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Editorial

H

emos de empezar este editorial hablando de
varias pérdidas —y desgraciadamente nos
empieza a resultar habitual—. Una es la de
un gran intelectual y racionalista español, Jesús Mosterín, fallecido recientemente, y al que Juan Manuel
Sánchez Ferrer dedica un artículo que ayudará a muchos a conocer la importancia de su trayectoria. Se
suma a la pérdida de otros, como fueron nuestros socios de honor Gustavo Bueno o Gonzalo Puente Ojea,
lo que nos lleva a pensar si hay en la actualidad otros
referentes que cubran sus huecos.
Pero no ha sido la única pérdida reciente. Hemos
tenido otra, esta no humana sino de tiempo, aunque
puede tener consecuencias para la salud de mucha
gente. Nos referimos a lo ocurrido en la Comisión de
Sanidad del Congreso del pasado septiembre, en la
que se debatieron unas Proposiciones no de Ley presentadas por distintos grupos y que buscaban legislar
y poner coto al ejercicio de las pseudomedicinas en
España. Una serie de circunstancias, asociadas entre
otros factores a la situación política que atraviesa el
país, hicieron que todo quedara en un enorme fiasco,
como nos comenta brevemente Elena Campos, presidenta de la APETP, en nuestra sección Primer Contacto. Entendemos que es inevitable, por mera coherencia, que tarde o temprano la ley acabe con este tipo
de prácticas o, al menos, les retire todo tipo de aval
oficial, sea tácito o explícito. Pero como decimos,
estamos perdiendo un tiempo precioso a costa de la
salud de muchos.
Porque todos sabemos que el área de la salud es
una de las prioridades actuales del movimiento escéptico. Sin embargo, hay otros muchos aspectos
que reclaman nuestra atención. Uno de ellos, aún no
abordado quizá con suficiente detalle, y en el que la
pseudociencia ha encontrado un terreno propicio para
establecerse, es la educación, y a ello dedicamos el
dossier de este número.
Así, Andrés Carmona empieza reclamando el desarrollo de una «Educación Basada en la Evidencia»,
a semejanza de esa corriente que reivindica en las
ciencias de la salud el marcar diferencias con concep-

Otoño-Invierno 2017

Juan A. Rodríguez

ciones puramente ideológicas, místicas o religiosas.
Para ello será necesario, como cuenta Soledad Luceño, aclarar ese enorme cacao existente en el mundo
de la pedagogía, y que ella achaca a la pobre comunicación existente entre científicos y educadores. Estos
últimos se encuentran con un sistema absolutamente
desfasado, que no responde a las necesidades actuales, y con toda su buena voluntad intentan aplicar casi
cualquier propuesta que les llega. Por ello, se dejan
llevar con frecuencia por neuromitos propios de los
libros de autoayuda (la inteligencia emocional o la
compartimentación neta de los hemisferios cerebrales, en busca de la sacralizada creatividad, como nos
explica Patricia Largo); por campañas de publicidad
que presentan novísimos y milagrosos métodos para
aprender matemáticas y conseguir que nuestros hijos
sean poco menos que unos Einstein (y que no son ni
nuevos, ni milagrosos… ni inocuos, según Irene Ferrando y Carlos Segura); o incluso por movimientos
sectarios que se cuelan en las aulas (la especialidad de
nuestro compañero Emilio J. Molina), y que acaban
siendo una peligrosa invitación a dejar de pensar con
la excusa de un mejor desarrollo emocional.
Pero no todo peligro viene de lo novedoso, así que
echaremos también un vistazo, gracias a Víctor Pascual, a esas corrientes ultrarreligiosas que también
quieren su pedazo de pastel escolar; porque si bien
aquí asuntos como el creacionismo no han conseguido calar —aún—, sí que hay quienes han intentado
hacer ruido enarbolando la bandera de la homofobia.
Podemos concluir con todo ello que, si queremos
que nuestras jóvenes inteligencias se puedan desenvolver en el mundo con mejores herramientas, hemos
de recelar de ciertas corrientes en las que cualquiera
se presenta como experto y reclamar más ciencia y
más visión ética en la educación.
Esperemos que disfruten de este número, que tiene
además cierto sabor alemán, pues a Alemania dedicamos nuestro repaso de la Red Escéptica Internacional,
y de allí procede Brednich, etnólogo que nos hablará
de las leyendas urbanas como la versión moderna de
lo que antes se llamaba tradición oral. Hasta pronto.

5 el escéptico

autores: 
Coordinador: 
RODRÍGUEZ JUAN A.
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