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Acupuntura y Cáncer:

A propósito de la xerostomía post-radioterapia

Víctor Javier Sanz Larrínaga

L

a acupuntura, si nos atenemos a los textos habitua-

les, se presenta como la panacea universal capaz de 

curar o mejorar la mayoría de las enfermedades hu-

manas o animales, desde la eliminación de lombrices a la 

mejoría del sida o del alzheimer. Sin embargo, como atre-

verse a tratar el cáncer sería científicamente inadmisible y 

bioéticamente reprobable, la mayoría de los acupuntores 

han optado por un camino intermedio y más modesto, aun-

que igualmente fraudulento, a saber: aliviar los síntomas 

que indefectiblemente acompañan al cáncer o evitar los 

secundarismos propios de los tratamientos científicos que, 

desgraciadamente, suelen ser muy agresivos, tal es el caso 

de la quimioterapia y radioterapia.

Un buen ejemplo de esto último son los cánceres de ca-

beza y cuello. Según la Sociedad Europea de Oncología 

Médica, alrededor de medio millón de personas en todo el 

mundo desarrollan este tipo de cánceres, la mayoría de los 

cuales reciben radioterapia con sus consiguientes efectos 

secundarios. A nivel de las glándulas salivales, que es la 

cuestión que vamos a analizar en este artículo, la acción de 

la radioterapia origina un infiltrado inflamatorio que condu-

ce a la atrofia y fibrosis del tejido glandular con la corres-

pondiente pérdida de funcionalidad.

La manifestación principal de ese daño se denomina 

xerostomía, que es el término empleado en medicina para 

referirse a la sequedad de boca por disminución del flujo 

salival. La intensidad y severidad de la xerostomía post-

radiación depende tanto de la dosis administrada como de 

la cantidad de glándula irradiada. Dosis superiores a 4.000 

cGy (para otros 6.000 cGy) ocasionan un daño permanen-

te en la capacidad de producir saliva. Este es un dato im-

portante, porque en aquellos pacientes con las glándulas 

permanentemente  dañadas  (atrofiadas  y  fibrosadas)  ni  la 

mismísima acupuntura podrá estimular la secreción de una 

gota de saliva. Por lo tanto, el estado de las glándulas sali-

vales debería ser una variable fundamental a la hora diseñar 

los ensayos clínicos sobre la xerostomía.

Según la mayoría de los investigadores, hasta el 41 % 

de los pacientes refieren sequedad bucal incluso cinco años 

después de haber recibido el tratamiento. Y lo que es peor, 

la sequedad bucal afecta de manera notable a la calidad de 

vida del enfermo. Produce, entre otras molestias, dificultad 

al hablar, al comer, pérdida del sentido del gusto e incluso 

alteraciones del sueño. Para paliar esta sintomatología exis-

te una serie de soluciones higiénicas que ofrecen un cierto 

alivio a corto plazo, como dentífricos y enjuagues bucales. 

Por su parte, los tratamientos estrictamente médicos, como 

la pilocarpina, tampoco son muy efectivos y, además, tie-

nen efectos secundarios notables que suelen empeorar el 

cuadro clínico del paciente. Todas estas insuficiencias de 

la medicina científica son el caldo de cultivo ideal para el 

desarrollo de los tratamientos alternativos, entre los cua-

les, cómo no, está en primer lugar la acupuntura. ¿Qué nos 

ofrecen al respecto las maravillosas agujas chinas? Como 

de costumbre, vanas promesas envueltas en ensayos clíni-

cos vistosos. Veámoslo.

Existen, en efecto, varios estudios sobre la efectividad 

de la acupuntura en la xerostomía post-radiación. Hasta la 

fecha, el más mediático ha sido el de Meng y colaborado-

res

1

, que será al que dedique la parte fundamental del pre-

sente artículo. No obstante, dada mi proverbial generosidad 

“acupunturista”, voy a incluir en esta crítica otro estudio  

(Simcock, 2012)

2

, también favorable a la acupuntura, aun-

que algo más moderado y reflexivo, razón por la cual lo 

usaré como contrapunto al de Meng.

Objetivo

El objetivo del ensayo de Meng consiste en determinar 

si la acupuntura puede prevenir la xerostomía entre los 

pacientes con carcinoma nasofaríngeo sometidos a radio-

terapia de cabeza y cuello. Por su parte, el ensayo de Si-

mcock tiene como objetivo aliviar la xerostomía crónica 

en pacientes sometidos a radioterapia por cáncer de cabeza 

y cuello.

Descripción

1. Comencemos por el ensayo de Meng. En el apartado 

dedicado a la metodología se nos dice que es un ensayo 

D

ossier

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aleatorizado y controlado en el que 40 pacientes fueron 

sometidos a un tratamiento de acupuntura (tres veces por 

semana durante las 7 semanas que duró la radioterapia) y 

46 a la “atención estándar” (es decir, permanecer a la es-

pera siguiendo su vida y tratamientos habituales). Los par-

ticipantes fueron tratados en la Fudan University Shangai 

Cancer Center (Shangai, China). Las medidas subjetivas 

incluyeron dos cuestionarios sobre la xerostomía y otros 

síntomas relacionados con el cáncer. Las medidas objetivas 

fueron las tasas de flujo salival mediante estimulación.

Ni que decir que el resultado fue escandalosamente favo-

rable a la acupuntura. Al mes de haber recibido la radiote-

rapia, el 54,3 % de los pacientes del grupo de acupuntura 

y el 86,1% del “grupo de control” informaron de síntomas 

de xerostomía clínicamente significativos (es decir, el gru-

po tratado con acupuntura presentó un menor porcentaje de 

pacientes con xerostomía ). Seis meses después de finalizar 

la radioterapia, el 24,1 % de los participantes en el grupo 

de acupuntura y el 63,6% del grupo de control continua-

ron informado de tales síntomas. Las tasas de flujo salival 

también fueron mayores en los pacientes del grupo de acu-

puntura que en los del “grupo de control” a partir de las 3 

semanas de la administración de radioterapia y persistieron 

hasta los seis meses, período en el que finalizó la evalua-

ción del tratamiento. Y por si fuera poco, la acupuntura 

también redujo la gravedad de los síntomas relacionados 

con el cáncer, además, obviamente, de la sequedad bucal.

2. En el caso de Simcock se reclutaron 145 pacientes con 

xerostomía inducida por radioterapia procedentes de siete 

centros del cáncer del Reino Unido. Todos los participantes 

habían recibido la radioterapia año y medio antes. En el 

ensayo (con asignación aleatoria de los grupos) se comparó 

la acupuntura con sesiones de “atención educativa” sobre 

el cuidado bucal. Cuatro semanas después de finalizar estos 

dos tipos diferentes de tratamiento, se intercambiaron los 

pacientes para recibir el tratamiento contrario. Las medidas 

subjetivas se hicieron también con cuestionarios en los que 

figuraban preguntas sobre los cambios de síntomas durante 

el tratamiento: labios secos, necesidad de beber agua para 

aliviar la sequedad, saliva pegajosa, etc. Para las medidas 

objetivas se utilizaron tiras de papel de Schirmer, con las 

que se medía la cantidad de saliva en la boca.

    En el capítulo de resultados, a diferencia de lo referi-

do en el ensayo de Meng, los investigadores no encontra-

ron cambios significativos en la producción de saliva en la 

boca, es decir, que la producción de saliva de los partici-

pantes no fue diferente después de la acupuntura que des-

pués de las sesiones de higiene bucal. Por el contrario, en el 

caso de los cuestionarios (medidas subjetivas), el grupo de 

acupuntura fue dos veces favorable (mejoría de los sínto-

mas) en relación al grupo que solo había recibido “atención 

educativa”. Pero, entre tanto éxito, había una excepción 

interesante: los pacientes que presentaban xerostomía se-

vera desde el inicio del estudio, solo aproximadamente una 

cuarta parte contestaron que habían mejorado con la acu-

puntura. En suma, priman los resultados subjetivos frente a 

los objetivos (que son nulos). Y cuando los problemas son 

severos, la acupuntura deja de funcionar. 

Hay también otra diferencia importante entre los ensa-

yos de Meng y Simcock. Este último y sus colaboradores 

admiten que los resultados son limitados por el diseño del 

estudio. Por ejemplo, debido a que no tienen un grupo de 

control para poder comparar con el tratamiento de acupun-

tura, les resulta difícil saber qué parte del beneficio se debe 

a los efectos de las agujas y qué parte a las expectativas 

del paciente, es decir, al efecto placebo. Tampoco en este 

ensayo existe el doble ciego. Por todo ello, los investigado-

res dijeron que los futuros estudios deberán soslayar estos 

problemas y tener en cuenta la duración de los efectos de la 

acupuntura así como la explicación del beneficio. Tras estas 

afirmaciones se hacen inevitables dos preguntas: ¿Por qué 

realizar ensayos clínicos que previamente se sabe que son 

defectuosos? ¿No hubiese sido mejor esperar y hacer uno 

correcto? Y por si estas contradicciones fueran pocas se nos 

dice que, a pesar de los importantes defectos y limitaciones 

del estudio, ¡no hay razón para rechazar la acupuntura! Cla-

ramente, Simcock y colaboradores rompen su moderación 

y muestran la cara más pseudocientífica y panfletaria de la 

acupuntura. ¿Alguien se imagina que esto lo hubiera hecho 

una compañía farmacéutica con un fármaco convencional?

Crítica

Lo único novedoso del ensayo de Meng, como ya lo he 

mencionado, es que se trata de un estudio preventivo; de 

hecho, a los 6 meses del inicio, el tratamiento seguía sien-

do tan efectivo como el primer día. Este tipo de hazañas 

médicas, algunas dignas de la serie televisa Kung-Fu, son 

cosa corriente en China. Por ejemplo, Yin Wenyuan, del 

departamento de anestesia del famoso Hospital  Renji de 

Shangai, informa de la utilización de acupuntura sin anes-

tesia general nada menos que en una cirugía de by-pass co-

ronario. El paciente, de 76 años de edad, al día siguiente de 

la intervención, que duró cuatro horas, ya se levantaba de 

la cama y al poco tiempo fue dado de alta. Ni que decir que 

su repercusión en los medios (China Daily,  27-12-2007) 

fue impresionante y en el mundo de la acupuntura se ha 

convertido en un clásico de culto.

Volviendo a nuestro modesto estudio, podemos distinguir 

Hasta el 41 % de los pacientes 

refieren sequedad bucal inclu-

so cinco años después de ha-

ber recibido el tratamiento. Y 

lo que es peor, la sequedad bu-

cal afecta de manera notable a 

la calidad de vida del enfermo.

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una serie de errores, casi de bulto, que lo invalidan.

1. 

No es doble ciego. Es decir, quien aplica la acupuntura 

sabe de sobra si es verdadera o simulada (placebo) y quien 

la recibe también. Motivo más que suficiente para invalidar 

el estudio. Ya vimos que el ensayo de Simcock presentaba 

el mismo defecto. Como consecuencia:

2. 

No es controlado. Tanto Meng como Simcock y sus 

respectivos colaboradores mienten descaradamente cuando 

dicen que utilizan controles, puesto que en ambos casos no 

existe un grupo de control con acupuntura simulada (place-

bo). Y por si fuera poco, intentan engañarnos utilizando el 

grupo de “atención estándar” (en el que los enfermos hacen 

la vida habitual o reciben atención educativa respecto a la 

higiene bucal) como si fuera un grupo de control

3

. Por des-

gracia, es un engaño que comienza a hacerse frecuente en 

las pseudomedicinas, sobre todo en acupuntura.

3. 

El método de medida no es fiable. Por una parte, los 

propios autores (Meng y colaboradores) reconocen como 

subjetiva la medida suministrada por el cuestionario. Con 

semejante método, hablar del 54,3 % o del 86,1 % como 

si fueran medidas exactas de la evolución del proceso es 

una tomadura de pelo, ya que se trata de una mera eva-

luación clínica de carácter orientativo. Esto es similar a lo 

que ocurre con la “medición del dolor” mediante escalas 

analgésicas

4

. Por otra parte, la medida del flujo de saliva es 

ciertamente objetiva, pero el método para obtener la tasa 

de salivación mediante estimulación ya no lo es tanto y, 

en consecuencia, puede influir en los resultados. La prueba 

de ello es que en el estudio de Simcock, utilizando tiras de 

Schirmer,  no  se  encontraron  cambios  significativos  en  la 

producción de saliva en la boca, es decir, que la producción 

de saliva de los participantes no fue diferente después de la 

acupuntura que después de las sesiones de higiene bucal. 

Más aún:

Por  definición  -afirma  el  propio  Richard  Simcock-  los 

pacientes con xerostomía crónica producen poca o nada de 

saliva, por lo que las mediciones objetivas son realmente 

difíciles. Muchos estudios se han centrado en la medición 

objetiva de la cantidad de saliva que se produce, pero la 

cantidad de saliva producida no influye necesariamente en 

la sensación de boca seca. La xerostomía es, por lo tanto, 

un síntoma totalmente subjetivo: es lo que el paciente dice 

que es, independientemente de la medición de saliva.

  4. 

Por último, los resultados carecen de plausibilidad 

biológica. Resulta gratuito postular -como hacen los au-

tores de ambos estudios- mecanismos “neuro-vasculares” 

para explicar la supuesta efectividad de la acupuntura en la 

xerostomía. Las razones son varias. En primer lugar, no se 

aportan pruebas de ello. Se trata de pura especulación. En 

segundo lugar, es fácil entender que una glándula atrofia-

da y fibrosada haya perdido su funcionalidad y, por tanto, 

cualquier mecanismo que se postule carecerá de sentido. 

Ya vimos que cuanto más severo era el daño producido por 

la radioterapia, menor era el éxito (incluso subjetivo) de 

la acupuntura. Por último, ese tipo de mecanismos cientí-

ficos ad hoc son insuficientes para explicar el resto de las 

indicaciones médicas del acupunto o acupuntos utilizados, 

y,  en  caso  de  que  fueran suficientes para explicar dichas 

indicaciones, entonces invalidarían (por superfluo) al pro-

pio sistema médico chino (QiYin-Yang, meridianos, etc.), 

del mismo modo que en astronomía la teoría heliocéntrica 

invalida (hace superflua) a la geocéntrica.  Por eso, creer 

en la acupuntura es como creer que el Sol gira alrededor de 

la Tierra. Y si para propagar el engaño se admiten ambas 

teorías con sus correspondientes explicaciones, que es lo 

que de hecho sucede, se incurre en el sofisma de la doble 

explicación (4).

Conclusión

En suma, en el caso de Meng nos encontramos ante un 

estudio positivo para la acupuntura, pero cuyos graves de-

fectos en el diseño invalidan los resultados. De modo si-

milar, Simcock admite el mal diseño de su estudio y, en 

consecuencia, la poca fiabilidad de los resultados. Por lo 

tanto, las agujas chinas siguen siendo tan efectivas como 

la astrología médica o las oraciones a los santos. Quizás 

Simcock se refería a esto último cuando recomendaba el 

uso de la acupuntura.

1- Meng Z et al. (2012). Randomized controlled trial of acupuncture for pre-

vention of radiation-induce xerostomia among patients with nasopharyngeal 

carcinoma. Cancer doi: 10.1002/cncr.26550.Epub2011.

2- Simcock R et al. (2012). ARIX: a randomized trial of acupuncture v oral 

care sessions with chronic xerostomia following treatment of head and neck 

cancer. Annals of Oncology (2012). doi: 10.1093/annonc/mds515.

3- Según las normas de la Medicina Basada en la Evidencia, la efectividad 

terapéutica siempre se valora comparando el grupo experimental con el pla-

cebo, no con “no hacer nada” (grupo de no-acupuntura o grupo de “atención 

estándar”). En efecto, el grupo de no-acupuntura carece de validez como 

grupo de control, puesto que el cegamiento no existe, y sin cegamiento la 

comparación entre acupuntura verdadera y no-acupuntura está totalmente 

borrada por el sesgo, es decir, resulta absolutamente inútil. Por el contrario, 

la comparación con el “mundo real” se hace una vez que el medicamento o 

la técnica terapéutica han resultado efectivos en el ensayo clínico (aleato-

rizado, controlado y doble ciego). Ésta es la razón por la cual, los médicos, 

cuando tomamos alguna decisión en el “mundo real”, es decir, en la consulta 

ambulatoria o en el hospital lo hacemos basándonos precisamente en la 

diferencia que existe entre el grupo experimental y el grupo placebo.

4- Víctor Javier Sanz (2012). La acupuntura ¡vaya timo! Pamplona. Laetoli.

Quien aplica la acupuntura 

sabe de sobra si está practican-

do la acupuntura verdadera o 

simulada (placebo) y quien la 

recibe también. Motivo más 

que  suficiente  para  invalidar 

el estudio porque no es doble 

ciego.