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el esc
é
ptico
(Invierno 2000)
¿Alguien puede vacilar des-
pués de esto? Por si acaso, el Tovar
realiza un experimento que, por su
adecuación al método científico
más estricto, no dudamos satisfará
a los incrédulos. “Entonces el
hombre dijo, si es un detector de
espíritus lo vamos a ver, voy a lla-
mar al espíritu que me ayuda, y
empezó a clamar llamando a di-
cho espíritu, el biomasa quedó so-
bre una mesa a cero, y el hombre
sentado cómodamente clamaba a
dicho espíritu al cual llamaba por
su nombre... para mí, daba por
sentado que no iba a pasar absolu-
tamente nada, tal era mi incredu-
lidad pero... cuando él dijo, “ya se
acerca, ya esta aquí”, la aguja em-
pezó a subir, hasta que llegó al má-
ximo, él estaba con los ojos cerra-
dos y la mujer le dijo, “sí detecta”.
Yo miraba asombrado no dando
crédito a lo que veía. Cuando el
hombre dijo, “ya te puedes ir,
anda vete”, la aguja restrocedio
hasta quedar a 0. Dentro de mí,
me decía, “funciona, el biomasa
funciona, el biomasa funciona”.
Desde aquí queremos animar a
José Nicasio Tovar a que publique
los resultados de tan irrefutable
experiencia en alguna revista
científica. Estamos seguros de que
los editores de Science o Nature
quedarán anonadados al leer el
párrafo anterior.
La senda científica no sólo se
construye con éxitos, también se
produce algún fracaso. Así, Tovar
narra cómo, después de conversar
con un señor sobre los chacras,
consiguió
mover la aguja del bio-
masa con el pensamiento. Las
ideas se agolpan en su cerebro:
“Me imaginaba manejar ordena-
dores a distancia, cambiar los ca-
nales de un televisor con sólo pen-
sarlo, conducir coches con el pen-
samiento...” Pero, por desgracia,
Tovar tiene que confesar su de-
rrota con un lamento desgarrado:
“No he podido volver a repetir la
experiencia”. ¡Qué desgracia!
Claro que, por el bien de la paz do-
méstica, quizás haya sido mejor
así. ¿Se imaginan que las televisio-
nes pudieran cambiar de canal
sólo con el pensamiento? ¡Qué
horror! El padre diciéndole a su
esposa: “¿Quieres no pensar y de-
jarme ver el partido de la selec-
ción?”; la madre repartiendo capo-
nes a sus hijos porque éstos no de-
jan de imaginarse estar viendo el
canal de dibujos animados... La
emisión convertida en un galima-
tías ininteligible: “Avanza Luis
Enrique por la banda izquierda...”
“¿Qué apostamos? ¿Qué aposta-
mos? Arriesga lo imposible”...
“¿Qué hay de nuevo, viejo?”...
“¡España va bien!” “Eso es to, eso
es todo, amigos”...
Ajeno a estas graves cuestio-
nes sociológicas, el inventor prosi-
gue su fructífero trabajo. “Luego
surgió el biomasa II pero su sensi-
bilidad es inferior, y finalmente
surgió el biomasa III a petición de
un usuario que decía que quería
un aparato que a distancia le indi-
cara cuando se activara, nació el
biomasa III con aguja, sonido, y
indicador luminoso que se en-
ciende en cuando algo lo activa,
parecido al biomasa II, pero mu-
cho más sensible”. Debemos indi-
car que, a juzgar por la foto que
acompaña el artículo, el biomasa
también está disponible en varios
colores.
Por último, debemos felicitar-
nos de que la ciencia española
continúe su imparable ascenso.
Primero, fuimos capaces de crear
un invento de tan elevada tecno-
logía como el chupa-chups y,
ahora, un detector de fantasmas.
Se acabó el ¡que inventen ellos!
J.L.C.B.
circo paranormal
ERNESTO J. CARMENA