TEORÍA DE LA CONSPIRACIÓN: ¿REALIDAD, PARANOIA O CONSPIRANOIA?

Sección: 
DOSSIER SECTAS
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Dossier

Teoría de la Conspiración:
¿Realidad, paranoia o
conspiranoia?
Karmele Sayans
Psicóloga y coordinadora de RedUNE en el País Vasco

El medio más fácil para ser engañado es creerse más listo que los demás.
François de la Rochefoucauld, Máximas.

¿

Qué opina sobre la afirmación de que el gobierno nos
manipula mediante los medios de comunicación para
fomentar en nosotros conductas consumistas? Y si le
dijera que hay una élite que controla el mundo formada
por extraterrestres que esclavizan al ser humano como una
«granja humana» para sus propósitos de poder y riqueza, ¿le
resultaría igual de fácil de creer?
La Teoría de la conspiración es un planteamiento
alternativo a la historia de la humanidad, que entrelaza
hechos reales con fragmentos de series y películas para
construir una realidad paralela, en la que los malos se
concentran en los asientos de la sociedad mientras ven sufrir
a una población cargada de trabajo y angustia por llegar a
fin de mes. Los seres humanos se encuentran esclavizados y
adormilados por los medios de comunicación y un sistema
educativo que los adoctrinan bajo una falsa realidad que los
seguidores de esta teoría denominan la Matrix.
Para hacernos una idea aproximada de su número de
adeptos, revisemos una de las fuentes de información más
visitadas: la web mundodesconocido.es registra en mayo
de 2016 más de cuarenta y cinco millones de visitas; y el
libro de su webmaster, La conspiración reptiliana y otras
verdades que ignoras, publicada en marzo de 2015, se
anuncia ya en su sexta edición.
The Matrix, una película de culto
Esta película, que se estrenó en España en junio de 1999,
describe un mundo virtual en el que los seres humanos se
encuentran conectados mediante cables enchufados en sus
cerebros para dar energía a las máquinas. Morfeo, líder de
un pequeño grupo de rebeldes conscientes de la verdadera
realidad, contacta con Neo, un joven informático, a quien
cree el elegido para liberar a la humanidad de la esclavitud.
En su encuentro le ofrece dos alternativas: tomarse la
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pastilla azul para integrar lo descubierto hasta el momento
en su vida y abandonar la búsqueda de la verdad, o tomar
la pastilla roja y despertarse de la Matrix, de ese mundo
irreal que se presenta ante sus ojos para ocultarle que es un
esclavo al servicio de las máquinas.
La conspiración sectaria
Actualmente vivimos en un mundo que la mayoría de la
población siente injusto. Los medios de comunicación se
hacen eco de guerras de poder, de políticos que no hacen su
trabajo y roban a base de primas por favores entre colegas,
familias desestructuradas víctimas de adicciones por querer
evadirse de una realidad oprimente, y relaciones paternofiliales afectadas por un sistema educativo que mantiene
ocupados a sus alumnos con un proyecto exigente que les
absorbe su tiempo libre y, a la vez, les genera un sentimiento
de frustración y desmotivación por un panorama laboral
desalentador. Un mundo en el que muchos gritan en silencio
su desdicha y ocultan su miedo a perder su derecho al
consumo, donde hallan su sentido de vida y subsistencia.
Esta dura realidad convierte a sus víctimas en sujetos
vulnerables a la manipulación, y las sectas destructivas
se hacen eco de estas necesidades para hacer de las crisis
personales su mayor negocio. Este panorama, un tanto
desalentador, está favoreciendo además la popularidad
de las terapias alternativas y el esoterismo, que también
son defendidos por los seguidores de la Teoría de la
conspiración.
Aceptar estas nuevas visiones, incluso cualquier otra
creencia, requiere una función compleja de desaprender
mucho de lo que se sabía, lo que exige demasiado esfuerzo
al cerebro; por ello, este intenta atajar el proceso escogiendo
a un guía que le dé mascadas las creencias. Estos líderes,
que se encuentran amparados bajo grupos denominados
otoño 2016

(foto: katy Levinson, flickr.com/photos/katylevinson/6866188762/)

sectas destructivas, utilizarán técnicas de lavado de cerebro
para destruir la autoestima de sus seguidores y hacer de
ellos fieles seguidores a su causa. Promovida la identidad
grupal, sus miembros se alejarán de sus amigos y familiares
para abrazar una «verdad absoluta» que les aportará la
denominación de elegidos y, en el caso particular de esta
teoría, la de «despiertos».
Aprendiendo a girar 180 grados
La Teoría de la conspiración tiene su propia fórmula para
hallar la «verdad absoluta». Se coge la versión oficial que se
ofrece en los medios de comunicación y en las escuelas, y se
le da un giro de 180 grados a su objetivo. Desarrollemos un
ejemplo medianamente sencillo: las campañas de nutrición
y actividad física tienen como objetivo lograr que la
población adquiera hábitos saludables. Si ahora aplicamos
la fórmula de darle la vuelta, nos encontraremos con que
la élite busca introducir cánones de belleza prácticamente
inalcanzables para hacer que la gente se sienta frustrada e

insatisfecha, y consuma de forma compulsiva los productos
y servicios que se han creado en torno al culto al cuerpo.
Al principio, la mayoría de las personas se resisten a
aceptar estas nuevas creencias, debido a que supone una
salida de la zona de confort, poner patas arriba un sistema
de valores ya arraigados para moverse en lo desconocido.
Teniendo en cuenta que la Teoría de la conspiración parte
de sucesos reales para captar la atención de sus futuros
adeptos, estos cuestionamientos resultan aceptables para un
cerebro dado a la indagación. Si se incentivan estas dudas
con respuestas sencillas y encadenadas entre sí bajo la
denominación de ser un ser elegido, un ser «despierto», el
ego inflamado se decantará por aceptar las consecuencias de
su crisis personal y tomar «la pastilla roja» que le ofrezca su
guía. El sujeto que se sienta desbordado por la información
obtenida se verá en la obligación de escoger la toma de la
pastilla azul, esto es, abandonar el lugar privilegiado que
se le estaba mostrando ante sus ojos y aceptar lo que había
descubierto, intentando reintegrarse en una sociedad que ha

Cuando las técnicas coercitivas consiguen poner patas
arriba la construcción que el adepto tenía de la realidad
y de su sistema de valores, el neófito es capaz de aceptar
creencias absurdas.

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comenzado a asimilar como su enemigo.
Dicen que la mejor defensa es un buen ataque y la
prevención nuestra mejor arma; así que os daré unas claves
para identificar los mecanismos de estos grupos y sus
efectos.
Los efectos secundarios de la pastilla roja
Las sectas destructivas necesitan su tiempo para generar
el lavado de cerebro; por eso, sus planteamientos iniciales
suelen partir de unas premisas verdaderas. Cuando las
técnicas coercitivas consiguen poner patas arriba la
construcción que el adepto tenía de la realidad y de su sistema
de valores, el neófito es capaz de aceptar creencias absurdas,
al dejar de utilizar la razón para su cuestionamiento.
Creer es libre. Es un derecho que nos permite buscar
nuestro camino para darle un sentido a nuestra existencia.
Será normal que seleccionemos las fuentes de información
para desarrollar nuestro conocimiento, y necesitaremos
contrastar las informaciones para desarrollar un pensamiento
crítico. Será aceptable compartir nuestro tiempo con aquellos
que sintamos afines a nosotros, incluso que defendamos con
fervor nuestras creencias. Pero hay actitudes y conductas
en el neófito que nos deben alertar: el adepto necesita
mantenerse informado y, cuando no puede acceder a sus
fuentes de información, siente un malestar significativo,
como si algo importante le faltara en ese momento; dedica
un tiempo excesivo a su formación, llegando a descuidar
incluso sus obligaciones cotidianas; sus conversaciones giran
en torno a la nueva realidad que está descubriendo, y posee
en su vocabulario nuevos términos solo comprensibles entre
los miembros de su misma doctrina; menosprecia a los que
no comparten sus creencias y cambia de forma significativa
su vestimenta, rutinas y aficiones. Incomprendido por seres
que considera inferiores, el que ahora se identifica como un
ser elegido se aislará de su entorno próximo, familiares y
amigos e incluso, si se lo puede permitir, se aislará de la
sociedad.
Tomar la «pastilla roja» no tiene marcha atrás. La Teoría
de la Conspiración supone variar la mayor parte de nuestro
conocimiento 180 grados, y el proceso de desaprender es tan
radical que el sujeto que inicie el viaje necesitará apoyarse
en guías para sostenerse en el camino y escapar de lo que se
percibe como un brote de locura. Así, llegar a creer que el
ser humano es parte de la «granja humana» que ha creado
la élite para su alimento y aprovechamiento (como refieren
los conspiranoicos) llevará al adepto incluso a rechazar
tratamientos médicos, la vacunación o la transfusión de

sangre, por miedo a que le enfermen o le implanten un chip,
aunque la decisión le suponga ceder su propia vida.
No podemos descartar de entrada todas las ideas que se
publican dentro del movimiento de la conspiración, aunque
sí desconfiar de las explicaciones complejas y perfectas.
Cuanto más perfecta y compleja se muestre la conspiración,
más probable resultará su falsedad, ya que el aumento de
factores implicados eleva las probabilidades de que alguno
falle. Si el intento de convicción se produce de forma
brusca y repentina, la capacidad de razonamiento será lo
suficientemente fuerte para contrarrestarlo y desecharlo. Si
el adoctrinamiento se produce de forma progresiva a través
del encadenamiento de verdades y «medias verdades»,
la única barrera de protección del adepto será emplear
su tiempo para la investigación, ardua tarea teniendo en
cuenta que su cerebro ya ha decidido confiar en su fuente
de información.
La Teoría de la Conspiración: proclamando el
despertar de las conciencias
El concepto de que la mayoría de la población se
mantiene dormida ante el entramado manipulativo de la
élite hace que los seguidores de esta teoría desarrollen un
sentimiento de ser los elegidos, con menosprecio hacia
aquellas personas que no interiorizan esta visión del mundo.
Teniendo en cuenta que el cerebro no busca hallar la verdad
de los sucesos, sino más bien dotar de un sentido coherente
a su relato, le resultará más fácil ir asimilando ideas si estas
van encadenadas entre sí.
Para los seguidores de la conspiración, la realidad es
una percepción creada bajo una falsa idea de la libertad y,
si bien es cierto que entre los denominados conspiranoicos
hay discrepancias, sobre todo acerca del origen del ser
humano, el pasaje que a continuación se expone —y que se
ha extraído de la ponencia «Somos esclavos» de José Luis
Camacho, dentro del IV Congreso de Ciencia y Espíritu que
tuvo lugar en Madrid en junio de 2010— tiene por objeto
acercar al lector al fundamento de esta teoría:
El ser humano es una raza de esclavos sometida desde
hace miles de años, un suceso histórico descrito en todas
las religiones donde el ser humano aparece sometido por
sus deidades. La creación humana depende de un eslabón
que nadie encuentra. La humanidad ha pasado de ser
mono a hombre en un momento de la historia que nadie
enlaza, porque en realidad la humanidad fue fabricada.
Las antiguas historias así lo relatan, y fuimos creados dos
veces: la primera salimos tan perfectos que acabaron con

El concepto de que la mayoría de la población se mantiene dormida
ante el entramado manipulativo de la élite hace que los seguidores
de esta teoría desarrollen un sentimiento de ser los elegidos.

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otoño 2016

(foto: Pascal, flickr.com/photos/pasukaru76/4948494811/)

nosotros, por miedo a que alcanzáramos a ser como ellos y
así lo dijeron los antiguos reyes sumerios; posteriormente
crearon una raza más estúpida, el ser humano actual. Los
dioses dejaron una sangre híbrida entre los dirigentes para
el control de la humanidad.
El ser humano trabaja para ellos y se mantiene esclavo
bajo una compleja estructura social de carácter piramidal,
donde los dirigentes, a su vez, son dirigidos por los dioses.
Nos controlan sin que percibamos este control, lo que
impide que nos rebelemos, al no tomar conciencia de la
realidad. Coartan nuestra libertad y nuestra espiritualidad
para que no conectemos con el «Ser Superior Creador».
Piden sufrimiento y generan una sociedad deprimida para
que se calle ante las injusticias.
Según los conspiracionistas, a través de los medios de
comunicación nos imponen las leyes y crean la imagen del
perfecto consumista; nos hacen ambiciosos y acallan la voz
del pueblo con el miedo y el castigo; nos estudian a través
de las redes sociales para favorecer nuestro control; utilizan
la demagogia —«es por vuestro bien»—, para imponerse
sobre nosotros. Si se produce una revolución. las fuerzas
del Estado lo frustran; nos reprimen. Somos partes de la
cadena alimentaria. Al igual que las plantas se comen a los
minerales, los herbívoros a las plantas y los carnívoros a los
herbívoros, el hombre es alimento de esta élite.  
Llegados a este punto, qué mejor manera de desvelar esta
teoría que a través del discurso casi literal de uno de sus
guías, extraído de la ponencia anteriormente mencionada:
«No hay una fórmula perfecta para conseguir un mundo
justo pero cada uno, de forma individual, puede favorecer este
cambio creando conciencia. Piensen cada vez que actúen en
crear conciencia. Cada vez que los medios de comunicación
les quieran mentir, descúbranlo; sean analíticos. Sepan que
lo que dicen es por su interés, no por el suyo. Mantened una
mente revolucionaria, sed analíticos. Ellos conspiran contra
nosotros. Las guerras se producen por las conspiraciones,
los reyes caen por esto, los presidentes son asesinados por
otoño 2016

esto. La historia está forjada por las conspiraciones y es que
a los conspiracionistas nos tendrían que llamar historiadores.
Hay que ser más espiritual. Esto nos eleva por encima de
los animales. Y dentro de la espiritualidad no actúe como
misionero. No intente convencer a la gente. No vaya por ahí
contándole a la gente estas cuestiones. Hay mucha gente que
no quiere escuchar. Hable solo ante aquel que pregunte y se
interese. Evite ser igual al resto del mundo. Sea individual,
no sea otra parte del rebaño y obedezca como hace el resto.
Para la élite es fundamental controlar el sistema educativo
para meternos axiomas desde pequeños y meter la religión
en el espíritu de los niños para ir introduciendo el miedo, las
dudas, las inseguridades y la culpa como medio de control.
Estos miedos e inseguridades los aprovechan cuando somos
adultos para manejarnos. Para ellos es importante crear un
código deontológico de conducta. El ser humano es un ser
divino, único y exclusivo con un gran potencial dentro de
él. Cada uno de nosotros somos una forma de Dios. Somos
forma creadora y si el universo existe es por nuestra creación.
Nunca rindáis vuestra mente a nada y a nadie. Ahora somos
minoría, luego puede que seamos legión».
La conspiranoia
En conclusión, el lector debe sentirse libre de creer en
lo que quiera y sacar sus propias conclusiones, siempre
y cuando se guíe por un pensamiento crítico, basado en
la contrastación de diversas fuentes de información, y
se mantenga en una realidad que le permita preservar su
cordura. La sociedad y los fieles seguidores de esta teoría se
acusan mutuamente de manipular a la gente y de funcionar
como una secta destructiva. En este cruce de acusaciones,
los más osados y desalmados aprovechan la vulnerabilidad
y la desgracia ajena para hacer su agosto, llegando incluso a
empujar a alguno de sus miembros a un estado de paranoia
por el alto nivel de desconfianza y de recelo que se crea.
Por eso, recuerde: protéjase de los guías y abra los ojos
porque «la verdad está ahí fuera».
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