El Escéptico Digital - Edición 2012 - Número 255

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EL ESCÉPTICO DIGITAL

Edición 2012 - Número 255
Boletín electrónico de Ciencia, Escepticismo y Crítica a la Pseudociencia
Nº anteriores al 4/2009 consultar en: http://digital.el-esceptico.org/
© 2000-2012 ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico
http://www.escepticos.es/
ISSN 2172-7619


SUMARIO

EDITORIAL

ARTÍCULOS

1.- CARTA ABIERTA POR LA CIENCIA EN ESPAÑA

Federación de Jóvenes Investigadores / Precarios

2.- MANIFIESTO EUROPEO DE LOS SINDICATOS DE LA INVESTIGACIÓN Y DE LA UNIVERSIDAD PARA SALIR DE LA CRISIS

3.- COMUNICADO DEL AULA CULTURAL DE DIVULGACIÓN CIENTÍFICA DEL VICERRECTORADO DE RELACIONES UNIVERSIDAD Y SOCIEDAD DE LA UNIVERSIDAD DE LA LAGUNA, EN RELACIÓN CON UN CURSO SOBRE LA PSEUDOCIENCIA DE LA HOMEOPATÍA ORGANIZADO POR LA ASOCIACIÓN MÉDICO-HOMEOPÁTICA DE SANTA CRUZ DE TENERIFE EN COLABORACIÓN CON LA FACULTAD DE FARMACIA DE LA UNIVERSIDAD DE LA LAGUNA

Aula Cultural de Divulgación Científica de la Universidad de La Laguna

DOSSIER DE PRENSA

A. EN LA PRENSA

1.- UNA CÁTEDRA CONFESIONAL EN UNA UNIVERSIDAD LAICA

Amina Nasser

2.- LOS MAYAS NO PRONOSTICARON EL FIN DEL MUNDO EN 2012

Miguel Ángel Criado

3.- UNIVERSIDAD DE LOS MILAGROS

Javier Armentia Fructuoso

4.- MILES DE FIRMAS PIDEN UNA CASILLA PARA LA CIENCIA EN EL IRPF

Miguel Ángel Medina

5.- LA BATALLA DEL CAMBIO CLIMÁTICO LLEGA A LAS AULAS

Beatriz Juez

B. BITÁCORA DE BITÁCORAS

1.- LA UNIVERSIDAD QUE QUEREMOS

Rafael Porlán

2.- UNIVERSIDAD Y HOMEOPATÍA

Javier Armentia Fructuoso

3.- HOMEOPASTILLA: CÓMO CURARSE CON ALGO QUE NO EXISTE

Carlos Santamaría Moreno

4.- LA CAUSA REAL DE LA CRISIS FINANCIERA

Vincenç Navarro

5.- OSOS POLARES DIVERGENTES

El Paleofreak

C. MUNDO UNIVERSITARIO

1.- ENSAYAN CON LA TIERRA UNA NUEVA TÉCNICA PARA DETERMINAR INDICIOS DE VIDA EN OTROS PLANETAS

2.- PROYECTO INTERNACIONAL PARA FORMAR CIENTÍFICOS DE ÉLITE EN FENÓMENOS CLIMÁTICOS COMPLEJOS

3.- ESTUDIOS DIRIGIDOS POR CIENTÍFICOS DEL INSTITUTO DE INVESTIGACIONES BIOMÉDICAS "ALBERTO SOLS" HAN COMPRADO QUE LA VITAMINA D TAMBIÉN REGULA LA EPIGENÉTICA

BUZÓN DE LOS LECTORES

ENLACES

FE DE ERRORES

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Comentarios

He leído con consternación y asombro el artículo de la Sra. Beatriz Juez titulado “La batalla del cambio climático”, no solamente por la intolerancia y dogmatismo que muestra, sino porque ha sido publicado precisamente en un boletín dedicado al escepticismo.

La intolerancia se muestra desde el primer párrafo, donde la autora incurre en un intento de insulto llamando “negacionistas” a los escépticos de la hipótesis del calentamiento global antropogénico (CGA). El término “negacionista” tiene dos acepciones: la que denomina así a los que niegan el Holocausto Judío de la Segunda Guerra Mundial, y a quienes niegan una verdad evidente.

La primera acepción supone un insulto atroz, pero que este caso queda solamente en un intento ya que insulta no quien quiere sino quien puede, y la Sra. Juez no alcanza el nivel necesario para proferirlo. La segunda sí tiene que ver con el caso, ya que mientras que en la ciencia no existe la verdad absoluta, esta sí se sostiene como dogma en las religiones y en algunas concepciones político-filosóficas, como es el caso en que han devenido el ecologismo y su principal caballo de batalla, la hipótesis del calentamiento global antropogénico (ver declaraciones en ese sentido de James Lovelock, el creador del concepto GAIA: http://worldnews.msnbc.msn.com/_news/2012/04/23/11144098-gaia-scientist-..., y del físico y Premio Nobel Dr. Ivar Giaever: http://hockeyschtick.blogspot.com.es/2012/07/nobel-prize-winning-physici...).

En ese mismo primer párrafo continua la autora con un error conceptual: los escépticos no negamos que haya habido un aumento de temperaturas desde el fin de la Pequeña Edad de Hielo: por el contrario, lo celebramos, puesto que mientras la historia muestra que los períodos más cálidos fueron épocas de bonanza para la humanidad, los períodos menos cálidos demostraron que el frío empobrece y mata. Los escépticos, sin embargo, estamos en desacuerdo con la hipótesis de que este período cálido de fines del siglo XX no tenga precedentes y de que la única explicación posible para el mismo sea el dióxido de carbono, y más específicamente la porción de este gas este generada por la actividad tecnológica humana.

Pero además, demostrando su capacidad de resumen, la autora termina ese primer párrafo con un llamado al dogmatismo y a la censura, invocando una presunta comprobación científica de la hipótesis que de hecho no existe: no hay ninguna prueba empírica de que la hipótesis CGA funcione en la realidad. Existen sí teorías físicas y matemáticas sobre la capacidad de efecto invernadero del CO2, e incluso ciertas pruebas de laboratorio que parecen confirmarlo (en ambos casos, sin embargo, los resultados son refutados por varios científicos de fuste); pero no hay ninguna prueba de que el efecto propuesto funcione en la realidad de la atmósfera y del sistema climático terrestre.

Nos dice la autora que “los profesores se enfrentan al escepticismo de los alumnos”. ¿Y cómo puede eso estar mal? Es más, ese escepticismo debería ser inculcado siempre, en cualquier circunstancia y con cualquier tema, puesto que la duda razonada (el escepticismo), junto con la curiosidad, conforman el motor que impulsa al avance científico. La ciencia, aunque la Sra. Juez lo ignore, no ofrece verdades absolutas e incontrovertibles y nunca es firme. Como dijo Richard P. Feynman, “El conocimiento científico es un conjunto de proposiciones con varios grados de certidumbre, algunos más inseguros, algunos casi seguros, pero ninguno de ellos es absolutamente cierto”.

Sin embargo, la autora insiste con su intento de imponer una verdad absoluta y se indigna porque “el negacionismo del cambio climático se enseña ya en las aulas como alternativa científica válida a la teoría del calentamiento global”. Demostrando su desconocimiento del método científico, incurre la Sra. Juez en dos errores: considera que el escepticismo no debe ser aceptado entre los alumnos y piensa que esa duda razonada (a la que ella denomina una y otra vez como “negacionismo”) es una alternativa a la mencionada hipótesis, cuando es en realidad una herramienta básica del método científico.

Por otro lado, no comprende que la hipótesis del CGA es nada más que eso, una hipótesis de trabajo; para alcanzar el nivel de teoría debe ser capaz de hacer al menos dos cosas: explicar fenómenos pasados y predecir fenómenos que la comprueben en la naturaleza. Recordemos aquí que no importan en realidad las pruebas que apoyen una hipótesis cualquiera, ya que si se las busca, siempre se las puede encontrar, por rebuscadas que sean; lo que importa realmente es su capacidad o no de superar datos contrarios de la realidad.

La hipótesis del calentamiento global antropogénico fracasa en ambos casos.

Primero, el registro geológico y paleoclimático demuestra que no hay una correlación positiva entre los niveles de CO2 y las temperaturas (por ejemplo, los 400 000 años de registros de los análisis de los núcleos de hielo de Vostok demuestran que las variaciones en los niveles de dióxido de carbono se retrasan en promedio unos 800 años con respecto a las variaciones de temperatura).

Segundo, es incapaz de prever, por ejemplo, el estancamiento de las temperaturas globales desde 1998. Según la hipótesis (basada principalmente en una aparente correlación entre aumentos de niveles de CO2 y de temperatura durante el siglo XX, olvidando – o dejando de lado – el hecho de que correlación no implica causalidad) el CO2 es, con mucho, el principal impulsor del cambio climático. Pues bien, a pesar de que los niveles de dicho gas han continuado aumentando, las temperaturas no lo han hecho.

Por otro lado, la hipótesis CGA no hace predicciones, sino “proyecciones” sin ningún valor, en las cuales el condicional (“podría”, “quizás”, “causaría”) conforma el lenguaje principal de sus consideraciones. De hecho, la única predicción con valor científico realizada por la hipótesis es la existencia de un “punto caliente” en la troposfera que serviría para confirmarla. Pues bien, ese “punto caliente” no ha podido ser detectado, pese a todos los esfuerzos de sus proponentes.

Es de hacer notar que ya desde el título del artículo la autora pretende confundirnos. Habla de “cambio climático” cuando en realidad se refiere al “calentamiento global antropogénico”, pero pretende desconocer el hecho de que ningún escéptico niega el cambio climático. En realidad, sostenemos como hecho comprobado de que el clima terrestre está en continuo proceso de cambio, tal como lo ha venido haciendo a lo largo de los 4500 millones de años de la vida de nuestro mundo, mucho antes de que el ser humano apareciera sobre su superficie.

Deberemos recordar aquí que el término “cambio climático” sustituyó, en el lenguaje de los creyentes de la hipótesis, a los anteriores de “calentamiento global” y “calentamiento antropogénico” cuando sus principales proponentes vieron que las temperaturas habían dejado de subir hacia 1995, tal como lo reconoció ante la BBC el propio director del CRU, Phil Jones, (http://news.bbc.co.uk/2/hi/science/nature/8511670.stm), fenómeno que ha continuado hasta la fecha a pesar del continuado aumento de los niveles de dióxido de carbono.

También afirmamos que esos cambios responden a procesos naturales, algunos bastante bien conocidos, otros que han sido propuestos pero que están pendientes de confirmación, y muchos otros que seguramente desconocemos. Declaramos además que no vemos ninguna prueba convincente de que el dióxido de carbono (antropogénico o natural) tenga mucho efecto sobre el clima, y considerando que el total de emisiones humanas es solamente una pequeña parte del total de dicho gas, las acciones del ser humano en este aspecto y a nivel global son, en el peor de los casos, prácticamente imperceptibles.

Tal vez quieran la autora y sus lectores considerar nuestras opiniones al respecto. Permítaseme entonces entonces el atrevimiento de remitirlos a dos breves artículos: uno del meteorólogo y paleoclimatólogo Antón Uriarte: “Por qué dudamos”: http://antonuriarte.blogspot.com.es/2012/05/por-que-dudamos.html y otro de mi autoría: “Qué queremos decir cuando hablamos de cambio climático”: http://elatrildelorador.blogspot.com.es/2012/06/que-queremos-decir-cuand....

Por último, la Sra. Juez insiste en la acostumbrada mención al “creacionismo” en contraposición a la teoría de la evolución.

Pues bien, tampoco esto tiene algo que ver con la realidad. En la situación mencionada, hay ciertamente grupos que insisten en contraponer su hipótesis de creacionismo (que no es una teoría científica según se considera normalmente basada en el método científico y en su imprescindible falsabilidad, tal como estableciera Karl Popper), a una teoría científica bien avalada por los sucesivos descubrimientos en su campo, y que no ha podido ser hasta ahora comprobada como falsa pese a todos los intentos realizados.

Esa comparación es en realidad un intento tan manido como falaz de la autora y de otros partidarios de la hipótesis, ya que los escépticos no presentamos ninguna hipótesis contraria definitiva (no tenemos por qué hacerlo) sino que simplemente declaramos que la hipótesis del CGA no es convincente, que no cumple con los requisitos de una teoría científica y que, de hecho, ha sido refutada por los datos de la realidad, pasada y presente.

Es decir, en definitiva, que los escépticos defendemos los mecanismos principales de la ciencia: la duda, la investigación y la confrontación con la realidad, mientras que la Sra. Juez defiende el dogma pseudo-científico y pretende silenciar a quienes opinan en contrario.

Heber Rizzo
http://elatrildelorador.blogspot.com
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