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1. Introducción

En el número 43 de El Escéptico hablamos de las radia-

ciones electromagnéticas y la electrosensibilidad. En este 

artículo vamos a hablar del uso del WiFi en colegios, de 

la diferencia entre radiación ionizante y no ionizante y de 

los productos que se venden para proteger a los ciudada-

nos de este fantasma. Hablaremos también de una vieja 

pseudociencia con nombre de disciplina científica y de una 

tecnología en desarrollo que nos traerá el mismo miedo de 

siempre pero con diferentes siglas.

¿De dónde surge el miedo a las ondas electromagnéti-

cas? Aunque este estuviese latente y hubiese antecedentes, 

como el temor a las torres de alta tensión, el evento que 

podemos marcar como inicio de la paranoia que relaciona 

la telefonía móvil y el cáncer empezó en el 21 de enero de 

1993 en el plató de Larry King (CNN)

1

. El miedo actual al 

WiFi es hijo de ese otro a la telefonía móvil. La principal 

diferencia es que aquellos que ejercen acciones para evitar 

la implantación de dispositivos WiFi o quieren retirar los ya 

instalados, consiguen más progresos que aquellos que de-

sean quitar de en medio una antena de telefonía móvil. Sus 

logros son más frecuentes y estos ejercen cierta presión en 

otros colectivos. Simplemente, es más fácil quitar la WiFi 

de un colegio que mover la antena de telefonía móvil de 

un edificio a otro que esté más alejado. Por ello, y por la 

implantación actual de la WiFi en espacios públicos, es más 

común ver acciones en contra de la tecnología WiFi que en 

contra de las antenas de telefonía móvil.

Vivimos en un mundo dominado por las telecomunica-

ciones. Estamos conectados prácticamente 24 horas al día, 

enviamos y recibimos información usando las radiofre-

cuencias y, por desgracia, una parte importante de la pobla-

ción no sabe cómo funciona nada de esto. 

El miedo a las radiofrecuencias no es más que el atávico 

miedo a lo invisible, a lo que no entendemos o no hemos 

querido o sabido entender. Los principales críticos con el 

uso de radiofrecuencias no entienden los principios físicos 

ni los efectos biológicos de las radiofrecuencias; su infor-

mación se suele basar en bulos o en textos con apariencia 

científica que son de todo menos científicos. Crean falsas 

alarmas y, al no disponer de información suficiente, se la 

inventan, haciendo correr leyendas urbanas. Ignoran o re-

chazan estudios sobre el tema y abrazan a cualquiera que 

dé una pequeña prueba de lo que ellos dicen. Sin embargo, 

otro grupo de críticos, una minoría, lo componen personas 

formadas que sí se basan en fuentes fidedignas y relevantes; 

su crítica suele pesar y generan discusiones que llevan a 

avanzar en nuestro conocimiento de este campo. 

Por otro lado, una constante en nuestra naturaleza es no 

medir correctamente el peligro al que estamos expuestos. 

Muchos claman al cielo por la retirada de las antenas, WiFi 

y aviones que producen chemtrails, pero no apagan el ciga-

rrillo delante de sus hijos, ni reducen al mínimo el uso del 

coche, ni dejan de consumir bebidas alcohólicas. Centran 

sus miedos en fantasmas cuando tienen peligros reales de-

lante de las narices. 

2. WiFi en colegios. Argumento - contraargumento

Hace unos meses, un compañero de ARP-SAPC nos hizo 

llegar el mensaje de un director de colegio, quien había 

recibido la enésima carta del AMPA solicitando la elimi-

nación de la tecnología WiFi del centro. Antes de analizar 

los argumentos sobre el uso del WiFi, quiero traeros a la 

memoria una noticia de 2001 que relata la lucha del AMPA 

del Colegio Público García Quintana de Valladolid para eli-

minar unas antenas de telefonía móvil cercanas al edificio, 

WiFi:

 

¡Atrás!

Víctor Pascual del Olmo

Ingeniero de Telecomunicaciones. Miembro de ARP-SAPC

Los miedos a la tecnología WiFi en los colegios, el principio de precaución 

llevado al extremo, cuál será la próxima tecnofobia y cómo se hace negocio 

con todo ello.

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debido a que había habido cinco casos de leucemia en 

un breve período de tiempo

2

. En esta ocasión se vieron 

involucrados varios colectivos y fue muy mediático; el 

informe de la Comisión concluyó que no había relación 

entre esos casos y las antenas

3

. Este caso fue tratado 

ya por el periodista Luis Alfonso Gámez

4

 y nuestro 

compañero Manuel Toharia estuvo involucrado en la parte 

de comunicación científica del mismo;  agradezco a este 

último sus comentarios aclaratorios. 

Una vez recordado aquel hecho, vamos al meollo de la 

cuestión, que es el análisis de los argumentos que da el 

AMPA de un colegio al querer eliminar la WiFi del mismo: 

[AMPA] La Agencia Internacional para la Investigación 

del Cáncer de la Organización Mundial de la Salud (OMS) 

ha clasificado (mayo 2011) los campos electromagnéticos 

de radiofrecuencias (teléfonos móviles y WIFI entre otros) 

como POSIBLEMENTE cancerígenos para los seres 

humanos (Grupo 2B) basándose en el riesgo de contraer 

glioma (tumor cerebral). Esta categoría (2B: posiblemente 

carcinogénico en seres humanos) se ha aplicado al haber 

evidencias LIMITADAS de carcinogenicidad (asociación 

positiva entre la exposición al agente y el cáncer para la 

que una interpretación causal es creíble pero no está del 

todo probada).  La OMS insta a continuar investigando y, 

mientras tanto, aplicar el principio de precaución. 

La OMS define cinco grupos:

• Grupo  1:  cancerígenos  en  humanos;  113  compuestos 

(benceno, plutonio, amianto…).

• Grupo 2A: probablemente cancerígenos; 66 compuestos 

(virus del papiloma, malaria, mate caliente…).

• Grupo  2B:  es  posible  que  sean  cancerígenos  pero  las 

pruebas no son suficientes; 285 compuestos.

• Grupo 3: no aplicable a humanos; 505 agentes.

• Grupo 4: no cancerígeno; un compuesto, la caprolactama 

(usado para la síntesis del nailon).

Este temido grupo 2B al que hacen referencia contiene 

multitud de compuestos que usamos a diario, entre los que 

se encuentran los siguientes:

• Aloe vera (no oficial, pero en la lista)

• Carbón negro

• Carpintería

• Cloroformo

• Cobalto y sus compuestos

• Aceite de coco

• Café

• Limpieza en seco

• Níquel y sus aleaciones

• Aceite de naranja

• Campos RF (radiofrecuencias)

• Dióxido de titanio (usado como tinte blanco)

• Implantes quirúrgicos

El Grupo 2B es un cajón de sastre de cosas que no 

sabemos si pueden producir cáncer o no; es decir, no se ha 

conseguido demostrar que sean cancerígenos, pero tampoco 

se ha podido descartar completamente. Teniendo en cuenta 

que el grupo 4 (compuestos de los que sabemos con certeza 

que 

no producen cáncer) solo tiene un elemento, nos hace 

pensar que todo compuesto del grupo 2B podría pasar al 

2A, o quedarse en el mismo sitio in sæcula sæculorum.

[AMPA] Existen ya con anterioridad dos Resoluciones del 

Parlamento Europeo (4 de septiembre de 2008 y 2 de abril 

de 2009) que recomiendan urgentes medidas de prevención 

y protección frente a las ondas electromagnéticas, 

especialmente para los niños. La Agencia Europea de 

Medio Ambiente reclamaba ya en 2002 la aplicación del 

Principio de Precaución, para evitar que se repitieran los 

errores del tabaco, el amianto, el benceno, etc.

El principio de precaución es útil si se aplica con sentido 

común. Si no, es un auténtico sinsentido que nos podría 

llevar a situaciones irrisorias.

Supongamos que aplicamos el principio de precaución 

para todo y ponemos medidas para que todos los compuestos 

del grupo 2B y superiores queden fuera de los centros 

educativos. Quitaríamos entre otras cosas la carpintería 

básica de la asignatura de Tecnología. Por supuesto, 

deberíamos prohibir que dentro del centro entrase la luz 

solar, ya que esta tiene componentes de alta frecuencia que 

pueden provocar cáncer de piel. Si siguiéramos avanzando 

en este sentido, deberíamos pedir a los niños que se 

mudasen y se limpiasen a conciencia antes de entrar a clase, 

ya que la ropa y la piel han podido absorber compuestos 

cancerígenos que se encuentran en la atmósfera, como son 

los residuos de la combustión de derivados del petróleo o 

las partículas radiactivas liberadas con la quema de carbón 

mineral. También podríamos prohibir la entrada al colegio 

a niños con padres fumadores, para forzar a estos últimos 

a abandonar ese hábito que provoca cáncer tanto en los 

fumadores activos como en los pasivos. Incluso se debería 

aconsejar que los jóvenes no visitaran algunas zonas de 

montaña granítica por la presencia de gas radón

5

.

Siguiendo con este ejemplo del radón en las zonas 

graníticas, ¿deberíamos cerrar todos los colegios de los 

pueblos de la sierra de Madrid? ¿Acaso los que abogan por 

el principio de precaución se han leído el grupo 2A o 2B? 

El mate caliente, una popular bebida muy consumida en 

algunos países latinoamericanos, está en el grupo 2A de 

cancerígenos, es decir, estamos bastante más seguros de 

que el mate produce cáncer que de que lo hace la exposición 

a las radiofrecuencias (RF), según la OMS. El principio 

de precaución se debe aplicar cuando tenemos pruebas 

teóricas y/o prácticas de la peligrosidad de un compuesto. 

Nuestros conocimientos de física y biología no apuntan a 

que las RF, dentro de los límites legales de frecuencia y 

potencia, sean peligrosas. Los estudios sobre la población 

no apuntan tampoco a la existencia de problema alguno en 

este sentido, pues la incidencia de cáncer cerca de emisores 

de RF no es estadísticamente diferente a la de cualquier 

otro lugar como para pensar en que la población expuesta a 

las mismas tenga más probabilidad de desarrollar este tipo 

de enfermedades.

[AMPA]  La Asamblea Parlamentaria del Consejo 

de  Europa  (2011)  reacciona  a  esa  clasificación:  con  su 

Resolución 1815 apela a la aplicación del principio de 

PRECAUCIÓN, especialmente con jóvenes y niños, y en 

concreto recomienda dar preferencia en escuelas y aulas a 

los sistemas de internet a través de conexión por cable, es 

decir, evitando la conexión inalámbrica WIFI.

El principal problema del cableado es que requiere 

espacio y una infraestructura. Es más probable, por lo que 

sabemos, que un niño se tropiece con un cable RJ45 tirado 

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por el suelo que no que la WiFi le provoque un cáncer. 

[AMPA] Ante la posibilidad de que los efectos de este 

tipo de radiación sobre el organismo, tanto a corto como 

a largo plazo, puedan ser muy graves, otros gobiernos y 

autoridades (Bélgica, Francia, Austria, Alemania, Rusia, 

Italia, Israel, Suiza, Suecia, entre otros) ya han adoptado 

el PRINCIPIO DE PRECAUCIÓN, estableciendo límites 

de  exposición  mucho  más  bajos  que  los  aquí  permitidos 

y  recomendando  expresamente  que  los  grupos  de 

población considerados más vulnerables a la radiación 

electromagnética, entre ellos los niños, no sean expuestos 

a ella de modo indiscriminado.  

Francia aplicó el principio de precaución a los 

transgénicos sin que hubiese pruebas de su peligrosidad. 

Pruebas que siguen sin existir. También ha sido el primer 

país en el que un juez reconoce el derecho de una mujer 

a una pensión por verse “afectada” por la radiación WiFi, 

pese a que la realidad científica es otra

6

Que  un  país  ponga  más  o  menos  límites  no  significa 

siempre que haya una razón científica detrás, pero sí quizás 

un interés político. Pocos políticos se hacen populares 

diciendo que determinada actividad no es peligrosa, cuando 

hay grupos sociales que afirman lo contrario. Al político que 

sigue esa estrategia se le suele acusar de haber sido comprado 

por las grandes multinacionales. Probablemente por eso, es 

habitual encontrar planteamientos pseudocientíficos de esta 

índole, en especial en partidos progresistas.  

Por otro lado, en cuanto al establecimiento de los 

niveles máximos de radiación, hay que entender que, si un 

dispositivo baja su potencia de emisión, su radio de acción 

se reducirá y, por lo tanto, será necesario instalar otro 

dispositivo que dé cobertura a la zona que se ha quedado 

sin  ella.  No  obstante,  bajar  las  potencias  y  aumentar  el 

número  de  dispositivos  puede  ser  justificable  en  algunos 

casos; por ejemplo para ser más eficientes energéticamente 

y  reducir  picos  de  energía.  Me  explico:  pensemos  en  un 

salón muy grande con armarios y columnas repartidos casi 

de manera aleatoria, donde tenemos una bombilla de gran 

potencia. Da igual dónde coloquemos la bombilla, pues 

habrá zonas casi sin luz y otras donde esta será excesiva. 

Además, la bombilla emitirá mucho calor y, si acercas 

demasiado la mano, podrás sentirlo y llegará un momento 

en el que te quemarás. ¿Cuál es la solución? Cambiar 

la bombilla potente por varias de menor potencia y 

distribuidas por toda la habitación. Así se consigue reducir 

las áreas sin iluminación, no te quemarás cuando acerques 

la mano, la cantidad de luz será más o menos constante y, 

si es innecesario iluminar alguna zona concreta, se puede 

reducir la intensidad de alguna bombilla o incluso apagarla. 

[AMPA] La radiación que reciben los niños en las aulas 

Mapa de exposición al radón en España (www.csn.es/mapa-de-exposicion-al-radon-en-espana)

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que utilizan WiFi para acceder a internet es muy superior 

a la del WiFi doméstico (e incluso a la emitida en las 

cercanías de una gran antena de telefonía móvil). Cada 

portátil conectado a internet vía WiFi es, al mismo tiempo 

que un receptor de la señal que emite el router, un emisor 

de ondas electromagnéticas. Por ello, a mayor número de 

portátiles conectados, mayores niveles de radiación. 

Habría que ver en qué medida es superior la radiación 

WiFi dentro de un aula respecto al interior de una vivienda y 

qué dispositivos se usan en cada caso. Algunos dispositivos 

WiFi permiten reducir estos valores de emisión, pero 

es importante mencionar que dichos dispositivos ya 

tienen como potencia máxima de emisión aquella que les 

dictamina la ley, potencia máxima legal ya muy por debajo 

de  lo  que  los  estudios  científicos  consideran  peligroso. 

En otras palabras, la ley ya está aplicando el principio de 

precaución.

[AMPA] Los efectos de las radiaciones electromagnéticas 

son acumulativos. A mayor tiempo de exposición, más 

posibilidades de desarrollar algún tipo de enfermedad. 

En los centros con WIFI, este  permanece continuamente 

conectado (como mínimo el router principal) y los niños 

mantienen  siempre  la  búsqueda  de  señal  de  su  portátil 

encendida. 

Los efectos de las radiaciones electromagnéticas no 

ionizantes, como las de una WiFi, no son acumulativos. Las 

radiaciones ionizantes sí producen efectos acumulativos, 

como  degradación  en  los  tejidos  y  el ADN.  Si  un  fotón 

no tiene la suficiente energía, no ionizará nada. Da igual 

que un átomo reciba millones de fotones de baja energía, 

pues aunque la suma fuese increíble, no se ionizará (solo 

se calentará, llegado el caso). Eso sí, como reciba un sólo 

fotón con suficiente energía, sí se podrá ionizar. Es decir, 

hay un límite inferior que determina si un fotón puede 

ionizar o no. 

Recordemos que estamos continuamente expuestos a un 

tipo de radiación ionizante que provoca daños en la piel, 

como quemaduras e incluso cáncer de piel. Esta fuente de 

radiación ionizante proviene de un reactor nuclear inmenso 

que da energía al planeta donde vivimos: el Sol. Más allá 

de la piscina o la playa, pocos padres se preocupan por dar 

protector solar a sus hijos para evitar los daños que puede 

producir la exposición a la luz solar. ¿Acaso es esta una 

actitud coherente? 

Para terminar con este punto, haremos un pequeño 

comentario  tecnológico:  los  dispositivos  móviles  que 

tienen conectada la búsqueda de señal 

no emiten radiación; 

simplemente están escuchando. Si además emitieran, sus 

baterías se agotarían aún más rápido de lo que ya lo hacen. 

Cuando están conectados a una red, aunque no estemos 

usándolos, realizan apenas un mínimo de comunicaciones 

de actualización de datos.

[AMPA]  Escuelas  que  utilizan  WIFI  en  las  aulas 

han reportado problemas prácticos, como por ejemplo 

la  inestabilidad  de  la  señal  que  cae  constantemente 

dificultando  el  trabajo  en  las  aulas,  o  la    imposibilidad 

de actualizar el antivirus y programas al mismo tiempo 

al caer la señal con la consiguiente pérdida de tiempo y 

frustración. Estos problemas no existen con el cableado. 

La máxima velocidad que da un acceso WiFi está muy 

por debajo del que puede aportar el cableado, pero esto es 

algo con lo que se cuenta al elegirlo como solución. Los 

cortes de conexión mediante WiFi ocurren cuando hay 

demasiados dispositivos intentándose conectar al mismo 

tiempo, pues al ser un sistema de acceso compartido, 

se satura y puede sufrir caídas. Es decir, se trata de un 

problema de diseño al no haberse dispuesto los suficientes 

puntos de acceso con la potencia necesaria. Esto es 

equivalente a poner insuficientes cables de red dentro de 

un aula de informática y que se tuviese que compartir la 

conexión conectando y desconectando cables de un PC a 

otro. Por otro lado, el coste de instalación de un sistema de 

comunicaciones WiFi dentro de un colegio es mucho más 

bajo que si se intentase dar acceso mediante cableado. En 

definitiva, todo tiene sus pros y sus contras, toda tecnología 

tiene sus puntos fuertes y sus puntos débiles. El sistema 

de cableado permite una seguridad mayor en las redes, es 

muy estable y es difícil que tenga cortes. Sin embargo, es 

caro e implica una movilidad reducida, al contrario que 

la solución con WiFi, que permite el traslado de equipos 

por una sala e incluso por todo un edificio con una misma 

instalación. 

3. Efectos biológicos tras recibir radiación 

electromagnética 

Hay que distinguir entre los efectos producidos por 

la radiación ionizante y los producidos por la radiación 

no ionizante. Pero, ¿qué es la radiación ionizante? La 

radiación ionizante es aquella que puede ionizar moléculas 

o átomos; es decir, aquella que puede provocar una pérdida 

o una ganancia de electrones. Esto puede llevar a que un 

determinado compuesto deje de ser estable, a que se rompa 

su estructura y que reaccione con otros compuestos. A nivel 

biológico, esto puede significar degradar los tejidos y dañar 

el ADN. 

Los elementos radiactivos —por ejemplo, el radio— 

emiten de forma natural unos determinados tipos de 

radiación electromagnética ionizante. Y esta paronimia 

radiación-radiactividad puede llevar a ideas equivocadas. 

Por ello, es habitual encontrar personas que piensan que 

las antenas de telefonía o los hornos microondas son 

radiactivos. La radiactividad comporta la emisión de 

radiación ionizante; pero no toda radiación tiene que ver 

con la radiactividad. Y es uno de los primeros problemas 

que  debemos  enfrentar:  la  incorrecta  asimilación  de  este 

tipo de conceptos. 

¿Cuáles son las radiaciones ionizantes?

Pueden ser de tres tipos:

●  Radiación  alfa:  Consiste  en  núcleos  de  helio  sin 

electrones; partículas de baja energía, que pueden ser 

detenidas fácilmente, pues no son capaces de atravesar una 

simple hoja de papel.

●  Partículas  beta:  Electrones  procedentes  del  núcleo 

de los átomos. Constituyen una radiación penetrante que 

puede ser interceptada por una fina lámina de plomo.

●  Rayos X y gamma: Fotones de frecuencias superiores 

a 10

15

 Hz, es decir, aquí sí, ondas electromagnéticas, pero 

de muy alta frecuencia. Aquí también podemos incluir la 

radiación ultravioleta, debido a sus efectos mutagénicos.

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La tecnología WiFi trabaja en la banda de 2,4 GHz y de 

5 GHz (recientemente habilitada); es decir, de 2,4x10

9

 Hz 

y de 5x10

9

 Hz. Por lo tanto, la WiFi está en un rango de 

frecuencias entre cien mil y un millón de veces inferior al 

de las radiaciones ionizantes (10

15

 Hz, como dijimos).

¿Cuáles son los efectos en la salud por recibir 

radiación de un tipo u otro?

La radiación ionizante puede provocar cáncer, patologías 

hereditarias, necrosis y un largo etcétera. En cambio, 

la radiación no ionizante puede provocar cataratas, 

quemaduras de piel, quemaduras internas y golpes de 

calor. Es decir, cuando recibimos radiación ionizante 

podemos sufrir daños en el ADN, lo que puede provocar 

enfermedades a medio y largo plazo. Si recibimos gran 

cantidad de radiación ionizante en un plazo muy corto de 

tiempo, nuestros tejidos se verán profundamente dañados, 

ante lo que nuestras células recurren a la apoptosis, o muerte 

celular programada. Si el daño es suficientemente intenso, 

moriremos en un intervalo de tiempo bastante corto.

4. Geobiología, una vieja nueva forma de tomarnos 

el pelo

La 

Geobiología es un área de estudio interdisciplinario 

que investiga las relaciones entre los organismos vivos y 

su entorno fisicoquímico. Este campo de estudio reúne a 

investigadores en geoquímica, mineralogía, climatología, 

microbiología y otras disciplinas

7

. Desgraciadamente, el 

nombre de Geobiología ha sido robado por los practicantes 

del zahorismo y el Feng-Shui para hacer referencia a un 

compendio de mitos, leyendas, engaños e idioteces con 

las que poder seguir timando a gentes poco informadas, 

disfrazados con aspecto de ciencia seria

8

. La difusión en 

internet de este segundo concepto es tal que, en las dos 

primeras páginas de Google, solo aparece un enlace a la 

Wikipedia como única referencia al campo de estudio 

científico  interdisciplinario,  mientras  que  el  resto  se 

relacionan con el zahorismo

9

.

¿Por qué la mencionamos aquí? Uno de los objetivos 

de esta geobiología  impostada es “protegernos” contra 

las radiaciones artificiales y reconducir correctamente las 

radiaciones naturales. Si en vez de hablar de radiaciones 

hablamos de energías —términos que utilizan y mezclan 

equívocamente con demasiada frecuencia—, veremos 

la clara relación con el Feng-Shui y la radiestesia. ¿Cuál 

es el negocio? Cursos, libros, actividades, proyectos 

empresariales para reformas y construcciones “sanas”, 

así como objetos, a modo de amuletos, para reducir 

supuestamente las “dañinas” radiaciones artificiales

10

La  geobiología/zahorismo  ha  generado  una  red 

empresarial que también tiene su propia fundación, la 

Fundación para la Salud Geoambiental, la cual da servicio 

a empresas y tiene su propia tienda. En ella venden por 

ejemplo unos cascos antirradiación electromagnética 

a 19€; una caja de 15 filtros para eliminar el ruido en la 

red eléctrica a 635,55€; un biotest, o medidor de campos 

eléctricos, a 250€; un monitor de radón a 250€; unas cortinas 

de algodón ecológico, cobre y plata a 93€. Curiosamente, 

a pesar de que el radón tiene un origen natural (habitual 

por ejemplo en la sierra de Madrid por su concentración de 

rocas graníticas y metamórficas) y que por lo tanto, según su 

planteamiento general, debería ser buena (por natural), en 

su web tienen un apartado en el que sostienen que el radón 

es malo, sin tan siquiera mencionar dicho origen natural 

de su radiación, quizá por aquello de que lo geológico no 

ha sufrido del todo esa elevación a lo místico o espiritual 

por parte de estos movimientos New-Age, lo que sí suele 

background image

el esc

é

ptico

43

anuario 2016

ocurrir con la parte biológica de la naturaleza

11

.

Esta  fundación  colabora  con  otras  dos:  la  Fundación 

Vivo Sano, de temple similar, y la Fundación Alborada. 

Esta última tiene consulta médica en una finca de Brunete 

(Madrid), y su directora inició una petición al Congreso de 

los Diputados para solicitar el reconocimiento de la Sensi-

bilidad Química Múltiple (SQM) como enfermedad orgáni-

ca. En su consulta ofrecen tratamientos prolongados y sus 

habitaciones están “libres de químicos”. Una peculiaridad 

es que la Fundación Vivo Sano tiene el mismo domicilio 

social que la Fundación para la Salud Geoambiental, pues 

ambas están en la calle Príncipe de Vergara, 36, 6º derecha, 

28001 Madrid

12, 13

Estas tres fundaciones forman un pilar fuerte y trabajan 

para que este tipo de creencias persistan. Mientras esto ocu-

rra, podrán hacer caja con ellas.

5. ¿Ocurrirá lo mismo con la Li-Fi?

Ha llovido mucho desde ese enero de 1993 en el que el 

miedo a la telefonía móvil se hizo noticia. A pesar de la 

multitud de estudios que demuestran la seguridad de dichas 

emisiones, una parte nada despreciable de la población si-

gue pensando que el uso de las RF es peligroso. 

A pesar de que las ondas de radio son miles de veces me-

nos energéticas que las de la luz visible, muchos consideran 

que aquellas son dañinas para la salud, mientras que la luz 

es natural y saludable. ¿Qué pasará cuando llegue a nues-

tros hogares una tecnología similar a la WiFi, pero que usa 

pulsos de luz? Esta tecnología ya existe. Se llama Li-Fi, y la 

primera prueba en entorno real ha proporcionado una velo-

cidad 100 veces superior a la conseguida con la WiFi. Esta-

mos hablando de valores de 1 Gbps, y las pruebas de labo-

ratorio llegaron a los 224 Gbps. El principal inconveniente 

de esta velocidad es que su rango de acción no pasa de una 

decena de metros, pero con moduladores en todos los focos 

LED se consigue una cobertura bastante buena

14

.

A pesar de los numerosos estudios científicos, artículos 

divulgativos y charlas celebradas en los últimos años, el 

miedo a las RF continúa. Así que me pregunto: ¿la tecnolo-

gía Li-Fi tendrá mejor o peor acogida que la WiFi? ¿Habrá 

voces que levanten la alarma social cuando esta tecnología 

esté en nuestros hogares y centros de educación? ¿Oiremos 

la frase “La Li-Fi es mil veces más dañina de lo que era 

la WiFi”? ¿Veremos filtros de luz para evitar la “malvada” 

Li-Fi? ¿Veremos cactus orgánicos para evitar el daño pro-

vocado por la misma? ¿Se venderán gafas de sol anti-Li-Fi?

No sé qué artilugio inventarán para aprovecharse de un 

miedo que aún no ha aparecido, pero de una cosa estoy se-

guro, y es que la insensatez está ahí fuera, esperando a que 

llegue el magufo de turno para que la distribuya. Tanto ha-

blar de verdad y mentira, me viene una frase a la cabeza:

“La luz cree que viaja más rápido que cualquier otra 

cosa, pero es un error. No importa lo rápido que viaje la 

luz, siempre se encuentra con que la oscuridad ha llegado 

antes y la está esperando” (Terry Pratchett, El segador).

6. Conclusiones

La instalación de una WiFi en un colegio debe ser una 

cuestión técnica, ya que no se ha visto que esta presente 

problema alguno para la salud de los niños. Aunque el prin-

cipio de precaución puede resultar útil en algunos casos, 

aplicarlo sin control nos llevaría —mejor dicho, ya nos está 

llevando— a situaciones ridículas e inviables.

Ningún estudio serio indica que se presenten problemas 

adversos causados por el uso de radiofrecuencias, siempre 

y cuando las potencias y las frecuencias estén dentro de los 

límites legales establecidos. 

Los estudios realizados con personas supuestamente 

electrosensibles no muestran correlación entre el malestar 

y la exposición de ondas electromagnéticas. Algunos de los 

que se denominan electrosensibles son simplemente per-

sonas autosugestionadas que sufren un malestar físico al 

pensar que están siendo expuestas a radiaciones nocivas, 

independientemente de cuál sea la situación real. Informar 

correctamente sobre qué son las radiofrecuencias y sus 

efectos biológicos desde la niñez disminuiría probablemen-

te el número de casos de electrosensibilidad. 

A mi entender, el efecto más perjudicial y que se debería 

estudiar con más atención es el de la relación entre los cam-

pos de RF y la molécula de ADN, ya que esta, al ser polar, 

puede verse afectada por la oscilación de los campos.

Incluso aunque existiese la posibilidad de que la radia-

ción no ionizante generase un gran número de radicales 

libres en las células de nuestro cuerpo y provocase un des-

equilibrio químico, esto no implicaría que dichos efectos 

fuesen significativos, ya que estos podrían ser ser muy dé-

biles o se podrían compensar con otros efectos contrarios. 

Referencias

[1] http://magonia.com/2014/01/21/el-origen-del-miedo-

a-que-el-telefono-movil-cause-cancer/

[2] http://www.lavanguardia.com/lacon-

tra/20111010/54228364832/no-se-olvide-de-apagar-el-wi-

fi-por-la-noche.html

[3] http://www.etsist.upm.es/estaticos/catedra-coitt/

web_salud_medioamb/seminario_cancer/documentacion/

OI6.PDF

[4] http://magonia.com/2011/10/11/el-origen-del-pani-

co-electromagnetico-sigan-el-dinero/

[5] https://www.csn.es/images/stories/publicaciones/uni-

tarias/informes_tecnicos/mapa_radn.pdf

[6] http://www.lavanguardia.com/sa-

lud/20150901/54435059925/mujer-alergica-wifi-incapaci-

dad-pension.html

[7] https://es.wikipedia.org/wiki/Geobiologia

[8] http://www.arquitecturasana.com/es/feng-shui-y-

geobiologia/

[9] https://www.google.es/?gws_

rd=ssl#q=geobiologia&start=0

[10] http://www.geobiologia.org/gea/

[11] http://tienda.saludgeoambiental.org/

[12] http://www.vivosano.org/

[13] http://www.saludgeoambiental.org/contacto

[14] http://www.rtve.es/alacarta/videos/telediario/

internet-mas-rapido-nunca-tecnologia-lifi-logra-transmitir-

datos-traves-luz-led/3443366/