Los problemas sociales de las pseudociencias. Tercera parte.

Foto de Thebo Mbeki (Fuente: news24.com)El 18 de junio de 1942 nació el que iba a ser el mayor genocida ignorado por la Corte Penal Internacional. Este hombre condenó a la muerte a 300.000 personas de su país. Bebés, niños, mujeres, embarazadas, hombres y ancianos murieron por sus malas decisiones. Pero él no quiso cometer tan atroces crímenes, todo lo contrario, buscaba lo mejor para su pueblo. Fue, simplemente, por ignorancia. Thabo Mbeki fue presidente de Sudáfrica entre 1999 y 2008 y durante su mandato provocó la muerte de cientos de miles de sus conciudadanos al seguir las tesis de los negacionistas del SIDA, imposibilitando el acceso a tratamientos efectivos a una población especialmente afectada por esta enfermedad.

Foto de Andew Wakefield (Fuente: The Guardian)Un año antes de ser presidente, y en otra parte del mundo, un investigador sin escrúpulos realizó unos fraudulentos experimentos, a consecuencia de los cuales millones de personas se verían afectadas por innumerables enfermedades en los sucesivos años, provocando innecesarios sufrimientos y muertes de decenas de miles de personas hasta el día de hoy. Este individuo es el inglés Andrew Wakefield que en 1998 publicó en la prestigiosa revista científica The Lancet un estudio que revelaba una supuesta relación entre la vacuna de la tríple vírica y el autismo. Experimentos que nadie ha podido reproducir con los mismos resultados y que, para ello, abusó de 12 niños autistas infligiéndoles daños innecesarios. Pero da igual que la General Medical Council (GMC) lo condenara en 2010 por su mala praxis, da igual que sus experimentos sean irreproducibles, da igual que se demostrase que Wakefield tenía fuertes intereses para desacreditar la triple vírica, da igual que hiciera mal los experimentos, da igual que causara daño a unos niños y actuara de forma muy poco ética, él es el héroe del movimiento antivacunas y éstos, en su nombre, están abriendo una caja de Pandora difícil de cerrar. Cada año que pasa más personas se suman a este movimiento poniendo en peligro a sus hijos, y al de otros, mediante el rechazo a las vacunas, con el considerable riesgo y muertes que esto conlleva.

El movimiento antivacunas se está extendiendo por todo el mundo y es el causante de que no esté erradicada una de las enfermedades más terribles que ya hemos olvidado, pero que nuestros abuelos tristemente recuerdan: la polio o poliomelitis. Esta enfermedad, que cada día mataba o dejaba paralíticos a miles de niños en el mundo en 1988, está regresando y con ella muchísimas más. El sarampión, la rubeola, la parotiditis, la difteria, la tos ferina, entre otras están resurgiendo de sus cenizas, incluso en los países del primer mundo, con una incidencia cada año mayor que el anterior y causando multitud de dramas sanitarios, económicos y humanos.

Niño con muletas a causa de la Poliomelitis (Fuente: Blog de Cuida tu salud con la Dra. Diane Pérez)Niña con Poliomelitis (Fuente: canal15.com)
Niños con Poliomelitis

Niña infectada de viruela (fuente Wikipedia)Es por eso que José Antonio López Guerrero nos hablará de los virus en su charla El milagro de la vacunación y el peligro de los falaces. ¿Qué son los virus? ¿cómo infectan? ¿son seres vivos? ¿existe realmente el VIH? ¿las vacunas son efectivas o son peligrosas? Y nos hablará de las evidencias acerca de su eficacia y de los peligros de no vacunar a nuestros hijos. Las vacunas han sido una de las mejores armas médicas que más vidas han salvado durante el siglo XX pero ahora, tras la seguridad de una sociedad que ya ha olvidado muchas de estas enfermedades, se ha implantado movimientos anticientíficos que reniegan de los conocimientos adquiridos durante generaciones y de los avances realizados en medicina para abrazar terapias muchas veces dudosas y sin aval científico. La terrible viruela, una enfermedad tan terrible que algunas culturas se negaban a poner nombre a sus hijos hasta que la habían pasado y que podía matar a un tercio de los infectados, fue erradicada durante el siglo XX junto con la peste bobina gracias a las vacunas. Y ahora, por ignorancia, vamos a ser nosotros como Thabo Mbeki y, queriendo lo mejor para nuestros hijos, vamos a provocarles futuros sufrimientos innecesarios.

 

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