CARLOS QUINTANA: "EL TRABAJO QUE HACEN LOS CHARLATANES HA SIDO, SISTEMÁTICAMENTE, MUY EFICIENTE"

Edición 2010 - Número 6 (239) - 5 de junio de 2010

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Entrevista al autor del libro "Crítica a la sinrazón pura"

¿Cómo surge la idea de escribir un libro como éste y de darle un título semejante?

En Argentina no hay textos locales que analicen críticamente la diversidad de disciplinas que se ocupan de alterar la realidad con fines económicos, de sometimiento o de prestigio. Cuando comencé a interesarme por estos temas me resultó muy dificultoso obtener información confiable, es el libro que hubiera necesitado en esa época. A través de una participación en un programa de radio en el que analizaba las pseudociencias, fui sistematizando mucha información, de este modo esas notas sirvieron de base del manuscrito inicial del libro.
Tuve muchas ideas de títulos, pero me pareció que usar una frase conocida "Señor Pata de Cabra" que además está vinculada con el origen del espiritismo, lo podía hacer atractivo en un escaparate de librería. Mientras que "Crítica a la sinrazón pura" es, al mismo tiempo, un mensaje sobre el enfoque del ensayo y un juego de palabras con títulos de Kant.

¿Cómo es posible que en la era de la comunicación existan todavía personas que creen en cosas como la astrología?

Argentina es un país en el que la ciencia tiene gran prestigio social, pero en lo cotidiano es científicamente analfabeto. El trabajo que hacen sistemáticamente los charlatanes ha sido muy eficiente, al extremo de acostumbrarnos a que todo puede ser "puesto en creencia". Para quien no se detiene a reflexionar, es igualmente válido creer o no creer en el pronóstico del clima, en la homeopatía o en el átomo. Esa sensación de poder individual que da definir al universo a través de una creencia es muy influyente y, desde la academia, mucho tuvo que ver el posmodernismo. El conocimiento científico, en cambio, nos muestra que los fenómenos de la naturaleza nos exceden, ocurren ya sea que creamos en ellos o no, y nos exigen un esfuerzo intelectual para comprenderlos.
Todo esto se revierte con una mejor educación y con funcionarios públicos más capacitados que diagramen políticas educativas más eficientes. En los últimos años en Argentina se ha generado un canal de televisión oficial con muy buenos contenidos educativos y científicos, y se ha creado el Ministerio de Ciencia y Tenología. Ambos programas han mejorado la difusion del conocimiento y el crecimiento del número de científicos. Sin embargo esto contrasta con que durante el mundial de fútbol se suspenderá el dictado de las clases para ver los partidos en la escuela.

¿Habrá siempre espacio para las pseudociencias en las sociedades?

Soy optimista en que de a poco las pseudociencias y las estrategias de pensamiento irracional van perdiendo terreno y prestigio. En parte es el efecto de las organizaciones racionalistas y que hay quienes se ocupan de denunciar judicialmente determinados fraudes que afectan a las personas. También en que el dejar hacer de las autoridades han ocasionado casos trágicos en el que han muerto personas o defraudado a miles de inversores, lo cual termina generando mala fama a las salidas mágicas.
Sin embargo la facilidad y la satisfacción que ofrece la pereza intelectual, que tiende a encontrar explicaciones sobrenaturales, son difíciles de erradicar completamente, principalmente en países subdesarrollados con sistemas educativos deficientes.

En el libro se hace un repaso de los principales exponentes del negocio pseudocientífico ¿se ha quedado alguno en el tintero por falta de espacio?

Si, por supuesto. Hay muchos temas en los cuales me hubiera gustado incluir o profundizar más. Por ejemplo los grandes temas de los fraudes religiosos (como las reliquias de santos o las sábanas santas), la pseudoarqueología o la criptozoología, entre otros que seguramente serán motivo de una segunda edición ampliada. Pero en el proyecto de este ensayo me preocupó más lograr una propuesta de clasificación del pensamiento irracional, tratar de definir sus características, y luego incorporarle los casos, más que generar un diccionario escéptico como el de Robert Carroll.

¿Qué hace falta para vacunar a la gente contra este tipo de males?

Como diría Daniel Dennet "romper el hechizo" mostrando las inconsistencias del pensamiento irracional. Algunas de esas inconsistencias son muy obvias, por ejemplo en Argentina está muy extendido el Reiki, pero pocos saben que no se trata de "conocimiento milenario de oriente" sino un invento norteamericano reciente con un mito de origen realmente ingenuo y absurdo. A veces sólo con mostrar la historia de estas disciplinas se puede generar la duda en el crédulo.
Pero también es importante difundir mucha ciencia básica y que los científicos asuman un compromiso público de denuncia frente al fraude. Recientemente la Universidad Nacional de Córdoba, la más antigua del país, anunció que la carrera de medicina ofrecía posgrados en pseudomedicinas: homeopatía, acupuntura y ayurveda. Los periodistas cordobeses tuvieron que llamar a 10.000 kilómetros de distancia para que un académico argentino expresara su opinión desde Canadá. En este caso el compromiso intelectual de Mario Bunge logró que los cursos fueran suspendidos.

¿Qué le diría a los lectores para animarles a acercarse al libro?

Que en el libro va a encontrar que algunas de sus creencias son cuestionadas. Que va a estar de acuerdo con algunos temas y con otros no, por lo que es posible que en determinados pasajes se enoje y que en otros se sonría con complicidad. Pero principalmente que este libro debe ser tomado como el desafío personal de plantearse honestamente si tiene sentido creer en afirmaciones que carecen de fundamentos que las sustenten como válidas.

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