Destejiendo el arcoiris. Richard Dawkins.

Sección: 
SILLÓN ESCÉPTICO
Pagina final: 
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DESTEJIENDO EL ARCOIRIS. CIENCIA, ILUSIÓN Y EL DESEO DE ASOMBRO Richard Dawkins Título Original: Unweaving the Rainbow. Traducción de Joan Domènec Ros Editorial Tusquets. Colección Metatemas nº 61. Barcelona, 2000. «¿Es la ciencia un modo de entender el mundo que lo priva de cualquier sentido poético? ¿Se esfuma todo atisbo de magia en cuanto el científico desentraña el funcionamiento de la naturaleza? Cuando Newton, con un simple prisma, descompuso la luz blanca en el espectro de colores que se oculta tras ella, ¿despojó de lirismo al arco iris, como le recriminó Keats en un célebre poema?» Con estas palabras, extraídas de la contraportada del libro, puede definirse a la perfección la filosofía que el autor del mismo quiso imprimir a su obra. Dawkins, toma el título precisamente de un poema del citado Keats, donde el rapsoda se lamentaba ante el hecho de que el experimento de Sir Isaac hubiera despojado al arco iris de la magia y el misterio que hasta entonces lo había acompañado. Este pasaje es sólo uno de tantos ejemplos en los que la ciencia es percibida como una destructora de ilusiones, como algo que, conforme desarrolla su búsqueda del conocimiento, vuelve la existencia más y más gris, como si la desaparición del misterio supusiera una consecuente pérdida de interés. Contra ese planteamiento se rebela don Richard con este libro, que pretende demostrar que la actividad científica no está reñida con una perspectiva poética de la vida. Destejer el arco iris no implica despojarlo de su belleza, sino todo lo contrario: apreciarla en toda su extensión, toda vez que podemos comprender porqué es tal y como es. El autor emplea ejemplos claros, concisos y amenos, a través de los cuales hace un repaso de diversos pasajes de la historia de la ciencia: a partir del propio arco iris, se establecen explicaciones en torno a disciplinas tan alejadas entre sí como pueden serlo la astronomía y la genética, mientras intercala versos y poemas que ejemplifican la capacidad del conocimiento para mantener y aumentar la fascinación por el mundo que nos rodea. Dawkins pasa de un tema a otro con suma facilidad, sin que se note ruptura en el libro; esto convierte a autor y obra en los guías ideales para conocer determinados aspectos de la ciencia que, aunque lo desconozcamos, inciden en nuestra vida cotidiana. Especial mención merece el apartado dedicado a la molécula del ADN y a su uso en el ámbito judicial, como un ejemplo perfecto de cómo un descubrimiento obtenido después de un largo trabajo científico, permite el escéptico 84 la elaboración de instrumentos de gran utilidad (como los que se emplean en el ámbito de la criminalística, tan de moda en estos tiempos gracias a la popularidad de las series televisivas CSI: Las Vegas, Miami y Nueva York) pero también genera importantes debates en torno a la pertinencia de extender más allá de los tribunales su uso Portada original. (Ed. Tusquets) (como plantea el asunto de establecer una base de datos genética bajo control público). Otro apartado de interés es el que Dawkins dedica a las pseudociencias. Escéptico militante, ateo convencido y persona comprometida con la divulgación del conocimiento, el autor se ha distinguido por su encendida defensa del pensamiento crítico y por su falta total de concesiones a sus adversarios en esta materia, no siendo este trabajo una excepción. Uno de los puntos candentes de esa batalla es el que le enfrenta al creacionismo, y que le ha valido el apodo de «rottweiler de Darwin», por su defensa de la evolución, tanto contra los adalides del diseño inteligente como frente a personajes que, en principio, militan en su propio bando, como el paleontólogo Stephen Jay Gould, que no sale demasiado bien parado. La última parte del libro está dedicado a uno de los «temasfetiche» del autor: la idea del gen egoísta, entendida como un concepto de la evolución enfocada desde la perspectiva de los genes, donde éstos se constituyen en unidad fundamental de la evolución. Éste es, quizá, el aspecto menos divulgativo del libro, por cuanto no trata tanto sobre hechos contrastado como sobre hipótesis planteadas por el propio Dawkins, que distan mucho de estar consensuadas. Aunque la función divulgativa queda un tanto atenuada, es una buena ocasión para conocer de primera mano esta controvertida tesis, si bien su presencia en el libro resulta un tanto forzada. En resumidas cuentas, se trata de una obra entretenida y altamente recomendable para aquellas personas que tengan curiosidad por conocer un poco mejor la realidad en la que viven. Luis Javier Capote Pérez

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