreditarlo. Y eso es muy reciente.
EM: Sin embargo, todavía está todo por hacer.
Ayer mismo creo que Antena 3 estaba sacando cosas
sobre wififobia y luego por la tarde hizo un combo
con no me acuerdo si era el glifosato o qué. Y seguimos con la equidistancia mágica en los debates. Al
menos la BBC ya se está planteando no llamar a un
negacionista o a una contraparte en temas en los que
ya no hay ningún tipo de discusión científica, porque
no tiene sentido.
Pero todavía está la casa por barrer en muchos aspectos. Un impulso muy fuerte por parte de la Organización Médica Colegial fue la creación de un observatorio donde, sin tapujos, se pusieran nombre y apellidos a muchas de las propuestas pseudocientíficas.
Eso ha supuesto un avance, porque estamos repletos
de médicos, de enfermeros… Para poner al lector en
situación: hace nada el Colegio Oficial de Enfermería
de Barcelona lanzaba, con todo orgullo, la noticia de
que se habían cualificado como nivel 2 o nivel 3 de
Flores de Bach. O sea, en lugar de estar luchando contra esto, todavía están en la tesitura no solo de apoyarlo sino de darle ese aval público.
Ahora estamos en el momento en que se está declarando una guerra abierta. Son tiempos muy interesantes. La gente está empezando a tener conciencia. Eso
significa que, a la vez, hay muchos que están empezando a ver peligrar sus negocios, y tenemos constancia de que las ventas y los ingresos de empresas tan
grandes como Boiron y, sobre todo, de muchas de las
más pequeñas, se están viendo gravemente disminuidos; y no van a dejarlo pasar, no van a vender su piel
precisamente barata.
IL: De ahí que estén con esa ofensiva en los tribunales.
EM: Como suelo decir, ahora mismo estamos viviendo el episodio de El Imperio contraataca.
FF: Sí, es cierto, pero de todos modos soy bastante

optimista, no solo por el cambio que hemos visto sino
porque incluso esos aspectos que decía Emilio, que
haya todavía colegios que defiendan este tipo de cosas —los farmacéuticos sobre todo, que parece que no
tienen remedio—, que programen todavía sus cursos
con el discurso inaugural a cargo de los homeópatas…
ese tipo de cosas siguen estando ahí pero cada vez son
más minoritarias y más criticadas. Antes, aparte de
que la inmensa mayoría de los colegios hacían la vista
gorda o no se metían, los que programaban cursos de
ese tipo no recibían la más mínima crítica por parte
de sus colegas. Ahora es todo lo contrario: ahora es la
mayoría de la profesión médica la que está tomando
conciencia de que ahí hay un problema, de que algunos de sus colegas son parte de ese problema y están
intentando ponerle freno. De la profesión médica y de
otras profesiones sanitarias.
IL: Estábamos hablando de políticos, de profesionales sanitarios, hemos hablado de periodistas… Pero
Juan, ¿crees que la sociedad, la gente, ha cambiado
también de mentalidad y ya empieza a ser un poquito
más consciente y a tener un poco de espíritu crítico?
JR: Sí, claro, porque hasta ahora con este tema de
«terapias no-sé-qué» estaban por un lado los que pensaban que eso era algo residual, de los curanderos que
se habían quedado en ambientes rurales y, por otro,
quienes tenían estas cosas asumidas como algo plenamente válido. Ahora se está tomando conciencia de
que muchas de esas prácticas son muy cuestionables.
Hemos hablado de la sociedad civil, del cuarto poder que es la prensa, del poder político, pero otra de las
patas que tiene que funcionar aquí y que entiendo que
todavía no se ha hecho muy a la idea de este problema es el poder judicial. Hasta ahora, tradicionalmente,
cuando llegaba un caso de este tipo a los tribunales,
solían despacharlo diciendo que si una persona había
optado libremente y en plenitud de sus facultades por
terapias alternativas, pues que no viniera aquí a los
juzgados a pedirnos que le defendiéramos de nada,
que ya era mayorcito, lo cual desde nuestro punto de
vista es un error y una falta absoluta de perspectiva de
la realidad.
Sin embargo ahora no sé yo si, por un lado, que ellos

En los últimos años estamos viendo un auge de la lucha
contra las pseudoterapias porque, a fuerza de poner muertos encima de la mesa, se ha llegado a constatar que no es
un asunto anecdótico sino un problema sistemático.

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Verano 2019

Dos de los pósters para compartir que forman parte de la campaña #CoNprueba (www.conprueba.es/comparte#)

también tomaran conciencia sería bueno para que de
verdad vieran que esto es un problema y que hay una
serie de gente que está engañando a personas en situaciones especialmente vulnerables pero, por otro lado,
puede volverse en sentido contrario precisamente por
eso: al haber ya tanta información, al ser un tema tan
del día a día que lo tienes en la prensa y demás, puede
que los jueces incidan en eso y digan: «pero si todo el
mundo sabe que el que te ofrezcan curarte una enfermedad bebiendo zumos de fruta es un engaño, ¿cómo
puede usted alegar que le han estafado?».
IL: La cuestión judicial también tiene otra vertiente, y es que los jueces empiezan a dictar sentencias,
por ejemplo, sobre si el glifosato produce cáncer, sobre si una persona tiene una enfermedad como la sensibilidad química múltiple que la incapacita… Y en
general la sociedad piensa que, una vez que un juez
ha sentenciado algo, eso tiene valor científico, ¿no,
Fernando?
FF: Bueno, sí y no. La verdad es que las decisiones
judiciales tienen su prestigio, evidentemente, porque
es un sistema de toma de decisiones muy regulado,
un sistema en el cual una persona preparada para ello,
como es un juez, valora una serie de pruebas que le
ponen delante.
Pero hay que tener en cuenta también que muchas
veces no comprendemos el alcance que pueden tener
Verano 2019

determinadas decisiones judiciales a la hora de considerar algo como probado. Tú has puesto el ejemplo
del glifosato. También podemos poner otro más cercano como el reconocimiento de la incapacidad, por
ejemplo, por la famosa electrosensibilidad. Realmente
eso no quiere decir que el juez diga que es cierto que
una persona capta la radiación electromagnética y se
pone enferma por ello. No, lo que está diciendo es que
hay una persona que tiene una enfermedad caracterizada por que piensa que la radiación le produce esos
síntomas. Sea eso cierto o no, esa enfermedad es lo
suficientemente grave como para ser incapacitante y
hay que concederle la baja. Otra cosa es que la causa
en realidad sea el simple miedo, y a la hora de difundir
las noticias sobre electrosensibilidad estamos contribuyendo a reforzar ese miedo y a empeorar el estado
de los enfermos. Pero hay que entender que el juez no
ha dicho que eso exista; ha dicho que ese señor está
enfermo, simplemente.
IL: Y de nuevo, a veces somos los periodistas los
que lo explicamos mal. Bueno, esperemos tener buenas noticias pronto y veamos que esta ofensiva política y social contra las pseudociencias da sus frutos.
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percepcion-social-de-la-ciencia-y-la-tecnologia-en-espana
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