Este 11 S ponte el gorro de aluminio 1

Sección: 
HUMOR
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sin homólogo parecido en ningún otro país. Y tal vez
el pensamiento crítico no tenga sentido si no se edifica
dentro de cada grupo de trabajo como tampoco tiene
sentido que haya grupos sin pensamiento crítico, pero
si algo podemos decir es que nuestra posición respecto
a la osteopatía siempre fue pública y manifiesta desde
el principio. A nadie pudimos sorprender, a nadie pudimos llevar a engaño. A la comunicación de la retirada
del aval le siguió la dimisión en bloque del resto de
la junta del grupo de pensamiento crítico. La institucionalización del pensamiento crítico había fracasado.
Mi compañero Rubén Fernández5, miembro también
de ARP-SAPC, y yo lo tenemos claro: nos echaron por
criticar la osteopatía.
La osteopatía que defienden los fisioterapeutas
La osteopatía sufre un profundo trastorno de identidad o, mejor dicho, vive en un constante sufrimiento
por su identidad. No es en absoluto un asunto baladí,
la cuestión identitaria consume una ingente cantidad
de esfuerzos y buena parte de sus «publicaciones científicas». En España, una parte del colectivo osteopático está tristemente representado por fisioterapeutas.
Fisioterapeutas-osteópatas que consideran la osteopatía una ciencia y han aplicado un filtro personal al
cuerpo de conocimiento de la osteopatía donde lo indefendible, aseguran, ha sido abandonado. La verdad
es que, aun si eso fuese cierto, la osteopatía que ellos
defienden no sería menos problemática. Y no es cierto,
esencialmente porque los osteópatas-no-fisioterapeu-

Verano 2021

tas, que representan la mayoría de osteópatas, no solo
no han abandonado nada, sino que lo reivindican apelando a la tradición y a los orígenes. Es más, ante la
pregunta ¿es la osteopatía una ciencia? responden sin
complejos que no, porque la ciencia no lo puede todo.
Esta osteopatía vitalista, espiritualista y energetista no
puede definirse como pseudocientífica, tan solo como
anticientífica. Esta postura es un lujo que no pueden
permitirse defender los fisioterapeutas-osteópatas
y que se ventilan convirtiéndolo en un problema de
intrusismo provocado por la existencia de osteópatasno-fisioterapeutas. No es verdad. No existen una osteopatía buena y otra mala.
El elemento de la discordia
El libro, recientemente publicado, es la primera
obra íntegramente dedicada a la osteopatía desde una
perspectiva crítica y reúne el conjunto de cosas que
merecen saberse para posicionarse respecto a la misma. Su publicación ha despertado tantas filias y fobias
como la retirada de nuestro aval. Indignaciones y celebraciones a partes iguales en ambos casos que hablan,
más que nunca, de la necesidad de este libro en vísperas de la publicación del informe del Instituto Carlos
III sobre la osteopatía, dentro del plan de protección
de la salud contra las pseudociencias del gobierno, que
podría tener serias implicaciones en el ejercicio y práctica del fisioterapeuta en España.
Rubén Tovar

9 el escéptico

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