REFLEXIONES DE UN SUICIDA HOMEOPÁTICO

Edición 2011 - Número 248

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Mauricio-José Schwarz
 
(Artículo publicado originalmente en la bitácora El retorno de los charlatanes)
 
"Suicidio" o sobredosis homeopática en Gijón.
Unas 20 personas participamos el sábado 5 de febrero en la reunión mensual de "Enigmas y birras" en Gijón, en esta ocasión con el tema de la homeopatía. Después de una presentación sobre la homeopatía y las objeciones a ella, 15 de los asistentes consumimos medicamentos homeopáticos en cantidades que, de ser realmente productos con sustancias activas, nos habrían causado sobredosis, coma, probablemente la muerte o cuando menos mucho sueño a los participantes. Puede leer aquí las reseñas de los diarios asturianos La voz de Asturias y La Nueva España.
 
Los participantes en el grupo se unían así a quienes en 25 países y docenas de ciudades hicieron lo mismo para denunciar que los preparados homeopáticos no contienen ningún principio activo, y no tienen ningún efecto en el organismo humano (salvo que uno sea intolerante a la lactosa, 40 pastillas de lactosa son mucho dulce), en la campaña 10^23 (léase 10 a la 23, que este blog explica aquí).
 
Algunas personas, amigos y conocidos, señalaban que esta actividad de denuncia de los consumidores les parecía una audacia. Incluso alguno de los fotógrafos de los diarios locales que cubrieron la actividad en Gijón preguntó "¿qué haríamos si nos pasaba algo?" y aún cuando le dijimos que no podía pasar nada porque las pastillas no tenían más que azúcar (carísima), nos miró con gesto de "no es posible".
 
Uno de los grandes secretos de todo charlatán, de todo timador, de todo caradura profesional, es precisamente que sabe abusar de la buena fe de los demás, y que propone cosas tan maravillosas que dudar de ellas parece más descabellado que aceptarlas..
 
Para una persona normal, común, corriente y razonablemente honrada resulta tremendamente increíble que grandes laboratorios homeopáticos, "médicos" homeópatas con bata blanca y farmacias que deben ser centro de confianza realmente estén vendiendo como "medicamentos" unas pastillitas que no tienen principio activo, citando en la caja y en el prospecto componentes que no están presentes en el comprimido porque han sido diluidos hasta desaparecerlos, y hacerlo cuando no hay ni un solo estudio serio que diga que esas pildoritas mágicas tienen algún efecto más allá del placebo.
 
Ésa es la gran baza de quienes mantienen el cuento homeopático y preparan el asalto a los dineros de la sanidad pública española: es tan difícil de tragar la idea de un embuste de tales proporciones, de tal descaro, que para muchos es más fácil creer que "algo habrá".
 
Como "algo habrá", creemos cuando nos mandan por correo electrónico el timo nigeriano y acabamos mandando dinero para que nos transfieran los millones que nunca llegan.
 
Entre los espiritistas, médiums, astrólogos o vendedores de misterio, el vudú y la homeopatía no hay diferencia esencial. Y por supuesto su parentesco con el timo nigeriano o el de la estampita es igualmente cercano.
 
Houdini lo sabía bien cuando empezó a desenmascarar espiritistas: para engañar al público, es fundamental que el truco sea tan audaz, tan descabellado, que resulte difícil aceptar que es un truco. ¿Realmente una persona puede tener tanta desvergüenza como para fingir que habla con el hijo muerto de una madre desolada? Nos parece que es imposible exhibir tal desprecio por los sentimientos humanos, por la decencia elemental, y preferimos creer que quizá sí está hablando con el infante fallecido (cuando la lógica indica que esa persona tiene una grave afección psiquiátrica o es un desvergonzado carne de presidio).
 
La respuesta, por supuesto y por desgracia, es "sí", son capaces de ese descaro, de mentir sonriendo, de afirmar maravillas para sacarnos la plata, y no tienen ningún remordimiento de conciencia por hacerlo, ya sea porque son profesionales del timo o porque se justifican como suelen hacerlo quienes engañan a los demás, porque no se quieren sentir "malos". Como Al Capone no se sentía malvado y se justificaba. O Pablo Escobar incluso se sentía un benefactor del pueblo, por mencionar dos casos notables.
 
Por eso es hora de que más personas descubran a los charlatanes que medran a su alrededor, todos con sello de "buen rollito", todos "salvando desinteresadamente a la humanidad" pero siempre cobrando, todos en "planos espirituales superiores" que no les impiden la depredación más deshumanizada. Sí, hay sujetos así, y algunos triunfan y ganan enormes cantidades de dinero. Por fortuna, son los menos. Son ni más ni menos que la trama Gürtel del misterio, si no en las cantidades (y quizá sea más dinero y menos fiscalmente registrable) sí en la calidad moral.
 
No, ninguno de nosotros corrió ningún riesgo, porque sabemos que los preparados homeopáticos son un timo, que no tienen ningún efecto, ninguna sustancia, ninguna realidad... y lo demostramos en una acción como la realizada por cientos de personas en España y miles en todo el mundo el sábado. Ojalá sirva para que más personas se pregunten qué es la homeopatía realmente y busquen información alternativa que por fortuna cada vez es más accesible por la red, en vez de ser clientes cautivos de la propaganda de los que se ocupan, si no de curarlo, de aligerarle la cartera y distraerlo mientras su sistema inmune hace su trabajo y lo cura.
 

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El Escéptico: