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Contra la irracionalidad

El Escéptico Digital - Edición 2013 - Número 269

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Pepe Cervera

(Artículo publicado originalmente en la bitácora Retiario)

La ignorancia no atemoriza: la ignorancia estimula a aprender, empuja a descubrir las respuestas ocultas, despierta el interés y la curiosidad. La ignorancia se cura con conocimiento, por lo que no es peligrosa si no es vocacional. Lo que sí es temible es la irracionalidad, sobre todo cuando es buscada, deliberada y justificada. Y no digamos cuando la irracionalidad quiere entrar en política. Con la ignorancia se puede hablar; incluso la maldad permite negociar, pero la irracionalidad bloquea cualquier posible futuro. Es por eso que cosas como el post publicado en el blog ‘Caballo de Nietzsche’ bajo el título ‘La casta científica y el paradigma ético de Podemos’ resulta tan perturbador. Y no sólo para quien viva en España, donde esta formación política aspira a participar en la gobernación del país, sino para cualquier ser humano que pretenda hacer de la razón una guía de su pensamiento y su acción, personal y política. El problema no es su posicionamiento de defensa de los derechos de los animales, perfectamente legítimo e incluso necesario. El problema es su carácter de alegato en pro de la irracionalidad, repleto además de falacias y de condenas a inocentes. Empezando por una confusión de categorías tan grande que no parece un error.

Profesorado con aroma

El Escéptico Digital - Edición 2013 - Número 268

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Don Consultor

(Artículo publicado originalmente en la bitácora Canarias Bruta).

Entre las múltiples medidas que necesita nuestro sistema educativo, esas reformas que van más allá de parchear lo que ha hecho el gobierno anterior de turno siguiendo unas directrices ideologías que nada tienen de educativas (cosa que se lleva haciendo en este país desde hace más de 20 años), entre una de esas medidas, repito, está la formación del profesorado. El profesorado, ese colectivo, que recibe las iras de todo el mundo como los demonios del Averno, necesita una buena formación inicial, de perfeccionamiento y de actualización. Creo que hasta ahí estaremos muchos de acuerdo.

La democracia de la razón. Respuesta a Andrés Armengol

El Escéptico Digital - Edición 2013 - Número 273

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Roberto Augusto

Nota: la reseña a la que se responde se puede consultar en el siguiente enlace: http://revistes.uab.cat/enrahonar/article/view/v52-armengol/pdf_1

En este texto quisiera responder a las críticas que Andrés Armengol hace en su reseña de mi libro En defensa del ateísmo (Laetoli, 2012) publicada en Enrahonar (la revista del Departamento de Filosofía de la UAB) en su número 52.
Dice el señor Armengol que salgo en defensa del ateísmo “como verdad última y definitiva”. No digo tal cosa en mi ensayo. La ciencia no es la verdad definitiva, es solo, nada más pero tampoco nada menos, uno de los instrumentos claves para el progreso humano. Si algo caracteriza a las teorías científicas es que no son dogmas y que, además, son provisionales. Una teoría es válida hasta que encontremos otra mejor. La ciencia no es únicamente un conjunto de leyes, sino sobre todo una metodología para la comprensión del mundo. En eso se diferencia de manera radical de la religión, que se fundamenta en verdades indemostrables, fijas en el tiempo y que no se pueden someter a un debate racional.

Homeopatía institucional

El Escéptico Digital - Edición 2013 - Número 273

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Aula Cultural de Divulgación Científica de la Universidad de La Laguna

En las últimas semanas, diversas personas responsables de algunas instituciones públicas han decidido promocionar un modelo médico anticientífico y obsoleto: la homeopatía.

Recientemente, el Vicerrectorado de Relaciones Universidad y Sociedad de la Universidad de La Laguna (ULL) y la Consejería de Educación y Cultura del Cabildo de Lanzarote publicaron la convocatoria para la presentación de proyectos de cursos de extensión universitaria, para la programación de la Universidad de Verano de Lanzarote 2014. En la convocatoria se hacía constar que se valorarían “positivamente aquellos proyectos de cursos que aborden, de manera específica, los siguientes temas propuestos (…)”. Uno de ellos, sorprendentemente, era “La Homeopatía: recursos, tratamientos y terapias”.

Semana confesional

 

Semana confesional

Cada año se suceden, con motivo de la semana santa, una serie de hechos que contravienen la aconfesionalidad del Estado, vale decir, la igualdad de los ciudadanos ante la ley y el respeto a la libertad de conciencia de estos mismos ciudadanos. Repasemos los más conspicuos:
* Pregoneros públicos. No es raro encontrar como pregoneros a autoridades y cargos públicos —civiles y militares— proclamando mensajes netamente religiosos.
* Procesiones escolares. El llamado ‘viernes de Dolores’, en particular, abundan las procesiones infantiles: colegios públicos y concertados sacan a los niños, incluso los de educación infantil, disfrazados de penitentes (e incluso de miembros de las fuerzas de seguridad del Estado) a procesionar por los patios escolares y por las calles. No es la única actividad escolar confesional relacionada con la semana santa.
* Cargos públicos en procesión. En muchas de las procesiones de la semana participan, y de forma muy ostensible, autoridades, cargos públicos y miembros uniformados de las fuerzas armadas y de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. Es evidente que esas personas pueden participar en los actos religiosos que deseen, pero sólo a título personal, nunca institucional.
* Indultos piadosos. Se indulta cada año a una veintena de presos a instancias de cofradías y hermandades católicas; en las procesiones que éstas organizan participan luego los presos liberados.
* Calles tomadas. Las procesiones ‘toman’ los núcleos de muchos municipios durante toda una semana. En este tiempo se limita de una forma extremada la libre circulación de los ciudadanos y se genera a diario mucho ruido y residuos; el ruido perturba de una forma a todas luces excesiva la tranquilidad de los ciudadanos en sus propias casas.
* Gasto público. Las procesiones y otros actos religiosos de semana santa suponen un gran coste para el erario: movilización policial, limpieza de basuras y cera (que se derrama sobre aceras y calzadas con total impunidad, con el riesgo que supone)… A esto hay que sumar las subvenciones directas a las cofradías y hermandades, y otros tipos de gastos, como los dedicados a la construcción de palcos y la habilitación de calles.
* Medios cofrades. Los medios audiovisuales públicos dedican muchas horas a eventos netamente religiosos. Una cosa es informar sobre esos eventos, y otra emitirlos de una forma exhaustiva y con comentarios proselitistas confesionales (por ejemplo, de sacerdotes).
 

Como se ve, los ciudadanos quedamos en clara desigualdad por razón de las creencias que alberguemos. Los extensos privilegios señalados arriba, para quienes profesen la fe católica; los demás, ciudadanos de segunda, sometidos al proselitismo y el abuso confesionales. El interés turístico y comercial no puede justificar el evidente y grave desequilibrio.
Por la libertad de conciencia de los ciudadanos, por sus derechos básicos de uso y disfrute de los espacios públicos (calles y plazas, medios audiovisuales) e incluso privados (por los efectos el ruido), por el buen empleo del erario (en pro del bien común, no favoreciendo a los adeptos a unas ciertas creencias) y por una educación no doctrinaria, hay que denunciar la conculcación de la aconfesionalidad del Estado —y, por tanto, de la misma democracia— que se produce durante la semana santa. Esa mutilación de derechos (educativos, económicos, etc., etc.) también se produce, por desgracia, el resto del año, pero durante esta semana es especialmente visible, y hasta abrumadora, porque afecta más a algunos aspectos de la vida cotidiana. La semana santa pone en clara evidencia que el Estado necesita conquistar la laicidad (en aras de la igualdad y la justicia) para poder alcanzar la integridad y la salud democráticas.

Europa Laica, 16 de abril de 2014

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