EDITORIAL

El Escéptico Digital - Edición 2014 - Número 265

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El presente número trae una combinación de clásicos del mundillo paranormal (como el inexistente fantasma del palacio lagunero de Lercaro), del fructífero campo pseudocientífico (con la habitual ración de homeopatía, distribuida en raciones nada homeopáticas) y reclamaciones de mayor atención hacia la ciencia. Nunca fueron excesivos los fondos que se dedicaban en España a investigación, y siempre había algo de sonrojo cuando en sucesivas listas el país ocupaba siempre los últimos puestos, pero la política de recortes y “adelgazamiento” del sector público (justificada de forma torticera a través de la sempiterna invocación a la crisis) está fustigando de forma inmisericorde a la ciencia que se desarrolla en España. Los responsables estatales de la financiación parecen ciegos a las advertencias que provienen de los ámbitos científico y académico, a título individual o colectivo, realizadas por celebridades o por personas desconocidas a ojos del público, a ambos lados de la frontera. El mensaje de optimismo -inevitable en época electoral- no puede ocultar una terrible pregunta: ¿cuánto tardará la comunidad científica española en recuperarse de estos años de restricciones? No se encuentra el valor para preguntarse a continuación si algún día la ciencia en este país será algo más que una cosa que hacen otros, en la mejor tradición del “que inventen ellos”.

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