UNA PEQUEÑA ROMERÍA POR LOS MÉTODOS MILAGRO PARA LA ENSEÑANZA DE LAS MATEMÁTICAS

Sección: 
DOSSIER NUEVAS PEDAGOGÍAS
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Dossier

Una pequeña romería por
los métodos milagro para la
enseñanza de las matemáticas
Irene Ferrando y Carlos Segura
Departamento de Didáctica de la Matemática de la Universidad de Valencia

Ni nuevos, ni milagrosos ni inocuos, pero sí un gran negocio
Introducción
Durante los últimos años están proliferando apóstoles de métodos para la enseñanza de las Matemáticas
que predican la abolición del fracaso escolar. Esgrimen que este es consecuencia de la terquedad de un
estamento —el profesorado— en el empleo de una
«enseñanza tradicional» que tiene entre sus primeros
objetivos destruir el potencial de los alumnos.
Uno de estos métodos es Jump Math, cuyo creador,
John Mighton, afirma que «hay un genio matemático
detrás de cada uno de nosotros, solo tenemos que descubrirlo»1. La retórica de autoayuda recuerda a Paulo
Coelho o las charlas TED. Naturalmente, es una estrategia para enlucir el producto, como la fábula selfmade man sobre su creador, un niño abrumado por
las matemáticas escolares que retoma como adulto el
campo en el que fracasó para, fabricándose un método
de aprendizaje al margen del insensible profesorado,
triunfar sobre la adversidad y coronarse como doctor. Armado con su experiencia, Mighton se dirige al
profesorado y, a modo de mesías (Juan 14:6), proclama: «Yo soy el camino, y la verdad». ¿Quién quiere
seguirle en la guerra contra la enseñanza tradicional?
Muchos centros educativos, a decir verdad, especialmente en Canadá; pero también más de 96 centros de
España.
En este juego de tronos educativo, otros líderes
quieren hacer la guerra por su cuenta: Jaime Martínez
Montero, con su método ABN (acrónimo de Abierto
Basado en Números), tiene una legión de fieles seguidores y, desde su bastión andaluz, parece tener ventaja en la batalla por el único y revelador sistema para
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enseñar bien las matemáticas en España. Martínez
Montero no gusta del discurso de empoderamiento
azucarado tipo coaching, sino que emplea el ataque
directo: «Las matemáticas se enseñan tan mal que te
deja incapacitado para que alguna vez te gusten. Nosotros ofrecemos realidad aumentada y lo anterior es
una foto en blanco y negro»2. Lo anecdótico de estas
declaraciones casi permite inducir las estrategias que
los métodos educativos milagrosos utilizan para legitimarse: son una nueva vía que permite sortear el
pantanoso estado de la educación, garantizan el éxito
escolar y están basados en las más claras evidencias.
Pero…
… ni son tan nuevos…
Vamos a centrarnos en Jump Math y ABN por ser de
los más exitosos en España, pero el profesorado dispone de otras alternativas milagro para redimir a sus
alumnos. Una de las estrategias empleadas para promocionar estos métodos se basa en la oposición viejo/
nuevo, que reduce buenas prácticas a nuevas prácticas. Para que esta reducción sea efectiva, se parte del
desprestigio del sistema educativo (viejo = malo); así,
Martínez Montero asegura:
...en ocho años, el método tradicional de enseñar
matemáticas desaparecerá. Los comienzos tuvieron mucho mérito porque éramos cuatro locos que
hacíamos cosas rarísimas que no había visto nadie
y la gente se pensaba si estábamos bien de la cabeza. Cuando ven a chicos de 4º de Primaria hacer
ecuaciones de primer grado o resolviendo una raíz
cuadrada mentalmente se quedan impactados. Los
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Foto: www.flickr.com/photos/ftmeade/

padres al principio se quedan muy sorprendidos. El
nivel de nuestros alumnos no lo he encontrado en ninguna otra parte del mundo, ni en EE. UU. ni en Inglaterra, ni en Francia ni en Finlandia, donde siguen
con el cálculo tradicional.3
Cuando se plantea una enmienda a la totalidad, aunque sea injustificada (¿de verdad hasta ahora los niños
no sabían nada?), cualquier reflexión didáctica sobre
estrategias de mejora de la enseñanza-aprendizaje
queda sepultada bajo la etiqueta «método tradicional», homogeneizando un conjunto de conocimientos
y procedimientos necesariamente heterogéneo. Y al
pésimo «método tradicional», sea cual sea la propuesta, se le opone el flamante nuevo método. Antes de
discutir sus efectos milagrosos («cosas que el mundo
nunca ha visto»), lo gracioso es que los métodos ABN
y Jump Math ni siquiera son nuevos. Se ha reflexionado mucho y hay variadas vías4 para enseñar de manera
comprensiva lo que Martínez Montero llama cálculo

tradicional, ¡incluido el algoritmo que llama suyo!
Porque para que el alumnado comprenda el sistema
de numeración y las cuatro operaciones básicas, ABN
propone trabajar sobre cantidades, primero manipulativamente, luego simbólicamente sobre una tabla,
completando decenas (luego centenas, etc.) y empleando estrategias del cálculo mental. Así, sumar 56
+ 36 de la «forma ABN» es, por ejemplo (porque lo
que el método llama «abierto» son vías esencialmente
idénticas), completar 60 añadiendo 4, luego añadir 2
y luego añadir 30. Se comprenderá (más de un lector
las utilizará para sumar mentalmente, ¿acaso alguien
opera de cabeza con el sistema posicional?) que este
tipo de estrategias se llevan trabajando en muchas aulas durante décadas. El apropiacionismo del método
ha trascendido los algoritmos de cálculo, pues actualmente ABN se ha convertido en un sistema que coloca
su «etiqueta» a multitud de recursos y procesos preexistentes: uso de materiales en Educación Infantil,

Antes de discutir sus efectos milagrosos («cosas que el
mundo nunca ha visto»), lo gracioso es que los métodos
ABN y Jump Math ni siquiera son nuevos.

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rectas numéricas y tablas del 100, aprendizaje basado
en la resolución de problemas5, etc. La escuela didáctica holandesa6, en activo desde los años sesenta del
pasado siglo, ha sido completamente saqueada.
Lo que ofrece Jump Math dista, aún más si cabe,
de ser novedoso: basta echar un vistazo a los pocos
materiales disponibles de forma gratuita para reconocer que, tanto en su presentación como en el tipo
de actividades, no se alejan de lo que estamos habituados a encontrar en los libros de texto, aunque en
versión austera, pues son cuadernos en blanco y negro
sin fotografías ni apenas ilustraciones. Se basan en la
graduación de la complejidad en los problemas que
presentan para que todos los alumnos tengan éxito y
ganen confianza, como si la tarea de un docente no
fuera precisamente esta. La resolución de problemas
como herramienta de enseñanza, de nuevo vendida (y
cobrada) como novedad didáctica.
Si estos métodos ya se empleaban, sin etiquetas, en
las aulas, ¿por qué ofrecen ahora resultados de mejora
tan radical?
… ni sus milagros tan evidentes...
Quizá porque los resultados no sean tan espectaculares ni revolucionarios como nos venden. Todo es
cuestión de marketing. No hace falta enseñar matemáticas para comprender que los logros que Martínez
Montero atribuye a su método son exagerados, por
ejemplo cuando dice que, usando el método ABN,
un alumno normalito completa perfectamente en
cuarto de primaria el temario de sexto. Si no lo hacemos es para cumplir con el currículo. Pero al terminar primaria puede perfectamente conocer cosas
como polinomios, raíces cuadradas de cifras de cuatro dígitos, porcentajes, números enteros, numeración
en cualquier base... Eso un alumno normal.7
¿Qué hará entonces un alumno aventajado? ¿Integración múltiple? Según Martínez Moreno, todos estos increíbles avances se producen gracias a que
con este nuevo sistema trabajamos con el número
real mientras con la forma tradicional (CBC, cerrado
basado en cifras,) se trabaja con cifras. Así, mientras
con el sistema cerrado en el número 123 un niño ve
un 1, un 2 y un 3, con el sistema ABN un niño ve un
100, un 20 y un 3.8
Suponer que la mayoría de niños desconoce la des-

composición de un número porque no se trabaja en ese
conjunto de prácticas docentes que los seguidores de
ABN llaman «método tradicional» es falso y pertenece al discurso de «enmienda a la totalidad». Si se parte
de que los alumnos no entienden nada, se contrastan
mejor los supuestos avances del nuevo método.
Una de las claves del éxito de método ABN es la
difusión en las redes, compartiendo vídeos o entradas
de blogs de experiencias de aula «reales», que en realidad siempre están preparadas y muy dirigidas. Esto,
al parecer, resulta de gran utilidad para muchos maestros que, tal y como se comprueba en las facultades de
Magisterio, tienen, en demasiados casos, una formación matemática poco sólida y bastante inseguridad
ante la disciplina. Se trata, por tanto, de un contexto
propicio para poder diseminar fundamentos de unos
métodos milagrosos que, al fin y al cabo, no son más
que matemáticas.
… pero pueden ser peligrosos y son un negocio
La actual preocupación de los maestros por enseñar
bien una disciplina que consideramos fundamental es
en realidad un éxito, al que contribuyen J. Martínez
Montero y J. Mighton. Sin embargo, creemos que estas metodologías no son en absoluto inocuas ni están
exentas de peligros; tanto en la presentación de las
mismas como en su difusión se observan técnicas que
nos remiten a comportamientos sectarios o a estructuras de trabajo piramidal que, en nuestra opinión, están
lejos de lo que debiera ser la formación continua de
los profesores. Así, la comunidad docente ABN forma
lo que Max Weber llama «sociedad carismática»9, en
la que el líder ejerce un dominio personalista, de carácter emotivo o incluso mágico, sobre sus discípulos.
Por ejemplo, en las redes sociales se adula la figura de
Martínez Montero: se le agradece que un algoritmo
—¡una tabla!— haya cambiado la visión completa de
las matemáticas que tienen los niños; y se le consulta,
a modo de oráculo, sobre si la recta numérica debe
comenzar por 0 o por 1. Sus opiniones son taxativas
y no invitan a la reflexión didáctica del propio profesor. Además, en estos grupos virtuales se tiende a
explicar la oposición de cualquier docente al método
en términos de conspiración de un profesorado despreciado por acomodaticio o «tradicional». A su vez,
todo el trabajo horizontal de elaboración e intercam-

Muchos maestros tienen una formación matemática poco
sólida y bastante inseguridad ante la disciplina, un contexto
propicio para poder diseminar métodos milagrosos.

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bio de recursos que se realiza en estos grupos y redes
sociales se adjudica automáticamente al genio creador
del líder, que se lo apropia como genuinamente ABN
a través de su blog. Todo éxito remite a la influencia
benefactora del líder y todo fracaso es un montaje del
enemigo. El dominio de Mighton sobre la red docente
que utiliza Jump Math es más blando y tiene agentes
comerciales como intermediarios, pero el marketing
que emplean para su difusión también dibuja un líder
carismático y oracular. Esta red está interesadamente
cohesionada porque los maestros que se introducen en
el método pueden progresar, en función de su implicación y entusiasmo, hasta convertirse en formadores
del mismo.
Finalmente, como en casi todos los aspectos de
la vida, lo que encontramos tras estas metodologías
milagro está lejos del altruismo. En el caso de Jump
Math, el negocio es claro: es imposible acceder a los
materiales sin pagar directamente por ellos. En el caso
de ABN, el negocio está camuflado: hay muchos y diversos recursos gratuitos en línea. Pero como hemos
comentado, el acceso a recursos y la participación en
estas comunidades virtuales está sutilmente jerarquizado: el liderazgo de Martínez Montero es claro y él lo
ejerce, entre otras cosas, señalando a un grupo selecto
de seguidores como «expertos ABN». Si un maestro
quiere progresar para llegar a conocer adecuadamente
el método ABN, deben participar en cursos de forma-

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ción o jornadas que solo son válidos si están impartidos (y cobrados) por este grupo de expertos ABN.
Además, desde hace unos años se publica una línea
de libros y materiales comercializados por una importante editorial española que supuestamente facilita al
docente trabajar este método. Muchos formadores y
expertos ABN se encargan de dar difusión a estos materiales de pago. Business is business.
Notas:
1- El Mundo, 08/03/2017
2- La voz de Galicia, 14/02/2017
3- La Voz de Cádiz, 24/07/2017
4- Puede consultarse, por ejemplo, Gómez, B. (1988).
Numeración y cálculo. Editorial Síntesis, Madrid.
5- La resolución de problemas como base para la comprensión aritmética, la clasificación de los problemas aritméticos verbales de una etapa… Todo ello ha sido ampliamente estudiado. Véase, por ejemplo, Puig, L. (1996). Elementos de resolución de problemas. Comares.
6- Se puede consultar más sobre este tema en Van Den
Heuvel-Panhuizen, M. (2008). Educación matemática en
los Países Bajos: un recorrido guiado. Correo del maestro,
149, 23-54.
7- La Voz de Galicia, 14/02/2017
8- Declaraciones de Juan Antonio Durán Siles, maestro
en el CEIP Alba Plata de Cáceres, para El Periódico de Extremadura, 24/09/2017
9- Weber, M. (1964). Economía y sociedad. Fondo de
Cultura Económica, México.

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