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Tirar por tierra la física y la biología

En aquel vídeo, este seguidor de las chaladuras de Ru-

dolf Steiner bate el récord de barbaridades por segun-

do, tirando por tierra principios básicos de la biología, 

la física y, sobre todo, del sentido común. El daño es-

taba hecho, la semilla sembrada: el vídeo corría como 

la pólvora. No sé si fue el primero de una cadena de 

iluminados que asocian la nueva generación de telefo-

nía (5G), que se empezaba a desplegar en muchos paí-

ses, con la propagación de un virus del que después, 

en muchos casos, negarían su existencia.

No, no voy a desmentir aquí las barbaridades del Sr. 

Cowan, ahora famoso a nivel mundial a través de in

-

numerables publicaciones en redes sociales y plata-

formas de vídeo. Mi objetivo es enumerar algunos de 

esos bulos que han 

infoxicado

 la opinión pública ávi-

da de una explicación a lo que nos arrollaba sin que 

pudiéramos casi darnos cuenta.

Correlación no implica causalidad

Otro iluminado que se definía como «científico con 

formación científica», también en un vídeo en You

-

Tube, explicaba un sesudo estudio en el que descri-

bía la inequívoca correlación existente entre los casos 

de COVID-19 y el número de antenas en diferentes 

países. Aquel vídeo, ya retirado de la plataforma por 

pseudocientífico, también me llegó, junto a su increí

-

5

G

:

pandemia  de 

bulos

 en 

tiempos de 

coronavirus

Alberto Nájera López

Profesor del Área de Radiología y Medicina Física

de la Universidad de Castilla-La Mancha.

Vocal del Comité Científico Asesor en Radiofrecuencias y Salud.

El pasado 25 de marzo, unas semanas después de la declaración del estado 

de  alarma  y  del  confinamiento,  un  compañero  me  envió  por  WhatsApp  el 

vídeo de un señor, supuestamente doctor, Thomas Cowan, en una también 

supuesta «cumbre» sobre salud y derechos humanos. A los pocos minutos, 

me volvió a llegar a través de varios grupos. Ya se había viralizado

En muchos países, la quema de antenas, 

independientemente de que fueran o no 5G, 

afectaba a las comunicaciones de las personas, 

pero daba igual. Las hogueras purificadoras se 

extendían por el planeta

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ble estudio en PDF, por diferentes vías. Una vez más, 

evitaré perder el tiempo describiendo por qué correla-

ción no implica causalidad, pero sí que indicaré que, 

en aquel momento, el despliegue de la única frecuen-

cia licitada en España para 5G, la de 3,5 GHz, se ha-

bía instalado en áreas extremadamente limitadas. Por 

tanto, lo que pretendía ser la justificación de una co

-

rrelación con un supuesto agente causal obviaba que 

este solo podría estar presente en menos del 1

.

% del 

territorio nacional, cuando la pandemia destrozaba vi-

das y familias por todas partes. Lo más sorprendente 

de este asunto es que el autor del vídeo participó des-

pués en un aquelarre de «Médicos por la verdad», que 

niegan la existencia del virus SARS-CoV-2. ¿En qué 

quedamos?

Bulos y más bulos

Una vez sembrada la semilla de la conspiración, ne-

gacionistas de la COVID como movimientos anti 5G 

o antivacunas se unieron y abrieron el melón. Todo 

valía, desde mezclar publicaciones del BOE sobre ra

-

dioenlaces a 60 GHz (que no son 5G) con 

chemtrails

control mental o inoculación de 

nanobots

 en forma 

de vacuna para convertirnos en zombis al dictado de 

Bill Gates.

En muchos países, la quema de antenas, independien-

temente de que fueran o no 5G (por los vídeos dudo 

de que alguna lo fuera), afectaba a las comunicacio-

nes de las personas, pero daba igual. Las hogueras 

purificadoras  se  extendían  por  el  planeta.  Un  bulo, 

¿divertido?, fue un vídeo de un supuesto operario ins-

talador de antenas 5G que mostraba un componente 

electrónico con la marca 

COVID-19

. Realmente era 

un descodificador de televisión antiguo, pero eso daba 

igual, era la prueba evidente de que los conspiradores 

que aprovechaban el confinamiento para instalar ante

-

nas 5G. Además, esos conspiradores mundiales eran 

tontos, pues identificaban los supuestos chips mani

-

puladores para que cualquiera pudiese ver para qué 

eran.

Otra prueba «evidente» de la existencia de la conspi

-

ración  mundial  para  difundir  la  COVID-19  fue  una 

imagen de un operario al lado de una antena, también 

5G (que no lo era), provisto de un traje antirradiación 

(que tampoco lo era). El operario lanzaba un chorro 

de agua para limpiar la antena y la protección era un 

chubasquero, pero no permitas que la realidad te fas-

tidie una buena conspiración.

Y en este tiempo, un Miguel Bosé desatado se sumó 

a la fiesta de la sinrazón. A un movimiento que, como 

decía, por un lado, niega la existencia del virus y por 

tanto la necesidad de medidas preventivas; pero que 

por otro da cabida a movimientos anti 5G, ya no sé si 

como propagadora de la pandemia, como mediadora 

de la señal de control mental de la población mun-

dial o porque es una buena ascua a donde arrimar la 

sardina, abrazando a antivacunas, 

chemtraileros

te-

rraplanistas

, etc. Todo vale, eliges las características 

de esta corriente y construyes tu propia conspiración. 

Las posteriores explicaciones del cantante nos hacían 

Foto de Ria Sopala en Pixabay

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dudar de si se trataba de él mismo o de una excelente 

imitación de Joaquín Reyes que, por cierto, se carac-

teriza por imitar al imitado sin imitarlo.

Cómo será de imposible la relación con la COVID-19, 

que algunos movimientos anti 5G se desmarcaron de 

la relación, sin dejar de abrazar las «pruebas» del con-

trol mental o los efectos sobre la salud. Por ejemplo, 

que una doctora en medicina integrativa intervenga en 

el Senado de los Estados Unidos de América es sufi

-

ciente para demostrar esa relación con, por ejemplo, 

la diabetes, la hipersensibilidad, etc.

El último bulo que he tenido que desmentir ha sido 

una cita atribuida, cómo no, a Nikola Tesla, en la que 

alertaba de la interacción de las radiaciones electro-

magnéticas de cualquier frecuencia con las ondas ce-

rebrales. No de todas las radiaciones. Por ejemplo, de 

la FM o la TV no; tampoco de la luz visible o los in

-

frarrojos. Casualmente, tampoco de los móviles, ina

-

lámbricos, wifis o 

bluetooth

, sino de la 5G. Algo ab-

surdo, pero que miles de personas han asumido como 

evidencia irrefutable del futuro control mental global.

Pero sin duda, para mí el más sorprendente fue aquel 

que asociaba la instalación de antenas 5G con la ne-

cesidad de, entendí yo, lubricante especial que se 

obtenía de las rodillas, preferiblemente de la rodilla 

derecha, de los fallecidos. Aquel preciado líquido lo 

obtenía el gobierno y lo vendía en el mercado negro 

para las operadoras, aunque otra versión del bulo in-

dicaba que se vendía a las farmacéuticas, sin indicar 

para qué. Pues aunque no te lo puedas creer, publica-

Cómo será de imposible la relación con la 

COVID-19, que algunos movimientos anti 5G se 

desmarcaron de la relación, sin dejar de abrazar 

las «pruebas» del control mental o los efectos 

sobre la salud

Foto de Nicolas Nova en Flickr: https://www.flickr.com/photos/[email protected]/50346005768

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ciones alertando de esto con fotos de rodillas hincha-

das se compartieron a miles en redes sociales. 

Remedios y protecciones inútiles 

Y al calor de la hoguera se arrimaron quienes no po

-

dían faltar: aquellos que se aprovechan del descono-

cimiento para hacer negocio. Una vez encontradas las 

pruebas irrefutables del control mental, de la difusión 

del coronavirus o de lo que sea con respecto al 5G, 

hay que protegerse de las radiaciones.

Así que todas las pegatinas, fundas y dispositivos in-

necesarios e inútiles que antes nos protegían de las 

radiaciones de dispositivos inalámbricos, de la noche 

a la mañana y sin cambios aparentes en su tecnología, 

ya protegen de las nuevas y terribles radiaciones 5G.

Me quedo con dos productos. El primero es la fun-

da  bloqueadora  de  señal,  de  eficacia  cuestionable, 

que supuestamente impide las comunicaciones del 

dispositivo móvil. Algo que puedes conseguir de for-

ma gratuita poniéndolo en «modo avión» o, mejor, si 

piensas que es peligroso para la salud o susceptible 

de facilitar el control mental, no te compres un móvil. 

El segundo fue un 

pendrive

 USB que, por un módico 

precio de varios ceros, bloqueaba la radiación de tu 

ordenador, al calor del miedo al 5G, pero sin impedir 

su conexión a tu wifi. Sí, todo muy lógico. El disposi

-

tivo estaba disponible por pocos euros en portales de 

venta masiva con origen oriental, pero como simple 

memoria de almacenamiento en vez de como asom-

broso bloqueador de radiaciones.

Debemos desmentir a los miserables

En una situación terrible, con datos de mortalidad que 

deberían hacer estremecer a cualquiera, los misera-

bles sin escrúpulos, con una conexión a internet y un 

poco de imaginación, en vez de escribir una novela de 

ciencia  ficción,  prefieren  escribir  publicaciones  que 

sorprendentemente reciben atención e impacto inclu-

so mediático.

¿Debemos desmentir estos bulos y darles, de esa ma

-

nera, cierto reconocimiento y relevancia? Pues es una 

pregunta que me hago cada vez que me llega una so-

licitud de alguna agencia o medio de

 fact-check

. Y sí, 

estoy convencido de que debemos hacerlo. Debemos 

explicar por qué es falsa o no tiene sentido. Apro-

vechar la coyuntura para explicar algo de ciencia a 

quien lo compartió y no dudó de su veracidad, aun-

que a veces pueda resultarnos absurdo y desde el con-

vencimiento de que no conseguiremos persuadirle de 

su error. Debemos actuar con capacidad pedagógica, 

promoviendo el espíritu crítico y evitando ridiculizar 

a quien se lo creyó y lo compartió. Entre ellos sí que 

habrá mucha gente dispuesta a evitar que le vuelvan 

a engañar. Así que debemos intentar empatizar, si es 

posible, y facilitar herramientas para evitar la difusión 

en el futuro.