La Casa Amarilla es un trocito de historia de la ciencia y la gente debería saberlo

El Escéptico Digital - Edición 2013 - Número 271

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José Luis Cámara

(Noticia publicada originalmente en el Diario de Avisos)

En diciembre de 1914, el joven psicólogo alemán Wolfgang Köhler se instalaba en el Puerto de la Cruz, a donde llegó tras ser nombrado segundo director de la Estación de Antropoides de Tenerife, ubicada en la conocida como Casa Amarilla. Desde esa fecha, y hasta 1920, Köhler realizó en el centro portuense una serie de experimentos sobre la cognición de los chimpacés que constituyeron el punto de arranque de la revolucionaria Escuela de la Gestalt. Casi un siglo después de aquello, la Casa Amarilla sigue en la memoria de muchos científicos y seguidores de Köhler, que apuestan por la recuperación de una instalación que actualmente está abandonada y envuelta en una maraña legal que retrasa su rehabilitación.

Esta semana, dentro de unas jornadas organizadas por la Universidad de La Laguna (ULL) y el Museo de la Ciencia y el Cosmos, ha visitado Tenerife uno de los primatólogos y psicólogos comparados más prestigiosos del mundo, el catalán Josep Call, que ha vuelto a poner de manifiesto la importancia que para la ciencia tiene la citada Casa Amarilla. Según explicó a este periódico, la recuperación del centro primatológico sería una “iniciativa fantástica, no solo a nivel académico sino también turístico”. “Hace unas semanas estuve hablando con un colega alemán, y le comenté la posibilidad de que en el futuro se hicieran encuentros de trabajo en la Casa Amarilla; se mostró entusiasmado, porque se trata de un sitio emblemático para el mundo científico y la investigación. Vendría gente de todo el mundo, y sería un éxito”, recalcó Call, que es cofundador y codirector del Wolfgang Köhler Primate Center de Leipzig, uno de los institutos de investigación primatológica más importantes del planeta.

Para Call, en una época en la que la psicología humana y la animal no estaban muy ligadas, la influencia que tuvieron los experimentos que se llevaron a cabo en Tenerife “fueron decisivos” para teorías como las de la Gestalt, y tuvieron una influencia muy importante para la psicología en general. “España no es una superpotencia a nivel de ciencia, y no hay muchas cosas de las que podamos presumir en el campo científico o de la investigación. La Casa Amarilla es uno de los proyectos de los que sí podemos presumir, porque en Tenerife empezó todo; estamos hablando de historia de la ciencia a nivel mundial, porque todo el mundo conoce a Köhler y los experimentos que llevó a cabo aquí”, recalcó el psicólogo barcelonés, cuyos trabajos sobre la comprensión de las intenciones y el conocimiento en los chimpancés, los orangutanes y los niños son un referente a nivel internacional y han sido premiados por la prestigiosa Asociación Americana de Psicología. En este sentido, Josep Call dejó claro que si se restaurase la Casa Amarilla sería “única” en el mundo, y “debería ser un orgullo para la Isla”. “Es un trocito de historia de la ciencia, una joya de la que los canarios deberían sentirse orgullosos, porque hay muchos países que querrían contar con una instalación así”, recalcó.

No en vano, los experimentos que llevó a cabo Wolfgang Köhler en Tenerife constituyeron un espaldarazo definitivo a la Teoría de la Evolución de Darwin, ya que demostraron por primera vez el continuismo, la relación no solo física sino también psicológica entre los animales y el ser humano. De hecho, el libro de Köhler La inteligencia de los simios es considerada una de las obras maestras de la historia de psicología. “En las últimas décadas la psicología se ha acercado mucho a la biología, en el sentido de que las ideas darwinianas están tomando cada vez más fuerza, y eso ha sido posible gracias sobre todo a los estudios con animales que se empezaron a realizar en la Estación de Antropoides que fundó la Academia Prusiana de las Ciencias en el Puerto de la Cruz”, relató Josep Call, que en la actualidad se dedica al estudio de las estrategias de resolución de problemas de los primates, tanto en la esfera ecológica como en la social. Así, para el psicólogo catalán, “la crisis está modificando la conducta social de las personas, y quizá en eso sí podemos aprender algo de especies como los primates”.

“Por ejemplo, algunas especies, cuando los recursos son abundantes, tienen una estructura social y un tamaño de grupo determinado; compiten y cooperan a la vez. Sin embargo, cuando los recursos se hacen más escasos, la estructura social cambia, y los sujetos se empiezan a disgregar. Eso demuestra que lo que observamos hoy en día no es fruto solo de nuestra biología, sino también de las condiciones con las que nos encontramos. Y en los primates observamos que según el medio, si es rico o pobre, los sujetos responden de diferente manera, y quizá ahí puedan explicarse algunos de los cambios de los seres humanos ante la actual crisis. Es una prueba más de nuestra capacidad de adaptarnos a nuevos desafíos”, arguyó Call, que insistió en que la investigación sobre cognición animal, es decir, sobre los procesos mentales y la inteligencia de los animales no humanos nació en la Casa Amarilla.

Por eso, el investigador no entiende cómo todavía no se ha logrado desbloquear el proyecto de rehabilitación del centro portuense -que debe llevar a cabo el Consorcio-. “Los recursos son los que son, pero a veces los Gobiernos no invierten en las auténticas prioridades”. “En muchos países, como Alemania, se invirtió más dinero en ciencia en los momentos más difíciles, y eso hizo que salieran de manera muy diferente a como saldrá España”.

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