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China, así como conferencias a
cargo de Paul Kurtz y Elizabeth
Loftus, que disertó sobre el sín-
drome de la falsa memoria, asun-
to sobre el que también habló
Vern Bullough. Entre los parti-
cipantes, cabe destacar a Ray
Hyman y James Alcock, que di-
rigieron un interesante taller so-
bre pensamiento crítico en el que
el primero se centró en la demos-
tración práctica y el segundo en
la teórica; Alan Hale, que diser-
tó sobre “El cometa Hale-Bopp:
¿portento o desastre?”; Evry
Schatzman, que participó en la
mesa redonda sobre posmo-
dernismo, y Sergey Kapitza, que
nos puso al corriente de la situa-
ción de la ciencia en Rusia.
Personalmente, aproveché la
invitación del CSICOP a interve-
nir en tan destacado foro para
distribuir entre los asistentes
ejemplares de EL ESCÉPTICO,
que, recién salida de la impren-
ta, fue objeto de una calurosa a-
cogida por la mayoría, empezan-
do por Kurtz y Amardeo Sarma,
el más que eficiente secretario
ejecutivo del GWUP, y acabando
por Gerald Huber, el socio ale-
mán de ARP. La realidad física
de la revista sorprendió a casi to-
dos y me facilitó las gestiones de
cara a apalabrar interesantes co-
laboraciones de las que espero
que el lector hispano disfrute en
los próximos números.
De puertas afuera, la tradicio-
nal reunión del Consejo Ejecuti-
el escéptico
(Otoño 1998)
7
vo de Organizaciones Escépticas
(ECSO) sirvió para dar la bienve-
nida a una nueva organización
en Gran Bretaña, la Asociación
para la Investigación Escéptica
(Aske), confirmar que el congre-
so europeo de 1999 se celebrará
en Maastricht en septiembre, y
que el mundial del 2000 tendrá
como escenario Sidney y el si-
guiente Los Ángeles. El CSICOP
invitará a algunos representan-
tes de las asociaciones europeas
a viajar hasta Australia, anun-
ció Kurtz ante quienes asistimos
a la reunión de la ECSO, ya que,
tal como respondí a Harry Wi-
lliams, secretario de los Escépti-
cos Australianos, cuando me
preguntó si nos veríamos en Sid-
ney, costear un viaje a las antí-
podas no es algo que uno pueda
permitirse así como así. Respec-
to a la reunión de Los Ángeles
del 2002, estará dedicada a los
medios de comunicación y la
pseudociencia, asunto recurren-
te en los encuentros escépticos
que ha propiciado el nacimien-
to, en el seno del CSICOP, del
Consejo para la Integridad de los
Medios. Matt Nisbet, coordinador
de este grupo de trabajo, invitó
en Heidelberg a todos los perio-
distas escepticos a unir fuerzas,
idea que en Europa había lanza-
do horas antes el incansable Tim
Trachet.
Por cierto que la cordialidad
de nuestros anfitriones alemanes
se prolongaba fuera de la sede
del congreso en los colegas bel-
gas, con Tim a la cabeza, mane-
jándose en no sé cuántos idio-
mas y guiándonos a italianos,
brasileños, irlandeses y españo-
les por el Heidelberg nocturno
tras haber disfrutado de una tra-
vesía fluvial por el Necka. En de-
finitiva, un evento para recordar
tanto por las sesiones de trabajo
oficiales como por las extraoficia-
les reuniones alrededor de bue-
nas mesas. Algo que, sin duda,
sonará a todos aquéllos que han
asistido a alguno de los congre-
sos de ARP.
L
.
A
.
G
.
ARP apuesta por
una única revista
para todo el
mundo hispano
La última sesión del 2º Congre-
so Escéptico Mundial se centro
en las “Perspectivas del escepti-
cismo científico alrededor del
mundo” y, en ella, el director de
EL ESCÉPTICO presentó, en
nombre de ARP-Sociedad para el
Avance del Pensamiento Crítico,
una ponencia titulada: “El mo-
vimiento escéptico en España:
entre el desánimo y la esperan-
za”. Tras ofrecer una vista pano-
rámica de la presencia y difusión
de lo paranormal en los medios
de comunicación de nuestro
país, y destacar el escaso núme-
ro de miembros activos del es-
cepticismo científico organizado,
Luis Alfonso Gámez mostró su
optimismo, visceral a la vez que
fundamentado, en el futuro de
nuestro movimiento.
“Las razones que llevan al op-
timismo
dijo
se basan en va-
rios hechos. En primer lugar, y
en palabras de Javier Armentia,
«en el último año, la labor de ARP
se ha visto renovada con nuevas
aportaciones, de profesionales de
muchos campos de la actividad
intelectual. Ello ha sido posible
gracias a la popularización de
esa nueva ágora que supone
Internet». Como consecuencia, el
número de socios y simpatizan-
tes de ARP se incrementa cons-
tantemente, si bien no al ritmo y
primer contacto
Luis Alfonso Gámez y Kendrick Frazier cambian impresiones durante la
mesa redonda que clausuró el congreso mundial.
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Granada - Del 25 al 27 de marzo de 1999
Organizado por el Parque de las Ciencias de Granada, la Universidad de Granada y
el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)
Divulgación Científica
Periodismo y Ciencia
Museos, Acuarios, Parques Naturales
Comunicación y Medio Ambiente
Ciencia y Educación
Ciencia y Cultura
El papel de la Ciencia y la Tecnología en la sociedad contemporánea cobra cada día mayor impor-
tancia. La velocidad y calado de los cambios que el desarrollo científico implica exigen una mayor
participación social y nuevas estrategias de acceso permanente a la cultura científica. En este
marco, la comunicación y divulgación están llamadas a desempeñar una función cada vez más
decisiva en las sociedades democráticas. La cultura científica debe normalizarse como una parte
más de la cultura. El Congreso sobre Comunicación Social de la Ciencia pretende ser un foro de
reflexión sobre las cuestiones planteadas que interesan a periodistas, divulgadores, científicos,
educadores, instituciones museísticas, editoriales, entidades
educativas y culturales, etcétera.
Las jornadas se desarrollarán en el Palacio de Congresos
de Granada y se estructurarán en torno a ponencias marco,
mesas redondas, comunicaciones, pósters y talleres, y las
actividades paralelas incluirán visitas a la Alhambra (noctur-
na), al Observatorio de Sierra Nevada y al Parque de las
Ciencias, así como una programa cultural para acompañan-
tes.
Las conferencias y mesas redondas contarán con la parti-
cipación de personalidades relevantes en el mundo de la cien-
cia, la cultura, el periodismo y la divulgación
científica: Richard Dawkins, biólogo y director de Public
Understanding of Science en Oxford, el filósofo Fernando
Savater, el escritor Antonio Muñoz Molina, los científicos
Francisco J. Ayala, Cayetano López, Juan Oró y José
Manuel Sánchez Ron, los periodistas científicos Fernández
Hermana y Vladimir de Semir, y los responsables de mu-
seos científicos Ramón Núñez, Manuel Toharia y Jorge
Wagensberg.
Integran el comité organizador: Ernesto Páramo (direc-
tor del Parque de las Ciencias), José Luis Rosúa (decano
de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Granada),
José María Quintana (delegado del CSIC en Andalucía),
Ramón Núnez (director del Domus y la Casa de las Ciencias
de La Coruña), Jorge Wagensberg (director del Museu de la Ciència de Barcelona), Vladimir de
Semir (director del Máster de Comunicación Científica, Barcelona), Francesco Tonucci (director
del Departamento de Psicopedagogía del CNR de Roma), Manuel Toharia (científico y periodista),
Juan Mata (profesor de Literatura de la Universidad de Granada), Rafael Rodrigo (director del
Instituto de Astrofísica de Andalucía), Miguel J. Carrascosa (presidente de Unesco Andalucía) y
Miguel A. Quintanilla (Universidad de Salamanca).
El congreso se organiza con la colaboración de la Junta de Andalucía, la Asociación Española de
Periodismo Científico, el Centro de Desarrollo Tecnológico (CDTI), Fundesco, y los museos de cien-
cia y planetarios españoles.
Para más información:
Parque de las Ciencias de Granada; Avenida del Mediterráneo, s/n; 18006 Granada (España).
Teléfono: 958 13 31 87
Fax: 958 13 35 82
Correo electrónico: [email protected]
http://www.parqueciencias.com/congreso
Primer Congreso sobre
Comunicación Social
de la Ciencia
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en la medida que deseamos y
buscamos. En segundo lugar, la
presencia de ARP en los medios
de comunicación se ha ido
incrementando y afianzando, y
los periodistas y profesionales de
la información [y del entreteni-
miento, principal fuente de for-
mación de millones de ciudada-
nos pasivos] empiezan a consi-
derar la opinión de los escépti-
cos como el contrapunto idóneo
a las afirmaciones de los defen-
sores de lo paranormal a la hora
de confeccionar reportajes u or-
ganizar debates. Y, en tercer lu-
gar, pero no último en importan-
cia, sino todo lo contrario, el fe-
liz y exitoso lanzamiento de EL
ESCÉPTICO, lógico y necesario
paso adelante de la modesta,
voluntarista, aunque enorme-
mente eficaz y valiosa, La Alter-
nativa Racional, el primer órga-
no de comunicación de ARP”.
Cierto que, aunque seamos
optimistas, la tarea de ARP y de
EL ESCÉPTICO no es corta ni
sencilla: denunciar los engaños,
estafas y desmanes de la indus-
tria del esoterismo y lo paranor-
mal, que mueve varios cientos de
miles de millones de pesetas;
acallar los cantos de sirena de la
Nueva Era, que ha puesto de mo-
da viejas irracionalidades y su-
persticiones revistiéndolas de ro-
pajes del nuevo milenio; y com-
batir la epidemia de relativismo
cutre y ramplón que infecta a la
opinión pública y que, en nom-
bre de la ecología de los saberes
y la democracia de los conoci-
mientos, del todo vale, exalta a
los mercachifles de lo alternati-
vo
desde la medicina y la salud
a los conocimientos básicos de
la naturaleza y del ser humano
y desprecia como antigualla al
racionalismo ilustrado y al es-
cepticismo científico.
Consciente de que igual de-
safío tienen que encarar las or-
ganizaciones de escépticos de
Iberoamérica, Gámez ofreció EL
ESCÉPTICO como posible medio
de comunicación común para la
promoción del pensamiento crí-
tico y la denuncia de las pseu-
dociencias y demás patrañas pa-
ranormales, idea que ha fragua-
do recientemente en unos prime-
ros y prometedores contactos. La
postura de ARP y de los que ha-
cemos EL ESCÉPTICO es clara:
frente al irracionalismo y el oscu-
el escéptico
(Otoño 1998)
9
rantismo anticientífico que se di-
funden en castellano a uno y otro
lado del Atlántico, disponer de
un medio de opinión y comuni-
cación racionalista, promotor del
escepticismo científico, hecho en
común entre hispanos europeos
y americanos, y con vocación de
alcanzar difusión pública y de in-
fluir de forma significativa en
nuestras respectivas sociedades.
Junto con nuestro represen-
tante, compartió el estrado de
ponentes Sergey Kapitza, cabe-
za visible del movimiento escép-
tico ruso y ejemplo vivo de una
cultura que hunde sus raíces en
la Ilustración y ha sobrevivido
con dignidad y lucidez la agita-
da y confusa historia moderna
de ese gran pueblo. Su conferen-
cia fue amena, brillante y escla-
recedora de la oscura situación
rusa, con un gran auge de lo pa-
ranormal y contagio masivo de
las patochadas de la Nueva Era.
Mike Hutchinson presentó una
serie de estadísticas sobre la cre-
dulidad británica; y el australia-
no Harry Edwards nos confirmó
lo que sabíamos: que lo paranor-
mal es un fenómeno pedestre de
la aldea global.
Completaron la sesión con va-
liosas aportaciones Kendrick
Frazier, director de The Skeptical
Inquirer, que disertó sobre el in-
forme Sturrock, y Matt Nisbet,
quien nos informó del funciona-
miento de Consejo para la Inte-
gridad de los Medios e invitó a
las organizaciones escépticas na-
cionales a establecer en su seno
comités o grupos de vigilancia de
la actitud de los medio hacia lo
paranormal y la pseudociencia.
F
.
P
.
Nueva revista
dedicada al
análisis científico
de las medicinas
alternativas
Cinco premios Nobel de ciencias
encabezan el Consejo para la Me-
dicina Científica, creado por ini-
ciativa de Paul Kurtz y otros des-
tacados integrantes del CSICOP
para apoyar el estudio científico
de las llamadas medicinas alter-
nativas y complementarias
la
homeopatía, la aromaterapia, la
fitoterapia, la naturopatía y
otras
, así como de prácticas co-
mo la acupuntura, el toque tera-
péutico y las curas milagrosas.
Los estudios científicos que se
lleven a cabo para la evaluación
de la eficacia de estas medicinas
alternativas se darán a conocer
The Scientific Review of Alterna-
tive Medicine, revista semestral
recién nacida que cuenta con ar-
bitraje por comité de lectura. Los
editores afirman que el objetivo
de la publicación, única en su
género, es “aplicar las mejores
herramientas de la ciencia y la
razón para determinar la validez
de las hipótesis y la eficacia de
los tratamientos. No se rechaza-
rá a priori ninguna alegación,
sino que se la considerará según
sus méritos. No se rechazará afir-
mación alguna por ajustarse o no
a algún paradigma. Se buscarán,
usando el método científico y cri-
terios razonables, respuestas
justificadas a estas dos pregun-
tas: «¿Es cierto lo que dicen?» y
«¿Funciona realmente este tra-
tamiento?» Se exigirán ensayos
controlados de doble ciego para
las terapias alternativas”.
Los interesados pueden soli-
citar más información sobre The
Scientific Review of Alternative
Medicine a: SRAM, Prometheus
Books, 59 John Glenn Dr., Am-
herst, NY 14228-2197, EE UU,
o mediante correo electrónico di-
rigido a [email protected]
F
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P
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primer contacto