ARMENTIA FRUCTUOSO JAVIER

Manifiesto contra la astrología: una crónica de Javier Armentia #astrologíaNO

Javier Armentia, uno de los impulsores de la versión española del Manifiesto contra la astrología, hace una completa y amena crónica de este esfuerzo común del escepticismo en España. Hasta entonces, se había escrito y hablado mucho sobre el asunto (baste recordar el admirable libro de Manuel Toharia, "Astrología, ¿ciencia o creencia?), pero el Manifiesto unió por primera vez a la práctica totalidad de los astrónomos profesionales con una sola voz para oponerse a la astrología.

El Manifiesto fue, y sigue siendo hoy, tachado de intento inquisitorial de acallar voces. En realidad fue, y sigue siendo hoy, un intento veraz de evitar que la población caiga en la inutilidad de la desinformación.

Enlazamos a la crónica de Javier Armentia en su imprescindible blog Por la boca muere el pez, y reproducimos sus dos últimos párrafos:

La verdad es que cuando se lanzó el manifiesto ya sabíamos que era muy difícil que el público se hiciera más crítico de la astrología. Al menos, como ya contenté en una columna en LAR, hemos conseguido que se oyera la voz racional. Si esto ha servido para que una sola persona se lo piense dos veces antes de caer en las garras de estos sacacuartos, creo yo que mereció la pena. 



He de terminar, pero no quiero hacerlo sin dejar antes unas palabras escritas para que el posible lector se anime, que esta pequeña llama no decaiga. Con estas y otras acciones, ARP empieza a ser conocida un poco más allá de esa pequeña catacumba que formamos sus socios y suscriptores. Eso es bueno, no porque se puedan conseguir más socios, sino porque al menos desde algunos medios de comunicación se empieza a valorar la opinión racional. Aunque al conectar la telebasura cualquiera pueda pensar que estoy siendo demasiado optimista, les aseguro que algo ha ido cambiando. 

Un horóscopo para un reino - Javier Armentia #astrologíaNO

Javier Armentia, astrofísico y Director del Planetario de Pamplona, escribió en 2014 estos artículos de respuesta a los horóscopos de los reyes, publicados en medios de comunicación. Hoy compartimos aquí estas reflexiones inteligentes y atinadas, y recomendamos el blog de Javier Armentia, Por la boca muere el pez.

MILENIO / DIARIO DE NOTICIAS - lunes 23 de junio de 2014 

ES OFICIAL: ES VERANO





Ya pasó el día más largo del año y el Sol comienza poco a poco a declinar hacia el Sur, en un camino que a lo largo de los próximos seis meses irá haciendo que disminuya el día y aumente la duración de la noche. Aunque no nos parezca, con eso de los calores y demás. Hace unos años esto de las estaciones tenía hasta su anuncio oficial, ahora queda más perdido dentro de ese pandemonium de notas de prensa de organismos públicos y privados que conforman la realidad publicada. Lo que tenía su gracia, porque declarar oficialmente la entrada del verano es pretensión muy humana, quizá porque pretendemos que también esto de la naturaleza es cosa de opinión. O que las arbitrariedades humanas, por el contrario, son cosa de un cierto orden natural. Como la Monarquía o la sumisión de la hembra al varón que consagra en el primer caso la Constitución y en el segundo también la Iglesia. 



Al hilo de esto, me acuerdo de que hace unos decenios sucedió que en uno de los más antiguos diarios monárquicos españoles se informó un día que un eclipse había cumplido su horario previsto, "según comunica el Observatorio Nacional de Madrid". Como si las revoluciones de los orbes celestes pudieran ser modificadas por el poder de un astrónomo, o necesitaran de una ley orgánica. Anteayer, en pleno ataque solsticial, otro diario monárquico y nacional decidió incluir entre los análisis del nuevo reinado un horóscopo de la real pareja. Imagino que ante la imposibilidad de decir nada interesante de algo que han convertido en tan consuetudinario como el tránsito aparente del Astro Rey tiraron de astrólogo. No consta que además un arúspice escrutara el vuelo de algunas aves, o se viviseccionara alguna alimaña para saber el destino adecuadamente. Pero la nota era oficial: seguimos siendo un país de borregos. 

 

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