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Pseudohistoria: fuentes y no fuentes de la historia

Enviado por adeonate el Vie, 17/04/2015 - 13:54

Siempre ha habido pseudohistoria. Es mucho más fácil enredar invenciones y deducciones imaginativas que estudiar durante años para sentarse en un archivo a leer documentación o a masticar polvo en una excavación. Está mejor pagado, a juzgar por las cifras de ventas comparadas de Javier Sierra y de José Manuel Galán.  También reporta mayor popularidad, aunque este sea un valor en baja tras Gran Hermano.  Pero... ¿cuántos sabéis quién es José Manuel Galán? Exacto: José Manuel Galán es el egiptólogo.

La historia requiere método y capacidad analítica. Parte esencial del método histórico es la fuente, nombre ilustrativo que damos a los recursos de donde se sacan las informaciones necesarias. Las fuentes se clasifican como primarias o secundarias, dependiendo de si son documentos o restos originales o si se trata de escritos elaborados por otros expertos. Una fuente secundaria podría ser el artículo de James Casey titulado “Queriendo poner mi ánima en carrera de salvación”: la muerte en Granada (siglos XVII-XVIII); una fuente primaria, los testamentos originales que James Casey consultó para poder escribir su artículo. No hay trabajo histórico sin fuentes, sean documentales o de restos de cultura material.

La imaginación, la suposición y la sospecha no son fuentes de la historia. Con ellas se han tejido muchas historias apócrifas que han servido incluso para deshacerse de enemigos políticos, como atestiguan en tiempos recientes la conspiranoia de los cazadores de masones y criptocomunistas. Incluso se han falsificado documentos y restos, haciéndolos pasar como legítimos instrumentos del pasado. La famosa “donación de Constantino”, con la que los papas justificaban su poder sobre los Estados Pontificios, fue desmontada por métodos filológicos por el gran Lorenzo Valla, que con su crítica puso en solfa una creencia sostenida durante siglos por los partidarios del poder temporal del papa. Muchos fueron los intelectuales de los siglos XV a XVIII que pusieron en tela de juicio esas falsificaciones que, desde reliquias a documentos de bronce, sostenían una maraña de mentiras y de dogmas incontestables. A tal punto llegó la crítica, que se acuñó el concepto de “dolo pío” para justificar que se siguiera aceptando la veracidad de cosas que se sabían falsas, con el único fin de promover la piedad del pueblo sencillo. Sencillo, en este caso, quiere decir analfabeto y pagador de bulas, diezmos, primicias y pechas.

Entrevista a Antonia de Oñate en "Efecto McGuffin"

Enviado por noticias el Mar, 03/03/2015 - 12:24

El blog "Efecto McGuffin" entrevista en su última entrada a Antonia de Oñate, historiadora y socia de ARP-SAPC:

http://efectomcguffin.blogspot.com.es/2015/02/la-entrevista-del-efecto-mcguffin.html

Genial charla sobre pseudohistoria y la validez o no de los textos bíblicos como fuente fiable de historicidad con la maravillosa Antonia de Oñate, historiadora y socia de ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico. Y todo aderezado con reliquias de todo tipo, des del Santo Grial al Santo Prepucio de Jesús, presentadas por nuestro pseudo-arqueólogo Marianito Jones. Todo esto y más en el podcast del efecto Mcguffin en su vertiente entrevistadora.

También se puede descargar o escuchar el podcast desde su canal ivoox:

http://www.ivoox.com/entrevista-del-efecto-mcguffin-antonia-onate-audios-mp3_rf_4134124_1.html

Más información en el blog http://efectomcguffin.blogspot.com.es/

Ni edad ni media

Enviado por Anónimo (no verificado) el Mar, 09/10/2012 - 11:30

De la mano de Borja Robert e Ismael Pérez, regresa el podcast Pensando Críticamente. Aquí tenéis el primer programa de la nueva temporada. En esta ocasión entrevistamos a Antonia de Oñate, historiadora y socia de ARP-SAPC, con la que hablamos sobre los mitos y concepciones erróneas sobre la edad media. En resumen de como aportar una dosis de pensamiento crítico para los juicios históricos.

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