La Sábana Santa ¡vaya timo!

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La Sábana Santa ¡VAYA TIMO! Félix Ares de Blas Los debates sobre si el lienzo conservado en Turín --llamado habitualmente en castellano sábana santa-- es o no la verdadera mortaja de Jesucristo se vuelven a menudo apasionados y violentos. Dicho de otra forma: irracionales. Al autor no le gustaría que eso ocurriese con este libro. En él defiende que la sábana turinesa es de origen medieval y que por ello no puede ser la auténtica mortaja de Cristo. Este libro no es una obra ni a favor ni en contra de los cristianos ni del cristianismo: trata simplemente de poner las cosas claras sobre una falsa reliquia medieval. Explicar qué son hechos, qué son hipótesis plausibles y qué son auténticas idioteces no puede ser malo ni para la ciencia ni para la fe. EL SUDARIO DE CADOUIN Cadouin es una villa de Périgord, uno de los lugares de Francia donde mejor se come, y además con una excelente relación entre calidad y precio. Está situada entre las localidades de Bergerac y Sarlat. La villa se desarrolló en torno a una abadía cisterciense fundada en 1115. En el siglo XII era práctica común que los monasterios e iglesias importantes tuvieran reliquias. Es más, no se podía fundar ninguna nueva iglesia sin sus correspondientes reliquias. La más significativa de la abadía de Cadouin era nada menos que el santo sudario que había cubierto la cara de Cristo, tal como se cuenta en el Evangelio de San Juan. Una reliquia tan importante había llevado a numerosos peregrinos a Cadouin durante la Edad Media, pero en 1866 las peregrinaciones habían decaído mucho. Los peregrinos se concentraban especialmente el escéptico 86 Reproducción, con todos los permisos, del en tres días del año: 15 días después capítulo primero de La sábana santa ¡vaya timo!, de Félix Ares, publicado en la colecde Pascua, Pentecostés y el 8 de sepción "¡Vaya timo!", de Editorial Laetoli, tiembre, fechas en que se llevaba a 2006 (10 euros). cabo la ostensión --palabra rara, pero se dice así-- del santo sudario santo sudario fueron en aumento, públicamente y la reliquia era lleva- ayudados sin duda por la mejora de da en procesión. los transportes. El 5 de septiembre de 1866, tres días antes de la ostensión habitual, fue un día especial pues monseñor Dabert, obispo de Périgueux, quiso relanzar el peregrinaje del santo sudario, para lo cual llenó el día de actos religiosos, y uno de ellos fue el traslado de la reliquia desde el cofre que lo había albergado a otro mucho más lujoso y digno de su importancia. El nuevo relicario es impresionante y en la actualidad puede verse en el Museo del santo sudario, en la sala capitular del claustro de la abadía de Cadouin. La abadía de Cadouin fue fundada por el anacoreta Gérard de Salles. En sus orígenes, ni la abadía ni el eremita pertenecían a ninguna orden, pero en 1119 ambos pasaron a formar parte de la poderosísima orden del Císter. No sabemos exactamente cuándo llegó el santo sudario a la abadía. La primera mención es de 1214: Simon de Monfort ofrece la cantidad de 25 libras del Périgord para mantener encendida una lámpara que debía arder día y noche delante del santo El obispo tuvo éxito en su intento de sudario. relanzamiento de la peregrinación. A partir de ese día, y hasta 1934, los ¿Cuál era su origen? No hay datos peregrinos que marchaban a ver el históricos, pero un documento de La Sábana Santa ¡VAYA TIMO! 1135 señala que había sido descubierto en el transcurso de la primera cruzada, iniciada en 1097, por el obispo de Le Puy, quien lo confió a uno de sus capellanes, quien al morir se lo dejó a su vez a un monje del Périgord. La reliquia quedó depositada en una iglesia cercana a Cadouin. Al sufrir un incendio, los monjes de la abadía que habían acudido a sofocarlo descubrieron que el santo sudario milagrosamente no se había quemado. Se llevaron el lienzo a su abadía y, para poder estar cerca de él, el párroco de la iglesia incendiada (ahora sin iglesia) ingresó en la orden del Císter y en la abadía de Cadouin. Del siglo XIII procede un documento de un monje de Trois-Fontanes, en la diócesis de Lieja, en el que se añaden algunos datos. Fundamentalmente dice lo mismo, pero proporciona más detalles. Por ejemplo, que el santo sudario fue descubierto en Antioquía --la primera cruzada llegó a esa ciudad en 1097-- en un recipiente de plomo y cerca de la santa lanza. No creo que haga falta advertir que estos relatos se crearon en gran parte para demostrar la propiedad indiscutible de tan importante reliquia por parte de la abadía. Se duda que reflejen la realidad, pero no de que a partir del siglo XIII hubo grandes peregrinaciones para ver el santo sudario, que atraía no sólo a los habitantes de Périgord sino a numerosos peregrinos. Para evitar el pillaje durante la Guerra de los Cien Años, en la época del Gran Cisma de Occidente, el abad de Cadouin Bertrand de Moulins decidió transportar el santo sudario a Toulouse en 1392. Los tolosanos tuvieron la reliquia en gran estima, tanto que cuando los de Cadouin pidieron que les devolvieran su santo En 1482, Louis XI se interesó por la reliquia. Los monjes de Cadouin fueron a hablar con él para exponer su caso y lograron que se la devolvieran. Pero no sólo eso, pues el rey permitió numerosos mercados y ferias en el pueblo para relanzar su economía. Y así fue. Mercados, ferias y una importante reliquia eran un fuerte atractivo para el turismo de la sudario, se negaron a hacerlo. Hubie- época. ron de esperar a 1455 para recuperar lo que era suyo, y lo hicieron de un Los peregrinos eran muy numerosos modo digno de una película de y hacían donativos cada vez más importantes. Quiero señalar dos de Hollywood. ellos, pues pueden mostrarnos la utiLa abadía de Cadouin envió a cuatro lidad del sudario. Los habitantes de monjes a cursar estudios a Toulouse. Saint-Austremoines ofrecen a Además de estudiar las asignaturas Cadouin "diez libras de cera, en de su carrera, los monjes hicieron honor de N. S. J. C., de la Virgen y otro tanto con las protecciones del del santo sudario para que cese la santo sudario. Así que lograron peste". La villa de Condom ofrece un duplicar las llaves del relicario y un cáliz con la inscripción "cáliz ofrecido al santo sudario a fin de que sus día entraron, lo abrieron y se largahabitantes sean librados de la peste". ron con él a todo correr hasta Estas ofrendas muestran que los Cadouin. El retorno de la reliquia de peregrinos creían en el poder protecmodo tan espectacular aumentó su tor y curativo del santo sudario. popularidad, pero el lienzo sufrió una serie de incidencias que resulta- En 1643, el nuevo obispo de Sarlat ría muy prolijo enumerar aquí. En efectuó su primera visita pastoral a la resumen, temiendo que los tolosanos diócesis. Al llegar a la abadía de hicieran algo parecido a los monjes Cadouin, el prior le presentó docude Cadouin, el abad se llevó el sud- mentos sobre el pasado esplendor de ario a la abadía cisterciense de Oba- la abadía, y en especial el pergamino zine, en el Limousin. Pero cuando que cuenta cómo llegó el santo sudlos de Cadouin se la reclamaron, los ario hasta allí y los 2.000 milagros de Obazine hicieron oídos sordos. atribuidos al mismo. El obispo, monseñor Lingendes, llevó a cabo un proceso verbal que atestiguaba la A partir del siglo XIII autenticidad de la reliquia y escribió hubo grandes peregriuna carta pastoral destinada a relannaciones para ver el zar el culto del santo sudario de santo sudario, que Cadouin. atraía no sólo a los En el siglo XII era práctica común que los monasterios e iglesias importantes tuvieran reliquias. No se podía fundar ninguna nueva iglesia sin ellas. La más significativa de la abadía de Cadouin era nada menos que el santo sudario. ¡Era demasiado valiosa para devolverla sin más! habitantes de Périgord sino a numerosos peregrinos. Durante la Revolución Francesa, en 1790, los monjes fueron dispersados, pero el sudario se salvó gracias a que el alcalde de Cadouin lo escondió en 87 el escéptico Vista de la Abadía de Cadouin. (Archivo) Vista al claustro de la Abadía de Cadouin. (Archivo) Portada de la Abadía de Cadouin. (Archivo) su casa. Y el 8 de septiembre de calculado en 6.000 el número de 1797 volvió a ser ostendido. peregrinos, creía que esta cifra era muy baja. Las peregrinaciones continuaron, aunque fueron decayendo. Casi Aunque no conozcamos el número con seguridad, el renacimiento exacto de peregrinos sí sabemos que del culto a la Virgen, que hizo monseñor Dabert tuvo éxito en su furor en toda Francia, no fue intento. A partir de ese momento, ajeno a la disminución de pere- aumentaron las peregrinaciones al grinos en Cadouin. El culto al santo sudario de Cadouin. Cuando santo sudario era todavía vigoro- llegaban, los peregrinos podían so y atraía a una multitud de fie- encontrarse al fin a pocos centímeles, pero se echaban de menos los tros de un trozo de tela que era testimuchos peregrinos procedentes monio de la resurrección de Cristo. con anterioridad de toda Europa y hasta de América. Diversos datos permitieron a Francez afirmar que Monseñor Georges, obispo de el tejido procedía del Périgueux de 1849 a 1860, donó Egipto fatimí y había sido otra reliquia de la pasión a la igleconfeccionado hacia 1100. sia abacial de Cadouin: un supuesto trozo de la cruz de Cristo, con certificado de autentici- Durante el tiempo en que el lienzo dad. Las dos reliquias se hallaban estaba expuesto, un monje recogía custodiadas en una capilla prote- las medallas, estampas y demás gida por una verja de madera. objetos que los peregrinos le entregaban y hacía que tocasen el santo sudEl 29 de junio de 1866, Nicolas- ario. De ese modo, parte de las proJoseph Dabert, obispo de Péri- piedades milagrosas del lienzo se gueux y Sarlat, se dirigió a los fie- trasladaban al objeto con el que les de su diócesis por medio de había estado en contacto. una carta pastoral de 36 páginas en la que decía que el siguiente 5 Tras el relanzamiento del peregrinaje de septiembre se celebraría una a Cadouin, se elevaron algunas ceremonia para trasladar el lienzo voces que criticaban la autenticidad a un nuevo relicario digno de ese de la reliquia. Según un libro de 1870 precioso monumento de nuestra del vizconde de Gourges, el sudario redención. También se refería a la era el mismo que había visto el obisimportancia de las peregrinacio- po de Périgueux Arculphe en el año nes e invitaba a los fieles a acudir 670. Inmediatamente apareció otro a Cadouin el día señalado. Mon- libro crítico con las ideas del vizconseñor Dabert reafirmaba oficial- de. El nuevo libro era del conde mente, y sin ningún género de Riant y en él afirmaba que la falta de dudas, la autenticidad de la tela. datos entre 670 y 1210 (aproximadamente) hacía dudoso que el objeto El 5 de septiembre de 1866 se fuera el mismo visto por Arculphe. realizó el traslado, que fue todo un éxito. Marie-Anaïs Beaure- Sólo era una duda, así que nada pasó gard, que estuvo en la ceremo- hasta 1903. En esa fecha, el canóninia y la describió en su libro go Ulysse Chevalier publicó un artíGuía del peregrino, nos dice culo de 115 páginas sobre la sábana que, a pesar de que se había de Turín en el Boletín de historia el escéptico 88 La Sábana Santa ¡VAYA TIMO! eclesiástica y arqueología religiosa de la diócesis de Valence, y en él proporciona algunos datos reveladores sobre el sudario de Cadouin. Pido a los lectores que recuerden este nombre, Ulysse Chevalier, pues volveremos a hablar de él. Chevalier consideraba falsa la sábana de Turín --obra, según él, pintada por un artista del siglo XIV-- y decía que, de los 40 lienzos que había estudiado, entre los muchos que pretendían ser la auténtica mortaja de Cristo, sólo había dos medianamente creíbles: uno de ellos era el sudario de Besançon y el otro el de Cadouin. Añadía también que Adrien de Longpérier había leído en el de Cadouin un verso del Corán y que, por ese y otros datos, la conclusión era que se trataba de un voile musulman. Tras la publicación del artículo, el obispo de Périgueux, monseñor Delamaire, se vio obligado a consultar con un experto en tejidos antiguos. Su diagnóstico fue digno de la Sibila: si el lienzo posee pruebas his- El año 1934, las peregrinaciones a Cadouin fueron suspendidas por el obispo y desde entonces la villa tuvo que aprender a vivir sin la inyección económica de las ostensiones del santo sudario. tóricas de autenticidad, nada impide considerarlo del siglo I. Una forma espléndida de lavarse las manos. Así que el tema quedó zanjado y las peregrinaciones continuaron hasta 1933. En esta fecha, el jesuita J. Francez preparaba una obra sobre los lienzos sepulcrales de Cristo y pidió fotos del de Cadouin para estudiar el tejido y comparar su trama con la del sudario de Turín. Cuando recibió las fotos, Francez descubrió que en el tejido podía verse la estrella copta de ocho puntas, perteneciente a una comunidad cristiana egipcia muy posterior a la época de Cristo. Este hecho, más sus conocimientos texti- les, le hicieron sospechar que el lienzo era de origen egipcio fatimí. Pidió más fotos y en ellas encontró, además, un texto cúfico. Francez envió las fotos a un experto en escritura antigua árabe, Gaston Wiet, director del Museo Árabe de El Cairo, y lo que éste encontró fue definitivo: un texto en el que aparece la expresión árabe garante de los jueces. Esta fórmula no se usó hasta el año 1078 de nuestra era: por tanto, el sudario de Cadouin era un tejido musulmán, probablemente del siglo XII, tal como había afirmado Chevalier 30 años antes. Gracias a nuevas fotos, Gaston Wiet fue capaz de encontrar más frases, como Mahoma es el enviado de Dios y otras que hacían referencia a personajes concretos, por ejemplo a Abul-Qasim Schahanschal, quien ejerció sus funciones de 1094 a 1121. Por tanto, la fabricación de la tela debía situarse entre esas fechas. Esos y otros datos le permitieron a Francez afirmar que el tejido procedía del Egipto fatimí y había sido confeccionado hacia el 1100. El año 1934, las peregrinaciones a Cadouin fueron suspendidas por el obispo y desde entonces la villa tuvo que aprender a vivir sin la inyección económica de las ostensiones del santo sudario. Hoy día puede visitarse en Cadouin el Museo del santo sudario. Allí se puede ver su último y exquisito relicario. Una obra excepcional. Merece la pena apoyar a un pueblo que aceptó el veredicto de la ciencia con resignación. ¿Podemos decir lo mismo de Turín? Recuerden que, para Chevalier, el lienzo de Cadouin tenía muchas más probabilidades de proceder del siglo I que el de Turín. 89 el escéptico

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