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EL ESCORIAL:
FUNDACIONES NADA PÍAS
El fenómeno de las apariciones de Prado Nuevo (El Esco-
rial), comenzado el 14 de junio de 1981 por Luz Amparo
Cuevas sigue gozando de gran popularidad (especialmen-
te los primeros sábados de cada mes, cuando se juntan
millares de personas provenientes de todo el país), aunque
los mensajes que presuntamente recibía la vidente de la
Virgen María finalizaron en mayo de 2002.
Realmente no hace falta, porque el negocio ya está asen-
tado en la Fundación Pía “Virgen de los Dolores”, creada
en 1989 y que actualmente tiene residencias de ancianos
en El Escorial y Griñón (Madrid), pero también en Peña-
randa de Duero (Burgos) y Torralba del Moral (Soria) y el
proyecto de abrir otra en Pesebre (Albacete), lugar de
nacimiento de la Sra. Cuevas. Inversiones multimillona-
rias que se abastecen de las dádivas y herencias de esos
ancianos, un fenómeno que aunque ha sido denunciado en
varias ocasiones, y tuvo oposiciones de algunos de los
alcaldes de El Escorial en años pasados, ha seguido cre-
ciendo... y creando un entramado de varias asociaciones
más, enmarcadas en la Asociación Pública de Fieles
“Reparadores de Nuestra Señora la Virgen de los Dolo-
res”
, con ramas como la Comunidad Familiar, la Comuni-
dad Vocacional y las Hermanas Reparadoras, una asocia-
ción reconocida canónicamente por el Arzobispado de
Madrid en 1994.
Aunque oficialmente no hay reconocimiento católico de
estas apariciones marianas, sí ha existido ese amparo al
movimiento religioso de Prado Nuevo. Cabe destacar que
el arzobispo Ángel Suquía, que se mostró contrario al
grupo mariano al comienzo, en los años ochenta, fue pre-
cisamente quien en 1994 reconoció a la asociación de fie-
les en el seno de la Iglesia, y que el actual arzobispo, el
cardenal Rouco Varela es quien designa los capellanes que
atienden las residencias de la fundación.
A comienzos de junio de 2006 se daba a conocer la crea-
ción (en el 25º aniversario del comienzo de las aparicio-
nes) de la Asociación “Víctimas de las Supuestas Apari-
ciones de El Escorial”. Según informaron a los medios de
comunicación a través de su presidente, Juan Carlos
Bueno, no quieren actuar contra las personas individuales
que de buena fe siguen con fervor acudiendo a los rosarios
que se organizan, sino “contra los dirigentes de la Funda-
ción que regentan las residencias para ancianos”. La
denuncia de la asociación es que se produce un lucro inad-
misible, proveniente de muchos ancianos que han donado
todos sus ahorros a esta Fundación, pero los afectados son
“cientos de personas y familias de toda España perjudica-
das: padres y madres separados de sus hijos, matrimonios
partidos, hermanos y hermanas sin posibilidad de contac-
to..”. Acusan a la organización de las apariciones de actuar
como una secta, recibiendo las donaciones económicas y
complicando la vida a quienes intentan dejarla.
Como sucede habitualmente, las apariciones de Prado
Nuevo constituyen una manifestación de religiosidad
popular, que se ve alimentada con mensajes de los secto-
res más radicalmente derechistas de la Iglesia Católica y
en torno a la cual aparecen no sólo supuestas fenomenolo-
gías paranormales (las propias apariciones de la Virgen,
voces y resplandores, imágenes que lloran, el Sol que
baila...), sino, y sobre todo, un entramado que aprovecha
la credulidad de la gente para medrar económicamente.
Ahora bien, ¿se trata realmente de una secta? Las residen-
cias de tercera edad privadas son un boyante negocio en
España y numerosas órdenes religiosas, pero también gru-
pos empresariales y bancarios, promueven su creación. En
muchas de ellas, al amparo de una fundación que las diri-
ge, se aceptan donaciones y herencias. Según la asocia-
ción de víctimas, sin embargo, los 25 casos que actual-
mente llevan de víctimas muestran que hay características
comunes con las sectas, tanto en la captación de adeptos y
en la manera en que se incita a la ruptura familiar, como
en el fanatismo que se incita, los mensajes apocalípticos o
los movimientos patrimoniales que se han detectado.
Algunas sentencias judiciales han mostrado que “el fana-
tismo que rodea la residencia de esta organización no sólo
no es positivo, sino que resultaría negativo” (según leemos
en la web de la asociación de víctimas www.victimasapa-
ricionesdelescorial.org) en un juicio de demanda de inca-
pacidad, así como las coacciones ejercidas por el presiden-
primer contacto
el escéptico
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Pradonuevo en julio de 1990
(Foto: J.A. Archivo ARP-SAPC)
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te de la Fundación Pía. “Ellos creen que están salvando al
mundo, pero sólo les utilizan como fuente de financiación
y mano de obra gratuita. Son ellos los que cuidan a los
ancianos en las residencias que tienen. Les tratan como a
esclavos”, afirmaba Bueno a El País el pasado 7 de julio.
Ellos esperan conseguir más casos y demostrar en los juz-
gados estas prácticas.
Mientras tanto, ante el freno de las apariciones, siguen los
fieles cantando al amor de los amores.
J.A.
ASTROLÓGICO
PLANETA ENANO
El pasado 24 de agosto, la XXVI Asamblea General de la
Unión Astronómica Internacional aprobaba mayoritaria-
mente una nueva definición de planeta en la que Plutón,
descubierto en 1930, dejaba el grupo. Evidentemente,
desde el punto de vista de los astrónomos, la nueva cate-
goría para cuerpos del sistema solar como Ceres, Plutón, o
el más reciente Eris, nombre definitivo de 2003 UB313,
planeta enano, no supone ni degradar a estos cuerpos ni
que pierdan en modo alguno el interés que tienen para los
expertos. Pero el debate suscitado en los medios de comu-
nicación (especialmente cuando se dio a conocer una
semana antes de la decisión final que un comité de exper-
tos proponía no disminuir el número de planetas, sino
aumentarlo a doce) muestra una vez más la necesidad de
una buena cultura científica.
Por otro lado, y dejando aparte que cada vez que se habla
de un tema astronómico un buen número de medios opta
por confundir a los astrónomos con los astrólogos, una de
las implicaciones de la nueva definición es que el planeta
Plutón, como tal, dejó de existir. Incorporado inmediata-
mente después de su descubrimiento en los años treinta a
los horóscopos, se convirtió en uno de los rectores del
signo de Escorpio, como señor de las tinieblas que era en
la mitología grecorromana. Algo realmente curioso, por-
que el nombre de Plutón —y con él la asociación a sus
“poderes” míticos— nació de la sugerencia de una niña de
10 años, Venetia Burney (posteriormente Phair), sobrina-
nieta del director del Observatorio de Greenwich (Reino
Unido), que fue finalmente aceptada por la Unión Astro-
nómica Internacional. ¿Qué influjos nada plutonianos
habría tenido este astro en los horóscopos de haber recibi-
do otro nombre?
Además, era una muestra más de la inconsistencia de los
astrólogos: antes de que Clyde Tombaugh lo encontrara en
el cielo, tras una búsqueda que en el Observatorio Lowell
de Flagstaff (Arizona, EEUU) había comenzado treinta
años antes, nunca ningún astrólogo había detectado la
ausencia de un cuerpo tan importante en los horóscopos
(claro es que, la verdad sea dicha, anteriormente tampoco
habían detectado la de los gigantescos Urano y Neptuno,
por lo que no era un error nuevo). Sin embargo, todo el
mundo astrológico comenzó a usarlo, y a explicar cual-
quier cosa (como hace habitualmente la astrología) a partir
el escéptico
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Coordinación:
Javier Armentia
Pradonuevo en julio de 1990: fieles ante el fresno de la
aparición mariana. (Foto: J.A. - Archivo ARP-SAPC)
Los ocho planetas en fila, junto al Sol. No en escala de distan-
cias, aunque sus tamaños relativos sí. Nos quedamos sin Plu-
tón. (Foto: UAI. - Archivo ARP-SAPC)