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ARP-SAPC

El Aula de Divulgación Científica de la Universidad de La Laguna cumple sus primeros diez años de actividad

El Escéptico Digital - Edición 2013 - Número 264

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(Noticia publicada originalmente en el Diario Digital de la Universidad de La Laguna).

El Aula Cultural de Divulgación Científica (ACDC) de la Universidad de La Laguna (ULL) cumple diez años y con este motivo ha publicado una nota de prensa en la que resume su actividad y propósitos durante esta década. El texto reza como sigue a continuación:

"El 14 de noviembre de 2003, doce profesores e investigadores de la Universidad de La Laguna (ULL) y del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) fundábamos el Aula Cultural de Divulgación Científica (ACDC), una entidad autónoma especializada de la ULL, vinculada orgánicamente y a todos los efectos al vicerrectorado con competencias en materia de extensión universitaria (actualmente lo es el Vicerrectorado de Relaciones Universidad y Sociedad).

Los fundadores, organizados como grupo estable desde la celebración de la primera edición en 2001 del curso interdisciplinar sobre Ciencia y pseudociencias de la ULL, en el que todos éramos profesores, establecimos como objetivos del ACDC la divulgación científica, el análisis objetivo de las pseudociencias y la difusión del pensamiento crítico, tres propósitos que van unidos indisolublemente. Para cumplirlos, en los diez años transcurridos, desde el ACDC hemos desarrollado más de 100 actividades.

Los miembros del ACDC (hoy somos diecisiete) hemos impartido 244 conferencias de divulgación científica, análisis objetivo de las pseudociencias o difusión del pensamiento crítico en entidades públicas y privadas, en cursos y ciclos de conferencias organizados por el ACDC o en cuya organización colaboramos. También hemos participado en 18 debates en relación con nuestros objetivos, y estamos especialmente satisfechos de la impartición de otras 39 conferencias de divulgación científica en diversos Institutos de Enseñanza Secundaria, dentro de la serie específica del ACDC La ciencia para todos los públicos.

Hemos organizado 6 ciclos de conferencias, y colaborado en la organización desde el año 2004 de 11 de los cursos de Ciencia y pseudociencias de la ULL, así como en la organización de otros 11 cursos o ciclos de conferencias. También hemos participado con una comunicación oral en el III Congreso de Comunicación Social de la Ciencia celebrado en La Coruña en 2005, patrocinado tres congresos de estudiantes de ciencias de la Universidad de La Laguna (Física en 2012 y 2013 y Biología en 2013), y presentado en ellos dos comunicaciones orales (Biología en 2013 y Física en 2013).

En cuanto al material producido, hay que decir que hemos colaborado en la publicación de 2 libros y 2 CD-Rom, hemos publicado 85 artículos en libros, revistas y prensa diaria y coordinado 5 series de artículos, una de las cuales, de 45 artículos (2007, Año de la Ciencia), fue evaluada y validada como actividad de divulgación científica por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) del entonces Ministerio de Educación y Ciencia.

También hemos publicado en la prensa escrita, en nuestro sitio web o en el institucional de la ULL, 10 comunicados en relación con el análisis objetivo de las pseudociencias y la difusión del pensamiento crítico, y nos hemos adherido a otros 4 documentos o comunicados de otras organizaciones.

Desde el año 2009, tenemos a disposición del público nuestro sitio web, que contiene noticias (más de 350 publicadas en 2013), 8 informes monográficos, una biblioteca con 273 portadas, fichas e índices de libros recomendados, y casi 300 artículos publicados por los miembros del ACDC, disponibles en formato pdf, tal como fueron publicados originalmente; también en el sitio web se pueden conocer nuestras actividades, se puede visitar la videoteca, con más de 35 horas de video correspondientes a conferencias de los miembros del ACDC, enlaces de interés, etc. Además, próximamente estará disponible una fonoteca que recogerá más de 100 horas de programas y entrevistas en relación con la divulgación científica, donde estarán los 38 programas de una hora cada uno de Autopista a la ciencia: la hora de ACDC, que emitimos años atrás en colaboración con Radio Campus, la emisora de la ULL. Desde su creación, el 26 de marzo de 2009, hasta el 31 de octubre de 2013, nuestro sitio web ha tenido 231.000 visitas, que han visto un total de 850.197 páginas.
http://www.divulgacioncientifica.org

Y todo lo anterior lo hemos hecho porque estamos convencidos de que la divulgación científica es una actividad fundamental entre las de extensión universitaria, y es por lo tanto una de nuestras tareas, como también lo son la docencia, la investigación o la gestión universitaria. En definitiva: una actividad necesaria para nuestra sociedad, y en ningún caso marginal ni irrelevante".

URL: http://www.ull.es/viewullnew/institucional/prensa/Noticias_ULL/es/2464609

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Centro de las caras de Bélmez: Desmentidos

El Escéptico Digital - Edición 2013 - Número 264

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Juan Antonio Aguilera Mochón

(Artículo publicado originalmente en Laicismo.org).

El 10 de febrero abrió las puertas en Bélmez de la Moraleda (Jaén) un Centro de Interpretación de sus célebres 'caras', bien costeado con fondos europeos. Parece desmentirse que forme parte de un macrocircuito de Museos de los Horrores en el que también estarían los Centros de Interpretación del Chupacabras de Penamoa (La Coruña), del Duende de Zaragoza, del Fantasma de la Diputación (ahora 'del Catastro', de Granada), de la Chica de la Curva, del Coco y de la Santa Compaña (estos últimos, en varios municipios).

Asimismo, no se ha probado que cuando se ha descrito el Centro como "un espacio para actividades culturales y formativas", las propias caras de Bélmez hayan esbozado un divertido rictus acompañado de lágrimas, al tiempo que se escuchaba una psicofonía de enigmáticas carcajadas.

Por último, tampoco se ha confirmado que el Centro de Bélmez vaya a estar presidido por un gran marco vacío en la pared, en la que aparecerían espontáneamente los rostros de Julián Muñoz, Iñaki Urdangarín y Luis Bárcenas, entre muchos otros: se dice que es que falta pared para tanto cara.

URL: http://www.laicismo.org/detalle.php?pk=19131

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La Tierra se mueve

El Escéptico Digital - Edición 2013 - Número 264

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Javier Armentia Fructuoso

(Artículo publicado originalmente en la bitácora Por la boca muere el pez).

De veras, que es así, más sencillo, y sin tanta historia. Galileo tenía razón, cómo no. Y no porque servidora lo diga, sino porque la ciencia funciona de esa manera y parecería trasnochado ponerse ahora a defender el geocentrismo...

... si no fuera porque este mundo es así de tonto, y seguimos pensando que cualquier tontería es digna de respeto, incluso de estudio pseudoacadémico y de interés. Ojo: esto pasa especialmente cuando la tontería va mezclada con la adecuada dosis de ideología o fundamentalismo. Entonces todo vale.

Como viene a pasar con el geocentrismo. ¿Que Galileo ...? De eso nada, que la Iglesia tuvo razón entonces, como dicen los baricentristas y geocentristas varios. Que los hay. Noticia de la sección de CIENCIA (manda cojones... no de la de religión que sería más propio) en el diario ABC del 5 de febrero de 2013:

"Dos matemáticos afirman que la Tierra es el centro del Universo"

Se trata de un texto de promoción de un libro, "Sin Embargo No Se Mueve (Edición 1)" (auto)editado por Juan Carlos Gorostiza y Milenko Bernadic, matemáticos, el primero profesor en la Universidad de País Vasco y el segundo profesor de secundaria, doctor por la Universidad de Murcia. Las teorías de este tipo no son nuevas y han venido apareciendo y desapareciendo ligadas a sectores habitualmente ultracatólicos (pero no solo...) desde hace años. No es raro que los teóricos de estas antiguas teorías reivindiquen no solamente que la Iglesia tenía razón al condenar por heréticas las ideas galileanas, sino porque además eran erróneas. De paso suelen considerar igualmente erróneo el darwinismo, de manera que habitualmente estos geocentristas suelen también ser creacionistas.

Hace un tiempo en una demasiado poco mantenida colaboración en Naukas escribí sobre el particular:

"El estagirita escéptico: Eppur si muove"

donde hablaba de esa asociación denominada Santo Tomás de Aquino, que "tiene como finalidad la difusión de los valores del Evangelio en el mundo de la docencia siguiendo el Magisterio de la Iglesia, mediante el dialogo Fe y Cultura, animando con espíritu cristiano el orden temporal, en especial, el docente, prestando una especial atención a la enseñanza publica" y, así, de paso meten un poco patadas a los últimos cuatro siglos de la ciencia.

Recomiendo leer de nuevo el texto (y de paso, otra historia, anterior, sobre geocentristas en Naukas que escribió Maikelnai: "El geocentrismo regresa de entre los muertos"), aunque no me resisto a volver a copia esta declaración de Gorostiza tan tan sentida:

Yo, Juan Carlos Gorostizaga, nacido el 5 de Diciembre de 1953 en Santurce (Vizcaya- España). Juro sobre las Sagradas Escrituras, delante de Dios y de su Santa Iglesia, de que nada de lo que aquí escribo ha sido inventado por mí. Yo sólo doy testimonio de la información que a mí me ha sido entregada. Y después de leerla y analizarla detenidamente he llegado a la conclusión de que es verídica, por lo que me veo en la necesidad de transmitirla a todos los católicos de buena voluntad para que ellos también puedan leerla y transmitirla a su vez, si consideran que las profecías que contiene son buenas (I Tes 5, 19-28).

Por si no consideran bastante testimonio de autoridad. aquí lo firma y todo el fisico matemático...

URL: http://javarm.blogalia.com/historias/72988

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Lo que la película "Lincoln" no dice sobre Lincoln

El Escéptico Digital - Edición 2013 - Número 264

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Vicenç Navarro

(Artículo publicado originalmente en la bitácora Dominio público).

La película Lincoln, producida y dirigida por uno de los directores más conocidos de EEUU, Steven Spielberg, ha reavivado un gran interés por la figura del presidente Lincoln, uno de los presidentes que, como el presidente Franklin D. Roosevelt, ha intervenido siempre en el ideario estadounidense con gran recuerdo popular. Se destaca tal figura política como la garante de la unidad de EEUU, tras derrotar a los confederados que aspiraban a la secesión de los Estados del Sur de aquel Estado federal. Es también una figura que resalta en la historia de EEUU por haber abolido la esclavitud, y haber dado la libertad y la ciudadanía a los descendientes de las poblaciones inmigrantes de origen africano, es decir, a la población negra, que en EEUU se conoce como la población afroamericana.

Lincoln fue también uno de los fundadores del Partido Republicano que en sus orígenes fue directamente opuesto al Partido Republicano actual, que está hoy altamente influenciado por un movimiento –el Tea Party- chauvinista, racista y sumamente reaccionario detrás del cual hay intereses económicos y financieros que quieren eliminar la influencia del gobierno federal en las vidas económicas, sociales y políticas del país. El Partido Republicano fundado por el presidente Lincoln era, por el contrario, un partido federalista, que consideró al gobierno federal como garante de los Derechos Humanos. Y entre ellos, la emancipación de los esclavos, tema central de la película Lincoln, fue al que Lincoln dio mayor hincapié. Terminar con la esclavitud significaba que el esclavo pasaba a ser trabajador, dueño de su propio trabajo.

Ahora bien, Lincoln, incluso antes de ser presidente, consideró otras conquistas sociales como parte también de los Derechos Humanos, y entre ellas, el derecho del mundo del trabajo a controlar, no sólo su trabajo, sino también el producto de su trabajo. El derecho de emancipación de los esclavos transformaba al esclavo en una persona libre asalariada, unida –según él- en lazos fraternales con los otros miembros de la clase trabajadora, independientemente del color de su piel. Sus demandas de que el esclavo dejara de serlo y de que el trabajador –tanto blanco como negro- fuera el dueño, no sólo de su trabajo, sino también del producto de su trabajo, eran igualmente revolucionarias. La emancipación de la esclavitud requería que la persona fuera la dueña de su trabajo. La emancipación de la clase trabajadora significaba que la clase trabajadora fuera la dueña del producto de su trabajo. Y Lincoln demandó los dos tipos de emancipación. El segundo tipo de emancipación, sin embargo, ni siquiera se cita en la película Lincoln. En realidad, la ignora. Y utilizo la expresión “ignora” en lugar de “oculta”, porque es del todo posible que los autores de la película o del libro sobre el que se basa ni siquiera conozcan la historia real de Lincoln. La Guerra Fría en el mundo cultural e incluso académico de EEUU (que continúa existiendo) y el enorme dominio de lo que en allí se llama la Corporate Class (la clase de los propietarios y gestores del gran capital) sobre la vida, no sólo económica, sino también cívica y cultural, explica que la historia formal de EEUU que se enseña en las escuelas y en las universidades sea muy sesgada, purificada de cualquier contaminación ideológica procedente del movimiento obrero, sea socialismo, comunismo o anarquismo. La gran mayoría de estudiantes estadounidenses, incluso de las universidades más prestigiosas y conocidas, no saben que la fiesta del 1º de Mayo, celebrada mundialmente como el Día Internacional del Trabajo, es una fiesta en homenaje a los sindicalistas estadounidenses que murieron en defensa de trabajar ocho horas al día (en lugar de doce), victoria que inició tal reivindicación exitosa en la mayoría de países del mundo. En EEUU, tal día, el 1º de Mayo, además de no ser festivo, es el día de la Ley y el Orden -Law and Order Day- (ver el libro People’s History of the U.S., de Howard Zinn). La historia real de EEUU es muy distinta a la historia formal promovida por las estructuras de poder estadounidenses.

Las ignoradas y/o ocultadas simpatías de Lincoln

Lincoln, ya cuando era miembro de la Cámara Legislativa de su Estado de Illinois, simpatizó claramente con las demandas socialistas del movimiento obrero, no sólo de EEUU, sino también mundial. En realidad, Lincoln, tal como indiqué al principio del artículo, consideraba como un Derecho Humano, el derecho del mundo del trabajo a controlar el producto de su trabajo, postura claramente revolucionaria en aquel periodo (y que continúa siéndolo hoy), y que ni la película ni la cultura dominante en EEUU recuerda o conoce, convenientemente olvidada en los aparatos ideológicos del establishment estadounidense controlados por la Corporate Class. En realidad, Lincoln consideró que la esclavitud era el dominio máximo del capital sobre el mundo del trabajo y su oposición a las estructuras de poder de los Estados sureños se debía precisamente a que percibía estas estructuras como sustentadoras de un régimen económico basado en la explotación absoluta del mundo del trabajo. De ahí que viera la abolición de la esclavitud como la liberación no sólo de la población negra sino de todo el mundo del trabajo, beneficiando también a la clase trabajadora blanca, cuyo racismo él veía que iba en contra de sus propios intereses. Lincoln también indicó que “el mundo del trabajo antecede al capital. El capital es el fruto del trabajo, y no hubiera existido sin el mundo del trabajo, que lo creó. El mundo del trabajo es superior al mundo del capital y merece la mayor consideración (…) En la situación actual el capital tiene todo el poder y hay que revertir este desequilibrio”. Lectores de los escritos de Karl Marx, contemporáneo de Abraham Lincoln, recordarán que algunas de estas frases eran muy semejantes a las utilizadas por tal analista del capitalismo en su análisis de la relación capital/trabajo bajo tal sistema económico.

Le sorprenderá a gran número de lectores saber que los escritos de Karl Marx influenciaron a Abraham Lincoln, tal como documenta en gran detalle John Nichols en su excelente artículo “Reading Karl Marx with Abraham Lincoln Utopian socialists, German communists and other republicans” publicado en Political Affairs (27/11/12), y del cual extraigo las citas así como la mayoría de datos publicados en este artículo. Los escritos de Karl Marx eran conocidos entre los grupos de intelectuales que estaban profundamente insatisfechos con la situación política y económica de EEUU, como era el caso de Lincoln. Karl Marx escribía regularmente en The New York Tribune, el rotativo intelectual más influente en Estados Unidos en aquel periodo. Su director Horace Greeley se consideraba un socialista y un gran admirador de Karl Marx, al cual invitó a ser columnista de tal diario. En las columnas de su diario incluyó gran número de activistas alemanes que habían huido de las persecuciones ocurridas en la Alemania de aquel tiempo, una Alemania altamente agitada, con un naciente movimiento obrero que cuestionaba el orden económico existente. Algunos de estos inmigrantes alemanes (conocidos en el EEUU de aquel momento como los “Republicanos Rojos”) lucharon más tarde con las tropas federales en la Guerra Civil, dirigidos por el presidente Lincoln.

Greeley y Lincoln eran amigos. En realidad Greeley y su diario apoyaron desde el principio la carrera política de Lincoln, siendo Greeley el que le aconsejó a que se presentara a la presidencia del país. Y toda la evidencia apunta que Lincoln era un ferviente lector del The New York Tribune. En su campaña electoral para la presidencia de EEUU invitó a varios “republicanos rojos” a integrarse en su equipo. En realidad, ya antes, como congresista, representante de la ciudadanía de Springfield en el Estado de Illinois, apoyó frecuentemente los movimientos revolucionarios que estaban ocurriendo en Europa, y muy en especial en Hungría, firmando documentos en apoyo de tales movimientos.

Lincoln, gran amigo del mundo del trabajo estadounidense e internacional.

Su conocimiento de las tradiciones revolucionarias existentes en aquel periodo no era casual sino que era fruto de sus simpatías con el movimiento obrero internacional y sus instituciones. Animó a los trabajadores de EEUU a organizar y establecer sindicatos y continuó haciéndolo cuando fue presidente. Y varios sindicatos le nombraron miembro honorario. En su respuesta a los sindicatos de Nueva York subrayó “vosotros habéis entendido mejor que nadie que la lucha para terminar con la esclavitud es la lucha para liberar al mundo del trabajo, es decir, a liberar a todos los trabajadores. La liberación de los esclavos en el Sur es parte de la misma lucha por la liberación de los trabajadores en el Norte”. Y durante la campaña electoral, el presidente Lincoln promovió la postura en contra de la esclavitud indicando explícitamente que la liberación de los esclavos les permitiría a los trabajadores exigir los salarios que les permitirían vivir decentemente y con dignidad, ayudando con ello a aumentar los salarios de todos los trabajadores, tanto negros como blancos.

Marx, y también Engels, escribieron con entusiasmo sobre la campaña electoral de Lincoln, en un momento en que ambos estaban preparando la Primera Internacional del Movimiento Obrero. En un momento de las sesiones, Marx y Engels propusieron a la Internacional que enviara una carta al presidente Lincoln felicitándolo por su actitud y postura. En su carta, la Primera Internacional felicitaba al pueblo de EEUU y a su presidente por, al terminar con la esclavitud, haber favorecido la liberación de toda la clase trabajadora, no solo estadounidense, sino también la mundial.

El presidente Lincoln respondió, agradeciendo la nota y respondiendo que valoraba el apoyo de los trabajadores del mundo a sus políticas, en un tono cordial, que, por cierto, creó gran alarma entre los establishments económicos, financieros y políticos a ambos lados del Atlántico. Estaba claro, a nivel internacional que, como señaló más tarde el dirigente socialista estadounidense Eugene Victor Debs, en su propia campaña electoral, “Lincoln había sido un revolucionario y que por paradójico que pudiera parecer, el Partido Republicando había tenido en su orígenes una tonalidad roja”.

La revolución democrática que Lincoln inició y que nunca se desarrolló.

Ni que decir tiene que ninguno de estos datos aparece en la película Lincoln, ni son ampliamente conocidos en EEUU. Pero, como bien señalan John Nichols y Robin Blackburn (otro autor que ha escrito extensamente sobre Lincoln y Marx), para entender Lincoln hay que entender el periodo y el contexto en los que él vivió. Lincoln no era un marxista (término sobreutilizado en la literatura historiográfica y que el propio Marx denunció) y no era su intento eliminar el capitalismo, sino corregir el enorme desequilibrio existente en él, entre el capital y el trabajo. Pero, no hay duda de que fue altamente influenciado por Marx y otros pensadores socialistas, con los cuales compartió sus deseos inmediatos, claramente simpatizando con ellos, llevando su postura a altos niveles de radicalismo en su compromiso democrático. Es una tergiversación histórica ignorar tales hechos, como hace la película Lincoln.

No hay duda de que Lincoln fue una personalidad compleja con muchos claroscuros. Pero las simpatías están escritas y bien definidas en sus discursos. Es más, los intensos debates que ocurrían en las izquierdas europeas se reproducían también en los círculos progresistas de EEUU. En realidad, la mayor influencia sobre Lincoln fue la de los socialistas utópicos alemanes, muchos de los cuales se refugiaron en Illinois huyendo de la represión europea.

El comunalismo que caracterizó a tales socialistas influenció la concepción democrática de Lincoln, interpretando democracia como la gobernanza de las instituciones políticas por parte del pueblo, en el cual las clases populares eran la mayoría. Su famoso dicho (que se ha convertido en el espléndido eslogan democrático más conocido en el mundo –Democracy for the people, of the people and by the people- claramente señala la imposibilidad de tener una democracia del pueblo y para el pueblo sin que sea realizada y llevada a cabo por el mismo pueblo. De ahí que viera la liberación de los esclavos y del mundo del trabajo como elementos esenciales de tal democratización. Su concepto de igualdad llevaba inevitablemente un conflicto con el dominio de tales instituciones políticas por el capital. Y la realidad existente hoy en EEUU y que detallo en mi artículo “Lo que no se ha dicho en los medios sobre las elecciones en EEUU” (Público, 13.11.12)es una prueba de ello. Hoy la Corporate Class controla las instituciones políticas de aquel país.

Últimas observaciones y un ruego

Repito que ninguna de estas realidades aparece en la película. Spielberg no es, después de todo, Pontecorvo, y el clima intelectual estadounidense todavía está estancado en la Guerra Fría que le empobrece intelectualmente. “Socialismo” continúa siendo una palabra mal vista en los círculos del establishment cultural de aquel país. Y en la tierra de Lincoln, aquel proyecto democrático que él soñó nunca se realizó debido a la enorme influencia del poder del capital sobre las instituciones democráticas, influencia que ha disminuido enormemente la expresión democrática en aquel país. Y la paradoja hiriente de la historia es que el Partido Republicano se haya convertido en el instrumento político más agresivo hoy existente al servicio del capital.

Por cierto, agradecería que todas las personas que encuentren este artículo interesante lo distribuyan ampliamente, incluyendo en su distribución a los críticos de cine, que en su promoción de la película, seguro que no dirán nada del otro Lincoln desconocido en su propio país (y en muchos otros, incluyendo España). A uno de los fundadores del movimiento revolucionario democrático ni siquiera se le reconoce como tal. Su emancipación de los esclavos es una gran victoria que hay que celebrar. Pero Lincoln fue incluso más allá. Y de esto ni se habla.

URL: http://blogs.publico.es/dominiopublico/6405/lo-que-la-pelicula-lincoln-n...

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Pseudociencia y demagogia

El Escéptico Digital - Edición 2013 - Número 264

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Mauricio José Schwarz

(Artículo publicado originalmente en la bitácora El retorno de los charlatanes).

Los problemas del mundo son tan claros, sus consecuencias tan inmediatas y sus daños tan evidentes, que la rebeldía es una reacción casi inevitable. Rebeldía ante un reparto de la riqueza tan inequitativo que la pobreza y el hambre siguen existiendo pese a que tenemos las herramientas para erradicarlas. Rebeldía ante la corrupción, que aunque entendamos que es inevitable y consustancial al ser humano, nos ofende cuando se institucionaliza junto con la burla descarnada al ciudadano que pone los dineros con los que se vuelven acaudalados los delincuentes. Rebeldía ante un sistema económico a todas luces imperfecto y que promueve la inequidad. Rebeldía ante el ensañamiento contra los más desprotegidos. Rebeldía ante la inequidad aún más aguda entre sexos. Rebeldía ante la destrucción caprichosa del medio ambiente. Rebeldía contra el racismo y otras discriminaciones. Y súmele usted los disparadores de su rebeldía que le parezcan correctos.

Nuestra justa indignación, sin embargo, le abre la puerta a veces, y sin que nos demos cuenta, a demagogos que nos ofrecen la idea de que las causas de todos los problemas son sencillas (o incluso que existe una sola causa de todos los distintos problemas del planeta y del ser humano) y que para resolverlos hay una respuesta sencilla (que tienen ellos, claro, en exclusiva).

El sólo hecho de afirmarse como rebeldes, como opositores "al sistema" (entendido así, en un abstracto donde cabe todo pero también puede no haber nada), les da cartel, credibilidad y entrada en ciertos sectores sociales que buscan, lógicamente, compañeros y aliados en su rebeldía.

El mismo abordaje de la rebeldía desde el simplismo demanda un manejo eficaz de eso que se llamaba "demagogia" y que ahora se llama "populismo" (aunque, en justicia, originariamente el populismo buscaba hacer políticas beneficiosas para el pueblo, verdaderamente populares y que satisficieran las necesidades de las mayorías; sin embargo, desde que los partidos que más detestan a las mayorías populares se hacen llamar a sí mismos "Populares", en su propia versión de la demagogia, las definiciones de las palabras se han visto difuminadas cuando no dinamitadas).

¿Qué pasa? Preguntarán los cuatro lectores habituales de este blog. ¿Nos pasamos directamente a la política mientras los charlatanes siguen a lo suyo? No se preocupe. O preocúpese mucho, porque en primer lugar toda lucha contra el pensamiento irracional tiene una dimensión política, y si en este blog no se ha notado que así lo vemos, que la ignorancia es dominación, oscurantismo y autoritarismo mientras que el conocimiento es libertad y democracia, no será por falta de ejemplos; y, en segundo lugar, estamos hablando de charlatanería. Charlatanería política basada en charlatanería preternatural o descabellada, supersticiones, creencias irracionales, falsedades patentes, mentiras sobre la realidad, paranoia, pánico y pseudociencia. Charlatanería que en tiempos de crisis se multiplica ferozmente.

Los conspiranoicos más diversos gustan de posicionarse entre los "rebeldes" que están luchando por las mejores causas de la humanidad. Si para ello tienen que inventarse enemigos malévolos y aterradores, lo hacen sin problema. Crearse peligros inexistentes es propio de todos los populistas, de izquierda o de derecha, pero que ciertamente no son rebeldes honestos. Los comunistas, los judíos, los masones, son tres ejemplos que el nazismo en sus diversas formas amalgamó en una sola "amenaza" más bien imaginaria pero que alentó dictaduras atroces, genocidas y de negra memoria hasta bien entrada la década de 1970. "Los burgueses" en una acepción de la burguesía bastante incierta y vaga, fueron el enemigo contra el que Mao lanzó a sus guardias en la Revolución Cultural, con resultados atroces no sólo por la cantidad de muertos, sino por el retraso científico-tecnológico al que condenó a China durante las décadas siguientes al haber barrido con su intelectualidad humanística y científica.

El conspiranoico más estridente de Estados Unidos, Alex Jones, gusta de presentarse como un defensor de los principios democráticos básicos con los que se fundó su país en 1776, pero apenas se rasca la superficie se encuentra uno con un sujeto delirante, antisemita, aislacionista, excluyente, proviolencia, religioso y anticientífico... vamos, algo totalmente opuesto al pensamiento y vida, por decir algo, de Thomas Jefferson o Benjamin Franklin.

Ir contra "las grandes empresas" sin matizar está tan bien visto (pues no es del todo absurdo considerando algunos hechos) y tiene tanto cartel en el espacio de la rebeldía que muchas veces se admite como cierta, sin someterla a la mínima visión crítica, cualquier barbaridad sin pruebas que se pueda lanzar contra cualquier empresa o grupo de empresas, como las telefónicas, las empresas textiles, las farmacéuticas, las petroleras o las telefónicas. Para este extremo hay que dejar de considerar, claro, otros muchos hechos.

Pero si bien esto es preocupante (porque realmente sería deprimente que los millones y millones de personas implicadas en esas industrias directa o indirectamente fueran todas parte de una conspiración perfecta para aniquilar, enfermar, contaminar, destruir y hacer sufrir a todos los demás seres humanos, que ningún médico salvo los conspiranoicos tuviera un honrado interés por beneficiar a sus semejantes, por ejemplo), más lo es la falaz conclusión que suelen ofrecer con entusiasmo: si las farmacéuticas se comportan de modo inadecuado (y lo hacen, pese a la compleja normativa a la que están sometidas sobre todo en los países opulentos), entonces no es verdad ningún postulado de la medicina basada en la ciencia. Si las telefónicas son abusivas y deshumanizadas (y lo son cuando pueden), entonces la física que nos dice que las microondas no causan cáncer es mentira. Si las textiles subcontratan empresas en el Tercer Mundo que explotan a sus trabajadores, entonces nos envenenan con sustancias atroces en su ropa y casi tenemos que empezar a plantar e hilar nuestro algodón al estilo Gandhi (en vez, digamos, de legislar para que las subcontratas al Tercer Mundo de todas las empresas de los países opulentos se ciñan a unos requisitos básicos y que de no hacerlo haya consecuencias económicas serias, multas de verdad, etc.)

Y, por contra, siguiendo el retorcido razonamiento, a todas luces peleado con la lógica, se considera verdad cualquier ocurrencia no comprobada que el demagogo en cuestión quiera vender. Así sea que "todo cura el cáncer menos la medicina basada en hechos" o cualquier propuesta alternativista, paranormal y disparatada.

Y así sucesivamente.

Las pseudociencias y posiciones anticientíficas, especialmente las tomadas como bandera o palanca propagandística por la demagogia conspiranoica (terapias alternativas, "energía libre", pseudoecologismo, HAARP, antivacunación, chemtrails) se van convirtiendo poco a poco en una amenaza no sólo a nuestra salud, a la educación, a la solución de problemas urgentes como el hambre y la satisfacción de las necesidades energéticas de la sociedad, sino que también se erigen como nuevas inquisiciones en las que es tremendamente difícil, aterrador incluso, expresar opiniones impopulares.

Tenemos casos de científicos expertos que aquí, en España, en 2011, se han negado a decir en los medios de comunicación "no hay pruebas de que las antenas de telefonía móvil puedan causar cáncer, y es implausible que lo hagan según lo que sabemos con certeza sobre la radiación electromagnética", porque saben que algunos que lo han hecho han sido hostigados, amenazados e insultados como si en vez de estar enunciando hechos demostrables fueran no sólo cómplices de las telefónicas, sino genocidas despreciables (la acusación infaltable es "te paga tal o cual empresa o grupo o industria que yo odio a muerte"). Lo mismo ocurre con quienes quieren informar al público sobre la realidad de la medicina, las vacunas, la biotecnología (hace una semana leíamos en Facebook amenazas directas de "destruir" a un científico que se atreve a ser crítico con los pseudoecologistas), la medicina científica, la energía nuclear y otros temas políticamente candentes donde la demagogia lucha desesperadamente por anular toda aproximación seria, imparcial, científica y objetiva, a cambio de miedo, incertidumbre y duda que le puedan dar seguidores fieles.

Si los demagogos han vendido eficazmente una solución simple a un problema simple, es lógico que sus seguidores no quieran a quien les diga "las cosas son bastante más complicadas que eso" o, peor, "los monstruos que tú odias no son tan fieros como te los pintan, aunque no sean hermanitas de la caridad". El único antídoto es no comprar soluciones simples.

Es allí donde el pensamiento crítico debe ser también parte de una acción política sólida para la lucha colectiva por resolver los problemas más acuciantes de nuestra sociedad.

El riesgo es claro: que las opciones políticas que en un momento dado puedan hacerse con el poder implanten por decreto prácticas, terapias, persecuciones y prohibiciones sin atender a los datos más certeros que nos puede ofrecer la ciencia y el conocimiento en cada momento. Con el pretexto de que la ciencia "no es perfecta" y "podría cambiar", se puede implantar cualquier tontería.

Resulta verdaderamente temible que un partido promueva oficialmente una superstición tan grosera como el "reiki", según el cual unas "energías" indetectables corren por unos "canales" que nadie ha visto y se pueden alterar para curar enfermedades con unos pases mágicos inventados por un ascético monje japonés zen que dejó el ascetismo para forrarse embaucando inocentes con su invento.

¿Qué diferencia tiene esto con la intención del Tea Party ultraconservador estadounidense (y algunos sectores de la ultraderecha más jurásica en otros países, como Juan Manuel de Prada en España) de abolir la enseñanza de la evolución y todas las evidencias científicas que la sustentan para sustituirla por el creacionismo porque lo dice un libro? ¿O respecto de la "ciencia racial" del Tercer Reich (entendida en su dimensión pseudocientífica y no política, no se trata de hacer acusaciones extralógicas ni de llamar "nazi" a nadie, especialmente si es un demagogo)? ¿O con el lysenkoísmo que destruyó los avances de la genética en la Unión Soviética durante 35 años y colaboró a la hambruna del Gran Salto adelante de Mao?

En nombre de una creencia mística promovida institucionalmente por los partidos políticos se puede llegar a jugar con la salud de la gente diciendo que se deben utilizar métodos no probados por encima de otros sobre los cuales tenemos abundantes y sólidas evidencias. Por eso dan miedo los políticos que exhiben su ignorancia sin pudor.

Esto ya se hace en distintos países independientemente de la ideología, sistema político o modo de producción y distribución. En Cuba, la acupuntura y la piramidología son "terapias oficiales" por decreto. En Alemania, en parte con el asnal pretexto de que Hahnemann era alemán, las aseguradoras y mutuas pagan la homeopatía (con el dinero de primas de todos sus asegurados, sean o no creyentes). En el Reino Unido, parte del dinero público se tira en terapias indemostradas ya que el máximo negocio de pseudoterapias de las islas es propiedad del príncipe heredero, el impresentable Carlos. Y en Francia se promueve desde gobiernos de derecha e izquierda el florecimiento de la mayor multinacional homeopática, Boiron. Todo ello sin dar pruebas de la eficacia terapéutica de tales prácticas, sólo porque "muchas personas están satisfechas con ellas". Como si se implantaran en la sanidad pública ya de por sí agónica los rezos a Santa Lucía junto a la oftalmología basada en conocimientos porque "muchas personas están satisfechas con los milagros de Santa Lucía" y, claro "a ellos les funciona".

Los problemas que vive nuestro planeta, decíamos al principio, son tan claros que la rebeldía es una reacción natural e inevitable. Pero cuando esa rebeldía es parasitada por sectores desorientados y desorientadores, ignorantes, paranoicos, movidos por el odio, desinformadores, ocultadores de datos o directamente negociantes que viven de vender miedo, debemos aprender a ser tan críticos con ellos como lo debemos ser con la parte del mundo que despierta nuestra rebeldía natural más inmediata. El demagogo siempre utiliza a las pseudociencias para ser convincente, palabras impresionantes no sustentadas en hechos.

Quizá tenemos que ser más rebeldes, y atrevernos a ser críticos ante los demagogos que quieren instrumentalizar nuestra justa indignación para promover supersticiones, afirmaciones dudosas o, directamente, falsedades y desinformación. Preguntarles cómo saben las cosas que dicen, qué pruebas tienen y si las creencias que nos quieren endosar han sido verificadas independientemente o son sólo un sistema de creencias de un grupo cerrado, marginal y oscuro?

URL: http://www.charlatanes.blogspot.com.es/2013/01/pseudociencia-y-demagogia...

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