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El Escéptico Digital (2017):

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El Escéptico Digital - Edición 2020 - Número 276 - II Época

EDITORIAL
“LAS CUENTAS DEL CORONAVIRUS”

 
Este número de El Escéptico digital se está haciendo de forma totalmente telemática, algo que no se diferencia de ninguno de los números anteriores. Por suerte, las telecomunicaciones nos han ayudado frente a la dispersión de los socios. Sin embargo, nos toca hacerlo ahora durante el comienzo de la cuarentena decretada como medida preventiva para frenar la expansión del coronavirus COVID-19, que tantos contagios y estupor está causando entre la población.

La gente se pregunta por qué otros no han previsto lo que ellos mismos creían que solo podía salir en las películas; pero no es cierto. Miles de científicos en todo el mundo han llevado una gran labor para evitar ésta y cualquier otra pandemia, y han estado ganando la batalla durante mucho tiempo donde vivimos a enemigos mucho peores, como el sarampión, la viruela o la poliomielitis, porque la guerra nunca acaba. Estas victorias no se ganaron a la primera, por supuesto, y no sólo hemos vencido con vacunas, sino también con la mejora de las condiciones sanitarias de nuestras ciudades, y el acceso a la sanidad de millones de personas que, además de mejorar su esperanza de vida, hubieran podido ser un vector de transmisión muy peligroso de la enfermedad. Hay que reconocer, entonces, la labor de todas aquellas personas que han colaborado en este sentido, que son muchas más de las que puede parecernos. Porque las epidemias llevan matando a mucha gente en todo el mundo desde siempre, aunque no salgan en las noticias.

En esta inédita crisis hay una gran cantidad de preguntas, pero observando lo que aparece en las redes sociales, parece que el número de respuestas las supera. Resulta que quienes pasaban de las matemáticas ahora conocen perfectamente cómo manejar los grandes números de los contagios, y hasta son capaces de extrapolarlos. Quienes hablan de los transgénicos o de las células madre sin conocerlos, ahora entiende de la replicación y vida de los virus. Y quienes escatiman la ayuda a los más desfavorecidos, la reclaman en el momento en que se sienten así, entre la población vulnerable y en riesgo.

No se puede dar la espalda a la investigación científica, a la educación y a las mejoras de las condiciones de vida de las personas, y luego pedirles cuentas. El enemigo es el virus, es momento de quedarse en casa y usar todas las medidas de higiene recomendadas. Es momento de usar la medicina científica, la que se siente denostada por curanderos, charlatanes y mercachifles. Es momento de aprender a parar los bulos, las mentiras y las difamaciones, de sanear las redes sociales. Luego, cuando todo esto acabe, será el momento de las respuestas. Algunas nos ayudarán para otros grandes retos que se nos avecina, como el gran problema del cambio climático.

Por otro lado, recordar y lamentar desde aquí la muerte de Mario Bunge, el filósofo de la ciencia y físico argentino que falleció el pasado 24 de febrero. Socio de Honor de nuestra entidad, siempre contamos con su cálido apoyo y con sus textos cuando se los pedimos. Un placer haber contado con sus escritos y su inteligencia en la denuncia de las pseudociencias y sus efectos perniciosos en el desarrollo de cualquier sociedad.

Gracias por leer El Escéptico Digital, y gracias por quedarte en casa. 
 

Jorge J. Frías Perles
Presidente
ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico

El Escéptico Digital - Edición 2019 - Número 275 - II Época

EDITORIAL
"DE ASCUAS Y SARDINAS”

 
Es imposible pasar estas fechas, en las que se está celebrando la Cumbre del Clima 2019 en Madrid, sin hablar del cambio climático: un ejemplo paradigmático de que la sociedad no puede vivir de espalda al conocimiento de ciertos conceptos científicos complejos, puesto que le puede acarrear un grave perjuicio en el futuro más inmediato.

Este es un tema que se ha tocado en numerosas ocasiones en nuestra revista El Escéptico, y ha sido la cuestión protagonista de algunas convocatorias de “Escépticos en el Pub” en distintas localidades. Antes que se popularizaran estas charlas, estaba muy extendida entre nuestros círculos pensar que no había pruebas suficientes para poder afirmar que la acción de los seres humanos está influyendo de manera significativa en la forma en la que va cambiando clima. Los artículos y ponentes negaban de una forma clara esta influencia, a partir de los datos que disponían. Pero es bueno cambiar de opinión, si las pruebas te enseñan el camino. Recuerdo una conversación con Eudald Carbonell -con motivo de la entrega de su premio “Mario Bohoslavsky” 2006-, en la que nos contaba cómo la evidencia de esta influencia era cada vez mayor, y la avalancha de datos no dejaba lugar a dudas. Es aproximadamente a partir de esas fechas cuando la tendencia cambia. Curiosamente, es también el pistoletazo de salida de las teorías negacionistas, tal y como lo narró en su momento nuestro añorado Eustoquio Molina.

Si alguien ha reflejado con certeza cómo me siento ante este asunto, ese ha sido mi querido Juan Manuel Sánchez Ferrer. Al principio de su artículo “El desconcertante asunto del cambio climático” dice algo muy obvio pero que solemos olvidar, y es que de premisas falsas también podemos inferir conclusiones verdaderas. Premisas falsas o escogidas a nuestro antojo, claro. Por cierto, ¿os he recomendado nuestra estupenda web de falacias lógicas? No me importa cortar la narración y repetirme una vez más, porque creo que es un estupendo trabajo del ilustrador David Revilla, y es de gran utilidad en discusiones interminables sobre éste y cualquier otro tema.

Volviendo al asunto, en el momento de la redacción del artículo mencionado (2009) era Al Gore, un político, la figura que encabezaba la alerta climática en ciernes. Diez años después lo es una estudiante adolescente, Greta Thumberg, a quien la revista Time acaba de nombrar personaje del año 2019. En esta década ¿cuántos científicos o pensadores han liderado esta causa? ¿Hemos conocido a alguno que estuviera en contra? ¿A cuántos investigadores de la rama conocemos con nombres y apellidos? Y, lo más importante, ¿están recibiendo los ciudadanos la formación para entender y opinar sobre el tema?

Así, en esta batalla de cuñaos sin cuartel, el asunto del cambio climático se vuelve aún más desconcertante. Las redes sociales son el escenario de tremebundos ataques a fotos trucadas de una adolescente, cuyos defensores defienden a ultranza cualquier medida a la que le hayan puesto la etiqueta de ecológica. Ambos bandos, mediante falacias lógicas, van a llegar a conclusiones que ellos creerán verdaderas, seguro. Pero no estoy sintiendo que se molesten demasiado en eliminar las premisas falsas para llegar realmente a las correctas.

Dejando la sardina en algún lugar indeterminado, y con la esperanza de que las brasas lleguen a cocinar este manjar, les invito a leer esta nueva entrega de El Escéptico Digital. Si en algún momento el resultado no llega a cocerse, o se quema, prometo no decirle que está deliciosa.
 

Jorge J. Frías Perles
Presidente
ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico

El Escéptico Digital - Edición 2019 - Número 274 - II Época

EDITORIAL
NEGACIONISMO, CÓMO ESTAR EN LA LUNA SIN IR A ELLA…”
Cincuenta años después del primer alunizaje, icono de la carrera espacial emprendida por distintas naciones, no deja de sorprender tanto la capacidad de unos para emprender este tipo de hazañas, como el empecinamiento de otros por arruinar el mérito. Y es curioso que la nota negacionista no la aporten rivales o enemigos, sino gente ajena al suceso, y que ha sido beneficiada seguramente por este suceso. A Michael Shermer le llamaba la atención que señores que nada habían tenido que ver con el nazismo ni los campos de concentración eran defensores a ultranza del negacionismo del holocausto. Personas que ni siquiera vivían ni tenían relación con Alemania, o ni siquiera Europa.

Del negacionismo más burdo se puede aprender bastante, como ya nos enseñara el profesor y divulgador Eugenio Manuel Fernández en su libro “La conspiración lunar ¡vaya timo!” (Laetoli), donde convierte cada supuesto argumento a favor de la teoría conspiracionista en un ejercicio de física, de matemáticas o de lógica. Tras deshacer todas estas falacias, aduce que la Unión Soviética nunca negó la conquista de la Luna, y eso que probablemente eran los más interesados en desprestigiar el logro estadounidense.

El conocimiento siempre se puede poner a prueba, no es una verdad revelada a unos cuantos. Y con este conjunto de conocimientos, en teoría, deberíamos ser capaces de refutar cualquier teoría estúpida… o no. Es cierto que la mayoría de las dudas que son capaces de formular los negacionistas son fáciles de refutar. Pero me pregunto hasta qué punto se deben guardar datos, no solo para la experimentación o investigación, sino también para calmar las ansias de aquellos que lo van a negar por sistema. Una tarea así me parece gigantesca.

Me lleva ello a la memoria lo que lleva haciendo desde hace casi 20 años el valenciano Vicente-Juan Ballesteros Olmos con su inmenso archivo “UFO fotocat”, con la intención de recopilar con minuciosidad forense los datos de toda fotografía de supuestos ovnis a nivel mundial. Un esfuerzo brutal con más de 12000 casos, más de 200 archivadores, 40 GB de datos, y ninguna evidencia de visita extraterrestre. Siempre me ha sorprendido el tesón de Vicente-Juan y sus colaboradores por documentar estos supuestos avistamientos. Sobre todo ahora, cuando la simple observación de imágenes borrosas, que en su día pudieran llegar a portada de tabloides, teniendo la tecnología actual, puede producir risas. ¿Cuántos de estos registros son irrelevantes, y cuáles podrían ser útiles para documentar un verdadero caso ovni? Nadie lo sabe. Quiero recordar que el escepticismo en España y en otras partes del mundo proviene de ufólogos que tenían fascinación por este mundo, y que un día se aburrieron de mirar fotografías borrosas y de leer historias inventadas.

En el número 51 de El Escéptico se habla mucho de educación y pensamiento crítico. Los escolares de hoy serán testigos de hechos históricos, y muy probablemente también lo sean de corrientes de opinión que inventen sobre cosas que hoy día pensaríamos que es absurdo negar. Y es posible que no haya un registro explícito de ello. Es posible que el disparate se pueda contabilizar en costes materiales y, lo que es peor, en vidas perdidas, como lo hace ya la negación del calentamiento global, o de la eficiencia de las vacunas. En este boletín hemos recopilado estos artículos, junto a noticias de nuestra asociación en particular, y del pensamiento crítico en general. ARP-SAPC guarda una biblioteca digital, la mayor en castellano, que almacena documentación sobre todo tipo de disparates que ha inventado o negado la humanidad, con total independencia. Ayúdanos a seguir esta labor.
 

Jorge J. Frías Perles
Presidente
ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico

El Escéptico Digital - Edición 2019 - Número 273 - II Época

EDITORIAL
 
Escribo estas líneas tras ser conocedor del contenido de varios grupos de “terraplanistas” en la popular red social “Facebook”. Hasta ayer pensaba que el número de personas que defendían que la tierra es plana era meramente anecdótico, aunque con mucho éxito en los noticieros digitales que abusan del “clickbait” (ese titular que llama tanto la atención a tu curiosidad, que acabas pinchando en él, con el desengaño de que la noticia no es tan sabrosa como la pintaban).

Me pregunto hasta dónde puede llegar esta broma, en qué momento una creencia estúpida (para los tiempos que corren) deja de ser inocente y se puede convertir en algo peligroso. Me pregunto cómo identificar con antelación los peligros de toda idea estúpida antes de que se expanda como la pólvora.

Hace ahora diez años, publicábamos un brevísimo escrito del filósofo Mario Bunge donde reclamaba a los escépticos una mayor dedicación a temas de mayor calado que los extraterrestres o el Big Foot, como es la teoría económica. Se preguntaba por qué el mundo que aparecía en las revistas escépticas, lleno de criaturas imposibles y extrañas naves, era muy distinto a la realidad. Por qué los autores no se dedicaban a desmontar los lemas de Keynes y sus sucesores. Dedicar tiempo a buscar las huellas de un mono peludo que nadie ha visto es, quizás, dedicarle demasiado esfuerzo a nada.

Por supuesto, algunas ideas parecen más peligrosas que otras. Pero la aparentemente inocua creencia en extraterrestres ha demostrado no ser tan inocente para mucha gente, llegando al extremo de acabar con sus vidas con la vana intención de llegar a otros mundos.

Si algún día esta moda de la tierra plana tiene algún recorrido mayor, pensaremos que debimos hacer algo en su momento para cortar el mal de raíz. Pero tampoco podemos escandalizarnos por todas las ideas simplonas que, en su mayoría, dejarán de escucharse dentro de poco.

Es una paradoja constante en el mundo del escepticismo. Lo estamos viendo en la larguísima lista de pseudoterapias que han elaborado de forma conjunta el Ministerio de Ciencia y el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social. Estoy seguro de que algunas de esas falsas terapias surgen de alguna idea simplona, casi inocente, que no parece dañar a nadie. Pero que, con el tiempo, acaban siendo un jugoso negocio para embaucadores. En algún momento alguien debió cortar de raíz esa bobada, por el bien de todos.

El número de ideas peregrinas aumenta, es mucho mayor que el esfuerzo que podamos hacer por ir desmintiéndolas una a una. Por eso debemos usar una regla simple, que el peso de la prueba ha de caer en la persona que realiza la afirmación. Así, de una tacada, el gobierno ha catalogado a 73 pseudoterapias de las que no se ha encontrado ningún intento serio de demostrar sus supuestas propiedades. Por delante aún tiene una lista igual de extensa, pero también tiene la tarea más dura: hacer entender a los ciudadanos de cómo funciona este mecanismo. Se debe trasladar de las campañas de concienciación a los planes de estudios, y conseguir ciudadanos que puedan defenderse intelectualmente del bombardeo masivo de argumentos falaces.

Estamos indefensos, y el bombardeo de bobadas no ha hecho más que empezar.

 
Jorge J. Frías Perles
Presidente
ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico

El Escéptico Digital - Edición 2018 - Número 272 - II Época

EDITORIAL
 

En el momento de escribir estas palabras se están produciendo dos acontecimientos en el mundo de la política española que nos atañe como asociación de forma directa. En primer lugar, el esfuerzo del actual gobierno por intentar poner coto a las pseudoterapias, y en segundo lugar, el uso sin reparos de noticias falsas en las ultimas elecciones andaluzas.
 

Los intentos reguladores de las pseudoterapias en España desde un gobierno han sido tímidos, y en ocasiones alarmantes - como fue la pretensión del anterior gobierno de dar a la homeopatía la misma categoría que un medicamento, aunque no pasan los mismos controles-. Como antecedente, desde ARP-SAPC podemos contar la experiencia del informe que realizamos para la Generalitat de Cataluña sobre homeopatía, en 1996. 
 

Sin saber aún qué derroteros va a tomar la iniciativa, es todo un hito que un gobierno español se preocupe por abrir este melón. También lo es, cosa que agradecemos de forma particular, que consulte con las asociaciones escépticas que llevamos tiempo llamando la atención sobre el nulo rigor que tienen estas terapias y la impunidad con la que actúan. Quiero destacar que en ese listado estén, por fin, asociaciones de profesionales de la sanidad. Tenemos que ser conscientes del salto hacia adelante que supone que los especialistas se impliquen en bloque en sacar del sistema sanitario estas malas prácticas, como manda la lógica. Han sido consultadas, además, asociaciones de enfermos con una sensibilidad especial a las pseudoterapias, entre los que se encuentran afectados directos.

Cambiando de tema, se acaban de producir elecciones autonómicas en Andalucía. Más allá de los resultados, la preocupación está en cómo las noticias falsas se van imbricando en los procesos electorales en todo el mundo para influir en su resultado, como ha ocurrido recientemente con la presidencia de Estados Unidos o el referéndum del Brexit. Llevamos asistiendo los últimos años a la creación de supuestos diarios digitales cuyos contenidos de dudoso rigor se extienden con demasiada facilidad por las redes sociales sin que los internautas se paren a pensar sobre la veracidad de estos. Cualquier uso de estos medios de difamación y manipulación son un peligro para la salud de la democracia, y se me antoja cada vez más necesario una alfabetización en este sentido a todas las generaciones de internautas; prepararlos para la defensa intelectual contra estas mentiras, y que sirvan de dique de contención que impidan su difusión. Una defensa intelectual que debe comenzar desde ya en la escuela.

 

Pero de la escuela, y de hacia dónde miran políticos, pedagogos y docentes, mejor hablamos en otro momento. Pasemos a disfrutar del último boletín de El Escéptico Digital, celebrando el número 50 de nuestra revista El Escéptico. Todo un logro para una asociación tan pequeña como la nuestra.

 

Jorge J. Frías Perles

Presidente
ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico

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