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te, sino solo echar un vistazo racional y crítico a la historia.

Para poder entender lo que ocurrió con los habitantes de 

Roanoke, no debe perderse de vista, ni un momento, las rela-

ciones con los indios. Que, durante todo este tiempo, habían 

sido, cuando menos, problemáticas. Aunque al principio al-

gunas tribus habían abrazado a los colonos, pronto comen-

zaron a considerarlos un problema al ver que suponían una 

competición por la tierra y los alimentos. Por otro lado, las 

incursiones de exploradores europeos en sus territorios en 

busca de oro y otros materiales suponían una intromisión en 

los asuntos indios, ya que para garantizar su propia seguri-

dad los exploradores no dudaban en establecer alianzas con 

determinadas tribus aprovechando sus rencillas y aún con su 

colaboración las trataban con extrema dureza.

Es importante tener siempre presente este detalle, ya que, 

como se verá al final de la historia, es más plausible acudir a 

una explicación basada en alguna actuación de las tribus in-

dias, sea cual sea, que apelar a explicaciones más extrañas o, 

sencillamente, no explicar nada y decir que “hay un misterio 

sin resolver”. Por otro lado el misterio en sí está mal plan-

teado, no es que no sepamos qué ocurrió con los habitantes 

de Roanoke, sino que desconocemos a causa de qué. ¿Qué 

ocurrió? Que desaparecieron. Por qué ocurrió, bien que fue-

ron asesinados por los indios, los españoles, murieron de 

hambre, fueron esclavizados, absorbidos por alguna tribu…, 

es lo que desconocemos y es, precisamente, lo que hay que 

explicar.

 

La historia de la colonia de Roanoke.

La iniciativa de establecer colonias inglesas en el Nue-

vo Mundo partió de Sir Walter Raleigh, hermanastro de Sir 

Humphrey Gilbert – el primero en alcanzar Terranova-, tras 

E

l primer asentamiento inglés en el Nuevo Mundo, la 

colonia de la isla de Roanoke, en lo que hoy es el 

estado de Carolina del Norte, fue encontrada en 1590 

por John White, su gobernador, vacía y sin rastro alguno de 

sus habitantes, que incluían a la hija del gobernador y su 

nieta. Lo único que los colonos habían dejado tras de sí fue 

una inscripción grabada en un trozo de madera: Croatoan, 

el nombre de una isla cercana y de una de las tribus de la 

región.

Pero tiempo atrás los primeros habitantes de la colonia, 

fundada en 1585, corrieron también una suerte lamentable. 

En 1586 la gran mayoría de habitantes de la colonia pide al 

corsario Francis Drake que los traslade de vuelta a Inglate-

rra, dejando tras de sí un pequeño retén. Tiempo después 

un  nuevo contingente llega a la colonia y solo encuentra el 

esqueleto de uno de aquellos 15 hombres; del resto no había 

rastro alguno.

Este es uno de los argumentos, o de la historia, más re-

petida en el mundillo del misterio y lo enigmático cuando 

se pretende hablar de “desapariciones misteriosas” – como 

si hubiese alguna que no lo fuese -, de posibles raptos por 

entes, ovnis, espíritus o cualquier otra cosa, al tiempo es ar-

gumento habitual de películas y novelas de misterio y terror 

(véase La tormenta del siglo o Phantoms). En este último 

caso, el empleo de los acontecimientos de Roanoke es total-

mente legítimo como recurso argumental, en el resto solo es 

una excusa para vender un supuesto enigma donde en rea-

lidad no lo hay y seguir manteniendo el velo del misterio 

para hacer negocio. Proponemos analizar, en las páginas si-

guientes, qué ocurrió en la isla de Roanoke y cuáles son las 

posibles explicaciones y veremos que no es necesario acudir 

a ninguna presencia extraña ni ninguna actividad inquietan-

La

 

colonia perdida

 

de

Roanoke

Posibles explicaciones

Roberto García Álvarez y Ruth Álvarez Aliaga

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obtener los privilegios de Isabel I, que le daba un plazo de 10 

años para la labor. Raleigh, al igual que su hermanastro, esta-

ba convencido de los grandes beneficios que para la Corona 

Inglesa traería asentarse en el Nuevo Mundo, tanto para la 

obtención de materias primas como para instalar bases desde 

las que atacar los buques y asolar las posesiones españolas.

 Raleigh envió una primera expedición dirigida por los 

exploradores Philip Amadas y Arthur Barlowe que, en 1584, 

regresaron hablando de la tierra idílica de los Outers Banks 

en Carolina del Norte. Además, habían establecido contac-

to con los indios de la zona a los que encontraron pacíficos 

y dispuestos a colaborar con los europeos. Como prueba, 

traían dos indios: Manteo y Wanchese, que fueron mostrados 

tanto a la reina como a Raleigh. Estos exploradores habían 

cometido un error de cálculo que costaría muchas vidas en 

los primeros intentos de asentarse en el Nuevo Mundo y que 

también da cuenta, en parte, de los acontecimientos de la isla 

de Roanoke. Habían visitado la zona en pleno verano, cuan-

do el clima es agradable y la comida abundante, por lo que 

los indios no habían visto a los europeos como competidores 

por ésta y por la tierra de cultivo. Pero las cosas en invierno 

serían muy diferentes.

Raleigh aguardó a la primavera del año siguiente para 

enviar su expedición de 108 hombres, compuesta principal-

mente por veteranos militares. La misión consistía en ex-

plorar la zona en busca de riquezas y establecer una colonia 

permanente. El 9 de abril de 1585 la expedición comandada 

por Richard Grenville, primo de Raleigh, parte del puerto de 

Plymouth. Además de los ingleses, llevaban a los dos indios 

que habían sido presentados ante la reina y que ahora habla-

ban perfectamente inglés, para que les sirviesen de intérpre-

tes en las negociaciones con los nativos.

El 26 de junio de ese año la expedición llegó a una isla 

próxima al cabo Hatteras, uno de los buques encalló, per-

diéndose gran parte de las provisiones. Se organizó una par-

tida para explorar la zona, que entró en contacto con la tribu 

local. Pero las cosas no fueron bien: los europeos acusaron 

a los nativos de haberles robado una copa de plata y, como 

castigo, asolaron y quemaron Aquascogok, su aldea. El pre-

cedente de problemas con los indios estaba sentado y éstos 

no iban a olvidar la facilidad con la que castigaba el hombre 

blanco. 

No pudieron alcanzar el sitio donde Raleigh había dis-

puesto el asentamiento, pero se toparon con la Isla de Roa-

noke, de 46 km

2

, y pensaron que era el lugar más idóneo. 

Además, habían sido recibidos de forma hospitalaria por los 

nativos de la zona. Tiempo después,  el gobernador Grenville 

regresa a Inglaterra a por más víveres y refuerzos, dejando 

como su sucesor a Ralph Lane.

Bajo el gobierno de Lane se construye un fuerte con for-

ma de estrella que dejaba las casas fuera de él, puesto que 

las relaciones con los indios seguían siendo pacíficas. Los 

indios cultivaban y pescaban para los europeos, que depen-

dían totalmente de ellos. El resto de materiales como sal o 

ganado lo obtenían del comercio o de la piratería de buques 

españoles – por aquella época entre los ingleses se creía que 

la colonización del Nuevo Mundo podría ser financiada de 

forma íntegra con los botines robados a los buques castella-

nos-. Así que aquella primera colonia,  lejos de ser autosufi-

ciente,  dependía enteramente del trabajo nativo.

Pero Lane, como buen cristiano, fue incapaz de darse 

cuenta de esto y trataba a los nativos con severidad – no eran 

blancos ni conocían a Jesús, lo que les convertía, necesaria-

mente, en seres inferiores-; incluso secuestró a algunos de 

ellos para obtener informaciones. Por lo que los indios no 

solo dejaron de servir a los europeos sino que comenzaron 

a destruir las trampas para peces que habían construido para 

ellos. La situación era tan lamentable que Lane envió a al-

gunos colonos a islas cercanas para que sobreviviesen como 

les fuese posible. Con ello solo consiguió enfadar aún más a 

los indios que veían invadido su territorio.

Tiempo después, el gobernador encabeza la primera expe-

dición en busca de oro y metales preciosos, provocando aún 

más a los indios. Wingina, jefe de los tuscarora, avisa al resto 

de nativos de la presencia europea, pero Lane, más rápido, 

se alía con la tribu de los chowanoke prometiéndoles luchar 

de su lado contra los tuscarora, y manda matar a Wingina.

Entonces aparece en escena el corsario y marino Francis 

Drake con una flota de 23 barcos rebosante hasta los topes de 

riquezas saqueadas a los españoles. Los colonos, muertos de 

hambre y cansados de esperar el regreso de Grenville, se em-

barcan con el famoso navegante rumbo a casa. Pero Drake, 

fiel a la reina y la causa inglesa, dejó un contingente de 15 

hombres con provisiones para dos años a fin de que mantu-

viesen la colonia y los derechos ingleses sobre aquel suelo.

Mientras tanto Raleigh, con el regreso de los colonos de 

Ralph Lane, ve peligrar el permiso que le había dado la reina 

y dispone de otro contingente de colonos. En esta ocasión 

confía menos en los militares y embarca, también, a mujeres 

y niños. Promete a los colonos grandes concesiones de tierra, 

logrando así

 

que 117 personas se embarcaran en la nueva 

expedición, al frente de la cual coloca al explorador y artista  

John White. 

Roanoke en un fragmento del dibujo de John White “Llegada de los 

ingleses  a  Virginia”  del  libro  de Thomas  Hariot  A Briefe and True 

Report of the New Found Land of Virginia. (Foto: archivo)  

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Este grupo no tenía intención de volver a poblar Roanoke 

sino que, tras recoger a los hombres que Drake había dejado 

allí, se dirigiría a la bahía de Chesapeake. Pero cuando lle-

garon a la colonia no encontraron de los hombres más que el 

esqueleto de uno de ellos. White confiaba en que se hubiesen 

refugiado en el famoso fuerte con forma de estrella. Pero allí 

tampoco encontró nada. Las casas estaban intactas, pero el 

fuerte había sido destruido y los cultivos abandonados. Los 

indios Croatoan les informaron de que los colonos habían 

sido atacados por otra tribu.

El invierno se acercaba y los expedicionarios decidieron 

no seguir adelante, por lo que se asentaron de nuevo en aquel 

lugar. Enseguida notaron que las relaciones con los indios 

eran tensas y que, recordando agravios pasados, se mostra-

ban hostiles.

White, mucho más hábil que su antecesor en el cargo, tra-

ta de restablecer las buenas relaciones con los nativos, utili-

zando al indio Manteo para hablar con los jefes de las tribus 

roanoke y croatoan. 

Las negociaciones no fueron todo lo bien que cabría es-

perar. No consiguieron la cooperación de los indios, solo la 

promesa de éstos de dejar a los colonos a su suerte y medios. 

La tribu de los Croatoan fue la única que se mostró abierta-

mente amistosa con los europeos. 

El 18 de agosto, nace Virginia Dare, la primera niña ingle-

sa nacida en el Nuevo Mundo y nieta del gobernador White, 

cuyo nombre volvería a sonar años después asociado a la 

leyenda de lo ocurrido con los colonos de Roanoke.

El 27 de agosto de 1587 White embarca para Inglaterra 

con la intención de conseguir víveres, suministros y ayuda 

militar para la colonia. Días antes, un colono llamado Geor-

ge Howe fue asesinado por indios belicosos mientras pesca-

ba cangrejos. Por este motivo,

 

los habitantes de la colonia 

presionaron  a White  para  emprender  su  viaje  y  conseguir 

más refuerzos. La guerra contra España frustra las inten-

ciones de White de regresar pronto. El rey de España había 

reunido la famosa Armada Invencible para atacar e invadir 

Inglaterra, por lo que todos los barcos ingleses fueron des-

tinados a luchar contra el español; tanto White como Walter 

Raleigh tuvieron que participar en la lucha.  

White logra reunir un precario grupo de barcos y pone 

rumbo a la colonia, pero los capitanes de los navíos pensa-

ban cobrar sus sueldos mediante el pillaje de buques españo-

les. Los que acabaron pillados y capturados por los españo-

les fueron ellos: la primera expedición de vuelta a Roanoke 

fue un fracaso y White tuvo que regresar a Inglaterra.

Tres años más tarde, en 1590, White logra pasaje en un 

buque corsario que le llevaría hasta la isla. Cuando desem-

barca encuentra la colonia desierta, sin rastro alguno de los 

117 habitantes, no había señales de lucha o pista de lo que 

pudo ocurrir. Lo único extraño fue encontrar dos esqueletos 

enterrados y el desmantelamiento de todas las cabañas y for-

tificaciones.

Los colonos ingleses habían dejado tras de sí una única 

indicación: la palabra “Croatoan” grabada sobre un poste y, 

un poco más allá, la sílaba “Cro” tallada sobre un tronco. 

Junto a la palabra “Croatoan” no aparecía grabada una 

cruz maltesa. Signo convenido entre los colonos para indi-

car que habían sido atacados. Por eso, White supuso que se 

habrían dirigido al continente, razón por la que puso rumbo 

al territorio de los croatoan, tribu que siempre se había mos-

trado amistosa con los europeos.

Siguiendo esta pista White se dirige a la isla de Croatoan, 

que no pudo alcanzar

 

a causa del mal tiempo. Regresó a In-

glaterra donde murió, tiempo después, sin saber qué fue de 

su familia.

¿Qué ocurrió con los colonos?

1.- Una de las teorías sostiene que pudieron haber sido 

aniquilados por indios hostiles. Ya se ha visto que, realmen-

te, las relaciones con los indios no eran cordiales y, a decir 

de los croatoan, la caída de los hombres que Drake había 

dejado tras de sí fue causada por un ataque indio. Sin embar-

go, no deja de ser extraño que no existan indicios de lucha 

y que las edificaciones permaneciesen en pie o, como mu-

cho, desmanteladas de forma racional y deliberada. Aunque 

siempre cabe la opción de que los colonos abandonasen sus 

refugios y fuesen masacrados en su huida, la ausencia de 

cuerpos hace difícil probar este extremo.

2.- Otra teoría afirma que la aniquilación vino de manos 

de los españoles que por aquella época tenían barcos ex-

plorando la costa americana en busca de colonias inglesas. 

Sin embargo, consta que aún en 1600 los españoles andaban 

buscando la colonia fundada por Sir Walter Raleigh. Y, por 

otro, lado la ausencia de señales de lucha o ataque cuestiona

 

esta explicación.

3.- Se piensa que los colonos, cansados después de tres 

años de espera decidieron regresar a Inglaterra por sus pro-

El hallazgo de la única pista de la desaparición en un tronco según 

un grabado de Henry E. Chambers de 1887 conservado en el School 

History of the United States (Foto: Wikimedia Commons)  

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ingleses, dos niños y una niña habían sido vistos en el asen-

tamiento de los eno, donde, efectivamente, eran esclavos. 

Puesto que cuando John White dejó Roanoke, en 1587, solo 

había una niña, Lee. Strachley sostiene que debía tratarse 

de Virginia Dare. Para darle más emoción a la historia, se 

cuenta que esta niña escapó de su cautiverio.

El capitán John Smith,  uno de los colonos que llegaron 

el 1607, obtuvo del jefe Powhatan un testimonio sobre como 

los “blancos de Roanoke” habían vivido con los chesapeake, 

hasta que los propios powhatan los habían exterminado de-

bido a esa alianza con los blancos a quienes venían como 

una amenaza. Aunque es una de las hipótesis más verosímil,  

no ha sido respaldada por ningún hallazgo arqueológico.

Aun así, existen multitud de supuestos testimonios de 

encuentros con indios americanos – tuscarora, soponi que 

hablaban no sólo inglés, sino también galés y que presen-

taban rasgos raciales como ojos azules o grises y cabellos 

claros. Lamentablemente, una vez más, estos extremos son 

difíciles de comprobar, ya que la posible absorción pacífica 

de los colonos por parte de los indios de la zona está siendo 

utilizada por movimientos primitivistas como reivindicación 

de sus postulados.

Como se ve, las hipótesis más fuertes, las que cuentan con 

mayor apoyo empírico, si bien no es todo lo fuerte que sería 

deseable, son las que apuntan al abandono voluntario de la 

colonia, seguramente por el hambre, y la absorción por parte 

de alguna tribu india. A partir de ahí las opciones se abren, 

¿Continuaron viviendo los colonos pacíficamente entre los 

indios o, por el contrario, su tribu fue atacada y corrieron la 

misma suerte que sus anfitriones: el exterminio o la esclavi-

tud? Para dar respuesta a esto aún hemos de esperar algún 

hallazgo arqueológico o, incluso, los estudios de ADN, si 

bien estos no arrojarán una luz total sobre el asunto, pues 

aunque corroboren que los indios actuales descienden de 

los colonos de Roanoke, no podría explicarse qué fue exac-

tamente lo que ocurrió: ¿la absorción fue pacífica o fueron 

esclavizados?

Lo único claro, el objeto de este breve artículo, es demos-

trar que el misterio no va tan allá como en ocasiones se pre-

tende. Las opciones de explicación a lo sucedido están claras 

desde hace tiempo y solo hay que emplear unas herramientas 

críticas para descartar la mayoría de ellas y arrimarse a aque-

lla que cuenta con mayores de visos de ser reales. A partir 

de ahí, solo nos resta aguardar que, algún día, tengamos las 

pruebas necesarias para decir a ciencia cierta lo qué pasó con 

los colonos.

_______________________________________

Referencias

Kupperman, K. (2007). Roanoke, 2nd Edition: The Abandoned 

Colony. Rowman & Littlefield Publishers.

Miller, L. (2002). Roanoke: Solving the Mystery of the Lost Colony. 

New York: Penguin.

Miller, L. (2007). Mystery Of The Lost Colony. Scholastic 

Nonfiction .

Research, T. L. (1999-2007). (The Lost Colony Centre for Science 

and Research. Retrieved diciembre 2009, 21, from http://www.lost-

colony.com/

Stager, L. (n.d.). “An Investigation into the Roanoke Colony”. 

Harvard Alumni Magazine.

pios medios. La colonia poseía varias embarcaciones para 

explorar la costa  y para trasladarse al continente en caso de 

necesidad. Puede ser que decidiesen usar aquellos endebles 

barcos para regresar a Inglaterra y perecieran en el mar. La 

travesía, peligrosa para buques bien preparados, era mortal 

de necesidad para embarcaciones menores que, además, lle-

vaban pocas provisiones.

4.- El experto en clima David W. Stahle, de la Universi-

dad de Arkansas, tras examinar los anillos de los árboles de 

la zona  hasta una antigüedad de 800 años, propuso que la 

época del poblamiento de la colonia había coincidido con el 

peor verano de los últimos ocho siglos, con una gran sequía, 

causante de una hambruna terrible que pudo dar cuenta del 

abandono de la colonia. 

5.- La teoría más ampliamente aceptada, que cuenta con 

mejor base y que, además, enlaza con el punto anterior, es 

la que dice que los colonos abandonaron la colonia y fueron 

acogidos por los croatoan que los asimilaron. Esta teoría, 

que no se limita a dar cuenta de la desaparición, explicaría el 

destino de los colonos.

Hoy en día varias tribus afirman descender de esos co-

lonos, especialmente la tribu de los lumbee, asentada en el 

condado de Robson. Esta tribu presenta una gran abundan-

cia de cabellos rubios, ojos claros, y comenzaron a hablar 

inglés y practicar la fe protestante mucho antes que el resto 

de indios de la zona.

Sin embargo, también se menciona que los indios del 

condado de Person hablaban inglés cuando entraron en con-

tacto con los europeos.

En la actualidad la institución The Lost Colony Centre for 

Science and Research está realizando un estudio del ADN 

de esos indios, otras tribus y  los posibles descendientes de 

los hombres de White para comprobar esta hipótesis.

En el año 2000, la historiadora Lee Miller publica un li-

bro titulado Roanoke: Solving the Mystery of the Lost Co-

lony que prosigue la hipótesis del refugio indio. Según esta 

autora, los colonos de Roanoke se refugiaron con los indios 

chowanoc que fueron atacados por los eno, tribu famosa por 

dedicarse al comercio de esclavos.

En 1609 los habitantes de la colonia de Jamestown – 

Virginia -, escucharon la historia de una serie de esclavos 

ingleses que poseían los indios; como no tenían forma de 

rescatarlos y, además, no querían causar  pánico entre los 

ciudadanos, la noticia fue silenciada. En 1611 el secretario 

de Jamestown, William Strachey, anotó que cuatro hombres 

Grabado anónimo ilustrando el descubrimiento de la palabra 

“Croatan” escrita en el fuerte de Roanoke (Foto: Wikimedia Commons)