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JESUCRISTO EN COLOMBIA
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Colombia es un país que lleva las cicatrices dejadas
por décadas de absurdas batallas civiles. La violencia
es omnipresente y parece no poder terminar nunca. El
país es el hogar de la guerrilla activa más vieja del
mundo, fundada hace mas de 41 años para luchar por
un gobierno socialista. Los otros principales actores
armados son los grupos de derecha paramilitares y
los poderosos carteles de la droga. Graves problemas
de corrupción y violación de los derechos humanos
están también presentes. Aunque las cosas están
mejorando lentamente, todo esto ha hecho de Colom-
bia uno de los países más violentos.
La mayoría de la población es cristiana y muchos son
creyentes apasionados. En Colombia, la separación
del estado y la Iglesia no está prescrita y es un tema
que nunca se discute. La Constitución misma invoca
a Dios y ruega por su protección. La mayor parte de
la población, concentrada siempre en sus vicisitudes
económicas, trata también de satisfacer sus necesida-
des mediante sus creencias de fe y no se esfuerza por
fomentar el pensamiento racional. En este sentido se
vive feliz en medio de horóscopos e informes de apa-
riciones de la Virgen María, quien gusta de mostrar su
rostro en los muros de algunas casas o en los troncos
de los árboles. Y Jesucristo, para no quedarse atrás,
hace también sus brillantes apariciones en toda clase
de ventanas. Los informes de estos histéricos avista-
mientos son comúnmente publicados sin ninguna
referencia a explicaciones científicas y racionales.
Como resultado de estas irresponsables tendencias de
los medios, la credibilidad de las personas se vuelve
exagerada. Esta es la atmósfera en la cual se viven
historias como la que se describe a continuación, que
cautivan la atención del público.
En junio de 2005, allegados a una pareja de ancianos,
de quienes no se tenía noticia desde hacía tiempo,
temerosos por un posible secuestro, dan informes a la
policía. Al ingresar en la vivienda en la ciudad de Cali,
donde residía la pareja de ancianos y tres de sus hijos,
las autoridades fueron testigos de una inusual escena.
Los dos ancianos estaban reposando en su cama,
muertos, y conservados con primitivas técnicas de
momificación, rodeados de hierbas aromáticas y sahu-
merios. Sus tres hijos, quienes conservaban en secre-
to la muerte de sus padres, compartían la casa con un
extraño, quien se presentó a sí mismo como Jesucris-
to, este sujeto procedió a mostrar a la policía algunas
cicatrices en su cabeza y espalda, informando que
dichas cicatrices fueron causadas siglos atrás por una
corona de espinas y un látigo. Los judíos le habían
hecho esto, explicó “Jesús”. El “Mesías” pasó a expli-
car que la pareja de ancianos no estaban muertos.
Ellos están viviendo en la cuarta dimensión y en unos
instantes regresarían y se levantarían de nuevo. Decla-
ró también tener 2.013 años de edad. “Ustedes nunca
lo entenderán”, agregó solemnemente, y ésta es, qui-
zás, la única verdad que pronunciaron sus labios.
NOTA:
1. Extraído, con permiso, de Racionalista Internacional, boletín
nº 150, 2005. Para mas información en español ver: elpais-
cali.terra.com.co/historico/jun242005/NAL/cierre2.html.
Julio César Cuartas
¿Y LA SALUD DE LA TEORÍA DE LA
EVOLUCIÓN? BIEN GRACIAS...
En un año de juicios para validar —o no— el uso del
diseño inteligente en las aulas estadounidenses, de su
aprobación en diversos consejos escolares de aquel
país y de declaraciones de apoyo a la misma por parte
de diversos gobernantes, entre ellos el presidente de
los EEUU, es indudable que una cierta preocupación
se ha extendido como la pólvora por diferentes
medios de comunicación, los cuales se han pregunta-
do por el estado de salud en estos momentos de la
teoría de la evolución darwiniana. Cómo es obvio, el
mundo de la ciencia también ha movido pieza, dedi-
cando espacios en varias publicaciones de prestigio a
las nuevas amenazas a las que se enfrenta el pensa-
miento de Darwin en la actualidad.
Por lo que respecta a los variados medios no especia-
lizados en ciencia que han tratado el tema, sin querer
ser exhaustivo, lo he visto tratado en revistas tan dife-
el escéptico
7
Coordinación:
Javier Armentia
Rosa Ricaurte y Jorge Enrique Hernández
son las personas halladas muertas en su cama.
(J. Saldarriaga, El País -Colombia-)