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LAR NÚMERO 10

Tras el artículo sobre el "avistamiento colectivo", he añadido las "apostillas" que aparecen en el número 11.

En el artículo sobre "Simploké" he corregido la errata que se menciona en el número 11.

LAR Numero 10 / Año III
Agosto de 1988


EDITORIAL

¿POR QUE SOMOS ESCÉPTICOS?

Mario Bohoslavsky


Mario Bohoslavsky es redactor-jefe de la revista de divulgación científica "Algo" y vocal de Alternativa Racional a las pseudociencias (ARP). Escéptico activo, se define como "un 'viejo cazador' solitario en la noble cruzada de combatir la estupidez y la superstición".
Este artículo fue concebido por su autor como documento explicativo de la labor de ARP destinado a personas interesadas en recibir información sobre la asociación y el movimiento escéptico en general. Sin embargo, cuando llego a nuestras manos con unas líneas del autor, no pudimos evitar exclamar "¡Eureka!, he aquí un buen editorial para el próximo número". Solo esperamos que nuestro amigo reprima sus instintos primarios -irracionales- y nosotros vivamos para ver el próximo número de esta revista.


PRIMERO FUE LO PRIMERO

Hasta hace relativamente poco tiempo, digamos un millón o dos de años, nuestros antepasados eran seres completamente irracionales, a pesar de que su inteligencia ya era bastante mayor que la de los otros monos y muchísimo más grande que la de cualquier otro animal. Sin embargo, su relación con las cosas era aún puro afecto, pura emoción: si un coco no se dejaba romper con facilidad, se enfurecían con el coco, como si el pobre fruto lo estuviera haciendo a propósito para fastidiarles; si en medio de una noche fresca se largaba una fuerte lluvia que los dejaba ateridos, pensaban que el cielo era malo porque los mojaba y que, a juzgar por los rayos que echaba sobre la jungla, debía estar furioso. Deseo, temor, ira: ésa era la sencilla constelación de impulsos que llenaba sus cerebros, y por analogía atribuían las mismas propiedades a los cocos y a las nubes, a las piedras y a las plantas.
Pero una serie de circunstancias adversas -especialmente las alteraciones del clima, que hicieron retroceder la jungla en favor de la sabana, obligándole a caminar sobre dos patas, cambiar de dieta, asociarse en grupos más numerosos y comunicarse mediante sonidos cada vez más diferenciados-, fueron cambiando su naturaleza y su conducta. Se hizo más social, desarrolló un lenguaje verbal complicado y eficiente, organizó la tribu repartiendo el trabajo según especialidades, y como resultado de todo eso -y ayudado por una dura selección natural que no perdonó a los menos listos- desarrolló enormemente la capacidad de su corteza cerebral.
Poco a poco, y de manera muy incipiente, ese cerebro fue adquiriendo la capacidad de observar la realidad como algo que tenía propiedades en sí misma, más allá de los sentimientos que suscitara. Ya no se trataba de que el coco fuera bueno o malo: nuestro mono aprendió que el coco era "duro". y que no se rompía si e le pegaba con algo blando, pero sí si se le golpeaba con algo sólido. No servía de nada enojarse: había que buscar una piedra o quedarse con hambre.
Esa nueva manera de pensar, que podía abstraer propiedades generales, ligar recuerdos afines mediante cierta lógica elemental y separarse por un momento de las emociones primarias para analizar objetivamente la realidad, resultó una novedad absoluta en la historia de la Tierra. Para simplificar, en estas páginas la llamaremos Razón, y en homenaje a la importancia que tuvo en la historia de nuestra especie escribiremos siempre su nombre con mayúscula.
Ese animal, que ya estaba dejando de ser mono para empezar a ser hombre, podía caminar sobre dos patas, era inteligente, se comunicaba mediante sonidos con sus semejantes, vivía en una pequeña comunidad organizada, era omnívoro, tenía una mano prensil que le permitía aferrar cosas para usarlas como armas o como instrumentos, y lentamente empezaba a poder razonar. Todas esas condiciones fueron importantísimas, indispensables, para hacer de él un ser excepcional, y todas juntas constituyeron la clave para que pudiera comenzar esa larga andadura que algún día lo llevará a las estrellas. Pero una sola de ellas le pertenece en exclusividad, una sola es específicamente humana: la Razón.
Los canguros también caminan sobre dos patas, pero no son humanos. Los delfines son muy inteligentes, pero no son humanos. Muchos pájaros se comunican mediante un complejo lenguaje sonoro, pero no son humanos. Las hormigas o los lobos viven en comunidades muy organizadas, los osos son omnívoros y los monitos tienen manos prensiles, pero ni hormigas ni lobos ni osos ni monitos son humanos. Sólo la Razón nos hace hombres, aunque ser hombre sea algo más que gozar de Razón.


CABEZA Y CORAZON

Para bien o para mal -quizás para bien y para mal-, los seres humanos somos en parte racionales y en parte irracionales. Quizás no seamos tan racionales como creemos, y probablemente no somos ni siquiera tan racionales como necesitaríamos ser, pero podemos razonar. La Razón nos permite comprender la realidad objetivamente, dominar la Naturaleza, controlar nuestro entorno, satisfacer nuestras necesidades biológicas y medrar bastante bien sobre el planeta: después de todo, y aunque muchas personas aún pasan hambre, el solo hecho de que hayamos podido llegar a ser más de cinco mil millones -por asfixiante que nos parezca la superpoblación- ya constituye un rotundo éxito de nuestra especie.
En cuanto a nuestra Irracionalidad (que por razones de equidad también escribiremos con mayúscula), es el territorio de los instintos, la imaginación y el placer / dolor, el lugar portentoso donde crecen la poesía y el amor, las artes y la moral, gran parte de la filosofía y casi toda la ideología, la fe religiosa (o antirreligiosa) y la solidaridad, el sexo y la amistad. No podríamos ser hombres muy raros si no fuéramos, en parte, racionales, pero seríamos unos hombres muy raros si no fuéramos también bastante irracionales.
La Razón y lo Irracional se equilibran y complementan, y a veces luchan y otras veces se ayudan, pero la Razón puede pensar en lo Irracional mientras que lo Irracional no puede comprender a la Razón. Aunque sólo fuera eso, la conducta más humana es la que, en caso de conflicto, privilegia a la Razón y le da el gobierno de las cuestiones más importantes. Quizás la verdadera sabiduría consista en poder armonizar la convivencia de esos dos habitantes de nuestra mente, porque lo que uno sueña el otro lo realiza: nuestro corazón quería ir a la Luna, por ejemplo, y nuestra cabeza nos dijo cómo ir a ella finalmente,


EL JUEGO DE LA RAZON

Puesto que la Razón y lo Irracional -la cabeza y el corazón, por decirlo así- viven juntos dentro de nosotros, ¿cómo podemos saber si nos está hablando uno o el otro? Cuando chocan, y lo hacen con frecuencia, ¿Cómo puede distinguir nuestra voluntad las "razones de la Razón" de las razones del corazón (algo indispensable si creemos en que la Razón es más humana, más confiable y menos engañosa, aunque a veces se equivoque)?
Con los años desarrollarnos cierta experiencia que nos permite ir conociendo el estilo de uno y otro, pero además hay otro modo de reconocerlos. La Razón es tan ordenada que, aunque su curiosidad y buen humor la llevan a inventarse juegos uno tras otro, sólo le interesan los juegos con leyes y reglas claras, los juegos que se juegan según ciertos reglamentos, como la lógica y la matemática. El mayor y más importante de todos esos juegos es, sin duda, el Jueqo de Comprender la Realidad Externa, también llamado Ciencia, y el reglamento que lo rige -llamado Método Científico- es un dechado de sentido común. Ese reglamento es un poco largo para transcribirlo aquí, pero es seguro que cualquier humano, en tanto ser (parcialmente) racional, lo ha utilizado sin saberlo más de una vez en su vida.
Una de las reglas del hermoso juego de la Ciencia pone que la Razón no ha de aceptar algo como cierto sólo porque lo diga mucha gente, o porque lo diga gente muy importante, y que siempre ha de detenerse, ante una afirmación cualquiera, y dudar sobre si es o no cierta. Naturalmente eso obliga a ir mucho más despacio, sopesando cada aparente verdad, caminando con desconfianza, como la mula en la montaña, que nunca apoya su peso sobre una piedra hasta estar segura de que es lo bastante firme. El filósofo y matemático francés René Descartes elogió en su obra las ventajas de esa saludable desconfianza, y por eso en su homenaje solemos llamar a ese dudar de todo "duda cartesiana".
En griego, "observador" se dice "skepticós", por lo cual a la persona partidaria de la duda cartesiana se la llama también "escéptico", que sólo quiere decir "inclinado a la duda": el escéptico no es, como suele pensarse, una persona amargada y pesimista, sino simplemente alguien que no acepta ninguna verdad aparente hasta que la ha observado con bastante detenimiento. Por lo demás, los escépticos son personas del todo normales, que tienen sus convicciones morales, sus preferencias irracionales, sus creencias religiosas o antirreligiosas. Pero respetan una norma: la de no entremezclar las cosas. "A Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César" es posiblemente la mayor afirmación escéptica de toda la Biblia. A la Razón lo que es de la Razón (el conocimiento objetivo de la realidad, la diferenciación entre afirmaciones verdaderas y falsas sobre el mundo real) y a lo Irracional lo que es de lo Irracional (los juicios de valor, las preferencias éticas y estéticas, el art!
e y las convicciones metafísicas). Cuando quieren saber si lloverá mañana, los escépticos se lo preguntan a un meteorólogo; si quieren saber cuál fue el crepúsculo más triste, se lo preguntan a un poeta. En ese sentido los escépticos actuales tienen poco que ver con los ultrarracionalistas del siglo pasado (y algunos de este siglo) que soñaban con sofocar por completo lo Irracional.


LOS ENEMIGOS DE LA RAZON

Lo contrario del escepticismo es la "credulidad", y consiste en aceptar como ciertas, con ligereza, las afirmaciones más habituales, sin analizar antes su consistencia, sólo por pereza intelectual, falta de preparación, respeto a la autoridad de ciertas personas u otras razones. En la etapa actual de la Humanidad la gran mayoría de las personas son bastante crédulas, sobre todo debido a su ignorancia y falta de entrenamiento en el método científico y en las prácticas racionales en general; casi todas esas personas actúan de buena fe, es decir por convicción, y no por intereses espurios.
Los verdaderos enemigos de la Razón no son, necesariamente, las personas crédulas, sino aquellas personas que se benefician personalmente de que los demás sean crédulos. Incluso algunos de estos embaucadores son, en su fuero interno, incrédulos, escépticos, pero promueven la credulidad ajena para obtener más dinero con sus libros, tener sus consultas llenas de personas con problemas, vender sus curas mágicas o cobrar por su participación en radio, televisión y prensa.
Los escépticos, que han luchado tenazmente a lo largo de los siglos para sostener el reinado de la Razón -algunos al precio de sus vidas; los más a costa de la burla ajena, el perjuicio económico, la soledad-, ven con desesperación cómo, una y otra vez, gente poco escrupulosa negocia con la credulidad ajena. Bien es verdad que la ciencia ha avanzado, y que la gente ya no cree en algunas viejas patrañas que otrora fueron aceptadas por casi todos, pero cada día nacen nuevas mentiras, tonterías que son aceptadas sin pensárselo dos veces. Y lo que es peor: los modernos charlatanes, sabedores de que la Razón es más fuerte que ninguna otra cosa en el Universo, se disfrazan a veces de científicos, visten sus patrañas de un lenguaje exterior que remeda los modales, el lenguaje científico. Pero eso no es Ciencia: es pseudociencia.


UNA ALTERNATIVA RACIONAL

Hay dos clases de escépticos los pasivos y los activos. Los escépticos pasivos se limitan a sonreír socarronamente cuando ven cómo los crédulos tragan el anzuelo que les ofrecen los charlatanes. Con desdén por esas masas ignorantes, a veces poco instruidas y otras veces aquejadas de "ignorancia relativa" de todo lo que es ajeno a su especialidad o profesión, los escépticos pasivos se encogen de hombros y en todo caso se duelen de que "la gente sea tan tonta", pero consideran inútil enfrentarse con los charlatanes y embaucadores.
Otros escépticos, en cambio, se sienten horrorizados por la supervivencia de tantas tonterías de la Edad de Piedra en plena Era Atómica, y piensan que si no actúan en la medida de sus fuerzas, estarán colaborando con los ejércitos del oscurantismo. Creen, también, que la gente no es tonta, sino que está desinformada, y que alguien ha de desafiar a los profesionales de la mentira para que las personas crédulas tengan la oportunidad de confrontar dos puntos de vista distintos, uno de ellos racional y el otro pseudocientífico. Estos son los escépticos activos, reunidos en las asociaciones escépticas de todo el mundo, y entre ellos se cuentan celebridades mundiales corno los divulgadores Isaac Asimov o Carl Sagan, científicos famosos (incluso una buena media docena de premios Nobel), filósofos como el epistemólogo argentino Mario Bunge (premio Príncipe de Asturias) y muchas de las personas más brillantes de Occidente.
En España los escépticos activos nos reunimos alrededor de una asociación con sede central en el País Vasco y ramificaciones en prácticamente todo el territorio peninsular: Alternativa Racional a las Pseudociencias (ARP), que edita esta revista más o menos trimestral titulada "La Alternativa Racional". NI ARP ni LAR tienen dinero suficiente para llevar a cabo -como hacen nuestros hermanos escépticos norteamericanos, reunidos en torno al poderoso comité para la Investigación Científica de los Supuestos Hechos Paranormales (CSICOP)- una investigación sistemática, objetiva y científica de todos los supuestos hechos "sorprendentes" o "carentes de toda explicación posible", como suele decirse, ni pueden salir al paso de todas las afirmaciones temerarias que se oyen cada día por radio o televisión o que se publican en diarios, revistas y libros. Pero tampoco se limitan a la investigación documental y bibliográfica (que brinda gratuitamente a toda persona que manifieste tener dudas !
sobre determinado fenómeno supuestamente fuera de lo normal): en los puntos de España donde los socios de ARP -que en alguna ocasión han sido bautizados "los cazafantasmas"- son más numerosos, se están poniendo en marcha constantemente nuevas investigaciones, a veces con resultados sorprendentemente exitosos. Como es natural y comprensible, los charlatanes y embaucadores profesionales tienen una pésima opinión de ARP y de sus asociados.


¿ERES UNO DE LOS NUESTROS?

Algunos pocos miembros de ARP fueron escépticos toda su vida, pero la mayoría empezaron siendo bastante crédulos hasta que alguna cosa les hizo tener las primeras dudas. No creas que para acercarte a nosotros debes estar de acuerdo en todo: basta con que esté de acuerdo en que lo mejor, ante una afirmación cualquiera, es sopesarla con cuidado antes de darla por cierta. Si piensas de este modo, quizás te convenga empezar por leer nuestra revista, "La Alternativa Racional", donde encontrarás artículos de autores locales y otros traducidos de todas las revistas escépticas del mundo con las que mantenemos un fraternal intercambio. Si ya te sientes escéptico y quieres acercarte de un modo más activo, puedes contactar con los delegados locales de ARP en tu comunidad autónoma, para lo cual en la segunda página encontrarás una lista con sus nombres y direcciones. Ellos tendrán mucho gusto en conversar contigo personalmente y aclararte cualquier duda.
España, como todo el mundo occidental, está viviendo en esta época un cierto retroceso de la Razón, un avance de posiciones y creencias que no son irracionales sino antirracionales. No te cruces de brazos, porque un avance del oscurantismo puede llegar a afectar el futuro de tus hijos de un modo muy negativo: hace poco se reveló que el presidente del país más poderoso de la Tierra tomaba sus decisiones previa consulta astrológica, como en la Babilonia de hace cincuenta siglos. Seguro que no es ésa tu imagen de un futuro deseable, pero ha pasado ahora y puede volver a pasar. A menos que hagamos algo de nuestra parte.
Muchos de nuestros centros locales son aún tan pequeños que no pueden afrontar tareas hacia afuera, y están dedicados solamente a crecer-. Si hoy decides unirte a nosotros, quizás mañana podamos, juntos, desenmascarar una mentira. Pero sea hoy o mañana, piénsatelo. No podemos tirar dos millones de años a la basura.

* * * * * * * * * * * * *
LAR Numero 10 / Año III
Agosto de 1988


CRÓNICA DE UN AVISTAMIENTO COLECTIVO

Manuel Borraz Ayrnerich


En las primeras horas del 30 de abril de 1975, la localidad burgalesa de Peral de Arlanza y sus alrededores fueron escenario de un misterioso episodio. Al parecer, numerosos testigos pudieron observar un insólito fenómeno luminoso que durante su larga permanencia en la zona llegó a "escoltar" repetidas veces el vehículo en que viajaban tres vecinos de una finca próxima.
A un observador atento, los detalles del suceso le sugerirán la visita de una extraña nave tripulada. Sin embargo, como se intenta demostrar a continuación, este juicio podría ser demasiado precipitado.


DESARROLLO DE LOS HECHOS

Aquí nos atendremos a la versión del suceso publicada por el periodista y escritor navarro Juan José Benítez, quien ese mismo año llevó a cabo una investigación sobre el terreno.
[Benítez, Juan José: 100.000 kilómetros tras los ovnis. - Editorial Plaza & Janes (Col. "Otros Mundos"). - Barcelona 1978. - PP. 104-110. La misma exposición del caso puede encontrarse en la revista "Lecturas" del 12 de marzo de 1.976, PP. 80-81, que incluye alguna foto del lugar y de los testigos.]
Aunque la Guardia civil realizó una encuesta del caso, no ha hecho público ningún informe ni ha divulgado conclusión alguna.
Benítez tuvo oportunidad de entrevistar a numerosos testigos presenciales -consta el nombre de al menos nueve de estos testigos-, gentes sencillas, dedicadas a las tareas del campo, con residencia en Peral de Arlanza -que contaba con cuatrocientos habitantes- o en Pinilla -pequeña localidad situada a unos tres kilómetros de la anterior-.
La mayor parte del relato gira en torno a las vicisitudes de tres de los testigos, los que vivieron más intensamente el avistamiento. Eran tres vecinos de Pinilla de dieciocho, diecinueve y veintidós años de edad, que, según manifestaron, no se habían interesado antes por la cuestión de los ovnis ni habían leído nada sobre el tema, siempre según la versión de Benítez-
Se ha subdivido la exposición en pequeños apartados para facilitar más tarde la discusión del caso- todas las indicaciones horarias aparecen subrayadas.


Primera salida hacia Pinilla

Hacia las 0,30 horas, los tres jóvenes abandonaban Peral de Arlanza en coche para dirigirse de regreso a la finca Pinilla después de haber acudido a un pequeño circo recién instalado en Peral. Cuando habían recorrido unos trescientos metros, les llamó la atención una luz blanca muy potente a la derecha de la carretera. Aquella luminosidad, que al principio confundieron con los faros de un coche, procedía de un pequeño altozano -sin acceso por carretera ni por camino- muy próximo a las bodegas del pueblo y a no más de doscientos metros de la carretera. La luz era tan intensa que llegaba a deslumbrar e impedía determinar si estaba posada en el suelo, si bien daba la impresión de encontrarse a uno o dos metros de altura.
El conductor paró el motor al tiempo que uno de los presentes señalaba la luz gritando. "¡Eh, mirad! ¡Parece un hombre!" En medio de aquella luz deslumbrante había observado fugazmente un ser muy alto y con el pelo muy largo, sin que sus compañeros llegaran a vislumbrarlo.
Todo sucedió muy rápido. El ovni comenzó a ascender lentamente y en silencio, haciéndose más grande. La luz blanca se confundió con otras amarillas y azules, como una "nube" en medio de luces de colores. Entretanto, el coche -que tenía el motor parado- experimentó algunas vibraciones y movimientos, como si "el vehículo fuera atraído por alguna fuerza...". Asustados, los observadores dieron media vuelta y regresaron al pueblo.


Avistamiento desde Peral de Arlanza (I)

Una vez en Peral, los tres corrieron a casa del alcalde muy excitados. Eran sobre las 0,30 ó 1 horas. El ovni se había elevado a unos cien o doscientos metros y permanecía inmóvil sobre el pueblo en medio de un impresionante silencio. Su luz lo llenaba todo, y podía verse como si fuera de día. Durante la encuesta, el alcalde describiría el fenómeno como un resplandor blanco-amarillento de una intensidad sorprendente que iluminaba el pueblo y sus alrededores "como un gigantesco faro en el cielo". Alertados por el griterío y por el insólito resplandor, muchos vecinos salieron de sus casas a observar el fenómeno. El ovni siguió allí durante más de medía hora.


Segunda salida hacia Pinilla

Cuando, entre la 1 y las 1,15 horas aproximadamente, los tres jóvenes emprendían viaje hacia Pinilla, la luz comenzó a desplazarse, alejándose del pueblo. No se habían distanciado más de un kilómetro cuando el ovni apareció a su derecha, a unos ciento cincuenta o doscientos metros de la carretera y a unos cien metros de altura. Presos del pánico, apuraron el acelerador pero el objeto les siguió a su misma velocidad sin que pudieran dejarlo atrás en ningún momento. Su luminosidad seguía siendo tan intensa que podían ver gran parte de la carretera o de los campos próximos, e incluso distinguir perfectamente las hojas de los árboles.
De repente, cuando se encontraban a poco más de un kilómetro de la finca Pinilla, el ovni giró y comenzó a acercarse al vehículo, cruzando vertiginosamente ante los testigos, a unos veinte metros de distancia y a escasa altura (quizás unos diez metros). Aquel "huevo" enorme y luminoso cruzó la carretera de forma fulgurante, cegándolos al pasar, y se perdió entre los sembrados. Según uno de los observadores, el ovni llevaba detrás "algo raro y tenso, como una red". Frenaron como pudieron y tras dar media vuelta emprendieron una loca carrera en dirección a Peral de Arlanza. La "esfera" los siguió de nuevo por el lado derecho, aunque esta vez a mayor altura.


Avistamiento desde Peral de Arlanza (II)

Una vez más, el ovni se cernió inmóvil sobre las casas del pueblo, pidiendo ser contemplado durante más de media hora.


Tercera salida hacia Pinilla

Cuando los tres jóvenes, ya algo más tranquilos, intentaban de nuevo llegar a Pinilla en coche, pudieron comprobar que el objeto volvía a seguirlos y poco faltó para que desistieran de una vez por todas de su empeño. Pero esta vez el ovni no se acercó y se mantuvo a unos quinientos metros de distancia, siempre a su derecha. Finalmente, a pocos metros de la puerta de entrada de la finca, el conductor -más animado que sus acompañantes, que le instaban a que siguiera- paró el coche y apagó las luces. El ovni también se había detenido. Los otros dos testigos tuvieron que obligar "casi a puñetazos" al conductor a que entrara en casa. Eran sobre las 2,30 horas.


Avistamiento desde Pinilla

Sin perder tiempo, los tres llamaron a sus respectivas familias que acudieron alarmadas a observar aquella "cosa" luminosa, inmóvil a pocos metros sobre la escuela, que lo llenaba todo con una luz intensa blanco-azulada. El fenómeno sería descrito posteriormente como un círculo, con rayos y colores azules, amarillos y rojos, comparándose su resplandor al de un millar de focos de tractor.
El ovni pudo ser observado también a través de unos gemelos que permitieron discernir "algo así como figuras que se movían dentro de la luz" cuando el aparato bajó hasta unos cincuenta metros sobre la escuela (los testigos no supieron decir si el objeto poseía ventanillas, debido a la fuerte intensidad de la luz).
Más tarde, pasadas las 3 horas, en vista de que no se producía ninguna novedad, los presentes decidieron irse a dormir. El ovni permanecía en el mismo lugar pero por la mañana ya no estaba.


Avistamiento de un tractorista

Hacia las 3 horas, un vecino de Peral de Arlanza, que habla estado viendo la luz sobre las casas, subió a su tractor y se encaminó a la finca Pinilla con intención de utilizar su escopeta de caza contra el intruso. Al tratar de acercarse, quedó cegado por el resplandor y el tractor quedó colgado sobre un puentecillo. El vehículo tuvo que ser retirado con ayuda de una grúa.


Investigación de la Guardia Civil

Por la mañana, se comunicó el caso a la Guardia civil y se produjo la visita de un capitán y un brigada de dicho cuerpo.
Aproximadamente dos semanas después, llegarían un coronel y un comandante de la Guardia Civil.
Se mantuvieron conversaciones con los testigos y se realizó una inspección de la zona próxima a las bodegas, sin encontrarse ninguna huella sospechosa.


[AQUÍ DEBEN INCLUIRSE LOS MAPAS DE LA ZONA (PÁGINA 12)]


ANALISIS DEL SUCESO

Si hay algo que parece claro en esta insólita historia es que no debió ser simplemente el fruto de una invención periodística o de una broma colectiva perpetrada por los vecinos de Peral y Pinilla. Algo inhabitual debió ocurrir aquella noche de abril de 1.975, pero ¿qué exactamente? Aunque los testimonios parecen apuntar en uno u otro momento a la presencia de una nave tripulada de tecnología y procedencia desconocidas, es obligado considerar antes otras posibilidades de explicación más ordinarias.
Supongamos que el avistamiento fue real y, por ende, que había realmente algo que podía ser avistado. Una confrontación del caso con los estímulos astronómicos observables en el día en cuestión entra dentro de las modestas posibilidades de un estudio a distancia como éste y será abordada seguidamente.
Las efemérides para la fecha de la observación permiten constatar que eran Venus y la Luna los astros que más podían atraer la atención del observador. Ahora bien, Venus se ocultaba al principio del incidente, y además lo hacía prácticamente en la dirección opuesta a la indicada por los testigos. Por el contrario, parece haber más de un punto de contacto entre el presunto ovni y la Luna. A continuación se reseñan los paralelismos más destacables:

1º) Los observadores describían en síntesis un objeto circular o, más precisamente, en forma de huevo, que desprendía una fuerte luminosidad blanca. La Luna mostraba un 80% del disco iluminado (plenilunio, el anterior día 25) y su aspecto era comparable al de una aceituna luminosa.

La luminosidad multicolor que se menciona en algunas partes del relato podría haberse debido a algún efecto atmosférico. El candidato más verosímil es quizás un fenómeno de corona lunar, que suele mostrar un diámetro equivalente a unos pocos diámetros lunares (dimensión aparente) y se produce por difracción de la luz del astro al atravesar una nube formada por gotas de agua de tamaño bastante uniforme. Este fenómeno óptico puede presentar, junto a una aureola blanquecina o amarillenta rodeando el astro, una serie de anillos coloreados (azul, verde, rojo). La descripción del ovni es demasiado vaga como para poder confirmar la presencia de este efecto particular.

2º) El satélite hacía su aparición no mucho después de medianoche y seguía su andadura cuando los testigos dieron por terminada la velada de observación.

En realidad, el orto lunar tenía lunar hacía las 1,15 horas, lo que pone en entredicho que la Luna tuviera algo que ver con el presunto ovni, al menos en la primera fase del incidente. Volveremos después sobre este importante punto.

3º) El relato contiene algunas indicaciones sobre la dirección del avistamiento en distintos momentos del incidente:
a) al principio, el ovni fue observado en las proximidades de las bodegas desde la carretera, a la salida del pueblo;
b) durante los restantes viajes en coche, acompañó a los testigos por la derecha; y
c) permaneció sobre la escuela cuando era observado desde Pinilla.

Si se consulta un mapa detallado de la zona se advierte que estas indicaciones corresponden a una dirección sur o sudeste. La única excepción es el avistamiento durante la segunda salida, ya que los testigos mencionan que el ovni volvía a seguirlos por la derecha también durante el regreso a Peral, Entra dentro de lo posible que esta información sea errónea y que el ovni permaneciera siempre al mismo costado de la carretera.
Durante la segunda salida en coche, a poco más de un kilómetro de Pinilla, el ovni cambió de dirección y cruzó frente a los testigos. Puede constatarse que aproximadamente a un kilómetro de Pinilla la carretera cambia de dirección de tal manera que un objeto fijo situado hacia el sudeste pasa de estar delante y algo a la derecha del observador a estar justo enfrente o incluso ligeramente a la izquierda del mismo. Obsérvese además que no hay ningún otro punto del trayecto que reúna estas condiciones si consideramos dicha dirección de avistamiento.
Efectivamente, la Luna era visible por término medio en dirección sudeste, en buena concordancia con las indicaciones recién mencionadas. La Luna no se habría vuelto a "cruzar delante del coche de los testigos en la última salida puesto que entretanto se habría desplazado algo más al sur.

4º) La Luna apenas comenzaba su trayectoria por el firmamento, siendo su elevación angular máxima durante el período de avistamiento del orden de 15º. En caso de confusión, la proximidad del satélite al horizonte habría dado pie a considerar un objeto próximo y asimismo a sobrestimar su tamaño aparente. Por otra parte, para un observador en movimiento, la impresión de "acompañamiento" debida a la paralaje habría sido muy acusada.

5º) Los testigos atribuyeron algunos movimientos al ovni. En particular, su ascensión inicial y los desplazamientos acompañando al vehículo durante las salidas. Estos movimientos son compatibles con la hipótesis lunar que estamos contrastando.

La ascensión inicial habría tenido una base objetiva. Considerando un pequeño intervalo de tiempo, el desplazamiento del astro cuando se encuentra a gran altura sobre el horizonte pasa desapercibido, pero es apreciable si el astro se encuentra muy próximo a algún punto de referencia fijo del paisaje, como cuando sale o se oculta.

Los "desplazamientos" en paralelo con el coche de los testigos serían explicables por la percepción engañosa que puede suscitar la paralaje. También entraría en esta categoría el "cruce" del ovni frente al vehículo, que podríamos situar en una curva de la carretera, como ya se ha comentado.

Como sería de esperar, el ovni se detuvo cuando lo hicieron los testigos al llegar a Pinilla. Por otra parte, permanecía inmóvil mientras era observado desde Peral de Arlanza y desde Pinilla. Cabe preguntarse hasta qué punto fue cierto que el ovni comenzara a desplazarse cuando los tres testigos principales abandonaron Peral de Arlanza durante la segunda salida, tal como se indica eh el relato. Si la hipótesis lunar es acertada, el ovni habría permanecido inmóvil sobre las casas de Peral para los observadores que se encontraban en el pueblo... al tiempo que "perseguía" a los tres jóvenes por la carretera.

6º) Por último, hay que destacar el hecho de que no se menciona la presencia de la Luna, que habría estado situada en las proximidades del ovni. La identidad lunar del presunto ovni debe ser pues considerada seriamente.

Piénsese que de haber sido observados ambos objetos simultáneamente habrían sido casi inevitables comparaciones del estilo de "el objeto era tres veces mayor que la Luna" o "el ovni se encontraba encima y algo a la derecha de la Luna".

Como se ha visto, no faltan razones para sospechar del protagonismo de nuestro viejo satélite en el suceso. Sin embargo, el horario atribuido al primer avistamiento plantea un serio problema a esta interpretación del incidente. Aunque el ovni habría sido observado por primera vez hacia las 0,30 horas del día 30, en todo caso antes de las 1,00 horas, la Luna se encontraba en su orto hacia las 1,15 horas y, teniendo en cuenta la obstrucción del horizonte debido al relieve de la zona, debió comenzar a ser visible al menos un cuarto de hora más tarde.
[En primera aproximación, puede considerarse que la visibilidad estaba bloqueada en los primeros 2º ó 3º sobre el horizonte, como mínimo, según se desprende del mapa del lugar consultado (Escala 1:5O.COO / Curvas de Nivel cada veinte metros).]

Quizás la explicación se encuentre entre las siguientes posibilidades:

1º) La observación dio comienzo hacia las 1,30 horas del día 30 y no hacia las 0,30 horas como se ha indicado. Esta posibilidad, sin duda la más evidente, no puede descartarse a priori.
2º) El horario es esencialmente fidedigno, pero la fecha correcta es el martes 29 y no el miércoles 30 de abril. En un suceso que tuvo lugar cerca de la medianoche, prácticamente a caballo de dos días sucesivos, no sería inverosímil un error de fecha de este tipo.

Las figuras adjuntas incluyen datos acerca de las condiciones de observación de la Luna para el día 29 a las mismas horas. Los comentarios que se han hecho anteriormente siguen siendo aplicables a esta otra fecha con la particularidad de que la Luna era ya visible desde aproximadamente las 0,45 horas. No obstante, hay que matizar los siguientes puntos:

La Luna aparecía algo menos ovalada;

No llegaba a "cruzarse" frente a los testigos, aunque sí se situaba ostensiblemente delante en el tramo de carretera ya mencionado; y

c) La elevación angular final de la Luna era en este caso del orden de 20º y no de 15º.

En caso de que efectivamente exista un pequeño error de fecha pero el horario sea correcto, la hipótesis lunar sólo se sostiene para el día 29 y no para otras fechas más alejadas del día 30 o posteriores al mismo.

3º) La fecha y el horario son correctos, habiéndose manifestado la Luna prematuramente debido a condiciones atmosféricas de refracción anómala, como las que se dan en presencia de una inversión de temperatura. Esta posibilidad, aunque improbable, merecería un estudio detallado que tuviera en cuenta las condiciones meteorológicas de aquella noche

[Dado que el día 30 de abril a las 0,30 horas la Luna estaba más de 5º bajo el horizonte, no pudo haberse tratado de un efecto atmosférico local. Al considerar el efecto de curvatura en los rayos de luz procedentes del astro, las condiciones meteorológicas relevantes habrían sido las de la porción oriental de la Península y el Mediterráneo Occidental.]


A falta de más información, la cuestión queda abierta. Otros detalles que han quedado por comentar parecen fáciles de explicar como posibles interpretaciones erróneas de ciertos estímulos presentes en la escena pero confusos o fugaces. Así, las figuras y el presunto ser pudieron ser ilusiones basadas en determinados juegos de luces y sombras asociados a la Luna, favorecidos quizá por factores meteorológicos (nubes, bruma). Algunos de los rasgos rememorados, corno la extraordinaria luminosidad del ovni, podrían contener una buena dosis de exageración. Otros, como las (posiblemente) incorrectas estimaciones de distancias, son simplemente coherentes con la interpretación del estímulo como objeto próximo, interpretación asumida por los observadores durante el incidente.
Entre los puntos oscuros que todavía subsisten, ateniéndonos a la hipótesis lunar, están las pretendidas "vibraciones" del coche al comienzo del episodio. Tampoco está claro, teniendo presente el acimut de la Luna, por qué uno de los vecinos de peral de Arlanza se dirigió con su tractor hacia Pinilla -como se indica en la encuesta- si lo que pretendía era "perseguir" al ovni.


[AQUÍ DEBEN INCLUIRSE LAS GRAFICAS DE ACIMUT Y ELEVACION DE LA LUNA Y APARIENCIA DEL SATELITE (PÁGINA 17)]


Considerado fríamente, parece absurdo que tantos observadores llegaran a verse tan desconcertados por un estímulo tan común como nuestro viejo satélite. Pero eso es lo que parecen sugerir los hechos. Si realmente fue así, ¿cuáles habrían sido los factores más determinantes? Si pensamos en los tres testigos principales, en primer lugar pudieron verse sorprendidos por la salida del astro al principio del incidente, que no habrían sabido interpretar adecuadamente. En segundo lugar, es posible que determinados efectos meteorológicos distorsionaran el aspecto familiar de la Luna, aunque las descripciones que aparecen en el relato tampoco dejan pensar que el aspecto del ovni fue muy espectacular. Los observadores ponen más bien especial énfasis en la potente luminosidad y en el silencio que presidía la escena. En tercer lugar, el "efecto acompañamiento" habría reforzado más adelante los temores y expectativas de los testigos en sus desplazamientos.
La situación es algo distinta para el resto de los testigos y, si aceptamos que el aspecto de la Luna no llegó a ser radicalmente insólito, debemos admitir que fueron los tres testigos anteriores quienes contribuyeron a difundir tanto en peral de Arlanza como en Pinilla el clima emocional de sugestibilidad y expectación que condujo a considerar aquello corno algo que nada tenía que ver con la Luna.
Si la hipótesis lunar es correcta, el avistamiento ovni de Peral de Arlanza no fue un fraude ni tampoco nada extraordinario. La encuesta del caso de la que procede la información utilizada aquí ha descuidado detalles (acimuts de observación, estimaciones angulares de elevación y tamaño, por citar algunos) que permitirían confirmar o descartar de forma tajante la hipótesis lunar y presumiblemente ha dado preferencia y ha potenciado los detalles más fantásticos suministrados por los testigos. Paradójicamente, estos últimos detalles, en apariencia los más característicos, podrían terminar siendo los más anecdóticos e irrelevantes en el marco de una interpretación objetiva del suceso encaminada a identificar positivamente lo observado o a buscar indicios de algún fenómeno anómalo desconocido. Desde este punto de vista, el caso ha perdido todo su atractivo. ¡Las observaciones de los astrónomos aportan infinitamente más información sobre la Luna que la que puede extraerse de los ex!
travagantes recuerdos de los protagonistas del caso!. Pero desde el punto de vista de una interpretación objetiva de los hechos centrada en la conducta de los testigos, y desde el punto de vista de las ciencias humanas en general, éste y tantos otros casos similares no dejan de ser fascinantes.


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LAR Número 11
Diciembre de 1988

APOSTILLAS A UNA CRONICA DE UN AVISTAMIENTO COLECTIVO


Manuel Borraz Aymerich


La siguiente información completa lo publicado en el numero anterior de "La Alternativa Racional", Por su interés, hemos creído oportuno publicar esta información complementaria, que resulta bastante esclarecedora respecto a la actitud de la Guardia civil.

INFORMACIÓN DEL CASO EN LA PRENSA

A continuación, se transcribe la nota de prensa original, dando cuenta del caso, aparecida en "La voz de Castilla" el 3 de mayo de 1975. Al parecer, esta información sirvió de base para el escueto despacho de la agencia Europa Press, que publicaron varios rotativos de la prensa nacional en los días siguientes:


¿Un "OVNI" sobre Peral de Arlanza?

"Un extraño objeto sobrevoló la zona, atemorizando a un grupo de jóvenes"

"En la noche del 29 al 30 del pasado mes de abril, alrededor de la una de la madrugada, fue divisado un objeto volador no identificado a la altura de Peral de Arlanza. Tres muchachos que se desplazaban del pueblo a una finca en coche, vieron cómo un objeto, de forma redonda, color blanco con tonalidades amarillas, se acercaba a ellos, llegando a situarse a una distancia de tres o cuatro metros en algunos momentos. Sobresaltados por la impresión, decidieron regresar al pueblo, poniendo sobreaviso al alcalde, don José Antonio Martinez, y varios vecinos más, quienes pudieron contemplar a lo lejos el fenómeno ya indicado, que emitía un resplandor de fuerte intensidad. El 'ovni' iba y venía hacia el grupo continuamente, llegando a impedir el paso por colocarse delante. El fenómeno duró aproximadamente dos horas, pudiendo ser contemplado por una decena de personas. El tamaño aproximado, según se ha podido constatar, era el de un coche de gran tamaño, dentro de su forma redonda. El!
objeto volante no identificado eludía la presencia cercana cuando existían árboles en la carretera, acercándose únicamente en los descampados."


SOBRE LA ACTITUD DE LA GUARDIA CIVIL

No se ha dado a conocer ninguna evaluación oficial del incidente por parte de la Guardia Civil. En cualquier caso, puede ser interesante reproducir aquí los sensatos comentarios del Comandante Jefe del Gabinete de prensa y Relaciones Públicas de la Dirección General de la Guardia Civil, Angel Luis Ruiz Yravedra,
en una carta dirigida a J. Plana Crivillén (28/9/84):

"En el caso de Peral de Arlanza he encontrada gran profusión de datos pero, incluso en ése, se llega a la conclusión que, si bien el objeto no fue identificado por quienes lo vieron, no se puede afirmar que no se tratara de algo perfectamente identificado para expertos en astronomía o aeronáutica, por ejemplo."


El Sr. Ruiz Yravedra añade:

"(...) no puedo, oficialmente, informar sobre una cuestión de la que no tenemos datos suficientes para demostrar que los hechos carezcan de explicación científica natural o que las pruebas se escapen al análisis científico de los investigadores.
"Una cosa es que un objeto no sea identificado por un testigo, y otra muy distinta que dicho objeto sea no identificable."

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LAR Numero 10 / Año III
Agosto de 1988


EL ANALISIS DE RADIOCARBONO DEL SUDARIO DE TURIN

Luis Alfonso Gámez Domínguez


A principio de 1986, el cardenal Anastasio Ballestrero, arzobispo de Turín y Custodio pontificio del sudario, hizo público un documento en el que informaba de la decisión tornada por el papa Juan Pablo II de autorizar que fragmentos del sudario fueran sometidos al análisis del radiocarbono, método químico por el que se puede establecer la edad del sudario. Tras el fallecimiento de Umberto de Saboya en 1983, el Vaticano había heredado el sudario de Turín.
En el documento, se daban a conocer las conclusiones y el protocolo que se había acordado seguir para la realización del análisis durante un seminario sobre La datación del sudario de Turín por el método del radiocarbono, que se había celebrado en la Universidad de Turín del 29 de septiembre al 1 de octubre de 1986.
En el transcurso de dicho seminario, los representantes del arzobispado de Turín, la Academia Pontificia de Ciencias y diversos laboratorios de todo el mundo decidieron utilizar en el análisis un mínimo de tela suficiente como para asegurar un resultado científicamente fidedigno y la credibilidad pública del experimento. Por estas razones, fueron siete los laboratorios designados para llevar a cabo el experimento: los laboratorios estadounidenses de la Universidad de Rochester, la Universidad de Arizona y el Laboratorio Nacional de Brookhaven; el Laboratorio Saclay francés; el Laboratorio del Instituto Federal de Tecnología de Zurich (Suiza); y el Laboratorio de Medición de Isótopos de Harwell y el de la Universidad de Oxford en Gran Bretaña.
Los investigadores críticos de todo el mundo, que se habían dirigido en varias ocasiones al Vaticano pidiendo que se realizara el análisis del radiocarbono sobre muestras del sudario de Turín, recibieron la noticia con agrado. Pero, desde un principio, manifestaron su deseo de que la recogida de muestras del sudario la llevaran a cabo investigadores neutrales no vinculados a la Iglesia o a grupos defensores de la autenticidad de la pretendida reliquia. Y también hicieron pública su preocupación por el hecho de que en un principio se decidiera que se iban a dar a conocer los resultados del experimento en Pascua de 1988.
Para evitar una posterior controversia sobre la validez de las pruebas de datación, el comité para la investigación científica de los Supuestos Hechos Paranormales (CSICOP) dirigió varias cartas al arzobispo de Turín. En dichas cartas, el CSICOP proponía que las muestras a analizar fueran recogidas en presencia de observadores neutrales e independientes, se hicieran pruebas de doble ciego... para asegurar la validez científica del experimento. Además, recomendaba que en el desarrollo de las diversas fases del análisis estuvieran presentes representantes de la Iglesia Católica, de los grupos defensores de la autenticidad del sudario de Turín y del CSICOP o las asociaciones de diversos países vinculadas al mismo.
El 10 de octubre de 1987, el arzobispo de Turín decidió modificar unilateralmente el protocolo acordado un año antes. Las modificaciones que Ballestrero hizo en el protocolo inicial fueron las siguientes: redujo el número de laboratorios de siete a tres, decidió no designar ningún experto textil para tomar las muestras del sudario y no permitir observadores de los laboratorios durante la recogida de las mismas, y no aseguró la participación de los laboratorios en el análisis de los datos finales ni la participación oficial de miembro alguno de la Academia pontificia de ciencias durante las diferentes fases del examen.
Representantes de los siete laboratorios designados en un principio para llevar a cabo el análisis manifestaron públicamente su desagrado respecto a la modificación del protocolo realizada unilateralmente por el arzobispo de Turín. Así, los directores de los siete laboratorios se dirigieron a Ballestrero durante el pasado mes de diciembre en un documento conjunto en el que afirmaban que, dado el carácter del análisis, el abandono del protocolo inicial y la decisión de contar sólo con la participación de tres laboratorios hace que pueda ponerse en duda fácilmente la validez del experimento. Los directores de los laboratorios le indicaron al arzobispo de Turín que si participando únicamente tres laboratorios, uno cometiera un error y diera un resultado extremadamente divergente, todo el experimento carecería de validez.
Por su parte, German Harbottle, químico del Laboratorio Nacional de Brookhaven (Estados Unidos), manifestó el pasado mes de enero que, como prueba preliminar, el Museo Británico había facilitado a seis de los siete laboratorios fibras procedentes de la mortaja de una momia egipcia de tres mil años de antigüedad. Cinco laboratorios dataron la muestra correctamente, pero el Laboratorio del Instituto Federal de Tecnología de Zurich, uno de los tres elegidos definitivamente por el Vaticano, cometió un error de mil años debido a que la muestra había sido preparada incorrectamente. Esto demuestra que la designación de sólo tres laboratorios para llevar a cabo el análisis hace que si uno de los tres laboratorios comete un error, ningún resultado sea convincente; mientras que la participación de siete instituciones asegura, aún en caso de error, unos resultados fiables.
El hecho de que el Vaticano haya modificado unilateralmente el protocolo de experimentación y haya hecho oídos sordos a las advertencias de científicos de todo el mundo acerca de la validez científica del análisis que en la actualidad se está llevando a cabo en suiza, Gran Bretaña y Estados Unidos, demuestra el poco interés de la Iglesia por esclarecer de una vez por todas y de una manera científica el caso del sudario de Turín.
En estos momentos, los tres laboratorios elegidos por el Vaticano están llevando a cabo el análisis del radiocarbono sobre muestras del sudario de Turín. La incógnita flota en el ambiente: ¿Qué seguridad podernos tener de que se estén analizando realmente fragmentos de la pretendida reliquia cuando no ha habido investigadores neutrales presentes en la toma de muestras?

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LAR Numero 10 / Año III
Agosto de 1988


FENOMENOS PARAANORMALES

Luis Alfonso Gámez Domínguez


El domingo 13 de marzo, una vez hube llegado a casa, encendí la radio. Eran las 3,00 horas de la madrugada. Estaba cansado; pero aún tenía fuerzas para coger una cinta y disponerme a escuchar y a grabar el programa de Radio Euskadi "Más Allá en la Noche". El sábado que acababa de terminar había resultado ser un día interesante y agotador. A la mañana, nos habíamos reunido unos miembros de Alternativa Racional a las Pseudociencias (ARP) en Bilbao y a media tarde Gabriel Naranjo Fernández y quien esto firma se habían acercado a San Sebastián a visitar a Félix Ares de Blas. El cansancio se supera con descanso y acostarme dos horas más tarde podía merecer la pena, si el programa de radio se iba a desarrollar como me imaginaba. Lo que no alcanzaba a imaginar era que la curiosidad iba a hacer que una semana después me hallara exactamente en la misma situación. Y es que tenía ganas de conocer a través de sus declaraciones al miembro del Grupo de Radioaficionados Ufológicos de Euskad!
i (GRUE) Ricardo Campo Antoñanzas. Y me hice una idea... ¡vaya que si me la hice!
En un lugar del País Vasco, de cuyo nombre no quiero acordarme, ha mucho tiempo que vive un ufólogo de los de visita nocturna a la montaña, credulidad ciega, proselitismo militante e imaginación galopante. Ricardo Campo Antoñanzas es uno de esos exóticos personajes que uno pensaba existían sólo en los libros de platillos volantes o en los de caballerías. Y es que, una persona que dice mantener contactos con extraterrestres y que ve naves alienígenas por todas las esquinas, parece que sólo puede existir en la ficción. A título ilustrativo, ofrezco seguidamente una transcripción de la llamada a los extraterrestres que Campo hace de viva voz al cielo nocturno:

"Sabéis perfectamente que nos encontramos en el Puerto de Vitoria y quisiéramos que dejaseis vuestra señal típica de un paso de nave por pequeña que fuere: la clásica forma metalizable o la clásica luz instantánea."

Don Quijote contaba con su fiel Sancho, que intentaba hacerle comprender que una cosa es la ficción y otra la realidad. Campo está rodeado por una hueste de caballeros que -como él- también toman los molinos por gigantes. Al igual que otros adoradores de los extraterrestres, Campo se limita a decir que se remite a las pruebas, y las pruebas que muestra este perseguidor nocturno de platillos volantes son luces en el cielo, luces en el cielo, luces en el cielo... y, sobre todo, hace gala de mucha fe.
Sin querer, he vuelto a demostrar mis dotes clarividentes -¡temblad escépticos!-. Ya dije en el número anterior de esta revista que personajes como Campo jamás reconocen sus errores y se aprovechan de la gran cantidad de incautos que hay en el mundo. A pesar de que todas las pruebas indican que el pretendido ovni que sobrevoló España el pasado 2 de febrero fue un bólido, Campo y sus colegas del GRUE no dudan en afirmar que se trató de algo mucho más misterioso.
Para apoyar sus débiles argumentaciones, los miembros del GRUE recurren a manifestaciones de "expertos" como Juan José Benítez -el que tomó el canto de un sapo partero por el sonido de una "portentosa nave extraterrestre", entre otras "hazañas"- y se permiten el lujo de descalificar la opinión de profesionales de la astronomía corno Agustín Sánchez, presidente de la Agrupación Astronómica vizcaína (AAV), al que Campo calificó de pseudocientífico ante los micrófonos de Radio Euskadi.
Mientras los más "progres" salen al campo por las noches a encontrarse con los extraterrestres; los más tradicionales preferimos pasar la velada con extraterrestres como el de la película de Ridley Scott, siempre que estén acompañados en el reparto por Sigourney Weaver. Encendemos la televisión, apagamos las luces, nos acomodamos en el sofá... ¿no habéis visto una sombra en el pasillo?

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Se dice, se comenta, se rumorea... la poca formalidad de la Virgen a la hora de aparecer en los lugares en los que previamente se ha citado.
El más reciente de los "plantones marianos" sucedió en la localidad italiana de Pescara el domingo 28 de febrero. Después de ser víctimas de una amplia campaña publicitaria que anunciaba la presencia en el lugar de esta importante figura del Olimpo cristiano, los allí reunidos se quedaron compuestos y sin Virgen.
Todo comenzó cuando la vidente María Antonella Fioritti empezó a decir en la segunda mitad de 1987 que se le aparecía la Virgen. Pronto atrajo la atención de miles de devotos. A principios del presente año, María Antonella Fioritti anunció apariciones marianas y signos celestiales que tendrían lugar en la ciudad de Pescara durante todo el domingo 28 de febrero.
Por su parte, preocupado por el cariz que estaban tomando los acontecimientos, el arzobispo de Pescara encargó a Vicenzo Diodati, un sacerdote de su diócesis, la investigación del caso. Diodati sometió a la vidente a una serie de "pruebas" y se unió pronto a su séquito de seguidores. También conocido como "el futbolista de Dios", Diodati es un místico de cuidado que organiza peregrinaciones a las apariciones marianas de Medjudgorije (Yugoslavia), atrae a jóvenes a su parroquia y los tiene orando de rodillas durante horas...; así que no es extraño que se haya convertido en el principal promotor de las apariciones de Pescara.
Llegado el día, cien mil personas se trasladaron a Pescara para presenciar in situ el magno acontecimiento. Sin embargo, el espectáculo no fue en absoluto asombroso. Algunas personas sufrieron conjuntivitis por estar con la vista fija en el sol, una mujer de 61 años falleció de un ataque al corazón y la mayoría no vio nada. Obviamente, no faltaron los que dijeron ver el sol de diferentes colores, verlo moverse, hablar con la Virgen invisible, etc. No obstante, ni estos privilegiados espectadores se pusieron de acuerdo acerca de las características del milagro. Así, dos novios abrazados entraron en éxtasis, y mientras ella veía al sol acercarse él lo vela alejarse.
A pesar de que puede que el único móvil del montaje de Pescara sea el propio fanatismo religioso, no hay que descartar ocultos intereses económicos. Un diputado socialdemócrata católico manifestó el 29 de febrero que aquellos terrenos eran de un amigo de la vidente, que él mismo contaba allí con una serie de propiedades y que no se descartaba la posibilidad de levantar en aquellas tierras un santuario, hoteles y restaurantes.
A este respecto, se comentaba irónicamente en "El País Imaginario" ("El País semanal", 20 de marzo de 1988):

"La Virgen María elige cuidadosamente el terreno para sus apariciones, y lo hace siempre en fincas que pertenecen a fervientes católicos y que generalmente han merecido la calificación de zonas rústicas no edificables. El primer milagro que realiza siempre la señora es la multiplicación del precio del metro cuadrado en la zona elegida para sus apariciones."

Días después del "plantón mariano", la vidente y el sacerdote fueron llevados a los tribunales italianos acusados de "abuso de la credulidad popular y difusión de noticias falsas y tendenciosas capaces de turbar el Orden público". La causa había sido promovida por una de las propietarias de los terrenos, que había visto sus posesiones dañadas por la visita de los miles de personas que esperaban presenciar el milagro. Los acusados no asistieron a su primera cita con la justicia por hallarse "de meditación".

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Y ya que estamos hablando de citas cósmicas -o cómicas-, durante los días 11 y 12 de junio, se celebró en Barcelona el "I Simposio Nacional de Ufología" organizado por la revista Karma-7:
No voy a entrar a juzgar la categoría científica de los participantes ni del simposio, ya que ésta puede deducirse de lo anunciado en el programa de actos para la tarde del día 11:

"Salida en autocar hacia Montserrat para realizar avistamientos in situ y analizar en directo la cuestión contactos-Grifol. (Salida opcional)
"(Previamente se realizará una gran invocación cósmica."

Hace años, los congresos ufológicos podían ser más o menos irracionales, pero jamás incluían en el programa de actos algo tan folklórico como una peregrinación para observar el paso de las portentosas naves. Ahora, los cónclaves ufológicos son otra cosa.

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Desde que apareciera "Caballo de Troya", Juan José Benítez ha afirmado en numerosas ocasiones ante los medios de comunicación que Steven Spielberg está estudiando la posibilidad de hacer una película a partir de su libro. Así, decía a unos periodistas del "Heraldo de Aragón" el 21 de noviembre de 1.984:

"... cada libro que publico se lo voy enviando (a Steven Spielberg). Al poco de recibir 'Caballo de Troya', contestó diciéndome que el tema le había fascinado y que era muy interesante desde el punto de vista cinematográfico. También me comunicó que había dado a su equipo de colaboradores y guionistas los capítulos correspondientes al Jueves y Vienes Santo, que son dos días claves, para ver las posibilidades cinematográficas que había. Pienso que desde un punto de vista técnico el proyecto es viable, siempre y cuando se tengan los medios de Spielberg."

Durante el pasado mes de marzo, visitó nuestro país el director cinematográfico Steven Spíelberg. En una entrevista publicada en la revista Semana (Nº 2.512, 6 de abril de 1988), Spielberq manifestaba respecto a las declaraciones de Benítez:

"- Un escritor español -le comentaba el periodista. Juan José Benítez, autor de varios "best-seller", entre ellos "Caballo de Troya", parece ser que albergaba la pretensión de que esa última obra la llevara usted al cine.
"- Siento decepcionarla -respondió Spielberg-, pero yo debería conocer tal proyecto de mi productora y no sé nada de lo que me pregunta."

Como puede comprobarse, es tan grande el interés de Spielberg por la obra de Benítez que ni siquiera conoce el proyecto que según el escritor está estudiando desde hace años.

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El pasado mes de marzo aparecía en los quioscos la nueva revista de divulgación científica "Respuesta 1" que, naciendo con el propósito de "difundir los fundamentos de la ciencia y sus avances", incluye entre sus secciones una titulada "Lo que dicen las estrellas", en la que se comenta la situación astrológica del mes y se facilita el horóscopo para los doce signos del zodíaco, y publicó en su tercer número un artículo sobre el tarot como herramienta apropiada para que uno llegue a conocerse a sí mismo.
No menos esperpéntico es el caso de Muy Interesante. Aunque lo cierto es que ya estamos acostumbrados a ver pasar fantasmas entre sus páginas, en el Nº 63 (abril 1988), Manuel Velasco, el director de la revista, demuestra cuan fácil resulta para algunos confundir la velocidad con el tocino. Así, escribe que hay "hechos y situaciones no contrastadas al cien por cien [que] son objeto de investigaciones rigurosas. Tal es el caso del nuevo y apasionante libro de Charles Berlitz sobre el Arca de Noé, de inminente publicación, del que ofrecemos un extracto en exclusiva". Y, seguidamente, Berlitz nos lleva de su mano a un extraño escenario en el que la más absurda de las hipótesis se convierte en hecho comprobado.
¡Curioso es el concepto de divulgación científica que tienen algunas publicaciones denominadas de "divulgación científica"

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LAR Numero 10 / Año III
Agosto de 1988


RACIONALISMO Y EMPIRISMO, ESCEPTICISMO Y CIENTIFICISMO:
¿ALTERNATIVAS O COMPLEMENTOS?

Mario Bunge


Mario Bunge ha sido profesor de física teórica y filosofía en Buenos Aires, Pensilvania y Montreal. En la actualidad desempeña su actividad en la McGill University de Montreal (Canadá). Entre sus obras destacan: "La causalidad", "Intuición y ciencia", "Teoría y realidad", "Filosofía de la Física", "Treatise on Basic Philosophy", "Epistemología", "Materialismo y Ciencia", "La Investigación Científica", "El problema mente-cerebro", Seudociencia e ideología" y Racionalidad y realismo". En 1982, fue galardonado con el premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades. Es miembro del Comité para la Investigación Científica de los Supuestos Hechos Paranormales (CSICOP) y Socio de Honor de Alternativa Racional a las Pseudociencias (ARP).

Cuando optamos por la alternativa racional no solemos preguntarnos en que consiste la racionalidad ni a qué se opone.
Este es un error, porque el término "racional" es multívoco. En efecto, en el lenguaje ordinario "racional" se opone a "irreflexivo", infundado, admitido sin examen previo, o incluso opuesto a la experiencia o a la razón. En la tradición laica, lo racional son el agnosticismo y el ateísmo, por oponerse a la fe religiosa, que es ciega o dogmática. En la economía neoclásica y en algunas teorías politológicas, "racional" es sinónimo de "egoísta" o "maximizador de beneficios". En la tradición filosófica, la razón se opone, ya a la empiria, ya a la intuición. Finalmente, en epistemología se entiende que es racional todo cuanto se base, ya en la experiencia razonada, ya en la argumentación rigurosa (lógicamente válida), y al mismo tiempo incluya una dosis de escepticismo, esto es, la admisión de la posibilidad de error.
Si adoptamos una actitud racional, ¿somos racionalistas? Sí, según el lenguaje ordinario. No, en otros contextos, en los que se puede ser racional o razonable sin ser racionalista en sentido filosófico. En efecto, es posible ser a la vez racionalista y empirista, así como se puede ser a un tiempo escéptico y cientificista. Por ejemplo, Voltaire y Hume eran escépticos, pero mientras el primero era racionalista, el segundo era empirista; y ambos eran racionalistas en el sentido vulgar del término, porque no creían en fantasmas, personas divinas, adivinos, ni astrólogos. Nuestros contemporáneos Martin Gardner e Isaac Asimov colaboran en The Skeptical Inquirer, donde critican las creencias pseudocientificas, y son al mismo tiempo racionalistas y empiristas.
Lo anterior sugiere que, de cara al fundamentalismo religioso y a la pseudociencia, cualquiera de los cuatro epítetos anteriores -racionalista, empirista, escéptico y cientificista- puede ser adecuado: los cuatro grupos están unidos contra el camelo y el autoengaño. Pero no están unidos en otros respectos. Por ejemplo, se puede ser racionalista y empirista sin ser escéptico ni cientificista, como lo muestra el caso de Martin Gardner, crítico de la pseudociencia y deísta (aunque no teísta). Y se puede ser cientificista sin ser racionalista, empirista o escéptico de modo radical, esto es, con exclusión de las demás posiciones. Esto sugiere que, aunque las cuatro posiciones mencionadas se solapan parcialmente, no son idénticas. Esto se comprende mejor cuando se las define y se compara entre sí las definiciones. Propondremos las definiciones siguientes sugeridas en obras anteriores [1, 2]:
Racionalismo: Confianza en el poder de la razón. Racionalismo radical o extremo: la razón basta para conocer la realidad. Racionalismo moderado: la razón es necesaria pero no suficiente para conocer la realidad; para esto último debe unirse con la experiencia (racioempirismo).
Empirismo: Confianza en el poder de la experiencia. Empirismo radical la experiencia es suficiente para conocer la realidad. Empirismo moderado: la experiencia (en particular la experimentación científica y el ensayo técnico) es necesaria aunque no suficiente para conocer la realidad; para esto último debe unirse con la experiencia (empirioracionalismo, idéntico al racioempirismo).
Escepticismo: Desconfianza en el poder de la razón y de la experiencia. Escepticismo radical o de principio: el conocimiento verdadero es imposible. Escepticismo moderado o metodológico: el conocimiento definitivo es ilusorio, salvo en casos triviales, pero la investigación (científica, técnica o humanística) es capaz de aprender mañana lo que ignoramos hoy (escepticismo meliorista).
Cientificismo. Confianza vidente (no ciega o dogmática) en el poder de la síntesis de la razón, experiencia y escepticismo, que se da en la investigación científica y en la técnica. Cientificismo radical: la investigación científica es la mejor vía de acceso (aunque no es la única ni es perfecta) a la realidad, sea natural o social. Cientificismo moderado: la investigación científica, aunque es el mejor modo de conocer la naturaleza, no ayuda a conocer la sociedad.
La cuatro posiciones o doctrinas son racionales en el sentido más amplio del término, que es también el popular: las cuatro rechazan el oscurantismo y el charlatanismo. Es racional el racionalista que busca o exige argumentos válidos, tanto como el empirista que busca o pide datos firmes. Es racional el escéptico que pone en duda datos y critica hipótesis, tanto como el cientificista que busca verdades mejores (aunque rara vez definitivas).
Sin embargo, tanto el racionalismo como el empirismo y el escepticismo, al subrayar sendos aspectos de la búsqueda de la verdad a expensas de los demás, dan imágenes parciales y por lo tanto sólo parcialmente verdaderas de la realidad. El cientificismo une las tres vertientes en una doctrina única aunque trilateral: a la vez racionalista, empirista y escéptica. Pero el racionalista moderado, que cree en las ciencias naturales y no en las sociales, se queda a mitad de camino; más aun, desconoce la existencia de ciencias híbridas, tales como la antropología, la demografía y la bioeconomía, que refutan la dicotomía idealista entre las ciencias de la naturaleza y las ciencias del espíritu (o morales). Sólo el cientificista radical es consecuente al ignorar tal barrera imaginaria y al tener confianza en el poder de la investigación científica para desvelar paulatinamente los presuntos misterios del alma humana y de la sociedad. Además, apuesta a los valores en alza -en alza por do!
quier salvo en los baluartes del oscurantismo filosófico e ideológico-.

NOTAS

[1] Bunge, Mario: Seudociencia e ideología.- Alianza Editorial (Col. Alianza Universidad, Nº 440).- Madrid 1985

[2] Bunge, Mario: Intuición y razón.- Técnos.- Madrid 1985

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LAR Numero 10 / Año III
Agosto de 1988

A PROPÓSITO DE STMPLOKÉ

UNA REFLEXIÓN SOBRE LA EDUCACIÓN CIENTÍFICA Y FILOSÓFICA


Victor-Javier Sanz Larrinaga


INTRODUCCIÓN

"Simploké", el libro de Gustavo Bueno, Alberto Hidalgo y Carlos Iglesias [1], destinado a estudiantes de 3º de BUP (Bachillerato Unificado Polivalente), nació con polémica y, seguramente, seguirá engendrándola. Las líneas que a continuación aparecen fueron destinadas en un principio a criticar la injusta y dura prohibición de que fue objeto por parte del Ministerio de Educación y Ciencia. No haber obrado así hubiera supuesto para el actual Gobierno un baldón intelectual imborrable. Las dictaduras intelectuales son, indefectiblemente, principio y causa de las demás dictaduras que de sobra conocemos.
Pero a pesar de haberse superado el "incidente académico", las reflexiones que entonces surgieron pueden todavía ser interesantes para los lectores de "La Alternativa Racional" -entre otras razones, está la de que una de las finalidades de Alternativa Racional a las pseudociencias (ARP) se orienta a la promoción de la educación científica sustentada en una filosofía racional, única manera de superar y desenmascarar a las pseudociencias y sus artífices-.
Ante todo, la primera lección que se ha de aprender es que para proscribir un libro de Filosofía nunca existen razones; sólo cabe inventarlas. En Filosofía -sabiduría, decían los antiguos-, el decreto unilateral se autodescalifica, puesto que va contra la propia esencia de filosofar: libertad, diálogo crítico y confrontación racional. La imposición, el acriticismo y la aceptación irracional son propios de la pseudofilosofía, la pseudociencia y los credos sectarios.
Más lamentable aún es el hecho de que existan, en el panorama educativo, libros de texto atiborrados de inexactitudes y argumentaciones pseudocientíficas que, sin embargo, no llaman siquiera la atención de nuestras siempre vigilantes autoridades ministeriales; seguramente porque son más "sencillos" y "pedagógicos". Véase, p.ej., el caso comentado por Luis Alfonso Gámez en esta misma revista acerca de un texto de Religión de 1º de BUP en el que se aducen como pruebas de fe los fraudes científicos del sudario de Turín [2] y el ayate de la Virgen de Guadalupe [3] refiriéndose a autores tan competentes filosófica y científicamente como Juan José Benítez [4].


"SIMPLOKÉ" Y EL PROBLEMA DE LA DIFICULTAD DE COMPRENSIÓN EN FILOSOFÍA Y CIENCIA

Volvamos al libro en cuestión. Pero antes quiero dejar bien claro que aunque defienda y justifique los aciertos de "Simploké", ello no significa que asuma todas y cada una de sus tesis, más aún, de algunas disiento abiertamente. Pero esto último por ahora no tiene mayor importancia, porque lo que me propongo no es hacer critica de un libro concreto, sino defensa de la auténtica filosofía -comulgue o no con ella- y de la auténtica ciencia -ejemplificadas ambas en "Simploké"-.
Es indudable que el texto de Bueno, Hidalgo e Iglesias, tiene defectos didácticos y de comprensión, ningún libro está exento de ellos. Mas si realmente es tan inalcanzable para los alumnos como en principio pensó el responsable del Ministerio, tampoco hay que asustarse, los propios profesores y alumnos se encargarán de relegarlo al anonimato, porque, como veremos más adelante, la filosofía no se reduce a un sumario o listado de definiciones, demostraciones y teorías, sino que se trata además de algo operativo, creativo y formador de actitudes, construyéndose todo ello en la relación alumno / profesor.
Así pues, según las noticias aparecidas en la prensa, el motivo principal de la suspensión de "Simploké" parece ser que radicaba en la dificultad de comprensión que el libro suponía para el alumno de 3º de BUP. Marginamos de esta discusión los posibles motivos burocráticos, así como la carga ideológica que el libro conlleva.
Ahora bien, decir que "Simploké" escapa a la comprensión del alumno de 3º de BUP es algo inexacto y parcial, pues tan difícil es, para un alumno de dicho curso, comprender temas aparentemente más sencillos, p.ej., "el principio de individuación" o "las propiedades trascendentales del ente" en filosofía tomista -la prueba es que aún no hay acuerdo general-, o el "Dasein" en Heidegger, que entender "los grados de materialidad" o el "cierre categorial" de Bueno. Incluso fuera del ámbito estrictamente filosófico podemos preguntarnos si un alumno de 3º de BUP o de COU (Curso de Orientación Universitaria) es, asimismo, capaz de comprender cabalmente los rudimentos de la Mecánica Cuántica que estudia -por vez primera- en Física o los Fundamentos Lógicos de la Matemática, por poner sólo dos ejemplos elementales y básicos que figuran en algún temario de las asignaturas citadas. En ambos casos, el alumno suele limitarse generalmente a memorizar -que no a entender- los datos que se le o!
frecen ayudándose de algún esquema o modelo imaginativo. Sin embargo, la intrínseca dificultad de estos temas no es óbice para poner al alumno en contacto con ellos durante el bachillerato, aunque sólo sea de modo rudimentario. Y, desde luego, a nadie en su sano juicio se le ocurre prohibirlos. En consecuencia, si la dificultad de un campo de conocimientos fuese motivo de abandono o prohibición, los alumnos de COU a duras penas hubieran tenido ocasión de conocer la tabla de multiplicar.
Esta controversia nos da pie para examinar los factores que determinan la "dificultad de comprensión" en filosofía y en ciencia.
En primer lugar, y casi como axioma, hemos de afirmar que: nunca la dificultad en la comprensión de un objeto de estudio puede ser -en filosofía o en ciencia- motivo de prohibición. Y ello porque la dificultad es el motor intrínseco del saber y porque la dificultad de comprensión es siempre relativa.

La dificultad es el motor intrínseco del saber, sea este filosófico o científico.

En efecto, la dificultad es inherente al propio quehacer científico o filosófico; es, en otras palabras, el aguijón o acicate imprescindible para cualquier investigación o para cualquier proceso educativo. Por el contrario, cuando algo es conocido completamente, despejándose la dificultad, nos resulta ya "fácil" y el interés cognitivo decae hasta desaparecer.
Por otra parte, es cierto que en el proceso educativo la comprensión está en relación directa con el didactismo o las dotes pedagógicas del libro o del maestro. Pero didactismo no consiste, en el caso del libro, en páginas con esquemas en cuatro tintas diferentes y fotografías a todo color, eso es complementario y muchas veces accesorio. Además, los esquemas son engañosamente fáciles, puesto que ayudan a memorizar pero no a entender. Y esto es así porque el proceso correcto que lleva a la comprensión de un objeto de conocimiento exige, en principio, un texto más o menos denso y extenso según la categoría del propio objeto, para final mente "apuntalar" en la memoria con ayuda de esquemas aquello que se ha comprendido previamente. Es por eso que algunos manuales de filosofía o de ciencia incluyen, con muy buen criterio, al final de cada capítulo "denso" y "extenso" un resumen/esquema para recordar y "repasar" lo que previamente se había estudiado y entendido. Pero hoy en día cu!
ando lo que prima, tanto en el bachillerato como en la universidad, es la competitividad memorística -la nota brillante- sobre la reflexión y la profundización intelectuales -actos perfeccionadores de la persona-, libros como "Simploké" se hacen desagradables y fuera de lugar. Esto me recuerda un pasaje autobiográfico de Pío Baroja en el que relataba cómo, mientras tenía interés por la carrera de medicina -que por entonces cursaba- e intentaba comprender sus asignaturas, no conseguía aprobar. Sin embargo, una vez perdida la ilusión -según él por la incompetencia de los profesores-, decidió terminar la carrera por la expeditiva vía de estudiar mecánicamente los programas. "Desde que tomé el procedimiento -dice-, no me falló ni una vez." [5] Y así fue, pues en dos cursos aprobó dieciséis asignaturas.
En suma, y volviendo a lo comentado poco ha, didactismo pedagógico no consiste primariamente en esquemas o envolturas vistosas que originan facilidades aparentes, ni, por supuesto, en evitar dificultades. Didactismo es claridad, distinción, profundidad y dominio de aquello que se habla -se piensa-. Y eso, hay que reconocerlo, lo poseen abundantemente los autores de "Simploké". Además, quien a la postre hace o no didáctico un libro de texto es, como veremos después, el profesor.

La dificultad de comprensión es siempre relativa.

Con ello queremos decir que la dificultad en la comprensión -o buen entendimiento- de un objeto o tema de estudio, está en relación -depende- de tres elementos:

A) El grado de actividad racional con que se aborde el estudio de un objeto

En efecto, la dificultad radica no sólo en el propio objeto, sobre todo en su novedad, sino también en la profundidad de la pregunta y en el grado mismo de comprensión que el sujeto se autoexija (generalmente en el bachillerato es, como ya hemos dicho, una simple y lamentable memorización). Así, p.ej., se cuenta de Bertrand Russell que a los once años ponía en tela de juicio los axiomas de Euclides, y dudaba si las cosas iguales a una tercera serian iguales entre sí. Es bien sabido que esas dudas dieron como fruto en la edad adulta una revolución llamada "Principia Mathematica". Obviamente, éste es sólo un ejemplo extremo de un genio que nada daba por bien comprendido hasta llegar a las últimas consecuencias.
Aún hay más; la actividad de la razón no sólo es difícil, sino que incluso asusta y aburre cuando se carece de preparación e interés para ejercitarla, o, mejor dicho, cuando a uno no le han preparado e incentivado para tal ejercicio. Siempre es más fácil memorizar tópicos, justificar creencias arraigadas o propalar "didácticamente" temas pseudocientificos, pues todos ellos son más taxativos, más "ciertos", más atractivos y, por ende, nos liberan del arduo proceso de investigar. Por el contrario, la actividad de la razón, el estar continuamente sometida a su propia autocrítica y a la atenencia de los hechos reales -su objeto-, resulta incompleta, discontinua, penosa y repleta de obstáculos en el análisis de sus objetos. Pues bien, la filosofía es el ámbito natural de este ejercicio; ella perfecciona al hombre y humaniza a las ciencias que él conoce. Peno, si al hombre se le prohibe, o él mismo renuncia a su actividad filosófica y racional, ¿qué queda de él?

B) El hábito científico

En toda esta discusión de lo fácil y lo difícil, de lo didáctico o lo abstruso, se esconde también una cuestión que podíamos llamar de hábito psicológico -fundamental en el proceso educativo-. En efecto, es un hecho comprobable por introspección que los problemas científicos o filosóficos, a fuerza de ser repetidos, llegan a comprenderse más adecuada y fácilmente. Es por eso que las teorías o los descubrimientos novedosos nos sorprenden e, inconscientemente, los rechazamos por parecernos difíciles o "antinaturales" -es el caso de la teoría de la relatividad, la mecánica cuántica, la evolución o el inconsciente-, pero una vez que alguien nos aclara y repite su sentido llegan a resultarnos "habituales". Esto que digo no es nada nuevo, puesto que ya Aristóteles consideraba a la ciencia -en un sentido muy general- como un hábito o virtud intelectual que se adquiere pacientemente con el uso de la razón. Crear y fomentar este hábito, perfeccionador y facilitador de la actividad dis!
cursiva, es finalidad de la educación filosófica.
Algo de esto ha sucedido con "Simploké", que al ser una nueva experiencia didáctica, rigurosa y original, es tomada con recelo. Ahí queda el reto; es ahora cuestión de que los educadores crear el hábito capaz de asimilar ese proyecto y remover mentalidades.

C) El profesor y el proceso educativo

En el apartado A) hemos analizado la actividad de la razón con relación a su objeto de conocimiento, y en el apartado B) el hábito necesario para su comprensión. Nos falta ahora saber cuál es la causa generadora de ese hábito. Tal causa, como puede deducirse con facilidad, es el maestro, cuya actividad se extiende durante todo el proceso educativo ante esta inmensa y fundamentalísima labor hemos de preguntarnos ¿están ellos -los profesores- suficientemente preparados para abordar y hacer viable tal empresa? Por mi parte carezco de datos con los que responder. Pero lo que nunca debe hacerse es prohibir o abandonar por miedo, aunque, sin duda, esas son las maneras más sencillas y directas de solventar los problemas tanto al alumno como al profesor.
En el proceso educativo el libro es sólo uno de sus elementos constitutivos; mientras que vencer los escollos, hacer comprensible el propio libro y crear el hábito científico que antes comentábamos, son el resto de los elementos que deberán resolverse en la relación alumno / profesor. No hay que olvidar, aunque sea ya un tópico, que no se enseña filosofía, sino a filosofar -y puede añadirse, parafraseando, que no se enseña ciencia, sino a investigar científicamente-. De la misma opinión es Pedro Ortega Campos:


"En filosofía nada hay que aprender, salvo aprender a filosofar. Lo cual no significa que no contenga información -contenidos-, pero su misión es la de enseñar a juzgar, lejos del fundamento de nuestras convicciones de automatismos y de toda suerte de convencionalismos; nos conduce al examen de prejuicios y creencias. La clase de filosofía no es un recitado de lecciones que hay que memorizar, sino la articulación de un pensamiento operativo, desde los textos de autores, de problemas planteados y seleccionados; buscar el sentioc de una discusión, canalizar un debate general para lograr la participación activa del alumnado: que se sienta implicado por encima de las exigencias estrictamente académicas... La filosofía no es primordialmente una asiganatura sino una existencia, no un aula sino un taller." [6]


SIMPLOKÉ Y LAS PSEUDOCIENCIAS

En la Feria del Libro de Frankfurt-87, se quejaba Umberto Eco de que en las librerías donde hace veinte años encontrábamos "El asalto a la razón" de Lúkacs, ahora se venden manuales de adivinación, astrología, magia negra y alquimia. En efecto, si echamos una mirada a nuestro entorno cultural nos encontramos, p.ej., con muchas revistas que se autocalifican de divulgación científica, pero en sus páginas hallamos todo lo que Eco antes enumeraba: horóscopos, numerología, etc. También periódicos que se consideran "serios" como, v. gr., "El País" dedican, de modo absolutamente acrítico, planas enteras a individuos dotados de poderes paranormales, o se incluyen en el apartado de "ciencia" temas de ovnis o de ficción científica, etc. Igualmente, la "Medicina" es invadida por las mal llamadas "medicinas alternativas", como el curanderismo, quiropráctica, homeopatía, etc. Incluso en la propia universidad comienzan a oírse las voces de los charlatanes; así, mientras escribo estas línea!
s tengo noticia de que un conocido pseudocientífico hispano [7] tiene anunciada su esotérica disertación en un foro de la universidad del País Vasco. Por último, la "Filosofía" se ve invadida por una ola de sofística llamada pensamiento débil -"lo verdadero", dice o. Vattimo, "no posee una naturaleza metafísica o lógica, sino retórica"-, conviene sin embargo no confundir "pensamiento débil" [8] con "debilidad de pensamiento", a pesar del parecido lingüístico.
Por lo tanto, el panorama no puede ser mas preocupante. Y es por ello que libros de "pensamiento fuerte" como "Simploké" se hacen necesarios no sólo en el bachillerato, sino también en la universidad y en la propia calle.
"En efecto, para los que integramos ARP, el gran acierto de "Simploké" consiste en mostrarnos qué son las pseudociencias y sus consecuencias, y esto es algo de lo que carecen los demás libros de texto al uso.
Ya en las primeras páginas del libro se fustiga a la pseudociencia, proponiéndose criterios de discriminación. Para los autores de "Simploké", la pseudociencia proviene de la transformación -conversión- que sufre la magia -en cuanto saber práctico precientítico- bajo la presión de los saberes críticos o racionales; Y

"puede definirse como un conjunto de creencias y prácticas, cuyos cultivadores desean, ingenua o maliciosamente, hacer pasar por ciencia, sobre la base de un acceso privilegiado a ciertos fenómenos y fuentes secretas de poder que les escapan al común de los mortales. Sólo los "iniciados" (y los bobos) pueden aspirar a entrar en contacto con los espíritus descarnados y las fuerzas "extranaturales" sobre las que se asienta tan extraordinario poder." [1]

Inmediatamente después se matiza aún más en "Simploké":

"A semejanza de la magia, la pseudociencia posee "objetivos primariamente" prácticos, no cognitivos, pues pretende influir en las cosas y en los seres humanos mediante practicas rituales, esencialmente confusas y mistificadoras; al igual que la magia, se perpetúa en el seno de comunidades de "creyentes" o intenta ampliar el círculo de "adeptos", exigiendo actos de fe irracional mediante el engaño e, incluso, la extorsión. Aunque Se niega a fundamentar racionalmente sus doctrinas se aprovecha hábilmente de las limitaciones fácticas del conocimiento racional [8] para hacer pasar especulaciones desenfrenadas, y datos no controlados, por resultados de la investigación científica. Como la ciencia genuina es difícil, exige mucho esfuerzo y paciencia y la generalización masiva de una alta educación cultural que, dada la estructura actual de los sistemas productivos, sólo está al alcance de una pequeña minoría, la pseudociencia prospera en las sociedades industrializadas con más faci!
lidad que el conocimiento desinteresado y que el escepticismo organizado... Los "medios de comunicación" de masas, guiados muchas veces por una presunta "neutralidad" axiológica, otras por sensacionalismo y snobismo y otras por una simpatía deliberada, contribuyen a hacer accesible la pseudociencia a millones de personas, favoreciendo negocios multimillonarios que explotan la credibilidad del público y ponen en peligro el bienestar físico y psíquico de mucha gente. Por ejemplo, raro es el medio de prensa que no incluye entre sus secciones fijas un horóscopo, o que se niegue a anunciar las virtudes mágicas de la famosa pulsera magnética "curalotodo", o que no se haga eco de las profecías de visionarios."

A continuación se pasa revista a los criterios de discriminación. Cita, p.ej., los criterios formalistas de Mario Bunge [10] y los psicosociológicos de Martin Gardner que, aunque importantes y necesarios, no son suficientes, puesto que:

"Hacen falta criterios gnoseológicos más rigurosos y precisos que conciernan al propio contenido material de las ciencias para demarcar las ciencias de las peudociencias. Esta exigencia, que sólo puede llevarse a cabo desde una perspectiva filosófica materialista y crítica, justifica por sí sola la necesidad de un curso de filosofía obligatorio." [1]

Sobre los criterios gnoseológicos, que son los auténticamente demarcadores de la ciencia respecto a sus falsificaciones, hablaremos en su momento al analizar alguna pseudociencia. Por ahora, y a la par que comentamos las ideas de "Simploké", nos contentaremos con señalar su importancia discriminadora. En efecto, muchas pseudociencias son capaces incluso de formalizar sus conocimientos -teorías-. El caso más característico es la astrología, que ha conseguido matematizar sus pseudoteorías físico-naturales de modo tan efectivo que da la falsa apariencia de una auténtica físico-matemática- Lo mismo que con la formalización sucede con el método científico; así, múltiples pseudociencias, como, p.ej., la homeopatía, la acupuntura tradicional china, la parapsicología, etc., se jactan de aplicar a sus "investigaciones" dicho método, pero, sin embargo, siguen siendo pseudociencias. El error en este caso consiste en tomar la parte -el método científico- por el todo -la ciencia-, es deci!
r, en reducir la ciencia a su método y en aplicar ese método a objetos y explicaciones incompatibles con la ciencia. De todo esto podemos ya deducir que tanto la formalización (matemática o no) como el método científico son utilizados por los pseudocientificos como coartada o escudo protector para hacernos pasar por genuino lo que sólo es un fraude bien urdido. He ahí, pues la importancia de los criterios gnoseológicos -o sea, el análisis filosófico del contenido material de la ciencia-, porque ellos no pueden escamotearse ni usarse de pantalla encubridora, a diferencia de los criterios formalistas.


FUNCIÓN DE LA FILOSOFIA EN EL BACHILLERATO


Retornemos ahora al párrafo últimamente citado, el cual nos da pie para analizar sucintamente otra cuestión: la función de la filosofía en el bachillerato.
La labor de la filosofía en el BUP -y fuera de él- consiste, aunque no exclusivamente, en dar unidad y coherencia a ese conglomerado de saberes y técnicas que de modo disperso al alumno ha ido adquiriendo a lo largo del bachillerato. Raramente el profesor de física, matemáticas, biología o lenguaje, p.ej. desentraña al alumno qué cosa es su ciencia, es decir, su objeto formal, sus fundamentos, su metodología y las relaciones con otras ciencias; o lo que es análogo: sus implicaciones ontológicas, epistemológicas y éticas.
Estas nociones son tan importantes que de no exponerse adecuadamente, el alumno puede quedar a merced de cualquier charlatán pseudocientífico, cualquier pseudofilósofo o, lo que es peor, caer en un escepticismo radical y beligerante respecto a la ciencia y la técnica. Por lo tanto, para evitar estos erróneos extremos se hace necesario -hoy más que nunca- un curso de filosofía en el bachillerato -además del de historia de la filosofía y de las ciencias-, sobre todo si tenemos en cuenta que en la universidad es excepcional que se vuelva a estudiar o a reflexionar sobre estos temas -salvo si se elige como carrera universitaria la propia filosofía-. No me resisto a citar un pasaje, quizás extenso, de un interesante artículo de Matthew Lipman:

"No hay duda de que la crisis actual de las disciplinas proviene de su pertenencia a un universo explosivo cuyos miembros van avanzando por separado en una especie de "cambio rojo". El problema, sin embargo, no esta en su expansión -que es algo constructivo y recomendable- sino en el hecho de que se despojan del tejido filosófico que normalmente debería mantenerlas unidas. Cuando una disciplina considera que su más profunda especificidad consiste en desembarazarse de sus dimensiones epistemológicas, metafísicas, estéticas, éticas y lógicas, entonces se convierte en un simple cuerpo de conocimientos y de procedimientos alienados. No se puede olvidar, no obstante, que las disciplinas de que consta la filosofía, y que acabamos de mencionar (epistemología, metafísica, estética, ética, lógica y otras), son igualmente vulnerables. Pueden llegar a alienarse (dejar de ser ellas mismas) si se las enseña al margen de la disciplina original que es la filosofía, porque sólo en el context!
o humanístico de la filosofía pueden experimentar los estudiantes la relevancia cultural y el rigor metodológico que echan de menos cuando se les ofrecen, por ejemplo, cursos de "pensamiento crítico" por parte le profesores que no son filósofos." [11]

Conviene aclarar que, debido al contexto a que se mueve ARP, sólo hemos hecho hincapié en los aspectos epistemológicos de la filosofía -ya que nuestra meta primordial es, como diría Bunge, "desenmascarar falsos científicos"-. Pero tanto o más importantes que los aspectos epistemológicos son los aspectos éticos / morales, es decir, todas aquellas cuestiones englobadas dentro de la denominada "filosofía moral" [12]. En efecto, en la actualidad es la propia ciencia la que genera nuevas y polémicas situaciones éticas. Es el caso, p.ej., del conjunto de problemas que configura la bioética: aborto, eutanasia, ingeniería genética, control de embriones humanos etc. Incluso Jacques Monod llega a hacer de la aceptación del "principio de objetividad" -principio de orden cognoscitivo- un postulado ético [1e]. También había que meditar -cosa que aún no hemos hecho en ARP- sobre la responsabilidad moral que tienen los propagadores de la pseudociencia, puesto que se trata de actitudes que c!
onllevan un fraude o engaño.
Pero tampoco la labor de la filosofía en el BUP/COU se termina en lo que acabamos de decir. Efectivamente, el ya citado Lipman considera la filosofía -en el proceso educativo- como la materia que perfecciona la técnica del pensar y, además, genera pensamiento:

"...no podemos confiar la promoción del pensar a las disciplinas no filosóficas, sino solo a la filosofía. Lo mismo cabe pensar con respecto al aguzamiento y reforzamiento de las técnicas para pensar... Dado que las técnicas que deben utilizarse en las demás disciplinas tienen que perfeccionarse con anterioridad, la filosofía tiene que dejar de ser exclusivamente una materia de los institutos y universidades para llegar a ser también un componente de la escuela elemental; la disciplina cuyo objetivo es fomentar el pensa en las demás disciplinas." [11]

Entonces, podemos preguntarnos, al igual que Ortega Campos:

"¿Por qué no abrir esos programas existentes [precisamente, los que algunos quieren cerrar], tan denostados por extensos, pero cuya riqueza de contenido, distribuible por trienios, es tan innegable como poco explotada? ¿No será que falla la metodología de su enseñanza en cuanto a diversificación, cuestionario, actualización y acoplamiento de la temática a las vivencias actuales?" [6]

Todo esto ha sido precisamente lo que ha intentado "Simploké": abrir un extenso e intenso programa y actualizar un cuestionario.
Queda aún, como dice nuevamente Ortega campos, la gran pregunta:

"¿Por qué esos conatos disimulados por relegar o escamotear la filosofía en BUP o en COU? La respuesta pertenece a la categoría de utilidad: la ciencia y la técnica aseguran los conocimientos matemáticos y físicos que facilitan la especialización profesional. Se olvida que los alumnos reciben el gusto por la reflexión personal y las ideas, la iniciación a la cultura, la disciplina del pensamiento, el método para afrontar y expresar los problemas gracias a la filosofía." [6]

¿Podemos inferir que "el caso 'Simploké'" ha sido un ejemplo frustrado de tal acoso y relegación?
Pero quien piense que la filosofía debe abandonarse por falta de "utilidad" -en beneficio de la ciencia/técnica- está muy equivocado, y ni sabe qué es ciencia ni tiene somera idea de qué pueda ser filosofía. En efecto, es imposible hacer ciencia sin filosofar, puesto que, si la ciencia es útil al desarrollo del hombre a través sobre todo de la técnica, la filosofía también es útil e imprescindible para la ciencia, ya que le da unidad, comprensión -inteligibilidad-, fundamentos, demarcación, capacidad de disciplinar la mente, de engendrar nuevos problemas y una base ética de actuación. Es un tópico que siempre hay que recordar, pues demuestra lo que aquí decimos, que muchos de los grandes filósofos -Aristóteles, Descartes, Leibniz, Russell, etc.- han sido grandes científicos; y viceversa, como es el caso de Newton, Einstein, Bernard, Poincaré, etc.- La complementariedad es tal que resulta difícil saber si son filósofos que hacen ciencia o científicos que filosofan. Por eso ten!
go como norma práctica desconfiar de todo filósofo que no hace ciencia, o de todo científico que no filosofa. Sin filosofía, la ciencia es ciega; sin ciencia, la filosofía se extravía.


ULTIMAS CONSIDERACIONES

Ni que decir tiene que del libro de Bueno, Hidalgo e Iglesias, sólo hemos enumerado un par de motivos que pueden interesar a los lectores de LAR y que, además, no figuran en otros manuales destinados a mismo uso. Pero la cantidad de temas que componen "Simploké" es enorme y de gran originalidad.
Ante todo hay que resaltar que no se trata de un texto ecléctico ni tampoco escolástico, sea de orientación tomista o marxista, sino de un manual basado en un materialismo filosófico crítico y racional capaz de absorber en su seno otras tendencias filosóficas. Precisamente, uno de sus grandes méritos es que no hace tabla rasa de la filosofía anterior, sino que la incorpora y asimila [14] Además, sus tesis filosóficas conjugan y fundamentan la ciencia actual de una manera que un materialismo obsoleto sería incapaz de hacerlo.
En efecto, todo el libro descansa sobre dos pilares básicos: la ontología materialista de Bueno y su teoría epistemológica del cierre categorial; ambas se aplican sucesivamente a lo largo del libro a todas las regiones de la filosofía.
Cabe destacar, en primer término, la estructuración de la ciencia según el modelo semiótico de Morris -aspectos sintácticos, semánticos y pragmáticos-, la "idea ontológica del lenguaje" -con sus respectivos "campos ontológicos"- y el concepto de "materialismo formalista" en lógica -en donde la lógica formal es considerada como "ciencia con referente material", y no como un mero formalismo sintáctico tautológico y vacío-. En antropología destacan las nociones de "Espacio Antropológico" y "Ceremonia".
Es interesante, asimismo, la distinción entre ética y moral desde la perspectiva del "materialismo trascendental", pero aún más lo es la teoría materialista de la religión -distinguiendo religión de teología-, sobre el concepto de "religación" y sus géneros -en donde se entabla una diferenciación esencial con la religación según Zubiri-. Y dentro de este capitulo, otra idea que puede interesar sobremanera a los lectores de LAR es el tratamiento que en "Simploké" se hace del tema de los extraterrestres -ovnis, etc.-. Para Bueno, los extraterrestres son los sustitutos modernos de los "númenes" de las religiones positivas. Sin embargo, dado el escaso espacio que dedica al tema -cosa ló
Sin embargo, dado el escaso espacio que dedica al tema -cosa lógica por otra parte-, el lector interesado deberá acudir a otra obra de Bueno [15] en la que trata más detenidamente dicha cuestión. Por nuestra parte, la relaci6n de transferencia religión / extraterrestres ya ha sido analizada varias veces en LAR, aunque todavía se necesitan precisiones futuras. Lo que sí conviene dejar bien claro es que las teorías pseudocientíficas sobre extraterrestres son meras "creencias" -fe- justificadas mediante hechos falsos o ambiguos e hipótesis "ad hoc", que nada tienen que ver con el tratamiento científico de la exobiología; ya sea, p.ej., estudiando la estructura de los cometas -buscando el origen bioquímico de la vida-, proyectando un viaje a Marte o intentando captar señales de hipotéticas civilizaciones extraterrestres gracias a la radioastronomía. Es como un sarcasmo que, mientras unos auténticos científicos se afanan por inferir y verificar conclusiones rigurosas, otros indivi!
duos -por dinero o por ser simples paranoicos- nos ofrezcan relatos fantásticos y fraudulentos sobre alienígenas como reales o científicos -tal y como se ha demostrado en LAR desde el número experimental-.
Y, volviendo nuevamente a "Simploké", sólo nos resta decir que dicho libro es el sedimento de muchos años de investigación y, como toda auténtica filosofía, no es un manual para leerlo mientras se toma el sol en la playa, sino que es un texto para meditar y pelear con él, y sobre todo, como dicen sus autores, para transformar actitudes:

"En este momento, en el que los aires de reforma de las Enseñanzas Medias, colocan a la Filosofía en la tesitura de adaptarse a la nueva situación, proponer una alternativa radical ante tanta entropía oficial y medioambiental, resultaba excitante, pero poco oportuno. En realidad, no se trata tato de cambiar los enunciados como de transformar los contenidos, las estructuras, las perspectivas." [1]


NOTAS

[1] Bueno, Gustavo; Hidalgo, Alberto; e Iglesias, Carlos: "Simploké".- Ediciones Jucar.- Madrid 1987

Quién desee comprender "Simploké" a fondo deberá recurrir a la obra del profesor Gustavo Bueno, desgraciadamente dispersa y en ocasiones difícil de encontrar. Algunos de los títulos más característicos son:

Ensayos materialistas.- Editorial Taurus.- Madrid 1972
Ensayo sobre las categorías de la economía política.- La Gaya Ciencia.- Barcelona 1972
La Metafísica Presocrática- Ediciones Pentalfa.- Madrid-Oviedo 1974
El animal divino. Ensayo de una filosofía materialística de la religión.- Ediciones Pentalfa.- Oviedo 1985
Etnología y utopía.- Ediciones Júcar.- Madrid 1987


Por último, conviene citar una importante serie de artículos de Gustavo Bueno aparecidos en la revista "El Basilisco", que en la actualidad no se edita.


[2] Quien quiera comprobar el fraude del sudario de Turín puede consultar las siguientes fuentes:

Nickell. Joe: "Inquest on the shroud of Turin".- Prometheus Books.- New York 1983.
Mueller, Marvin M.: ""The Shroud of Turin".- "The Skeptical Inquirer" (Buffalo), vol. 9, nº 3 (primavera 1982)
Sanz, Víctor-Javier; Ares Félix; Martínez, Jesús; y Gámez, Luis Alfonso: "En defensa de la razón: el fraude de la sábana santa".- El Medico (11 de septiembre de 1987}.


[3] Nickell, Joe: y Fischer, John: "Image of Guadalupe: A Folkloristic and Iconographic Investigation".- "The skeptical Inquirer" (Buffalo) vol. 9 Nº 3 (primavera l985)

[4] Gámez Domínguez Luis Alfonso: "La religión católica, el diablo y las pseudociencias. Tres ejemplos de como la Iglesia Católica recurre a la superstición y las pseudociencias cuando conviene a sus intereses." - "La Alternativa Racional" (Bilbao). Nº 8 (Marzo 1988), 32-35.


[5] Baroja, Pío: "Juventd, egolatría".- Editorial Taurus.- Madrid 1977.

[6] Ortega Campos, Pedro: "Filosofía y bachillerato: reformar el miedo".- "Estudios Filosóficos" (Valladolid), vol. 36, Nº 101 (1987)

[7] Me refiero al polifacético pseudocientífico Fernando Jiménez del Oso, que el pasado 19 de mayo dio una charla titulada "Coloquio en torno a lo insólito", enmarcada en los Cursos de Extensión Universitaria de la Universitaria del País Vasco.

[8] Vattino, Gianni, y Rovati, Pier Aldo (Eds.): "El pensamiento débil".- Ediciones Cátedra (Colección "Teorema").- Madrid 1988

[9] Por nuestra parte limitaciones de este tipo las hemos estudiado en un artículo anterior:
* Sanz Larrinaga, Víctor Javier: "Ciencia sin creencia".- La Alternativa Racional (Bilbao), Nº 6 (julio 1987)

[10] Ciertamente, dichos criterios formalistas son los fundamentales en Mario Bunge, que usa e incluso abusa de ellos. Pero en sus últimos libros incluye, aunque de modo discutible, criterios gnoseológicos. Véase:

* Bunge Mario. "Seudociencia e ideología".- Alianza Editorial (Col. "Alianza universidad", Nº 440, Madrid, 1985.

[11] Lipman, Matthew: "El papel de la filosofía en la educación del pensar".- "Diálogo Filosófico" (Madrid), Nº 9 septiembre-diciembre 1987.

[12] Precisiones muy importantes al respecto pueden leerse en:

Bueno, Gustavo: "Reflexiones sobre la función de la filosofía moral en el bachillerato".- El Basilisco (Oviedo). Nº 14.

La inclusión de la Moral en la asignatura de filosofía implica que debe ser liberada del lastre teológico y religioso -que en ocasiones llega a ser exclusivo-, provocando sus fundamentos racionales y críticos. Obviamente está responsabilidad le corresponde al profesor de filosofía y no al clérigo de turno.

[13] Monod, Jaques: El azar y la necesidad.- Barral Editores.- Barcelona 1972
He aquí un ejemplo de hombre de ciencia que se ve impelido a filosofar -véase más adelante en el texto-. Estas son sus palabras:

"Resulta imprudente hoy en día, por parte de un hombre de ciencia, emplear la palabra "filosofía"... No tengo más que una excusa, pero la creo legítima: el deber que se impone, hoy más que nunca, a los hombres de ciencia de considerar a su disciplina dentro del conjunto de la cultura moderna, para enriquecerla no solo de conocimientos técnicos importantes, sino también de las ideas salidas de su ciencia, que puedan considerarse humanamente significativas... asumo la total responsabilidad de los desarrollos de orden ético y hasta tal vez político que no he querido evitar por peligrosos que fuesen o por ingenuos o demasiado ambiciosos que pudiesen parecer: la modestia conviene al sabio, pero no a las ideas que posee y que debe defender."

[14] Esta incorporación y asimilación afecta no sólo a la filosofía moderna, contemporánea o la de más reciente investigación, sino también -y en gran manera- a la filosofía griega y escolástica, de las cuales el profesor Bueno se siente deudor en algunos aspectos:

"Señalaré ante todo -dice Bueno- la influencia del método escolástico (dialéctico, argumentativo, que recogía a su ver de la tradición griega) que estudié sobre todo en Suárez, Araujo y Juan de Sto. Tomás; asimismo la de los métodos axiomático-constructivos propios de las ciencias matemáticas o físicas; por supuesto, la tradición filosófica "gremial" (Leibniz, Kant, Hegel, Husserl) y muy particularmente la tradición ilustrada del siglo XVIII incluyendo al Espinosa del "Tratado teológico político"). En cuanto a Marx: me admiró, sobre todo, en un principio, su exposición de la dialéctica de la economía capitalista a través de la cual se percibía la existencia de una legalidad interna (histórico-cultural y social equidistante de una visión indeterminista o psicológica como de una visión determinista pero exterior a los procesos mismos."

[15] Me refiero a "El animal divino". Un resumen y precisiones muy importante sobre este libro pueden verse en:

Hidalgo Tuñon, Alberto: "El ser necesario como animal divino".- "Los cuadernos del Norte" (Oviedo), Nº 35 (enero-febrero 1986)

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LAR Numero 10 / Año III
Agosto de 1988


LIBROS

¿ESTA USTED DE BROMA, SR. FEYNMAN?

Feynman, Richard P.: ¿Está usted de broma, Sr. Feynman? Aventuras de un curioso personaje.- Trad. de Luis Bou.- Alianza Editorial.- Madrid.- 1985.- 403 págs.

Félix Ares de Blas


Mi primer contacto con Richard Feynman tuvo lugar hace más de veinte años, cuando yo estudiaba mi primer curso de electromagnetismo en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Telecomunicación. Los profesores nos recomendaron el libro de Feynman titulado "The Feynman Lectures on Physícs". Casi todos lo compramos. Unas semanas después, la Academia sueca le concedía el premio Nobel, y así supimos que habíamos comprado una obra de alguien científicamente importante.
El libro estaba encuadernado en tela roja. En las primeras páginas, había una foto de Feynman -todo un premio Nobel- tocando el bongo. Aquello me gustó. También me agradó muchísimo que en algunas páginas del libro aparecieran en los márgenes notas escritas a mano por el propio Feynman -por supuesto impresas, pero no con tipos de imprenta-. La obra me pareció muy pedagógica. Me enteré de que la editorial -Addison Wesley- también había publicado un apéndice con las soluciones a los problemas planteados en el libro. Intenté que me lo consiguieran en alguna librería española, pero todo fue inútil. Lo pedí directamente a Estados Unidos y, a los pocos meses, lo recibí. Se trataba de un librito escrito a mano. ¡Un premio Nobel mandaba a la imprenta cosas a mano! Me hice casi todos los problemas. Creo recordar que deje de lado los referentes a la teoría de fluidos -que no me interesaba lo más mínimo- y a la magnetohidrodinámica.
Feynman, ya entonces, me dio la sensación de ser un personaje muy poco engolado, excelente profesor y accesible. El libro que hoy presento demuestra que mi primera impresión fue correcta.
En "¿Está usted de broma, Sr. Feynman?", se describe de un modo ágil y divertido la aventurera vida de Feynman. Sus travesuras, muchas veces te hacen reír.
Pero lo más interesante ha sido comprobar que Feynman era una persona polifacética: reparador de radios, camarero, dibujante al que le encargaron dibujar una mujer torera desnuda, "revienta cajas fuertes" en Los Alamos en el transcurso del proyecto Manhattan, tocador de la "frigideira" en una escuela de samba brasileña, intérprete de bongo en una compañía de ballet, premio Nobel, subnormal según los psiquiatras del ejército estadounidense, etc.
Ultimamente, me estoy encontrando reiteradamente con el polifacetisino y la amplitud de intereses como una característica recurrente de las personas que han hecho nuevos descubrimientos en la ciencia. Feynman recibió el premio Nobel por su reformulación de la teoría cuántica para calcular las interacciones entre la radiación electromagnética y las partículas elementales.
¿Será la hibridación de las ideas de un campo de conocimiento con otras de otros campos una condición que ayude a la creatividad científica?
Siempre había pensado que, salvo raras excepciones, los descubrimientos científicos los hacían personas monotemáticas, obsesas, que no vivían más que para un único tema. Veo que estaba equivocado, y me alegro. Me alegro enormemente.
Me alegro de que nuestro sistema educativo -con todos sus enormes defectos- insista en una formación amplia con diversidad de temas y que todavía no haya caído en la "superespecialización" de otros países.
Quizás, para muchos de los lectores de "La Alternativa Racional", lo más interesante del libro de Feynman sean dos breves escenas.
En la primera, describe la muerte de su mujer. A la misma hora que se murió, se paró un reloj que él le había regalado. Otros habrían encontrado en el suceso una extraña coincidencia, y estaríamos a un paso de un nuevo caso de fenómenos paranormales. Él, Feynman, recurrió al método científico y trató de buscar otra explicación. La encontró. Recordó que en el momento del fallecimiento había entrado una enfermera a certificar la muerte y que, para poder escribir la hora, había cogido aquel reloj. Era un reloj viejo que al moverse se paraba. La verdad era muy simple.
La otra escena particularmente interesante para el lector de esta revistas está al final del libro. Se titula "Adorar a los aviones" y es un extracto de la conferencia inaugural del curso 1975-76 en el Instituto Tecnológico de California. ¡Ya en 1975 había personas que decían muchas de las cosas que defendemos desde estas páginas!
En no muchas palabras, Richard Feynman nos explica porqué el estudio de los ovnis o la parapsicología no son ciencia. En su típico estilo ágil Y desenfadado, no desprovisto de humor, insiste en los criterios del método científico. la falsabilidad -que él no llama así-, la repetibilidad de los experimentos, etc.
Para mí, fue una sorpresa descubrir algunas de las ideas anticientíficas de J.B. Rhine, uno de los fundadores de la "parapsicología científica" y a quien, en su día, yo consideré un científico de altura.
El caso Rhine me ha hecho meditar en el tiempo que he perdido por el engaño a que he sido sometido y por la información sesgada hacia el lado de lo crédulo que he recibido, que es la única que se nos ofrece en España. Yo leía las obras de Rhine publicadas por una editorial seria -paidós, creo recordar-, bajo el criterio de que estaba leyendo la obra de un científico competente de una universidad competente ¡Qué chasco! Tardé años en darme cuenta de que Rhine era un chapucero de la ciencia, que se había precipitado al publicar sus resultados y que había caído en errores infantiles. Feynman confirma y refuerza esta idea. Algunos de los libros que leí, cuando creía e "investigaba" en parapsicología, eran de Gaiter Prats, el que fuera e segundo de a bordo en el laboratorio de Rhine. Yo pensaba que era un científico como Rhine, un auténtico científico. Así lo demostraba la universidad en la que trabajaba -Duke- y los prólogos de Rhine. Tardé años en descubrir que Prats no buscaba !
la verdad científica, sino que se trataba de un clérigo cuya pretensión con la parapsicología era demostrar la existencia del alma y la inmortalidad.
Resumiendo, "¿Está usted de broma, Sr. Feynman?" es un bonito libro, que merece la pena leer, en el que se cuenta la vida de un escéptico -en el mejor sentido de la palabra-.

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LAR Numero 10 / Año III
Agosto de 1988


DESDE EL SILLÓN ESCÉPTICO, RECOMENDAMOS:


ARTÍCULOS

Gardner, Martin: "The Trhird Eye". En "Notes of a Fringe-Watcher".- The Skeptical Inquirer, Vol. XII, Nº 1 (otoño 1987) 29-32.- (Edición Española: "El Tercer Ojo" en "La Nueva Era. Notas de un observador de lo marginal".- Alianza Editorial.- Colección El Libro de Bolsillo Nº 1463.- 1988).- Martin Gardner se ocupa de los perennes fraudes de lo paranormal: el del pretendido lama tibetano Tuesday Lobsang Rampa y el "tercer ojo". Este artículo debe su existencia al empeño de las editoriales de todo el mundo de seguir presentando los libros de un fontanero inglés como si se trataran de obras biográficas de un lama tibetano.

Gardner, Martin: "The obligation to Disclose Fraud".- En "Notes of a Fringe- Watcher".- The Skeptical Inquirer, Vol. XII, Nº 3 (primavera 1988), 29-32.- (Edición Española: "La obligación de descubrir el fraude" en "Extravagancias y disparates" [On the wild side].- Editorial Alcor -Martínez Roca S.A.- Colección Campo de Agramante.- 1993).- Centrándose en la trayectoria del célebre parapsicólogo Joseph B. Rhine, Martin Gardner llama la atención sobre algo que se da con frecuencia en el mundo de lo paranormal: la no denuncia del fraude. En contra de lo que pasa en la investigación científica, en el estudio de lo paranormal el fraude descubierto no se tiene en cuenta a la hora de juzgar la personalidad de una "autoridad". Así, las revistas paranormales rara vez publican artículos denunciando fraudes manifiestos y los fraudes de un "investigador" no hacen que con posterioridad sus colegas no se refieran a él como a una "autoridad" en el tema.

Klass, Philip J.: "Intruders of the Mind".- En "Book Reviews".- The Skeptícal Inquirer, vol. XII, Nº 1 (otoño 1987), 85-89.- Crítica de Klass - Crítica de Philip J. Klass al libro de Budd Hopkins "Intruders. The Incredible visitations at Copley Woods". Recientemente traducido al español, "Intrusos" es un libro dedicado por entero a la divulgación de los secuestros de seres humanos por parte de visitantes extraterrestres.

Martínez, Juan Carlos: "Un puñado de escépticos impulsa la Alternativa Racional a las Pseudociencias. No es ovni todo lo que reluce - El correo Español - El pueblo Vasco, 15 de mayo de 1988.- Entrevista a Luis Alfonso Gámez Domínguez en la que se exponen los objetivos de Alternativa Racional a las pseudocíencias y se muestran algunos ejemplos de actitudes anticientíficas.

Sagan, Carl: "The Burden of Skepticism". The Skeptical Inquirer, Vol. XII Nº 1 (otoño 1987) 38-46. - Texto de la conferencia inaugural de la Conferencia del Comité para la Investigación Científica de los supuestos Hechos paranormales (CSICOP) de 1987. En este trabajo, Carl Sagan reflexiona sobe la importancia que tiene mantener una actitud crítica no sólo ante las pseudociencias, sino también ante la publicidad, la política, etc.

Vinacua, Rodolfo: "La Ciencia y el Monstruo",- Algo, julio-agosto 1988, 4-10.- Artículo crítico sobre criptozoología, la búsqueda de animales "ocultos" o extinguidos que analiza la posibilidad que hay de que exista alguno de los grandes monstruos: el Yetí, Nessie, Ogopoqo, etc. Rodolfo Vinacua advierte que "es curioso, pero cuando parece que algo se ha logrado, que el misterio... está por aclararse, y nos acercamos a él, sucede una de estas cosas: no hay más información, o falló la máquina fotográfica, o se veló la película". Lo cierto es que hay muchos monstruos y ninguna prueba.


LIBROS

Ribera, Antonio; y Beorlegui, Jesús: "El secreto de Urantia. (Ni caballos ni troyanos)- Ediciones Obelisco.- Barcelona 1988.- 129 págs.- Antonio Ribera y Jesús Beorlegui pretenden demostrar en este libro que Juan José Benítez ha cometido plagio en su saga "Caballo de Troya" y en "La Rebelión de Lucifer". Los autores muestran una serie de pruebas a favor de su tesis y lo hacen en un estilo llano y a veces humorístico. Sin embargo, el libro se hunde cuando Ribera decide sacar a los ummitas sin que venga a cuento. Claro ejemplo de libro que decepciona al lector y que lo único que persigue es sacar tajada de una polémica.


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