Filosofía

Reedición de "El prestigio de la lejanía"

La editorial Verbum va a reeditar la obra "El prestigio de la lejanía" del profesor Miguel Catalán desde el primer tomo; además de imprimir el sexto volumen, aún inédito, y que ha sido galardonado con el premio Juan Andrés 2014 de Ensayo e Investigación en Ciencias Humanas.

“Hace ya diez años que se publicó por primera vez este libro sobre la ilusión, cuando el tratado general sobre el engaño era poco más que un sueño de buhardilla. […] Cuando escribo estas líneas se han publicado los cuatro primeros tomos de Seudología, que indagan las huellas del engaño en dominios de la psicología, la antropología, la metafísica, la mitología y la religión. El volumen quinto, que concluye el dominio teológico, y el sexto, que se ocupa de la ética de la verdad y de la mentira, tienen prevista su aparición en los próximos meses. El autor aborda en estos días el primero de los cinco volúmenes, del séptimo al undécimo, que estarán dedicados a la mentira política. El resto, hasta completar los veintidós previstos en el plan de la obra, no pasan aún de esquemas que van dotándose de documentación previa.

El profesor Miguel Catalán, del Departamento de Ciencias Políticas, Ética y Sociología de la Universidad CEU Cardenal Herrera,imparte docencia en el Grado en Ciencias Políticas y en los Grados del área de Comunicación. Su dedicación al problema de la veracidad y el engaño, que define los últimos veinte años de su trabajo de investigación, lleva el título general de Seudología y comenzó con el tratado general sobre el engaño titulado El prestigio de la lejanía, obra ahora reeditada por Verbum. Por esta labor investigadora, el profesor Catalán ha recibido, además de los galardones mecionados, el Premio Ángel Herrera de Investigación, el premio Juan Gil Albert y el Alfons el Magnànim de ensayo.

El cientificismo, por Mario Bunge, en Canal UNED

La charla sobre "cientificismo" que el filósofo Mario Bunge impartió en Madrid el pasado 30 de abril está disponible en el canal UNED.

Una cuestión importante es la relativa a las características de la ciencia. Popper ofrece un desarrollo conocido como racionalismo crítico basado en la idea de refutación. Bunge parte de este punto de vista y concede en su teoría un rol a la refutación, aunque también lo considera insuficiente debido a que es preciso además recopilar evidencia empírica sobre una cuestión. Bunge se interesa en particular por el estatus científico de las ciencias sociales y, de hecho, ha prestado atención a la Criminología. Frente a la idea de ciencia, las pseudociencias abundan en la literatura y por ello se hace tan preciso establecer unos criterios de demarcación entre lo que es ciencia y lo que no lo es. Otra cuestión importante es la relativa a la conexión existente entre Filosofía y Sociología, la cual tiene sus repercusiones en la cuestión de la cientificidad en el trabajo de Bunge.

El enlace al vídeo es http://www.canal.uned.es/mmobj/index/id/19670

"El cientificismo", una conferencia de Mario Bunge

Sostenía Isaiah Berlin que los pensadores y los artistas podían dividirse en dos grandes grupos, de acuerdo con una particular interpretación del fragmento del poeta Arquíloco “muchas cosas sabe la zorra, pero el erizo sabe una sola, y grande”. Así, según Berlin, el grupo de los erizos estaría formado por aquellas personas convencidas de la existencia de un principio ordenador, unificador y sistematizador de la rica experiencia de la vida humana en general, y de sus múltiples manifestaciones sociales, políticas y culturales. En cambio, en la carpa de las zorras estarían todos los convencidos de la imposibilidad de reducir la casi infinita variedad de lo real existente a un único conjunto de categorías genéticas y explicativas. Berlin pensaba que gente tan distinguida como Platón, Hegel o Dostoievski eran grandes erizos, en tanto que catalogaba en el predio de las zorras a figuras no menos célebres, deL estilo de Aristóteles, Shakespeare y Goethe.

¿Qué hubiera pensado sir Isaiah de un tipo como Mario Bunge, por ejemplo? Sospecho que hubiese tenido que idear un nuevo taxón ad hoc, tal vez el de las zorras erizadas, o el de los erizos zorrunos, vaya usted  a saber. Una nueva categoría, ésta, diseñada ex profeso para una figura tan multidimensional como la del profesor Bunge. “Muchas cosas sabe la zorra” sería un buen frontispicio arquiloquiano para la enciclopédica erudición y la muchedumbre de intereses y pasiones intelectuales de don Mario. Al mismo tiempo, “pero el erizo sabe una sola, y grande” es una proposición que uno podría grabar, con permiso del ilustre profesor porteño, en la cabecera de su propia cama.

Tratar de reseñar una conferencia de Mario Bunge es tarea tan ardua como intentar encajar los contenidos de la Enciclopedia Británica en las dimensiones de un cuento de Jorge Luis Borges. El profesor Bunge practica una modalidad de acrobacia intelectual que le permite abordar un sinfín de contenidos –“muchas cosas sabe la zorra”- de una forma sistemática, casi geométrica, encajando tales contenidos dispares en los perfiles perfectamente definidos –“pero el erizo sabe una sola, y grande”- de una soberbia urdimbre de ideas, conceptos, definiciones, teoremas, demostraciones e hipótesis.

El pasado 30 de abril el profesor Bunge impartió una charla titulada “cientificismo” en la Facultad de Derecho de la UNED. Bajo este epígrafe, el ilustre pensador argentino desplegó una vez más algunas de las ideas-fuerza de su pensamiento, recogidas en lo fundamental en su obra magna en ocho tomos Tratado de filosofía básica, y en una versión más dietética en su libro Ser, saber, hacer. En efecto, el profesor Bunge obsequió a los presentes, durante una hora aproximadamente, con una intervención en la que abordó de forma sucinta pero muy jugosa algunas de sus ideas sobre ontología (el estudio de existencia de las cosas), gnoseología y epistemología (el estudio del conocimiento humano), axiología (el estudio de los valores), praxiología (el estudio de la acción humana), ética (el estudio de los valores morales), economía, psicología social, sociología, criminología forense y neurociencia cognitiva.

Muchas cosas sabe la zorra. Pero don Mario, viejo erizo, abordó esta variedad casi amazónica de temas desde el común denominador del “cientificismo” (en realidad, y mejor dicho, “cientifismo”, como el propio ponente se encargó de aclarar). En boca de otros, este concepto podría merecer una severa sanción moral por parte de ciertas almas sensibles y acomplejadas. Pero don Mario es mucho don Mario, y su visión cientifista de la múltiple realidad humana emana de un pasmoso sentido común, musculado en un activismo académico y social de decenios, sostenido en una erudición portentosa y conducido por los rieles de una recta guía moral.
Una guía moral concretada en la ética del agatonismo, que el profesor Bunge resume en el precepto “goza de la vida y ayuda a vivir”, y que define como una combinación de egoísmo con altruísmo y de utilitarismo con deontologismo. Ni Kant, pues, ni Bentham, sino una combinación lineal de ambos.

Marisa Marquina, Manuel Corroza, Antonia de Oñate y Juan Rodríguez, con Mario Bunge

 

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