Blog de adeonate

Famosos y pseudomedicinas, al hilo de Elsa Pataky y Pep Guardiola

El médico del Bayern de Munich pierde la confianza del club y deja de prestarle sus servicios. Parece que sus métodos no agradaban en exceso al entrenador del Bayern, Pep Guardiola; y, puesto que las inyecciones de productos homeopáticos formaban parte de esos métodos, es sencillo hacer una deducción arriesgada: que Guardiola se opone a la práctica homeopática con sus jugadores.

Ahora bien, Guardiola no se pronuncia respecto a esas cuestiones, y el desacuerdo con el médico del club parece deberse a un conjunto de causas muy variado, con una consecuencia claramente constatable: que los jugadores del Bayern se lesionan con frecuencia. Nos gustaría mucho que Guardiola se opusiera al uso de procedimientos homeopáticos con sus jugadores, pero esto no ha sucedido. Sería curioso ver al entrenador de una de las principales instituciones bávaras pronunciarse contra otra importante institución bávara: la homeopatía. Sobre todo, sería ejemplar.

La voz de Guardiola llega lejos y alcanza a un público variopinto. Lo mismo sucede con la de tantos actores de fama asentada. Elsa Pataky criticó las dietas milagro en unas declaraciones recientes, en las que desmentía haber cedido su imagen para promocionar una de esas atrocidades. Es un gesto que la honra. España está llena de famosas de distinto pelaje que hacen caja divulgando las bondades de comer no sé qué cosa de no sé qué marca. Elsa Pataky se desmarca de esa moda al pronunciarse contra las dietas milagro. En este sentido, Elsa Pataky observa una conducta ejemplar respecto a las dietas milagro y merece nuestra más sincera enhorabuena por ello.

Ojalá quienes sufren y disfrutan con la fama adoptaran posturas racionales en sus recomendaciones y no indujeran a error a quienes les siguen en los medios. Su palabra, con frecuencia, recibe mayor atención que la de las autoridades sanitarias.

 

Pseudohistoria: fuentes y no fuentes de la historia

Siempre ha habido pseudohistoria. Es mucho más fácil enredar invenciones y deducciones imaginativas que estudiar durante años para sentarse en un archivo a leer documentación o a masticar polvo en una excavación. Está mejor pagado, a juzgar por las cifras de ventas comparadas de Javier Sierra y de José Manuel Galán.  También reporta mayor popularidad, aunque este sea un valor en baja tras Gran Hermano.  Pero... ¿cuántos sabéis quién es José Manuel Galán? Exacto: José Manuel Galán es el egiptólogo.

La historia requiere método y capacidad analítica. Parte esencial del método histórico es la fuente, nombre ilustrativo que damos a los recursos de donde se sacan las informaciones necesarias. Las fuentes se clasifican como primarias o secundarias, dependiendo de si son documentos o restos originales o si se trata de escritos elaborados por otros expertos. Una fuente secundaria podría ser el artículo de James Casey titulado “Queriendo poner mi ánima en carrera de salvación”: la muerte en Granada (siglos XVII-XVIII); una fuente primaria, los testamentos originales que James Casey consultó para poder escribir su artículo. No hay trabajo histórico sin fuentes, sean documentales o de restos de cultura material.

La imaginación, la suposición y la sospecha no son fuentes de la historia. Con ellas se han tejido muchas historias apócrifas que han servido incluso para deshacerse de enemigos políticos, como atestiguan en tiempos recientes la conspiranoia de los cazadores de masones y criptocomunistas. Incluso se han falsificado documentos y restos, haciéndolos pasar como legítimos instrumentos del pasado. La famosa “donación de Constantino”, con la que los papas justificaban su poder sobre los Estados Pontificios, fue desmontada por métodos filológicos por el gran Lorenzo Valla, que con su crítica puso en solfa una creencia sostenida durante siglos por los partidarios del poder temporal del papa. Muchos fueron los intelectuales de los siglos XV a XVIII que pusieron en tela de juicio esas falsificaciones que, desde reliquias a documentos de bronce, sostenían una maraña de mentiras y de dogmas incontestables. A tal punto llegó la crítica, que se acuñó el concepto de “dolo pío” para justificar que se siguiera aceptando la veracidad de cosas que se sabían falsas, con el único fin de promover la piedad del pueblo sencillo. Sencillo, en este caso, quiere decir analfabeto y pagador de bulas, diezmos, primicias y pechas.

Manuel Toharia: escritos varios. 1. Respuesta a un farmacéutico

Nuestro socio Manuel Toharia es físico de formación, periodista y divulgador científico. Pionero en la divulgación científica, pionero en el escepticismo organizado, tiene energía y futuro para seguir durante muchos años en la brecha: tiene energía como para distribuirla entre varias generaciones posteriores.

Su figura es un referente para españoles de distinta edad y formación. Preguntad a cualquiera de vuestro entorno por Manuel Toharia, y todos os hablarán de él; os lo describirán como “el hombre del tiempo”, como ese divulgador de la televisión, como ese científico que sale en la radio. Destacarán su conocimiento y su decir incisivo. También es muy conocido por su trabajo en el Museo de las Ciencias de Valencia, del que ha sido director técnico entre 1999 y 2014. Si algo caracteriza a Manuel Toharia es su capacidad para conectar con públicos muy diversos.

Manuel Toharia es también un escritor prolífico. Una revisión somera de su bibliografía nos señala que es autor de 42 libros, 133 artículos y nueve colaboraciones en obras colectivas. Os recomiendo una visita al recurso Dialnet (dialnet.unirioja.es) para que veáis la amplitud de conocimientos e intereses de Manuel Toharia. Y, cómo no, haced una búsqueda en la página web de nuestra asociación: http://www.escepticos.es/search/node/Toharia

En este rincón de la página de ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico, iremos colgando algunos escritos sueltos de nuestro compañero Manuel Toharia; escritos que resultan difícilmente clasificables para plataformas como Dialnet, pero que son imprescindibles para quienes sientan interés en el pensamiento crítico.

Estrenamos este espacio con la respuesta que da Manuel Toharia a la carta de un farmacéutico indignado con él por sus declaraciones en el programa No es un día cualquiera (RNE), sobre la venta de objetos ajenos a la medicina y, en particular, de productos homeopáticos. Copiamos la carta de respuesta firmada por Manuel Toharia, donde se reproducen –en cursiva- algunos fragmentos de la carta del farmacéutico.

 

Abril de 2015

Estimado señor:

Me ha sorprendido desagradablemente su misiva. No es bueno que un escuchante se sienta agraviado. La he leído, pues, con mucha atención y le confieso mi perplejidad; sobre todo cuando me da la razón en todo lo que yo dije, y sin embargo me solicita al final que rectifique y pida disculpas... ¿por qué? ¿por decir la verdad aunque ésta, obviamente, a usted no le guste?

Voy a retomar su carta línea a línea para mostrarle, si lo tiene a bien, en qué me baso. Dice usted:

Me fue francamente desagradable -por injusto- escuchar el pasado sábado sus comentarios acerca de las farmacias. No tengo tiempo ni ganas de hacer un análisis exhaustivo de todo lo que dijo. Simplemente algunas puntualizaciones:

-       La generalización de sus comentarios los descalifica.

No sé por qué. Las generalizaciones son eso, generalizaciones. O sea, afirmaciones basadas en promedios que, obviamente, subestiman los casos menos frecuentes. Por ejemplo, es cierto que en Galicia llueve mucho más que en Andalucía. Pero, ¿tendríamos que descalificar esa generalización por el hecho de que en una zona andaluza, como Grazalema, llueva mucho más que en muchas zonas gallegas? No, porque en general sí llueve más en Galicia. Y punto. Generalizar impide precisar, sin duda. Pero no por ello es descalificador.

-       Las farmacias comunitarias en España están dirigidas y atendidas por profesionales altamente cualificados.

Por supuesto, la ley les obliga a ello. Pero usted sabe bien que en las oficinas de farmacia los que atienden al público en general no son casi nunca esos profesionales altamente cualificados; de hecho, tampoco haría falta... para buscar en un estante una caja, meterla en una bolsita y cobrar su precio. Que ésa es la actividad habitual de una oficina de farmacia en España. Muy pocas farmacias elaboran fórmulas magistrales en su laboratorio... ¿Estoy generalizando injustamente una vez más, o simplemente describo una realidad cotidiana?