MONT CRISTINA

EDUARD RODRÍGUEZ FARRÉ: "FUKUSHIMA PUEDE CONTAMINAR NUESTRA ALIMENTACIÓN"

Cristina Mont

(Entrevista publicada originalmente en el diario La Vanguardia)

El radiobiólogo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) Eduard Rodríguez Farré asegura que de momento en España no debemos preocuparnos por la radiación que llega desde el aire. El problema, según Rodríguez Farré, lo tendremos con el pescado por la radiación que se está expandiendo por el mar, las migraciones de los peces y la movilidad de los pesqueros españoles. Conozcamos más de cerca los peligros reales que Fukushima implicará para el otro lado del planeta.

¿Cómo nos puede afectar aquí el desastre de Fukushima?
Aquí lo que llega de la atmósfera es muy poco. Lo que no sabemos es cómo evolucionará porque sigue emitiendo radioactividad y son cuatro reactores. Desde el punto de vista cuantitativo puede ser más importante que Chernóbil. Aún así, hoy por hoy aquí no debemos preocuparnos por el aire. El problema está en toda la cantidad enorme de radioactividad que se está vertiendo en el mar, aquí hay isótopos de todo tipo, cesio 137, estroncio 90, plutonio y muchos otros que a nosotros nos pueden llegar a través de la cadena alimenticia.

¿Por qué habla de los distintos isótopos que contiene la radioactividad?
Los tecnólogos cuando hablan de radioactividad y exposición hablan de los milisieverts, pero la cuestión que científicamente es importante desde el punto de vista de la salud es la naturaleza de cada radioelemento, qué pasa con ellos y el tipo de emisión que hay. En la fisión del uranio hay muchos, se forman docenas de sustancias radioactivas, pero las que más nos importan son las que tienen afinidad biológica que son, fundamentalmente, el yodo 131, el cesio 137, el estroncio 90 y el plutonio. Todos son isótopos que no existen en la naturaleza, están creados a partir de la fisión del uranio 135. Entre estos tenemos que los isótopos que se comportan de forma similar a otros elementos necesarios biológicamente son los más peligrosos.

¿Por qué son peligrosos para la salud?
Porque sustituyen a los elementos reales que necesita el cuerpo. Por ejemplo, el cesio 137 es muy similar al potasio, que es un elemento esencial en nuestro organismo. Tenemos potasio en casi todos los músculos, las neuronas, en todos lados, y esto está irradiando desde el interior de las células. Esta es la gran disputa con los tecnólogos, la irradiación probabilística. Si se te pone un átomo o una cantidad de esta sustancia dentro de una célula, la radioactividad desde fuera no la verás porque es radiación beta, muy poco penetrante. Tú comes el alimento y la sustancia se te queda en el cuerpo e irradia la célula desde dentro. Esta energía ioniza los elementos de la célula, sobre todo el agua, que se convierte en agua oxigenada y todos hemos visto las burbujitas que hace cuando la ponemos en una herida. Ioniza también muchas otras moléculas haciendo radicales libres y esto junto con la radiación si el electrón te toca el ADN en un punto determinado dependerá del azar el efecto que tendrá.

¿Cuáles pueden ser las consecuencias?
Si el punto del ADN es un punto secundario no pasa nada, pero si te toca un punto muy crítico te puede matar la célula. Tampoco pasa nada si una se muere. Pero como te toque un gen que regula tumores o que es supresor de tumores o que está actuando sobre la inmunidad o sobre el desarrollo en el caso de un feto o un niño, puede tener una serie de manifestaciones determinadas o acabar con tumores. Además no se puede detectar. Las imágenes que vemos de Japón en que detectan la radiación de la gente con contadores es sólo para lo que se queda en la piel, lo que ya está en las células no se puede detectar así. Sólo se pueden detectar por las cantidades que se eliminan vía la orina o intestinal. No es sólo pasar el aparato.

¿Cómo nos llega aquí esta contaminación por alimentos?
Yo creía que las exportaciones alimenticias de Japón eran pocas, pero resulta que exportan 3.000 millones de euros en comida al año. Pero el problema no es lo que exporta Japón, sino que lo que se está vertiendo en el mar se incorpora en las llamadas cadenas tróficas largas. En tierra son cadenas tróficas cortas y se quedan en el mismo territorio, como el cesio en el agua de Tokio, si no tenemos en cuenta las exportaciones. Las cadenas largas marinas empiezan en el agua, las moléculas contaminadas del agua pasan al plancton, del plancton pueden pasar a los invertebrados, de los invertebrados pueden pasar a los vertebrados, de los vertebrados a los vertebrados carnívoros. Además las cantidades se magnifican porque estos seres las van acumulando y lo concentran. Los peces grandes como el atún o el pez espada concentran cantidades muy grandes de estos contaminantes. Encima muchos de ellos son migratorios y no sabes nunca dónde han estado.

¿Aquí vigilarán lo suficiente? ¿Podemos comer pescado tranquilamente?
Ésta es la pregunta. Los pesqueros españoles están desde el polo norte al polo sur. Incluso muchos pesqueros que son por ejemplo gallegos no están matriculados en España. Están matriculados en el Reino Unido, Argentina... por lo tanto ¿De dónde viene el pescado? Además hay un problema que a mí me ha indignado bastante y es que la Unión Europea ha vuelto a subir los niveles de radiación permitidos en la comida a través de un decreto que se hizo poco después de Chernóbil. Por lo tanto quedan anulados los niveles que se aprobaron el 2006 y se aceptan unos niveles de radioactividad 3 veces superiores por ejemplo en la leche o en muchos animales. Además esto lo aprueban desde Industria, no desde Salud. Por ejemplo, yo estoy en el comité científico de nuevos riesgos para la salud de la Unión Europea y no nos han dejado decir nada de este tema, lo hace el comité de radioprotección que está directamente ligado a Industria. Por lo tanto la decisión de estos niveles está en manos de ingenieros, físicos nucleares... vinculados a la industria.

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FUKUSHIMA ALCANZA EL MÁXIMO NIVEL EN LA ESCALA INES

Edición 2011 - Número 250

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María Sevillano (Noticia publicada originalmente en el Diario Público) Tras 30 días de trabajo y tensión, la Agencia de Seguridad Nuclear de Japón ha decidido elevar a 7 la gravedad del accidente nuclear de la central de Fukushima, alcanzando el máximo valor en la Escala Internacional Nuclear y de Sucesos Radiológicos (INES) del Organismo Internacional para la Energía Atómica (OIEA). Ahora, el incidente nuclear provocado por el terremoto y posterior tsunami del 11 de marzo tiene la misma categoría que el accidente de Chernóbil (Ucrania), de 1986, reservado para accidentes graves con liberación al exterior de materiales radiactivos con amplios efectos en la salud y el medio ambiente que requieren de la aplicación de medidas paliativas prolongadas. Durante este tiempo, según ha explicado la Agencia, los reactores dañados por el tsunami han liberado grandes cantidades de sustancias radiactivas al aire hasta corresponderse con el nivel 7 de la escala INES, que se utiliza para "comunicar al público de manera rápida y coherente la importancia desde el punto de vista de la seguridad de sucesos asociados a las fuentes de radiación", según ha explicado el Organismo Internacional de Energía Atómica. Las consecuencias de los sucesos nucleares y radiológicos son medidas según el impacto que tienen en tres áreas: sobre las personas y el medio ambiente, barreras y controles radiológicos (impacto en instalaciones) y defensa en profundidad (no afecta al primer área sino a lo que ocurre si el conjunto de medidas diseñadas para prevenir accidentes falla). Los índices de gravedad se gradúan del 0 al 7, siendo el valor más bajo para incidentes que no son significativos para la seguridad y 7 el más alto, para accidentes graves. Incialmente, el escape nuclear de Fukushima fue catalogado como de nivel 4, aplicable a accidentes con consecuencias de alcance local por una liberación menor de materiales radiactivos. Según explica el INES, conlleva al menos una muerte por radiación, se produce una fusión de combustible o se liberan cantidades considerables de radiación dentro de la instalación, pero no suelen ser necesarias las contramedidas, salvo los controles locales de alimentos. Japón ya había vivido un accidente a este nivel en 1999, en Tokaimura, al igual que Francia en 1980 en Sant Laurent des Eaux. Siete dias después el escape avanzó en la escala y alcanzó el nivel 5, correspondiente a accidente con consecuencias de mayor alcance, cuando se produce una liberación limitada de materiales radiactivos al exterior o se registran varias muertes por radiación, y también si el reactor sufre daños graves (como fue el caso de Fukushima) o si produce una liberación de grandes cantidades de materiales radiactivos dentro de la instalación. Este caso sí suele requerir la aplicación de contramedidas. También se habían producido dos sucesos de grado 5: los accidentes de las centrales de Windscale-Sellafield en Liverpool (Reino Unido), en 1957, y Three Mile Island, en Harrisburg, Pensilvania (EEUU), en 1979. Y este martes, la gravedad del incidente de Fukushima ha alcanzado el máximo nivel (7), el de mayor gravedad, después de que se haya producido la liberación al exterior de materiales radiactivos con nocivas repercusiones para el entorno. Como ya ha empezado a ocurrir, será necesaria la aplicación de medidas paliativas prolongadas durante un tiempo indefinido. Fukushima, sólo al 10% de Chernóbil Hasta el momento, Chernóbil era el único incidente de la historia registrado en el nivel 7, el accidente más grave conocido que había marcado el techo de la escala, que podría elevar, al igual que sucede en la escala de magnitud de los terremotos, el número de niveles si un incidente mayor requiriera otra calificación. Por el momento, el puesto ahora lo comparte con Fukushima. Sin embargo, la Agencia ha querido separar ambos hechos y ha recordado que las emisiones radiactivas de la central de Fukushima son un 10% de las que se liberaron durante el accidente de Chernóbil, que se produjo cuando el reactor operaba a máxima capacidad, mientras en Japón las operaciones se habían detenido a causa del terremoto. El portavoz de la Agencia de Seguridad Nuclear, Hidehiko Nishiyama, ha dicho que, a diferencia de Chernóbil, en Fukushima el nivel de radiación, pese a ser alto, permite que los operarios trabajen en las instalaciones para estabilizar las cuatro unidades más dañadas. Además, ha insistido en las diferencias al explicar que, mientras que en Chernóbil explotó el núcleo del reactor, en Fukushima las detonaciones de hidrógeno afectaron al edificio externo de las unidades. El aumento de la gravedad del accidente en la escala internacional está basado en los cálculos provisionales de la agencia nuclear japonesa, que ha detectado altas concentraciones de cesio y yodo radiactivo en la zona. Según Nishiyama, las emisiones de yodo 131 desde el inicio de la crisis superan los 10.000 terabecquerel, por debajo de los cientos de miles de terabecquerel que se emitieron en Chernóbil (Ucrania). Ayer lunes, el Gobierno decidió, además, que ampliará las zonas de evacuación a otras zonas fuera del perímetro de veinte kilómetros desde la central, entre ellas el pueblo de Iitate, a cuarenta kilómetros de distancia. URL: http://www.publico.es/internacional/370855/fukushima-alcanza-el-maximo-n...

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