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Editorial
Juan A. Rodríguez

H

ay quienes hablan de que el lenguaje crea
realidades. Quizá esto sea válido para nuestros pensamientos porque, para el mundo exterior a nuestra mente ocurre justo lo contrario: usamos el lenguaje para nombrar las realidades que
nos rodean. Solo así se explica que la traumática
realidad vivida en 2020 nos haya traído una renovación de nuestro vocabulario, generalizando lo que
hasta ahora formaba parte tan solo de un léxico especializado: pandemia, coronavirus, confinamiento,
5G, inmunidad de rebaño (lo que lleva a algunos a
considerar que nos están aborregando)...
Por lo que nos toca, también ha supuesto la difusión de vocabulario de uso cotidiano en el ambiente escéptico: negacionismo, antivacunas y, por
supuesto, conspiranoia y Nuevo Orden Mundial. Al
tiempo, surgían neologismos como coronabulos
(con especial referencia al origen y supuesta finalidad de la pandemia) o coronatimos (donde entra
todo lo relacionado con curaciones mágicas y métodos profilácticos ajenos a la medicina científica).
De todo ello y más se habla en el monográfico,
fruto de la colaboración de firmas escépticas de
primer nivel, que constituye el cuerpo fundamental
de este número: la pandemia que estamos viviendo
como ese acontecimiento global que lo ha cambiado todo. Y no hablamos de cuestiones algo frívolas
como el parón de las ligas de fútbol o el cierre de los
bares (sinónimo muchas veces de paralización de
la economía, lo que dice mucho de nuestro país), ni
siquiera de que esta revista no haya podido cumplir
su objetivo de sacar tres números anuales (por lo
que pedimos disculpas). Hablamos sobre todo de
un número de víctimas propio de un conflicto bélico. Y hablamos también del tremendo bandazo que
está suponiendo para nuestra civilización, que anda
replanteándose cosas que dábamos por sentadas,
lo que nos lleva a una incertidumbre en la que no
nos sentimos nada cómodos.
Y para contrarrestar esa incertidumbre no tenemos más remedio que buscar culpables, ya sean
los políticos, los negacionistas, los «vendidos científicos», en suma, «los otros», cuando seguramente
todos tenemos nuestra parte de responsabilidad.
Desde el movimiento escéptico tendemos a incidir
en comportamientos anticientíficos como los de los
negacionistas, lo cual no es malo. Pero seguramente no serán esos pocos cientos o miles de personas
los que nos están trayendo a la situación actual,
sino que habrá tenido más que ver la actitud de
quienes, conscientes de lo que comporta, llevamos
a cabo conductas muy poco aconsejables aunque

anuario 2020

generalizadas, como el juntarnos indebidamente
con nuestros seres queridos; recordemos aquello
que se decía del sida: no hay grupos de riesgo, sino
conductas de riesgo.
Pero el mundo sigue girando. Otro hito de 2020
y del que hablaremos aquí es el Manifiesto europeo contra las pseudoterapias, que recibió cierto
eco por parte de los medios ayudado por las circunstancias, aunque de momento no hemos visto
avances en lo que se reclamaba en el mismo. No
obstante, ha sido un primer paso y no cejaremos
en el empeño.
Aunque en ocasiones utilizamos indistintamente los términos anticiencia, pseudociencia o mala
ciencia, no son lo mismo. Además, muchas veces
es difícil saber si una determinada actividad cae
en alguna de estas categorías. Relacionados con
esto, presentamos dos trabajos basados en revisiones críticas de la literatura científica existente: el
de Rubén Fernández sobre la osteopatía craneal y
el de Azucena Santillán sobre la acupuntura, este
último aún en desarrollo y financiado por una beca
Sergio López Borgoñóz concedida por ARP-SAPC.
En un número dedicado de manera casi exclusiva a asuntos sanitarios, nos daremos un pequeño
respiro con los ya tradicionales resúmenes de las
Jornadas sobre Ciencia y Pseudociencia en la educación (esta vez, virtuales). Esperemos que su lectura no sea más que un acicate para que vean los
vídeos completos, no solo por el contenido de las
ponencias, sino también y sobre todo por los debates de cada sesión, donde se dieron discusiones y
desacuerdos de lo más interesantes.
Lamentablemente, también tenemos que hacer
referencia esta vez a fallecimientos entre nuestros
socios, Uno, el de James Randi, famoso mago escapista y desenmascarador de supuestos dotados
de poderes psíquicos. Otro, el de Carlos López
Marqués, miembro además de nuestra redacción
—reiteramos desde aquí nuestras condolencias a
su familia.
Pero terminemos con dos buenas noticias, ocurridas con este número ya cerrado: la concesión
del premio Eustoquio Molina a nuestro socio Rafael
Sentandreu (por favor, que la paronimia no nos lleve a un famoso mercader de la autoayuda), Académico de número de la Real Academia Nacional
de Farmacia —donde fue responsable de aquel demoledor informe sobre la homeopatía de hace unos
años—, y del premio Lupa Escéptica a la periodista
Nieves Concostrina. Hemos de darnos la enhorabuena por ello.

5 el escéptico

Coordinador: 
RODRíGUEZ JUAN A.
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