Homeopatía y hormesis

El Escéptico Digital - Edición 2013 - Número 271

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Víctor Javier Sanz Larriaga

La homeopatía no es hormesis. Se trata de una falsa analogía similar a la que existe entre homeopatía y vacunas (1). He aquí las diferencias esenciales:

1. La hormesis es un término usado en toxicología para referirse a una dosis-respuesta bifásica (de los sistemas biológicos) frente a un agente o estímulo ambiental, de tal modo que una dosis baja produce un efecto beneficioso y una dosis alta un efecto tóxico o nocivo (2). La hormesis es, pues, un concepto necesario y útil para describir las respuestas adaptativas de los organismos a los factores estresantes ambientales. Los ejemplos incluyen, entre otros, el pre-condicionamiento isquémico (muy conocido desde hace tiempo en cardiología), el ejercicio físico, la restricción de la energía procedente de la dieta y la exposición a dosis bajas de ciertos productos físico-químicos. Por el contrario, la homeopatía es una pseudomedicina basada en la creencia mágica de que toda sustancia capaz de provocar ciertos síntomas en el hombre sano a dosis altas, es capaz de curarlos en el enfermo a dosis bajas (1).

2. El mecanismo de acción de la hormesis es "alopático", es decir, basado en el método y en los principios de la ciencia. En efecto, las reacciones químicas que explican la hormesis son inducidas por concentraciones pequeñas pero medibles (respetando el número de Avogadro) de las sustancias que intervienen (3). En el caso de la medicina, nos encontramos, por tanto, ante un preparado correcto y con la dosis correcta, condiciones ambas necesarias para curar un trastorno. Por el contrario, la mayoría de los preparados homeopáticos se diluyen de tal modo que ninguno de los solutos de partida (tintura madre) permanece en la solución; en consecuencia, carece de sentido hablar de una dosis beneficiosa o perjudicial.

3. Por todo lo anterior, las analogías con sustancias que se utilizan en dosis pequeñas (microdosis) son falsas, puesto que en medicina científica no hay diluciones sin soluto, sino dosis perfectamente medibles y mecanismos de acción conocidos. Es el caso de la aspirina (ácido acetilsalicílico), que en pequeñas dosis se utiliza como antiagregante plaquetar (vía Cox-1) y en grandes como antiinflamatorio-analgésico (vía Cox-2). Algo similar sucede con los beta-bloqueadores en el caso de la insuficiencia cardíaca.

4. Conclusión. La hormesis nada tiene que ver con la homeopatía. Por ello, las correspondientes aplicaciones científico-técnicas (medicina, agricultura, etc.) tampoco tienen nada que ver con la homeopatía. Más aún, cualquier analogía (o identificación) que se establezca entre ambos procedimientos será falsa y con la clara intención de engañar o confundir.

Notas

(1) Víctor Javier Sanz Larrínaga (2010). La homeopatía ¡vaya timo! Laetoli.

(2) Moffett JR (2010). Miasmas, germs, homeopathy and hormesis: commentary on the relationship between homeopathy and hormesis. Hum Toxicol Exp; 29(7): 539-43.

(3) Oberbaum M, Samuels N, Singer SR (2005). Hormesis is not homeopathy. Toxicology and Applied Pharmacology; 206(3): 365-366

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