Información fraudulenta sobre salud en Internet

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LA INFORMACIÓN SOBRE SALUD es un terreno propicio para engaños ya que es un tema sensible, que nos interesa y afecta. Las implicaciones que tiene el mantenimiento de nuestra salud y de las personas que nos rodean, nos hacen vulnerables y víctimas potenciales del engaño.

En Internet abundan las páginas fraudulentas animadas por diversas razones, desde afán de protagonismo y "ocio" mal entendido (bromas pesadas, hoax -bulos informáticos), a incluso intenciones de causar daño a terceros. Como profesionales de la información pasan ante nuestros ojos multitud de fuentes en internet de dudosa o nula veracidad. Lo mismo puede decirse sobre algunas cadenas de correo electrónico, que constituyen fuentes de desinformación que tienen por objeto no sólo vender, sino "alertar", "aconsejar" o calumniar a la competencia. Ante esta situación, el usuario medio no maneja las herramientas que son habituales en el entorno de los profesionales de la información sobre salud. Generalmente no ha oído hablar de términos especializados como sellos de calidad, el código HON, o los programas WMA o WMC. Ni siquiera suele fijarse en los datos que proporciona una web transparente al usuario avisado: mención de responsabilidad, fuentes, fechas, interpretación de los urls, enlaces ofrecidos y otras cuestiones que los especialistas tienen en cuenta para tratar de discernir si una información inicialmente dudosa es fidedigna o no.

Como profesionales de la información tenemos una enorme labor que realizar para educar a la gente también en este aspecto. Tratándose de información biomédica y de salud en general, el asunto es más inexcusable si cabe. La estafa, la cura milagrosa o la intoxicación informativa en un tema tan comprometido tiene trascendencia en los ciudadanos y necesita de una ponderación con espíritu científico y una buena dosis de sentido común.

El concepto de alfin (alfabetización informacional) encaja perfectamente en la destreza de saber discriminar una información fraudulenta. Podemos actuar de varias maneras. Por ejemplo, dentro de la formación continuada de nuestros usuarios, no sólo ayudándoles a conocer las fuentes fiables y reconocer las falsas, sino también inculcando un sano escepticismo para juzgar los resultados de sus búsquedas y las el escéptico E informaciones que reciben en forma de cadenas de e-mail. La educación en información se convierte en educación en salud.

Las webs de nuestras bibliotecas y centros de documentación (o de las organizaciones en las que estamos integrados) son lugares perfectos para ayudar al profesional de la salud y al ciudadano en general a familiarizarse con sellos de calidad, análisis de webs y formas de testarlas, proporcionándoles secciones con enlaces recomendados sobre informaciones de este tipo en internet o tutoriales de elaboración propia, realizados por expertos.

En cuanto a las cadenas de email sobre salud y enfermedad que tanto abundan, debemos tener una intervención proactiva y responsable, ayudando a desenmascarar las falsas informaciones que se distribuyen incluso entre profesionales de ciencias de la salud, y que a veces ellos mismos reenvían a colegas sin comprobar ni evaluar.

Todos hemos recibido y leído correos electrónicos sobre cáncer, virus, niños necesitados de transfusión, contagios inverosímiles, supervivencias a ataques cardíacos..., y nos corresponde detener la transmisión o mejor aún, enviar al remitente la información que manejamos para que pueda contrastarla y decidir.

Existen muchas iniciativas que tratan de neutralizar esta lacra. Curiosamente están tuteladas casi siempre por informáticos (circunstancia ésta que nos debería hacer reflexionar), y no por gestores de información, bibliotecarios y documentalistas. También algunas organizaciones de la salud tienen un espacio dedicado a las leyendas urbanas y otras falacias y suelen ser citados por los anteriores.

A veces nos podríamos preguntar: ¿quien vigila al vigilante? ¿será verdad que es mentira? Pero estas webs "rompecadenas" nos ofrecen fiabilidad y transparencia, pues aportan datos, fuentes, bibliografía, enlaces que sí existen.

A continuación se incluyen algunas de estas webs que cumplen requisitos similares. Generalmente analizan la 44 estructura sintáctica y semántica, que es recurrente en las cadenas de correo: anonimia, lenguaje exaltado y alarmista, referencias a grandes compañías comerciales (¿la teoría de la conspiración?), amenaza subliminal de grandes desgracias en caso de no reenviarlas, ausencia de fuentes científicas donde comprobar nada. A veces citan fuentes inexistentes. Casi todas las webs consultadas y que se citan a continuación presentan una breve ficha donde se data el origen de la cadena, se describe sucintamente la materia y se indica si la información es falsa, verdadera o puede tener una parte de cada. Algunas rastrean el origen geográfico, idioma original, etc. Todas aportan bibliografía o referencias a webs de organizaciones reconocidas relacionadas con la salud.

Webs generales

En general todas ellas reproducen y analizan el estilo de la cadena, siempre remiten a instituciones y organismos oficiales relacionados con la salud o con otras webs dedicadas a descubrir falacias.

Sitios de organismos oficiales

El Código de conducta (HONcode) de la fundación Health on the Net para sitios web médicos y de salud se dirige a uno de los principales temas sobre atención sanitaria en internet: la fiabilidad y la credibilidad de la información. HONcode no es un sistema para premiar ni tiene la intención de evaluar la calidad de la información proporcionada en una web. Sólo define un grupo de reglas para:

  • comprometer a los creadores de webs con normas éticas básicas en la presentación de la información
  • ayudar a los usuarios a conocer siempre la fuente y el objetivo de los datos leídos

Web Mèdica Acreditada (WMA) es un programa de calidad para sitios web con información médica. Certifica mediante un proceso de revisión que las webs que se adhieren voluntariamente a dicho programa, cumplen un conjunto de requisitos de calidad, creando una comunidad virtual de confianza en internet para usuarios y profesionales de salud.

El proyecto Webs Médicas de Calidad (WMC) es una iniciativa en internet para la mejora de la calidad de webs de contenido sanitario en lengua española. Su sello de calidad avala a sitios web que han superado un riguroso proceso de acreditación, y a los que se les realiza un seguimiento periódico, con el fin de velar que sigan cumpliendo un código de conducta y unos criterios de calidad.

*Artículo publicado previamente en El Profesional de la Información y reproducido aquí con permiso.

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