NIEVES JOSÉ MANUEL
DESCUBREN UN ANTIGUO "OASIS HABITABLE" EN MARTE
Edición 2010 - Número 10 (244) - 7 de noviembre de 2010
José Manuel Nieves
(Noticia publicada originalmente en el diario ABC)
Hace cerca de 3.500 millones de años, la época dorada de Marte llegó bruscamente a su fin. El clima del Planeta Rojo cambió de golpe y pasó de ser cálido y húmedo (y propicio para la vida) a seco y frío, un planeta donde prácticamente ningún organismo podría sobrevivir. Ahora, un grupo de investigadores ha encontrado un lugar, en una ladera volcánica, donde la vida, sin embargo, podría haberse hecho fuerte y resistir.
El equipo, dirigido por el geólogo planetario J. R. Skok, de la Universidad de Brown, ha descubierto, en efecto, montículos enteros de un mineral muy concreto y esperanzador, depositado sobre un volcán de 3.500 millones de años de antiguedad. Y es precisamente ese mineral, que no puede formase sin agua, el que habla de un pasado húmedo y caliente, al abrigo del propio calor del volcán. Podría ser, opinan los científicos, la mejor evidencia que tenemos hasta ahora de una zona habitable en Marte.
Utilizando la Mars Reconnaissance Orbiter, los investigadores descubrieron allí gran cantidad de sílice hidratado, una prueba fehaciente que demuestra que en aquel tiempo lejano allí existía agua en abundancia. Y el hecho de que esos montones de mineral estén situados alrededor de la antigua caldera, proporciona la mejor de las evidencias de que lo que se ha encontrado es el depósito intacto de un ambiente hidrotermal, un lugar donde el calor y la humedad habrían podido sostener primitivas formas de vida. Se trata, de hecho, del mismo tipo de escenario que aquí, en la Tierra, proporcionó el tipo de habitat adecuado para los primeros organismos vivientes.
La tumba de la vida
"El calor y el agua que se requieren para crear esta clase de depósitos probablemente hizo que esta zona fuese habitable -asegura J.R. Skok, autor principal de un artículo en Nature Geoscience-. Si la vida existió allí, este podría ser un lugar prometedor para encontrar su tumba, algo así como un cementerio microbiano".
Hasta el momento, no existe ninguna prueba definitiva de que Marte haya podido tener vida, pero este hallazgo, sumado a la nutrida colección de anteriores evidencias apunta con fuerza a la posibilidad de que, por lo menos en algunos lugares, la vida tuvo todo lo necesario para desarrollarse. Los depósitos de sílice estñan en una zona volcánica llamada Syrtis Major, y se cree que la región consiguió mantener su calor y humedad incluso cuando la mayor parte del planeta se había vuelto ya árido y seco. "Marte se estaba secando -afirma Skok-, y ésta fue una de las últimas zonas hospitalarias en un Marte que se secaba y enfriaba".
Concentraciones de sílice hidratado se habían identificado en Marte con anterioridad, incluido un "parche" de extrema pureza elcontrado por el rover Spirit en 2007. Sin embargo, éste es el primer lugar en el que se aprecian claramente cómo se originó el mineral. "Tenemos un contexto realmente espectacular en este depósito -relata Skok-. Está justo en la ladera del volcán, en el mismo lugar en el que el sílice se depositó".
El pequeño cono volcánico se eleva unos cien metros desde el suelo a la caldera del Nili Patera. Ocupa unos 50 Km en la zona de Syrtis Major, en la región ecuatorial marciana. Antes de que el cono se formara, la lava fluía libremente por las llanuras de alrededor. Pero el colapso de una cámara de magma creó la caldera. El cono fue creciendo a medida que surgía más y más lava, hasta alcanzar su altura actual.
URL: http://www.abc.es/20101102/ciencia/hallan-antiguo-oasis-habitable-201011...
HALLAN EN LA ANTÁRTIDA EL MAYOR CRÁTER DE IMPACTO DE LA TIERRA
Edición 2010 - Número 8 (242) - 4 de septiembre de 2010
José Manuel Nieves
(Noticia publicada originalmente en el diario ABC)
Es tres veces mayor que el cráter de Chicxulub, en el Golfo de México, donde cayó el meteorito de 10 km. que extinguió a los dinosaurios hace 65 millones de años. El cráter tiene 500 km. de diámetro (contra los 170 del de Chicxulub) y se formó hace 250 millones de años tras el impacto de un objeto de unos 50 km.
El nuevo cráter, que se encuentra bajo una capa de más de un km. de hielo, fue observado por primera vez en 2006 con los radares de gravedad y subsuelo de los satélites GRACE, de la NASA, y desde entonces ha despertado el interés de los científicos.
Los datos obtenidos sobre el terreno indican que la impresionante roca espacial cayó hace unos 250 millones de años, coincidiendo con la gran extinción que tuvo lugar en la frontera de los periodos Pérmico y Triásico. Durante aquél trágico episodio, desapareció cerca del 90% de todas las formas de vida del planeta.
Su localización geográfica, al este de la Antártida y debajo de Australia, en la región conocida como Tierra de Wilkes , sugiere a su vez que el enorme meteorito también tuvo algo que ver con la ruptura del supercontinente Gondwana, creando o acelerando la falla tectónica que desde entonces empezó a empujar Australia hacia el norte.
Los paleontólogos están convencidos de que fue precisamente la gran extinción del Pérmico-Triásico la que hizo posible el desarrollo y posterior dominio de los dinosaurios, cuyo reinado en la Tierra duró cerca de 80 millones de años. Más tarde, tras el impacto que abrió el cráter de Chicxulub, la historia volvió a repetirse. Los dinosaurios (y cerca del 70% de la vida en la Tierra) se extinguieron y dejaron el campo libre para que los primeros mamíferos se desarrollaran y tomaran el control.
"El impacto de Tierra de Wilkes -explica Ralph von Frese, profesor de Ciencias Geológicas en la Universidad Estatal de Ohio y uno de los descubridores del cráter- es mucho mayor que el que mató a los dinosaurios, y probablemente causó en aquella época daños catastróficos".
A pesar de todo, por sí sola, la enorme estructura de 500 km. no prueba gran cosa. Pero tras largos años de estudio y de comparación con otros cráteres (en la Tierra y en la Luna), han conseguido despejar una buena parte de las dudas. "Existen en la Luna -afirma von Frese- por lo menos veinte cráteres de impacto de este tamaño o incluso mayores, por lo que no resulta sorprendente encontrar uno aquí".
Sin embargo, a diferencia de lo que sucede en la Luna, la intensa actividad atmosférica y geológica de la Tierra ha conseguido borrar o enterrar (como es el caso), la mayor parte de estas viejas cicatrices.
Pese a su convicción, von Frese y Laramie Potts (el otro descubridor del cráter) admiten que sus datos están abiertos a otras interpretaciones. De hecho, e incluso con las modernas técnicas basadas en radares de gravedad, los científicos apenas si están empezando a comprender lo que sucede en el interior de nuestro planeta.
"Basándonos en lo que sabemos sobre la historia geológica de la región -asegura von Frese- la estructura se formó probablemente hace cerca de 250 millones de años". Algo más tarde, hace unos cien millones de años, Australia se separó de Gondwana e inició su larga y solitaria marcha hacia el norte, que continúa en la actualidad. La falla que provocó la ruptura cruza el gran cráter casi por su centro, lo que sugiere que, como mínimo, el impacto aceleró su formación.
Con todo, opina el científico, las pruebas definitivas de la hipótesis del impacto descansan aún bajo tierra, en antiguas rocas que están a la espera de futuras expediciones científicas que las desentierren.
URL: http://www.abc.es/20100827/ciencia/crater-antartida-201008271025.html
MISTERIO RESUELTO
EL ESCÉPTICO DIGITAL
Edición 2009 - Número 4 (230) - 4 de abril de 2009
José Manuel Nieves
(Noticia publicada originalmente en el diario ABC)
Un grupo de investigadores del Acuario de la Bahía de Monterrey acaba de resolver un misterio biológico que traía de cabeza a los científicos desde hace más de medio siglo: la razón por la que un pez, Macropinna microstoma, tiene la cabeza completamente transparente. Este curioso animal está equipado con ojos tubulares que son extremadamente sensibles a la luz y que pueden rotar en cualquier dirección en el interior del fluido transparente del interior de su cabeza.
Descrito por primera vez en 1939, se pensaba que los extraordinarios ojos de esta criatura de los abismos marinos estaban firmemente anclados a su cabeza (como sucede con otras especies de aguas muy profundas) y le proporcionaban, debido a su forma tubular, una visión muy limitada de su entorno, parecida a la que tendríamos cualquiera de nosotros si observáramos el mundo a través de un largo tubo de cartón. Esta característica, sin embargo, resulta muy útil a diferentes criaturas de las profundidades, donde la luz sólo brilla por su ausencia y las “herramientas” para capturarla se han perfeccionado hasta extremos impensables.
De hecho, esta clase de “ojos tubulares” resultan especialmente adecuados para captar la tenue fluorescencia de la que, en medio de la negrura abisal, hacen gala muchas de las presas (o depredadores) potenciales. Pero todo tiene un precio y este animal, se pensaba, sólo sería capaz de ver los objetos situados en la vertical de su propia cabeza.
Está equipado con ojos tubulares que son extremadamente sensibles a la luz y que pueden rotar en cualquier dirección en el interior del fluido transparente del interior de su cabeza
Nada, sin embargo, más lejos de la realidad. En efecto, un nuevo estudio recién publicado por Bruce Robison y Kim Reisenbichler, del citado Acuario de la Bahía de Monterrey, revela que los ojos de Macropinna son capaces de moverse en cualquier dirección, proporcionando a su propietario una visión excelente de todo cuanto le rodea. Eso sí, los ojos están dentro del “escudo” que cubre por completo su cabeza. Y ese es, precisamente, el motivo por el que este “escudo” es transparente.
Utilizando cámaras de vídeo montadas sobre minisubmarinos, Robinson y Reisenbichler estudiaron a sus anchas varios ejemplares de Macropinna microstoma a más de 800 metros de profundidad, en las costas de California. Son las imágenes, y el vídeo, que acompañan a estas líneas y que los propios investigadores facilitaron a ABC.
Como se puede apreciar en el vídeo, que es el primer documento filmado en el que se puede ver con detalle a esta especie, el pez es perfectamente capaz de mover los ojos a voluntad. La transparencia de su cráneo le facilita esta función, sin necesidad de tener que renunciar a las ventajas ya descritas que proporciona la visión tubular. Así que, un misterio más resuelto y otro milagro, vivo, de la naturaleza…
URL: http://www.abc.es/20090224/nacional-sociedad/resuelto-misterio-cabeza-tr...
