Sobre ciencia y los medios de comunicación. Entrevista a Ben Goldacre

Sección: 
ARTÍCULOS
Traductores: 
GARRIGA TARRÉ ANNA MARÍA
Pagina final: 
65
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Sobre ciencia y los medios de comunicación Ben Goldacre* Socialist Worker (Redacción) Socialist Worker habló con el Dr. Ben Goldacre, autor de la columna ­y del libro con el mismo título-- La Mala Ciencia en el periódico británico The Guardian, que pone de manifiesto el mal tratamiento que recibe la ciencia en los medios de comunicación. Entrevista a ¿Qué es lo que falla en el tratamiento que dan los medios de comunicación a la ciencia? El problema es que los medios de comunicación generalmente tienen una pobre opinión de la capacidad de la gente para entender información compleja. Y, con frecuencia, los periodistas no aciertan a comprender las ideas que tienen delante. También hay razones estructurales. A veces entender ideas científicas requiere información previa. Hay que explicar A, B y C antes de poder explicar D. En vez de explicar cómo sabemos si algo es peligroso o no, se nos presentan afirmaciones. Esta es la razón por la que la ciencia se convierte en algo siniestro para la gente. No tienen acceso a la verdadera información. ¿Qué le parece el escándalo del cambio climático, el "climagate"? Se ha exagerado. Lo que sucedió es que algunos científicos hicieron bobadas. El ejemplo más reciente es el de un solo hombre, responsable de un gran organismo burocrático, que no corrigió un pequeño error con suficiente rapidez. El escándalo refleja una visión paródica de las expectativas en torno a la ciencia. De vez en cuando yo puedo decir algo, durante una fiesta, por ejemplo, que no tiene nada que ver con la ciencia. Y la el escéptico 62 gente reaccionará con "Esto no es muy científico". Lo mismo que no es muy científico que no te gusten los Bluetones. Que un científico sea algo descuidado o no muy bueno no pone en cuestión a la ciencia del cambio climático o a la misma ciencia. Simplemente muestra que hay gente que no se comporta demasiado bien. Lo peor es la reacción de los periodistas que exageran las noticias de una manera sorprendente. En las últimas semanas se han publicado numerosas noticias que han llevado a los Que un científico sea algo descuidado o no muy bueno no pone en cuestión a la ciencia del cambio climático o a la misma ciencia. Simplemente muestra que hay gente que no se comporta demasiado bien. Ben Goldacre en el HM Treasury de Londres (ministerio de economía y finanzas del Reino Unido) en protesta contra los recortes a la ciencia y a la ingeniería formando parte de la campaña "La ciencia es vital" (http://scienceisvital.org.uk/). científicos a hacerse oír y a decir: "Esto no es lo que dice mi investigación"... ¿Cómo funciona todo esto con respecto a noticias importantes como la de la gripe porcina? Cuando la fiebre porcina empezó a aparecer recibí toneladas de correos electrónicos de gente diciendo que la gripe porcina no era real. Luego, la BBC y Al­Jazeera me contactaron diciendo: todo esto son tonterías, intoxicación periodística ¿no es cierto?" Lo trataban como si fuera una invención, como el escándalo de la vacuna triple vírica. La gente ha oído demasiadas veces a los medios de comunicación gritando "que viene el lobo", pero esta vez no se creían una noticia verdadera. La gripe porcina ha sido un buen ejemplo de un riesgo no cuantificable. Es un virus de la gripe y los virus de la gripe a veces son mortales. A las defensas del cuerpo humano les puede resultar muy difícil vencer a los nuevos virus de la gripe. Es decir, se sabía que había un riesgo, pero era un riesgo que no era cuantificable hasta que la gente pillara la gripe y muriera a causa de la misma. Pero luego los periodistas empezaron a argumentar que puesto que no había habido una explosión de montones de gente muriendo, el riesgo nunca había existido. Es un pensamiento extraordinariamente débil ­si no se produce el peor resultado posible, el riesgo no existe­. Es como decir que si cruzo la carretera con los ojos cerrados y no me muero, no es peligroso cruzar la carretera con los ojos cerrados. No fueron solo los medios de comunicación. También el gobierno. Hubo un gran secreto en torno al grupo gubernamental responsable de tratar la expansión de la infección y de planificar el tratamiento. Todos los que estaban implica- Los periodistas exageran las noticias (...). En las últimas semanas se han publicado numerosas noticias que han llevado a los científicos a hacerse oír y decir: "Esto no es lo que dice mi investigación". 63 el escéptico Ben Goldacre en un artículo de la revista inglesa World Magazine (www.wordmagazine.co.uk) dos tuvieron que someterse a la Ley de Secretos Oficiales. Fue como un montaje militar para cuestiones de terrorismo cuando de lo que se trataba era de agrupar a los comités para una cuestión sanitaria. Se agrupó en una habitación a todos los expertos del país para que tomaran decisiones, pero no podían justificarlas en comunicación con el mundo exterior. Y barajaban diversas opciones en torno a asuntos muy discutibles. ¿Por qué se buscan respuestas simples respecto a la salud y a la ciencia? Una de las razones es la obsesión infantil que los medios de comunicación tienen con los medicamentos. Los medicamentos despiertan gran interés pero esto ilustra mucho mejor nuestra fe en los medicamentos que su capacidad para actuar a nuestro gusto. Una de las peores tonterías consiste en sostener que los medicamentos a base de aceite de pescado mejoran el rendi- Es una manera de pensar (...), si el riesgo no tenía el peor resultado posible, no existía. Es como decir que si cruzo la carretera con los ojos cerrados y no me muero, no es peligroso cruzar la carretera con los ojos cerrados. miento y la conducta escolar. El rendimiento escolar es una cuestión política y social compleja. La respuesta no está en los medicamentos. Con la gripe porcina hubo una avalancha informativa sobre el Tamiflu. Había tres sencillos consejos útiles: lavarse las manos, procurar cubrirse la boca al toser, estornudar en un pañuelo y tirarlo. Pero estos consejos tuvieron una cobertura mucho menor en comparación con la cuestión acerca de cuánto Tamiflu estaba disponible. ¿Se trata solamente de la manera de informar? Los buenos relaciones públicas se desenvuelven mucho mejor en el flujo de los medios de comunicación que la gente que se ocupa de algo real. Los encargados de las relaciones públicas no dudan en distorsionar sus métodos para facilitar las cosas a los medios de comunicación. Hay gente que está haciendo un trabajo muy serio respecto a las desigualdades en salud, pero no salen en los periódicos. Sí salen en los periódicos quienes dicen administrar medicina, pero en realidad venden píldoras azucarada o vitaminas. Es cínico. Pero también hay mucha pereza por parte de quienes les ofrecen una plataforma. No me sorprende que algunos hombres de negocios salgan con una píldora mágica, pero lo que es decepcionante es que el Canal 4 [Nota de redacción: de la televisión del Reino Unido] les ofrezca su propio show televisivo. La medicina experimental no tiene en absoluto cabida en la cultura popular, mientras que los charlatanes sí la tienen. Esto siempre me ha molestado. ¿Sirve de algo el que Ud. saque a la luz estas cuestiones? Sería grandioso pensar que algo de lo que he hecho pueda haber servido de algo. No es mi intención. No soy un cru- el escéptico 64 zado del consumo. Para mí es más importante informar a la gente que ganar batallas. No creo que las cosas vayan a mejor. En todo caso van a peor. Un ejemplo de ello es la homeopatía. La pasada semana un comité parlamentario publicó un informe que era muy crítico respecto al uso de la homeopatía en la Seguridad Social. Sin embargo, la misma noche salía en el informativo de la BBC una mujer que decía que la homeopatía la había curado de un cáncer. Entonces piensas que no, que las cosas no están mejorando. Entonces ¿qué podemos hacer? Muchas veces me quejo de los anestesistas que se ponen a hablar del cambio climático, o sea que me pone nervioso hablar de algo que está fuera de mi campo de conocimiento. Pero si quieres que la gente coma bien no sirve de nada mostrarles una lápida de chocolate. Lo que hay que hacer es facilitarles comida buena y barata. Simplificando, se podría quitar de las escuelas las máquinas expendedoras de chocolate y facilitar la compra de barras de zanahorias, o manzanas y naranjas. Si se quiere que la gente haga ejercicio hay que mejorar su medioambiente. Hay que posibilitar el uso del transporte público, o utilizar la bicicleta para ir al trabajo. Y si la gente utiliza la bicicleta habría que procurar que hubiera instalaciones de ducha en el lugar de trabajo, así como algún lugar donde guardar la ropa. En un análisis más complejo, si se afirma que es preciso comer más frutas y verduras es necesario tener en cuenta su tipo de vida y su forma de cocinar. Hay que considerar el equilibrio entre trabajo y tiempo libre, y examinar de forma realista los tipos de trabajo existentes, así como quién los ejecuta y dónde se realizan. Esto implica deslizarse rápidamente hacia el terreno político. La desigualdad social es el primer determinante de la desigualdad en la salud. Es una cuestión concreta y real que el Partido Laborista ha descuidado. ¿Qué quiere decir cuando habla de "desigualdad sanitaria"? En Kentish Town, un área predominantemente obrera, la esperanza de vida es de 70 años. A poco más de tres kilómetros se encuentra Hampstead. Allí, la esperanza de vida es de 80 años. Sin embargo, se puede ir andando de un sitio a otro en media hora. Una desigualdad impresionante. Para ocuparse de este asunto hay que ir más allá del remiendo, y decir a la población que debe comer más fruta fresca. Portada de una de las ediciones de "Bad Science". La medicina experimental no tiene en absoluto cabida en la cultura popular, mientras que los charlatanes sí la tienen. Esto siempre me ha molestado. El tratamiento de los temas de salud por parte de los medios de comunicación es muy de derechas e individualista. Se trata al enfermo como si mereciera serlo: eres lo que comes. Es el eco de ideas viejas y perniciosas acerca del pobre que merece serlo. Un amigo me dijo: "Cuando miras a tu alrededor y ves a las madres atiborrando de golosinas a sus hijos de camino a la escuela, piensas que la razón por la que no triunfan en la vida debe estar en la dieta". Pero que la gente coma golosinas es lo de menos. En realidad, la experiencia demuestra que si se interviene para cambiar la dieta de la gente, los efectos a largo plazo sobre su salud y su esperanza de vida son marginales. Al leer los periódicos llegas a pensar que el factor más importante para la salud son tus decisiones personales con respecto a la dieta. Es un ejemplo extraordinario del coste de la charlatanería. Estas fantasías fabricadas, comerciales y fastidiosas, son estúpidas por derecho propio. Pero el verdadero daño que hacen es distraernos de las verdaderas causas políticas y sociales de la desigualdad en la salud. Nota: * Publicado el 21 de marzo de 2010 en Sin Permiso electrónico (http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=3185). Traducción para www.sinpermiso.info: Anna Maria Garriga Tarré. Publicado originalmente en inglés en Socialist Worker, el 6 de marzo de 2010 (http://www.socialistworker.co.uk/art.php?id=20400). Ben Goldacre es el autor de la columna The Bad Science en el Saturday's Guardian y de la muy interesante página web Bad Science (http:// www.badscience.net). 65 el escéptico

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