Pseudociencias

Fernado Frías Sánchez (La lista de la verguenza): "Las pseudociencias intentan colarse en la Universidad, aunque sea por la puerta falsa"

El Escéptico Digital - Edición 2013 - Número 273

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Aula Cultural “Radio Campus” de la Universidad de La Laguna (Entrevista concedida por el responsable de “La lista de la vergüenza”). Para quienes no estén al tanto ¿qué es la Lista de la Vergüenza? Es un blog dedicado a denunciar públicamente la presencia de las pseudociencias en las instituciones públicas, especialmente en Universidades y Colegios Profesionales. ¿Cuánto tiempo llevas con esta labor de divulgación? Este tipo de denuncias ya se iban formulando de forma esporádica desde hace mucho tiempo, tanto por mí como por diversos divulgadores, pero el blog como tal (y con él la idea de reunir esas denuncias y darles continuidad) nació en mayo de 2010, hace ya más de cuatro años.

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Una voz política contra la pseudociencia

El Escéptico Digital - Edición 2013 - Número 263

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Javier Salas

(Noticia publicada originalmente en EsMateria).

Imaginen recibir en su consulta, semana tras semana, a pacientes que reivindican remedios tan inútiles como la homeopatía, las flores de Bach o la imposición de manos. Por desgracia, no es tan extraño. Sin embargo, algunos están convencidos de que se trata de una batalla que hay que librar, para evitar que las terapias pseudocientíficas ganen un milímetro más de terreno. El psicólogo clínico Eparquio Delgado (La Orotava, 1979) quiere pararle los pies a esta “pandemia invisible” que circula por su despacho. “Por mi consulta pasa mucha gente que viene rebotada de curanderos”, lamenta este tinerfeño. En la pasada X Asamblea Federal de Izquierda Unida (IU), partido en el que milita, su voz reclamó con éxito, por primera vez en una formación política española, una postura clara en contra de la presencia de las pseudociencias en la sanidad pública.

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Seudociencias

El Escéptico Digital - Edición 2013 - Número 263

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Alfonso González Jerez

(Artículo publicado originalmente en el Diario de Avisos).

Solo cabe agradecer al Aula Cultural de Divulgación Científica de la Universidad de La Laguna que haya denunciado el curso sobre una de las patrañas más grotescas en el floreciente jardín de las seudociencias, la programación neurolingüística, que ha sido ofertado por la Fundación Empresa Universidad de La Laguna. La programación neurolingüística es un timo, un timo muy suculento para sus perpetradores, y carece de cualquier base científica que merezca tal nombre, como puede confirmar el curioso en cualquier publicación académica rigurosa. Más allá de su incongruencia teórica -ese zurcido penoso de doctrinas y modelos aderezados por una jerga tecnicoide a medio camino entre Star Trek y Chiquito de la Calzada- cualquier persona debe desconfiar de sujetos que le garantizan ser felices y comer perdices en diez fáciles (o difíciles) sesiones. Los hechiceros de la programación neurolingüística sostienen que el camino a la satisfacción interna y el éxito público se consiguen controlándose a sí mismo y controlando a los demás. Es un punto de partida moral no solo obviamente ineficiente, sino bastante miserable.

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