filosofía de la ciencia

"Crítica de la nueva sociología de la ciencia", nuevo título de la Biblioteca Bunge

Editorial Laetoli acaba de publicar el último número de la Biblioteca Bunge. En este caso se trata de la reedición de "Crítica de la nueva sociología de la ciencia". Este libro, publicado anteriormente en Argentina con el título de Sociología de la ciencia (Sudamericana) recoge, traducidos por Hernán Rodríguez Campoamor, dos extensos artículos publicados en 1991 y 1992 en la revista Philosophy of the Social Sciences. Se trata de un texto pionero en la polémica contra el relativismo y el constructivismo (publicado cinco años antes, por ejemplo, que la famosa parodia de A. Sokal).

En la década de 1960 "irrumpió una nueva escuela en la filosofía y en la sociología dela ciencia. Esta escuela —escribe el autor— rompió con la tradición: minimizó el papel de la curiosidad y el talento, acentuó la importancia de la presión y las convenciones sociales y negó tanto la continuidad del esfuerzo científico como la posibilidad de alcanzar la verdad. Sus profetas fueron Thomas S. Kuhn y Paul K. Feyerabend. Desde entonces los sociólogos de la ciencia se dividen en dos campos, que el eminente sociólogo francés Raymond Boudon llama el moderado (o moderno) y el maximalista (o posmoderno). El primero se inspira en las ciencias duras y en la filosofía rigurosa, mientras que el segundo se inspira en la literatura de ficción y en la filosofía blanda. El primero es cauto y se esmera en fundamentar lo que dice. El segundo es iconoclasta y se esfuerza en épater le bourgeois".

Mario Bunge (Florida, Buenos Aires, 1919) es uno de los filósofos más reconocidos en todo el mundo. En la década de 1960 se estableció en Canadá, donde ha sido profesor de la Universidad McGill de Montreal, Quebec, la más antigua del país. Autor de más de 50 libros, casi todos en inglés, ha recibido 19 doctorados honoris causa. Fue Premio Príncipe de Asturias de Humanidades en 1982. Sus libros han sido traducidos a numerosas lenguas.

La Biblioteca Bunge agrupa libros agotados o descatalogados de Mario Bunge, todavía no traducidos al castellano o conocidos en unos países de habla española pero desconocidos en otros. Son textos corregidos, revisados nuevamente por el autor, e incluyen nuevos prólogos escritos especialmente para esta edición. Toda la información en: http://www.laetoli.es/14-biblioteca-bunge-editorial-laetoli

 

El cientificismo, por Mario Bunge, en Canal UNED

La charla sobre "cientificismo" que el filósofo Mario Bunge impartió en Madrid el pasado 30 de abril está disponible en el canal UNED.

Una cuestión importante es la relativa a las características de la ciencia. Popper ofrece un desarrollo conocido como racionalismo crítico basado en la idea de refutación. Bunge parte de este punto de vista y concede en su teoría un rol a la refutación, aunque también lo considera insuficiente debido a que es preciso además recopilar evidencia empírica sobre una cuestión. Bunge se interesa en particular por el estatus científico de las ciencias sociales y, de hecho, ha prestado atención a la Criminología. Frente a la idea de ciencia, las pseudociencias abundan en la literatura y por ello se hace tan preciso establecer unos criterios de demarcación entre lo que es ciencia y lo que no lo es. Otra cuestión importante es la relativa a la conexión existente entre Filosofía y Sociología, la cual tiene sus repercusiones en la cuestión de la cientificidad en el trabajo de Bunge.

El enlace al vídeo es http://www.canal.uned.es/mmobj/index/id/19670

"El cientificismo", una conferencia de Mario Bunge

Sostenía Isaiah Berlin que los pensadores y los artistas podían dividirse en dos grandes grupos, de acuerdo con una particular interpretación del fragmento del poeta Arquíloco “muchas cosas sabe la zorra, pero el erizo sabe una sola, y grande”. Así, según Berlin, el grupo de los erizos estaría formado por aquellas personas convencidas de la existencia de un principio ordenador, unificador y sistematizador de la rica experiencia de la vida humana en general, y de sus múltiples manifestaciones sociales, políticas y culturales. En cambio, en la carpa de las zorras estarían todos los convencidos de la imposibilidad de reducir la casi infinita variedad de lo real existente a un único conjunto de categorías genéticas y explicativas. Berlin pensaba que gente tan distinguida como Platón, Hegel o Dostoievski eran grandes erizos, en tanto que catalogaba en el predio de las zorras a figuras no menos célebres, deL estilo de Aristóteles, Shakespeare y Goethe.

¿Qué hubiera pensado sir Isaiah de un tipo como Mario Bunge, por ejemplo? Sospecho que hubiese tenido que idear un nuevo taxón ad hoc, tal vez el de las zorras erizadas, o el de los erizos zorrunos, vaya usted  a saber. Una nueva categoría, ésta, diseñada ex profeso para una figura tan multidimensional como la del profesor Bunge. “Muchas cosas sabe la zorra” sería un buen frontispicio arquiloquiano para la enciclopédica erudición y la muchedumbre de intereses y pasiones intelectuales de don Mario. Al mismo tiempo, “pero el erizo sabe una sola, y grande” es una proposición que uno podría grabar, con permiso del ilustre profesor porteño, en la cabecera de su propia cama.

Tratar de reseñar una conferencia de Mario Bunge es tarea tan ardua como intentar encajar los contenidos de la Enciclopedia Británica en las dimensiones de un cuento de Jorge Luis Borges. El profesor Bunge practica una modalidad de acrobacia intelectual que le permite abordar un sinfín de contenidos –“muchas cosas sabe la zorra”- de una forma sistemática, casi geométrica, encajando tales contenidos dispares en los perfiles perfectamente definidos –“pero el erizo sabe una sola, y grande”- de una soberbia urdimbre de ideas, conceptos, definiciones, teoremas, demostraciones e hipótesis.

El pasado 30 de abril el profesor Bunge impartió una charla titulada “cientificismo” en la Facultad de Derecho de la UNED. Bajo este epígrafe, el ilustre pensador argentino desplegó una vez más algunas de las ideas-fuerza de su pensamiento, recogidas en lo fundamental en su obra magna en ocho tomos Tratado de filosofía básica, y en una versión más dietética en su libro Ser, saber, hacer. En efecto, el profesor Bunge obsequió a los presentes, durante una hora aproximadamente, con una intervención en la que abordó de forma sucinta pero muy jugosa algunas de sus ideas sobre ontología (el estudio de existencia de las cosas), gnoseología y epistemología (el estudio del conocimiento humano), axiología (el estudio de los valores), praxiología (el estudio de la acción humana), ética (el estudio de los valores morales), economía, psicología social, sociología, criminología forense y neurociencia cognitiva.

Muchas cosas sabe la zorra. Pero don Mario, viejo erizo, abordó esta variedad casi amazónica de temas desde el común denominador del “cientificismo” (en realidad, y mejor dicho, “cientifismo”, como el propio ponente se encargó de aclarar). En boca de otros, este concepto podría merecer una severa sanción moral por parte de ciertas almas sensibles y acomplejadas. Pero don Mario es mucho don Mario, y su visión cientifista de la múltiple realidad humana emana de un pasmoso sentido común, musculado en un activismo académico y social de decenios, sostenido en una erudición portentosa y conducido por los rieles de una recta guía moral.
Una guía moral concretada en la ética del agatonismo, que el profesor Bunge resume en el precepto “goza de la vida y ayuda a vivir”, y que define como una combinación de egoísmo con altruísmo y de utilitarismo con deontologismo. Ni Kant, pues, ni Bentham, sino una combinación lineal de ambos.

Marisa Marquina, Manuel Corroza, Antonia de Oñate y Juan Rodríguez, con Mario Bunge

 

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