#NoSinEvidencia: Un remedio homeopático es tan curativo como el agua bendita, pero puede ser mortal, ministra Mato

Enviado por noticias el Sáb, 21/06/2014 - 21:00
Ante la decisión del Ministerio de Sanidad de iniciar un proceso de regularización de los productos homeopáticos con el objetivo de que puedan ser vendidos legalmente como medicamentos, ARP-SAPC, junto a #NoSinEvidencia, Círculo Escéptico, Asociación de Divulgación Científica de la Región de Murcia, Naukas.com y Hablando de Ciencia, van a realizar un acto de protesta en Madrid el día 12 de julio a las 12 horas frente a la sede del Ministerio en el Paseo del Prado.
 
Durante estos días vamos a suministrar enlaces a documentación que aporta una contundente alegación contra los supuestos principios de la homeopatía.
 

Un remedio homeopático es tan curativo como el agua bendita, pero puede ser mortal, ministra Mato

La homeopatía es una estafa al consumidor. Así lo reconoció, indirectamente, un grupo de expertos elegido por el Ministerio de Sanidad en un informe, hecho público en diciembre de 2011, al concluir que “no ha probado definitivamente su eficacia en ninguna indicación o situación clínica concreta, los resultados de los ensayos clínicos disponibles son muy contradictorios y resulta difícil interpretar que los resultados favorables encontrados en algunos ensayos sean diferenciables del efecto placebo”. Es decir, ante la enfermedad, un preparado homeopático es tan efectivo como el agua bendita, como el ”cura sana, culito de rana, si no se cura hoy, se curará mañana” que suelen cantar las madres a sus hijos cuando lloran tras una caída o un golpe sin consecuencias.

A esa misma conclusión han llegado en los últimos años todos los comités científicos que han examinado la eficacia de esta pseudoterapia. La Asociación Médica Británica ha dicho que la homeopatía “es brujería”el Comité de Ciencia y Tecnología de la Cámara de los Comunes considera que “no existe ninguna prueba de que funcione más allá del placebo”; e Ichiro Kanazawa, presidente del Consejo Científico de Japón (SCJ), sostiene que su capacidad terapéutica “ha sido científica y concluyentemente refutada”.  El 27 de agosto de 2005, The Lancet lamentaba en un editorial que, “cuanto más se diluyen las pruebas en favor de la homeopatía, mayor parece ser su popularidad”. La prestigiosa revista médica publicaba aquel día un trabajo según el cual la efectividad de esta práctica se basa únicamente en el efecto placebo y sentenciaba que había llegado el momento de dejar de perder tiempo y dinero en más estudios para validarla: “Ahora, los médicos tienen que ser valientes y honestos con sus pacientes acerca de la ausencia de beneficios de la homeopatía, y consigo mismos acerca de los fallos de la medicina moderna a la hora de cubrir la necesidad del paciente de atención personalizada”.

 

Contra la irracionalidad

El Escéptico Digital - Edición 2013 - Número 269

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Pepe Cervera

(Artículo publicado originalmente en la bitácora Retiario)

La ignorancia no atemoriza: la ignorancia estimula a aprender, empuja a descubrir las respuestas ocultas, despierta el interés y la curiosidad. La ignorancia se cura con conocimiento, por lo que no es peligrosa si no es vocacional. Lo que sí es temible es la irracionalidad, sobre todo cuando es buscada, deliberada y justificada. Y no digamos cuando la irracionalidad quiere entrar en política. Con la ignorancia se puede hablar; incluso la maldad permite negociar, pero la irracionalidad bloquea cualquier posible futuro. Es por eso que cosas como el post publicado en el blog ‘Caballo de Nietzsche’ bajo el título ‘La casta científica y el paradigma ético de Podemos’ resulta tan perturbador. Y no sólo para quien viva en España, donde esta formación política aspira a participar en la gobernación del país, sino para cualquier ser humano que pretenda hacer de la razón una guía de su pensamiento y su acción, personal y política. El problema no es su posicionamiento de defensa de los derechos de los animales, perfectamente legítimo e incluso necesario. El problema es su carácter de alegato en pro de la irracionalidad, repleto además de falacias y de condenas a inocentes. Empezando por una confusión de categorías tan grande que no parece un error.

La ciencia es un método sistemático para obtener conocimientos del universo en el que vivimos, además del cuerpo de conocimiento obtenido con ese método a lo largo de los siglos. Que la ciencia o la comunidad científica se puedan considerar como parte del ‘régimen’, que se acuse a una presunta ideología ‘cientifista’ de los males de la Humanidad, o que se pueda escribir que “nuestra sociedad pone límites éticos al avance científico” es un nivel de confusión que va más allá de la ignorancia para entrar en el terreno de la irracionalidad deliberada. Por hacer un símil, es como echarle la culpa a los Hermanos Wright de los retrasos de Iberia.

Como el arte, la cocina, el urbanismo o las finanzas la ciencia es un empeño humano, y como tal forma parte de la vida política de los países. Lo llevan a cabo personas dentro de organizaciones; tanto la gente como las estructuras tienen cuotas de poder dentro de sus espacios, y por tanto sus correspondientes responsabilidades, por las que deben responder. Las personas y sus estructuras, no la ciencia, ni como método de obtención de conocimientos ni como cuerpo de información sobre el cosmos. Al confundir estos dos significados del término se comete una injusticia, y además se llama a rechazar una de las mayores obras del intelecto humano: el saber científico acumulado a lo largo de la historia.

No hay ningún intento por separar estos dos conceptos: la ciencia y el uso de la ciencia por parte del sistema político y económico. Al contrario: todo el artículo intenta confundirlos, etiquetándolos en conjunto bajo un término de carácter ideológico-despectivo (‘cientifismo’) y apilando desde referencias de autores críticos con el concepto hasta apelativos (casta, régimen) en un ejemplo de libro de construcción del enemigo (pdf). Está claro que para la autora del artículo la ciencia misma es nefasta, y los científicos y sus organizaciones forman parte del Sistema que hay que echar abajo. De hecho singulariza a ese ‘cientifismo’ como un punto clave que hay que derribar, como una de las columnas básicas del caduco sistema actual de gobernación que hay que sustituir.

Echarle la culpa de lo que ocurre al ‘cientifismo’ o a la ciencia, por encima del sistema capitalista de mercado, los límites de los sistemas políticos democráticos, los acuerdos internacionales y sus modos de negociación, el poder de las finanzas, las cloacas de los estados, y tantos otras claves, estas sí esenciales del sistema político internacional en el que vivimos es un error monumental. Simplemente porque la ciencia no tiene, ni ha tenido jamás, ese nivel de poder. Es como atacar el arte porque su mercado forma parte del Sistema y hay dentro casos de corrupción. Una confusión de categorías de carácter épico.

Los científicos no tienen poder. Y cuando lo tienen (los pocos ejemplos, como Rubalcaba, químico, o Vidal Cuadras, físico) no actúan como científicos, sino como políticos. Los científicos no tienen grandes sueldos, casas de lujo, limusinas con chófer, jubilaciones doradas. Los científicos no alcanzan posiciones de mando ni manejan grandes presupuestos ni toman, siquiera, las decisiones de inversión en los campos que les corresponden. Muchos científicos ganan sueldos normalitos de clase media, inferiores a su categoría y méritos; manejan presupuestos irrisorios con la capacidad de decisión muy limitada, y tienen carreras profesionales truncadas y con pocas posibilidades de crecimiento. Los científicos no tienen poder; la ciencia en sí misma jamás ha tenido poder. Algunas empresas y gobiernos utilizan la ciencia para acumular prestigio, riqueza y poder, como utilizan el petróleo, el arte, el turismo, la ley o la violencia. Pero no hablamos de ‘artismo’ o ‘petroleísmo’ o ‘turistismo’. Y quienes toman las decisiones son empresarios, abogados o políticos; muy raras veces los científicos o ingenieros alcanzan las alturas donde se decide la dirección de la estructura.

La responsabilidad no es de la herramienta utilizada, sino de quien la utiliza. Y mucho menos puede ser de ‘la ciencia’ en este caso concreto de la experimentación animal.

Para empezar, ¿de qué ciencia hablamos? ¿La astronomía, la química, la geología, las matemáticas son responsables? ¿Debemos considerar que la oceanografía, la botánica, la arqueología o la física de partículas tienen la culpa? Sólo algunas ciencias utilizan experimentación con animales; sólo cuando no hay otra alternativa, y siempre bajo control. Es rigurosamente falso que, como afirma uno de los enlaces citados por Ruth Toledano, los científicos provoquen sufrimiento a animales a sabiendas de que es inútil; es calumnioso afirmar que lo hacen por razones venales, para mejorar sus sueldos y obtener financiación. Al generalizar el ataque a ‘la ciencia’ en su conjunto y al utilizar semejantes argumentos se pierde cualquier superioridad moral que se pudiera haber tenido. Y se hace un flaco favor a los animales y a las ciencias que los emplean.

En algunas disciplinas científicas se utilizan animales. Hay que usarlos porque para comprobar los efectos primarios y secundarios de una nueva droga no basta con los sistemas in silico o in vitro sino que hacen falta estudios sistémicos; porque para conocer los entresijos del funcionamientos de células y órganos hay que realizar detallados análisis; porque la investigación genética exige cruces y descendencias que serían imposibles de otra forma. Se hacen con animales porque los animales no son humanos, pero comparten con nosotros gran parte de sus sistemas de funcionamiento, de sus órganos y genes. A pesar de los experimentos, a veces una droga que parecía funcionar en animales no funciona en humanos. Pero, a la inversa, los ensayos con animales permiten descartar miles de drogas antes de que causen daño a ningún humano. Y cuando se utilizan se procura minimizar el dolor, el miedo y la angustia de los animales. Los científicos no son monstruos (aunque haya quien parece pensarlo) y practican la empatía, pero es que además hay un motivo práctico: el sufrimiento puede afectar a los resultados. Aunque sólo fuese por eso se intenta mantener controlado al máximo: en los laboratorios a nadie le gusta trabajar en balde.

Lo peor es que esta acumulación de técnicas discursivas suena conocida: creación de enemigo mediante la generalización y los epítetos; confusión categórica entre niveles organizativos; insinuaciones de venalidad y de crueldad inhumana, sobredimensionamiento de la importancia y el poder real del grupo escogido como blanco. Al final, criminalización de un grupo de la población (mejor si no es muy poderoso en realidad) que es identificado con el enemigo y señalado. El resultado de este tipo de campañas es la creación de grupos sospechosos y perseguidos, que pueden acabar por ser objeto de violencia; ya ha habido amenazas y atentados a laboratorios y a científicos por estas causas. Un buen enemigo vigoriza a una causa y concentra su energía. Un buen enemigo es políticamente deseable. Pero lo racional no es, no puede ser, un buen enemigo.

La ciencia, como cuerpo de conocimiento, no es democrática: no se puede someter a votación la realidad. Se puede estudiar, comprender mejor o peor, o hasta desconocer por completo; lo que no se puede es cambiarlo según la votación de un grupo de personas por bienintencionadas que sean. La ciencia, como método de adquisición de conocimiento, no puede ser más igualitaria: está abierta a cualquiera, de cualquier edad, condición, clase social, raza o país. Basta con ponerse a ello, con trabajar y con estudiar, y cualquiera puede llegar a obtener una de esas verdades sobre el Universo que constituyen el conocimiento científico. Incluso sin titulación; incluso en contra de la opinión generalizada o estándar de la disciplina. Costará más o menos trabajo, recibirá mayor o menor oposición, pero si es cierta acabará por conseguir el reconocimiento. Hay menos barreras que en muchos otros campos de la actividad humana.

La política es otra cosa. Consiste en encontrar formas de conseguir que las sociedades, cada vez más complejas, cada vez más difíciles de comprender, funcionen. Tiene que basarse en hechos, porque lo contrario no es operativo, pero no está compuesta exclusivamente de hechos. Contiene también percepciones, emociones, intereses, equilibrios. Debe contener justicia, y debe luchar porque esté lo más extendida posible. Lo que no puede es rechazar la razón y la ciencia ni convertirlas en enemigas. La política basada en la irracionalidad produce monstruos, especialmente cuando consiste en la creación de enemigos.

Es legítimo aspirar a minimizar el sufrimiento, también el no humano. Es positivo discutir formas de hacerlo. Es un interesante revulsivo político y social plantear que ese deba ser uno de los objetivos de nuestra política común. Pero no son las técnicas de creación de enemigos, ni el fomento de la irracionalidad en política, las mejores formas de conseguirlo. Porque sólo causan desconfianza y temor, que son dos muy malos sentimientos en los que basar una política. Yo, de lejos, prefiero la razón.

PD: El presente artículo representa la opinión personal del autor, que también ocupa el puesto de Defensor de la Comunidad en eldiario.es, periódico que alberga el blog El Caballo de Nietzsche.

Corrección 9/06/2014 10:15: en el primer párrafo se afirmaba erróneamente la pertenencia de la autora del post, Ruth Toledano, a la organización política Podemos. Se trata de un fallo por mi parte por el que solicito disculpas; lamento cualquier trastorno que haya podido ocasionar.

URL: http://blog.rtve.es/retiario/2014/06/contra-la-irracionalidad.html
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autores
El Escéptico

#NoSinEvidencia: James Randi explica la homeopatía

Enviado por noticias el Vie, 20/06/2014 - 21:00
Ante la decisión del Ministerio de Sanidad de iniciar un proceso de regularización de los productos homeopáticos con el objetivo de que puedan ser vendidos legalmente como medicamentos, ARP-SAPC, junto a #NoSinEvidencia, Círculo Escéptico, Asociación de Divulgación Científica de la Región de Murcia, Naukas.com y Hablando de Ciencia, van a realizar un acto de protesta en Madrid el día 12 de julio a las 12 horas frente a la sede del Ministerio en el Paseo del Prado.
 
Durante estos días vamos a suministrar enlaces a documentación que aporta una contundente alegación contra los supuestos principios de la homeopatía.
 
 

#NoSinEvidencia: “En lugar de defender al paciente, Sanidad favorece a la industria homeopática”

Enviado por noticias el Jue, 19/06/2014 - 21:00
Ante la decisión del Ministerio de Sanidad de iniciar un proceso de regularización de los productos homeopáticos con el objetivo de que puedan ser vendidos legalmente como medicamentos, ARP-SAPC, junto a #NoSinEvidencia, Círculo Escéptico, Asociación de Divulgación Científica de la Región de Murcia, Naukas.com y Hablando de Ciencia, van a realizar un acto de protesta en Madrid el día 12 de julio a las 12 horas frente a la sede del Ministerio en el Paseo del Prado.
 
Durante estos días vamos a suministrar enlaces a documentación que aporta una contundente alegación contra los supuestos principios de la homeopatía.
 

“En lugar de defender al paciente, Sanidad favorece a la industria homeopática”

Crece la movilización contra el proyecto para registrar 19.000 productos homeopáticos, que beneficia a las empresas que comercializa estos remedios que no han probado su eficacia. Dos campañas tratan de concienciar a autoridades y consumidores

Frente a la ignoranciamovilización. En los últimos tiempos, varias iniciativas están tratando de levantar un muro entre la homeopatía y los pacientes para que no se consuman sus productos sin saber, al menos, que su eficacia no se ha probado frente a ninguna dolencia. Sus resultados son los mismos que los del placebo, según concluyó un informe del Ministerio de Sanidad. Sin embargo, el departamento que dirige Ana Mato pretende poner en marcha la regularización de 19.000 productos homeopáticos para que se vendan en las farmacias como medicamentos, favoreciendo enormemente en sus términos a esta industria. Y ha sido la gota que ha colmado el vaso de médicos y activistas.

 

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#NoSinEvidencia: 10 razones para no creer en la homeopatía

Enviado por noticias el Mié, 18/06/2014 - 21:00
Ante la decisión del Ministerio de Sanidad de iniciar un proceso de regularización de los productos homeopáticos con el objetivo de que puedan ser vendidos legalmente como medicamentos, ARP-SAPC, junto a #NoSinEvidencia, Círculo Escéptico, Asociación de Divulgación Científica de la Región de Murcia, Naukas.com y Hablando de Ciencia, van a realizar un acto de protesta en Madrid el día 12 de julio a las 12 horas frente a la sede del Ministerio en el Paseo del Prado.
 
Durante estos días vamos a suministrar enlaces a documentación que aporta una contundente alegación contra los supuestos principios de la homeopatía.
 

10 razones para no creer en la homeopatía

 

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Anotación. Esta serie se denomina «10 razones para no creer en…»; en este caso, utilizamos el término creer única y exclusivamente según la 4ª acepción aceptada por el diccionario de la Real Academia Española (enlace): “4. tr. Tener algo por verosímil o probable. U. t. c. prnl”.

Otra forma de verlo, es considerando que si creer es “aceptar algo sin pruebas”, en el sentido de esta serie, viene a recopilar las razones por las que no tiene sentido creer en algo determinado, ya que no solo hay carencia de pruebas, sino que los descubrimientos científicos vienen a afirmar lo opuesto. Dicho esto y sin más dilación, continuemos con el artículo.

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La homeopatía es una medicina alternativa ampliamente discutida y considerada por la comunidad científica como una pseudociencia. Formulada por el médico Samuel Hahnemann a principios del siglo XIX, se basa en el uso de remedios carentes de principios activos, centrándose en la creencia de que lo similar cura lo similar, siempre que se administre en un formato muy diluido.

Estas son las 10 razones argumentadas por los lectores de “La Ciencia y sus Demonios” sobre la improbabilidad de su funcionamiento:

#NoSinEvidencia: Oscillococcinum, otro placebo para el resfrío y la gripe

Enviado por noticias el Mar, 17/06/2014 - 21:00
Ante la decisión del Ministerio de Sanidad de iniciar un proceso de regularización de los productos homeopáticos con el objetivo de que puedan ser vendidos legalmente como medicamentos, ARP-SAPC, junto a #NoSinEvidencia, Círculo Escéptico, Asociación de Divulgación Científica de la Región de Murcia, Naukas.com y Hablando de Ciencia, van a realizar un acto de protesta en Madrid el día 12 de julio a las 12 horas frente a la sede del Ministerio en el Paseo del Prado.
 
Durante estos días vamos a suministrar enlaces a documentación que aporta una contundente alegación contra los supuestos principios de la homeopatía.
 

Oscillococcinum, otro placebo para el resfrío y la gripe

¿Qué es la homeopatía?
En la época invernal chilena, las familias luchan por protegerse de las enfermedades respiratorias. Todos desearíamos tener un medicamento que, demostradamente, pudiera “acabar con el resfrío, fortalecer las defensas, combatir los síntomas, solucionar el resfrío en dos días” y todo ello “naturalmente”. Ya quisiéramos que tal remedio existiera y estuviera demostrado científicamente que sus efectos son significativamente mejores que el placebo.
 
Como Asociación Escéptica de Chile, sabemos que el medicamento-panacea contra la gripe y el resfrío con las características mencionadas aún no existe. Sin embargo el laboratorio multinacional Boiron ha iniciado una campaña en Chile para su producto “Oscillococcinum”, donde ellos prometen todo eso y más. Ante esto, creemos importante advertir a la población que tal “medicamento” se mercadea haciendo esas afirmaciones sin contar con fundamento científico suficiente, partiendo de la base que al ser una pócima homeopática en una disolución 200C, en la cual no queda virtualmente ninguna molécula de compuesto activo, cualquier efecto positivo anecdótico de tal preparado, con suerte puede atribuirse a la remisión espontánea o al efecto placebo.
 

Aniversario Asociación de Divulgación Científica de la Región de Murcia (ADCM)

Enviado por noticias el Lun, 16/06/2014 - 17:56
El primer aniversario de la Asociación de Divulgación Científica de la Región de Murcia se celebrará en el MUBAM (C/ Obispo Frutos 12, Murcia) el sábado 21 de junio de 10 a 14 horas para posteriormente desplazarse a “El Tanque de Oro” donde tener una comida informal, de pie, con todos los socios y no socios que puedan asistir. 
 
Las charlas, de 10 a 15 minutos, serán las siguientes:
 
  • Melli Toral y “Pásatelo Ciencia”
  • Miguel Ángel Paredes y “Apaga la luz, enciende una vocación científica.”
  • Santiago García Cremades con su alter ego Aitor Menta y “La risa es una cosa muy seria.”
  • Juan Carlos García-Bayonas y “Acabar con las creencias pseudocientíficas en tres cómodos pasos.”
  • Margarita Tortosa con Juan Antonio Tortosa y “Dinosaurios en acción.”
  • Juanjo Gómez y “Exoplanetas: el nuevo reto de la astronomía.”
  • Marcos Egea y “Tendencias de investigación en genética en el siglo XXI”
  • Isidoro Martínez y “Hombre de ciencia, hombre de fe.”
Además, se entragará el "Premio ADCMurcia de Divulgación Científica" a Rafael Garcia-Molina, que impartirá la charla “Etnofísica: un paseo por la mitología de la mano de la física”.
 
Hasta el día 11 de junio la inscripción al evento será exclusivamente para socios de ADCMurcia y a partir del día 12 se abrirá a no socios.