El Escéptico: número 52

52
Verano 2019

La época estival suele invitar a la lectura y El Escéptico puede ser un estupendo compañero: lean el editorial. El Dossier del presente número recoloca el foco sobre las “luces y sombras de la industria de los fármacos”, y lo hace desde varios frentes. El primero realiza una llamada a los Legisladores: ¡a pensar! para favorecer que las patentes cumplan una función social constructiva para los diferentes actores, entre los que se hayan empresas, grupos de investigación y, naturalmente, personas que necesitan fármacos; el segundo llama la atención sobre la utilidad de las patentes para socializar el conocimiento y evitar el secretismo que puede beneficiar a unos pocos al tiempo que otorgan a los autores reconocimiento y protección durante un tiempo; por último, el tercer frente se adentra en el interesante mundo de la psiquiatría, por una parte en su evolución como ciencia, potenciada por el descubrimiento de sustancias y la síntesis de los primeros fármacos con efectos directos sobre la salud mental, y por otra en el intento continuado de desmontar críticas infundadas que pueden provenir, tanto de corrientes ligadas a la antipsiquiatría, como -sobre todo en los últimos tiempos- de otras negacionistas y que abrazan algún grado de conspiración. En esta entrega hallamos en la sección de Artículos contribuciones sustanciosas que no dejarán indiferente al potencial lector. En forma de entrevista a Gabriel Andrade se argumenta sobre por qué escepticismo y ciencia deben caminar juntos, se analiza la iniciativa de #CienciaenelParlamento como un intento de acercar el pensamiento crítico y científico al universo del legislador y de la política con el objetivo de que la toma de decisiones llegue a estar lo más fundamentada posible de acuerdo con el conocimiento disponible, se otorga voz a la importancia de la puesta en marcha del Plan para la protección de la salud frente a las pseudoterapias, y se completa la sección con la entrega de Un escéptico en mi buzón (3.12), Alienígenas de la “caja tonta”, dedicada a las aventuras del viajero en el tiempo Doctor Who. De oca a oca argumenta sobre el posible futuro de las pseudociencias y Red escéptica internacional se ocupa del análisis de algunos pasos del movimiento escéptico venezolano. El humor de la Pulga snob, de A tontos y a locos y de Martin Favelis acompaña con su habitual lúcida mirada a todos los componentes de la revista, entre los que quedan por mencionar los análisis de las lecturas del Sillón escéptico, la sección Hace 25 años que viaja en esta ocasión a la primavera de 1993, y los variados y hasta sorprendentes apuntes de Primer contacto. Que disfruten la lectura, en verano, y después.

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A TONTOS Y A LOCOS

Sección: 
HUMOR
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¿Podremos defendernos ante este tipo de ataques?
Una buena formación en pensamiento crítico puede ser un primer paso para crear un sistema inmunitario social que nos proteja de lo desconocido. Pseudociencias habrá siempre, y erradicarlas es imposible.
Una meta deseable es que se mantengan en un perfil
bajo, que no adquieran demasiado poder, pues en caso
contrario nos podrían hacer avanzar a toda velocidad
hacia la Edad Media. Como dos caras de una moneda,
la tecnología que nos puede proporcionar el paraíso
también nos puede llevar al infierno.
Notas:
1- Aristóteles (335-322 a. c). Metafísica. Libro primero.
I Naturaleza de la ciencia; diferencia entre la ciencia y la
experiencia.
2- Criado, M. A., Cómo los hombres llegaron a dios. Un
estudio de la Universidad de Oxford sobre centenares de
culturas muestra que la idea de la deidad moral aparece
después de que los hombres dejaran la tribu y aumentara
la complejidad social. El País, 20/03/2019.
3- Karr, J. B. A. (1838). Dentro de la obra Geneviève.
4- Purzycki, B. G., Apicella, C., Atkinson, Q. D.,
Cohen, E., McNamara, R. A., Willard, A. K., …Henrich,
J. (2016). Moralistic gods, supernatural punishment and
the expansion of human sociality. Nature, 530, 327. doi.
org/10.1038/nature16980
5- Ruiz, D. Cómo el faraón Ramsés II inventó las fake
news. La Vanguardia, 30/01/2018
6- Arteguías.com (s. f.). Orígenes y nacimiento de
la Inquisición Medieval. https://www.arteguias.com/

Verano 2019

inquisicionmedieval.htm
7- Mayorga, F. (2015, enero, 29). La inquisición
protestante. https://cadenaser.com/programa/2015/01/29/
ser_historia/1422517717_107993.html
8- Cervera, C. (2019, abril 12). La brutal persecución de
católicos en Inglaterra: el terror que siguió a la marcha de
los españoles. ABC, 12/04/2019.
9- https://es.wikipedia.org/wiki/ECHELON
10- Goodman, M. (2019). Los delitos del futuro (2ª
edición) pp. 54 y 55. Barcelona: Ed. Ariel.
11- https://es.wikipedia.org/wiki/Neoludismo
12- https://es.wikipedia.org/wiki/C%C3%A1mara_Kirlian
13- https://es.wikipedia.org/wiki/George_Adamski
14- https://www.tebeosfera.com/autores/sesma_
manzano_fernando.html
15- Holded (2019). Transhumanismo: ¿logrará la
tecnología proporcionarnos la inmortalidad?. https://
www.holded.com/es/blog/transhumanismo-lograra-latecnologia-proporcionarn...
16- Amiguet, L. (2017). Internet nos aísla tanto como
nos comunica. La Vanguardia, 14/07/2017
17- https://es.wikipedia.org/wiki/Macrodatos
18- Delgado, C. (2018). ¿Qué es el crimen como
servicio o Crime as a service (CaaS)? http://www.
christiandve.com/2018/11/que-es-crimen-como-serviciocrime-as-a-service-caas/
19- https://es.wikipedia.org/wiki/Malware
20- Mensajes similares a este los he oído decenas de
veces sobre el «motor de agua», que ha sido silenciado
por las multinacionales del petróleo. Sobre todo se lo he
oído a taxistas.
21- https://fr.wikipedia.org/wiki/Darknet
22- https://fr.wikipedia.org/wiki/Silk_road
23- https://es.wikipedia.org/wiki/Tor_(red_de_anonimato)

17 el escéptico

autores: 
Coordinador: 
Página inicial: 
17

CIENCIA Y ANTIPSIQUIATRIA EN EL SIGLO XXI

Sección: 
DOSSIER LUCES Y SOMBRAS DE LA INDUSTRIA FARMACEUTICA II
Traductores: 
Pagina final: 
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Dossier

Ciencia y
antipsiquiatría

en en siglo XXI
Iria Veiga
Psiquiatra. ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico

De tesis revolucionarias a teoría de la conspiración

E

n los últimos años estamos asistiendo a un nuevo auge de posiciones contrarias a la medicalización de la salud mental, en un amplio abanico que va desde las críticas parciales a la excesiva
prescripción de psicofármacos o la patologización de
los problemas de la vida cotidiana hasta enmiendas a
la totalidad de la psiquiatría en cuanto disciplina. A
esto contribuyen el desconocimiento acerca de qué es
y cómo funciona la psiquiatría, y el estigma que gravita sobre todo lo relacionado con las patologías mentales, fundamentalmente sobre los pacientes y usuarios,
pero también sobre los profesionales.

1. La psiquiatría como disciplina
La psiquiatría es una de las especialidades médicas de más reciente aparición. La primera vez que se
emplea este término con su significado actual es en la
obra del alemán Johann Christian Reil Sobre la medicina y sus ramas, con especial consideración sobre la
psiquiatría, en el año 18081. Reil fue, también, uno de
los primeros catedráticos de esta rama de la medicina.
Sin embargo, la enfermedad mental se conoce desde
la Antigüedad. Tanto Hipócrates2 como Areteo de Capadocia3, en el mundo clásico, incluyen en sus obras
médicas descripciones de entidades conocidas hoy
en día, especialmente la melancolía (depresión endógena) y la enfermedad maníaco-depresiva (trastorno
bipolar). Se asumía que la enfermedad mental era un
padecimiento del cerebro, si bien la etiopatogenia se
buscaba en la teoría humoral imperante en este parael escéptico 54

digma médico, según el cual sería el desequilibrio de
los distintos fluidos corporales o humores el que desencadenaría las enfermedades. Así, un exceso de bilis negra afectaría al cerebro provocando melancolía,
mientras que un exceso de bilis amarilla produciría
un estado colérico que podríamos identificar con un
episodio maníaco.
Al margen de lo erróneo de la premisa, similar en
muchos puntos a la filosofía oriental del yin y el yang,
es interesante destacar la búsqueda del origen de la
enfermedad en procesos orgánicos y naturales, sin
recurrir a explicaciones de índole sobrenatural o divina. Por otro lado, en el mundo clásico tampoco se
descartan los factores ambientales como causa de las
enfermedades mentales, identificando tanto estresores
psicológicos como circunstancias relacionadas con la
dieta, calidad de las aguas, etc.
Es en el siglo XIX cuando finalmente la disciplina se separa de la neurología, por un lado, y de la
institución asilar con carácter de régimen meramente
reclusivo, por otro, para postularse como rama propia
de la medicina, con sus propias entidades nosológicas
y cuadros clínicos característicos. Es en este contexto
en el que Kraepelin describe su demencia precoz4, que
hoy llamaríamos esquizofrenia, y Falret y Baillaguer
aíslan entidades a las que denominan locuras circulares o locuras de doble forma5, que corresponderían
al actual diagnóstico de trastorno bipolar. Kraepelin,
particularmente, pone de relieve la importancia del
curso evolutivo de la enfermedad, y diferencia caVerano 2019

tegóricamente estos dos cuadros (demencia precoz
y enfermedad maníaco-depresiva o locura circular),
fundando así el inicio de la moderna nosología psiquiátrica.
2. El psicoanálisis y sus derivados
Paralelamente a la irrupción de la psiquiatría como
disciplina médica, el psicoanálisis comienza a ganar
predicamento como tratamiento de los trastornos
mentales. Cabe introducir varias salvedades en esta
dicotomía. Por un lado, el tipo de pacientes de los asilos de Kraepelin y de la consulta de Sigmund Freud
eran esencialmente diferentes. Si bien este último se
aventuró tentativamente en el análisis psicoanalítico
de las psicosis6, su teoría está orientada al tratamiento
de lo que podríamos clasificar como neurosis: cuadros
en los que el síntoma fundamental es el sufrimiento
psíquico en forma de ansiedad, fobias o tristeza, y que
no comprometen el razonamiento ni las funciones superiores. Así, Kraepelin realiza su clasificación sobre
cuadros severos, que limitan gravemente la funcionalidad y la supervivencia de quien los padece, mientras
Freud se centra en aquellos estados que podríamos
considerar una variante del sufrimiento psíquico normal. Una excepción podría ser la extravagante presentación de la histeria (hoy fragmentada en la clasificación de cuadros conversivos y disociativos), que al
remedar signos del orden de lo neurológico (parálisis,
amnesias...), se encontraba en tierra de nadie entre
ambas especialidades emergentes. De esta dicotomía
Verano 2019

neurosis/psicosis se extrae fácilmente la comprensión
de ambos abordajes teóricos. Por otro lado, Freud procedía de la neurología y se había formado con Charcot, el gran anatomista del cerebro. Su visión psicoanalítica, por tanto, tenía pretensión de conocimiento
científico falsable, si bien posteriormente su teoría no
fue corroborada en estos términos.
3. La antipsiquiatría de los años sesenta y setenta
Tras la II Guerra Mundial, el paradigma psicoanalítico era el imperante en el tratamiento de la enfermedad mental en el mundo occidental. Los pacientes
graves, recluidos en manicomios, eran tratados con
una serie de técnicas inspiradas en el modelo médico, pero de escasa eficacia, como la insulinoterapia o
las «curas de sueño». Continuaban en vigor también
las lobotomías y la terapia electroconvulsiva, que si
bien se emplea hoy en día con buenos resultados7, era
utilizada sin una indicación clara y sin procedimiento
anestésico previo, lo que la convertía en extremadamente peligrosa y dolorosa.
En este contexto, ocurren dos hechos que modifican
completamente la práctica psiquiátrica, y cuyas interrelaciones son múltiples y complejas, prestándose a
numerosas interpretaciones. En primer lugar, en 1952
se sintetiza el primer fármaco con efecto antipsicótico,
la clorpromazina8. Desarrollado en primera instancia
como antihistamínico y anestésico, posteriormente se
descubren sus propiedades antipsicóticas, particularmente sobre los llamados síntomas positivos: aluci55 el escéptico

naciones y delirios. Previamente, en 1949, se habían
descrito los efectos de las sales de litio en el trastorno
bipolar, siendo hoy en día el estabilizador del ánimo
más eficaz conocido.
Paralelamente, en los años sesenta surge una fuerte crítica a la psiquiatría entendida como especialidad
médica que trata los padecimientos mentales como
enfermedades biológicas, causadas por desequilibrios
bioquímicos.
El primero en acuñar el término antipsiquiatría fue
David Cooper9 en 1967. Este psiquiatra sudafricano y
su colaborador, Ronald Laing, que se convirtió posteriormente en la figura más destacada del movimiento
antipsiquiátrico, postulan que el origen de la enfermedad mental radica en la sociedad en la que está inserto el paciente y en las relaciones disfuncionales que
este establece con su familia en la primera infancia.
Thomas Szas, otro de los más famosos representantes
de esta corriente, afirma que la enfermedad mental no
existe en cuanto tal, sino que es una forma de «etiquetar» y por tanto neutralizar a individuos socialmente
inadaptados o disidentes. Esta corriente de pensamiento se enmarca dentro de movimientos como el
que da lugar a las revueltas estudiantiles del Mayo
francés, y muchos de los pensadores de este período
participan de ambos movimientos, siendo particularmente relevante la obra de Michel Foucault, Historia
de la Locura10, y las aportaciones de Jacques Lacan11.
4. Dos discursos entrecruzados: moral y evidencia científica
En el argumentario de la antipsiquiatría coexisten
cuestiones de órdenes diferentes, y esta es parte de la
dificultad inherente para analizarlo. Por un lado, en el
momento en el que se genera existe una corriente de
opinión en contra del trato que reciben los pacientes
psiquiátricos, privados de derechos y en muchas ocasiones en condiciones de total indefensión y sin que
se respete la dignidad básica de las personas, tanto en
cuanto a entorno material como a cuestiones de inti-

midad, poder de decisión, etc. Además, los regímenes
fascistas italiano y español emplearon los manicomios
y a los psiquiatras afectos al régimen como parte de la
maquinaria represiva contra los disidentes políticos12.
De esta manera, la antipsiquiatría abandera el movimiento de la desinstitucionalización psiquiátrica, que,
bajo el lema «el paciente en la comunidad», trata de
acabar con los grandes centros de reclusión psiquiátrica y devolver a los pacientes a sus hogares o a otro
tipo de dispositivos que no supusieran su aislamiento.
Cabe decir que, no por casualidad, este movimiento
acontece en el momento en el que comienzan a existir psicofármacos eficaces para controlar los síntomas
más disruptivos, de manera que esta reintegración en
la sociedad se hace posible en muchos casos.
La desinstitucionalización era un proceso necesario y moralmente inapelable, y la antipsiquiatría
siempre tendrá el honor de haber elegido el bando
correcto, mientras que mucha de la psiquiatría supuestamente científica se atrincheraba en posiciones
de poder que hoy nos parecen indefendibles. Por lo
tanto, esta posura parte de una aproximación apriorísticamente más ética y más cercana a los derechos de
los pacientes.
Sin embargo, es posible, como decía Sartre, hacer
lo correcto por motivos equivocados. Si bien la visión
de tratar al sujeto con enfermedad mental como persona íntegra, con dignidad y poseedor de derechos, es
una máxima inapelable en la práctica médica actual
(con todas las salvedades individuales que se quieran
objetar, y que en todo caso serían punibles por ley),
la tesis de la que parte, la de la enfermedad mental
como producto de la sociedad, y a veces de la propia
institucionalización, resulta hoy indefendible. Desde
los años setenta, la evidencia científica acumulada a
favor de una base biológica del trastorno mental grave, siguiendo un modelo de diátesis-estrés, en el que
sobre una vulnerabilidad biológica se suma el efecto
de factores ambientales, es difícilmente rebatible13.
Especialmente, desde 2004, con el Proyecto Genoma

En los años sesenta surge una fuerte crítica a la psiquiatría
entendida como especialidad médica que trata los padecimientos mentales como enfermedades biológicas, causadas por desequilibrios bioquímicos.

el escéptico 56

Verano 2019

Humano, y en los últimos años en los que son posibles secuenciaciones masivas de genes con escaso
coste (estudios GWAS)14, la carga genética de entidades como la esquizofrenia o el trastorno bipolar se
cifra en torno a un 80 %15.
Por otro lado, la desinstitucionalización tuvo resultados irregulares, dependiendo en muchos casos de la
administración que la aplicara y con qué criterio. En
el Estado español, aún hoy persisten grandes centros
psiquiátricos de corte manicomial, con enfermos de
larga estancia; no se llegó a crear nunca la completa red de asistencia comunitaria que permitiese realmente atender al paciente en su comunidad, aunque
hay grandes diferencias entre comunidades autónomas. Es fácil pensar que, para una administración que
quiere recortar gasto sanitario, las tesis antipsiquiátricas son un argumento extraordinariamente útil: si
estas personas no son enfermas, sino socialmente
inadaptadas, no es necesario tampoco que sean atendidas dentro del sistema público de salud. Aunque no
se enuncie de esta manera, la idea inconsciente que
está detrás de muchas actuaciones en cuanto a planificación sanitaria es que ni las enfermedades mentales
son verdaderas enfermedades, ni los enfermos mentales son verdaderos enfermos.
5. Negacionismo y conspiranoia: por qué creemos en cosas raras
Sin embargo, la mayor parte de los ataques a la
psiquiatría que vemos en el momento actual no parVerano 2019

ten de posiciones abiertamente antipsiquiátricas en el
sentido de la desinstitucionalización y la lucha por
los derechos de los pacientes. Este paradigma estaba conformado en su mayor parte por profesionales
de la salud mental con un conocimiento profundo de
su campo que, si bien a día de hoy ha sido superado con mucho por las modernas investigaciones, era
coherente con su época y el «estado del arte» en ese
momento histórico. Lo que nos encontramos hoy en
día es más bien un totum revolutum de posiciones anticientíficas en las que se aúnan antivacunas, negacionistas del sida y conspiranoicos de la industria farmacéutica. Se niega la enfermedad mental no desde
una posición filosófica, sino desde la desinformación.
De hecho, es frecuente que las personas que niegan el
origen biológico de la enfermedad mental sostengan
además otras ideas erróneas sobre la salud, como por
ejemplo la asociación entre autismo y vacunas. No
se trata, por lo tanto, de la postura antipsiquiátrica
clásica, sino más bien de la fascinación que provocan
las teorías de la conspiración en el público contemporáneo.
Como toda buena conspiración, algún elemento de
verdad permite cimentar mejor la mentira. Las críticas a la industria farmacéutica por sus intentos de
influir en el diagnóstico y el tratamiento, que en ocasiones ha producido problemas de sobrediagnóstico
(véase el tdah, pero también el asma bronquial en
la década de los ochenta y noventa), no quiere decir que estas entidades patológicas sean inexistentes.
57 el escéptico

Por otro lado, en los argumentos de quien sostiene
que existe una enorme conspiración de la industria
farmacéutica para vender psicofármacos subyace un
profundo desconocimiento de cómo funciona el sistema nacional de salud español, bastante restrictivo con
los fármacos que se aprueban y que concede al clínico una amplia autonomía como prescriptor, primando
incluso la no prescripción o la mínima posible. Al tratarse de un sistema público y universal, su lógica es
la opuesta de la de los sistemas de seguros de Estados
Unidos o países de su entorno, en los que las compañías aseguradoras y farmacéuticas tienen mucha más
capacidad para influir sobre los clínicos.
El problema de la excesiva medicalización de la
vida cotidiana es otro argumento clásico de las teorías antipsiquiátricas. De nuevo, un poquito de verdad
aliña bien una mentira. Si bien es cierto que la tendencia a tratar con medicamentos estados afectivos
normales (el duelo por la muerte de un ser querido, el
estrés...) es un problema que todos los profesionales
de la salud mental reconocemos, esto no quiere decir
que los estados depresivos graves no existan o que la
esquizofrenia sea simplemente una reacción al estrés.
De hecho, en muchos casos la tendencia a medicalizar esos procesos normales satura las consultas de
salud mental e impide que se atienda correctamente
los casos de verdadera patología.

Bibliografía:
1- Marneros, A. (2008) Psychiatry’s 200th birthday. Br. J.
Psychiatry, Jul 1;193(1):1–3
2- Sadeghfard, A.; Bozorgi, A.R.; Ahmadi, S. & Shojaei,
M. (2016) The History of Melancholia Disease. Iran. J. Med.
Sci., 41(3):S75
3- Angst, J. & Marneros, A. (2001) Bipolarity from ancient
to modern times: conception, birth and rebirth. J. Affect. Disord.,67(1–3):3–19
4- Kendler, K.S. (1986) Kraepelin and the differential
diagnosis of dementia praecox and manic-depressive insanity. Compr. Psychiatry, 27(6):549–58

5- Azorin, J.-M.; Kaladjian, A.; Besnier, N.; Adida, M.;
Hantouche, E.-G.; Lancrenon, S. et al. (2011) “Folie circulaire” vs “Folie à double forme”: contribution from a French
national study. Eur. Psychiatry. J. Assoc. Eur. Psychiatr.,
26(6):375–80 Pichot, P. (2004) Circular insanity, 150 years
on. Bull. Acad. Natl. Med., 188(2):275–84
6- Freud, S.; Strachey, J.; Freud, A.; Rothgeb, C.L. &
Etcheverry, J.L. (1986) Scientific Literature Corporation.
Obras completas. Buenos Aires: Amorrortu.
7- Stern, T.A.; Fava, M.; Wilens, T.E. & Rosenbaum, J.F.
(2016) Massachusetts General Hospital psychopharmacology and neurotherapeutics [Internet]. [cited 2016 Dec 30].
8- Ban, T.A. (2007) Fifty years chlorpromazine: a historical perspective. Neuropsychiatr. Dis. Treat., 3(4):495
9- Desviat, M. (2006) La antipsiquiatría: crítica a la razón
psiquiátrica. Norte Salud Ment [Internet]. [cited 2016 Nov
8];6(25)
10- Foucault, M. (2015) Historia de la locura en la época
clásica II. México, D.F.: FCE - Fondo de Cultura Económica; [cited 2016 Oct 23].
11- Lacan, J. (2008) 1901-1981, Segovia T. Escritos.
Buenos Aires: Siglo XXI. Lacan, J.; Segovia, T.; Suárez, A.
y Nasio, J.-D. (2013) Escritos. Madrid: Biblioteca Nueva.
12- Postel, J. y Quétel, C. (1987) Historia de la psiquiatría. México: Fondo de Cultura Económica.
13- Doherty, J.L. & Owen, M.J. (2014) Genomic insights
into the overlap between psychiatric disorders: implications
for research and clinical practice. Genome Med., 6(4).
Caspi, A. & Moffitt, T.E. (2006) Gene-environment interactions in psychiatry: joining forces with neuroscience.
Nat. Rev. Neurosci., 7(7):583–90
14- Cross-Disorder Group of the Psychiatric Genomics
Consortium (2013). Identification of risk loci with shared
effects on five major psychiatric disorders: a genome-wide
analysis. The Lancet, 381(9875):1371–9
15- Craddock, N. & Sklar, P. (2013) Genetics of bipolar
disorder. The Lancet, 381(9878):1654–1662
Purcell, S.M.; Wray, N.R.; Stone, J.L.; Visscher, P.M.;,
O’Donovan, M.C.; Sullivan, P.F. et al. (2009) Common polygenic variation contributes to risk of schizophrenia and
bipolar disorder. Nature [Internet]. 2009 Jul 1 [cited 2014
Dec 23].
Lee, S.H.; Ripke, S.; Neale, B.M.; Faraone, S.V.; Purcell,
S.M.; Perlis, R.H. et al. (2013) Genetic relationship between
five psychiatric disorders estimated from genome-wide
SNPs. Nat. Genet, 45(9):984–94.

Con el Proyecto Genoma Humano, y en los últimos años en
los que son posibles secuenciaciones masivas de genes con
escaso coste, la carga genética de entidades como la esquizofrenia o el trastorno bipolar se cifra en torno a un 80%.

el escéptico 58

Verano 2019

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COMUNICACION Y PSEUDOCIENCIAS. ALGUNAS INVESTIGACIONES RECIENTES

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PRIMER CONTACTO
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Primer contacto
Comunicación y pseudociencias. Algunas investigaciones recientes.
La preocupante pandemia contemporánea de pseudociencias que invade las redes y los medios de comunicación ha sobrepasado, por fortuna, al ámbito
institucional y cada vez son más las campañas públicas y las voces críticas, desde diversos ámbitos, frente
a las distintas formas que adopta la pujante industria
de la felicidad en torno a la conformación de lo que se
viene denominando cultura psicoterapéutica (Furedi,
2004; Illouz, 2007), cuyos orígenes se encuentran en
los movimientos New Age de los años sesenta y setenta. Y en la llamada era de la post-verdad, en la que el
fraude y la falsificación se han convertido en un serio
problema contemporáneo, también para la comunidad
científica (López-Cantos y Maestre-Gasteazi, 2019),
en la práctica periodística, aún sujeta a particulares reglas temporales y ritmos de producción de contenidos
y una diferente manera de abordar la «objetividad»
(Resnik, 1998; Post, 2015), los profesionales de los
medios de comunicación no están exentos de su responsabilidad ética.
Sin embargo, la promoción de este tipo de discursos
en los medios de comunicación parece imparable, tal
como por ejemplo muestran los resultados de nuestro
reciente análisis sobre el programa Complementarios
de RNE, en el que se ponen los recursos públicos al
servicio de la pseudociencia y contribuyendo, de manera totalmente irresponsable, a la difusión de contenidos pseudocientíficos, que en algunos casos pueden
resultar altamente nocivos (López-Cantos, 2018). Y
así se ha puesto igualmente en evidencia en otras investigaciones recientes al respecto (Elías, 2013, 2015;
Alonso-Marcos y Cortiñas-Rovira, 2014; CortiñasRovira 2018; Cano-Orón, 2016, 2019; López-Cantos,
2017a, 2017b; Moreno-Castro y Lopera-Pareja, 2016;
Moreno-Castro, Corell-Doménech y Camaño-Puig,
2019; Cabrera García-Ochoa y Roger-Monzó, 2019;
Corell-Doménech, 2019; Roger-Monzó y Martí-Sánchez, 2019) que, de manera similar, muestran las estrategias comunicativas con que las denominadas terapias complementarias y los discursos pseudocientíficos ocupan el espacio público aparentando ser útiles
y científicamente válidos.
Estamos ante una batalla discursiva sin tregua de
difícil resolución, y todavía comprobamos con estupefacción que las propias universidades siguen programando jornadas y cursos en los que se promueven
todo tipo de pseudociencias con nula validez científica, incluso calificadas como sectarias.1
Sin duda, y en este sentido, la persistente labor divulgativa y crítica de nuestra asociación está dando
sus frutos, y desde el ámbito universitario también
cada vez son más los grupos y proyectos de investigación que están ocupándose con intensidad de analizar
el escéptico 6

Marisa Marquina, Antonia de Oñate y Juan A. Rodríguez

la extensión de la pandemia y sus efectos, y proponiendo soluciones. Recogemos a continuación una selección de los últimos trabajos realizados específicamente desde el ámbito de la comunicación y, aunque
escasos todavía, muestran que desde la Universidad la
gravedad de la pandemia está empezando a ser tratada
con intensidad y se están realizando serios esfuerzos
por incluir las pseudociencias en la agenda investigadora.
Francisco López-Cantos

Selección de referencias bibliográficas:

Alonso-Marcos, F. y Cortiñas-Rovira, S. (2014) «La
pseudociencia y el poder de los medios de comunicación. La problemática ausencia de bases teóricas
para afrontar el fenómeno». Historia y comunicación
social, 19.
https://revistas.ucm.es/index.php/HICS/article/
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Verano 2019

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https://doi.org/10.3145/epi.2019.mar.16

La ciencia sale de bares
La divulgación científica está en uno de sus mejores momentos y, a la vez, pasando por una de sus épocas más singulares. Grandes divulgadores de la talla
de Carl Sagan y nuestro Eduard Punset dejan paso a
nuevos expertos.
En los últimos años hemos visto evolucionar de una
forma exponencial el concepto de divulgación científica en forma de monólogos, youtubers, blogueros,
escritores e incluso los doctores seniors de siempre
que, ahora con un tono más ameno, nos hacen llegar
los descubrimientos científicos a todos aquellos que
no tenemos un amigo o pariente en el laboratorio.
En esta época tan intoxicada de información, en la
que todos contamos con herramientas para aumentar
nuestro conocimiento, a menudo no disponemos de
tiempo para controlar su consumo. La obligación de
los divulgadores, como si la de un padre se tratara, ra7 el escéptico

Coordinador: 
MARQUINA MARISA, DE OÑATE ANTONIA, RODRIGUEZ JUAN A.
Página inicial: 
6

CONTRAPORTADA

Sección: 
CONTRAPORTADA
Traductores: 
Pagina final: 
68
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el escéptico 68

Verano 2019

autores: 
Coordinador: 
Página inicial: 
68

CREDULITE ET RUMEURS. FAIRE FACE AUX THEORIES DU COMPLOT ET AUX FAKE NEWS

Sección: 
SILLÓN ESCÉPTICO
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64
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partes más horrendas y contradictorias de los textos,
para buscar un supuesto mensaje divino subyacente
en ellas y moralmente aceptable. Sin embargo, tanto
unas como otras (fundamentalistas o progresistas)
incurren en el mismo error de fondo: aceptar que
hay una revelación divina (ya sea literal o metafórica). El problema de las progresistas es su arbitrariedad: asumen buena parte de la crítica históricocientífica de los textos bíblicos para desembarazarse
de sus partes más terribles (genocidios, infanticidios y otras monstruosidades ordenadas por Dios
mismo), pero hacen un corte arbitrario. Rechazan la
literalidad de ciertos pasajes bíblicos (la creación en
seis días literales, por ejemplo), pero no la de otros
(los milagros de Jesús de Nazaret o su propia resurrección, por ejemplo, o la existencia de Dios en sí
misma). El hecho es que si llevaran el pensamiento
crítico que aplican a ciertos textos a todos los aspectos sobrenaturales e irracionales que aparecen en la
Biblia, y no solo a unos cuantos, acabarían comulgando con el naturalismo que utiliza Andrade de un
modo mucho más coherente que ellos.
El libro es completo y abarca todos los textos bíblicos y sus pasajes más significativos. Sin embargo,
a veces se ve obligado a hacerlo sin la profundidad
que un examen más riguroso requeriría. Obligación
derivada de la imposibilidad de recorrer suficientemente toda la Biblia sin que resulte una obra en decenas de volúmenes. Por tanto, su objetivo lo cumple a la perfección, resultando una obra divulgativa
y una excelente introducción al conocimiento y el
análisis crítico de la Biblia. Quien quiera profundizar después tiene a su disposición otras muy buenas opciones, algunas de ellas del propio Andrade,
en la colección ¡Vaya timo! y en otras obras tanto
especializadas como divulgativas (Andrade señala
algunas de ellas al final del libro).
Una lectura recomendable y amena, especialmente indicada como introducción para quienes alguna
vez hayan pensado en leer directamente la Biblia
con honestidad y sentido crítico.

en los años cuarenta del siglo pasado. La mencionada colección consta de una treintena de pequeños
tebeos de tapa dura que tratan una miscelánea de
temas (internet, los zombis, el liberalismo, la adolescencia, las abejas, el rugby, el minimalismo...) de
forma introductoria y divulgativa, con el propósito
de atraer la atención del joven lector y motivarlo a
seguir indagando.
Me llamó la atención el número 24, titulado Crédulité et rumeurs (‘Credulidad y rumores’), editado
en mayo de 2018. El texto es de Gérald Bronner,

Andrés Carmona

(publicado originalmente en www.zendalibros.com)

Crédulité et rumeurs. Faire face aux
théories du complot et aux fake news
Gérald Bronner (texto), Krassinsky
(ilustraciones)
La petite Bédéthèque des Savoirs, nº 24
Ed. Le Lombard, 2018

Hace poco, en París, entré en una tienda de cómics con mi hijo de 13 años y descubrí, mientras
él hojeaba los mangas, una colección de pequeño
tamaño (unos 19x14 cm) titulada La petite bédéthèque des savoirs (en castellano, ‘la pequeña tebeoteca de los saberes’), de la editorial belga Le Lombard, la misma que publicaba las aventuras de Tintín
Verano 2019

profesor de Sociología en la Universidad Paris Diderot, especialista en fenómenos de radicalización y
tesis conspiracionistas, autor de varias obras como
La démocratie des crédules (‘La democracia de los
crédulos’) o La pensée extrême (‘El pensamiento
extremo’). Los dibujos son de Krassinsky, guionista e ilustrador de Le crépuscule des idiots (‘El
crepúsculo de los idiotas’), una sátira sobre profetas
y religiones, ambientada en un mundo alegórico de
macacos.
Aunque la colección está destinada a lectores a
63 el escéptico

partir de los 16 años de edad, decidí comprar el cómic en cuestión para regalárselo a mi hijo. No me
resulta fácil encontrar materiales relacionados con
el escepticismo para chavales de su edad, así que me
pareció que podía tratarse de una oportunidad. Además, mi hijo lee muchos cómics pero no se animaría
a leer un libro de divulgación científica con mucha
letra y poco dibujo. De hecho, para su educación
escéptica, tras varios intentos fracasados de hacerle
leer libros más «científicos», he recurrido a los cómics de la colección Rahan: le fils des âges farouches (en Francia se sigue editando pero en España,
que yo sepa, solamente se publicó en los años 70,
por la editorial Buru-Lan, bajo el título de Rahan1).
El caso es que le regalé Crédulité et rumeurs a mi
hijo, que se había comprado un par de mangas por
su cuenta, sin estar segura de si lo leería (ya se sabe,
lo que compra mamá suele ser un tostón). A la mañana siguiente me llevé una grata sorpresa cuando
me contó que lo había leído, que le había gustado
mucho y que quería consultarme un par de cosas
que no estaba seguro de haber entendido bien, lo
cual nos permitió entablar un enriquecedor diálogo
sobre cómo nos pueden engañar hasta nuestras propias percepciones y cómo otros pueden manipularnos aprovechándose de nuestra credulidad. Repasamos de paso un poco de matemáticas reproduciendo
dos de los ejemplos del libro.
El librito empieza con una interesante introducción (que sospecho que mi hijo se saltó) sobre la
aparente contradicción que existe entre la democratización del saber y la multiplicación de los datos,
por un lado, y el aumento de la credulidad y de las
teorías conspiracionistas (como el caso de Los protocolos de los sabios de Sion), por el otro.
El cómic propiamente dicho, de 50 páginas, comienza con un adolescente que se niega a vacunarse, convencido de que las vacunas provocan
esclerosis múltiple porque lo ha leído en internet.
Rebotado con sus padres, a quienes considera unos
crédulos aborregados, sale a la calle y se encuentra
con un amigo escéptico. Se establece un diálogo entre ambos, en el que el escéptico va demostrando,
mediante ejemplos concretos, cómo nuestra propia
intuición nos puede llevar a engaño. Para ello, repasa las tres principales limitaciones de nuestra percepción: dimensional (espacial y temporal), cultural
y cognitiva. Demuestra pues que nuestra interpretación de la realidad está condicionada no solamente
por el lugar, el momento y la cultura desde la que
observamos, sino también por nuestra forma de procesar los datos. La segunda parte de la conversación
aborda el tema de las teorías conspiracionistas que
abundan en internet. Tras explicar lo que es el sesgo
de confirmación, describe cómo internet amplifica
dicho sesgo gracias a los algoritmos que permiten
personalizar los resultados de búsqueda, acentuando la endogamia y generando la llamada «burbuja
de filtrado». En la tercera parte, el joven escéptico
retoma el asunto de las limitaciones cognitivas en
el escéptico 64

nuestra percepción de la realidad, ilustrando con
ejemplos de la vida cotidiana fenómenos como la
tendencia a sobrevalorar el coste frente al beneficio,
el sesgo de la negligencia de la regresión a la media,
las profecías autorrealizables, etc.
En definitiva, sin ser exhaustivo, el cómic presenta de manera atractiva para los adolescentes las primeras claves para tomar conciencia de la fragilidad
de nuestras propias percepciones, de la importancia
de buscar la verdad y de mantenerse alerta para protegernos de nosotros mismos y de los demás. Esperemos que alguien se anime a editarlo en español.
Es una buena manera de educar a los adolescentes
en el escepticismo y, para los adultos, de repasar
conceptos disfrutando de una lectura breve y distendida. Aunque lo mejor del librito, en mi caso, ha
sido la oportunidad que me ha brindado de conversar con mi hijo, un chaval de 13 años.
Mónica Nicolau

Crítica a una sentencia
Julián Rodríguez
Ed. Letrame, 2019, 146 p.
Dieta y cáncer: qué puede y qué no puede hacer tu alimentación
Julio Basulto y Juanjo Cáceres
(con la colaboración de Carlos González)
Ed. Martínez Roca, 2019, 301 p.
«Si quieres cambiar las cosas, debes denunciar y
estar preparada para que no te crean», decía recientemente la escritora Mary Karr a propósito de las
mujeres violadas. Lo que se puede aplicar también
al caso de Julián Rodríguez, quien en Crítica a una
sentencia nos hace partícipes de sus tribulaciones
a la hora de llevar a la justicia el caso de su hijo
Mario, fallecido por una leucemia tratada con pseudoterapias, como ya nos contó en Homicidio de un
enfermo (2018).
Como nos dice el propio Julián, el libro es básicamente «una crítica a las argumentaciones de un
juez ─que no de la Justicia─ gracias a las cuales
su señoría pudo dictar sentencia absolutoria a favor
de un engañador en temas de salud». No es sino un
ejemplo más del proceder habitual ─y equivocado─
de la justicia en casos semejantes: pensar que una
persona en la situación de vulnerabilidad que supone el sufrir una enfermedad grave tiene la sangre
fría necesaria para tomar sus decisiones con todo
conocimiento y libre de presiones. Y es que no se
acaba de asumir la ingente cantidad de desinformación con que uno se encuentra por doquier; en
este caso, las revistas y canales especializados en el
engaño y adoctrinamiento en que cayó la madre, la
pobre Josefa, hasta el punto de que murió poco después de Mario e igualmente por un cáncer sin tratar.
Verano 2019

autores: 
Coordinador: 
Página inicial: 
63

CRITICA A UNA SENTENCIA, DIETA Y CANCER QUE PUEDE Y QUE NO PUEDE HACER TU ALIMENTACION

Sección: 
SILLÓN ESCÉPTICO
Traductores: 
Pagina final: 
66
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partir de los 16 años de edad, decidí comprar el cómic en cuestión para regalárselo a mi hijo. No me
resulta fácil encontrar materiales relacionados con
el escepticismo para chavales de su edad, así que me
pareció que podía tratarse de una oportunidad. Además, mi hijo lee muchos cómics pero no se animaría
a leer un libro de divulgación científica con mucha
letra y poco dibujo. De hecho, para su educación
escéptica, tras varios intentos fracasados de hacerle
leer libros más «científicos», he recurrido a los cómics de la colección Rahan: le fils des âges farouches (en Francia se sigue editando pero en España,
que yo sepa, solamente se publicó en los años 70,
por la editorial Buru-Lan, bajo el título de Rahan1).
El caso es que le regalé Crédulité et rumeurs a mi
hijo, que se había comprado un par de mangas por
su cuenta, sin estar segura de si lo leería (ya se sabe,
lo que compra mamá suele ser un tostón). A la mañana siguiente me llevé una grata sorpresa cuando
me contó que lo había leído, que le había gustado
mucho y que quería consultarme un par de cosas
que no estaba seguro de haber entendido bien, lo
cual nos permitió entablar un enriquecedor diálogo
sobre cómo nos pueden engañar hasta nuestras propias percepciones y cómo otros pueden manipularnos aprovechándose de nuestra credulidad. Repasamos de paso un poco de matemáticas reproduciendo
dos de los ejemplos del libro.
El librito empieza con una interesante introducción (que sospecho que mi hijo se saltó) sobre la
aparente contradicción que existe entre la democratización del saber y la multiplicación de los datos,
por un lado, y el aumento de la credulidad y de las
teorías conspiracionistas (como el caso de Los protocolos de los sabios de Sion), por el otro.
El cómic propiamente dicho, de 50 páginas, comienza con un adolescente que se niega a vacunarse, convencido de que las vacunas provocan
esclerosis múltiple porque lo ha leído en internet.
Rebotado con sus padres, a quienes considera unos
crédulos aborregados, sale a la calle y se encuentra
con un amigo escéptico. Se establece un diálogo entre ambos, en el que el escéptico va demostrando,
mediante ejemplos concretos, cómo nuestra propia
intuición nos puede llevar a engaño. Para ello, repasa las tres principales limitaciones de nuestra percepción: dimensional (espacial y temporal), cultural
y cognitiva. Demuestra pues que nuestra interpretación de la realidad está condicionada no solamente
por el lugar, el momento y la cultura desde la que
observamos, sino también por nuestra forma de procesar los datos. La segunda parte de la conversación
aborda el tema de las teorías conspiracionistas que
abundan en internet. Tras explicar lo que es el sesgo
de confirmación, describe cómo internet amplifica
dicho sesgo gracias a los algoritmos que permiten
personalizar los resultados de búsqueda, acentuando la endogamia y generando la llamada «burbuja
de filtrado». En la tercera parte, el joven escéptico
retoma el asunto de las limitaciones cognitivas en
el escéptico 64

nuestra percepción de la realidad, ilustrando con
ejemplos de la vida cotidiana fenómenos como la
tendencia a sobrevalorar el coste frente al beneficio,
el sesgo de la negligencia de la regresión a la media,
las profecías autorrealizables, etc.
En definitiva, sin ser exhaustivo, el cómic presenta de manera atractiva para los adolescentes las primeras claves para tomar conciencia de la fragilidad
de nuestras propias percepciones, de la importancia
de buscar la verdad y de mantenerse alerta para protegernos de nosotros mismos y de los demás. Esperemos que alguien se anime a editarlo en español.
Es una buena manera de educar a los adolescentes
en el escepticismo y, para los adultos, de repasar
conceptos disfrutando de una lectura breve y distendida. Aunque lo mejor del librito, en mi caso, ha
sido la oportunidad que me ha brindado de conversar con mi hijo, un chaval de 13 años.
Mónica Nicolau

Crítica a una sentencia
Julián Rodríguez
Ed. Letrame, 2019, 146 p.
Dieta y cáncer: qué puede y qué no puede hacer tu alimentación
Julio Basulto y Juanjo Cáceres
(con la colaboración de Carlos González)
Ed. Martínez Roca, 2019, 301 p.
«Si quieres cambiar las cosas, debes denunciar y
estar preparada para que no te crean», decía recientemente la escritora Mary Karr a propósito de las
mujeres violadas. Lo que se puede aplicar también
al caso de Julián Rodríguez, quien en Crítica a una
sentencia nos hace partícipes de sus tribulaciones
a la hora de llevar a la justicia el caso de su hijo
Mario, fallecido por una leucemia tratada con pseudoterapias, como ya nos contó en Homicidio de un
enfermo (2018).
Como nos dice el propio Julián, el libro es básicamente «una crítica a las argumentaciones de un
juez ─que no de la Justicia─ gracias a las cuales
su señoría pudo dictar sentencia absolutoria a favor
de un engañador en temas de salud». No es sino un
ejemplo más del proceder habitual ─y equivocado─
de la justicia en casos semejantes: pensar que una
persona en la situación de vulnerabilidad que supone el sufrir una enfermedad grave tiene la sangre
fría necesaria para tomar sus decisiones con todo
conocimiento y libre de presiones. Y es que no se
acaba de asumir la ingente cantidad de desinformación con que uno se encuentra por doquier; en
este caso, las revistas y canales especializados en el
engaño y adoctrinamiento en que cayó la madre, la
pobre Josefa, hasta el punto de que murió poco después de Mario e igualmente por un cáncer sin tratar.
Verano 2019

Incluso tras la tragedia de su hijo seguía convencida de las bondades del pseudomédico, titulado en el
Real Colegio Universitario Escorial María Cristina,
cuyos títulos en materia de salud tienen la misma
validez oficial que los de la Señorita Pepis.
Pero eso lo sabemos nosotros, no el juez, a quien
eso, junto con que la OMS supuestamente abogue
también por las medicinas precientíficas (tradicionales, las llaman) y que existan asociaciones de
«profesionales» de las «terapias naturales» parece
que le resultó garantía de que el pseudoterapeuta
fuese alguien que sabía lo que hacía (esto es, des-

De lo que se deduce que queda mucho trabajo
por hacer para combatir una desinformación pseudocientífica que ha calado en todos los estamentos
de la sociedad, y ojalá Mario hubiera tenido en sus
manos a tiempo el otro libro que queremos reseñar
aquí: Dieta y cáncer, de Julio Basulto y Juanjo Cáceres. Una obra que no nos habla precisamente de
positividad, optimismo y espiritualidades varias,
sino que empieza ya advirtiéndonos de la necesidad
de ser críticos ante las múltiples ideas descabelladas que circulan acerca de las causas y las curas del
cáncer. Nos pone al corriente, desde el rigor, pero

preciar a los oncólogos y los tratamientos científicos). Vamos, que la justicia demostró ser ciega… en
el peor de los sentidos.
Un libro que nos transmite la frustración, como
apuntábamos, de quien no ha sido creído, de quien
se ha visto dañado en su reputación, defraudado por
un juez no preparado para comprender el alcance y
el trasfondo de un problema (y que insistimos, parece ser algo generalizado en la judicatura) y por
unos abogados que, sin tomarse en serio el asunto,
optaron por una línea de argumentación temeraria y
mal preparada.

de manera didáctica, de qué es el cáncer, cuál es su
incidencia, qué son los factores de riesgo y de prevención (que no de curación, pues, como insisten
una y otra vez, prevenir no es curar), y los bulos al
respecto: soja, gluten, aditivos alimentarios, transgénicos, pesticidas…
Muy interesante resulta el capítulo 5, «Riesgos de
creer que las terapias (o las dietas) “alternativas” curan el cáncer». Como recalcan también los autores,
ninguna dieta cura el cáncer; todo lo más, una dieta
adecuada disminuye el riesgo a escala poblacional
de sufrir determinados tipos de cáncer; tampoco se

Verano 2019

65 el escéptico

curará con homeopatía, acupuntura o demás medicinas «tradicionales», y mucho menos resolviendo
nuestros conflictos emocionales. Termina el capítulo con un útil decálogo para detectar una pseudoterapia y así defendernos de ella.
Si tenemos la mala suerte de que nos diagnostican
un cáncer, el sexto y último capítulo será especialmente valioso, aunque ya nos advierten de que lo
primero es seguir lo pautado por el oncólogo. La
alimentación en este caso podrá ayudar a mantenernos fuertes ante unos tratamientos que suelen ser
bastante agresivos, y quizá la tengamos que variar
también para sobrellevar los efectos secundarios
(anorexia, náuseas, llagas…), pero siempre bajo
pauta del oncólogo o de un dietista-nutricionista, y
huyendo de complementos alimenticios y plantas
«medicinales», que pueden interferir en los tratamientos e incluso resultar tóxicos.
Un libro escrito por dos catalanes de pro tenía que
dedicar buena parte de sus críticas al núcleo duro
de las pseudoterapias anticáncer de aquella región,
en especial hacia Odile Fernández, aunque tampoco
Pàmies, Forcades o Corbera se libran del escrutinio.

el escéptico 66

Por otro lado, nos instan a confiar en el trabajo y
las directrices de las instituciones sanitarias oficiales, incluidas las vinculadas a la OMS, la cual, por
más que se empeñen algunos desinformadores con
campañas que han calado en la sociedad, no tiene
como una de sus prioridades el apoyo a las terapias
precientíficas.
Algo que nos ha llamado la atención de la obra
es su presentación: tanto el título como la presentación y el formato recuerdan mucho a los abundantes
libros de vendemilagros, por lo que es muy posible
que los aficionados al género lo elijan «por error»
(es de esperar que estén en las mismas estanterías,
sea en librerías o en bibliotecas), de modo que la gente con ideas equivocadas puede replantearse ciertas
cosas. Al menos, esa es nuestra esperanza. Lástima
que Mario Rodríguez (y tantos otros) no hubiera sido
uno de ellos.
Juan A. Rodríguez
1-https://www.tebeosfera.com/publicaciones/
rahan_1974_buru_lan.html

Verano 2019

Coordinador: 
Página inicial: 
64

CUATRO MISTERIOS EN TIERRAS MALAGUEÑAS

Sección: 
PRIMER CONTACTO
Traductores: 
Pagina final: 
9
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dica en hacernos llegar aquellos temas que nos harán
mejores como sociedad. Nuestro avance depende muy
en gran parte de la cultura, del conocimiento y de la
capacidad de analizar todo eso.
El avance de una enfermedad, la evolución de los
tratamientos, la mejora en materiales y en tecnología…, todo eso es posible gracias a la investigación
científica, y el público más interesado en conocer esos
avances es precisamente el que menos contacto tiene
con ella. Entre las numerosas alternativas de divulgación del conocimiento, se encuentra la asociación
Pint Of Science.
Este equipo se encarga todos los años de compartir
con el gran público las investigaciones que se están
llevando a cabo en las instituciones de nuestras ciudades. En España ya son cinco años de trayectoria, pero
el proyecto cuenta con un par de años más de historia
en otros lugares.
La idea surgió de otra actividad similar pero, digamos, con el objetivo inverso. En el año 2012, dos
neurocientíficos del Imperial College de Londres, Michael Motskin y Praveen Paul (ahora compañeros de
Pint Of Science en el Reino Unido), participaron en
una actividad en la que invitaron a pacientes y futuros
pacientes de párkinson y alzhéimer a visitar los laboratorios donde se estaban estudiando sus patologías y
los progresos acerca de sus tratamientos.
El éxito fue inesperado, aquellas personas mostraron tal interés, y la actividad fue tan provechosa, que
estos dos citados pioneros ingeniaron la idea de lo que
es ahora este proyecto. El primer festival bautizado
ya como Pint Of Science tuvo lugar en 2013 en unos
cuantos bares de Londres.
Dos años después, en 2015 y de la mano de un
matrimonio del País Vasco, llegó a nuestro país. Inés
Garmendia y Gaspar Sánchez fueron los primeros directores de Pint Of Science en España.
El evento, bien llamado festival por la frescura y
dinamismo que transmite, abarca un amplio campo de
ciencias repartidas y coordinadas en diferentes áreas
temáticas, asegurándose cada año de ofrecer al público todo un abanico de interesantes ponencias y experimentos. Sin embargo, el incluir la palabra pinta en
el nombre (en su acepción de ‘unidad de volumen’),
y que el escenario principal sean los bares, ha traído
siempre cierta controversia a la iniciativa. Tomaban
protagonismo el alcohol y lo poco apropiado que era
un ambiente de bar para el ámbito académico, eclipsando en gran medida la buena labor realizada.
Y puede que la ciencia no, pero los bares es algo
que muchos tenemos en común. Estos locales, ahora
anfitriones de este festival divulgativo, forman parte
de la cultura popular de muchos países y por eso han
sido los elegidos como escenarios de Pint Of Science.
La ciencia ahora comparte este espacio con el ambiente distendido, con los deportes, con los aficionados a otros entretenimientos, y con el selecto menú
que cada uno ofrece.
Superados los hándicaps, este festival se sigue
el escéptico 8

celebrando cada mes de mayo simultáneamente en
numerosas ciudades alrededor del mundo. Una vez
al año, los investigadores de nuestras ciudades salen
de su laboratorio a contar a todos los interesados los
avances científicos más actuales. Una vez al año, ¡la
ciencia se va de bares!
Ana Peña
Edición Blog Pint Of Science España

Cuatro misterios en tierras malagueñas
Grabación de El Club de los Curiosos en el teatro
del folclore de Benagalbón2.
Coincidiendo con la celebración de la «Noche en
blanco» de Rincón de la Victoria, el primer programa
de junio de El Club de los Curiosos fija su atención en
cuatro relatos que se asocian al imaginario malagueño: el Ídolo de la fertilidad de Almargen, el Cementerio de San Miguel en Málaga, la Cripta de los Gálvez
de Macharaviaya y la Cueva del Tesoro en Rincón de
la Victoria.
El programa se articula en cuatro bloques, que
coinciden con la exposición del núcleo de cada relato.
Esto se hace en torno a una mesa en la que participan
varios invitados, los cuales, tras la mencionada exposición y a partir de una pregunta que se lanza para
motivar a la participación, van aportando sus puntos
de vista sobre cada tema.
A las cuatro historias les subyacen fenómenos sobrenaturales que se funden con problemas que solucionar y referencias diversas del mundo de a pie. El
Ídolo de la fertilidad de Almargen es una piedra de
forma fálica dotada de ojos que fue descubierta en
1992 coincidiendo con la realización de unas obras
de remodelación. Tras vicisitudes varias, acabó como
pieza de museo accesible a los asistentes para ser tocada. El Ídolo pasó de ser «útil» para favorecer las
cosechas y el cuidado de la ganadería a incrementar la
probabilidad de embarazos. A la posibilidad de entrar
en contacto con la piedra, por parte de cualquiera de
los miembros de una pareja, se sumó el «efecto Pigmalión», según el cual, si se piensa que algo puede
ocurrir, se incrementa la probabilidad de llevar a cabo
conductas que faciliten que un objetivo perseguido
acontezca. Así, poder concebir porque se cree en la
posibilidad de conseguirlo se fue convirtiendo en un
estímulo que fomentaba la esperanza y liberaba de angustia a personas que deseaban tener descendencia y
que creían tener problemas para conseguirlo.
En un escenario bien diferente, el del Cementerio
de San Miguel en Málaga, se narran leyendas como
las de los niños «Antoñito y María Marta», o la escritora «Jane Bowles», que constituyen llamadas de
contacto entre este mundo y un potencial más allá.
Durante la grabación se señala que este cementerio es
un núcleo singular de fenómenos extraños, llegándolo a calificar de ejemplo claro de expresión de «fauna paranormal». El caso es que, a través de ejemplos
como los mencionados, parece que comienzan a acontecer en el cementerio escuchas de llantos o visiones
Verano 2019

Ídolo de la fertillidad de Almargen (Hidalgoart, Wikimedia)

de figuras, levitando o corriendo, que a más de uno
hacen tomar en serio la realidad de otra existencia y la
posibilidad de interactuar con ella. Aquí, retomando
de la física la especulación sobre la existencia de universos paralelos (no se conoce forma ni de probarla ni
de rechazarla), se aplica la idea para intentar explicar
los fenómenos paranormales que acontecen en el cementerio, los cuales, según sus defensores, conectan
dos mundos diversos que existen a un tiempo.
El tercer misterio se vincula con la Cripta de los
Gálvez de Macharaviaya. Al parecer, se trata de una
maldición ligada a un pacto con una familia, los Gálvez, con importante peso social en la historia del lugar.
Los términos del trato incluían, a cambio de donacioVerano 2019

nes para realizar mejoras en el pueblo, la exigencia de
que tras la muerte de sus integrantes se celebrara una
«misa perpetua» todos los años. Pero se dice que llegó
un momento en el que se dejó de cumplir el pacto porque se abandonó la celebración de la misa, y que fue
a partir de entonces cuando comenzaron a aparecer figuras en el cementerio, imágenes inexplicables en fotografías o a escucharse sonidos que se recogieron en
psicofonías que, en cierto modo y en conjunto, hacían
pensar en la disconformidad de quienes vieron violentada su voluntad. Se hace hincapié en este punto,
como elemento legitimador de la parapsicología, en
el hecho de que hay departamentos de universidades
que incluyen estudios de parapsicología, y que ellos
son una referencia para desarrollar espíritu crítico que
permita establecer datos a favor y en contra de la mencionada materia parapsicológica.
Y llegamos al último de los relatos. Se trata de la
Cueva del Tesoro ubicada en Rincón de la Victoria.
Es una de las pocas cuevas existentes en el planeta
que han sido horadadas por el agua, esculpiendo formaciones muy particulares. También aquí se habla de
maldición, en este caso relacionada con una potencial
concentración de malas interpretaciones respecto al
proceso de formación de la cueva, a la atribución de
significado a las distintas formas geológicas, y también a la búsqueda de un tesoro que al parecer ha producido destrucción arqueológica no desdeñable. Se
recogen testimonios que refieren a la importancia de
«sentir la cueva» por la energía que esta transmite.
Asimismo se expresa la necesidad de considerar que
lo que dicen las fuentes históricas no siempre es cierto, pero también que las instituciones públicas, y junto
a ellas la ciencia, no pueden engañar a las personas.
Para evitar esto se alude a la posibilidad de que se informe de que puede haber relatos sobre la cueva que
no respondan a la realidad de la misma.
Con mayor o menor intensidad, al finalizar cada
parte expositiva y de debate se invita a visualizar y
visitar cada uno de los espacios en los que se han ido
realimentado estas leyendas, y que cada cual saque
sus conclusiones. Se menciona que es sencillo ridiculizar y que las personas deben ser libres de ver lo
que quieran ver. En esta línea, no pocos participantes
tienden a considerar el enorme poder de la mente para
generar relatos sobre lo que pueda estar más allá de
este mundo, y que no todos los humanos tienen capacidad de captar.
Tratando de contrarrestar la opinión precedente,
también hay quien recuerda que hay alteraciones de
los estados fisiológicos y emocionales y que no pocas
personas padecen algún tipo de trastorno mental que
puede inducir a desbocar la imaginación y a convertir
a la curiosidad, más en una herramienta de satisfacción de deseos, que en una aliada de la razón para escrutar y explicar lo que acontece, lo que con aciertos y
errores está en la base del trabajo de la ciencia.
Marisa Marquina
9 el escéptico

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8

EDITORIAL

Sección: 
EDITORIAL
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Editorial

S

on numerosos los hechos que indican un cambio
de percepción en el conjunto de la sociedad en lo
referente a las pseudociencias y a la necesidad de
un pensamiento crítico y científico. Incluso ha alcanzado —por fin— el mundo de la política, que parece que
empieza a asumirlo como asunto digno de atención, esperemos que sin vuelta atrás. A ello dedicamos buena
parte de este número.
Por un lado, está el Plan para la Protección de la Salud
frente a las Pseudoterapias del Gobierno de España, del
que ya hablamos en nuestro anterior editorial, y cuyo
contenido describimos y comentamos en forma de ameno coloquio.
El otro gran asunto novedoso que trataremos (de la
mano de Lorenzo Melchor y Manuel Souto) es el de la
iniciativa Ciencia en el Parlamento, con la que se trata
de poner el conocimiento científico al servicio de nuestros políticos para que así puedan tomar decisiones más
informadas. Conoceremos también la experiencia personal de dos de nuestros socios, participantes activos de
la misma.
Esperemos que ello no eclipse la otra temática fundamental de este número (aunque no deja de estar relacionada, por tener también sus aspectos políticos),
constituida por la segunda parte del dossier dedicado a
la industria farmacéutica, y cuya primera parte recogimos en nuestro número 49. Razones de espacio dejaron
para más adelante dos artículos dedicados al mecanismo
de las patentes: uno de Félix Ares, quien nos intenta hacer ver que resultan una figura fundamental para la promoción de la creatividad y la investigación aplicada y,
aunque mejorable, tiene su razón de ser y no resulta tan
nefasto como suponen ciertas corrientes de opinión. El
otro artículo al respecto es de Carlos López Borgoñoz,
que matizará algunos aspectos del anterior, aunque estén
de acuerdo en lo fundamental.
En el último texto del dossier, Iria Veiga hará un repaso a la evolución de la psiquiatría y la corriente de
la antipsiquiatría, cuyas críticas, aunque en ocasiones
fundadas e igualmente vinculadas a un intento de politización de la investigación médica, pueden desviarnos de
lo que deberá ser el objetivo fundamental: dar mejores
condiciones de vida a las personas.
Si alguien tiene la impresión de que tratamos siempre
los mismos temas y de que poco cambia en el mundo

Verano 2019

Juan A. Rodríguez

del escepticismo, que lea la sección «Hace 25 años...»,
a ver si se mantiene en su opinión. Y para cerrar el círculo presente-pasado-futuro, tenemos el planteamiento
de Félix Ares en su sección «De oca a oca» sobre lo que
nos depararán las pseudociencias a medio y largo plazo.
Pero como él mismo dice, si hay algo seguro en las predicciones del futuro, es que resultarán equivocadas.
No solo viajaremos en el tiempo; también lo haremos
en el espacio: nos desplazamos a Venezuela en nuestra
sección «Red escéptica internacional». Entre apagones
y cortes de red, Jesús Guevara nos ha conseguido hacer
llegar la historia de la Asociación Racional Escéptica de
Venezuela, nacida con el siglo y cuya evolución ha sido
espejo de la vivida por la sociedad de aquel país. Por
ello, este colectivo centró buena parte de su actividad
en las críticas a la religión, tan importante en aquellas
tierras y objeto de escaso interés para el escepticismo
de la secularizada Europa. También veremos cómo la
democracia y la razón mueren en la agitada situación
actual venezolana.
Igualmente de Venezuela es el entrevistado Gabriel
Andrade, filósofo y el autor más prolífico de la serie
¡Vaya timo! de la editorial Laetoli. Por lo dicho, buena
parte de sus obras está dedicada a la crítica a la religión,
aunque también aporta una buena dosis de teorización y
visión de conjunto del escepticismo, tan necesaria para
que los que solemos estar demasiado centrados en las
luchas más urgentes no perdamos la perspectiva.
Advertimos de que es un número denso en cuanto a
su contenido, pero para equilibrar, empiecen mejor por
la sección «Primer contacto», de noticias breves y temas
variados. Desde ella se envía, entre muchas otras cosas,
un recuerdo al recientemente fallecido Eduard Punset,
fundamental en la visibilización de la ciencia en España, por más que mostrara en sus últimos tiempos unas
derivas bastante estridentes, por ejemplo hacia la pseudopsicología.
También resultan más ligeros los textos de la sección
«Un marciano en mi buzón», dedicada esta vez a la serie
televisiva Doctor Who, así como las caricaturas de nuestros colaboradores habituales y las recomendaciones de
lectura del «Sillón escéptico», que nos trae una entrega
más larga y variada de lo habitual, con nuevos títulos de
los que disfrutar en los próximos meses de verano.
Hasta la próxima.

5 el escéptico

Coordinador: 
RODRIGUEZ JUAN A.
Página inicial: 
5

EL FUTURO DE LAS PSEUDOCIENCIAS

Sección: 
DE OCA A OCA
Traductores: 
Pagina final: 
17
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De oca a oca

Félix Ares de Blas

El futuro de las

pseudociencias
Félix Ares
Cada vez que se habla de cómo será el futuro de algo, solo hay una cosa que
se cumplirá sin duda alguna: que las predicciones resultarán equivocadas.

E

l motivo para ello, en mi opinión, radica en que
al tratar de adivinar el futuro lo que se hace es
extrapolar el presente, pero hay un hecho del
que todos nos olvidamos, y es que siempre ocurren
imprevistos. Esos imprevistos, a veces buenos y a veces malos, hacen que el futuro cambie de rumbo y
que las extrapolaciones que hacemos en el presente
queden arruinadas. La creatividad humana es maravillosa, capaz de concebir cosas, reales o ficticias, que
cambian la dirección en la que se mueve la sociedad.
Quizá convenga pararse un momento en esa distinción entre lo real y lo ficticio. Probablemente nuestra
primera impresión sea que los casos reales son más
importantes que los ficticios, pero no es tan sencillo
ni evidente. Pongamos un ejemplo: remontémonos a
la prehistoria, a una época en la que ni siquiera existía
el Homo sapiens. Fueron nuestros antecesores los que
dominaron el fuego y al hacerlo cambiaron no solo
la sociedad humana, sino incluso nuestro cuerpo. El
fuego permitía sacar mayor energía de los alimentos,
lo que trajo consecuencias profundas para la sociedad: aumentó el tiempo libre, nuestro intestino se
hizo más corto, los dientes y la mandíbula se hicieron
más pequeños, y todavía sobraba energía que pudimos dedicar a ese órgano costosísimo que se llama
cerebro. El fuego, algo real, nos cambió para siempre.
Aristóteles comienza su Metafísica con esta frase:
«Todos los hombres tienen naturalmente el deseo de
saber»1y ese deseo implica explicar los fenómenos
que ocurren a nuestro alrededor. En algún momento
que no soy capaz de estimar, algún antecesor nuestro inventó los seres sobrenaturales2. No es una invención baladí ni trivial. Probablemente lo hizo una
persona que hoy calificaríamos de genio científico.
Nuestros grandes cerebros se hacían preguntas y las
el escéptico 12

contestaban. Vivían en un entorno difícil de comprender, y había que buscar explicaciones. ¿Por qué sale
el sol por las mañanas? ¿Por qué hay rayos y truenos?
¿Por qué hay enfermedades? Y una pregunta que se
engrana profundamente con el mandato biológico de
sobrevivir: ¿Por qué morimos? ¿Es la muerte el fin?
Los seres sobrenaturales proporcionaban respuestas. Absurdas, pero todo hace pensar que el ser humano prefiere una mala respuesta a su ausencia. El
«no se sabe» siempre deja mal sabor de boca y despierta las ganas de seguir buscando. Tal como decía

Tablilla con el tratado de Qadesh (Wikimedia)

Verano 2019

el escritor y periodista francés del siglo XIX JeanBaptiste Alphonse Karr, «consideramos la incertidumbre como el peor de todos los males, hasta que
la realidad nos demuestra lo contrario»3. Yo diría que
incluso aunque se demuestre lo contrario. Ante una
necesidad de respuestas siempre surge el «vendedor»
que las proporciona. Hay vendedores de buena y de
mala fe; los que creen en su mercancía y los hay que
saben que es falsa, pero que proporciona beneficios
(no obligatoriamente económicos).
Otro gran invento de la humanidad fue la escritura. Con ella se dominaban el espacio y el tiempo.
El espacio, pues un escrito hecho en Babilonia podía
transportarse hasta Egipto, Siria o Anatolia. El tiempo, pues lo que fue escrito hace cuatro mil años aún
podemos leerlo. Con la escritura surgieron los mitos
de alcance regional. Los dioses y mitos locales se expandían miles de kilómetros. Así, el mito de Gilgamesh de Babilonia se hizo casi universal, como el de
Noé en la Biblia, el Deucalión griego, el rey Manu de
la India, etc.
Cuando una sociedad es pequeña, todos sus componentes están de acuerdo en lo que es bueno o malo
y se vigilan mutuamente. Así es muy difícil saltarse las normas. Pero cuando la sociedad se hace más
grande, las religiones moralizantes (las que dicen qué
es lo que está bien y qué es lo que está mal) crecen
y actúan como cola que aglutina todos los elementos sociales. Al menos esta es la tesis que defienden
Purzycki et al., (2016)4. Desde este punto de vista,
un mito, una pseudociencia, sirve para unir a una sociedad.
Parece ser que, en el tiempo, las grandes sociedades, la escritura y las religiones moralizantes aparecen más o menos a la vez. Hay voces discrepantes,
pero más de detalle que de esencia.
La escritura trajo la historia. Siempre que hay una
nueva tecnología, y la escritura lo fue, hay delincuentes que se aprovechan de ella. En nuestro caso,
la escritura sirvió para justificar muchas maldades;
por ejemplo, usurpaciones de trono. Otras veces se
trataba de mostrar al enemigo como maligno para
justificar una invasión o una guerra. La difusión de
noticias falsas era una de las claves de la lucha contra
el adversario. Ramsés II fue uno de los primeros gobernantes que falseó la historia para su mayor gloria.
En la batalla de Qadesh, los escritos del faraón nos
dicen que fue una gran victoria de los egipcios sobre
las tropas de la alianza sirio-hitita de Muwatalli II5.
Los historiadores actuales lo dejan, como mucho, en
tablas.
La imprenta fue uno de los mayores inventos del
último milenio, y la clave para la sociedad moderna.
La difusión de la escritura y, por tanto, del saber a
bajo precio, ha sido revolucionaria. Y trajo también
unos delincuentes que se aprovecharon de ella. Surgió en plena Reforma en el bando protestante, y muy
pronto fue aprovechada por este para hacer propaganda en contra del catolicismo. Recordemos que entonVerano 2019

ces el gran defensor del catolicismo era España, y así
surge la leyenda negra. Se exagera todo lo malo de
España y el catolicismo y se oculta o tergiversa lo
malo del protestantismo. Se exageran los muertos de
la Inquisición española y se olvidan de la Inquisición
francesa6, de las persecuciones contra los católicos
en Alemania7 o de los cincuenta mil muertos que se
produjeron en la «civilizada» Inglaterra, igualmente
contra los católicos8.
Aquí aparecen tres formas de pseudociencia o
pseudohistoria: la primera es exagerar lo que ha hecho mal el enemigo; la segunda, minimizar el mal
que hemos hecho nosotros; y la tercera, contar una
historia descontextualizada. Este tercer punto merece una reflexión. Se puede contar una historia en la
que todo lo que se dice sea verdad y sin embargo ser
en gran parte falaz. Me explico: se pueden contar las
atrocidades que hicimos los españoles en América,
sin mencionar lo que hicimos bien y lo que aportamos como civilizadores. Se puede contar la verdad
sin exageraciones, pero si se hace sin contextualizar,
sin decir cuál era el pensamiento de la época y sin
comparar con lo que hacían otras naciones, estaremos
haciendo pseudohistoria. La ética es cambiante, y lo
que parece correcto en un siglo puede parecer atroz
en otro.
La pseudohistoria propagandística siempre ha sido
un arma de guerra. Y en siglo XXI sigue siéndolo,
incluso más que nunca. Estamos en un mundo globalizado en el que lo que es verdad o mentira se dirime
en redes sociales sin ningún filtro de cientificidad,
sin ninguna exigencia de mostrar pruebas. Y en ese
mundo una noticia mala puede hundir reputaciones,
arruinar negocios o incluso naciones. Recuerdo que
allá por los años sesenta, en Madrid, bastó con decir

Air Forces Cyber

13 el escéptico

que en los alrededores de un restaurante chino no había perros para que el ir a un restaurante de ese tipo
fuera considerado una heroicidad. A más de un amigo
le he oído decir: «no quiero que me den perro». De
poco sirve que razones que un restaurante se basa en
un suministro continuo y regular y que los perros no
cumplen esa norma, pues son muy difíciles de conseguir en nuestro país. No importa, los restaurantes
chinos tuvieron muy mala fama durante mucho tiempo, por algo que no habían hecho. Las redes sociales
producen un efecto multiplicador. Si eso ocurrió en
un Madrid sin internet, imagínenselo hoy en día.
Muchos países avanzados han creado ciberejércitos o grupos especiales dentro de los departamentos
de defensa, cuya misión es defenderse de un posible
ciberataque y también de preparar la guerra. Saber
cuáles son los puntos neurálgicos de un país y aprender a sabotearlos forma parte de su esencia. Todos
hemos oído hablar de la red de espionaje Echelon9.
Menos conocido es que el ejército chino tiene en la
calle Datong, en el distrito de Pudong en Shanghái,
un edificio de doce plantas «al cual miles de empleados acuden a diario con el objetivo de infiltrarse ilegalmente y espiar a gobiernos, empresas y personas
de todo el mundo»10. Ni que decir tiene que los chinos
lo niegan; pero no importa aquí si es cierto o no. Lo
importante es que estos grupos de «defensa», al menos en teoría, pueden difundir rumores que hundan la
credibilidad de un país y, con ella, su economía. Basta
con ver la velocidad a la que se difunden rumores por
las redes sociales para darnos cuenta de lo peligroso
que puede llegar a ser. En épocas preinternet, los mitos contra los transgénicos hicieron un daño inmenso
a la sociedad. Idioteces como la homeopatía, que no
tiene ni pies ni cabeza, han tenido un enorme éxito.
Pensemos ahora en la era de las redes sociales lo que
puede ocurrir. No debemos olvidar que surgirán mitos
globales que casi instantáneamente llegarán a todo el
mundo.
Los mitos del futuro serán globales, se difundirán
por internet y su gestación puede venir de la mano
de personas de buena fe que se creen lo que dicen,
de ciberdelincuentes o de ciberejércitos que quieran
debilitar la credibilidad del enemigo.

Viejos mitos con ropajes nuevos.
En el futuro todo tendrá un toque tecnológico. Sin
duda surgirán —o mejor dicho, ya han surgido—
neoluditas11 y los que añoran paraísos de «buenos
salvajes» que nunca existieron. Pero incluso estos
tienen la componente tecnológica; en contra, pero
tecnológica. Hace ya muchos años escribí un libro,
sin publicar, que titulé Nuevas caras para los viejos
dioses, en el que defendía que ovnis, extraterrestres
y abducciones no eran otra cosa que los viejos mitos
vestidos con ropaje tecnológico. Hoy los drones baratos y fáciles de manejar dan infinitas posibilidades de
falsificar ovnis y de vender marcianos a los crédulos.
En su día, la cámara Kirlian12 dio pie para fotografiar
el aura y hacer pseudodiagnósticos médicos, teniendo
en cuenta su color, brillo, etc. Hoy en día, las gafas
de visión nocturna, las cámaras térmicas y la realidad
aumentada ofrecen posibilidades mucho más allá de
la cámara Kirlian, y un buen campo de cultivo para
cientos de nuevos mitos y pseudodiagnósticos. Por
poner un único ejemplo, estoy pensando en las visitas
de Adamski13 y su grupo de amigos al desierto para
contactar con los venusinos. Imaginen un Adamski o
un Fernando Sesma14 actuales que lleven a su grupo
de amigos a una zona descampada para contactar con
los «seres de energía» de «otras dimensiones» que tan
solo se ven con cámaras térmicas. E imaginen que
esas cámaras están controladas por un ordenador y
que añaden ciertos detalles como auras o cuerpos
astrales, y que sus mensajes de paz y amor (obviamente) nos llegan por e-mail cósmico, cifrados de tal
modo que solo los adeptos que conocen la palabra
clave (la palabra de los extraterrestres/dioses) son capaces de leerlos. Y el gran mito de la vida eterna puede disfrazarse de regeneración de órganos o de meter
el alma en un chip. Cada vez que uno de nuestros
órganos envejece nos fabrican otro y nos lo cambian,
de modo que seremos eternos. Lo mismo ocurre con
la idea de meter nuestra consciencia en un chip informático. Viviríamos en un ordenador, e incluso cuando la tecnología avanzase lo suficiente, nos podrían
suministrar un cuerpo robótico o biológico cultivado
a nuestra medida15.
Estoy convencido de que muchas de las próximas
pseudociencias serán viejas ideas animistas revesti-

Parece ser que, en el tiempo, las grandes sociedades, la
escritura y las religiones moralizantes aparecen más o menos a la vez.

el escéptico 14

Verano 2019

Imagen de cámara Kirlian (Wikimedia)

das de ecologismo y neoludismo. Greenpeace no está
muy lejos de ello, si es que se separa algo.
Pseudociencias en redes sociales
Las pseudociencias en redes sociales tienen múltiples caras. Por un lado, son escaparates donde se
exhiben sin trabas de ningún tipo las pseudociencias,
viejas y nuevas. ¿Quién no ha recibido un WhatsApp
con alguna pseudociencia, normalmente bienintencionado? Esto nos introduce de lleno en otro de los
problemas de la red, y es el de la sensación de que
todos piensan como nosotros. Por un lado, solo nos
apuntamos a grupos de ideología similar y los contrarios los borramos; el resultado final es que solo recibimos mensajes que refuerzan nuestras creencias,
y eso hace parecer que nuestro pensamiento es el
mayoritario, por más que no sea así. Ese entorno es
el ideal para las sectas, los grupos extremistas o los
terroristas. Por otro lado están los anuncios y recomendaciones inteligentes de internet, como dice Eli
Pasiser16:
Internet ya es un filtro burbuja que restringe la
diversidad, que era el gran valor de las sociedades
modernas. Si usted es de derechas en un barrio de
Verano 2019

derechas, ya no le ofrecen publicidad o enlaces de
izquierdas. (…) De ese modo, la hipercomunicación
digital acaba siendo hiperaislamiento. La paradoja
es que cuanto más navegas, menos sabes lo que piensan los demás. Te aíslas en tu celda.
Pero, además, hay una zona más oscura. Para los
videntes, tarotistas y gurús, conocer datos de sus posibles clientes y soltarlos en el momento oportuno
aumenta la credibilidad. Hoy esto se ve simplificado
por la búsqueda en internet, donde figura enorme cantidad de datos sobre nosotros que, usados de un modo
astuto, nos pueden convencer de que los han obtenido
de forma paranormal.
Sin duda el Big Data17, incluyendo nuestra ubicación en cada momento del día —gentileza de nuestro
teléfono móvil—, y las herramientas que existen hoy
para tratarlo, es una fuente inagotable de datos para
posibles médiums, videntes y otros charlatanes. Pero
lograr los datos y las herramientas requiere tiempo
y conocimiento (y muchas veces es ilegal), lo que
probablemente aleje a muchos de ellos de ese mundo; pero por desgracia, cada vez es más frecuente
el crimen (delito) como servicio18, que para el tema
que nos ocupa consiste en que el charlatán paga a un
grupo delincuente que le ofrezca, por una cantidad
de dinero razonable, los datos de posibles víctimas.
No olvidemos que todos somos susceptibles de caer
en algún engaño pseudocientífico; todo depende de
cómo nos lo envuelvan. Imagínese que acude a un
brujo africano —incluso para desprestigiarlo— que
se anuncia en los parabrisas de los coches con una
publicidad mal redactada, lo que hace pensar que es
poco menos que analfabeto. Llega a su consulta y,
efectivamente, comprueba que es pobretón y de bajo
nivel cultural, nada tecnológico a la vista. Y al hablar,
el brujo le da datos de su vida y de dónde ha estado
últimamente, le dice que está usted muy apesadumbrado por la muerte de Fulano, etc. Seguro que le impresiona y le da credibilidad. Si eso mismo se hiciera
en un despacho con ordenadores y mucha parafernalia tecnológica, tal vez pensásemos en un montaje,
pero, ¿con un pobre desgraciado que ni siquiera sabe
usar el ordenador?
Y ya, para poner un último ejemplo, pensemos en
el despacho de un charlatán que a la entrada tiene un
escáner corporal, y que al pasar descubre que usted
lleva una pulsera de alejamiento. Y cuando empieza a
hablar con usted, tal vez usando una bola de cristal, le
dice algo así como «lamento lo que está pasando con
su pareja, que haya llegado hasta los tribunales no le
tiene que haber sentado bien; eso ha ennegrecido su
aura, podríamos hacer un ritual de limpieza, pero es
un poco costoso...».
Pseudociencias de día cero
En informática se llaman ataques de día cero aquellos que ocurren antes de que se hayan descubierto las
soluciones o incluso antes de que nadie descubra que
una pieza concreta de software contiene un malware19.
15 el escéptico

Lo mismo ocurre con las pseudociencias. Ante cualquier peligro, la sociedad desarrolla sistemas de defensa; podríamos llamarlo un «sistema inmunitario
social». El problema con las nuevas pseudociencias
es que son totalmente desconocidas y nuestra sociedad todavía no ha desarrollado defensas contra ellas.
Basta con que algo suene bien y parezca bueno para
que se difunda con toda rapidez. Algo similar a lo
que ocurrió en Madrid: «en los restaurantes chinos
dan carne de perro». Es mentira, pero el daño está
hecho. Se me ocurren otras ideas, pero seguro que me
quedo corto. Por ejemplo, un ciberejército piratea las
tarjetas de crédito de un gran banco. Sin que se sepa
quién ha sido el ladrón, se acusa de ello a un grupo de
hackers y después se pide que se saque el dinero de
todos los bancos de ese país, pues es poco confiable,
que las leyes del país X son mucho más exigentes y
seguras. Ante una noticia así, ¿cuánto capital saldría
de un país e iría al otro?
Pseudociencias a la carta
Cada persona tiene sus puntos débiles y estoy casi
seguro de que hasta el más obstinado racionalista tiene (tengo) algún punto por donde puede ser atacado.
Los sistemas de inteligencia artificial (IA), y la gran
cantidad de rastros que vamos dejando por la red,
permiten averiguar los puntos débiles de cada persona y diseñarle una pseudociencia a la carta. Una a la
que difícilmente se podrá resistir y por la que estará
dispuesto a pagar, no necesariamente con dinero. Un
pequeño ejemplo: los médicos le detectan un cáncer
no curable, llamémoslo C. Los creadores de mitos le
hacen llegar, como por casualidad, en una cadena de
WhatsApp o en Facebook, algo parecido a esto: «Un
pequeño laboratorio indio ha desarrollado una medicina contra el cáncer C, pero las autoridades no la
aprueban porque las grandes multinacionales que fabrican las medicinas paliativas contra dicha enfermedad se quedarían sin negocio20». Y después dejan caer
que hay un sitio en la Dark Net21 –alguna renacida
Silk Road22– donde se puede adquirir anónimamente,
usando Tor23 y pagando con Bitcoin. Si usted es un
poco orientalista y le gusta la espiritualidad (?) de la
India, tal vez le añadan una pizca de medicina ayurvédica o alguna otra cosa «holística». Si usted es ra-

El líder de los luditas, grabado de 1813 (Wikimedia)

cionalista, tal vez en el anuncio quiten lo de las multinacionales farmacéuticas y hablen de que las trabas
burocráticas, fruto de unos políticos ineptos, hacen
que todavía tarde unos años en comercializarse, pero
que en el mercado negro ya se puede conseguir, etc. A
cada uno le hacen un anuncio a la carta, basándose en
su perfil obtenido por Big Data + IA. Y no acaba aquí
la personalización; hoy en día hay varias formas de
saber el estado de ánimo, y el anuncio de pseudociencia puede llegarte en el momento de ánimo adecuado.

Estoy convencido de que muchas de las próximas pseudociencias serán viejas ideas animistas revestidas de ecologismo y neoludismo.

el escéptico 16

Verano 2019

¿Podremos defendernos ante este tipo de ataques?
Una buena formación en pensamiento crítico puede ser un primer paso para crear un sistema inmunitario social que nos proteja de lo desconocido. Pseudociencias habrá siempre, y erradicarlas es imposible.
Una meta deseable es que se mantengan en un perfil
bajo, que no adquieran demasiado poder, pues en caso
contrario nos podrían hacer avanzar a toda velocidad
hacia la Edad Media. Como dos caras de una moneda,
la tecnología que nos puede proporcionar el paraíso
también nos puede llevar al infierno.
Notas:
1- Aristóteles (335-322 a. c). Metafísica. Libro primero.
I Naturaleza de la ciencia; diferencia entre la ciencia y la
experiencia.
2- Criado, M. A., Cómo los hombres llegaron a dios. Un
estudio de la Universidad de Oxford sobre centenares de
culturas muestra que la idea de la deidad moral aparece
después de que los hombres dejaran la tribu y aumentara
la complejidad social. El País, 20/03/2019.
3- Karr, J. B. A. (1838). Dentro de la obra Geneviève.
4- Purzycki, B. G., Apicella, C., Atkinson, Q. D.,
Cohen, E., McNamara, R. A., Willard, A. K., …Henrich,
J. (2016). Moralistic gods, supernatural punishment and
the expansion of human sociality. Nature, 530, 327. doi.
org/10.1038/nature16980
5- Ruiz, D. Cómo el faraón Ramsés II inventó las fake
news. La Vanguardia, 30/01/2018
6- Arteguías.com (s. f.). Orígenes y nacimiento de
la Inquisición Medieval. https://www.arteguias.com/

Verano 2019

inquisicionmedieval.htm
7- Mayorga, F. (2015, enero, 29). La inquisición
protestante. https://cadenaser.com/programa/2015/01/29/
ser_historia/1422517717_107993.html
8- Cervera, C. (2019, abril 12). La brutal persecución de
católicos en Inglaterra: el terror que siguió a la marcha de
los españoles. ABC, 12/04/2019.
9- https://es.wikipedia.org/wiki/ECHELON
10- Goodman, M. (2019). Los delitos del futuro (2ª
edición) pp. 54 y 55. Barcelona: Ed. Ariel.
11- https://es.wikipedia.org/wiki/Neoludismo
12- https://es.wikipedia.org/wiki/C%C3%A1mara_Kirlian
13- https://es.wikipedia.org/wiki/George_Adamski
14- https://www.tebeosfera.com/autores/sesma_
manzano_fernando.html
15- Holded (2019). Transhumanismo: ¿logrará la
tecnología proporcionarnos la inmortalidad?. https://
www.holded.com/es/blog/transhumanismo-lograra-latecnologia-proporcionarn...
16- Amiguet, L. (2017). Internet nos aísla tanto como
nos comunica. La Vanguardia, 14/07/2017
17- https://es.wikipedia.org/wiki/Macrodatos
18- Delgado, C. (2018). ¿Qué es el crimen como
servicio o Crime as a service (CaaS)? http://www.
christiandve.com/2018/11/que-es-crimen-como-serviciocrime-as-a-service-caas/
19- https://es.wikipedia.org/wiki/Malware
20- Mensajes similares a este los he oído decenas de
veces sobre el «motor de agua», que ha sido silenciado
por las multinacionales del petróleo. Sobre todo se lo he
oído a taxistas.
21- https://fr.wikipedia.org/wiki/Darknet
22- https://fr.wikipedia.org/wiki/Silk_road
23- https://es.wikipedia.org/wiki/Tor_(red_de_anonimato)

17 el escéptico

Coordinador: 
ARES DE BLAS FELIX
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12

EL IMPERIO CONTRAATACA

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G.E. Séralini (Foto: Thomas Jouanneau, Wikimedia)

El Imperio contrataca
Así llama Emilio Molina la situación que estamos
viviendo. Con tantas iniciativas de desenmascaramiento de las pseudociencias, algunos de los que se
sienten perjudicados están comenzando con ofensivas
judiciales (que se lo pregunten por ejemplo a Fernando Cervera o al propio Emilio), o incluso acoso personal (como el que ha sufrido Elena Campos, presidenta
de la Apetp). Pero no está ocurriendo solo en España.
Desde Francia nos llega una noticia a través del muy
recomendable blog Rédaction medicale et scientifique3, y que reproducimos aquí con permiso del autor,
el Dr. Maisonneuve:
Defendamos a los buenos periodistas atacados
por G.E. Séralini, el que decía que los OMG y el glifosato resultaban tóxicos en ratas.
Al igual que Wakefield (el de las vacunas y el autismo), G.E. Séralini no soporta las críticas. El Journal
International de Médecine (JIM) del 3 de mayo de
2019 informaba de que G.E. Séralini se iba a querellar contra tres periodistas: Patrick Cohen (C à vous),
Mac Lessgy (M6) y G. Woessner (Europe 1), quienes habían criticado los estudios fraudulentos de este
investigador. Géraldine Woessner demuestra estar
especialmente bien documentada al respecto y también que sabe analizar los datos en sus columnas habituales en Europe 1, en otros medios, y en su cuenta
@GeWoessner, donde se ciñe a los hechos sin dar lugar a opiniones dudosas.
Séralini es ese investigador al que se le retiró un
artículo (aquel sobre la toxicidad de los OMG y del
el escéptico 10

glifosato en ratas de laboratorio), y que luego republicó sin rubor con la complicidad de otra revista. Y
lo peor es que con ello se malgastaron 15 millones de
euros de fondos públicos por varios centros de investigación para confirmar o desmentir sus resultados. La
conclusión es clara: resulta imposible reproducir los
estudios de G.E. Séralini.
Ello no ha impedido que France 2 (programa Envoyé spécial) le dé de nuevo la palabra para seguir difundiendo su desinformación. El Sr. Séralini se habrá
enfadado, pero primero debería dar a conocer los datos originales de su estudio y respetar las buenas prácticas de la investigación científica. Además de contra
los tres periodistas que tiene en el punto de mira, le
sugeriría que se querellara:
yy
Contra los tres promotores de estudios que no
han reproducido sus resultados.
yy
Contra los seis académicos firmantes de un comunicado en el que refutan las conclusiones de Séralini.
yy
Y contra mí, para así sumar diez. Bueno, y contra el JIM, para hacer once…
Hervé Maisonneuve

Un curandero serbio, condenado a cadena perpetua
Quizá nos parezca un castigo excesivo incluso
a escépticos tan integristas como nosotros, pero así
ha ocurrido con el Dr. Dragan Dabic, psiquiatra serbio graduado en la Universidad Estatal de Moscú en
Lomonósov, y luego formado en las medicinas tradicionales japonesa, india y china. Se especializó en el
Verano 2019

Coordinador: 
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10

EL PLAN PARA LA PROTECCION FRENTE A LAS PSEUDOTERAPIAS. UN PASO DE GIGANTE, QUE ESPEREMOS NO TENGA LOS PIES DE BARRO.

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El Plan para la protección
de la salud frente a las

pseudoterapias

Un paso de gigante, que esperemos no tenga los pies de barro.

T

ras muchos años en los que desde distintas asociaciones dimos múltiples muestras de preocupación por el auge de las pseudociencias y en
especial de las pseudoterapias, la Fundación Española
para la Ciencia y la Tecnología (Fecyt) publicó su Encuesta de Percepción Social de la Ciencia y la Tecnología de 20181 según la cual, por un lado, la ciudadanía
muestra su confianza en la medicina de base científica y en nuestro Sistema Nacional de Salud; pero por
otro lado, existe cierta confusión respecto a qué tratamientos tienen base científica y cuáles no. Así, una
parte considerable de la población española cree en la
eficacia por ejemplo de la acupuntura (32,8 %) o la
homeopatía (25,4 %), y un 19,6 % ha usado alguna
vez terapias alternativas, sea como complemento o en
sustitución de un tratamiento médico efectivo.
El Gobierno de España ha entendido por fin que esto
supone un peligro real para la población, y ha decidido
tomar medidas al respecto. Ya en el editorial del pasado número hablamos del plan en el que los Ministerios
de Sanidad y Ciencia están trabajando para combatir la
pseudociencia y sus efectos, y ahora, meses después,
podemos entrar a valorar su alcance. No obstante,
conviene hacer primero una breve descripción de los
aspectos más interesantes del mismo, para luego presentar nuestras impresiones al respecto, en forma de
un coloquio real que sostuvimos unos cuantos socios
durante la última asamblea general de ARP-SAPC, celebrada en Logroño el pasado mes de abril.
Un primer borrador del Plan se presentó en noviembre de 2018, e incluía tres principios básicos:
1) La evaluación de las terapias alternativas, a la
luz del conocimiento científico existente.
el escéptico 32

2) La difusión de la información entre la ciudadanía, para que esta pueda elegir en libertad.
3) Que se haga cumplir la normativa existente y, en
su caso, la de nueva creación.
Respecto al primer punto, ya en 2011 el Ministerio
de Sanidad presentó el documento «Análisis de situación de las terapias naturales», primer paso para evaluar la base científica de 139 técnicas; y en 2012 se
creó la Red Española de Agencias de Evaluación de
Tecnologías Sanitarias y Prestaciones del Sistema Nacional de Salud (Redets), formada por las agencias de
evaluación de la Administración central y las Comunidades Autónomas, con el objetivo de ayudar a la toma
de decisiones en el Sistema Nacional de Salud. Será
esta la que se encargue de evaluar la base científica
de las técnicas pendientes de evaluación, puesto que
de las mencionadas 139 técnicas, 73 no cuentan con
ensayos clínicos o revisiones sistemáticas publicadas,
de modo que han sido descartadas de antemano:
Análisis somatoemocional, análisis transaccional,
ángeles de Atlantis, armónicos, arolo tifar, ataraxia,
aura soma, biocibernética, breema, cirugía energética,
coaching transformacional, constelaciones sistemáticas, cristales de cuarzo, cromopuntura, cuencos de
cuarzo, cuencos tibetanos, diafreoterapia, diapasones,
digitopuntura, esencias marinas, espinología, fascioterapia, feng shui, flores del alba, frutoterapia, gemoterapia, geobiología, geocromoterapia, geoterapia, grafoterapia, hidroterapia del colon, hipnosis ericksoniana,
homeosynthesis, iridología, lama-fera, masaje babandi, masaje californiano, masaje en la energía de los
chacras, masaje metamórfico, masaje tibetano, medicina antroposófica, medicina de los mapuches, mediVerano 2019

Los ministros de Sanidad (Mª Luisa Carcedo) y Ciencia (Pedro Duque), durante la presentación de la campaña #CoNprueba (foto: Juan A. Rodríguez)

cina ortomolecular, metaloterapia, método de orientación corporal Kidoc, método Grinberg, numerología,
oligoterapia, orinoterapia, oxigenación biocatalítica,
piedras calientes, pirámide vastu, plasma marino,
posturología, pranoterapia, psicohomeopatía, psychic
healing, quinton, radioestesia, rebirthing, sincronización core, sofronización, sotai, tantra, técnica fosfénica, técnica metamórfica, técnica nimmo de masaje,
terapia bioenergética, terapia biomagnética, terapia de
renovación de memoria celular (cmrt), terapia floral de
California, terapia floral orquídeas, terapia regresiva.
Las 66 en evaluación, esto es, de las que existe algún
tipo de estudio científico sobre su eficacia (sea positivo
o negativo), son las siguientes: abrazoterapia, acupresión, acupuntura, aromaterapia, arteterapia, auriculoterapia, ayurveda, biodanza, caballoterapia o hipoterapia, Chi-Kung o Qi-Gong, constelaciones familiares,
cromoterapia, crudivorismo, drenaje linfático manual,
enfermería naturista, fitoterapia, Gestalt, hidroterapia,
hipnosis natural, homeopatía, kinesiología, kundalini yoga, linfodrenaje, luminoterapia, macrobiótica,
magnetoterapia, masaje ayurvédico, masaje estructural profundo, masaje tailandés, medicina naturista,
medicina natural china, meditación, moxibustión, musicoterapia, naturoterapia, osteopatía, panchakarma,
pilates, programación neurolingüística, psicoterapia
integrativa, quiromasaje, quiropraxia, reflexología o
reflexología podal o reflexoterapia, reiki, respiración
consciente integrativa, risoterapia, sanación espiritual
activa, seitai, shiatsu o shiatsu namikoshi, sonoterapia,
tai chi, técnica Alexander, técnicas de liberación emocional, técnicas de relajación, terapia craneosacral, terapia de polaridad, terapia floral de bach, terapia floral
Verano 2019

de Bush, terapia herbal, terapia humoral, terapia nutricional, vacuoterapia, visualización, yoga de polaridad,
yoga, zero balancing.
En lo relativo a la publicidad engañosa de las pseudoterapias, el Plan prevé modificar la legislación de
centros sanitarios (RD 1277/2003), la de publicidad
de productos de pretendida finalidad sanitaria (RD
1907/1996), la de plantas medicinales (Art. 51.2,
RDL 1/2015) y la de publicidad de medicamentos
que no tengan autorización de comercialización (RD
1416/1994).
En el caso de los centros sanitarios, se tratará de garantizar que todas las actividades sanitarias se realicen
por profesionales con la titulación adecuada y oficialmente reconocida; y se eliminarán las pseudoterapias
de los mismos, sean estos públicos o privados, para lo
que aclarará qué técnicas pueden entrar en los tipos
U.101 (terapias no convencionales) y U.900 (otras unidades asistenciales) del mencionado RD 1277/2003.
Por último, incidirán en los principios del conocimiento científico como base en la formación de los
profesionales sanitarios, en distintos ámbitos:
yyEn el universitario, para no promover títulos propios u oficiales sobre pseudoterapias.
yyEn la formación continua de profesionales del
Sistema Nacional de Salud.
yyNo otorgando el reconocimiento de interés sanitario a actos que promuevan la utilización de pseudoterapias.
El primer texto de este Plan tuvo en cuenta las propuestas que se hicieron desde distintas asociaciones
de promoción del pensamiento crítico y el conocimiento científico, que fueron Apetp, Círculo Escép33 el escéptico

tico, Farmaciencia, RedUNE y ARP-Sociedad para el
Avance del Pensamiento Crítico. Dichas asociaciones
seguimos participando, junto con otros grupos interesados (colegios profesionales sanitarios, sociedades
científicas, asociaciones de pacientes), aportando posibles mejoras a un texto aún abierto.
Entre las propuestas surgidas desde el movimiento
escéptico, podemos destacar la relativa a la necesidad
de incluir el tipo penal de la persuasión coercitiva, que
acabe con la sensación de impunidad ante el engaño
cuando una víctima de pseudoterapias denuncia. Cabe
destacar también la buena acogida por parte de las
sociedades científicas y los colegios profesionales, si
bien algunos de estos últimos, como el Consejo General de Psicología o algunos colegios de Farmacia,
manifiestan cierta tibieza —cuando no apoyo abierto— ante algunas pseudoterapias, siempre que las
apliquen sus propios colegiados; mientras que en las
asociaciones de pacientes ha habido de todo: desde las
que aún muestran bastante confusión, a las que tienen
una clara postura en contra de las pseudociencias.
Esta es la situación del Plan a junio de 2019, cuyo
primer paso público ha sido la campaña #CoNprueba
de información general a la población sobre las pseudociencias y de divulgación del pensamiento crítico.
Actualmente estamos pendientes de la formación de
un nuevo gobierno tras unas elecciones generales, por
lo que es difícil saber lo que nos deparará el futuro.
Juan A. Rodríguez

Coloquio
Fernando Frías (abogado), Inma León (periodista),
Emilio Molina (informático) y Juan A. Rodríguez (director de El Escéptico).
IL: Presentamos aquí una puesta en común de lo
que ha sido un paso de gigante, podríamos decir, en
la lucha contra la pseudociencia y la pseudomedicina
en España, plasmado en la campaña gubernamental
#CoNprueba. Vamos a hablar de cómo se ha llegado
hasta aquí, algo que durante muchos años nos parecía
casi imposible, que es que hubiera una conciencia en
la sociedad y entre los políticos de que existía este

problema; de repente nos hemos encontrado con que
ya nos creen y se han mentalizado. ¿Quieres empezar
tú, Fernando?
FF: Creo que has dado con una de las claves fundamentales: efectivamente ha cambiado la percepción
en buena parte de la sociedad, de los medios de comunicación, de médicos y profesionales de la sanidad…
Por primera vez se están dando cuenta de que efectivamente tenemos un problema, que hay que afrontarlo y que necesitamos tomar medidas. Ahora el paso
de gigante, como dices, ha sido que esto haya calado
también en un proyecto político como es el del Plan
contra las Pseudociencias del Gobierno. Y al decir político me refiero a que corre a cargo de políticos, no a
que sea de una determinada orientación política, porque esto debería ser, como se dice ahora, transversal;
debería ser algo que asumieran todos los partidos y,
afortunadamente, parece que empieza a ser así.
EM: Por explicar un poco la cronología de cómo
hemos llegado hasta aquí, llevamos años clamando en
el desierto a base de repetir «cuidado con esta gente»;
hablo de charlatanes en sentido amplio, no solo de
pseudoterapias sino pseudociencias en general —terraplanistas, antivacunas...—; en los últimos años estamos viendo un auge sobre todo de la lucha contra las
pseudoterapias, más que nada porque a fuerza de poner, por desgracia, muertos encima de la mesa, se ha
llegado a constatar que esto no es un asunto anecdótico sino un problema sistemático de falta de control
absoluta del Gobierno y de las autoridades sanitarias
en general: de quién está ofertando como terapéuticas
qué cosas a la sociedad. A partir, como decía, de casos mediáticos que han evidenciado que no se trata de
una tontería que les pase a dos sino algo bastante más
serio, hemos comenzado a tratar con políticos de todos los partidos para, por un lado, acercarles esta circunstancia: que se encuentran por doquier centros que
no tienen ningún tipo de regulación y están ofertando
abiertamente pseudoterapias; que hay médicos —
siempre decimos médicos, pero nos referimos a profesionales sanitarios en general; de hecho, los médicos
son los que, entre comillas, mejor están comparados
con otras de sus áreas— que están faltando a su códi-

Se tratará de garantizar que todas las actividades sanitarias se realicen por profesionales con la titulación adecuada
y oficialmente reconocida; y se eliminarán las pseudoterapias de los centros sanitarios públicos y privados.

el escéptico 34

Verano 2019

go deontológico de manera flagrante, incluso saliendo en medios de comunicación exponiendo las más
grandes barbaridades sin que en sus colegios tenga el
menor tipo de repercusión. Y ya ni siquiera hablamos
de los intrusos, sin ningún tipo de formación ni nada,
que están ofertando todo tipo de barbaridades.
Esa idea ha ido calando, y en ese orden: primero,
un poco de conciencia mediática, cuando el periodismo se ha hecho eco de casos. Lo cual ha espoleado,
por supuesto, al estamento político. Por ejemplo, en
el caso de Ciudadanos con Igea, médico y diputado,
quien en seguida vio que era un problema muy serio,
y fue además quien lo llevó al Parlamento. Después
cogió el testigo Carmen Montón en el PSOE de Valencia, partido que acabó generalizando el asunto. Pero
todas las formaciones políticas han aportado algo, a
razón de lo que comentaba Fernando, porque no es
una cuestión de ideología. Víctimas hemos recibido
de todos los colores y de todos los tipos, desde el más
recalcitrante científico que tiene una pareja, un amigo
o un familiar que ha caído en las redes de un pseudoterapeuta, hasta el representante del otro extremo
ideológico, que ha acabado exactamente igual. Ahora
viene la incertidumbre de qué va a pasar con los nuevos gobiernos, pero aunque se desbaratara la situación
actual, ya hemos dado ese paso y al menos a nivel
político ya están enterados del problema.
IL: Quizá ya no tenga marcha atrás.
EM: De hecho, mis expectativas son que, quienquiera que retome el asunto, ponga aún más carne en
el asador, porque el plan tiene margen de mejora. Pero
eso habrá que verlo un poco más adelante.
IL: Juan, ¿cómo resumirías lo que ha venido siendo
la labor de las asociaciones, entre ellas la nuestra?
JR: Hasta ahora creo que ha sido una labor muy
de hormiguita, de pico y pala, de ir por un sitio y por
otro, sea en redes sociales, sea en las escasas oportunidades que teníamos con políticos, con los colegios
profesionales... con los responsables de la gestión de
la salud pública, en sentido amplio. Luego, lo que decía Emilio también: el dar a conocer casos concretos.
O en el caso por ejemplo de los profesionales sanitarios, que hasta ahora parecía que era un asunto que no
iba demasiado con ellos, el hacerles ver que no es ya
que hubiera gente que les estuviera comiendo el terreno sin ningún tipo de titulación, sino que dentro de
sus mismos círculos, gremios, colegios profesionales,
como lo quieras llamar, había mucha gente practicando esas cosas.
IL: Sí, que no es solo intrusismo, sino una cuestión
de salud pública.
JR: Eso es. Que no era solamente que les afectara
a su profesión o a su bolsillo, sino una cuestión social.
IL: Fernando, desde el punto de vista legal, ¿qué
habéis propuesto que se haga?
FF: Nosotros, tanto desde esta asociación como
desde otras e incluso a nivel individual, llevamos mucho tiempo pidiendo reformas legislativas, unas más
concretas y otras más abstractas —en el sentido de peVerano 2019

dir una reforma pero no de exponer los términos concretos en que entendíamos que se debía hacer— pero,
en fin, era una inquietud que teníamos desde hacía
bastante tiempo. Aquí hemos coincidido con que en
la Comunidad Valenciana, durante el mandato de Carmen Montón como consejera de Sanidad, ella misma
y su equipo quisieron poner en marcha una serie de
reformas. Así empezamos una convergencia, porque
teníamos las mismas ideas, pensábamos en hacer más
o menos lo mismo. Y se ha materializado luego en una
serie de proyectos que están tramitándose, no sé si los
veremos aprobados pronto o tendremos que esperar a
ver qué pasa con el nuevo gobierno.
En cualquier caso son modificaciones, sobre todo
de Reales Decretos, porque legislación hay; el problema fundamental es que alguna no es demasiado clara
y necesita un pequeño lavado, que es lo que se está
haciendo. Y por otra parte, faltaba también la voluntad
de ponerla en marcha. Entrando en detalle, podríamos
decir que hace falta una puesta al día de la normativa
sobre publicidad de productos sanitarios y de productos con pretendida finalidad sanitaria. Porque tenemos, por ejemplo, un bonito decreto de 1996 —que
está prácticamente sin estrenar— sobre publicidad
de «productos milagro» y productos pretendidamente sanitarios. Casi nunca se ha aplicado, pero es que
además estamos hablando de hace mucho tiempo, de
hace más de dos décadas, tras las cuales los contenidos publicitarios e incluso los propios productos que
se ofrecen han cambiado mucho, y hay que ponerse
al día.
Hay que poner al día también la legislación sobre
centros y establecimientos y servicios sanitarios, que
es algo que ya estaba en marcha con anterioridad, pero
hemos incidido en la necesidad de evitar ambigüedades, sobre todo. La norma establece claramente que
hace falta una titulación sanitaria, hace falta reunir una
serie de requisitos, pero no es tan clara a la hora de decir que eso se aplique a todos los centros y a todos los
servicios que aspiren a tratar enfermos. No vale decir:
«no, como yo no soy un profesional sanitario, quedo
fuera de la ley y al margen de la normativa». No es
eso, y pretendemos que la norma lo deje bien claro.
Es algo que los tribunales ya saben, por ejemplo, pero
que no haga falta llegar hasta los tribunales.
JR: Y por tu parte, Inma, desde el punto de vista de
los medios, ¿has visto, por lo menos en tu entorno, un
cambio de actitud respecto a estas cosas?
IL: Sí, clarísimo. Lo hemos dicho aquí al principio.
Hasta hace relativamente poco, en los medios aparecía todo tipo de pseudociencias, dándoles además
un valor médico y una respetabilidad asombrosa. Por
ejemplo, la estevia como forma de combatir la diabetes. O que se pusieran en duda las vacunas. Recuerdo,
hará un par de años, que en un telediario se dio voz a
una mujer de la Liga por la Libertad de Vacunación
que dijo tranquilamente que las vacunas podían producir daño cerebral, eso se emitió y nadie lo cuestionó. Para mí fue un shock que compañeros periodistas
35 el escéptico

dieran esto. Y no te hablo solo de los telediarios, sino
de todos los medios. Ahora mismo hemos llegado a un
punto en que, como si hubiera habido un clic, la gente
tiene conciencia de que hay algo que se llama pseudociencia, que es peligroso, que hay que combatirlo y
además desacreditarlo. Y eso es muy reciente.
EM: Sin embargo, todavía está todo por hacer.
Ayer mismo creo que Antena 3 estaba sacando cosas
sobre wififobia y luego por la tarde hizo un combo
con no me acuerdo si era el glifosato o qué. Y seguimos con la equidistancia mágica en los debates. Al
menos la BBC ya se está planteando no llamar a un
negacionista o a una contraparte en temas en los que
ya no hay ningún tipo de discusión científica, porque
no tiene sentido.
Pero todavía está la casa por barrer en muchos aspectos. Un impulso muy fuerte por parte de la Organización Médica Colegial fue la creación de un observatorio donde, sin tapujos, se pusieran nombre y apellidos a muchas de las propuestas pseudocientíficas.
Eso ha supuesto un avance, porque estamos repletos
de médicos, de enfermeros… Para poner al lector en
situación: hace nada el Colegio Oficial de Enfermería
de Barcelona lanzaba, con todo orgullo, la noticia de
que se habían cualificado como nivel 2 o nivel 3 de
Flores de Bach. O sea, en lugar de estar luchando contra esto, todavía están en la tesitura no solo de apoyarlo sino de darle ese aval público.
Ahora estamos en el momento en que se está declarando una guerra abierta. Son tiempos muy interesantes. La gente está empezando a tener conciencia. Eso
significa que, a la vez, hay muchos que están empezando a ver peligrar sus negocios, y tenemos constancia de que las ventas y los ingresos de empresas tan
grandes como Boiron y, sobre todo, de muchas de las
más pequeñas, se están viendo gravemente disminuidos; y no van a dejarlo pasar, no van a vender su piel
precisamente barata.
IL: De ahí que estén con esa ofensiva en los tribunales.
EM: Como suelo decir, ahora mismo estamos viviendo el episodio de El Imperio contraataca.
FF: Sí, es cierto, pero de todos modos soy bastante

optimista, no solo por el cambio que hemos visto sino
porque incluso esos aspectos que decía Emilio, que
haya todavía colegios que defiendan este tipo de cosas —los farmacéuticos sobre todo, que parece que no
tienen remedio—, que programen todavía sus cursos
con el discurso inaugural a cargo de los homeópatas…
ese tipo de cosas siguen estando ahí pero cada vez son
más minoritarias y más criticadas. Antes, aparte de
que la inmensa mayoría de los colegios hacían la vista
gorda o no se metían, los que programaban cursos de
ese tipo no recibían la más mínima crítica por parte
de sus colegas. Ahora es todo lo contrario: ahora es la
mayoría de la profesión médica la que está tomando
conciencia de que ahí hay un problema, de que algunos de sus colegas son parte de ese problema y están
intentando ponerle freno. De la profesión médica y de
otras profesiones sanitarias.
IL: Estábamos hablando de políticos, de profesionales sanitarios, hemos hablado de periodistas… Pero
Juan, ¿crees que la sociedad, la gente, ha cambiado
también de mentalidad y ya empieza a ser un poquito
más consciente y a tener un poco de espíritu crítico?
JR: Sí, claro, porque hasta ahora con este tema de
«terapias no-sé-qué» estaban por un lado los que pensaban que eso era algo residual, de los curanderos que
se habían quedado en ambientes rurales y, por otro,
quienes tenían estas cosas asumidas como algo plenamente válido. Ahora se está tomando conciencia de
que muchas de esas prácticas son muy cuestionables.
Hemos hablado de la sociedad civil, del cuarto poder que es la prensa, del poder político, pero otra de las
patas que tiene que funcionar aquí y que entiendo que
todavía no se ha hecho muy a la idea de este problema es el poder judicial. Hasta ahora, tradicionalmente,
cuando llegaba un caso de este tipo a los tribunales,
solían despacharlo diciendo que si una persona había
optado libremente y en plenitud de sus facultades por
terapias alternativas, pues que no viniera aquí a los
juzgados a pedirnos que le defendiéramos de nada,
que ya era mayorcito, lo cual desde nuestro punto de
vista es un error y una falta absoluta de perspectiva de
la realidad.
Sin embargo ahora no sé yo si, por un lado, que ellos

En los últimos años estamos viendo un auge de la lucha
contra las pseudoterapias porque, a fuerza de poner muertos encima de la mesa, se ha llegado a constatar que no es
un asunto anecdótico sino un problema sistemático.

el escéptico 36

Verano 2019

Dos de los pósters para compartir que forman parte de la campaña #CoNprueba (www.conprueba.es/comparte#)

también tomaran conciencia sería bueno para que de
verdad vieran que esto es un problema y que hay una
serie de gente que está engañando a personas en situaciones especialmente vulnerables pero, por otro lado,
puede volverse en sentido contrario precisamente por
eso: al haber ya tanta información, al ser un tema tan
del día a día que lo tienes en la prensa y demás, puede
que los jueces incidan en eso y digan: «pero si todo el
mundo sabe que el que te ofrezcan curarte una enfermedad bebiendo zumos de fruta es un engaño, ¿cómo
puede usted alegar que le han estafado?».
IL: La cuestión judicial también tiene otra vertiente, y es que los jueces empiezan a dictar sentencias,
por ejemplo, sobre si el glifosato produce cáncer, sobre si una persona tiene una enfermedad como la sensibilidad química múltiple que la incapacita… Y en
general la sociedad piensa que, una vez que un juez
ha sentenciado algo, eso tiene valor científico, ¿no,
Fernando?
FF: Bueno, sí y no. La verdad es que las decisiones
judiciales tienen su prestigio, evidentemente, porque
es un sistema de toma de decisiones muy regulado,
un sistema en el cual una persona preparada para ello,
como es un juez, valora una serie de pruebas que le
ponen delante.
Pero hay que tener en cuenta también que muchas
veces no comprendemos el alcance que pueden tener
Verano 2019

determinadas decisiones judiciales a la hora de considerar algo como probado. Tú has puesto el ejemplo
del glifosato. También podemos poner otro más cercano como el reconocimiento de la incapacidad, por
ejemplo, por la famosa electrosensibilidad. Realmente
eso no quiere decir que el juez diga que es cierto que
una persona capta la radiación electromagnética y se
pone enferma por ello. No, lo que está diciendo es que
hay una persona que tiene una enfermedad caracterizada por que piensa que la radiación le produce esos
síntomas. Sea eso cierto o no, esa enfermedad es lo
suficientemente grave como para ser incapacitante y
hay que concederle la baja. Otra cosa es que la causa
en realidad sea el simple miedo, y a la hora de difundir
las noticias sobre electrosensibilidad estamos contribuyendo a reforzar ese miedo y a empeorar el estado
de los enfermos. Pero hay que entender que el juez no
ha dicho que eso exista; ha dicho que ese señor está
enfermo, simplemente.
IL: Y de nuevo, a veces somos los periodistas los
que lo explicamos mal. Bueno, esperemos tener buenas noticias pronto y veamos que esta ofensiva política y social contra las pseudociencias da sus frutos.
1- https://icono.fecyt.es/informes-y-publicaciones/
percepcion-social-de-la-ciencia-y-la-tecnologia-en-espana
37 el escéptico

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GABRIEL ANDRADE ESCEPTICISMO Y CIENCIA DEBEN IR DE LA MANO

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Gabriel Andrade:

«Escepticismo y ciencia
deben ir de la mano»
Gabriel Andrade (Maracaibo, Venezuela, 1980) es el autor que más títulos ha
publicado (seis) en la colección ¡Vaya timo!, publicada por Editorial Laetoli,
dirigida por Javier Armentia y con la colaboración de ARP-SAPC . Esta entrevista por correo electrónico, realizada a primeros de mayo de 2019 para
El Escéptico por Serafín Senosiain, editor de Laetoli, tuvo lugar entre Dubái
y Pamplona.

Desde tu formación filosófica, ¿que es para ti el
escepticismo? ¿Te consideras un escéptico?
La palabra escepticismo se presta a confusión y es
importante aclararla. En un sentido filosófico puro, es
la postura que niega la posibilidad de cualquier forma
de conocimiento. Este es el tipo de postura que defendió Pirrón en la Antigüedad y que ocasionalmente algunos filósofos defienden hoy. A veces me entretengo
contemplando hipótesis escépticas, como la del genio
maligno de Descartes o, más recientemente, la idea defendida por Nick Bostrom, según la cual vivimos en
una simulación virtual similar a un videojuego. Pero, a
pesar de que es sano plantearse estas hipótesis escépticas y pensar sobre ellas, no les doy mucho crédito y
mantengo confianza en que es posible el conocimiento. En los últimos tiempos, los posmodernos defienden la idea de que no es posible ningún conocimiento
porque todo es una construcción social, no es posible
la objetividad, todo discurso científico obedece a intereses particulares, etc. Yo escribí un libro en contra de
los posmodernos, en el cual me oponía a esa postura.
En este sentido, no puedo considerarme un escéptico.
Pero si entendemos escepticismo en un sentido más
coloquial, sí me considero un escéptico. Bajo esta definición, es la postura que postula no aceptar creencias
sobre la pura base del dogma o la autoridad. Un escéptico postularía que una creencia es aceptable solo si
tiene el respaldo de la evidencia y no viola ninguna ley
de la lógica. Es cierto que, como postuló el escéptico
David Hume, nunca podremos tener absoluta certeza
a la hora de respaldar una creencia con evidencia emVerano 2019

pírica (Karl Popper también opinaba algo parecido),
pues nuestra experiencia del mundo es limitada. Pero,
a efectos prácticos, podemos asumir que el respaldo
empírico es suficiente para aceptar juicios que se pronuncian sobre el mundo.
Insisto en que esta distinción entre escepticismo pirrónico y escepticismo en un sentido más coloquial es
importante. Pues, además de los posmodernos, hoy están en boga los teóricos de la conspiración, que apelan
a un escepticismo extremo (parecido al de los pirrónicos) para promover sus ideas absurdas. Estos teóricos
de la conspiración asumen que el escepticismo implica
dudar de todo, y así terminan postulando que el hombre nunca llegó a la Luna, que los Illuminati gobiernan
tras las sombras, etc. Esta es una versión perjudicial
del escepticismo, y yo no me adscribo a ella. La mía,
supongo, es mas afín a la de santo Tomás, el discípulo
que se negó a creer que Cristo había resucitado hasta
que él mismo puso el dedo sobre la llaga (de más está
decir, por supuesto, que esta historia es ficticia, pero
ilustra bien la sana actitud escéptica).
¿Tienes la impresión de que la postura escéptica, e incluso la ciencia, está en retirada en grandes
capas de la población, donde dominan todo tipo de
creencias absurdas?
En los últimos años, Steven Pinker ha defendido
la idea de que, al contrario de algunas apariencias, el
mundo ha mejorado en muchos aspectos (menos violencia, mayor expectativa de vida, menos desigualdad,
etc.). Es fácil creer que el mundo ha empeorado en el
siglo XX al considerar el Holocausto, el genocidio en
21 el escéptico

Ruanda y cosas por el estilo, pero Pinker ha demostrado con datos muy precisos que, en realidad, ha habido un progreso significativo. Estima que los medios
distorsionan nuestra visión del progreso (o, más bien,
ausencia de progreso) al concentrarse en historias que
resaltan hechos violentos, dejando de lado las tendencias de mejoramiento de nuestra sociedad.
Pienso que lo mismo se aplica a las posturas escépticas y a la ciencia. Los medios continuamente hablan
de «idiotas» que creen en la homeopatía, teorías conspiranoicas, el creacionismo, etc. Eso no está mal y es
necesario que se reseñen en los medios para ridiculizarlos y aumentar la presión social, a fin de que corrijan sus visiones erradas del mundo. Pero, al concentrarse en homeópatas, creacionistas y demás tontos,
los medios dejan de lado el hecho de que en el último
siglo ha habido un enorme progreso en el cultivo de
la mentalidad científica y escéptica entre la población.
Por ejemplo, el psicólogo James Flynn ha documentado que, en el siglo XX, ha habido un aumento significativo en la tasa de cociente intelectual de la población
mundial. En otras palabras, somos mas inteligentes
que hace cien años, y en esto la mentalidad científica y
escéptica (cultivada por la educación) ha sido un gran
factor. De forma tal que yo mantengo mi optimismo
y no creo que la ciencia esté en retirada en grandes
capas de la población. Si de verdad nos detenemos a
pensar lo ignorante que era la población hace medio
siglo, estaremos muy agradecidos de vivir en 2019, y
asumiremos que, en líneas generales, la ciencia y el
escepticismo van en crecimiento.
Uno de tus libros que más ha gustado es El posmodernismo ¡vaya timo! ¿Qué relación estableces
entre posmodernismo y escepticismo?
Acá es nuevamente importante destacar la diferencia entre el escepticismo en un sentido filosófico puro
(es decir, el de Pirrón), y el escepticismo convencional. Pues los posmodernos terminan defendiendo posturas muy similares al primer tipo de escepticismo y
merecen la crítica del segundo tipo de escépticos. El
posmodernismo es un movimiento muy variado, pero

una de sus características más firmes es su oposición a
la posibilidad de un conocimiento científico y objetivo
del mundo. A pesar de que su aproximación es muy
distinta a la de Pirrón, los posmodernos terminan por
llegar a una conclusión muy similar, a saber, que el
conocimiento no es posible porque la verdad no existe.
A la larga, los posmodernos terminan convirtiéndose
en los tontos útiles de aquellos que promueven teorías
pseudocientíficas o sencillamente irracionales.
Por ejemplo, Paul Feyerabend es frecuentemente
citado por los defensores del creacionismo, la homeopatía y demás disciplinas pseudocientíficas. Como se
sabe, Feyerabend fue el tipo que decía que en el conocimiento «todo vale», y que la ciencia no es mejor
que cualquier otra disciplina a la hora de conocer el
mundo. Tipos como Feyerabend se presentan como
grandes pensadores críticos que aparentan ser muy
escépticos, pero no se dan cuenta de que su escepticismo desmedido termina ayudando a promotores de
ideas que son tremendamente ingenuas e irracionales.
Por eso, yo diría que el posmodernismo es un enemigo
natural del sano escepticismo, que invita a emplear la
razón y a sustentar los juicios con evidencia empírica.
Anteriormente me preguntabas si pensaba que la
posición escéptica va en retirada en grandes capas de
la población, y te decía que no. Sin embargo, ahora
debo matizar, porque sí pienso que el posmodernismo
ha crecido (y por ende, la ciencia ha retrocedido) en
un sector específico de la población: las universidades. Lamentablemente, el posmodernismo sigue en
boga en los departamentos de filosofía y ciencias sociales, y muy especialmente entre los estudiantes más
jóvenes, que quedan impresionados con la verborrea
ininteligible de mamarrachos como Derrida o Žižek.
Mucho más que homeópatas o creacionistas (que, a fin
de cuentas, son personas con muy escasa educación),
pienso que los escépticos deberían concentrar sus esfuerzos en combatir a los posmodernos, pues estos con
su educación refinada tienen más poder persuasivo.
Tras varios libros académicos centrados sobre
todo en la religión y la evolución (La crítica litera-

Los teóricos de la conspiración asumen que el escepticismo implica dudar de todo, y así terminan postulando que el
hombre nunca llegó a la Luna, que los Illuminati gobiernan
tras las sombras, etc.

el escéptico 22

Verano 2019

Gabriel Andrade (cortesía del entrevistado)

ria de René Girard, El darwinismo y la religión, Breve introducción a la filosofía de la religión), te has
dedicado a lo que podríamos llamar «divulgación
escéptica». De hecho, eres el autor que más títulos
ha publicado en la colección ¡Vaya timo!, seis hasta
el momento, sobre asuntos como la inmortalidad,
el citado sobre el posmodernismo, la teología, las
razas humanas, el islam o la Biblia, por el momento. El primero fue el libro sobre la inmortalidad.
Algunos piensan que recientes descubrimientos en
el campo de la genética pondrían en duda algunas
de tus afirmaciones. ¿Te parece que esto es así?
Quizás ese libro no debió haber tenido el título La
inmortalidad ¡vaya timo!, sino La vida después de la
muerte ¡vaya timo!, pues son dos cosas distintas. En el
libro, yo me ocupo exclusivamente de refutar los alegatos religiosos, parapsicológicos y metafísicos sobre
la existencia de una vida después de la muerte. Pero
eso no implica que la inmortalidad sea imposible. En
efecto, los transhumanistas contemplan la posibilidad
de alcanzar conocimientos científicos y tecnologías
que nos permitan suspender indefinidamente la muerte. En el libro yo no me ocupo de nada de esto, y en
torno a este tema dejo abierta la posibilidad de que
en un futuro, efectivamente, la humanidad alcance la
inmortalidad. De hecho, pienso que sería estupendo,
pues al contrario de lo que opinan algunos filósofos,
Verano 2019

no pienso que la inmortalidad fuera moralmente objetable. Con todo, debo decir que mantengo mi escepticismo respecto la plausibilidad de la inmortalidad
prometida por los transhumanistas.
Michael Shermer (famosísimo escéptico) ha escrito
recientemente un muy buen libro examinando algunas
de las aspiraciones transhumanistas, y llega a la conclusión de que, en líneas generales, esto es mucho ruido y pocas nueces. Detalla las dificultades técnicas de
muchos de esos proyectos transhumanistas de inmortalidad, y parecen insuperables. Además, Shermer señala que muchos de los proyectos transhumanistas no
resuelven satisfactoriamente el problema de la identidad personal (¿cómo seguimos siendo el mismo ente
ante los cambios?), y de este problema sí me ocupo en
el libro; yo postulo que los modelos religiosos, parapsicológicos y metafísicos de la inmortalidad no logran
explicar cómo seguimos siendo la misma persona en el
más allá. Shermer destaca que esto también es un problema que afecta a las aspiraciones transhumanistas.
De forma tal que no me retracto de lo que escribí en el
libro sobre la inmortalidad.
Ahora bien, aprovecho esta oportunidad para destacar que sí estaría más dispuesto a retractarme de lo
que escribí en otro libro, Las razas humanas ¡vaya
timo!, precisamente sobre la base de algunos descubrimientos en genética. En este libro yo enfatizaba mucho
23 el escéptico

el argumento de Richard Lewontin, según el cual hay
más variedad genética dentro de cada población que
entre distintas poblaciones, y así no tiene sentido segmentar a la humanidad en razas, pues cada segmento
sería en sí mismo muy heterogéneo. Pero ahora empiezo a considerar que quizás estaba equivocado. Pues, a
pesar de que Lewontin aporta datos correctos, hizo su
análisis estudiando genes separadamente. En cambio,
si se estudian conjuntos de genes, los resultados arrojan que sí es posible segmentar nítidamente a la humanidad en grupos raciales. En el libro yo también decía

que la noción de razas es incoherente, porque no hay
una línea divisoria clara entre una y otra. Pero ahora
también empiezo a cuestionar un poco ese argumento,
pues en el mundo hay muchos conceptos que no tienen
líneas divisorias claras (por ejemplo, el espectro de los
colores), pero no por eso debemos prescindir de ellos.
Tanto en tus primeros libros como en algunos de
los publicados en la colección ¡Vaya timo!, la religión es un tema constante: La inmortalidad ¡vaya
timo!, Jesucristo ¡vaya timo!, El islam ¡vaya timo!,
La Biblia ¡vaya timo! ¿De dónde viene tu interés
por la religión (o contra ella)? ¿Crees que el movimiento escéptico se interesa en ocasiones por temas
banales o nimios, mientras que deja a un lado el
«gran tema» que continuaría siendo la religión?
Supongo que ese interés por la religión viene de mis
experiencias en la infancia. Mi padre es un ateo declarado, pero puesto que la educación pública venezolana es pésima, me envió a estudiar con los Hermanos
Maristas. Por su parte, mi abuela materna, quien estuvo muy cercana a mí, practicaba un catolicismo muy
estricto. Yo sentí mi infancia como un fuego cruzado
entre el ateísmo de mi padre y la religiosidad de mi
abuela. En el colegio nos hablaban del Limbo, la morada de los niños no bautizados. A mí nunca me bautizaron, y recuerdo vívidamente no tanto el pánico ante
la idea del Limbo como la vergüenza por ser el único
niño no bautizado de mi clase. Extrañamente, sí hice
la Primera Comunión. Cuando el cura del colegio preguntó quiénes no estaban bautizados (se supone que
para comulgar es necesario estar bautizado), yo opté
por no decir nada, pues sentía mucha vergüenza.
Luego, en la adolescencia, vivimos un tiempo en
EE.UU., y allí estuve en contacto con el islam. Me interesé mucho por esa religión, quizás por su supuesto énfasis en combatir el racismo (luego descubrí que
esto tiene muchos matices), y contemplé la idea de
hacerme musulmán. En fin, nunca lo hice (¡afortunadamente, pues en la sharía el castigo por la apostasía
es la muerte!), supongo que fue una de esas cosas que
los adolescentes hacen tratando de buscar una nueva
identidad. A medida que me hacía más cosmopolita
con viajes y libros, fui entendiendo qué diversa es la

A la larga, los posmodernos terminan convirtiéndose en
los tontos útiles de aquellos que promueven teorías pseudocientíficas o sencillamente irracionales.

el escéptico 24

Verano 2019

experiencia religiosa en la humanidad. Y así, ingenuamente, llegué a creer que todas las religiones tienen
algo de verdad.
Cuando empecé a estudiar filosofía y comenzaba
a entender lo irracional que es el relativismo, entendí que no todas las religiones pueden ser verdaderas
(pues tienen creencias contradictorias entre sí) y empecé a pensar que, de hecho, probablemente ninguna
es verdadera. Así pues, empecé a preguntarme si muchas de las cosas que mi abuela y mis maestros me
habían enseñado tienen asidero. Y, por supuesto, descubrí que no lo tienen. Pero debo decir que tuve una
infancia feliz. Yo adoraba a mi abuela y disfrutaba el
colegio de los Maristas. De forma que no tengo ningún resentimiento particular contra la religión. Quizás
estas experiencias plácidas hayan cultivado en mí una
valoración de la religión, pues pienso que cumple importantes funciones psicológicas y sociales. Pero la
verdad es la verdad, y creo que no debemos admitir
creencias irracionales por el simple hecho de que quizás tengan un valor pragmático.
William James opinaba que ese valor pragmático
hace a la religión verdadera, pero yo discrepo. Es cierto que el movimiento escéptico a veces se interesa por
Verano 2019

temas nimios y deja de lado el «gran tema». He visto
a algunos escépticos argumentar que la ciencia y la religión pueden coexistir, pero yo no estoy muy seguro
de que eso sea posible. Ciertamente, ha habido grandes científicos que a la vez fueron religiosos (Galileo,
Newton, etc.), pero yo diría que, al estudiar detalladamente lo que la ciencia enseña, caemos en cuenta
de que contradice los alegatos religiosos. Por ejemplo,
considera la evolución: si Dios existe, creó el mundo
con un propósito, pero todo indica que en la evolución
no hay propósito. Algunos, llamados «evolucionistas
teístas», quieren hacer la cuadratura del círculo diciendo que, si bien no hay apariencia de propósito en la
evolución, de algún modo Dios sí dotó de propósito a
su creación. Eso a mí no me entra en la cabeza. Y creo
que los escépticos deben dedicar más atención a este
tema, pues parece que la tendencia hoy es conformarse con decir, como alegaba Stephen Jay Gould, que la
religión y la ciencia se ocupan de cosas distintas y, por
ende, que no se contradicen, cuando en realidad esto
es muy dudoso.
En Laetoli publicaste también un libro muy hermoso, Filosofía para Victoria. ¿Cuáles son tus filósofos favoritos?
25 el escéptico

Te resultará extraño, pero yo diría que mi filósofo
favorito es uno que no incluí en ese libro: Derek Parfit.
Decidí no incluirlo porque no es tan conocido, y ese
libro tenía el objetivo de presentar los grandes filósofos de la historia. Parfit me fascina no tanto por lo que
enseña (no estoy muy seguro de aceptar las cosas que
dice), pero sí por las preguntas que hace. Parfit se hace
preguntas tremendamente intrigantes sobre la identidad personal o la responsabilidad hacia las futuras generaciones, y admiro la forma tan original que tiene de
plantear escenarios.

Tengo dos o tres más filósofos favoritos. Sócrates
está en mi lista, no tanto por su filosofía, sino por su
personalidad. Yo siempre simpatizo con los tipos irreverentes y con cierto humor negro, y Sócrates era sin
duda uno de ellos. Incluso a veces me veo retratado
en su relación tormentosa con Jántipa, su esposa. Ella
era la primera en hablar pestes de Sócrates, pero le fue
fiel hasta la muerte. Mi esposa no ha leído ningún libro mío y peleamos continuamente. ¿Por qué no me
divorcio? A Sócrates le hicieron la misma pregunta, y
él respondía que otra gente tiene gallinas que molestan
con su cacareo, pero aún así las conservan. Alcibíades
le decía a Sócrates que al menos las gallinas dan huevos, y Sócrates respondía que Jántipa le daba hijos.
Lo mismo digo yo de mi esposa, de forma tal que, a
pesar de años de peleas y gritos, nunca he pensado en
divorciarme.
Otro irreverente y maestro del humor negro era Voltaire, y también está en mi lista de filósofos favoritos,
a pesar de que no formuló ninguna idea filosófica que
me haya impactado. Antes me preguntabas por los escépticos y la religión. Yo diría que la mejor forma de
acercarse a la religión no es arremeter contra ella al
estilo soviético (en el cual había mucho resentimiento,
y ciertamente esto no fue efectivo, pues hoy Rusia es
un país muy religioso), sino al estilo de Voltaire: reírse
del mundo, incluso hasta el punto de que los objetos de
burla terminan riéndose también. Por eso mismo, dos
de mis películas favoritas son Religulous (de Bill Maher) y La vida de Brian (de los Monty Python), pues
en medio de las carcajadas uno se pregunta si lo que
nos enseñan los sacerdotes tiene siquiera un ápice de
verdad. Ambas películas son muy voltaireanas.
Por último, incluiría a Mario Bunge. De nuevo, mi
simpatía por él no está tanto en su filosofía sino en su
estilo irreverente. Creo, además, que pertenece a una
vieja estirpe de filósofos latinoamericanos que está
desapareciendo y que debemos rescatar. La gran obsesión de los filósofos latinoamericanos ha sido el rechazo del imperialismo y la construcción de una identidad
cultural propia en Latinoamérica, separada de Europa.
A mí todo esto me parece un síntoma de resentimiento
y complejo de inferioridad. Bunge, afortunadamente,

He visto a algunos escépticos argumentar que la ciencia y
la religión pueden coexistir, pero yo no estoy muy seguro de
que eso sea posible.

el escéptico 26

Verano 2019

nunca se unió a esta ola y, frente a la vorágine posmoderna en el mundo universitario, que es muy notoria en
América Latina (incluso más que en Europa), defendió
valientemente los valores ilustrados y racionalistas, y
eso merece mi admiración.
Eres un filósofo muy interesado en la ciencia,
como se ve en tus libros. ¿Qué relación hay entre
ciencia y filosofía? ¿Y entre ciencia y escepticismo?
Espero que, en un futuro, la ciencia y la filosofía terminen por estar unificadas, aunque, a decir verdad, no
he dedicado suficiente atención a este tema y aún no
lo tengo claro. Digo esto porque el positivismo lógico
siempre me pareció la postura filosófica más razonable
(el positivismo lógico aspira a eliminar de la filosofía
todo lo que no sea científico), pero estoy al tanto de
que el positivismo lógico tiene sus críticos. No me he
sentado a pensar detenidamente sobre estas cosas, de
forma tal que por ahora me conformo con decir que la
filosofía debe acercarse lo más que pueda a la ciencia,
pero suspendo el juicio a la hora de considerar si la
filosofía debe ser exclusivamente científica. Aún no he
resuelto la cuestión de si la moral reposa o no sobre
hechos, y si la ciencia puede enseñarnos qué es lo bueno. La relación entre ciencia y escepticismo sí la tengo
más clara: deben ir de la mano, pues ambos reposan
sobre la necesidad de formarse juicios sobre el mundo,
a partir del respaldo de la evidencia empírica y el uso
de la razón.

Verano 2019

27 el escéptico

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21

IV BECA DE INVESTIGACION SERGIO LOPEZ BORGOÑOZ

Sección: 
IV BECA DE INVESTIGACION SERGIO LOPEZ BORGOÑOZ
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IV Beca de Investigación
Sergio López Borgoñoz
El objetivo de esta beca es promover la realización y publicación de proyectos originales de investigación crítica de las afirmaciones paranormales y pseudocientíficas
desde un punto de vista científico y racional, o cualquier otra investigación relacionada
con el ideario y objetivos de la asociación.
Esta convocatoria está abierta para cualquier socio de ARP - SAPC que desee presentarse y está dotada con 300 euros más una gratificación adicional de otros 300
euros para aquellos becarios cuyo trabajo haya sido publicado o aceptado para su
publicación en una revista u otro medio editorial de reconocido prestigio.
Con esta iniciativa, ARP - SAPC se propone estimular la creación de trabajos dirigidos a difundir la cultura científica y el pensamiento crítico, tal como figura en su ideario.
REGLAMENTO:
1. Antes del 30 de septiembre del año en curso, el solicitante deberá entregar a
la Junta Directiva de ARP-SAPC, a través del vocal encargado del control de ayudas
y subvenciones ([email protected]), una memoria del trabajo de investigación
a realizar.
La Junta Directiva valorará la memoria y en un plazo no superior a 30 días
naturales otorgará la concesión de la beca, aprobando el proyecto tal como fue presentado o sugiriendo variaciones sobre el mismo, o la denegará.
2.

3. En caso que el proyecto sea valorado positivamente, el otorgamiento de la
beca irá acompañado del nombramiento de la persona que se vaya a encargar de
la tutoría.

El proyecto de investigación deberá ser entregado antes del 31 de marzo del
año siguiente.
4.

El proyecto tendrá una extensión mínima de 50 000 caracteres y máxima de
70 000. También se deberá entregar conjuntamente un resumen de 5 000 caracteres como máximo.
5.

Más información en www.escepticos.es/node/3903

Sergio López Borgoñoz siempre está en nuestra memoria desde que un desgraciado
accidente nos lo arrebató en septiembre de 2016. Nuestra beca lleva su nombre porque
Sergio fue su impulsor y su gran valedor dentro de la asociación.
Verano 2019

67 el escéptico

autores: 
Coordinador: 
Página inicial: 
67

LA ALTERNATIVA RACIONAL Num. 28, PRIMAVERA 1993

Sección: 
HACE 25 AÑOS
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Hace 25 años

Luis R. González

La Alternativa Racional
nº 28
Primavera 1993

1

1 http://www.escepticos.es/webanterior/publicaciones/lar28.html

S

e hacía eco Félix Ares en su Editorial de los indicadores sobre el interés por la ciencia de los
ciudadanos de catorce países occidentales. Entre ellos, España tenía un récord: Más del 45 % de
los españoles estaban de acuerdo con la afirmación de
que «en mi vida diaria no es importante para mí conocer sobre ciencia». Quisiera creer que las cosas han
cambiado a mejor con el transcurso de los años, pero
no he podido encontrar estadísticas comparables y
me temo lo contrario. Félix terminaba sus reflexiones
manifestando su inquietud ante algunos movimientos
ecologistas por lo que tenían de fanáticos, de anticientíficos y de soñadores acríticos del buen salvaje. Y con
ello enlazaba con uno de los artículos que aparecían
en este número, llegado hasta nosotros desde las antípodas, escrito por un asesor sobre temas de energía
neozelandés, miembro del Csicop de aquel país.
Bajo el título «El ecologista escéptico» (como el
famoso libro posterior del mismo título escrito por el
danés Bjørn Lomborg), el Dr. Vincent Gray empezaba con unas muy interesantes reflexiones sobre cómo
la demanda de seguridad vital ha tendido a dominar
la política en los finales del siglo XX. El miedo a la
muerte imprevista o prematura se ha situado por encima de cualquier otro; señalaba un elemento clave que,
sin embargo, parece haber perdido relevancia mediática en los últimos años: la superpoblación. Pero
pronto comienza a deslizarse por una senda peligrosa.
Considera que las políticas «verdes», en vez de solucionar los problemas, pueden agravarlos, y simplifica
la cuestión de la hambruna en el mundo reduciéndola
a un problema de distribución de los excedentes ya
disponibles, pero sin cuestionar el sistema. Y acaba
poniendo de manifiesto uno de los riesgos del escepticismo a ultranza: el de equivocarse. Considera que
las afirmaciones sobre el efecto invernadero y el ca-

el escéptico 18

lentamiento global son exageradas e infundadas y que
llevarán a políticas precipitadas y económicamente
perjudiciales. Y lo que es peor, es poco probable que
tengan algún efecto real sobre la situación.
Hoy en día, el calentamiento global causado por el
hombre parece más allá de toda duda, aunque algunos
sigan diciendo lo contrario. La crisis económica invade el mundo, aunque sus causas hayan sido distintas,
y las políticas ecologistas casi nunca llegaron a implementarse. Y la situación es objetivamente peor porque
nadie parece capaz de pensar a largo plazo. En mi opinión, el fallo del sistema capitalista y el consumismo a
ultranza resulta evidente, pero no existen alternativas
fáciles de implementar. Y me gustaría estar equivocado en mi escepticismo.
El periodista Alejandro Agostinelli nos comenta la
situación en Argentina. Por aquel entonces, la subcultura de la Nueva Era estaba en un sostenido crecimiento en aquel país, importada casi mecánicamente
de los Estados Unidos. Ante ello, Agostinelli realiza
un buen alegato a favor del escepticismo científico activo, postura que ha suavizado con el paso de los años.
El resto de los temas tratados en este número van
desde las paradojas cuánticas y su relación con lo paranormal hasta la ofensiva contra la Cienciología en
España, sin olvidar la educación sobre escepticismo
en las aulas. Entre las noticias de la época destacaré
dos: el Vaticano reconoce que la Tierra gira alrededor
del Sol y un fármaco homeopático causa veintiuna
muertes en Argentina.
El número se cierra con una larga entrega del correo del lector, en torno a un debate a propósito de la
postura militante de Mercedes Quintana en su artículo
del número 25, tanto en lo referido a sus ideas de izquierda como a su feminismo. Seis páginas que quizá
fueron demasiadas.
Verano 2019

Coordinador: 
GONZALEZ LUIS R.
Página inicial: 
18

LA BIBLIA ¡VAYA TIMO!

Sección: 
SILLÓN ESCÉPTICO
Traductores: 
Pagina final: 
63
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Sillón escéptico
La Bliblia: ¡vaya timo!
Gabriel Andrade
Ed. Laetoli, 2018, 312 p.

La editorial Laetoli vuelve a la carga añadiendo
en su colección ¡Vaya timo! un título más: La Biblia
¡vaya timo! (2018). Se incrementa así la ya larga
lista de obras que denuncian diferentes formas de
pseudociencia, religión u otras creencias irracionales que aún perduran en la actualidad. El libro en
cuestión se suma a los que dentro de esta colección
pueden considerarse una subsección dedicada a la
crítica racionalista y escéptica de la religión, junto
a otros ya publicados como La religión ¡vaya timo!
(Gonzalo Puente Ojea), Jesucristo ¡vaya timo!
(Gabriel Andrade), El Islam ¡vaya timo! (Gabriel
Andrade), El budismo ¡vaya timo! (Miguel Ángel
Álvarez) o El cristianismo ¡vaya timo! (Andrés Carmona, ahora mismo en imprenta). El autor del texto
es Gabriel Andrade, colaborador habitual de la colección con títulos como los ya mencionados u otros
como La teología ¡vaya timo! o la edición de la obra
colectiva Elogio del cientificismo, en torno a este
concepto de Mario Bunge.
El libro cumple plenamente los requisitos de la
colección y ofrece en su interior lo que expresa su
título. Aunando el rigor con una redacción amena,
argumenta por qué la Biblia puede considerarse un
timo a la inteligencia y al pensamiento crítico. Resulta una excelente obra de divulgación que hace un
repaso completo de la Biblia y, por extensión, de las
llamadas religiones del Libro, especialmente del judaísmo y, sobre todo, de los cristianismos (católico,
ortodoxo, protestantes…).
Gabriel Andrade hace una «Introducción», en la
que expone los aspectos más importantes para acercarse críticamente a la lectura de la Biblia en lo referente a los textos que la componen, sus autores, fechas y contextos de su redacción, señalando lo que
de cierto o probable pueda haber al respecto y los
mitos y falsedades que lo rodean. También explicita
el punto de vista naturalista con el que va a abordar
su cometido y argumentando su conveniencia. Después divide la obra en dos partes que se corresponden con la división de la Biblia cristiana en Antiguo
y Nuevo Testamento. En cada una de ellas analiza
todos y cada uno de los libros que los componen
(incluyendo deuterocanónicos), desde esa perspectiva naturalista, anclada en el pensamiento crítico, las
aportaciones de las ciencias al respecto, y también
desde un horizonte moral que le permite denunciar
las graves perversiones morales que contienen los
textos bíblicos.
A través de la lectura del libro, podemos conocer
el escéptico 62

aspectos muy importantes con respecto a los textos
que componen la Biblia, por ejemplo, la distancia
que media entre los supuestos autores y cuándo y
quiénes los redactaron realmente, con qué intencionalidad y por qué el recurso a esa falsa atribución
de su autoría. En buena parte relacionado con lo
anterior, el porqué de las incontables contradicciones entre los textos. O las no menos contradicciones
entre lo que expone la Biblia y lo que las ciencias
nos dicen de la realidad. También las terribles atro-

cidades morales que aparecen en sus páginas y que
son bendecidas por las religiones del Libro (como la
disposición de sacrificar al propio hijo por escuchar
voces que así lo ordenan, en el caso de Abraham).
Gabriel Andrade también advierte de que todo
lo anterior no afecta solamente a la interpretación
literalista o fundamentalista de la Biblia (habitual
en parte de los cristianismos protestantes) sino también a las interpretaciones más metafóricas o alegóricas de los textos. Estas, propias de las teologías
más progresistas, procuran restar importancia a las
Verano 2019

partes más horrendas y contradictorias de los textos,
para buscar un supuesto mensaje divino subyacente
en ellas y moralmente aceptable. Sin embargo, tanto
unas como otras (fundamentalistas o progresistas)
incurren en el mismo error de fondo: aceptar que
hay una revelación divina (ya sea literal o metafórica). El problema de las progresistas es su arbitrariedad: asumen buena parte de la crítica históricocientífica de los textos bíblicos para desembarazarse
de sus partes más terribles (genocidios, infanticidios y otras monstruosidades ordenadas por Dios
mismo), pero hacen un corte arbitrario. Rechazan la
literalidad de ciertos pasajes bíblicos (la creación en
seis días literales, por ejemplo), pero no la de otros
(los milagros de Jesús de Nazaret o su propia resurrección, por ejemplo, o la existencia de Dios en sí
misma). El hecho es que si llevaran el pensamiento
crítico que aplican a ciertos textos a todos los aspectos sobrenaturales e irracionales que aparecen en la
Biblia, y no solo a unos cuantos, acabarían comulgando con el naturalismo que utiliza Andrade de un
modo mucho más coherente que ellos.
El libro es completo y abarca todos los textos bíblicos y sus pasajes más significativos. Sin embargo,
a veces se ve obligado a hacerlo sin la profundidad
que un examen más riguroso requeriría. Obligación
derivada de la imposibilidad de recorrer suficientemente toda la Biblia sin que resulte una obra en decenas de volúmenes. Por tanto, su objetivo lo cumple a la perfección, resultando una obra divulgativa
y una excelente introducción al conocimiento y el
análisis crítico de la Biblia. Quien quiera profundizar después tiene a su disposición otras muy buenas opciones, algunas de ellas del propio Andrade,
en la colección ¡Vaya timo! y en otras obras tanto
especializadas como divulgativas (Andrade señala
algunas de ellas al final del libro).
Una lectura recomendable y amena, especialmente indicada como introducción para quienes alguna
vez hayan pensado en leer directamente la Biblia
con honestidad y sentido crítico.

en los años cuarenta del siglo pasado. La mencionada colección consta de una treintena de pequeños
tebeos de tapa dura que tratan una miscelánea de
temas (internet, los zombis, el liberalismo, la adolescencia, las abejas, el rugby, el minimalismo...) de
forma introductoria y divulgativa, con el propósito
de atraer la atención del joven lector y motivarlo a
seguir indagando.
Me llamó la atención el número 24, titulado Crédulité et rumeurs (‘Credulidad y rumores’), editado
en mayo de 2018. El texto es de Gérald Bronner,

Andrés Carmona

(publicado originalmente en www.zendalibros.com)

Crédulité et rumeurs. Faire face aux
théories du complot et aux fake news
Gérald Bronner (texto), Krassinsky
(ilustraciones)
La petite Bédéthèque des Savoirs, nº 24
Ed. Le Lombard, 2018

Hace poco, en París, entré en una tienda de cómics con mi hijo de 13 años y descubrí, mientras
él hojeaba los mangas, una colección de pequeño
tamaño (unos 19x14 cm) titulada La petite bédéthèque des savoirs (en castellano, ‘la pequeña tebeoteca de los saberes’), de la editorial belga Le Lombard, la misma que publicaba las aventuras de Tintín
Verano 2019

profesor de Sociología en la Universidad Paris Diderot, especialista en fenómenos de radicalización y
tesis conspiracionistas, autor de varias obras como
La démocratie des crédules (‘La democracia de los
crédulos’) o La pensée extrême (‘El pensamiento
extremo’). Los dibujos son de Krassinsky, guionista e ilustrador de Le crépuscule des idiots (‘El
crepúsculo de los idiotas’), una sátira sobre profetas
y religiones, ambientada en un mundo alegórico de
macacos.
Aunque la colección está destinada a lectores a
63 el escéptico

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LA CIENCIA SALE DE BARES

Sección: 
PRIMER CONTACTO
Traductores: 
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Pint of Science en Reus (Tarragona) , https://pintofscience.es

py, Emotions, and the Culture of Self-Help. California
University Press.
López-Cantos, F. (2017a) «Comunicación pública
de la pseudociencia: homeópatas y orgonitas 2.0».
Razón y palabra, 21 (1_96).
http://revistarazonypalabra.org/index.php/ryp/article/view/836
López-Cantos, F. (2017b) «El discurso de la felicidad de las terapias alternativas en Facebook». Razón
y palabra, 21 (3_98).
http://www.revistarazonypalabra.org/index.php/
ryp/article/view/953
López-Cantos, F. y Maestre-Gasteazi, A. (2019)
«Fake pictures. Falsificación de imágenes científicas
y avances actuales en el análisis forense. Análisis de
casos». Perspectivas de la Comunicación, en prensa.
López-Cantos, F. y Millán-Yeste, J. (2018) «La difusión de discursos pseudocientíficos en la radio pública española. El programa Complementarios de RNERadio 5». Revista latina de comunicación social, 73.
https://doi.org/10.4185/RLCS-2018-1257
Moreno-Castro, C. y Lopera-Pareja, E. (2016)
«Comparative study of the frequency of use of natural therapies among the Spanish population and their
public image on digital media». Procs of 14th Intl conf
on public communication of science and technology
(PCST). Estambul, Turquía.
https://pcst.Co/archive/paper/2623
Moreno-Castro, C.; Corell-Doménech, M. y Camaño-Puig, R. (2019) «Which has more influence on perception of pseudo-therapies: the media’s information,
friends or acquaintances opinion, or educational background?». Communication & Society, 32(3), 35-49.
Post, S. (2015) «Scientific objectivity in journalism?
Verano 2019

How journalists and academics define objectivity, assess its attainability, and rate its desirability». Journalism, Vol. 16 (6), pp. 730–749.
Resnik, D. (1998) «Problemas y dilemas éticos en
la interacción entre ciencia y medios de comunicación». Quark: Ciencia, medicina, comunicación y cultura, 13.
http://quark.prbb.org/13/013059.htm
Roger-Monzó, V. y Martí-Sánchez, M. (2019) «Estudio longitudinal sobre el tratamiento de la homeopatía en la prensa digital española (2012-2016)». El
profesional de la información, 28 (2).
https://doi.org/10.3145/epi.2019.mar.16

La ciencia sale de bares
La divulgación científica está en uno de sus mejores momentos y, a la vez, pasando por una de sus épocas más singulares. Grandes divulgadores de la talla
de Carl Sagan y nuestro Eduard Punset dejan paso a
nuevos expertos.
En los últimos años hemos visto evolucionar de una
forma exponencial el concepto de divulgación científica en forma de monólogos, youtubers, blogueros,
escritores e incluso los doctores seniors de siempre
que, ahora con un tono más ameno, nos hacen llegar
los descubrimientos científicos a todos aquellos que
no tenemos un amigo o pariente en el laboratorio.
En esta época tan intoxicada de información, en la
que todos contamos con herramientas para aumentar
nuestro conocimiento, a menudo no disponemos de
tiempo para controlar su consumo. La obligación de
los divulgadores, como si la de un padre se tratara, ra7 el escéptico

dica en hacernos llegar aquellos temas que nos harán
mejores como sociedad. Nuestro avance depende muy
en gran parte de la cultura, del conocimiento y de la
capacidad de analizar todo eso.
El avance de una enfermedad, la evolución de los
tratamientos, la mejora en materiales y en tecnología…, todo eso es posible gracias a la investigación
científica, y el público más interesado en conocer esos
avances es precisamente el que menos contacto tiene
con ella. Entre las numerosas alternativas de divulgación del conocimiento, se encuentra la asociación
Pint Of Science.
Este equipo se encarga todos los años de compartir
con el gran público las investigaciones que se están
llevando a cabo en las instituciones de nuestras ciudades. En España ya son cinco años de trayectoria, pero
el proyecto cuenta con un par de años más de historia
en otros lugares.
La idea surgió de otra actividad similar pero, digamos, con el objetivo inverso. En el año 2012, dos
neurocientíficos del Imperial College de Londres, Michael Motskin y Praveen Paul (ahora compañeros de
Pint Of Science en el Reino Unido), participaron en
una actividad en la que invitaron a pacientes y futuros
pacientes de párkinson y alzhéimer a visitar los laboratorios donde se estaban estudiando sus patologías y
los progresos acerca de sus tratamientos.
El éxito fue inesperado, aquellas personas mostraron tal interés, y la actividad fue tan provechosa, que
estos dos citados pioneros ingeniaron la idea de lo que
es ahora este proyecto. El primer festival bautizado
ya como Pint Of Science tuvo lugar en 2013 en unos
cuantos bares de Londres.
Dos años después, en 2015 y de la mano de un
matrimonio del País Vasco, llegó a nuestro país. Inés
Garmendia y Gaspar Sánchez fueron los primeros directores de Pint Of Science en España.
El evento, bien llamado festival por la frescura y
dinamismo que transmite, abarca un amplio campo de
ciencias repartidas y coordinadas en diferentes áreas
temáticas, asegurándose cada año de ofrecer al público todo un abanico de interesantes ponencias y experimentos. Sin embargo, el incluir la palabra pinta en
el nombre (en su acepción de ‘unidad de volumen’),
y que el escenario principal sean los bares, ha traído
siempre cierta controversia a la iniciativa. Tomaban
protagonismo el alcohol y lo poco apropiado que era
un ambiente de bar para el ámbito académico, eclipsando en gran medida la buena labor realizada.
Y puede que la ciencia no, pero los bares es algo
que muchos tenemos en común. Estos locales, ahora
anfitriones de este festival divulgativo, forman parte
de la cultura popular de muchos países y por eso han
sido los elegidos como escenarios de Pint Of Science.
La ciencia ahora comparte este espacio con el ambiente distendido, con los deportes, con los aficionados a otros entretenimientos, y con el selecto menú
que cada uno ofrece.
Superados los hándicaps, este festival se sigue
el escéptico 8

celebrando cada mes de mayo simultáneamente en
numerosas ciudades alrededor del mundo. Una vez
al año, los investigadores de nuestras ciudades salen
de su laboratorio a contar a todos los interesados los
avances científicos más actuales. Una vez al año, ¡la
ciencia se va de bares!
Ana Peña
Edición Blog Pint Of Science España

Cuatro misterios en tierras malagueñas
Grabación de El Club de los Curiosos en el teatro
del folclore de Benagalbón2.
Coincidiendo con la celebración de la «Noche en
blanco» de Rincón de la Victoria, el primer programa
de junio de El Club de los Curiosos fija su atención en
cuatro relatos que se asocian al imaginario malagueño: el Ídolo de la fertilidad de Almargen, el Cementerio de San Miguel en Málaga, la Cripta de los Gálvez
de Macharaviaya y la Cueva del Tesoro en Rincón de
la Victoria.
El programa se articula en cuatro bloques, que
coinciden con la exposición del núcleo de cada relato.
Esto se hace en torno a una mesa en la que participan
varios invitados, los cuales, tras la mencionada exposición y a partir de una pregunta que se lanza para
motivar a la participación, van aportando sus puntos
de vista sobre cada tema.
A las cuatro historias les subyacen fenómenos sobrenaturales que se funden con problemas que solucionar y referencias diversas del mundo de a pie. El
Ídolo de la fertilidad de Almargen es una piedra de
forma fálica dotada de ojos que fue descubierta en
1992 coincidiendo con la realización de unas obras
de remodelación. Tras vicisitudes varias, acabó como
pieza de museo accesible a los asistentes para ser tocada. El Ídolo pasó de ser «útil» para favorecer las
cosechas y el cuidado de la ganadería a incrementar la
probabilidad de embarazos. A la posibilidad de entrar
en contacto con la piedra, por parte de cualquiera de
los miembros de una pareja, se sumó el «efecto Pigmalión», según el cual, si se piensa que algo puede
ocurrir, se incrementa la probabilidad de llevar a cabo
conductas que faciliten que un objetivo perseguido
acontezca. Así, poder concebir porque se cree en la
posibilidad de conseguirlo se fue convirtiendo en un
estímulo que fomentaba la esperanza y liberaba de angustia a personas que deseaban tener descendencia y
que creían tener problemas para conseguirlo.
En un escenario bien diferente, el del Cementerio
de San Miguel en Málaga, se narran leyendas como
las de los niños «Antoñito y María Marta», o la escritora «Jane Bowles», que constituyen llamadas de
contacto entre este mundo y un potencial más allá.
Durante la grabación se señala que este cementerio es
un núcleo singular de fenómenos extraños, llegándolo a calificar de ejemplo claro de expresión de «fauna paranormal». El caso es que, a través de ejemplos
como los mencionados, parece que comienzan a acontecer en el cementerio escuchas de llantos o visiones
Verano 2019

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LA PULGA SNOB

Sección: 
HUMOR
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nunca se unió a esta ola y, frente a la vorágine posmoderna en el mundo universitario, que es muy notoria en
América Latina (incluso más que en Europa), defendió
valientemente los valores ilustrados y racionalistas, y
eso merece mi admiración.
Eres un filósofo muy interesado en la ciencia,
como se ve en tus libros. ¿Qué relación hay entre
ciencia y filosofía? ¿Y entre ciencia y escepticismo?
Espero que, en un futuro, la ciencia y la filosofía terminen por estar unificadas, aunque, a decir verdad, no
he dedicado suficiente atención a este tema y aún no
lo tengo claro. Digo esto porque el positivismo lógico
siempre me pareció la postura filosófica más razonable
(el positivismo lógico aspira a eliminar de la filosofía
todo lo que no sea científico), pero estoy al tanto de
que el positivismo lógico tiene sus críticos. No me he
sentado a pensar detenidamente sobre estas cosas, de
forma tal que por ahora me conformo con decir que la
filosofía debe acercarse lo más que pueda a la ciencia,
pero suspendo el juicio a la hora de considerar si la
filosofía debe ser exclusivamente científica. Aún no he
resuelto la cuestión de si la moral reposa o no sobre
hechos, y si la ciencia puede enseñarnos qué es lo bueno. La relación entre ciencia y escepticismo sí la tengo
más clara: deben ir de la mano, pues ambos reposan
sobre la necesidad de formarse juicios sobre el mundo,
a partir del respaldo de la evidencia empírica y el uso
de la razón.

Verano 2019

27 el escéptico

Coordinador: 
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27

LAS PATENTES EN MEDICINA LEGISLADORES ¡A PENSAR!

Sección: 
DOSSIER LUCES Y SOMBRAS DE LA INDUSTRIA FARMACEUTICA II
Traductores: 
Pagina final: 
48
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Dossier

Las patentes
en medicina
Prof. Dr. Félix Ares de Blas
ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico

Legisladores: ¡a pensar!

L

as patentes de medicinas no dejan de ser un
caso particular de las «patentes». Sabemos
que en este momento hay conflictos con ellas,
al igual que con las de software. Pero las patentes de
software no interesan para el propósito de este trabajo.
Así que las voy a dejar de lado, lo mismo que la enorme maraña de patentes de telefonía móvil que hacen
tremendamente difícil que surja un nuevo competidor
en lo que es casi un oligopolio de hecho.
Todos hemos oído alguna historia en la que se nos
dice —y es cierto— que muchas personas están muriendo de enfermedades que tienen cura porque no
tienen dinero para pagarlas. Un caso ejemplarizante
es el Sovaldi (sofosbuvir), una medicina contra la hepatitis C que funciona muy bien, pero a la que tienen
acceso muy pocas personas por el astronómico precio
impuesto por la empresa propietaria de la patente: Gilead. Esa imagen es tremendamente emotiva y muchas veces nos hace pensar en lo terriblemente malas
que son las multinacionales farmacéuticas. Además,
las ong Médicos Sin Fronteras, Médicos del Mundo
y otras han iniciado una campaña para que la Unión
Europea rechace tal patente1. Las razones que exponen creo que son de peso. Aliénor Devalière, Asesor
de política de la ue para la Campaña de Acceso de
msf, nos lo explica: «Las patentes sobre algunos de
estos medicamentos pueden (y deben) ser impugnadas; la ciencia detrás de sofosbuvir no es nueva2».
Si la ciencia no es nueva, parece un fallo de la Oficina
de Patentes haberla admitido. Pero no voy a ir más
allá, entre otras cosas porque no tengo ni información
el escéptico 38

ni conocimientos suficientes y porque creo que no es
relevante para mis razonamientos. Me caben pocas
dudas de que el producto que vende Gilead tiene un
precio muy alto; sin embargo, a veces los que protestan de los altos precios hacen cálculos muy simplistas
de lo que «realmente» cuesta el producir el fármaco;
y al ver la abismal diferencia entre el costo de producción y el de venta, llaman poco menos que «diablos»
a las farmacéuticas.
Ante esta realidad hay dos posturas claramente enfrentadas: por un lado están los que ven que las farmacéuticas al mantener unos precios tan altos están
matando a miles o millones de personas, y por otro
están las farmacéuticas que nos vienen a decir que
esos precios se deben a que los costos de investigación son muy altos y que la mayoría de los proyectos salen mal: la medicina que triunfa tiene un precio
alto porque hay que pagar la investigación tanto de
las medicinas que triunfan como de las que fracasan.
Ni que decir tiene que cada una de las posturas tiene
una parte de razón. Como es habitual, en el mundo no
hay blancos y negros sino muchos matices de gris y, a
veces, un destello de color.
Me gustaría que reflexionásemos un momento sobre el origen de las patentes, para qué eran, a quién
protegían. Muchas de las personas con las que he hablado de este tema piensan que se crearon para defender al empresario; sin embargo, mi visión es un poco
distinta: las patentes se crearon para defender a la
sociedad, y esta incluye al empresario.
Verano 2019

Un poco de historia
Cojamos nuestra máquina del tiempo y trasladémonos a una época anterior a las patentes. Por ejemplo, vayamos a Tiro, la capital donde se producía el
carísimo tinte «púrpura de Tiro3». Tan caro que solo
podían comprarlo los potentados (los «purpurados»).
Los fenicios lo vendían por el Mediterráneo a precios
astronómicos, por dos razones. La primera es que la
producción del tinte era realmente cara; para producir
un gramo de púrpura se necesitaban novecientos caracoles marinos de la especie Murex brandaris, cuyo
excelente sabor podéis disfrutar en muchos bares andaluces, que los venden con el nombre de cañaíllas.
Coger novecientos caracoles marinos, sacarlos de la
concha y buscar la glándula hipobranquial en la que
se encuentra el tinte era sin duda costoso. La segunda
razón es que los fenicios mantenían en secreto la fórmula. De no haber sido así, hubieran surgido competidores y, con seguridad, habría bajado el precio.
Para nuestro segundo ejemplo, vayamos a la China del siglo xxvii antes de nuestra era. Fue entonces
cuando China empezó a producir seda. Durante tres
mil años fue una de sus exportaciones más importantes. Sus precios eran astronómicos, por los dos mismos motivos que con la púrpura. El primero es que
hacer un tejido de seda implica criar gusanos, esperar
a que hagan su capullo y después ahogarlos en agua
caliente y obtener el magnífico hilo con que están hechos. El resultado todos lo conocéis, una tela suave y
brillante como no había otra en la tierra. Se necesitan
muchos gusanos para hacer un vestido de seda. El seVerano 2019

gundo motivo es que los chinos mantenían en secreto
su fabricación; había una ley imperial que condenaba
a muerte a cualquiera que tratase de exportar los gusanos de seda o sus huevos4.
Cuando comienza a vislumbrarse la industrialización, surgen situaciones muy similares. Por ejemplo,
un empresario descubre un método para conseguir hacer de modo mejor algo. Se tiene algo que hace que su
producto se venda más, la empresa va viento en popa,
y el único que conoce el secreto es el empresario. De
repente, este empresario muere y con él también muere el conocimiento; la empresa quiebra. Pero lo que es
más importante: la sociedad pierde un conocimiento
útil.
Para evitar esta situación, surgen las patentes: el
empresario hace públicos sus secretos; a cambio de
ello, el Estado le reconoce un derecho de uso exclusivo por X años. La ventaja para el empresario es que
el Estado le defenderá ante copias. La ventaja para
la sociedad es que, pasados x años, ese conocimiento
pasa a ser de dominio público, no se pierde y cualquiera podrá usarlo. El empresario gana seguridad; la
sociedad gana que los conocimientos no se pierdan.
Tal como se dice en este mismo número nuestro buen
amigo Carlos López Borgoñoz: la alternativa a las patentes es el secreto, la ocultación.
Entre los tiempos de la no-patente —del secreto—
y las auténticas patentes del siglo xix, hay un «interregno» que voy a llamar de los privilegios de invención. «Los privilegios por invención, antecedentes de
las actuales patentes, fueron iniciados en las repúbli39 el escéptico

cas italianas de Florencia y Venecia en el siglo xv, extendiéndose en todo el mundo occidental a lo largo del
xvi, como una forma de protección de los inventores.
A pesar de ello, la inseguridad seguía siendo la tónica de los técnicos, que veían a menudo copiadas sus
creaciones y que preferían tomar otras precauciones
para mantenerlas en secreto. Un caso muy conocido
fue el de Leonardo da Vinci, ninguna de cuyas invenciones llegó a patentar, pero mantuvo a resguardo de
la mirada de curiosos sus cuadernos de anotaciones5».
España copió pronto la idea italiana. En 1478, Isabel la Católica concede un «privilegio de invención» a
Pedro Azlor, al parecer médico de la reina, para construir molinos de viento en toda Castilla. Hasta donde
yo sé, esta es la primera «patente» concedida en España, y su periodo de duración fue de veinte años.
Un personaje que me parece fantástico, y sobre el
que he escrito varios artículos y he dado varias conferencias, es Jerónimo de Ayanz y Beaumont6. Alguien
fascinante que, entre otras cosas, inventó un traje de
buceo, un submarino y una máquina de vapor. La
patente de la máquina de vapor es de 16067. Lo curioso es que los ingleses, esos señores que se creen
que han inventado todo y que los españoles pudimos
mantener, sin ciencia, un imperio que abarcaba toda
la tierra, consideran que una de las primeras máquinas
de vapor, si no la primera, es la de Thomas Savery,
que fue patentada en 1698. Sí, ¡92 años después8! Lo
curioso y sorprendente es que los dibujos de Savery
son casi idénticos a los de Ayanz. Al ver los dibujos
de ambos, la idea del plagio se me vino a la cabeza.
Pero no nos alejemos del tema. Ayanz recibió en 1606
el privilegio de invención por 48 inventos, concedido
por el rey Felipe iii, con una duración de 50 años.
El problema de estos privilegios de invención era
que se concedían más o menos a capricho del rey.
Quien dice rey dice parte de la administración pública
del estado.
Sin embargo, con las medicinas ocurre algo un poco
distinto. Nadie quiere que un remedio se pierda cuando muere el inventor y surge otra figura importante,
una especie de protocolegio de médicos, que quiere
saber la composición para dictaminar si es saludable

o no, pues tras el secreto se podía ocultar alguna sustancia dañina. Por eso se hace un tratamiento especial
de estos productos. En la Novísima recopilación de
las leyes de España9, publicada en 1805, se establecen
para las medicinas privilegios de por vida, más diez
años para los herederos10.
Las razones para inventar eran sumamente variadas. Podría tirarme páginas y páginas describiendo
casos curiosos, pero no aportaríamos nada. Voy a hablar de dos cosillas que me han llamado la atención.
La primera es la de un cura, D. Juan Cristóbal Manzanares, que obtiene el privilegio de invención para una
nueva máquina que facilita la trilla. Nada más obtener
el privilegio, hace un librito con los planos e invita a
todos los campesinos a copiarla y mejorarla sin pedir
ninguna recompensa; solo se reserva el derecho de
publicar el librito. Por otra parte, están las Reales Sociedades de Amigos del País, que establecen premios
muy importantes para quien resuelva algún problema
de interés. Una especie de X-Prize de la Ilustración
española.
Lo que quiero destacar es que las patentes, a lo largo de la historia y en distintos países, ha adquirido
características muy diversas. En algunos casos es la
comunidad —muchas veces en nombre del rey— la
que se adueña de la invención y pasa un cierto pago
periódico al inventor; otras veces se consigue un monopolio de por vida (en el caso de las medicinas, de
por vida más diez años) y en muchos casos no se concede ningún privilegio, con el argumento de que, si
el invento es bueno, se venderá mucho y el inventor
ganará lo suficiente.
Las patentes modernas
Tenemos que esperar a principios del siglo xix para
que aparezcan las primeras leyes modernas sobre patentes. Alguien tiene una buena idea, la patenta y obtiene un privilegio de exclusividad durante un cierto
periodo de años. Después, todo el mundo es libre de
usar esa idea, producto o lo que sea. Ganancia para
todos. Esa es la gran idea que hay detrás. En mi opinión no es mala; al contrario, es excelente para evitar
que el conocimiento se pierda. Al menos era una gran

¿Las actuales leyes de patentes siguen siendo un método
válido para incentivar la innovación o necesitan algún retoque? ¿Se vislumbra un método alternativo más eficaz?

el escéptico 40

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idea en los dos siglos anteriores; hoy con millones de
personas dedicadas a la investigación —de hecho, el
90% de los científicos que ha habido en el mundo están vivos hoy en día—, y con el conocimiento —el
conjunto de artículos publicados y de patentes aceptadas— duplicándose cada nueve años, es posible que
las viejas leyes ya no sirvan y tengamos que repensar
el asunto. Hay dos preguntas básicas: la primera, ¿las
actuales leyes de patentes siguen siendo un método
válido para incentivar la innovación o necesitan algún
retoque?; la segunda, ¿se vislumbra un método alternativo más eficaz?
No me cabe la menor duda de que el actual sistema de patentes ha contribuido al bienestar de la humanidad. Y tampoco me cabe la menor duda de que
la industria farmacéutica es una de las que más han
contribuido a ese bienestar. No solo a eso; también
ha contribuido al cambio de la sociedad. Por poner
un ejemplo, la píldora anticonceptiva es uno de los
elementos que han contribuido a la liberación de la
mujer y con ello a conseguir el doble de cerebros pensando en nuevas cosas, en nuevas formas de bienestar.
Que no se me interprete mal, no estoy diciendo que la
píldora es la única razón de la liberación de la mujer;
estoy diciendo que es una de las razones. Y ahora que
me oigo diciendo «de la mujer» algo me dice que me
quedado corto: de la mujer, del hombre, de los niños y
de toda la sociedad.
Tengo claro que debemos gran parte de esos avances sociales y en bienestar a las grandes empresas farmacéuticas. Me viene ahora a la memoria la historia de
la terramicina y de los laboratorios Pfizer. Para entenderla debemos remontarnos a la extraña historia de la
penicilina. Según la leyenda, Fleming, con el descubrimiento de la penicilina, salvó a millones de personas
de una muerte segura. Es cierto que la penicilina salvó
millones de vidas; pero no lo es tanto que fuera debido a Fleming; él descubrió que el hongo penicillium
mataba muchas bacterias, pero de un modo con el que
obtener una dosis era astronómicamente caro. Si queríamos que fuera útil, necesitábamos una producción
masiva y barata; esos dos «detalles» se los debemos
a Ernst Boris Chain y a Howars Walter Florey. Una
de las armas de la Segunda Guerra Mundial era la medicina. El bando que lograra solucionar el problema
de las infecciones tendría enormes ventajas para ganar la guerra: los alemanes tenían las sulfamidas11; los
aliados iban a tener la mejor arma contra infecciones
por heridas, el tifus y otras enfermedades debidas a las
aglomeraciones de soldados: la penicilina.
Un pequeño laboratorio, Pfizer, adoptó las técnicas
de Chain y Florey y produjo enormes cantidades de
penicilina. La mayor parte de los soldados que el día
D entraron en Francia llevaban entre sus suministros
médicos penicilina producida por los laboratorios Pfizer. Los aliados ganaron. Pero el precio de la penicilina cayó por los suelos, por lo que Pfizer apenas sacaba
Verano 2019

rendimiento de su inversión y empezó una búsqueda
titánica para conseguir otros medicamentos. Y, por
suerte para todos, lo consiguió. El nuevo antibiótico
se llamaba terramicina, y era eficaz donde la penicilina fallaba. Pfizer pasó de ser un pequeño laboratorio a una Gran Farmacéutica (gf). ¿Algo que objetar?
Podemos considerar que una parte del triunfo de los
aliados contra el nazismo se lo debemos a este laboratorio. Y no solo eso, el triunfo de Pfizer hizo que otros
laboratorios entrasen en la búsqueda de nuevos antibióticos, y muchos de nosotros les debemos la vida.
Pfizer apostó dinero. Pudo perder y arruinar a sus
accionistas, pero, por suerte para todos, desarrolló un
nuevo antibiótico y se convirtió en uno de «los Grandes». Y, no voy a seguir con las alabanzas a Pfizer;
simplemente diré que entre sus muchos descubrimientos está la Viagra, y el valor que usted quiera dar
a esta droga es muy personal. Gracias a la patente de
la terramicina, los accionistas recibieron muy buenos
dividendos, y Pfizer pudo seguir investigando.
Las patentes demostraron que podían servir
para crear innovación
No todo el mundo está de acuerdo en que las patentes hoy en día, y es fundamental subrayar hoy en
día, sirvan para aumentar la innovación. Por ejemplo,
la prestigiosa revista The Economist, poco sospechosa
de defender posturas antisistema, en un artículo del 8
de agosto de 2015, con el título «Una cuestión de utilidad», lleva la sorprendente entradilla que dice: «Las
patentes están protegidas por los gobiernos porque se
establecen para promover la innovación. Pero hay muchas pruebas de que no lo hacen12». En el texto cita a
los economistas Michele Boldrin y David Levine, que
investigaron sobre el tema y publicaron los resultados
en un libro de 2008 (Against Intellectual Monopoly13)
y en un trabajo para el Federal Reserve Bank de St
Louis que se titulaba The Case Against Patents14. No
me parece que a Reserva Federal de St. Louis sea una
creación de los antisistema. En estos trabajos ellos argumentan que «las patentes no son tan buenas para
recompensar la innovación ni tan útiles para propagarla como se afirma». En sus trabajos, muestran
que las patentes y la propiedad intelectual no son nada
más que una de las muchas formas de compensar a un
autor por sus descubrimientos.
El artículo de The Economist menciona varios casos, entre ellos el de Alemania, que hasta 1967 no
permitía patentar moléculas sino solo el modo de
obtenerlas; de esta forma, el esfuerzo se centraba en
obtener la misma molécula por otros procedimientos,
aumentando la creatividad. Otro caso es Italia, que
no tenía patentes para los medicamentos hasta 1978
y en aquellos años producía gran cantidad de nuevas
medicinas; mucho más que en la actualidad. También mencionan el caso de las fotocopiadoras Xerox:
mientras se mantuvo el monopolio, los avances fue41 el escéptico

ron mínimos; nada más acabar las patentes, hubo una
lluvia de nuevas ideas que hicieron que el precio de
las fotocopias bajase una barbaridad. Los veinte años
de monopolio de Xerox dieron mucho dinero a la empresa pero, sin duda, perjudicaron al consumidor. La
impresoras láser que hoy tenemos por menos de cien
euros pudieran haber estado en el mercado quince
años antes si no hubiera sido por la nefasta política de
Xerox de no ceder la patente a cambio de royalties y
de mantener un monopolio. En cuanto se liberó la patente, los precios cayeron. A mí me caben pocas dudas
de que la política de Xerox tal vez fuera buena para los
accionistas, pero fue catastrófica para la sociedad. Me
parece un buen ejemplo de que las patentes ayudan
a la innovación, pero necesitan algunos perfeccionamientos.
En un excelente artículo de Eduardo Porter en el
New York Times, de 25 de abril de 201615, se vuelve a poner en duda que el actual sistema de patentes
sea el que más promueva la innovación. El título del
trabajo es un buen resumen de lo que dice: «Cuando
las patentes obstaculizan la lucha contra las enfermedades y el cambio climático». Insisto en que esto lo
está diciendo el New York Times, y no un panfleto de
activistas antisistema. Y creo que también es muy importante la crítica que hace a las patentes secundarias,
«que abarcan ligeras variantes con poco o nulo valor
médico». Estas no son nada más que un recurso para
prolongar la vida de una patente que está a punto de
caducar. Incuso se le ha dado un nombre significativo: «rejuvenecimiento». Las trampas no me gustan,
y desde luego no se trata de juego limpio. Alguna gf
—no todas, y probablemente sean tan solo una minoría—, trata de poner trabas legales en vez de dedicarse
a lo suyo: a innovar. Pagan a un ejército de abogados
en vez de a uno de investigadores. Un poco más abajo, cuando trate del contencioso entre Novartis y el
gobierno indio, quedará más claro qué es eso de las
patentes secundarias.
Quisiera destacar que una empresa mercantil, por
definición, debe perseguir los beneficios para sus accionistas. Me parece bien. Es una forma de motivar a
la innovación. Pero que nadie se confunda con lo que

voy a decir a continuación. Ni soy un antisistema, ni
me parece mal que las empresas persigan el beneficio,
ni me parece mal que las patentes impliquen un monopolio durante unos pocos años.
He escrito en varios sitios que uno de los descubrimientos más trascendentes del siglo xxi es la tecnología crispr-cas9 de edición del código genético. Es
una tecnología fabulosa que, estoy seguro, va a permitir avances espectaculares en las medicinas de nuestro
siglo; pero hoy por hoy se usa muy poco, pues hay
una guerra de patentes entre varios grupos que quieren llevarse parte de la tajada. Un resumen pueden
verlo el un artículo de El Independiente, firmado por
nuestra amiga América Valenzuela16. Lo más triste es
lo que apunta Valenzuela en el texto: dado que hay un
lío de patentes endemoniado, muchos laboratorios no
quieren ni oír hablar de él. Prefieren hacer las cosas de
la forma antigua, más lenta pero sin dudas jurídicas.
Este tipo de sucesos no dice nada bueno del actual
sistema de patentes. Y lo que es más triste, en esa lucha de patentes todo el mundo se ha olvidado del alicantino Francis Mojica17, que fue el pionero. Espero
que en un futuro Nobel estén Mojica18, Charpentier19
y Doudna20. Esto me hace preguntarme: en las investigaciones actuales tan sumamente complejas, donde
intervienen decenas de laboratorios, ¿quién debe llevarse el mérito? La ley dice que el primero que presenta la patente; pero, ¿es eso justo? Evidentemente,
no. Graham Bell se las arregló para que la patente del
teléfono recayera en él, cuando era claramente un invento de Antoni Meucci. O más importante, desde mi
punto de vista: ¿eso contribuye a la innovación?
Las patentes secundarias y los plazos
India ha mantenido durante muchos años una
pugna con la farmacéutica suiza Novartis, debido al
imatinib, una medicina contra el cáncer. La historia
es muy compleja y tiene muchos recovecos. Primero
Novartis patenta el imatinib; después, cuando la patente está cercana a su fin, patenta imatinib mesilato
y, cuando vuelve a ocurrir lo mismo, trata de patentar
imatinib mesilato en forma cristalina beta. El Tribunal Supremo de India, que está en Madrás, en una

En las investigaciones actuales tan sumamente complejas,
donde intervienen decenas de laboratorios, ¿quién debe llevarse el mérito?

el escéptico 42

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sentencia magníficamente documentada, dice que no
acepta las patentes de imatinib mesilato ni de imatinib
mesilato en forma cristalina beta porque Novartis no
ha demostrado que sean más eficaces. Este Tribunal apunta a algo importantísimo que, si lo adoptan
otros países, puede mitigar el infierno de las patentes
secundarias: para que sean patentables, los pequeños
cambios en las moléculas deben demostrar sin dudas
que son mejores para luchar contra la enfermedad que
la formulación original. Esto es, «los consumidores
no deben ser forzados a pagar precios más altos solo
por la nueva forma química de un medicamento, a
menos que implique nuevos beneficios terapéuticos. No está diciendo que no se puede patentar una
nueva forma. Lo que está diciendo es que bajo la ley
en vigor [en India] no puede ser patentado, a menos
que sea terapéuticamente más eficaz21». A mi me parece de cajón de madera de palo.
La verdad es que estos estudios me han abierto los
ojos a un mundo nuevo. Siempre había creído que las
patentes aumentaban la innovación y que no había
otro modo mejor, pero si no es así, o al menos no es
así en todos los casos, y pocas dudas me quedan de
que hay que modificarlas —no digo anularlas, ni cancelarlas— basándonos en experiencias, en pruebas.
Eso sí, no lo podemos hacer de un día para otro; hay
que hacer muchos estudios y muchas pruebas y después decidir. Y, desde luego, hay que conseguir que el
autor de una idea obtenga un beneficio de ella. Ahora
mismo me viene a la mente el caso hipotético de un
Verano 2019

laboratorio farmacéutico que crea una nueva medicina y la patenta. De ese modo consigue un monopolio de producción para veinte años. Pensemos que su
forma de fabricarlo sea tremendamente ineficaz; pero,
como no hay competencia, no tiene ninguna necesidad de innovar sus procesos de producción. Tal vez la
empresa sea muy buena en el descubrimiento de nuevos fármacos, pero sus sistemas de producción pueden ser catastróficos. En este caso hipotético, el monopolio inhibe la creatividad. ¿Podemos mejorarlo
de alguna forma? Me resisto a pensar que no. Algún
detalle, algún matiz… En algún sitio, que ahora no
recuerdo, he leído que la razón de que India produzca
fármacos muy baratos no solo es que sean genéricos,
sin patente, y que su mano de obra especializada sea
más barata que la nuestra, sino que han realizado una
reingeniería de procesos muy inteligente para lograr
que cada paso de fabricación sea menos costoso y más
eficaz. India está innovando. Casi me atrevería a decir
que está haciendo lo contrario que ha hecho España.
Cuando una empresa empieza a sufrir los efectos de
la competencia teniendo que conservar unos costos
salariales fijos, debe hacer reingeniería de procesos,
buscar nuevos productos, nuevos mercados y nuevas
formas de distribución… en definitiva, innovar. Pero
si la solución que se apunta desde el gobierno es la
bajada de salarios, no hay ninguna presión para innovar, seguimos haciendo los mismos productos, de la
misma forma y vendiéndolos de la misma manera. El
beneficio procede de que los trabajadores ganan me43 el escéptico

nos. Lo que ha hecho España al bajar salarios es
inhibir la innovación.
Volvamos a las medicinas y a nuestro sistema actual de patentes. Un laboratorio crea una cura para la
enfermedad z, pero el precio que pone a su producto
es astronómico. Tan solo los multimillonarios pueden
pagarlo. A todos nos duelen los millones de muertos
por una enfermedad para la que hay cura.
Pero si somos pacientes, si esperamos los veinte
años que dura la patente, esa medicina se podrá producir como un genérico, tal vez en algún laboratorio indio, a precios infinitamente más asequibles22.
Habremos esperado veinte años, tal vez soportando
precios abusivos, pero tras ellos podemos lograr que
la humanidad se beneficie de la nueva medicina. Al
escribir esto me he dado cuenta de que chirría, hemos permitido que durante veinte años la gente haya
muerto por las patentes. Chirría, duele, y sufrimos por
ello, pero vamos a darle un poco la vuelta al argumento: si no fuera por la esperanza de unos beneficios altos, ¿se habría invertido para desarrollar la medicina
en cuestión? ¿No es la esperanza de unos beneficios
desorbitados uno de los motores de la innovación?
Creo que nadie estará en contra de lo que voy a decir ahora: los beneficios desorbitados son uno de los
motores de la innovación. Una prueba de ello es que
ninguna gf ha invertido en enfermedades de pobres,
que es lo que hubieran hecho si lo que persiguieran
fuera la salud. ¡Cuidado, no confundan mis palabras!
He dicho que es uno de los motores de la innovación,
bajo ningún concepto he dicho que sea el único ni
que sea el mejor. Es preferible tener una medicina
a precios asequibles veinte23 años más tarde que no
tenerla nunca. Con esto tampoco quiero decir que las
leyes deban transigir con abusos y artimañas de otro
tipo. Hay que defender al consumidor de abusos; por
ejemplo, de las patentes en serie (secundarias), que
grosso modo, consisten en que, cuando está a punto
de vencer una patente, se patenta un detalle nuevo o
una nueva versión que vuelve a dar vida a la patente,
prolongando artificialmente su vigencia. Es el caso
de las llamadas patentes sobre dosificación. Cuando
está a punto de caducar la patente de la medicina, se

patenta la dosificación de la misma; por ejemplo, una
vez a la semana; tres veces al mes, lo que sea. Teóricamente, una vez caducada la patente, se puede fabricar el genérico; pero como su dosificación acaba de
patentarse, no se puede usar. Un caso real lo podéis
ver en 24 y 25. Y el ejemplo no es de Estados Unidos,
sino de nuestra vieja y civilizada Europa. La defensa de la farmacéutica es que el saber la dosificación
exacta es en sí una investigación. A mi no me cabe
duda de que esa investigación merece una recompensa —¿una patente?—; pero los tiempos (timing) de
salida de las patentes hacen sospechar un intento de
prolongar la vida de la misma. A mí me suena —no
digo que lo sea— a abuso, y creo que la sociedad
debe luchar contra ese tipo de prácticas. Como debe
hacerlo con patentes tan genéricas que son realmente
absurdas. ¿Recuerdan cuando Apple intentó patentar
los bordes redondeados de los móviles26? Algunas gf
utilizan también una maraña de patentes y de abogados para prolongar artificialmente la duración de las
mismas. Podemos admitir precios abusivos cuando
sean un incentivo a la creatividad; pero debemos exigir juego limpio. Cuando la patente se ha acabado, se
ha acabado y pasa a ser de la sociedad y tenemos que
pedir a nuestros legisladores que castiguen a los que
hacen juego sucio.
¡Cuidado!
No estoy diciendo que todas las gf sean un poco
inmorales. Estoy diciendo que algunas gf no son todo
lo éticas que a mí me gustaría. Pero quiero insistir en
dos ideas fundamentales. La primera es que pienso
que la mayor parte de las gf son éticas, las «malas»
son una minoría. Pero también soy consciente de que
a nadie le gusta pagar impuestos. Si la ley presenta un
resquicio, probablemente intentemos colarnos por él.
Que una gf se aproveche de las leyes para pagar menos impuestos o prolongar una patente no me parece
lo más ético del mundo, pero es correcto. En estos casos, que nadie nos pida ser santos; lo más probable es
que las leyes estén mal hechas y debamos cambiarlas.
Las razones por las que los humanos innovamos
son muy variadas, y la esperanza de obtener unos be-

El tema de la salud es tan importante que creo que no podemos prescindir de ninguna de las motivaciones para innovar, por mucho que nos duela o nos parezca poco noble.

el escéptico 44

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neficios astronómicos es una de ellas. No es la razón
que más admiro, pero es poderosa. El tema de la salud
es tan importante que creo que no podemos prescindir de ninguna de las motivaciones para innovar,
por mucho que nos duela o nos parezca poco noble.
Lo que no puedo digerir es lo siguiente: un grupo
universitario, formado esencialmente por becarios
que no llegan a cobrar ni el sueldo mínimo, realiza
una investigación trascendental en medicina. Como
no tienen recursos económicos, no pueden pagar todas las fases necesarias para la aprobación de un nuevo fármaco. Por eso venden sus patentes a una gf,
al igual que ha ocurrido con los omg27. Esta gf hace
todas las fases necesarias para la aprobación y lanza
al mercado un producto carísimo y se forra, mientras
que los que han realizado la investigación reciben
migajas, y, probablemente, los que la han financiado
no reciban nada. Lo curioso es que la investigación
se ha hecho con dinero público de la universidad,
de los fondos de investigación estatales, de fundaciones altruistas… y los beneficios se los lleva una
empresa concreta, multinacional o no. Esto ocurre
diariamente y sí que me parece un abuso; legal, pero
carente de ética. En mi opinión, si la investigación
es en su mayoría pública, el beneficio debe serlo también, pero si no es así, es por la enorme corrupción
de nuestros políticos que permiten que el fruto de la
investigación pública se traslade al beneficio privado. ¿Por qué un grupo universitario debe vender sus
derechos —nuestros derechos— a una gf a precio de
saldo? Esa es una de las cosas que hay que evitar.
¿Cómo? No lo sé, pero los legisladores a los que pago
su abultado sueldo deben trabajar en ello y encontrar una solución. Tras muchas canas en mi barba, he
llegado a la conclusión de que la iniciativa privada
es extraordinaria consiguiendo ciertas cosas, no hay
nada más que ver nuestro nivel de vida y compararlo
con el de hace cien años. Pero muchas veces se tuerce
y es incapaz de dar respuesta a nuestros problemas
—¿basta como ejemplo el astronómico precio de la
vivienda debido a legislaciones absurdas?—; en esos
casos, el Estado debe tomar las riendas. Todas las investigaciones financiadas de algún modo por dinero
público deberían tener la posibilidad de terminar sus
investigaciones en una empresa pública —o en una
privada con certificación ética—, cuyos beneficios
fueran a la sociedad. Concretando con las medicinas:
debería haber unas agencias estatales que analizaran
las propuestas de los centros de investigación financiados con dinero público y, si las estimaran viables,
pusieran el dinero para realizar las últimas fases de
desarrollo de fármacos, o traspasárselo a empresas
privadas que tuvieran la certificación de éticas. De
ese modo, todo quedaría en casa: la sociedad paga
y la sociedad recibe. Establecer las pautas para que
una empresa privada tenga la calificación de ética es
una de las tareas que pido a nuestros políticos. Ahora
Verano 2019

hay certificaciones como la B-corp28 o la norma SA800029, pero no sé si son suficientemente serias o si
son una forma de maquillarse la conciencia. Pido a
nuestros políticos que, con la ayuda de los expertos
pertinentes, estudien el tema y creen un certificado
que demuestre que de verdad es una empresa ética,
que no significa que no tenga beneficios; significa que
estos, por abultados que sean, los consigue con juego
limpio. Un gran beneficio normalmente es síntoma
de una empresa saludable. Y si el mundo privado no
puede hacerlo, deberá hacerlo el público. Recuerdo
la fiebre de la Responsabilidad Social Corporativa
y los muchos certificados. Algunas veces, esos certificados realmente se daban a empresas implicadas
en el desarrollo de la sociedad; otras, era simplemente un maquillaje para poder hacer mejores anuncios.
¿Hay que recordar que algunas de esas empresas certificadas eran Cajas de Ahorros cuyos directivos, muchas veces políticos, se estaban haciendo millonarios
a base de desfalcarlas? Sin olvidar que no todas las
Cajas eran corruptas.
No debemos eliminar ninguna opción de innovación, por repulsiva que parezca. Siempre que sea legal, naturalmente. Las patentes son una gran fuerza
de innovación; hay que permitirlas, aunque sea con
precios abusivos, siempre que el abuso contribuya a
la innovación. Fíjense que no digo que haya que acabar con el precio abusivo, digo que ese abuso debe
contribuir en algo. Si algunos solo se motivan para
innovar con la esperanza de mucho dinero, que lo hagan. Pero la condición sine que non es que el abuso
contribuya a la innovación. No debemos tolerar situaciones en las que el abuso es solo eso: abuso, sin
que contribuya en nada a la innovación o incluso que
haga lo contrario: que la anule.
Otras posibilidades
Recientemente hemos visto una serie de premios
a la innovación; quizá uno de los más sonados fue
el Darpa Challenge del Departamento de Defensa
estadounidense, en el que premiaban coches que se
conducían solos. Había un premio importante y eso
incentivó a muchas universidades y empresas. La
idea era ir de un punto a otro de un desierto de Estados Unidos sin conductor. En el primer concurso
(2004) ningún coche llegó a la meta; al año siguiente
ya fueron varios los que lo consiguieron, y en 2007
el concurso se hizo en una ciudad30, algo mucho más
complejo que el desierto. En tres años el salto cualitativo fue impresionante.
A imitación de estos premios de Darpa han surgido muchos otros. La financiación es muy variada:
filántropos, empresas, … Los llamados Xprize31 están
en esa línea. L Prize32 pretende aumentar los lúmenes
de las bombillas de estado sólido sin aumentar el consumo… ¿Por qué no un (?)Prize para una medicina
contra algún tipo de cáncer?
45 el escéptico

Recientemente ha surgido un movimiento de
crowdfunding para desarrollo de nuevos fármacos.
No creo que vaya muy lejos, pues pocos de nosotros,
al menos en España, estamos dispuestos a dar dinero
para investigar con escasas posibilidades de retornos
de la inversión, pero es una fuente más de innovación, y más en países donde no hay una seguridad social como la nuestra, que, a pesar de los esfuerzos de
algunos políticos por cargársela, sigue funcionando,
y por eso con frecuencia no somos conscientes del
costo de las medicinas.
Los voluntarios son otra gran fuente de innovación. Sin ir más lejos podríamos pensar en Linux, un
magnífico sistema operativo que surge de la solidaridad. ¿Por qué no van a surgir de la solidaridad medicinas contra el cáncer, el sida o la gripe?
El Estado, por su parte, debería reforzar la innovación en sus últimas fases, las más caras, cuando un
medicamento sea prometedor.
Para terminar, quiero hablar de las Cajas de Ahorros, esos bancos sociales a los que la Unión Europea y el Banco de España han eliminado de la faz
de nuestro país y que quizá haya que volver a crear.
Tuve la inmensa suerte de trabajar en el departamento social de Kutxa, la Caja de Guipúzcoa. Ambas, la
Caja y el departamento, sin ánimo de lucro y eso hay
que resaltarlo: ¡Sin ánimo de lucro! De las muchas
cosas buenas que allí vi, me van a permitir que les
hable del desarrollo de medicinas para enfermedades huérfanas. Ya saben ustedes: esas enfermedades
que afectan a una minoría, y que, por ello, no son
el objetivo de los laboratorios farmacéuticos. Kutxa
financió todas las fases de investigación de varias de
esas enfermedades: pagaba la investigación básica,
el desarrollo y, por fin, las fases II y III de pruebas
clínicas. Recuerdo vagamente —por lo que los datos
pueden no ser excesivamente fieles— un tratamiento
para mejorar la vida de los «niños mariposa33», para
fístulas anales y alguna cosa más. E insisto en la idea
de sin ánimo de lucro.
Aquí tienen otra forma de sufragar las investigaciones: las Cajas de ahorro o las Fundaciones. Que
Rato, Blesa o M.ª Dolores Amorós hayan dejado la

imagen de las Cajas por el suelo no significa que todas las cajas fueran malas, ni que su idea fundacional
lo fuera. Y Kutxa es un ejemplo de buen hacer.
Resumiendo
Creo que debemos potenciar todas las vías de innovación, desde las más egoístas, basadas en un gran
beneficio, hasta las más altruistas, fundamentadas en
investigadores que quieren contribuir al bienestar de
la sociedad. Y no debemos olvidar que hay muchas organizaciones sin ánimo de lucro que pueden contribuir
decisivamente a la obtención de nuevos fármacos.
Lo que sí debe evitar nuestra legislación es que
ciertas grandes farmacéuticas, por suerte no la mayoría, se aprovechen de la investigación de pequeños
grupos de investigación universitarios, financiados
con dinero público, a cambio de unas migajas. El
problema no es que compren la investigación de la
universidad, sino que lo compren a precios ridículos.
Que una multinacional farmacéutica haga un gran
descubrimiento y le ponga un precio abusivo no es
lo ideal, pero lo considero una forma de potenciar la
innovación, y en veinte años pasará a ser de dominio público. Pero no lo es que se aprovechen de la
debilidad de nuestros grupos de investigación para
financiar las fases clínicas finales para ponerlas en el
mercado. Ellos no han arriesgado prácticamente nada.
Pido a nuestros políticos que piensen en una forma en
la que el Estado pueda sustituir a las multinacionales
en esas fases finales cuando sea necesario. Y si un
solo país no tiene recursos suficientes, pido que piensen en la solidaridad de otros países. Y, desde luego,
cualquier actitud que se base en la corrupción debe
ser perseguida hasta las últimas consecuencias. Si hay
mucho riesgo, entiendo que haya grandes incentivos;
pero si el riesgo lo ha corrido la sociedad, creo que
es de justicia que el beneficio sea para la sociedad. Y
no olvidemos que hay muchas formas de incentivar
la innovación, quizá el próximo (?)-Prize debería ser
cómo aumentar la innovación.
Me gustaría que nuestros legisladores estudiaran
el problema, que se juntaran con historiadores de la
ciencia y tratasen de ver la correlación entre los distin-

¿Por qué un grupo universitario debe vender sus derechos
—nuestros derechos— a una GF a precio de saldo? Esa es
una de las cosas que hay que evitar.

el escéptico 46

Verano 2019

tos modelos de patentes y la creatividad. Seguro que
se descubren pautas que nos dicen qué sistemas de
patentes son los que mejor promueven la innovación.
También deberían hablar con psicólogos y sociólogos
para ver cómo las personas podemos contribuir más y
mejor a la innovación.
Hoy en día, España ha firmado muchos tratados internacionales sobre patentes, por lo que la libertad que
tenemos es muy pequeña. Pero todavía tenemos cierto
margen, como demuestra India. Pero además, no debemos olvidar que los organismos internacionales de
patentes no son monolíticos, hay reuniones y cumbres
para promover cambios. Si se demuestra con historiadores, psicólogos, sociólogos... ¿patentólogos? que
hay formas mejores, seguro que las leyes se pueden
perfeccionar. Los puntos esenciales que tenemos que
lograr son los siguientes:
1. Mayor innovación en la creación de productos,
en la fabricación y en la distribución.
2. Aumentar la competencia en todas las fases.
3. Apunto una idea, que habrá que afinar y matizar:
Considerar que un precio más bajo es beneficioso para
la sociedad. Incluso en casos extremos, considerar que
precios muy distintos significan productos diferentes,
aunque la molécula base sea la misma. Un ejemplo
lo podemos tener entre un ordenador de finales de los
sesenta y uno de principios de los noventa. Básicamente hacían lo mismo, pero el precio del segundo
era mil veces inferior. Un precio mil veces inferior
Verano 2019

es, sin duda, otro producto, aunque las bases sean las
mismas. Debemos establecer un punto de corte, digamos 1/1000, en el cual si una medicina lo supera no
deberá pagar el 100% de los royalties de invención,
sino unos royalties disminuidos (la disminución debe
venir determinada por ley). Me explico: si el laboratorio creador vende una pastilla por mil euros, cuando
otro laboratorio lo venda por un euro no debería pagar
el 100% de los royalties, sino un porcentaje disminuido. De ese modo, creo, que se potencia la innovación
en producción y hace que los precios vayan bajando,
beneficiando a la sociedad.
Tal vez pequeños retoques a las leyes de patentes
existentes, tal vez una nueva ley de patentes, tal vez
una nueva figura, tal vez incentivos a la invención, tal
vez patentar otras cosas, tal vez…
Legisladores: ¡A pensar!
Notas:
Enlaces verificados en marzo de 2018
1 «Hépatite C: Médecins du Monde conteste le brevet
du laboratoire Gilead pour faire baisser les prix». http://
fr.finance.yahoo.com/actualites/h%C3%A9patite-cm%C3%A9decins-monde-conteste-brevet-laboratoiregilead-101454441--finance.html
2 «MSF Joins Europe-Wide Action Challenging Patent
on Key Hepatitis C Drug». Médecins Sans Frontières
(MSF) International. http://www.msf.org/en/article/msfjoins-europe-wide-action-challenging-pa...
3 https://es.wikipedia.org/wiki/P%C3%BArpura_de_Tiro
47 el escéptico

4 https://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Historia_
de_la_seda
5 García Tapia,, Nicolás (1997) «Pedro Azlor, médico
de Isabel la Católica y su patente de invención». Asclepio.
Revista de historia de la medicina y de la ciencia, 49 (1).
http://asclepio.revistas.csic.es/index.php/asclepio/article/
view/384/382
6 https://es.wikipedia.org/w/index.
php?title=Jer%C3%B3nimo_de_Ayanz_y_Beaumont
7 http://spainillustrated.blogspot.com.es/2011/10/maquina-de-vapor-de-jero...
8 ¿Recuerdan ustedes las islas Malvinas, según los
ingleses descubiertas en 1592 por John Davis? Yo mismo,
investigando sobre la Atlántida, encontré en la Biblioteca
Nacional un mapa de 1520, hecho por Andrés de San Martín en el que figuraban dichas islas; incluso ya figuran en
algunos portulanos de 1502. Cada vez estoy más convencido de que para los ingleses el año 1592 sucedió antes
que el 1520.
9 https://es.wikipedia.org/w/index.
php?title=Nov%C3%ADsima_Recopilaci%C3%B3n
10 González,, J. y Patricio Sáiz (1995) Propiedad industrial y revolución liberal: historia del sistema español de
patentes (1759-1929). Oficina Española de Patentes. p.48
11 https://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Sulfamida
12 «A question of utility». The Economist, 8/08/2015.
http://www.economist.com/node/21660559
13 BOLDRIN, Michele, et al. Against intellectual monopoly. Cambridge: Cambridge University Press, 2008.
14 Boldrin, Michele; Levine, David K. The case against patents. 2012. https://files.stlouisfed.org/files/htdocs/
wp/2012/2012-035.pdf
15 «Cuando las patentes obstaculizan la lucha contra
las enfermedades y el cambio climático». https://www.
nytimes.com/es/2016/04/25/cuando-las-patentes-obstaculizan-la-lucha-contra-las-enfermedades-y-el-cambioclimatico/
16 «La guerra de patentes por CRISPR, el invento
científico del siglo». El Independiente (blog), 19/11/2017.
https://www.elindependiente.com/futuro/2017/11/19/laguerra-de-patentes-p...
17 Información. «Francis Mojica: “El Nobel caerá en
algún momento para el CRISPR”». http://www.diarioinformacion.com/cultura/2017/10/04/francis-mojica-tendr...
18 https://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Francisco_
Juan_Mart%C3%ADnez_Mojica
19 https://en.wikipedia.org/w/index.
php?title=Emmanuelle_Charpentier
20 https://en.wikipedia.org/w/index.php?title=Jennifer_
Doudna
21 «Patentes y medicamentos genéricos: las consecuencias del caso Novartis en la India. Dossier». Sin Per-

miso, 5/5/2013. http://www.sinpermiso.info/textos/patentesy-medicamentos-genricos-las-co...
22 «Medicamentos para ricos y medicamentos para
pobres». Ventana de la Ciencia, 24/02/2007. https://josemanuelruiz.wordpress.com/2007/02/24/medicamentospara-ricos-y...
23 El número de años de la patente es variable. Depende de cómo se haga. Pueden verse los detalles en:
«De la duración de una patente» De lo vivido, observado,
escuchado y leído. http://blog.kinrel.es/de-la-duracion-deuna-patente/
24 «La maraña de patentes como estrategia en la
empresa farmacéutica innovadora». Patentes y Marcas.
22/11/2017. http://www.madrimasd.org/blogs/patentesymarcas/2017/la-marana-de-patente...
25 «Redes profesionales - crecimiento económico
y sector privado - AECID - Patentes sobre dosificación
de medicamentos: el adalimumab y los biosimilares».
6/03/2017 http://www.redes-desarrollo-aecid.org/index.
php/classifieds/88/810/patentes-sobre-dosificacion-de-m
26 «Apple patenta los rectángulos con bordes redondeados: ¿A donde vamos a llegar?» El Androide Libre,
8/11/2012 https://elandroidelibre.elespanol.com/2012/11/
apple-patenta-el-formato-43-con-bordes-redondeados-adonde-vamos-a-llegar.html
27 «La patente española del trigo para celíacos tendrá que buscarse la vida en el extranjero. Noticias de
Tecnología». El Confidencial. https://www.elconfidencial.
com/tecnologia/2015-11-11/la-patente-espanola-del-trigopara-celiacos-tendra-que-buscarse-la-vida-en-el-extranjero_1089210/
28 Riveros, Erika. «Las empresas sociales, certificadas
con el sello B Corp». https://www.compromisoempresarial.
com/rsc/2016/02/las-empresas-sociales-certificadas-conel-sello-b-corp/
29 «Certificación sa8000: el auténtico compromiso de
ética empresarial más allá de la calidad, hacia la excelencia». Responsabilidad Social Corporativa, 3/05/2016 http://
responsabilidad-social-corporativa.com/certificacion-sa8000-el-autentico-compromiso-de-etica-empresarial-masalla-de-la-calidad-hacia-la-excelencia/
30 https://es.wikipedia.org/w/index.php?title=DARPA_
Grand_Challenge
31 https://en.wikipedia.org/w/index.php?title=X_Prize_Foundation
32 https://en.wikipedia.org/w/index.php?title=L_Prize
33 «Epidermólisis bullosa (niños mariposa).» http://www.imbiomed.com/1/1/articulos.
php?method=showDetail&id_articulo=96137&id_
seccion=2380&id_ejemplar=9393&id_revista=146

El Estado debería reforzar la innovación en sus últimas
fases, las más caras, cuando un medicamento sea prometedor.

el escéptico 48

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MARTIN FAVELIS

Sección: 
HUMOR
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startups7 que posteriormente son adquiridas por las
grandes empresas que asumen la inversión y los riesgos asociados al desarrollo final.
El mismo artículo de Félix dice que en España «no
estamos dispuestos a dar dinero para investigar con
escasas posibilidades de retornos de inversión». Esa
es la clave: ni en España, ni en ningún sitio. Solo la
«perversa» industria farmacéutica asume ese reto,
con la esperanza de que un mix adecuado de inversiones puede deparar beneficios (solo puede).
La única pretensión de este artículo no es la de justificar los elevadísimos precios que las grandes multinacionales suelen proponer para sus medicamentos
más innovadores, que en muchos casos pueden suponer un abuso. Simplemente pretendemos poner algunos argumentos que muestren que, al opinar sobre
estos temas que tanto afectan a la sensibilidad pública, debemos tener en cuenta la complejidad que subyace. La actitud crítica e informada, bien documentada, como la que plantea Félix Ares en su artículo,
es necesaria porque sin ella estaremos a merced de
especuladores sin escrúpulos.
Una vez un directivo de una compañía americana
de genéricos se sorprendía ante la cantidad de investigadores que trabajaban en el centro de investigación
de mi empresa en aquel momento. «¿Doscientos? Son
muchos. En mi empresa trabajan doscientos abogados». Por algo sería.

Verano 2019

Notas:
1- Un monopsonio, denominado también «monopolio del
comprador», es un tipo de mercado en el que existe un único comprador o demandante, en lugar de varios. Debido
a esto, este mercado posee una competencia imperfecta.
2- Convenio o asociación entre empresas comerciales (o
estados) de producción similar para evitar la competencia y
controlar la producción, la venta y los precios de determinadas mercancías, como puede ser el petróleo.
3- La FDA (Food and Drugs Administration, Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos)
es la agencia del gobierno de los Estados Unidos responsable de la regulación de alimentos, medicamentos, cosméticos, aparatos médicos, productos biológicos y derivados
sanguíneos.
4- La EMA (European Medicines Agency, Agencia Europea de Medicamentos) es una agencia de la Unión Europea
descentralizada que se encarga de la evaluación de las solicitudes de autorización de comercialización y supervisión
de medicamentos tanto para uso humano o animal en la
Unión Europea.
5- Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios.
6- National Institutes of Health es el nombre de un grupo
de instituciones del gobierno de los Estados Unidos cuyos
objetivos se centran en la investigación médica.
7- Las startups son empresas emergentes, generalmente asociadas a la innovación, al desarrollo de tecnologías,
al diseño o desarrollo web, y suelen ser empresas de capital-riesgo.

53 el escéptico

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el

escéptico

La revista para el fomento de la razón y la ciencia

ARP - Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico
PRESIDENTE
Jorge J. Frías Perles
VICEPRESIDENTE
Manuel Castro
TESORERO
Guillermo Hernández Peña
DIRECTORA EJECUTIVA
Antonia de Oñate
SECRETARIO
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VOCALES
Luis García Castro, Jesús López Amigo, Marisa Marquina y
Gracia Morales
CONSEJO ASESOR
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Amigo, Sacha Marquina, María Elara Martínez, Emilio J. Molina, Juanjo Reina, Álvaro Rodríguez, José Trujillo Carmona
RELACIÓN PREMIOS MB
1998.- Victoria Camps y Fernando Savater; 2000.- Ramón
Núñez; 2002.- Francisco J. Ayala; 2003.- Manuel Calvo
Hernando; 2004.- Bernat Soria; 2006.- Eudald Carbonell;
2007.- Serafín Senosiáin; 2011.- Patricia Fernández de Lis;
2012.- Gonzalo Puente Ojea; 2013.- Eparquio Delgado;
2014.- Manuel Lozano Leyva; 2015.- Jesús Fernández Pérez;
2016.- Julián Rodríguez; 2017.-Natalia Ruiz Zelmanovich;
2018.- Clara Grima; 2019. José Antonio López Guerrero
RELACIÓN PREMIOS LUPA ESCÉPTICA
La Aventura del Saber (TV2): recogió M. Á. Almodóvar; Muy
Interesante: recogió Jorge Alcalde; Félix Ares de Blas (primer
Presidente de ARP); Juan Eslava Galán; La Voz de Galicia;
Carlos Tellería; Alfonso López Borgoñoz; Juan Soler Enfedaque; Arturo Bosque Foz; A José Antonio Pérez Ledo por los
programas de TV “Escépticos” de ETB y “Ciudad K”; Evento
Escépticos en el Pub madrileño (con especial mención al
colaborador Ricardo Palma), Guillermo Hernández Peña,
Eustoquio Molina, Manuel Toharia, Jorge J. Frías, Sergio
López Borgoñoz, Emilio J. Molina, J.M. Mulet y Antonia de
Oñate
SOCIOS DE HONOR
1987.- Mario Bunge; 1989.- Gustavo Bueno Martínez;
1990.- Paul Kurtz; 1992.- Henri Broch; 1992.- Claudio Benski;
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Equipo de moderadores y editores de la web escepticos.es
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Toda información sobre ARP - Sociedad para el Avance del
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DIRECCIÓN
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CONSEJO DE REDACCIÓN
Manuel Alcaraz Castaño, Félix Ares de Blas, Javier Barragués Fuentes, Alfonso López Borgoñoz, Luis Javier Capote,
José Luis Cebollada García, Fernando Fernández, Roberto
García Álvarez, Inmaculada León, Luis R. González Manso,
Guillermo Hernández Peña, Soledad Luceño, Marisa Marquina, Emilio J. Molina, Antonia de Oñate, Álvaro Rodríguez
Domínguez, Elena Ramírez, Esther Samper, Andrés Trujillo y
Víctor Pascual del Olmo.
MAQUETACIÓN
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PORTADAS
Sobre una fotografía de Carlos Capote
www.flickr.com/photos/carloscapote/2550201895/
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La autoría o propiedad de las imágenes [salvo error] se
indica bien en las mismas, bien entre paréntesis al final del
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el escéptico 2

Verano 2019

autores: 
Coordinador: 
Página inicial: 
2

PATENTES FARMACEUTICAS SIEMPRE EN EL CENTRO DEL DEBATE

Sección: 
DOSSIER LUCES Y SOMBRAS DE LA INDUSTRIA FARMACEUTICA II
Traductores: 
Pagina final: 
53
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Dossier

Patentes farmacéuticas
siempre en el centro
del debate
Carlos López Borgoñoz
ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico

En relación con el artículo firmado por Félix Ares que aparece en
este mismo número, me gustaría enriquecer el debate que debe
caracterizar a una revista como esta, lejos de todo afán de dogmatismo. Efectivamente, cuando entramos en el terreno de la «política», como es el caso que nos ocupa, no debe sorprendernos que
la opinión pida paso ante la demostración, y que tratemos de que
ambas siempre estén basadas en datos.

S

uele creerse que los precios de los bienes o servicios con los que comerciamos vienen determinados por sus costes de producción o por la
dificultad técnica que supone el fabricarlos, cuando
en realidad no es así. El precio de las cosas viene determinado, ni más ni menos, por la escasez relativa
del bien frente a la demanda del mismo. Es decir, el
precio de las cosas viene determinado en las sociedades capitalistas por lo que los consumidores están
dispuestos a pagar por él.
En las sociedades de corte más socialdemócrata, se
cuenta con más regulaciones que en las más liberales,

debido a que algunos de los bienes de mayor necesidad (por ejemplo, los medicamentos) son financiados
con recursos públicos y el principal o único cliente
tiene el poder suficiente como para imponer los precios, lo que en este caso es el Estado. Cuando eso
sucede, el indeseado monopolio se sustituye por el
menos frecuente monopsonio1, que no tiene por qué
ser más beneficioso.
La escasez, y no las dificultades técnicas (aunque
la primera puede ser debida a las segundas), explica el
alto precio. De ahí la existencia de cárteles2, como la
opep, que mantienen escasa la producción de petróleo

El secreto ha sido utilizado durante siglos por parte de los
privilegiados poseedores de conocimiento. Las patentes
surgen para combatir esa práctica.

Verano 2019

49 el escéptico

independientemente de la dificultad en su extracción.
Y, como acertadamente recoge Félix en su artículo,
no hay nada más eficaz para mantener la escasez de
un determinado bien que mantener el secreto sobre su
origen, composición o proceso de fabricación. El secreto ha sido utilizado durante siglos por parte de los
privilegiados poseedores de conocimiento y, tal como
él mismo expone, las patentes surgen para combatir
esa práctica antisocial; a cambio de hacer público tu
secreto, te protejo para que comercialices en solitario
tu producto… aunque solo durante un tiempo más o
menos breve, tras el cual pasará al dominio público.
Parece lógico que en el mundo capitalista nadie
haga público el «secreto» de sus productos, a no ser
que goce de ciertas ventajas a cambio, como es esa
protección temporal. Un acuerdo que muchos consideran excelente para todos: alguien se esfuerza en
innovar, se le pagan los costes de dicha innovación
durante un tiempo (si el producto no tiene éxito, no)
y, al finalizar un plazo, todo el mundo puede conocer
dicho secreto y usarlo en su beneficio propio o del
público en general.
Para que un invento pueda patentarse, hacen falta
tres requisitos:
● Novedad: no será patentable nada acerca de lo
que ya se haya publicado alguna información, se haya
dictado alguna conferencia o, incluso, que se haya
descrito que puede inventarse en el futuro. Muchos
investigadores «matan» sus propias patentes al dictar conferencias o publicar artículos antes de patentar
el conocimiento, cuando aún no parece tener interés
comercial.
● Actividad inventiva: debe tratarse de un bien que
no sea obvio, que no esté presente en la naturaleza.
● Aplicación industrial: Debe poder ser fabricado
o utilizado en la industria, incluida la agricultura.
Fijémonos que entre los requisitos no está incluido
que el bien patentable sea beneficioso, ético o cualquier otro atributo positivo; tan patentable es un antibiótico como una pistola o un veneno.
A pesar de que Lincoln dijera aquello de que «la
patente añade la gasolina del interés al fuego del inge-

nio», no es una frase estrictamente cierta: más gasolina añaden el secreto de por vida o las prácticas limitadoras de la competencia, los cárteles o los monopolios. La patente, precisamente, intenta racionalizar el
beneficio derivado del conocimiento y la innovación.
La patente no se inventa (valga la paradoja) para
estimular la creatividad, sino para limitar las ventajas
de por vida que supone el mantenimiento del secreto. No solo eso: en el artículo 27.2 de la Declaración
Universal de Derechos Humanos se declara que es
un derecho básico de todos los hombres y mujeres
que investigan, escriben, pintan... «Toda persona tiene derecho a la protección de los intereses morales y
materiales que le correspondan por razón de las producciones científicas, literarias o artísticas de que sea
autora». Las patentes, por lo tanto, no sirven para acelerar la innovación; reconocen una protección de los
intereses morales y materiales de los autores durante
un tiempo, y sirven como alternativa al secreto.
Pero el secreto, no nos engañemos, no siempre es
fácil de mantener. Si invento una nueva herramienta,
la hago pública en cuanto la comercializo. Si invento
un medicamento, los sistemas modernos de análisis
pueden descubrir su composición. Por lo tanto, la patente supone, de nuevo, un trato razonable: hacer público el conocimiento al cabo de unos años, a cambio
de la ventaja de no tener que proteger los secretos o
limitar la competencia de los copiones por otros medios. Todos ganan: los innovadores y la sociedad en
general. Las patentes son una herramienta para socializar el conocimiento y no para concentrarlo, como
suele pensarse.
Cuando se dice que las patentes pueden ralentizar
el desarrollo científico o tecnológico, no cabe plantearlo como si la alternativa fuera que los inventores
debieran poner su trabajo a disposición de la sociedad
gratuitamente. La alternativa es el secreto industrial
permanente, si es factible, o la limitación de la competencia por otros medios. Cuando nos preguntemos
si las patentes son beneficiosas o no, debemos preguntarnos en realidad si son más ventajosas para la
sociedad que el secreto industrial de por vida, la existencia de cárteles u otras prácticas de limitación de

Las patentes son una herramienta para socializar el conocimiento y no para concentrarlo, como suele pensarse.

el escéptico 50

Verano 2019

competencia. ¿Contribuye la patente a la innovación?
¿Contribuye el secreto industrial? Esa es la alternativa real.
Si no existieran las patentes, no cabe duda de que
la comercialización de la innovación sería más restringida, y la industria buscaría formas de proteger su
conocimiento; por mucho que los copiones pudieran
descubrir la composición de los medicamentos, por
ejemplo, los medios de fabricación, los ensayos clínicos y muchos otros datos de la investigación serían
secretos. Nadie publicaría resultados, no se podría
controlar la calidad de los procesos de fabricación;
todo serían barreras para compartir conocimiento.
En el caso de los medicamentos, entran en juego,
además de la ley de patentes, otras figuras que protegen, o no, su comercialización: las más importantes
son el registro nacional o la financiación pública, además de múltiples leyes nacionales que complementan
y modifican el régimen general de patentes.
El registro es la autorización de comercialización
de un medicamento, y corre a cargo de las autoridades
regulatorias, como la fda3, la ema4 o la aemps5. Yo
puedo haber patentado una nueva molécula candidata
a ser un medicamento, pero si someto la documentación a las agencias regulatorias y la molécula no es
autorizada porque no se le reconoce eficacia o seguridad, el medicamento no es autorizado. La molécula sigue patentada, aunque sin ningún interés a corto
plazo. Así, puedo tener un medicamento patentado
pero no autorizado, lo que no produce ningún benefiVerano 2019

cio, y sí los gastos de mantener la patente.
La ley de registros protege durante menos años a
los medicamentos innovadores, normalmente diez
años. A la expiración de este periodo, el conocimiento se hace público y todos lo pueden copiar legalmente. Se acaba la escasez, y el medicamento baja de precio. Es un sistema de regulación que nada tiene que
ver con la patente.
En algunos países, incluso, se estimula la aparición
de genéricos dotando de exclusividad de comercialización durante unos meses («180 days market exclusivity», en EE.UU.) al primer genérico que se registre
en cuanto legalmente sea posible. Es una herramienta legal de protección de la copia temprana, que de
nuevo no tiene nada que ver con la patente y que no
incentiva la innovación, sino la copia, porque se estima que ello reporta una ventaja social, además de que
el primer genérico corre el riesgo de ser denunciado
por infringir la patente en vigor. No solo son objeto
de protección la patente y la innovación. También la
copia puede serlo, aunque lógicamente en menor medida.
Las patentes pueden ser «fuertes» o «débiles»; ya
hemos dicho que el registro de patentes es una ciencia
o un arte en sí mismo. Por ejemplo, si consigo que
la oficina de patentes acepte mi patente de un medicamento protegiendo «formulación que contenga un
principio activo nuevo», esa patente es muy fuerte;
nadie podrá vender ningún producto que contenga ese
principio activo. Sin embargo, si me obliga la oficina
51 el escéptico

de patentes a circunscribir la patente al tratamiento
de una enfermedad concreta, la patente será muy débil. Cualquier médico podrá prescribir una copia del
medicamento para otra indicación y no infringirá la
patente pues solo infringe la patente el que obtiene
un beneficio económico con ello. Eso supone en la
práctica una patente no muy útil.
Igualmente, cuando se habla de las patentes de dosis, creemos que en la práctica son patentes muy débiles, además de muy infrecuentes; ya se cuidan los
que redactan las patentes de medicamentos de decir:
«se prevé que un rango futuro de dosis entre 1 y 100
mg por día puede ser la solución para esto y lo otro»,
protegiendo que nadie en el futuro pueda patentar una
dosis diferente. Igualmente, cualquier médico podría
prescribir cualquier dosis de cualquier medicamento
sin infringir la patente, pues no se aprovecha de ello.
Es cierto que las empresas patentan a menudo pequeñas variantes de los medicamentos trascendentales que apenas aportan ligeras ventajas, como reducir
efectos secundarios, que no son fundamentales para
su eficacia. En estos casos hay que tener en cuenta
que los medicamentos trascendentales, los que nos
parecen realmente importantes, normalmente ya entran en fase de genéricos, mientras que la industria
intenta prolongar parcialmente el negocio con nuevas
formulaciones que efectivamente aportan poco, por lo
que la pérdida para la sociedad no es tan alta, e igualmente llegará a todos en cuanto expire el registro.
Todos recordamos el ejemplo de Glivec (Mesilato de imatinib) que salió al mercado a un precio de
unos 25 000 € al año, en virtud de su gran eficacia en
la cura de la Leucemia Mieloide Crónica; hoy cuesta en España menos de un céntimo por comprimido.
Si bien es cierto que durante diez años no estuvo al
alcance de muchos enfermos en el mundo, hoy es accesible para todos, y para siempre. El imatinib, como
sustancia con potencial terapéutico, fue publicado ya
en 1993, y es por ello que muchos tribunales, como el
famoso caso de la India, no reconoció la «novedad» al
mesilato de imatinib, que fue considerado un simple
desarrollo de la molécula ya publicada.
También como ejemplo, tras la aparición de ge-

néricos de los medicamentos iecas para tratar la hipertensión, aparecieron a un precio muy superior los
sartanes, con el único beneficio de que causaban menos tos. Muchos se quejaron de que pudiera darse ese
caso, dada la escasa mejora. Sin embargo, no se recordaba que los iecas ya eran tremendamente baratos
y eficaces; simplemente se trataba de usarlos, en vez
de usar lo caro y poco trascendente de la novedad que
ahora se ofrecía.
No es muy frecuente que las primeras fases de la
investigación de medicamentos (en otro artículo de
este número se recuerdan las cuatro fases de su desarrollo) se lleven a cabo en instituciones públicas,
debido su alto coste. Lo que sí es frecuente es que,
en sus ensayos clínicos finales, la industria utilice los
centros públicos a cambio de cantidades muy elevadas de dinero por paciente, a través de fundaciones
de investigación públicas que no tendrían fondos sin
estas aportaciones.
Efectivamente, sería muy deseable que las instituciones públicas, al estilo del nih6 estadounidense, tuvieran recursos suficientes para financiar el coste del
desarrollo de los medicamentos, pero desafortunadamente no es así. No es habitual que los medicamentos
se descubran en los hospitales y luego se transfieran a
las empresas; lo contrario sí lo es. Por desgracia, la sociedad no invierte en el desarrollo de medicamentos.
De todas maneras, el sistema de patentes plantea
como dijimos un escenario muy duro para las empresas: participan muchas, pero solo la primera consigue
patentar o registrar sus inventos o descubrimientos.
En el caso de ser las segundas, los beneficios son mucho menores. No es un mal mecanismo para la sociedad: el capital privado invierte a su propio riesgo,
pero solo en caso de éxito tendrá retribución por parte
de la sociedad.
Si el desarrollo de los medicamentos fuera financiado principalmente con fondos públicos, pagaríamos entre todos los proyectos exitosos y también los
no exitosos; sería probablemente imposible e inasumible. Como siempre, en los grises y términos medios está lo más razonable. Lo que sí suele pasar es
que la innovación de verdad se genera en pequeñas

¿Contribuye la patente a la innovación? ¿Contribuye el secreto industrial? Esa es la alternativa real.

el escéptico 52

Verano 2019

startups7 que posteriormente son adquiridas por las
grandes empresas que asumen la inversión y los riesgos asociados al desarrollo final.
El mismo artículo de Félix dice que en España «no
estamos dispuestos a dar dinero para investigar con
escasas posibilidades de retornos de inversión». Esa
es la clave: ni en España, ni en ningún sitio. Solo la
«perversa» industria farmacéutica asume ese reto,
con la esperanza de que un mix adecuado de inversiones puede deparar beneficios (solo puede).
La única pretensión de este artículo no es la de justificar los elevadísimos precios que las grandes multinacionales suelen proponer para sus medicamentos
más innovadores, que en muchos casos pueden suponer un abuso. Simplemente pretendemos poner algunos argumentos que muestren que, al opinar sobre
estos temas que tanto afectan a la sensibilidad pública, debemos tener en cuenta la complejidad que subyace. La actitud crítica e informada, bien documentada, como la que plantea Félix Ares en su artículo,
es necesaria porque sin ella estaremos a merced de
especuladores sin escrúpulos.
Una vez un directivo de una compañía americana
de genéricos se sorprendía ante la cantidad de investigadores que trabajaban en el centro de investigación
de mi empresa en aquel momento. «¿Doscientos? Son
muchos. En mi empresa trabajan doscientos abogados». Por algo sería.

Verano 2019

Notas:
1- Un monopsonio, denominado también «monopolio del
comprador», es un tipo de mercado en el que existe un único comprador o demandante, en lugar de varios. Debido
a esto, este mercado posee una competencia imperfecta.
2- Convenio o asociación entre empresas comerciales (o
estados) de producción similar para evitar la competencia y
controlar la producción, la venta y los precios de determinadas mercancías, como puede ser el petróleo.
3- La FDA (Food and Drugs Administration, Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos)
es la agencia del gobierno de los Estados Unidos responsable de la regulación de alimentos, medicamentos, cosméticos, aparatos médicos, productos biológicos y derivados
sanguíneos.
4- La EMA (European Medicines Agency, Agencia Europea de Medicamentos) es una agencia de la Unión Europea
descentralizada que se encarga de la evaluación de las solicitudes de autorización de comercialización y supervisión
de medicamentos tanto para uso humano o animal en la
Unión Europea.
5- Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios.
6- National Institutes of Health es el nombre de un grupo
de instituciones del gobierno de los Estados Unidos cuyos
objetivos se centran en la investigación médica.
7- Las startups son empresas emergentes, generalmente asociadas a la innovación, al desarrollo de tecnologías,
al diseño o desarrollo web, y suelen ser empresas de capital-riesgo.

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Nº 52 Verano 2019
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Verano 2019

1 el escéptico

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SINO Y DESTINO DE LA ASOCIACION RACIONAL ESCEPTICA DE VENEZUELA

Sección: 
RED ESCEPTICA INTERNACIONAL
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Red Escéptica Internacional

Sino y destino de la
Asociación Racional
Escéptica de Venezuela
Jesús Guevara Rivas
Universidad Bicentenaria de Aragua

Cuando hablamos de la historia del movimiento escéptico venezolano, es
referencia obligatoria la Asociación Racional Escéptica de Venezuela, por
ser la asociación más relevante para ver el desarrollo de este movimiento y a su vez un espejo de la situación nacional que nos arropa a todos.

T

ambién se la conoce como AREV, por sus siglas
en español. La descripción en su página web
reza lo siguiente1:
La Asociación Racional y Escéptica de Venezuela
(AREV) es una organización independiente y sin fines
de lucro, integrada por personas de mente abierta
que se han unido con la finalidad de divulgar el escepticismo y el pensamiento racional, y de poner bajo
escrutinio científico las afirmaciones místicas y seudocientíficas con las que somos bombardeados cada
día. La asociación promueve la ciencia y el pensamiento crítico como vías fundamentales para mejorar
la calidad de vida de los ciudadanos, dotándolos de
las herramientas escépticas indispensables para enfrentar las afirmaciones gratuitas y extravagantes de
los mercachifles de la superstición, de los buhoneros
de lo paranormal y de los traficantes de misterios, que
especulan con la ignorancia del público para obtener
grandes dividendos, al ofrecer panaceas y respuestas
rápidas (y falsas) a la enfermedad, la miseria y la incertidumbre humanas.
La AREV es, virtualmente, la única asociación a
nivel nacional dedicada a la divulgación del pensamiento crítico y escéptico, con un especial énfasis en
luchar contra las pseudociencias, sobre todo contra la
pseudomedicina y el psicoanálisis; y, con la llegada
del movimiento del «Nuevo Ateísmo» a finales de la
década de los 2000, ha hecho también menciones de
las consecuencias perversas del pensamiento religioso,
lo que impulsó en su momento cierto crecimiento del
movimiento escéptico venezolano, aunque de forma
más bien desestructurada y sin demasiada organización.
Verano 2019

El producto más acabado de la AREV es la revista
Lúcido, publicada hasta el año 2010 en formato digital.
Su comité editorial, en su última edición, lo conformaban Jorge Araica, Ricardo Babarro, Guido Nuñez,
Álvaro Osorio, Jesús Pineda, Sami Rozenbaum y Domingo Subero, siendo el coordinador del equipo Sami
Rozenbaum. Todos ellos, miembros de la AREV.
Al redactar estas líneas, tenemos la fortuna de contar con el testimonio de Guido Núñez, hoy viviendo
en EE.UU., y que relata cómo la Asociación Racional
tuvo unos inicios bastante humildes y hasta un tanto
irónicos, en los que jugó un papel relevante la experiencia personal de librarse (por los pelos) del fanatismo religioso, así como el toque humorístico que desde
siempre ha estado asociado a los escépticos y naturalistas desde Demócrito: «Me metí a buscar en Internet
y entré a varias páginas que no solo me dejaron claro
el asunto sino que me libraron del cristianismo». Guido especifica: «Yo estaba a punto de meterme a Testigo
de Jehová, pero lo de la evolución no me cuadraba».
La búsqueda de más información impulsada por la
curiosidad en la incipiente internet del año 2000 daría
con la respuesta. Uno de ellos era la página (alojada
en Geocities) de Javier Garrido Paraciencias al día2.
[La página] tenía artículos excelentes... Y yo empiezo a escribir. Me pongo en contacto con Javier y
empezamos a mandar cartas. Febrero de 2001 llega y
yo me compré El mundo y sus demonios como regalo
de cumpleaños. (…) en el transporte público escuchaba avisos de brujos y decidí ir a visitar a una bruja
diciendo que era miembro de la AREV.
Nos narra Guido.
[lo de la AREV] era un chiste a ver cómo reaccio19 el escéptico

naba. Luego se lo conté a Javier y me dijo: ¿¡Qué
coño estamos esperando!? (…) Luego conseguimos a
Sami porque empecé a hablar con gente del Csicop, y
me dijeron que Sami estaba [en ese grupo].
Tras sucesivos contactos y el impulso de sus primeros miembros, se logró formar la Asociación Racional
Escéptica. Lúcido nació como su órgano divulgativo
en diciembre de 2001, y en su primera edición en ese
mes justamente expresa que
...[la AREV] nació en febrero de 2001, de manera muy característica para nuestra época, como una
lista de correo electrónico en la que nos hemos encontrado profesionales y estudiantes, con una edad
promedio que ronda los 30 años. Vivimos en distintas
ciudades, por lo que muchos aún no nos conocemos
personalmente, pero hemos intercambiado abundante
información e ideas al punto que formamos una auténtica comunidad virtual; como corresponde a nuestra definición de escépticos, no son raras las controversias.
Todo gracias a felices casualidades y al siempre valioso intercambio de ideas facilitado por la tecnología.
Lúcido ganó en 2004 el Premio Municipal de Periodismo Científico «Arístides Bastidas», mención
«opinión», otorgado por el Concejo del Municipio Libertador de Caracas. Sus miembros también se hicieron notar en su momento en defensa del pensamiento
racional, como Sami Rozenbaum en el IV Congreso
Mundial Escéptico del Csicop en Los Ángeles (2002),
o el mismo Guido Núñez como participante de la Primera Conferencia Iberoamericana sobre Pensamiento
Crítico de 2005. La AREV también tenía su programa
de radio, Ciencia y Leyenda, que era retransmitido vía
web3.
La sociedad abierta y el escepticismo (o su falta).
Para bien o para mal, más bien para mal, la Venezuela contemporánea ofrece dificultades adicionales
para el desarrollo de cualquier movimiento intelectual, y el escepticismo no es la excepción.
Si bien la Asociación no está formalmente disuelta,
no ha dejado de ser víctima de la situación nacional
que ha impulsado a la gran mayoría de los ciudadanos de Venezuela a sobrevivir y a ocuparse de cosas
más básicas como conseguir comida y medicina. La
urgencia del día a día desplaza poco a poco, y en un
inicio casi sin notarlo, las actividades más elevadas o
que requerirían de mayor atención. Ello sin mencionar la emigración, que ha impedido a varios de sus
miembros el reunirse más seguido.
«La política lo mató todo», nos cuenta Guido. Y
no, no se trata necesariamente de conflictos entre sus
miembros por razones ideológicas. Es la política que
hizo imposible vivir normalmente en el país; primero
porque acaparó toda la opinión pública, por el ataque
sin piedad a las instituciones democráticas durante
toda la década del 2000; y luego, por las consecuenel escéptico 20

Santería Milagrosa (Flickr)

cias de la posterior crisis económica.
Si hablamos de aplicar el pensamiento racional, Venezuela vive hoy azotada por la irracionalidad en forma de políticas públicas y campea libremente sin coto
de ninguna clase. En un entorno tan agreste, en donde
las universidades batallan por sobrevivir sin insumos,
presupuestos, alumnos, profesores; donde la censura
radiotelevisiva es una cruda realidad; donde la sinrazón se lleva vidas humanas sin justificación alguna;
y en donde, parafraseando a Carl Sagan, las sombras
del pasado se hacen cada vez más fuertes y la razón se
queda sola como una pequeña vela. Es en esos lugares
y momentos cuando nace una reflexión necesaria: la
democracia y la razón mueren en la oscuridad.
Quienes aprecian su sentido crítico deben estar
siempre alertas ante cualquier amenaza irracional, aún
en la quietud y prosperidad de lo logrado, ya que los
vendedores de aceite de serpiente y los agitadores de
odio, ira y miedo nunca descansan. Siempre que se
pueda, la llama de la ciencia y la razón, por muy débil
que sea, debe estar encendida.
Porque el mundo donde gobiernan nuestros demonios no es un buen lugar. Y nunca lo será.
1-https://arev.wordpress.com
2-http://www.geocities.com/jgb64/Pseudo.htm –visible en
Wayback Machine–.
2- www.tecnologiahechapalabra.com
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SUMARIO

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SUMARIO
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número 52  
     
Sección Título Autor–Coordinador
PORTADA PORTADA REDACCION
PAGINA DE CREDITOS PAGINA DE CREDITOS REDACCION
SUMARIO SUMARIO REDACCION
SUSCRIPCIONES SUSCRIPCIONES REDACCION
EDITORIAL EDITORIAL RODRIGUEZ JUAN A.
PRIMER CONTACTO COMUNICACION Y PSEUDOCIENCIAS. ALGUNAS INVESTIGACIONES RECIENTES LOPEZ-CANTOS FRANCISCO
  LA CIENCIA SALE DE BARES PEÑA ANA
  CUATRO MISTERIOS EN TIERRAS MALAGUEÑAS MARQUINA MARISA
  EL IMPERIO CONTRAATACA MAISONNEUVE HERVE
  UN CURANDERO SERBIO, CONDENADO A CADENA PERPETUA RODRIGUEZ JUAN A.
DE OCA A OCA EL FUTURO DE LAS PSEUDOCIENCIAS ARES DE BLAS FELIX
HACE 25 AÑOS LA ALTERNATIVA RACIONAL Num. 28, PRIMAVERA 1993 GONZALEZ LUIS R.
RED ESCEPTICA INTERNACIONAL SINO Y DESTINO DE LA ASOCIACION RACIONAL ESCEPTICA DE VENEZUELA GUEVARA RIVAS JESUS
SILLÓN ESCÉPTICO LA BIBLIA ¡VAYA TIMO! CARMONA ANDRES
  CREDULITE ET RUMEURS. FAIRE FACE AUX THEORIES DU COMPLOT ET AUX FAKE NEWS NICOLAU MONICA
  CRITICA A UNA SENTENCIA, DIETA Y CANCER QUE PUEDE Y QUE NO PUEDE HACER TU ALIMENTACION RODRIGUEZ JUAN A.
HUMOR A TONTOS Y A LOCOS REVILLA DAVID
  LA PULGA SNOB DIPLOTTI ANDRES
  MARTIN FAVELIS FAVELIS MARTIN
DOSSIER LUCES Y SOMBRAS DE LA INDUSTRIA FARMACEUTICA II LAS PATENTES EN MEDICINA LEGISLADORES ¡A PENSAR! ARES DE BLAS FELIX
  PATENTES FARMACEUTICAS SIEMPRE EN EL CENTRO DEL DEBATE LOPEZ BORGOÑOZ CARLOS
  CIENCIA Y ANTIPSIQUIATRIA EN EL SIGLO XXI VEIGA IRIA
ARTICULOS GABRIEL ANDRADE ESCEPTICISMO Y CIENCIA DEBEN IR DE LA MANO SENOSIAIN SERAFIN
  ¿PUEDE EL PENSAMIENTO CRITICO CONTRIBUIR A LAS POLITICAS PUBLICAS? #CIENCIAENELPARLAMENTO COMO UNA DE LAS SOLUCIONES MELCHOR LORENZO, SOUTO MANUEL
  EL PLAN PARA LA PROTECCION FRENTE A LAS PSEUDOTERAPIAS. UN PASO DE GIGANTE, QUE ESPEREMOS NO TENGA LOS PIES DE BARRO. FRIAS FERNANDO, LEON INMA, MOLINA EMILIO J., RODRIGUEZ JUAN A.
  UN MARCIANO EN MI BUZON 3.12, ALIENIGENAS DE LA CAJA TONTA GONZALEZ LUIS R.
IV BECA DE INVESTIGACION SERGIO LOPEZ BORGOÑOZ IV BECA DE INVESTIGACION SERGIO LOPEZ BORGOÑOZ REDACCION
CONTRAPORTADA CONTRAPORTADA REDACCION
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SUSCRIPCIONES

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SUSCRIPCIONES
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UN CURANDERO SERBIO, CONDENADO A CADENA PERPETUA

Sección: 
PRIMER CONTACTO
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G.E. Séralini (Foto: Thomas Jouanneau, Wikimedia)

El Imperio contrataca
Así llama Emilio Molina la situación que estamos
viviendo. Con tantas iniciativas de desenmascaramiento de las pseudociencias, algunos de los que se
sienten perjudicados están comenzando con ofensivas
judiciales (que se lo pregunten por ejemplo a Fernando Cervera o al propio Emilio), o incluso acoso personal (como el que ha sufrido Elena Campos, presidenta
de la Apetp). Pero no está ocurriendo solo en España.
Desde Francia nos llega una noticia a través del muy
recomendable blog Rédaction medicale et scientifique3, y que reproducimos aquí con permiso del autor,
el Dr. Maisonneuve:
Defendamos a los buenos periodistas atacados
por G.E. Séralini, el que decía que los OMG y el glifosato resultaban tóxicos en ratas.
Al igual que Wakefield (el de las vacunas y el autismo), G.E. Séralini no soporta las críticas. El Journal
International de Médecine (JIM) del 3 de mayo de
2019 informaba de que G.E. Séralini se iba a querellar contra tres periodistas: Patrick Cohen (C à vous),
Mac Lessgy (M6) y G. Woessner (Europe 1), quienes habían criticado los estudios fraudulentos de este
investigador. Géraldine Woessner demuestra estar
especialmente bien documentada al respecto y también que sabe analizar los datos en sus columnas habituales en Europe 1, en otros medios, y en su cuenta
@GeWoessner, donde se ciñe a los hechos sin dar lugar a opiniones dudosas.
Séralini es ese investigador al que se le retiró un
artículo (aquel sobre la toxicidad de los OMG y del
el escéptico 10

glifosato en ratas de laboratorio), y que luego republicó sin rubor con la complicidad de otra revista. Y
lo peor es que con ello se malgastaron 15 millones de
euros de fondos públicos por varios centros de investigación para confirmar o desmentir sus resultados. La
conclusión es clara: resulta imposible reproducir los
estudios de G.E. Séralini.
Ello no ha impedido que France 2 (programa Envoyé spécial) le dé de nuevo la palabra para seguir difundiendo su desinformación. El Sr. Séralini se habrá
enfadado, pero primero debería dar a conocer los datos originales de su estudio y respetar las buenas prácticas de la investigación científica. Además de contra
los tres periodistas que tiene en el punto de mira, le
sugeriría que se querellara:
yy
Contra los tres promotores de estudios que no
han reproducido sus resultados.
yy
Contra los seis académicos firmantes de un comunicado en el que refutan las conclusiones de Séralini.
yy
Y contra mí, para así sumar diez. Bueno, y contra el JIM, para hacer once…
Hervé Maisonneuve

Un curandero serbio, condenado a cadena perpetua
Quizá nos parezca un castigo excesivo incluso
a escépticos tan integristas como nosotros, pero así
ha ocurrido con el Dr. Dragan Dabic, psiquiatra serbio graduado en la Universidad Estatal de Moscú en
Lomonósov, y luego formado en las medicinas tradicionales japonesa, india y china. Se especializó en el
Verano 2019

El doctor Dabic, antes (dragandabic.com) y después (ICTY, Flickr) de su afeitado.

control mente-cuerpo, la meditación, el yoga, la limpieza espiritual, la bioenergía, las hierbas medicinales
y la dieta macrobiótica, entre otros muchos procedimientos en los que trataba de unir la sabiduría oriental
y la de los monjes ortodoxos de los monasterios de
su país.
Era además colaborador frecuente en revistas de
medicina alternativa y programas de televisión, impartía seminarios en su país y en países vecinos, daba
conferencias en sociedades contra el cáncer, curaba
gratis a todo el que se lo pedía…, sus vecinos y conocidos lo describían como un hombre muy religioso,
tranquilo y muy bueno.
Llevaba el pelo recogido en una trenza con moño,
para así poder captar, según afirmaba, las diferentes
energías. Lucía también una larga barba blanca (los
niños del barrio lo llamaban Santa Claus), enormes
gafas de pasta y era extremadamente delgado. También era poeta: escribía poesía infantil, surrealista y
sobre la muerte.
Pero el servicio secreto serbio, al que estas cosas
no le hacían por lo visto ninguna gracia, lo detuvo en
2008 cuando viajaba en un autobús de línea camino
de un balneario, donde pensaba descansar unos días.
No opuso resistencia ni mostró extrañeza.
Ya en comisaría, solicitó de inmediato los servicios
de un barbero para estar presentable ante el juez, y se
confirmaron las sospechas: quien estaba detrás de la
identidad del venerable Dr. Dabic era ni más ni menos
que Radovan Karadžić, el criminal de guerra más buscado desde la II Guerra Mundial, responsable del sitio
Verano 2019

de Sarajevo (12 000 muertos entre 1992 y 1996), de la
ejecución de 8000 musulmanes en Srebrenica (1995),
y acusado de genocidio. Durante su mandato como
presidente serbio se abrieron campos de detención y
tortura, como parte de su locura de limpieza étnica y
construcción de la Gran Serbia.
El pasado mes de marzo, el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia elevó a cadena perpetua su condena inicial a 40 años en 2016.
Así, con la identidad de un curandero, estuvo viviendo durante doce años el apodado «Carnicero de
Sarajevo», de manera cómoda y libre, y con una actividad pública intensa. Eso sí, se negaba siempre a que
grabaran sus numerosas conferencias, seguramente
para que nadie ajeno al ambiente místico en que se
movía reconociera su característica voz.
Su web impostada sigue siendo visible en web.
archive.org4. Por cierto, Radovan Karadžić era, efectivamente, psiquiatra de formación, especializado en
neurosis y paranoia.
Juan A. Rodríguez

Notas:
1- https://www.uji.es/com/agenda/2019/04/08/jornadesterapia-gestalt/
2- Enlace a la grabación del programa:
https://www.ivoox.com/club-curiosos-prg31-malagaaudios-mp3_rf_36592347_1...
3- https://www.redactionmedicale.fr
4- https://web.archive.org/web/20080813005834/http://
www.dragandabic.com/
11 el escéptico

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UN MARCIANO EN MI BUZON 3.12, ALIENIGENAS DE LA CAJA TONTA

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ARTICULOS
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Un escéptico en mi buzón (3.12)

Alienígenas de la “caja tonta”
Luis R. González

A

las 17:15 horas del sábado 23 de noviembre
de 1963, se emitía por el primer canal de la
BBC británica An Unearthly Child, título que
podríamos traducir como ‘Un chico no terrestre’. Debido al asesinato de JFK el día anterior en Dallas, no
tuvo mucha repercusión, y se decidió repetirlo a la
semana siguiente, justo antes del segundo episodio
del serial, The Daleks / Los Daleks.

Fig. 1- Anverso (arriba) y reverso (abajo) de un sobre conmemorativo con la
imagen del Cuarto Doctor y la firma de Tom Baker, el actor que lo interpretaba.

Verano 2019

Así comenzaba la que, según reconoce el libro
Guinness de los Récords, es la serie de ciencia ficción
más longeva de la televisión mundial: Doctor Who.
El programa cuenta las aventuras de un misterioso
viajero del tiempo conocido como «el Doctor», que
viaja por el tiempo y el espacio en su nave temporal
Tardis desfaciendo entuertos junto con sus compañeros terrícolas. En su primera época se emitió entre
1963 y 1989. En 1996 se realizó una película para
televisión y la serie se relanzó en 2005, hasta hoy (en
concreto, el 851º y último episodio por el momento
fue emitido el 1 de enero de 2019, y está prevista al
menos una temporada más en 2020). Por desgracia,
en España ha resultado casi imposible ver alguna
temporada completa.
Sus aventuras llegaron pronto al cómic. Su primera aparición fue en el número 674 de TV Comic (noviembre de 1964). Con los años llegó a tener tebeo
propio, que sigue publicándose.
Trece actores han encabezado la serie como el
Doctor. El truco escogido para la transición de un actor a otro es el concepto de regeneración en una nueva
encarnación. El Señor del Tiempo se «transforma»
normalmente en un nuevo cuerpo cuando el actual
está demasiado dañado como para curarse. La encarnación de cada actor es única, pero todas representan
etapas en la vida del mismo personaje. Juntos, forman una sola vida con una sola narrativa. La característica del viaje en el tiempo de la trama significa que
diferentes encarnaciones del Doctor se encuentran
ocasionalmente. Acorde con los tiempos (aunque no
sin gran controversia) el decimotercer Doctor se reencarnó el 25 de diciembre de 2017 en una Doctora,
interpretada por la actriz Jodie Whittaker.
En esta también longeva serie de artículos (el primero apareció en El Escéptico 10, otoño/invierno de
2000) ya tuve ocasión de mencionar el primer sello
británico dedicado a esta serie, puesto en circulación
59 el escéptico

Fig. 2

el primero de junio de 1999 como parte de las series dedicadas al milenio, y mostraba la imagen del
enemigo por antonomasia del Doctor: unos alienígenas cyborgs llamados «los Daleks», que solo saben
repetir: «¡Exterminar!» (El Escéptico, 14). Muestro
aquí (Fig. 1) el anverso y reverso de un sobre conmemorativo con la imagen del Cuarto Doctor y la firma
de Tom Baker, el actor que lo encarnaba. También
se incluye una imagen de la Tardis, con su forma
clásica de cabina azul de policía, cuya característica
más peculiar es ser «más grande por dentro que por
fuera»… como muchos ovnis, según los abducidos.
Al dorso, aparece una imagen de otro de sus antagonistas extraterrestres, los Cybermen.
La serie tuvo una gran repercusión entre el público
juvenil, al que iba dirigida. En palabras del ufólogo

Fig. 4- Primer Doctor (abajo, derecha): William Hartnell (1963-1966);
segundo Doctor (abajo, izquierda): Patrick Troughton (1966-1969); tercer
Doctor (arriba, derecha): Jon Pertwee (1970-1974); cuarto Doctor (arriba,
izquierda): Tom Baker (1974-1981)

el escéptico 60

Fig. 3

escéptico británico David Clarke:
Los argumentos de las aventuras del Doctor Who
en su Tardis estaban plagados de todo tipo de extraterrestres, a los que se responsabilizaba de casi
cualquier cosa, desde el origen de la vida en la Tierra hasta la construcción de monumentos prehistóricos como las pirámides de Egipto o Stonehenge1.
Haciéndose eco de ello, en 2013 el Royal Mail británico puso en circulación una serie completa de doce

Fig. 5- Quinto Doctor (abajo, derecha): Peter Davison (1982-1984); sexto
Doctor (abajo, izquierda): Colin Baker (1984-1986); séptimo Doctor (arriba,
derecha): Sylvester McCoy (1987-1989); octavo Doctor (arriba, izquierda):
Paul McGann (1996)

Verano 2019

Fig. 6- Noveno Doctor (derecha): Christopher Eccleston (2005); décimo Doctor (centro): David Tennant (2005-2010);
undécimo Doctor (izquierda): Actor – Matt Smith (2010-2013)

sellos sobre la serie (Fig. 2). Uno estaba dedicado a la
Tardis (Fig. 3), y la oncena restante, a cada uno de los
Doctores hasta ese momento (Figs. 4, 5 y 6).
Aunque los dos siguientes Doctores no han merecido
todavía un sello específico, no puedo menos que compartir con mis lectores sus nombres y efigies (Fig. 7).
Próxima entrega: Superhéroes
El autor desea agradecer la colaboración de Giancarlo D’Alessandro, ufólogo italiano editor del “PHIL-

CAT. Catalogo di UFOfilatelia” disponible en la red:
http://web.tiscalinet.it/Giada/
Asimismo, agradecería la colaboración de los lectores, para ampliar la casuística filatelico-ufológica y
pone a su disposición estos y muchos otros sellos de
temática espacial para todo tipo de exposiciones.
1- David Clarke, How UFOs Conquered the World (2015), p. 9

Fig. 7- Duodécimo Doctor (izquierda): Peter Capaldi (2014-2017); decimotercera Doctora (derecha): Jodie Whittaker. Fotos: Wikimedia

Verano 2019

61 el escéptico

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¿PUEDE EL PENSAMIENTO CRITICO CONTRIBUIR A LAS POLITICAS PUBLICAS? #CIENCIAENELPARLAMENTO COMO UNA DE LAS SOLUCIONES

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¿Puede el pensamiento crítico
contribuir a las políticas públicas?
#CienciaenelParlamento como
una de las soluciones
Lorenzo Melchor y Manuel Souto

Lo que no ha sido estudiado imparcialmente no está bien estudiado. El
escepticismo es el primer paso hacia la verdad.
Denis Diderot (1713-1784), filósofo y científico.

A

ctualmente, las sociedades democráticas
afrontan numerosos desafíos, desde las tensiones sociales y políticas fruto de la crisis económica a la desinformación ciudadana producto de la
proliferación de las noticias falsas y bulos, conocidos
como fake news. Esta desinformación también es fruto de campañas políticas engañosas, la diseminación
de las pseudociencias mediante las redes sociales y
de cierta desconfianza social hacia los expertos, que
son a veces percibidos como una élite alejada de las
necesidades de los ciudadanos de a pie.
¿Qué pueden hacer los científicos ante estos retos
que afectan directamente a nuestra calidad democrática? En EE.UU., por ejemplo, la campaña 314 Action
apoya a aquellos candidatos a senadores y congresistas con formación científica para aumentar la presencia científica en sus cámaras legislativas, y es que, de
215 congresistas encuestados, solo hallaron un físico
y un químico; es decir, menos de un 1% de los miembros del Congreso tiene formación científica. Si bien
en España la XII Legislatura ha contado con 47 de
350 diputados (13,5 %) con formación en ciencias o
ingenierías, la comunidad científica se ha movilizado
no para incluir más científicos como diputados, sino
para poner el conocimiento científico a disposición de
los diputados y convertirse en una fuente de información contrastada, neutra, independiente y estructural
para el diseño y debate de las políticas públicas.
Esta es la misión de #CienciaenelParlamento, una
iniciativa surgida a través de Twitter a finales de 2017.
El investigador del Hospital Gregorio Marañón, Andreu Climent, escuchó al astrofísico y divulgador
Ángel R. López-Sánchez en el podcast CoffeeBreak

el escéptico 28

hablar sobre algunos encuentros anuales entre científicos y políticos celebrados en Australia para tratar
temas científico-tecnológicos de interés social. «¿Y
por qué no hacemos lo mismo en España?», sugirió
Andreu en un tuit que inició una conversación donde
científicos de dentro y fuera del país compartieron experiencias e ideas para celebrar una hipotética reunión
similar en el Congreso de los Diputados.
En menos de un mes, y con la mediación de la presidenta de Cotec, Cristina Garmendia, Andreu se reunió con la presidenta del Congreso Ana Pastor y, poco
después, algunos promotores de #CienciaenelParlamento presentaban el proyecto a la Mesa del Congreso, órgano de gobierno de la Cámara Baja y representante de los grupos parlamentarios. Así se formó un
grupo de trabajo con los portavoces de I+D+I y los
coordinadores de #CienciaenelParlamento para celebrar unas jornadas, #CienciaenelParlamento 2018,
dentro del marco del 40º aniversario de la Constitución. Durante esos meses, la iniciativa recibió además
el apoyo de más de 3000 personas y 200 instituciones
como el propio Congreso, Cotec o la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (Fecyt).
Acercar el conocimiento científico a las políticas
públicas es una práctica habitual en muchos países
a través de las oficinas parlamentarias de asesoramiento científico y tecnológico. España es una anomalía en el mundo por no contar con semejante instrumento, como sí lo tienen el Parlamento Europeo, el
Reino Unido, Francia, Alemania, Dinamarca, Suecia,
Grecia, México o Chile, entre otros. De este modo,
#CienciaenelParlamento propuso al Congreso simular el funcionamiento de una oficina de asesoramiento
Verano 2019

Foto de familia durante las II Jornadas Preparatorias de #CienciaenelParlamento: las bases del poder legislativo y el funcionamiento del Congreso.

científico para convencer de primera mano sobre la
necesidad y utilidad de este instrumento en la actividad de nuestros diputados.
Estas oficinas organizan reuniones regulares entre
expertos y políticos, elaboran breves informes sobre
el conocimiento científico existente en cualquier tema
de interés social y político (como las terapias avanzadas, el impacto de los bulos y noticias falsas en la red,
las nuevas tecnologías...), y lo hacen mediante la consulta bibliográfica y entrevistas a numerosos expertos
de distintos ámbitos (academia, industria, ONG…).
De modo que #CienciaenelParlamento adoptó este
método de trabajo contrastado internacionalmente
para realizar su labor.
Primero se decidieron los temas de debate de las
jornadas #CienciaenelParlamento 2018. El grupo de
trabajo de políticos y científicos seleccionó doce temas tras una convocatoria pública que recibió más de
150 propuestas. Algunos fueron: los retos de las enfer-

medades infecciosas; ciberseguridad, datos abiertos y
e-democracia; cambio climático y futuro energético;
y conciliación familiar y laboral. Temas de interés social y político donde el conocimiento científico podría
aportar datos y ayudar a sentar las bases del debate.
Después hubo que formar a unos profesionales
que, como en otras oficinas de asesoramiento científico, estuvieran especializados en la búsqueda del
conocimiento, en la elaboración de informes, en las
entrevistas con expertos y en el trato con los políticos.
De entre más de doscientas solicitudes, #CienciaenelParlamento seleccionó y formó a 24 personas para
convertirse en la primera promoción de técnicos de
asesoramiento científico, un perfil profesional este
caracterizado por su formación científica y habilidades en comunicación, compromiso social, gestión de
proyectos y liderazgo. Estos técnicos de asesoramiento científico no son expertos en las materias en las
que ofrecerán asesoramiento, pero sí que se formarían

El pensamiento crítico y el conocimiento científico se pondrán a disposición de los legisladores para un debate público más informado y una mejor democracia presente y futura.

Verano 2019

29 el escéptico

Foto de las Jornadas #CienciaenelParlamento 2018
en el Congreso de los Diputados.

para hacerse expertos en el método de trabajo de las
oficinas de asesoramiento y en promover el contacto entre expertos y políticos. De este modo, nuestras
jornadas formativas se centraron en el asesoramiento
científico, contando con expertos nacionales e internacionales en este campo y en el funcionamiento del
Congreso, así como con diputados, funcionarios y
otros profesionales que operan en el mismo.
Así se llegó al 6 y 7 de noviembre, cuando el Congreso de los Diputados reunió a casi doscientos científicos y más de 75 diputados para debatir sobre los doce
temas seleccionados. Ciencia y política se acercaron
y reconocieron este necesario espacio de confluencia,
donde científicos transfieren su conocimiento con un
mayor impacto social y donde los diputados mejoran
su actividad parlamentaria usando datos y contactos
procedentes de una fuente de información contrastada
e independiente.
Este consenso se ha materializado a inicios de 2019
con la decisión de la Mesa del Congreso de establecer
una oficina de asesoramiento científico y de destinar
una partida presupuestaria a tal fin. Ahora llega el momento de asegurar la creación de un organismo dinámico, flexible y útil para la sociedad.
La historia de #CienciaenelParlamento es un caso
de éxito de divulgación científica a un público selecto, los 350 diputados de nuestro Congreso, y que ha
contado y contará con la ciudadanía para su labor. El
pensamiento crítico y el conocimiento científico, tan
ensalzados por ARP-SAPC y sociedades similares, se
pondrán de esta manera a disposición de los legisladores para un debate público más informado y una mejor
democracia presente y futura, con la que nuestro país
resistirá mejor los retos de la crisis económica y la
desinformación ciudadana.
el escéptico 30

La experiencia de una escéptica en #CienciaenelParlamento: Azucena Santillán
Para una enfermera comprometida con las prácticas
basadas en evidencias y la investigación en cuidados,
la iniciativa #CienciaenelParlamento era una oportunidad de oro para participar activamente en algo que
podía mejorar las decisiones de los políticos y, por extensión, las decisiones sobre políticas sanitarias. Ser
seleccionada para intervenir como asesora científica
supuso un hito personal y el apoyo mostrado por el
resto de la profesión enfermera fue todo un impulso,
pero también una gran responsabilidad. Por un lado
tenía que jugar bien mi rol, ya que la iniciativa #CienciaenelParlamento es un movimiento coral que precisa del buen hacer de todos nosotros; pero además
el entusiasta apoyo de mis compañeros de profesión
indicaba que el hecho de que una enfermera fuera
percibida como científica, y que pudiera acercar la investigación a las decisiones políticas, suponía todo un
éxito para el colectivo. Nunca olvidaré las llamadas
de teléfono de ánimo, los whatsapps y mensajes de
todo tipo, incluso de compañeras que no conocía.
Con bastante emoción, en las primeras jornadas
preparatorias recibí el encargo de abordar el tema
sobre conciliación familiar y social junto con Aurora Martínez Rey. ¡Todo un reto! El caso es que los
nervios iniciales pronto fueron reemplazados por la
concentración en el trabajo. Nuestra función como
asesores pasa por elaborar un documento que resuma la mejor evidencia disponible sobre una cuestión
concreta, enriqueciéndolo con las aportaciones de
expertos nacionales en el tema. Es decir, a través de
una búsqueda documental, hallábamos los resultados
de las investigaciones que trataban de dar respuesta a
las múltiples áreas de incertidumbre del tema, y luego mediante entrevistas telefónicas con los expertos
completábamos ese informe.
En mi caso particular, estoy acostumbrada a las búsquedas documentales y a la elaboración de informes,
pero en mi ámbito, las ciencias de la salud. Una de las
premisas de la metodología desarrollada en la Oficina
Parlamentaria de Ciencia y Tecnología del Parlamento británico (Post) es que los asesores trabajen sobre
áreas de conocimiento que no sean las suyas, con el
objetivo de disminuir sesgos. En un principio, me pareció una propuesta totalmente desacertada, ya que
me llevó mucho tiempo y dedicación hacerme con la
metodología de las evidencias publicadas de un área
que desconocía, pero tras la experiencia vivida con
los expertos fui consciente de que cuando conoces un
área, tienes asociados unos sesgos cognitivos inevitables que disminuyen tu imparcialidad. Finalmente,
conseguimos reunir la información necesaria para
exponer las evidencias en las Jornadas #CienciaenelParlamento 2018 de noviembre, y la experiencia
fue fantástica. Nuevamente me vi abrumada por las
muestras de apoyo de mis compañeras enfermeras, y
Verano 2019

Moisés García Arencibia y Azucena Santillán.

la participación en la mesa fue fluida y constructiva.
Personalmente, mi participación fue muy satisfactoria tanto por el hecho de haber contribuido a conseguir una Oficina de Asesoramiento Científico para
España como por haber contribuido a cimentar una
imagen social de la enfermería científica, profesional
y con vocación de servicio público.
La experiencia de un escéptico en #CienciaenelParlamento: Moisés García Arencibia
Como investigador y profesor en Ciencias de la Salud, estoy comprometido con que mis alumnos sepan
distinguir ciencia de pseudociencia, y en mi actividad
divulgativa en charlas o redes sociales suelo combatir
las supercherías, sobre todo aquellas relacionadas con
la salud. Por eso me preocupa tanto ver cómo los legisladores, sea a nivel nacional o local, toman decisiones políticas que justifican en supuestos efectos sobre
la salud que van en contra de la evidencia científica:
declarar zonas libres de transgénicos, eliminar el wifi
de los colegios, apoyar charlas de pseudoterapias que
pueden poner en peligro la salud de los ciudadanos,
etc. No quiero pensar que estas decisiones se tomen

porque los legisladores sean tontos, sino porque no
están bien informados. Es más, es posible que ignoren
que no toda la información es igual de válida, y que
la opinión de un «coach cuántico» basada en el «a mí
me funciona» no tiene la misma validez que un metaanálisis publicado en una revista con revisión por
pares y que, por lo tanto, no se puede poner ambas al
mismo nivel.
Por eso, cuando me enteré de la iniciativa #CienciaenelParlamento, no dudé en que era una oportunidad para, como dice Mario Boholavsky en su Manifiesto Escéptico1, pasar al escepticismo activo. Los
científicos solemos acudir a los políticos para pedir:
más financiación, mejores condiciones laborales, etc.
En esta ocasión, y pese a la incredulidad inicial de
más de uno, iríamos a ofrecer. A ofrecer nuestro conocimiento para mejorar la toma de decisiones políticas.
Esta vez, parafraseando a JFK, no nos preguntaríamos
qué puede hacer la política por la ciencia, sino qué
puede hacer la ciencia por la política. Es cierto que
si más políticos se dan cuenta de la importancia que
tiene la ciencia para la toma de sus decisiones, igual
se dediquen a prestarle algo más de atención, así que
poner «de moda» la ciencia entre los políticos no solo
ayudaría a estos, sino que indirectamente beneficiaría
a la propia ciencia.
Durante las jornadas preparatorias, no solo aprendí el funcionamiento de una oficina de asesoramiento
científico y el método de preparación y presentación
de evidencias a los políticos, sino que pude aprender
cómo funciona nuestro sistema legislativo. Gracias
a la participación de representantes de distintos partidos en la Comisión de Ciencia del Congreso y de
miembros de los Cuerpos de funcionarios de las Cortes Generales (Letrados, Archiveros-Bibliotecarios y
Asesores Facultativos) pude ver cómo es el proceso
de elaboración de las leyes en nuestro país.
En resumen, Ciencia en el Parlamento ha sido una
experiencia muy enriquecedora, que me ha permitido
aportar mi granito de arena para difundir la importancia de tomar decisiones políticas informadas en la
evidencia científica disponible.
1- http://www.escepticos.es/node/3

Preocupa ver cómo los legisladores, sea a nivel nacional
o local, toman decisiones políticas que van en contra de la
evidencia científica.

Verano 2019

31 el escéptico

Coordinador: 
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