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Entrevista
UN ÉXITO LUNAR:
EUGENIO MANUEL FERNÁNDEZ AGUILAR
Manuel Hermán Capitán
A
hora que llega el mes de agosto, periodo
vacacional por excelencia en España, ¿qué
mejor que llenar ese tiempo libre con algo de
buena lectura? Recientemente ha caído en mis manos
—gracias a la intervención de Serafín Senosiáin de la
Editorial Laetoli
(http://www.laetoli.es)
y de Eugenio
Manuel Fernández Aguilar— el libro La conspiración
lunar ¡vaya timo!
Debo agradecer a ambos el interés en
hacerme llegar el ejemplar de la décima entrega de la
colección ¡vaya timo!, así que sin más dilación vamos a
comentar un poco el contenido.
Hablaremos primero un poco del autor del libro. Eugenio
Manuel, autor del blog Ciencia en el XXI
(http://
eumafeag.blogspot.com)
, nacido en Sevilla, licenciado
en Física y actualmente cursando el doctorado en
Filosofía de la Ciencia, es un divulgador por devoción.
Aparte de su trabajo como profesor de secundaria en Rota
y de su labor divulgadora en Ciencia en el XXI pertenece
a ARP-SAPC (Sociedad para el Avance del Pensamiento
Crítico) y ahora da el salto a la página impresa como
divulgador con La conspiración lunar.
Sobre el contenido del libro hay que decir que ciertos
aspectos de su estructura me han parecido interesantes.
El libro no está enfocado de forma enciclopédica,
profundizando en cada una de las afi rmaciones
conspiranoicas y desarmándolas con una avalancha
de datos y cálculos. Por contra, Eugenio Manuel sabe
tratar en su justa medida el rigor de los datos y la ciencia
sin perderse en farragosas explicaciones, yendo directo
al grano, usando ejemplos claros y concisos y gráfi cos
explicativos cuando es necesario.
El objetivo principal del libro es llegar al lector de una
forma cercana, usando un lenguaje sencillo y con dosis
de sentido del humor de forma que cualquier lector, desde
el más avezado experto en astronáutica al chaval que
estudia en el instituto puedan leer este libro y obtener,
cada uno de ellos en su dominio, información valiosa y
de interés.
El hecho de haber dividido el libro en partes separadas,
con una lógica interna pero pudiendo omitir aquellas
conocidas o de menor interés para el lector hace que
su lectura sea cómoda y ajustable a cada persona
dependiendo de su interés y conocimiento.
Como parte principal, evidentemente, Eugenio Manuel
coloca 50 afi rmaciones usadas para negar la llegada a
la Luna y poco a poco, acudiendo a fuentes solventes,
con el peso de los datos y la ciencia va arrasando sin
piedad cada una de ella. Personalmente me dispuse a leer
el libro con el cuchillo entre los dientes, con el disfraz de
magufo, atento a cualquier resquicio por donde atacar. El
trabajo de Eugenio Manuel ha sido tan extraordinario, sus
fuentes tan claras y sus explicaciones tan brillantes que
no me quedó más que darme por vencido. Tal vez no…
como único pero me gustaría añadir que la Hipótesis 33:
«La tecnología informática usada en la década de 1960
Eugenio Manuel Fernández Aguilar posa con su libro que trata
sobre las dudas conspiratorias que nacieron tras el viaje a la
Luna de 1969. (Agencia EFE)
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no era sufi ciente para llegar a la Luna» me parece un
poco fl oja con respecto al resto de argumentaciones.
Acostumbrado a referencias, documentación, imágenes,
o unos simples cálculos en el resto de hipótesis, se echa
en falta algún tipo de documentación o referencia a los
sistemas hardware y software usados, a qué tipo de tareas
debían cumplir y por qué eran más que sufi cientes para
llevar a cabo dicha tarea.
Todo esto viene acompañado de capítulos
complementarios e independientes sobre la historia de
la exploración lunar, conspiraciones, resumen de hechos
y fi nalmente algunas versiones de personajes famosos
sobre su experiencia el día de la llegada del Apolo XI a la
Luna. Imprescindible la parte fi nal de documentación e
información complementaria, una joya donde podremos
pasar horas buceando por internet y disfrutar de imágenes,
videos y documentos diversos.
Respecto a la editorial, agradecer a Laetoli su apuesta
por el pensamiento crítico con la colección ¡vaya timo!,
perfectamente continuada con esta entrega y sincronizando
su salida con el revuelo por la conmemoración del 40
aniversario de la llegada a la Luna. El libro está editado
en pasta blanda, con una original y divertida portada
tipo cómic y, para mi sorpresa, una gran calidad en las
imágenes y gráfi cos usados para complementar el texto.
Resumiendo, una excelente lectura para el verano: ligero,
ameno, divertido pero con mucha sustancia.
Entrevista
Eugenio Manuel ha tenido la gentileza de responder a
una serie de preguntas. No todos los días tiene uno la
posibilidad de charlar con el autor de los libros que lee,
así que era una oportunidad que no podía dejarse pasar.
P:
¿Cómo surgió la idea de escribir un libro sobre
la conspiración lunar?
R:
Mi pasión por la ciencia, por la astronomía y por
la carrera aeroespacial se pierde en los recuerdos
de infancia. Sin embargo será en mis últimos años
de adolescencia y, sobre todo, en mis estudios de
Física, cuando surge cierto interés por las teorías
de la conspiración. Me atraen, pero con una mirada
crítica y por diversión, de la misma forma que puede
verse una película de ciencia fi cción. El libro en sí
toma sentido en el momento que comienzo mi tarea
docente, hace cuatro años. Observo que muchos
adolescentes creen en la conspiración, piensan
que el hombre no ha llegado a la Luna. A ellos les
llega antes la información por la vía conspirativa
que por la vía ofi cial. Así que este libro es fruto de
una necesidad, para poner mi granito de arena en
este sinsentido del siglo XXI.
P:
Una de las partes más oscuras y menos
agradecidas de la escritura de un libro es el
periodo de documentación necesario para el
trasfondo. En este caso, la documentación es una
parte esencial de La conspiración lunar, ¿qué
puedes contarnos sobre esta etapa? ¿Qué dirías
a los que se quejan de falta de información y
transparencia por parte de la NASA?
R:
Un libro de estas características no se escribe
en quince días. A pesar de que llevaba toda mi
juventud leyendo e informándome sobre la carrera
espacial, he estado recopilando información
exclusiva para el libro durante casi cuatro años.
Los que defi enden las teorías de la conspiración
suelen quedarse con un correo que les ha llegado,
con el comentario de un colega en el bar o con
un ridículo titular escrito a la ligera. Es por eso
precisamente que creen en las conspiraciones.
Cuando dedicas más tiempo a buscar fuentes
ves que no tienes vida sufi ciente para leer toda
la documentación ofi cial que hay al respecto. La
NASA no sólo es transparente al 100%, sino que
ofrece todos los materiales on line gratuitamente:
fotografías, conversaciones transcritas, vídeos,
audios, etc. Todo lo que se pueda pedir sobre las
misiones Apollo. Quizá, la mejor página en este
sentido es «Apollo Lunar Surface Journal» (http://
www.hq.nasa.gov/alsj/frame.html). Además hay
multitud de universidades y revistas científi cas que
ofrecen investigaciones en base a descubrimientos
motivados por los viajes a la Luna. En mi libro
hago una relación de páginas web en las que se
pueden consultar todo tipo de materiales, pronto
pondré esta webgrafía en mi blog para ampliar y
complementar.
P:
La salida del libro como conmemoración al 40
aniversario de la llegada a la Luna colocaba unos
plazos de entrega estrictos. ¿Ha supuesto una
gran presión tener esa fecha fi ja e inamovible?
R:
Sí y no. Me explico. Cuando se aceptó por ambas
partes el encargo del libro, insistí en que debía
presentarse antes de la fecha clave (20 de julio de
2009). Así que el esfuerzo ha sido tanto del autor
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como de editorial, a la cual estaré eternamente
agradecido. Yo tenía que presentarlo antes de
febrero, pero ahí estaban las vacaciones de
Navidad para darle el último empujón. Hay que
tener en cuenta que la investigación ya estaba
hecha, sólo quedaba darle forma fi nal. Sí es
verdad que me habría gustado dejar reposar el
libro durante un tiempo, pero para eso están las
segundas ediciones.
P:
Las teorías de la conspiración son como un
virus. Mutan constantemente, aparecen de la
nada y son casi imposibles de extinguir. ¿Cómo
seleccionar sólo 50 argumentos?
R:
Buena pregunta, difícil respuesta. Para mí fue
la parte más tediosa de la redacción, puesto que
algunas hipótesis eran tan ridículas que sólo
merecían una línea. El criterio se hizo según
algunos parámetros: lo popular que es la hipótesis,
el juego a presentar conceptos científi cos y la
originalidad. No fue nada fácil, tuve que borrar
mucho de lo escrito, enfadarme, volver atrás,
adelante, etc. El libro podría haber tenido el doble
de páginas, pero entonces ya no sería divulgativo.
P:
De esta selección, ¿cuál te ha parecido más difícil
de desmontar? ¿Y el más extravagante?
R:
La más difícil, sin duda, fue la relativa a la cantidad
de combustible usado por el Saturno V al salir de
la Tierra y por el módulo de ascenso al despegar
de la Luna. Difícil no porque sea complicado el
tema en sí, sino porque explicar divulgativamente
temas en los que entran números y leyes físicas
nunca es tarea sencilla.
La más extravagante me llegó vía Lalo Márquez.
Cierto periodista decía que Michael Collins salía
sin bigote de la Tierra y llega con un «bigote a
todo dar». Lo mejor es leer la referencia original
(http://sobrenatural.net/blog/2006/07/22/fraude-
misiones-apollo/#18)
.
P:
¿Por qué nos gustan las conspiraciones?
R:
Son divertidas, nos hacen soñar, nos alejan del
mundo real y, sobre todo, nos hace sentirnos libres
y poderosos al creer que conocemos el «secreto»
de los que mueven los hilos. Simplemente eso, que
no es poco.
P:
Hablando de las teorías de la conspiración,
en tu libro comentas la capacidad de cierto
«investigador» para defender un día que no se
llegó a la Luna, y al siguiente que se llegó pero
que se ocultaron grabaciones de estructuras
alienígenas, por ejemplo. ¿Resulta más chocante
esa caradura o que aún tengan seguidores en
ciertos ámbitos?
R:
Por supuesto que me parece más chocante esta
caradura. Es algo que no apruebo de ninguna
manera, la incoherencia, la falta de lealtad a las
palabras de uno mismo. Si has dicho que no hemos
ido a la Luna y a la semana siguiente dices que
llegamos y vimos ruinas, qué menos que retractarte
de lo que dijiste siete días antes, ¿no? El que tengan
seguidores se entiende: por una parte este tipo de
sujetos, hay que reconocerlo, saben comunicar y,
en segundo lugar, mucha gente prefi ere oír este
tipo de historias en las que no tienes que pensar
demasiado, te lo dan todo hecho y te lo tragas.
P:
El conspinaroico, ¿tiene más de vagancia o de
ignorancia?
R:
No creo que podamos generalizar. Hay
conspiranoicos muy inteligentes y poco vagos
de la misma forma que hay personas racionales
muy vagas. Aún así, me atrevo a pensar que la
pereza mental es el principal aliciente para creer
en rarezas. Y lo digo como profesor, que veo cada
día cómo los chavales prefi eren vivir rodeados de
mentiras si eso supone menor esfuerzo cerebral.
El problema está, a veces, en la divulgación. Si
los profesores y científi cos fuésemos grandes
divulgadores seguro que podríamos motivar el
pensamiento crítico, a pesar de suponer cinco
minutos más de razonamiento que las chifl aduras
que se venden como ciertas.
P:
¿Qué te parece que hoy, 40 años después, se
haga una encuesta en un conocido diario on-
line sólo poco más del 40% de encuestados
afi rme que la llegada a la Luna fue real? ¿Quién
consideras que tiene más parte de culpa en esta
analfabetización científi ca?
R:
El conocido periódico on line da pábulo a este tipo
de historias, fomenta un relativismo inadecuado a
todas luces. Prueba de ello es que han publicado
reseñas de mi libro en casi todos los periódicos
digitales, tanto españoles como extranjeros (El
País, ABC, Público, ADN, etc.), sin embargo
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ellos no han mostrado el mínimo interés por
entrevistarme (por supuesto que yo estoy abierto
a ello). Todos podemos dar nuestra opinión, pero
no todas las opiniones deben tener el mismo peso,
por muchas pataletas que dé quien quiera darla.
Y yo me meto en el ajo: mi opinión sobre cómo
trasplantar un riñón es, y debe ser, inválida para
un cirujano. Por tanto, este tipo de encuestas lleva
a confusiones, ¿a quién se le pregunta?, ¿a toda
la población?, ¿realmente los científi cos se paran
a responder una encuesta de este tipo? Está claro
que el sesgo que sufre la población que responde
a la encuesta la invalida completamente, no es la
opinión general. Aunque, sí es verdad que mucha
gente piensa que no hemos llegado a la Luna.
P:
Jesús Hermida, en el programa especial de TVE
conmemorando la llegada a la Luna, dijo no
apoyar la teoría de la llegada, ni la conspiranoica.
En una época de excesiva corrección política,
¿cuesta llamar a las cosas por su nombre?
R:
Es lo que comentaba antes, el excesivo culto al
relativismo está haciendo mucho daño a la cultura
del siglo XXI. Hoy los chavales no tienen el respeto
a los profesores que teníamos nosotros, porque
algunos padres les dicen que ellos pueden decir lo
que quieran. Y luego vienen políticos y periodistas
con complejo de políticos que buscan lo que
llamo «tono reconciliador», es decir, no dejar
caer la balanza a ninguna parte. Que Hermida
(muy respetado por mi parte, casi idolatrado) se
sitúe en una posición intermedia, que hable con
un tono neutro me parece, a todas luces, un error
monumental. Cuando uno tiene un nombre, debería
poder llamar las cosas por su nombre, y decir lo
que se piensa.
P:
Este libro, ¿lo consideras más una «guía»
para escépticos o un intento de convencer a los
incrédulos?
R:
Convencer a los incrédulos es imposible, si se
cierran en banda. Sí es válido para los que tienen
dudas y quieren pruebas. Por supuesto, como
dices, también es una guía: un título alternativo
sería «Cómo sobrevivir a un conspiranoico lunar y
no morir en el intento».
Y es un libro ideal para chavales de instituto, pues
se habla de mucha ciencia y tecnología, se aprende
de historia y alguna anécdota picantona.
P:
De escoger una, ¿qué prueba considerarías
irrefutable sobre la llegada a la Luna?
R:
Casi 400 kg de roca lunar traídas a la Tierra.
Cualquier geólogo planetario con dos dedos de
frente es capaz de discernir rocas de la Luna, Marte
o la Tierra. Esos 400 kg han sido identifi cados
claramente como rocas lunares, y no se puede
traer tal cantidad en misiones no tripuladas. Hay
una página (http://curator.jsc.nasa.gov/lunar/
index.cfm) donde se relacionan multitud de rocas
lunares, con un estudio de cada una.
Hay otra prueba ineludible, aunque no física, que es
el hecho de que los soviéticos nunca han denunciado
un fraude. Eran los primeros interesados y los que
tenían los medios en su momento.
P:
En mi opinión resulta más fácil llegar a la
Luna que realizar un montaje para simularlo.
Imágenes, videos, instrumentación, retardos en
las comunicaciones, simulaciones de gravedad
baja… Si te hubiesen pedido que hicieras dicho
montaje, ¿cómo lo harías?
R:
No lo haría. Por dos motivos: por integridad y por
imposibilidad. Un fraude de esta envergadura es,
simplemente imposible. Se acabaría descubriendo
tarde o temprano. Ahí tienes la película
«Capricornio Uno», en la que se ve un fraudulento
viaje a Marte. Los conspiranoicos lo usan como
prueba de que los viajes a la Luna no se dieron,
cuando es una prueba de lo contrario: en la
película el fraude se acaba descubriendo. Como
dices, es más difícil y costoso el fraude que llegar
a la Luna.
P:
De haber podido elegir, ¿preferirías haber estado
en el lugar de Von Braun o de Armstrong?
R:
Vaya pregunta, me pones en un aprieto. Nunca
me lo había planteado y me doy cuenta de que
no lo tengo nada claro. Soy físico y, como tal, me
apasiona el mundo de los cohetes. Pero también
soñaba de chico con ser piloto y salir al espacio.
Me pondría en el lugar de Armstrong, más que
nada por el pasado de Braun, del V2 y demás.
P:
¿Michael Collins es como el atleta que llega
en cuarto lugar, brillante pero a un paso del
objetivo soñado?
R:
Sí, es así. Collins no se debía sentir muy bien dando
vueltecitas a la Luna mientras sus compañeros
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de viaje saltaban por tierras selenitas. Sin su
participación, Armstrong y Aldrin no habrían vuelto
a la Tierra. Su papel era fundamental, pero la gran
mayoría de gente que puebla nuestro mundo no lo
sabe. Debe ser triste, pero si me hubiesen dejado
hacer algo, con eso me conformaría. Faltaría
más.
P:
Con Korolev vivo, ¿habrían ganado los soviéticos
la carrera espacial?
R:
Es difícil especular en este sentido, no soy ingeniero,
no sé cuánto más tiempo les habría hecho falta.
El caso es que los soviéticos iban en ventaja en
logros, pero en clara desventaja en lo que respecta
a organización, sus cohetes tenían más toberas y
motores, con lo que el riesgo de errores se elevaba.
La NASA demostró una capacidad de mejorar
cualquier resultado negativo sin precedentes.
Desde mi punto de vista ahí está el secreto.
P:
Para todos aquellos que no vivimos en directo
ese momento histórico nos queda esa espina
clavada. ¿Piensas que podremos ver a alunizaje
tripulado a medio/largo plazo? En caso de ser
afi rmativa la respuesta, ¿De qué nacionalidad
sería?
R:
Dicen que para 2020, y lo dicen desde EEUU. No
sé, no lo veo claro, ojalá podamos verlo antes de que
nos vayamos. Quiero pensar que sí, que ocurrirá.
¿De qué nacionalidad?, pues si lo hace la NASA
no puedo pensar que sea una nacionalidad distinta
a la de ellos. Aunque podría ser, es especular sobre
temas muy en el aire.
P:
La labor de promoción de «La conspiración
lunar» tanto en medios tradicionales como en
Internet ha sido importante. ¿Te ha sorprendido
el interés por el tema?
R:
Sabía que había interés por el tema, es decir, no me
sorprende que a la gente le guste discutir sobre este
asunto. Sí me ha sorprendido el interés por el libro,
me ha cogido por sorpresa y ha sido todo un honor
el cable que me estáis echando desde algunos
blogs y webs. El problema es que es un tema que
sale poco de Internet, debería estar en las aulas,
los profesores debería mencionarlo más a menudo.
Para ellos, está este libro, puede servirles como
una guía.
P:
Desde la publicación del libro, ¿cuántos correos
acusándote de encubridor has recibido?
¿Alguno a reseñar? ¿Cuántos te han agradecido
la información ofrecida?
R:
Bueno, esto es algo normal. Para muchos soy un
agente infi ltrado de la NASA (¡qué más quisiera
yo!), para otros me estoy forrando (¡todavía
no conozco a nadie que me haya dicho «he
comprado tu libro»!), para otros simplemente no
me he informado y me espetan los argumentos que
precisamente desmonto en el libro (y me lo dicen
sin leer el propio libro). No merece la pena reseñar
ninguno de estos comentarios, suelen estar mal
escritos, con faltas de ortografías, sin tildes, sin
signos de puntuación.
Felicitaciones he recibido también muchas y te
animan de verdad, porque ves que lo que has hecho
puede servir a la gente. Lo que quiero es que pase
el tiempo, que fragüe, para ver si ha dado fruto.
P:
Como profesor, blogger y escritor, ¿qué público
consideras más exigente: alumnos, internautas
o lectores?
R:
Sin lugar a dudas, los alumnos. Los lectores del
blog a veces te acusan, pero es a tu persona, usando
el manido argumento
ad hominem. Sin embargo,
como un alumno quiera entender algo, hasta que
no le has dado veinte vueltas y lo ha comprendido,
no descansa. Y esto, me encanta.
P:
¿Algún nuevo proyecto en mente para el
futuro?
R:
«Haberlos haylos». Ahora estoy liado con un
proyecto editorial de libros de texto para secundaria
que me quita el sueño a menudo. En mente y
esquemas tengo algunos libros de divulgación,
dentro de unos meses me sentaré a darle prioridad
a uno para abordarlo con toda mi alma. También
tengo cosillas de poesía por ahí, creo que en
septiembre sale una antología de profesores de los
70 y 80.
P:
Muchas gracias por atender a esta entrevista,
esperamos que tengas mucho éxito con «La
conspiración lunar» y tus próximos proyectos.
R:
Gracias a ti por tu amabilidad y por la originalidad
de las preguntas.