DE OÑATE LÁZARO ANTONIA

Primera versión (2015) Reglamento de concesión de becas de investigación de ARP - Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico

Reglamento de concesión de becas de investigación de

ARP - Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico

 

Objetivo

Promover la realización y publicación de proyectos originales de investigación crítica de las afirmaciones paranormales y pseudocientíficas desde un punto de vista científico y racional, o cualquier otra investigación relacionada con el ideario y objetivos de la asociación.

 

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Famosos y pseudomedicinas, al hilo de Elsa Pataky y Pep Guardiola

El médico del Bayern de Munich pierde la confianza del club y deja de prestarle sus servicios. Parece que sus métodos no agradaban en exceso al entrenador del Bayern, Pep Guardiola; y, puesto que las inyecciones de productos homeopáticos formaban parte de esos métodos, es sencillo hacer una deducción arriesgada: que Guardiola se opone a la práctica homeopática con sus jugadores.

Ahora bien, Guardiola no se pronuncia respecto a esas cuestiones, y el desacuerdo con el médico del club parece deberse a un conjunto de causas muy variado, con una consecuencia claramente constatable: que los jugadores del Bayern se lesionan con frecuencia. Nos gustaría mucho que Guardiola se opusiera al uso de procedimientos homeopáticos con sus jugadores, pero esto no ha sucedido. Sería curioso ver al entrenador de una de las principales instituciones bávaras pronunciarse contra otra importante institución bávara: la homeopatía. Sobre todo, sería ejemplar.

La voz de Guardiola llega lejos y alcanza a un público variopinto. Lo mismo sucede con la de tantos actores de fama asentada. Elsa Pataky criticó las dietas milagro en unas declaraciones recientes, en las que desmentía haber cedido su imagen para promocionar una de esas atrocidades. Es un gesto que la honra. España está llena de famosas de distinto pelaje que hacen caja divulgando las bondades de comer no sé qué cosa de no sé qué marca. Elsa Pataky se desmarca de esa moda al pronunciarse contra las dietas milagro. En este sentido, Elsa Pataky observa una conducta ejemplar respecto a las dietas milagro y merece nuestra más sincera enhorabuena por ello.

Ojalá quienes sufren y disfrutan con la fama adoptaran posturas racionales en sus recomendaciones y no indujeran a error a quienes les siguen en los medios. Su palabra, con frecuencia, recibe mayor atención que la de las autoridades sanitarias.

 

Pseudohistoria: fuentes y no fuentes de la historia

Siempre ha habido pseudohistoria. Es mucho más fácil enredar invenciones y deducciones imaginativas que estudiar durante años para sentarse en un archivo a leer documentación o a masticar polvo en una excavación. Está mejor pagado, a juzgar por las cifras de ventas comparadas de Javier Sierra y de José Manuel Galán.  También reporta mayor popularidad, aunque este sea un valor en baja tras Gran Hermano.  Pero... ¿cuántos sabéis quién es José Manuel Galán? Exacto: José Manuel Galán es el egiptólogo.

La historia requiere método y capacidad analítica. Parte esencial del método histórico es la fuente, nombre ilustrativo que damos a los recursos de donde se sacan las informaciones necesarias. Las fuentes se clasifican como primarias o secundarias, dependiendo de si son documentos o restos originales o si se trata de escritos elaborados por otros expertos. Una fuente secundaria podría ser el artículo de James Casey titulado “Queriendo poner mi ánima en carrera de salvación”: la muerte en Granada (siglos XVII-XVIII); una fuente primaria, los testamentos originales que James Casey consultó para poder escribir su artículo. No hay trabajo histórico sin fuentes, sean documentales o de restos de cultura material.

La imaginación, la suposición y la sospecha no son fuentes de la historia. Con ellas se han tejido muchas historias apócrifas que han servido incluso para deshacerse de enemigos políticos, como atestiguan en tiempos recientes la conspiranoia de los cazadores de masones y criptocomunistas. Incluso se han falsificado documentos y restos, haciéndolos pasar como legítimos instrumentos del pasado. La famosa “donación de Constantino”, con la que los papas justificaban su poder sobre los Estados Pontificios, fue desmontada por métodos filológicos por el gran Lorenzo Valla, que con su crítica puso en solfa una creencia sostenida durante siglos por los partidarios del poder temporal del papa. Muchos fueron los intelectuales de los siglos XV a XVIII que pusieron en tela de juicio esas falsificaciones que, desde reliquias a documentos de bronce, sostenían una maraña de mentiras y de dogmas incontestables. A tal punto llegó la crítica, que se acuñó el concepto de “dolo pío” para justificar que se siguiera aceptando la veracidad de cosas que se sabían falsas, con el único fin de promover la piedad del pueblo sencillo. Sencillo, en este caso, quiere decir analfabeto y pagador de bulas, diezmos, primicias y pechas.