El Escéptico: número 51

51
Invierno 2018/19

Vuelve a visitarnos El Escéptico con renovado impulso, el editorial da buena cuenta de él como aperitivo para pensar. Junto a la perspectiva lúcida de las secciones de humor y la mirada retrospectiva de Hace 25 años al número 27 de La Alternativa Racional, señalamos también la reseña de lectura del Sillón escéptico, la mención en Red Escéptica Internacional a la celebración de los cincuenta años de existencia de la Asociación Francesa para la Información Científica, así como las menciones de Primer contacto. Destaca en este número la nueva colocación del foco en la importancia de la educación, en lo crucial que es ejercitar la mente con el objetivo de que desarrolle las capacidades de escrutinio y análisis. El Dossier sobre educación abre sus páginas con una muestra de lo decisivo que puede ser tener profesores que transmitan conocimiento con rigor, proporcionando herramientas conceptuales y prácticas para distinguir este proceso de la imposición de verdades absolutas o dogmas. Se completa este apartado con pilares temáticos como la detección de mitos en la escuela, aprender a argumentar por qué la hipótesis del diseño inteligente no es compatible con la ciencia, la incorporación del llamado currículum oculto trufado con iniciativas alternativas como el mindfulness, y también cómo las matemáticas aportan luz sobre la ausencia de fundamento del movimiento antivacunas. En la sección De oca a oca viajamos en el tiempo para recordar la dificultad de hallar y desarrollar pensamiento crítico en España durante la época franquista y, al hilo de ello, reflexionar sobre algunas variables que pueden fomentar el desarrollo de la facultad crítica. En este número hallamos también una entrevista a Edzard Ernst, médico investigador de las limitaciones de la medicina alternativa que enfatiza la importancia de que la información fundamentada llegue con claridad al ciudadano de a pie, más allá de los circuitos de expresión académica del conocimiento. Y para completar este pequeño repaso temático tenemos un escéptico en mi buzón, centrado en esta entrega en la figura de Arthur Charles Clarke y en la formulación de las leyes que llevan su nombre vinculadas a la investigación de los límites de lo posible. Un lujo de lectura, no se la pierdan.

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A TONTOS Y A LOCOS

Sección: 
HUMOR
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oposición a la evolución no es, hoy por hoy, un problema, esa mayor y mejor comprensión mejoraría la
comprensión de la naturaleza de la ciencia y, por lo
tanto, contribuiría a la prevención frente a las influencias de los cantos de sirenas de las pseudociencias.
En cuanto a la estrategia frente a los negacionistas
de la evolución biológica, algunos estudios desarrollados en países con un profundo arraigo de las creencias religiosas antievolucionistas han mostrado que la
oposición directa no mejora la aceptación y funciona
mejor, entre las personas de creencias más moderadas,
el intentar alcanzar consensos basados en posiciones
intermedias entre el rechazo a la evolución y el ateísmo militante. Aunque este no es el caso de nuestro
país, ya se ha detectado en países tan evolucionistas
como el nuestro o más un incremento de la influencia
de algunos movimientos antievolucionistas, ligados
a determinadas ideologías o corrientes religiosas de
carácter fanático que no dejan de constituir un peligro en el desarrollo del pensamiento crítico en nuestra población. Dichas corrientes ofrecen, vía on line,
materiales gratuitos a los centros educativos para que
se difunda su mensaje en lugares tan «desarrollados»
como Gran Bretaña o Francia.
Si la posverdad, término elegido como palabra del
año en 2016, continúa manteniendo su influencia en
nuestro mundo, y parece que ha venido para quedarse,
tendríamos que estar vigilantes para compensar la influencia de esos mensajes, comenzando por formar de

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una manera adecuada a los jóvenes que se enfrentarán
a ella tarde o temprano.
Notas:
1 Orden de 22 de marzo de 1975 por la que se desarrolla
el Decreto 160/1975, de 23 de enero, que aprueba el
Plan de Estudios del Bachillerato, y se regula el Curso de
Orientación Universitaria. BOE-A-1975-8175
2 Anuario Estadístico de España 2018. INE.
3 Introducción al currículo de 1994 de la asignatura
Biología y geología del primer curso de Bachillerato de la
LOGSE – PSOE.DECRETO 174/1994, de 19 de agosto, del
Gobierno Valenciano, por el que se establece el currículo
del Bachillerato en la Comunidad Valenciana. [94/5976].
4 Currículo 2002 de la asignatura Biología y geología
de 1er curso de bachillerato– LOGSE - Partido Popular.
DECRETO 50/2002, de 26 de marzo, del Gobierno
Valenciano, por el que se modifica el Decreto 174/1994,
de 19 de agosto, del Gobierno Valenciano, por el que se
establece el currículo del Bachillerato en la Comunidad
Valenciana. [2002/X3174]).
5 Currículo de cuarto curso de ESO - LOCE 2007 –
Partido Popular. DECRETO 112/2007, de 20 de julio, del
Consell, por el que se establece el currículo de la Educación
Secundaria Obligatoria en la Comunitat Valenciana.
[2007/9717] – DOCV 5562 del 24 de julio de 2007.
6 Currículo de Biología de segundo curso de Bachillerato
según los postulados de la LOMCE -2015 – Partido Popular.
DECRETO 87/2015, de 5 de junio, del Consell, por el que
establece el currículo y desarrolla la ordenación general de
la Educación Secundaria Obligatoria y del Bachillerato en la
Comunitat Valenciana. [2015/5410].

39 el escéptico

autores: 
Coordinador: 
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39

A VUELTAS CON LA EVOLUCIÓN BIOLÓGICA

Sección: 
DOSSIER EL PENSAMIENTO CRÍTICO EN LAS AULAS
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Dossier

A vueltas
con la

evolución biológica
José María Sanchis
CEFIRE Específic d’Àmbit Científic, Tecnològic i Matemàtic

¿Cuál es la situación real de la teoría de la evolución
en nuestras aulas?

L

a evolución biológica, esa gran idea que normalmente asociamos al nombre de Charles Darwin,
no es una teoría científica más. El avance que
experimentó como consecuencia de la propuesta del
principal mecanismo mediante el cual se desarrolla,
la selección natural, supuso una verdadera revolución,
no solo en la biología, sino en la ciencia en general y
en la concepción del ser humano sobre sí mismo. El
hecho de que se diera una explicación para el origen
de nuestra especie, prescindiendo de factores sobrenaturales y pasando a ser considerada como una más
entre millones, condujo a un cambio en la forma de
concebir la vida y nuestro lugar en el Universo, comparable al que impulsó el tránsito entre la concepción
geocentrista y la heliocentrista que se produjo más de
trescientos años antes. Ese desplazamiento que sufrimos encontró una oposición entre quienes seguían defendiendo nuestro papel como centro de la Creación
frente a las evidencias científicas que la nueva teoría
aportaba.
Considerando que la evolución biológica y su principal mecanismo impulsor, la selección natural, constituyen el eje vertebrador de la biología actual, cabría
esperar que esta idea de cambio impregnara los procesos de enseñanza-aprendizaje de cualquier nivel académico y, por supuesto, los currículos de asignaturas,
tanto científicas como no científicas, dada su marcada
influencia sobre el pensamiento humano. En cuanto
a la percepción por parte de la ciudadanía de dicho
principio vertebrador, todos tenemos ciertamente una
el escéptico 30

opinión formada, si bien basada más en percepciones
personales y tópicos que en estudios científicos. En
general, cuando se habla de evolución biológica, tenemos la idea de que se conoce la figura de Charles
Darwin como uno de los científicos cuyo nombre es
más recordado, junto con Albert Einstein; pero sobre
todo, su nombre se asocia indefectiblemente al del
mono. Es muy común escuchar la afirmación: «ah sí,
Darwin, ese que dijo que descendemos del mono».
Son impresiones que parten, como hemos afirmado,
de percepciones personales basadas en tópicos.
Pero, ¿cuál es la situación real de la teoría de la
evolución en nuestras aulas? ¿Hemos avanzado y se
está formando a los ciudadanos en evolución biológica de una manera acorde con lo que cabría esperar?
Para saberlo, debemos estudiar tres aspectos, que se
corresponden con los tres principales elementos que
intervienen en el proceso de enseñanza-aprendizaje:
los currículos, que constituyen el marco en el cual se
desarrolla el proceso e indican a los profesionales las
pautas que deben seguir los contenidos que impartan;
los libros de texto, basados en dichos currículos y que
constituyen las herramientas más utilizadas en el aula
y el profesorado, responsable de interpretar el currículo y que actúa como agente de la transposición didáctica entre el conocimiento y el alumnado.
Comenzando por los currículos, ciertamente la
presencia de la evolución biológica ha brillado por
su ausencia durante la mayoría del siglo pasado, ya
que, a diferencia de otros países en los que se produjo
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una transformación del planteamiento de la biología
en las aulas, en España se mantuvo el planteamiento
decimonónico centrado en la historia natural y la división clásica entre botánica y zoología, hasta que en
los años sesenta se incorporaron otros aspectos, como
la bioquímica o la genética. Resulta curioso este retraso en la introducción de la nueva perspectiva en el
estudio de la biología, cuando El origen de las especies de Darwin llegó relativamente pronto a España
(la primera edición española apareció en 1877), y se
realizó un sonado homenaje al autor inglés en el centenario de su nacimiento organizado por la Universidad de Valencia, en el que el catedrático Peregrín
Casanova era uno de los valedores de sus ideas y al
que asistieron personajes tan notables como Miguel
de Unamuno o Peset Aleixandre. También es cierto
que años más tarde, durante la dictadura de Primo de
Rivera, como consecuencia de medidas contra «doctrinas de tendencias contrarias a la unidad de la Patria, o contra las bases que constituyen el fundamento
del régimen social», hubo separaciones de cátedras de
parte de este profesorado junto con otros «elementos
subversivos». Este es un factor que ha estado presente
en nuestra historia, de una manera más o menos patente, y que ha marcado significativamente el avance
o retroceso del pensamiento en nuestro Estado, pro-

bablemente impulsado por determinados grupos de
poder que temían perder sus privilegios si la cultura,
incluida la científica, pasaba a ser patrimonio de la
ciudadanía. Pero esto requiere un análisis más profundo y detallado que no podemos desarrollar aquí.
Con la reforma introducida por la Ley General de
Educación (Ley 14/1970, de 4 de agosto, General de
Educación y Financiamiento de la Reforma Educativa) no aparece la evolución, pero sí términos que
se podrían relacionar con ella, aunque aplicando un
planteamiento teleológico (finalista) en el que existen
seres vivos superiores e inferiores, lo que nos conduce
a una concepción aristotélica de la vida centrada en
la cadena del ser que sitúa a la especie humana en
la cumbre, asimilada por la concepción religiosa del
mundo, que también considera al ser humano como
el ser vivo más próximo a Dios, solo superado por
los habitantes del cielo: los ángeles, arcángeles y el
propio Dios, tal como muestra la imagen del libro de
Ramon Llull Liber de ascensu et descensu intellectus
(Fig. 1): «seres superiores», «plantas más diferenciadas», «vertebrados superiores»1.
Pero esto se refiere a la época de la dictadura que,
como sabemos, estaba dominada por una moral nacionalcatólica en la que predominaba la literalidad de los
textos bíblicos y la superioridad del ser humano, en la

Fig. 1. Los estados de perfección medievales. Ilustración de Ramón Llull. En:
Ciencias para el mundo contemporáneo (1º bachillerato), ECIR, 2009, p. 58

Fig. 2. Ciencias para el mundo contemporáneo (1º bachiller), Teide, 2008, p.
40. Imágenes del museo del creacionismo de Kentucky.

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Fig. 3. Ejercicio con mapa conceptual incompleto de la evolución biológica.
Biología y Geología (4º ESO), Vicens Vives, 2008, p. 92.

Fig. 4. Mapa conceptual de las teorías que explican la diversidad de los seres
vivos. Ciencias para el mundo contemporáneo (1º bachiller), Teide, 2008, p. 50)

cumbre de la creación y hecho a imagen y semejanza
divina.
¿Qué ocurre, como consecuencia de la transición
a la democracia, con las nuevas leyes educativas que
han venido sucediéndose desde la desaparición del
dictador? Ciertamente, la evolución aparece en algunos de los currículos correspondientes a los cursos de
Biología y Geología. Ahora bien, ¿A qué nivel aparece? ¿Se da al alumnado una idea real sobre esta teoría, recordemos, esencial para la comprensión de la
biología?
En primer lugar, cabe destacar que la evolución
aparece, en los currículos de todas las leyes educativas, únicamente en cursos avanzados, como el 4º curso de ESO y en la asignatura Biología y Geología, que
solo cursará alumnado que haya optado por las ciencias y la tecnología y no por las humanidades, sustrayendo así a una parte importante de aquellas personas
que cursen estudios de bachillerato. Es cierto que la
asignatura Ciencias para el mundo contemporáneo,
común en el 1º de Bachillerato LOE pero actualmente
desaparecida, o Cultura científica, asignatura LOMCE de 4º curso de ESO y 1º de Bachillerato de carácter opcional (en la mayoría de centros compite con
la religión y la anatomía aplicada) la incluyen en su
currículum pero, en este caso y atendiendo a las indicaciones contempladas en la normativa, se ha elegido
el tema por su carácter polémico y como ejemplo de
ciencia en continua revisión, generando de nuevo la
duda sobre la autenticidad de la evolución como ley
científica. Dejamos así fuera de dicho conocimiento
a todo aquel alumnado que no curse Cultura científica en bachillerato o Biología y Geología en 4º curso de ESO, que es la primera ocasión en que se trata
el tema. Considerando que esta última asignatura es
usualmente escogida por alumnado que tiene intención de seguir con sus estudios de bachillerato dentro
de la rama de ciencias, es evidente que un elevado

porcentaje (al menos un 30% del alumnado que termina los estudios de ESO, no cursará el bachillerato
y, del alumnado de bachillerato, solo un 34% cursa
asignaturas de ciencias experimentales)2 nunca tendrá
la posibilidad de conocer, a nivel académico, la teoría
que da explicación a la existencia de su especie y todas las demás en nuestro planeta.
Bueno; pero al menos ese alumnado que estudiará
Biología y Geología en 4º de ESO, Cultura científica
en 1º de Bachillerato o Biología en 2º de Bachillerato
tendrá acceso a un tratamiento adecuado del tema que
le permitirá adquirir una idea más adecuada del proceso responsable de la actual estructura de la vida sobre
la Tierra. Vamos a citar algunos ejemplos de cómo los
currículos aprobados en las diversas leyes educativas
abordan la evolución:
Superpuesta a esta visión se sugiere un enfoque
evolucionista, puesto que el estudio del origen y evolución de los seres vivos puede ser el modelo explicativo que dé sentido a muchas de las estructuras y
funciones que serán analizadas.3
….no se pretende desarrollar toda la teoría evolutiva sino analizar aquellos hechos que fundamentan y
explican la diversidad biológica.4
Exponer razonadamente algunos datos sobre los
que se apoya la teoría de la evolución, así como las
controversias científicas y religiosas que suscitó esta
teoría. 5
Analizar los fundamentos de las teorías evolucionistas formuladas a lo largo de la historia y argumentar los principios de la teoría darwinista y neodarwinista para justificar el origen de la biodiversidad
actual, teniendo en cuenta la continua revisión de la
iencia.6
Es decir:
● Se sugiere un enfoque evolucionista (¿hay otro
posible desde el punto de vista científico?).
● Se utiliza la evolución biológica exclusivamen-

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Fig. 5. Mapa conceptual del tema 7: El origen y la evolución de la vida.
Biología y Geología (1º bachiller), SM, 2008.

te para explicar la biodiversidad.
● La teoría de la evolución suscita controversias;
es, por lo tanto, generadora de conflictos.
● Hay que considerar que la ciencia está en continua revisión y, por lo tanto, quizá esta teoría acabe en
la papelera.
Esto no es más que una muestra. Encontraremos
también otros aspectos criticables en relación con este
tratamiento:
● Predominancia de aspectos microevolutivos
frente a macroevolutivos.
● Ausencia de elementos explicativos de la propia
teoría, suponiendo un conocimiento previo.
● Exceso de elementos históricos que se utilizan
como muestra una vez más de la debilidad de la teoría
(Lamarck frente a Darwin, etc.).
Con estos contenidos estipulados por la norma, los
libros de texto que se inspiran en ella es de esperar
que sigan el mismo camino. Y así es. El tratamiento
repite los tópicos, e incluso en algunos casos va más

allá. Así, lo más común es que se aplique un análisis histórico, remontándose en ocasiones hasta los
griegos, en torno a las distintas concepciones que se
han mantenido sobre los seres vivos, incluyendo referencias a puntos de vista pseudocientíficos, como el
creacionismo o el pseudocreacionismo que supone el
diseño inteligente. Se plantean además algunas teorías
que constituyen contribuciones a la evolución como
alternativas a la misma, como es el caso de la endosimbiosis, el neutralismo o el equilibrio puntuado
pero sin haber ofrecido un conocimiento ordenado y
claro de los principios que fundamentan la teoría principal, abundando además en la presencia de numerosos personajes científicos defensores de esas teorías,
convertidos así en una amalgama de personajes que
pugnan por dar la explicación verdadera a los hechos,
incluyendo, en ocasiones, las explicaciones de tipo
creacionista como una alternativa más.
Y en cuanto a las imágenes, nuevamente hay profusión de fotografías e ilustraciones de científicos, pero
además es muy común la presencia de imaginería de
tipo religioso, siendo incluso, en algunos casos, mayor el número de estas imágenes que el de aquellas
que aportan datos significativos para la comprensión
de los conceptos relacionados con la teoría. El caso
extremo es el de un libro que dedica dos páginas a
hablar de un museo creacionista que se inauguró en el
estado norteamericano de Kentucky (Fig. 2), si bien
en el texto se vierten críticas contra él (¿realmente es
necesaria esta profusión de referencias a semejante
despropósito?) y que, en el resto del tema, hace continuas alusiones al creacionismo, con numerosas imágenes de tipo religioso y pies de imagen que hacen
referencia al mismo.
También se detectan concepciones alternativas sobre la propia ciencia, como es el caso de considerar
como teoría aquello que no lo es, tal como aparece
en un par textos que, entre sus actividades, incluyen
esquemas que consideran el fijismo o el creacionismo
como teorías que explican la evolución (Figs. 3 y 4) o
mantienen que algunas teorías, como el neutralismo o
el equilibrio puntuado, matizan o enriquecen la expli-

En España se mantuvo el planteamiento decimonónico de
la historia natural y la división clásica entre botánica y zoología, hasta que en los años sesenta se incorporaron aspectos como la bioquímica y la genética.

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cación principal, o cuestionan la teoría sintética o neodarwinismo, la que integró en su día todos los descubrimientos que se realizaron posteriormente a Darwin,
como la genética o la datación absoluta (Fig. 5).
Otros elementos que se pueden encontrar reiteradamente en las imágenes de los libros de texto son las
líneas evolutivas, que conducen a concluir que el proceso de la evolución es lineal y previsible. Esta imagen es la más repetida en las referencias a la evolución
y la encontramos en todos los ámbitos, lo que viene a
reforzar esta idea de sustitución de unos organismos
por otros, en lugar de la ramificación que mostraría
una estructura de diversificación en la que hay líneas
que se extinguen y otras vuelven a ramificarse, conduciendo de nuevo a una visión que recuerda a la cadena
aristotélica, con seres más y menos evolucionados y,
por tanto, más y menos perfectos. También se utiliza
esta imagen referida a nuestro origen, lo que ha conducido a que aparezca en todos los ámbitos y relacionada con todo tipo de situaciones esta línea evolutiva
humana (chistes, propagandas de todo tipo de productos, artículos de merchandising, etc. Figs. 6 y 7).
Sería mejor que se nos ofreciera una imagen que no

condujera a una interpretación jerárquica de la naturaleza. Un ejemplo de ello lo constituye la rueda de
la vida (Hills & Zwickl 2003), un esquema de tipo
cladograma que muestra las relaciones filogenéticas
basado en el ARN. Este parte, desde el centro de un
círculo, del primer organismo vivo (LUCA o Last Ultimate Common Ancestor), del que salen ramas que,
a su vez, se van multiplicando hasta llegar a la biodiversidad actual (solo una selección de varias especies
por grupo). Todas las especies son, por tanto, igual de
antiguas desde el punto de vista evolutivo, no existen
jerarquías y el ser humano es uno más, rodeado por
representantes de otros grupos (figura 8).
No obstante, seguro que un profesorado bien formado e informado detectará estas carencias y las
cubrirá antes de que lleguen al alumnado y generen
errores conceptuales. Para confirmar este supuesto, se
desarrolló un amplio estudio financiado por la Unión
Europea, llamado Biohead Citizen, sobre concepciones del profesorado en temas como igualdad de género, educación para la salud, ecología o evolución biológica, incluyendo asimismo preguntas de tipo personal relacionadas con creencias religiosas e ideología.

Fig. 6. Serie filogenética del caballo y reconstrucción de Archaeopteryx. Biología y Geología (4º ESO), Everest, 2008, p. 80.

el escéptico 34

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Fig. 7. Línea evolutiva del ser humano. Biología y geología (4º ESO), Oxford (proyecto Ánfora), 2009, p. 183.

Pretendía pulsar la opinión de los docentes en activo
y en formación de primaria y secundaria. En cuanto a
las preguntas relacionadas con la evolución biológica
y su posible correlación con determinadas creencias e
ideologías, los resultados del estudio mostraron que
nuestro país se encontraba entre los que más apoyo
daban sus docentes a la misma, si bien el conocimiento de sus postulados que se extraía del estudio no resultaba tan positivo. Esto se traduce en que el apoyo
a la evolución parece ser de tipo ideológico, más que
como consecuencia de un proceso de elección por
comprensión de los principios que lo sustentan. Una
vez más se da por supuesto el conocimiento de la teoría y se acepta porque sí. Y si no hay comprensión de
la ciencia y nos limitamos a repetir aquello que nos dicen, ¿de qué manera podemos formar a nuestro alumnado en el pensamiento crítico? ¿No deja de resultar,
a pesar de todo, una elección de tipo dogmático?

Esta situación, que resulta preocupante para la
comprensión de la biología, constituye asimismo un
peligro para la comprensión del funcionamiento de la
ciencia y, a su vez, para la batalla contra las pseudociencias. Si desconocemos cómo funciona la ciencia,
¿cómo podremos distinguirla de aquello que no lo es?
¿Serán capaces los alumnos o alumnas que terminen
su bachillerato de explicar por qué razón podemos
afirmar que el diseño inteligente no es ciencia? Si no
es así, habremos fracasado en su formación en el conocimiento de la naturaleza de la ciencia. Por contra,
una buena comprensión de la evolución facilitaría dicho conocimiento.
¿Dónde se encuentran entonces las explicaciones
a lo que realmente importa, que es la forma en que la
naturaleza funciona para originar la actual estructura
del mundo vivo? Las vidas de Darwin, Lamarck y los
demás personajes, así como la forma en que evolucio-

Un elevado porcentaje del alumnado nunca tendrá la posibilidad de conocer, a nivel académico, la teoría que da explicación a la existencia de su especie y todas las demás en
nuestro planeta.

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35 el escéptico

naron sus pensamientos para originar los postulados
que construyeron sus teorías son, sin duda, apasionantes. La lucha, encarnizada en algunos casos, entre
las concepciones creacionistas y evolucionistas puede
resultar de interés desde un punto de vista histórico o
sociológico, pero solo favorece la comprensión de la
naturaleza de la ciencia y de sus postulados si existe
un conocimiento previo de los principios propuestos
por la teoría. Planteados de esta forma, se limitan a
generar una idea engañosa de cómo se construye
ese conocimiento. No hay duda de que el estudio de
la historia de la ciencia puede ser de utilidad en la
comprensión de la misma. No obstante, para que ese
efecto positivo se dé, es importante que se conozcan
los postulados sobre los que se asienta la teoría cuya
historia deseamos estudiar, y esto no se da en el caso
de la evolución biológica. Así, en nuestro caso, todo
queda en una serie de anécdotas centradas sobre todo
en la figura de Darwin y su viaje a las islas Galápagos,
en las que vio la luz que le condujo a proponer su teoría de la selección natural, es decir, una simplificación
extrema de un desarrollo complejo que no se produjo
de esta forma, sino que requirió un trabajo ingente,
tanto por parte del propio Darwin como de una serie
de personajes a los que recurrió para que estudiaran
sus muestras y le aportaran información complementaria que le permitió extraer sus conclusiones (tardó
casi treinta años en publicar su libro). Sin olvidar la
figura de Wallace, que propuso conjuntamente con él
el mecanismo de selección natural que permitía comprender la forma en que se producía la generación
de nuevas especies y la diversidad actual de la vida.
O el trato que se le viene a dar a Lamarck, como el
científico que erró en su explicación del origen de la
variación de los organismos. Así, se convierte todo en
una especie de competición entre quien se equivocó
y quien acertó al dar explicación a la evolución biológica y se genera una imagen del científico genial
cuya imaginación le impulsa a descubrir, sin ayuda,
los principios que rigen nuestro mundo, y del perdedor que se equivoca en sus postulados.
Muy bien, todo está fatal. Pero no basta con que-

Fig. 8. La rueda de la vida. Hills & Zwickl. Science, 2003, 300:1692-1697

jarse. Hay que buscar soluciones. En el caso que nos
ocupa, sería sin duda más interesante comenzar por
ofrecer al alumnado la posibilidad de conocer los hechos e inferencias en los que se basa la teoría de la
evolución por selección natural, tal como los muestra
Mayr (1975), de una forma concreta y fácil de comprender, para ir profundizando en la teoría y mostrando las evidencias que la sustentan, permitir que

Hay un par textos que, entre sus actividades, incluyen esquemas que consideran el fijismo o el creacionismo como
teorías que explican la evolución.

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Fig. 9. Hechos e inferencias de la selección natural.

despierte la curiosidad en el alumnado en torno al personaje o a los personajes que aportaron algo al proceso y, solo entonces, avanzar en el conocimiento de la
historia; pero sin anacronismos, situando a cada cual
en su momento y su sociedad, sin buenos y malos,
o ignorantes y listos. Estos hechos observables y las
inferencias que se extraen, se presentan en la Figura 9:
Así, es un hecho que las poblaciones, en el caso
de no sufrir limitaciones, experimentarían un crecimiento exponencial. También lo es que las poblaciones mantienen una estabilidad con ligeras variaciones,
pero sin cambios bruscos, salvo que se produzcan hechos excepcionales que lo motiven. Un tercer hecho
es que los recursos a disposición de los seres vivos
son limitados. De estos tres hechos se infiere que se
producirá una lucha por los recursos entre los individuos. Un cuarto hecho es la unicidad del individuo,
que determina su individualidad; y un quinto hecho lo

constituye la heredabilidad de una gran parte de la variación individual, que ahora sabemos que se produce
gracias a la transmisión de los genes de generación en
generación. De la primera inferencia y los hechos 4 y
5 se infiere a su vez que existirá una supervivencia diferencial o un mayor o menor éxito evolutivo de unos
individuos respecto de los otros, lo que llamamos selección natural que, repetida generación tras generación, producirá la especiación y, con el tiempo, la evolución biológica, originando la actual biodiversidad.
Aquí, un concepto esencial en la evolución biológica es la magnitud del tiempo geológico, concepto
poco intuitivo y que requiere una comprensión sin
la cual no es posible asumir que un proceso tan lento como el descrito pueda producir la biodiversidad
existente en la actualidad y la ingente cantidad de especies ya desaparecidas.
Extendiendo más este esquema básico, podemos

Sería mejor que se nos ofreciera una imagen que no condujera a una interpretación jerárquica de la naturaleza. Un
ejemplo de ello lo constituye la rueda de la vida (Hills &
Zwickl 2003).

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37 el escéptico

Fig. 10. Mapa conceptual explicativo de la evolución biológica por selección natural.

llegar al mapa conceptual de la Figura 10, que incluye, de una forma más detallada, todos los elementos
presentes y su relación.
Partiendo de la parte izquierda de la imagen, la variación aleatoria, que es fuente y alimentación de la
evolución, implica que los organismos de una población son diferentes, con ventajas relacionadas con la
reproducción y la supervivencia, y es consecuencia de
las mutaciones y la recombinación de genes. Por otro
lado, la reproducción sexual permite transmitir las características de los individuos (información genética)
a la generación siguiente, que incluye necesariamente
las variaciones hereditarias que proporcionan diferencias de supervivencia y calidad reproductiva, y puede
considerarse un bucle de ciclos infinitos que proporcionan inmortalidad a las poblaciones y la calidad
reproductiva, que es cribada por la selección natural.
Esta implica que hay diferencias detectables y cuantificables entre los individuos de una población, lo que,

por un lado, fija en las poblaciones las variaciones
favorables que conceden mayor capacidad de engendrar descendientes y, por otro, desecha las variaciones desfavorables que conceden menor capacidad de
engendrar descendientes. Dicha capacidad, también
llamada aptitud biológica o fitness, es la responsable
de que, de forma no aleatoria, sean seleccionados los
individuos que producirán mayor descendencia.
Si somos capaces de comprender estos conceptos
básicos, tendremos una idea más próxima a lo que
significa la evolución biológica por selección natural.
Entonces podremos ir enriqueciendo progresivamente con más conceptos e incorporando matices a ese
núcleo básico y, una vez alcanzado ese objetivo, estaremos en mejores condiciones de discernir cuándo lo
que se nos cuenta sobre la evolución se ajusta a una
interpretación científica y cuándo no es más que una
concepción alternativa o un mito.
Y si, como parece que indican las encuestas, la

¿Serán capaces los alumnos o alumnas que terminen su
bachillerato de explicar por qué razón podemos afirmar que
el diseño inteligente no es ciencia? Si no es así, habremos
fracasado en su formación.

el escéptico 38

Invierno 2018/19

oposición a la evolución no es, hoy por hoy, un problema, esa mayor y mejor comprensión mejoraría la
comprensión de la naturaleza de la ciencia y, por lo
tanto, contribuiría a la prevención frente a las influencias de los cantos de sirenas de las pseudociencias.
En cuanto a la estrategia frente a los negacionistas
de la evolución biológica, algunos estudios desarrollados en países con un profundo arraigo de las creencias religiosas antievolucionistas han mostrado que la
oposición directa no mejora la aceptación y funciona
mejor, entre las personas de creencias más moderadas,
el intentar alcanzar consensos basados en posiciones
intermedias entre el rechazo a la evolución y el ateísmo militante. Aunque este no es el caso de nuestro
país, ya se ha detectado en países tan evolucionistas
como el nuestro o más un incremento de la influencia
de algunos movimientos antievolucionistas, ligados
a determinadas ideologías o corrientes religiosas de
carácter fanático que no dejan de constituir un peligro en el desarrollo del pensamiento crítico en nuestra población. Dichas corrientes ofrecen, vía on line,
materiales gratuitos a los centros educativos para que
se difunda su mensaje en lugares tan «desarrollados»
como Gran Bretaña o Francia.
Si la posverdad, término elegido como palabra del
año en 2016, continúa manteniendo su influencia en
nuestro mundo, y parece que ha venido para quedarse,
tendríamos que estar vigilantes para compensar la influencia de esos mensajes, comenzando por formar de

Invierno 2018/19

una manera adecuada a los jóvenes que se enfrentarán
a ella tarde o temprano.
Notas:
1 Orden de 22 de marzo de 1975 por la que se desarrolla
el Decreto 160/1975, de 23 de enero, que aprueba el
Plan de Estudios del Bachillerato, y se regula el Curso de
Orientación Universitaria. BOE-A-1975-8175
2 Anuario Estadístico de España 2018. INE.
3 Introducción al currículo de 1994 de la asignatura
Biología y geología del primer curso de Bachillerato de la
LOGSE – PSOE.DECRETO 174/1994, de 19 de agosto, del
Gobierno Valenciano, por el que se establece el currículo
del Bachillerato en la Comunidad Valenciana. [94/5976].
4 Currículo 2002 de la asignatura Biología y geología
de 1er curso de bachillerato– LOGSE - Partido Popular.
DECRETO 50/2002, de 26 de marzo, del Gobierno
Valenciano, por el que se modifica el Decreto 174/1994,
de 19 de agosto, del Gobierno Valenciano, por el que se
establece el currículo del Bachillerato en la Comunidad
Valenciana. [2002/X3174]).
5 Currículo de cuarto curso de ESO - LOCE 2007 –
Partido Popular. DECRETO 112/2007, de 20 de julio, del
Consell, por el que se establece el currículo de la Educación
Secundaria Obligatoria en la Comunitat Valenciana.
[2007/9717] – DOCV 5562 del 24 de julio de 2007.
6 Currículo de Biología de segundo curso de Bachillerato
según los postulados de la LOMCE -2015 – Partido Popular.
DECRETO 87/2015, de 5 de junio, del Consell, por el que
establece el currículo y desarrolla la ordenación general de
la Educación Secundaria Obligatoria y del Bachillerato en la
Comunitat Valenciana. [2015/5410].

39 el escéptico

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30

AFIS Y LA REVISTA SCIENCE ET PSEUDO-SCIENCES: MEDIO SIGLO DE LUCHA EN FRANCIA

Sección: 
RED ESCÉPTICA INTERNACIONAL
Traductores: 
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Red Escéptica Internacional

Afis y la revista
Science et pseudo-sciences:
medio siglo de lucha contra
la pseudociencia en Francia
Jean-Paul Krivine

Director de la revista Science et pseudo-sciences. AFIS https://www.pseudo-sciences.org/
Resumen y traducción del francés: Juan A. Rodríguez.
Orig.: Science et pseudo-sciences, 326, octubre de 2018

En 2018 se celebró el cincuentenario de la Asociación Francesa para
la Información Científica. Fundada en 1968, su origen parte del trabajo
iniciado unos cuantos años antes por Michel Rouzé.

M

ichel Rouzé, de nombre real Miecsejslaw
Kokoczynski (París, 1910-2003), fue un
periodista e izquierdista militante que evolucionó desde el periodismo de opinión a la divulgación científica al crear en 1957 Diagrammes, revista
mensual de 90 páginas que sobrevivió hasta finales
de los sesenta, cuando el propio Rouzé fundó la Afis
(acrónimo de Agence française d’information scientifique) y la revista Science et pseudo-sciences, cuyo
primer número aparece en noviembre de 1968, aún
con el nombre de Cahiers de l’Agence française pour
l’information scientifique.
Antes de ello, ya existía —y continúa existiendo—
la Union Rationaliste, asociación de la que Rouzé era
miembro y en cuyo seno fundó en 1966, junto con
Victor Leduc, la revista Raison Présente, uno de cuyos objetivos, además de la promoción de la razón y
la ciencia, era «la denuncia de las supercherías pretendidamente científicas».
Los sesenta constituían una década de formidables
avances científicos y tecnológicos: la conquista espacial y los primeros hombres en la Luna, la informática y los antecedentes de internet, la comercialización
de la píldora anticonceptiva, el primer trasplante de
corazón, la energía atómica de uso civil…, avances
que para Rouzé no se explicaban bien del todo en una
prensa abandonada al sensacionalismo comercial y no
siempre avergonzada de su complacencia con lo irracional.
El objetivo de los Cahiers era por ello aportar al
Invierno 2018/19

público no especializado los elementos esenciales
para la comprensión de la «significación humana» de
la actualidad científica a modo de una agencia independiente de prensa que publica artículos cortos de
temática variada, aunque centrados en los logros tecnológicos y la ciencia básica, y tratando de aclarar
las posibles consecuencias sociales. Se puede citar
a modo de ejemplo el texto dedicado a los avances
contemporáneos de la genética en la URSS (mayo de
1969), donde se trataba de compensar el enorme retraso acumulado en el período anterior, el de la «ciencia
proletaria» de Lyssenko, opuesta a la «ciencia burguesa» representada por la genética mendeliana. Otros temas fueron las controversias acerca de las interacciones entre el control de natalidad y la selección natural;
el uso de pesticidas en la agricultura y la prohibición
del DDT; o las proezas tecnológicas de entonces.
Pero el proyecto de agencia de prensa se termina
abandonando, y en 1978 la Afis pasa de Agence a Association, lo que se adapta mejor a los recursos humanos y económicos disponibles (pese a su carácter
comercial, pues se pretendía financiar mediante suscripciones, la agencia no funcionó propiamente como
una empresa y nunca generó ganancias).
Las pseudociencias, Afis y su revista Science et
pseudo-sciences
La pseudociencia y lo irracional no están muy presentes en los primeros números de los Cahiers. No
es hasta mayo de 1972 en que un editorial denuncia
17 el escéptico

Foto: AFIS

«falsas ciencias y paraciencias» y marca un punto de
inflexión en los contenidos de la revista, en respuesta
al crecimiento de un movimiento anticiencia y para
reivindicar lo que entienden como valores básicos de
la sociedad industrial: la razón y la ciencia. Rouzé defiende el cambio social, pero sin la ciencia y la tecnología, sin el conocimiento racional, no lo ve posible.
Sostiene además que aquellos contrarios a la ciencia
se equivocan de objetivo, pues el espíritu científico
es el del libre análisis y el rechazo de la opresión; el
conocimiento racional se ha de aplicar también a las
leyes que rigen las acciones humanas, para así lograr
un mundo más humano.
En este manifiesto, Rouzé revisa los principales
elementos de su crítica a la pseudociencia, intenta una
definición de la misma y un análisis de los factores
psicosociológicos que la envuelven y la hacen resurgir en la actualidad como si de un espejismo se tratara.
Denuncia por último el excesivo eco que brindan los
medios a las falsas ciencias, por un interés puramente
comercial. Las pseudociencias empiezan a ocupar la
mayor parte de la revista, llamada desde 1985 Science
et pseudo-sciences, para reflejar ese cambio de contenidos que venía de tiempo atrás y así «denunciar sin
miramientos las mistificaciones pseudocientíficas y el
charlatanismo disfrazados de ciencia», como parte de
lo necesario para modernizar la sociedad y elevar el
nivel cultural de las nuevas generaciones. Denuncia
por ejemplo el mito de la «memoria del agua», surgido del ensayo que Jacques Benveniste y los laboratorios Boiron llevaron a cabo en 1988 para intentar
el escéptico 18

dar una base científica a la homeopatía; o analiza en
2001 una tesis doctoral en sociología que defiende la
cientificidad de la astrología; a la vez, divulga cómo
se lleva a cabo una investigación científica real frente
a las propuestas pseudocientíficas (homeopatía, astrología, psicoanálisis, videncia…) y hace ver sus consecuencias negativas.
Rouzé la seguirá dirigiendo hasta 1999, cuando la
deja por razones de edad, a los 89 años, y es sustituido
por el autor de estas líneas. A su vez, la asociación sigue su propio camino, con las correspondientes asambleas, conferencias, etc., en la cual Rouzé es sustituido
en su presidencia por Jean-Claude Pecker, astrofísico
y miembro de la Academia de Ciencias francesa. Comienza una nueva etapa del escepticismo en Francia.
Ciencia y decisiones
El nuevo siglo trae un aumento de ciertas controversias sobre la salud y el medio ambiente (biotecnologías, pesticidas, ondas electromagnéticas, energía,
clima, vacunación, etc.), con el reconocimiento en
la Constitución francesa de un «principio de precaución». La ciencia interviene en numerosos debates
sociales y se la trata de instrumentalizar por unos y
otros, como ya hiciera en su tiempo la industria tabaquera. En general, se presentan los «buenos» como
los representantes de la sociedad civil en lucha contra
los «malos», las injusticias y las manipulaciones de
los poderes económicos y políticos.
El problema vendrá cuando los «buenos» también
empiecen a manipular y a desinformar para conseguir
sus fines, como ha ocurrido con los antitransgénicos,
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Foto: AFIS

que acusan a la ciencia de estar a sueldo de intereses
espurios, por lo que rechazan la investigación, presuntamente contaminada por intereses económicos,
políticos o sociales. Estos mercachifles del miedo están emponzoñando los debates relativos a la toma de
decisiones políticas.
Afis se bate a brazo partido en todos estos temas,
con la premisa general de que la ciencia dice cómo
son las cosas, no ordena cómo deberían ser; y aunque las decisiones políticas deben apoyarse en el conocimiento científico, no podemos pretender que la
ciencia nos dé unas conclusiones que corresponde dar
a la opinión pública, basada no solo en razones científicas, sino también políticas, económicas, religiosas
o de otro tipo. Por otro lado, una sociedad basada en
el progreso científico debe ser una sociedad de confianza en los expertos; pero, ¿quiénes son estos? ¿Los
científicos? ¿Cuáles, exactamente? ¿Periodistas, políticos, agencias oficiales, asociaciones, redes sociales?
Estas y otras son cuestiones habituales tratadas por la
Afis y su revista.
No apagar la luz del futuro
A día de hoy, Afis la componen más de mil socios,
y se organiza en comités regionales y temáticos. La
revista tiene más de 2000 suscriptores, y se distribuye además por los cauces habituales de la prensa, de
modo que se venden entre 6000 y 10 000 ejemplares
de cada número; se autofinancia y no tiene publicidad.
En su comité científico hay todo un plantel de acadéInvierno 2018/19

micos y profesores universitarios, incluidos algunos
premios Nobel.
Con frecuencia nos acusan de estar a sueldo de unos
u otros, o de tener tal o cual ideología, fruto paradójico
de nuestro rechazo a que se instrumentalice la ciencia
para una causa concreta, algo esencial para que se den
debates democráticos sobre ciertos asuntos.
Hasta aquí, el resumen de los 50 años de una actividad que seguramente se tendrá que prolongar bastante más. Terminemos con las palabras de Jean-Marie
Lehn, Nobel de química y miembro del comité de honor de Afis:
La búsqueda del conocimiento y de la verdad debe
prevalecer sobre las consideraciones actuales de lo
que la naturaleza, la vida o el mundo son o deberían
ser, pues nuestra visión de hoy ha de ser forzosamente
limitada. La ética y las leyes han cambiado y lo seguirán haciendo; son fruto del conocimiento y se deben
ir adaptando a los nuevos datos. La sociedad reaccionará a los cambios introducidos por la ciencia y la
tecnología como un gran organismo: evolucionará y
se adaptará por la presión de nuevos caminos y nuevos medios en una especie de darwinismo social. Algunos piensan que querer modificar la naturaleza resulta arrogante. La arrogancia es suponer que somos
perfectos como somos. Con toda la prudencia precisa, y a pesar de los riesgos, sopesando cada paso, la
humanidad debe continuar y continuará su camino,
pues no tenemos derecho a apagar la luz del futuro.
19 el escéptico

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ARP-SOCIEDAD PARA EL AVANCE DEL PENSAMIENTO CRÍTICO

Sección: 
ARP-SOCIEDAD PARA EL AVANCE DEL PENSAMIENTO CRÍTICO
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el escéptico 68

Invierno 2018/19

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CAZANDO MITOS EN EL AULA

Sección: 
DOSSIER EL PENSAMIENTO CRÍTICO EN LAS AULAS
Pagina final: 
43
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Dossier

Cazando mitos
en el aula
Francisco Reyes Andrés
Profesor de Secundaria. IES Gabriel Miró, Orihuela

Introducción
Normalmente se piensa que una buena cultura científica es una vacuna eficiente contra la creencia en las
pseudociencias. Sin embargo, cursar asignaturas de
ciencias en el instituto o la universidad no es un antídoto para no caer en las trampas que desde aquellas
se plantean para convencernos. Algunos estudios ponen de manifiesto una correlación entre la creencia en
cierto tipo de pseudociencias y el nivel de estudios del
individuo, incluyendo los de la rama de ciencias1. Hay
incluso múltiples ejemplos de científicos, competentes
en sus campos, que caen en los engaños en otras áreas
en las que no han desarrollado sus carreras y defienden públicamente creencias pseudocientíficas. Puede
que en parte esto sea debido a que se han aprendido
muchas ideas científicas como recetas que son certezas absolutas y no hay que demostrar. Con esta fe en
los expertos, si alguien hace afirmaciones basadas en
Fig. 1. Bandera ondeante en la Luna (foto: nasa.gov)

el escéptico 40

historias atractivas, reales o no, y damos por ciertos
sus argumentos y suposiciones, se puede llegar a hacer
creer las especulaciones más insospechadas.
Por otro lado, mucha parte de nuestra conducta se
basa más en la emoción que en la razón. Podemos ser
muy objetivos en algunos asuntos pero seguir siendo
parciales en otros. Aquí tenemos el conocido sesgo
de confirmación: todo lo que apoya nuestras ideas lo
aceptamos sin pensar, mientras que ponemos un escudo ante lo que se oponga a ellas, nos resistimos a
asumirlo y como mucho pensamos «quizá tenga algo
de razón, pero ojalá se equivoque». Así tenemos científicos que abrazan cualquier religión, o inversores, expertos o no, que caen en estafas financieras y después
siguen pensando que habían obrado bien. Y esto sin
menoscabo de que en algunas áreas sean individuos
realmente destacables.
Por estas razones es realmente útil que la educación
Fig. 2. Bandera ondeante en una campana de vacío. A
baja presión (izquierda) y a presión atmosférica (derecha).

Invierno 2018/19

incida en el pensamiento crítico y que lo haga antes de
que se asienten profundamente las creencias en falsedades, ya que después serán prácticamente imposibles
de eliminar.
Aunque entre los objetivos de la educación está formar una población con pensamiento crítico, esto no se
plasma directamente en los temarios de las asignaturas
de la ESO, el nivel formativo al que accede toda la
población. Por eso se convierte en una labor del profesorado de educación secundaria realizar actividades
en sus respectivas asignaturas para que los alumnos
puedan entrenarse en pensamiento crítico, además de
adquirir conocimientos científicos u otro tipo de destrezas, como sería por ejemplo la exposición de argumentos en un debate.
La actividad
Como pequeño ejemplo se muestra la actividad realizada en una clase de Programa de Refuerzo de 4º de
ESO del IES Gabriel Miró de Orihuela, consistente en
realizar experimentos para comprobar si son válidos o
no algunos de los argumentos que se mencionan en la
red para negar la llegada del hombre a la Luna.
El objetivo de esta actividad es doble. Por un lado se
quiere mostrar cómo algunas afirmaciones que intentan demostrar ciertos mitos se pueden poner a prueba
experimentalmente para sacar de ahí nuestras propias
conclusiones; por otro, aprendemos o reforzamos conceptos de ciencia y tecnología.
Uno de los argumentos típicos de los negacionistas
de la llegada a la Luna es el que nos dice que la bandera
que plantaron los astronautas no puede ondear. Otras
«pruebas» que analizamos fueron que los astronautas
no pueden dejar huellas profundas, pues en la Luna pesan muy poco; que aparecen sombras desconcertantes
en las fotos, en las que cada una apunta en direcciones
distintas; y que no aparece una sola estrella en el cielo
en las fotografías y que desde la Luna se deberían ver.
También buscamos pruebas de restos de los alunizajes
y, por último, comprobamos las afirmaciones en uno
de los documentales que presentan «pruebas» de la
trama corrupta que realizó la grabación de los astronautas en un estudio de cine simulando su actividad en
la Luna, para después engañarnos a todos. Los alumnos desmontaron una por una estas objeciones.
El primero de los argumentos que estudiamos fue
que en la Luna no hay aire y no es posible que ondee la
bandera que pusieron los astronautas. En la fotografía
lunar (Fig.1) se aprecia que la bandera se sostiene porque cuelga de una barra horizontal, aunque presenta
algunas ondulaciones.
Para realizar el experimento, los alumnos fabricaron
una bandera en miniatura también con una barra horizontal parecida a la que se llevó a la Luna y la introdujeron en una campana de vacío a la que extrajeron el
aire. En las fotografías tomadas en el instituto (Fig. 2)
se aprecia que el aspecto de la bandera no varía a baja
presión respecto a la que muestra a presión atmosférica, debido también en parte a la pequeña rigidez de la
Invierno 2018/19

propia bandera, como la que se llevó a la Luna.
Otro argumento de los escépticos es que las huellas
que dejaron en la Luna (Fig. 3, arriba) no pudieron ser
tan profundas puesto que los astronautas pesaban muy
poco debido a la escasa gravedad lunar.
Para observar la profundidad de una huella en gravedad lunar, otro grupo de alumnos preparó una bandeja cubierta con una capa de harina de 1 cm de espesor. Para calcular el peso que habría que colocar sobre
la bota, encontraron en una búsqueda en internet que
un astronauta con su equipamiento tiene una masa de
180 kg, y que la gravedad en la Luna es la sexta parte
que en la Tierra; por último tuvieron en cuenta que un
pie solo debe soportar la mitad del peso. Por lo tanto,
si el astronauta pesa 180 kg en la Tierra, pesará 30 kg
Fig. 3. Pisada humana en la Luna (arriba, nasa.gov), y reproducción en laboratorio: preparación (centro) y resultado (abajo).

41 el escéptico

Fig. 4. Sombras divergentes en la superficie lunar
(arriba, nasa.gov) y en el patio del instituto (abajo).

Fig. 5. Imagen lunar, sin estrellas de fondo (foto: nasa.gov).

en la Luna y la bota necesita un peso de 15 kg para la
simulación.
Sobre una bota colocaron dos pesas con una masa
de 15 kg en total sobre una zapatilla deportiva y, al
retirarlas, vimos cómo la profundidad de la huella era
parecida a la dejada en la Luna (Fig. 3, centro y abajo).
También observamos que, además de la presión ejercida, la profundidad de la huella depende de la constitución del material.
La siguiente prueba de los negacionistas que estudiamos fue la famosa foto (Fig. 4, arriba) en la que
las sombras de los astronautas no son paralelas, como
deberían haber sido supuestamente si hubieran sido

iluminados por el Sol. Vemos que una de las sombras
apunta hacia el fotógrafo y otra hacia la derecha. La
explicación que dan es que en el estudio de grabación
tenían varios focos y los falsos astronautas producían
esas sombras.
Los alumnos salieron al patio del instituto y tomaron
una panorámica (Fig. 4, abajo) con un teléfono móvil
en la que se aprecia que las sombras de dos de ellos
apuntan en direcciones muy distintas. En realidad, dos
líneas paralelas deben converger hacia un punto por
efecto de la perspectiva, igual que cuando vemos los
dos carriles de una vía de ferrocarril. En nuestra foto y
en la de los astronautas, las dos líneas convergen hacia
el Sol. Este efecto es más destacable en fotografías panorámicas como las que hemos comparado.
Otro argumento que se nos presenta para demostrar
que las fotos se tomaron en un estudio es que en las
de los astronautas en la Luna no se ven las estrellas
de fondo (Fig. 5), cuando, al no haber atmósfera, las
estrellas se ven a plena luz del día.
Para poder captar las estrellas en una fotografía aquí
en la Tierra, además de ser de noche, se necesitan tiempos de exposición largos para acumular la poca luz que
nos llega de ellas. En una fotografía nocturna (Fig. 6,
arriba) tenemos un castillo bien iluminado, por lo que
necesita poco tiempo de exposición y los objetos muy
débiles como las estrellas no llegan a salir. Para realizar una fotografía en la que aparezcan las estrellas,
tanto aquí como en la Luna, se necesitan tiempos de
exposición mucho más largos, de varios segundos
(Fig. 6, abajo). En este caso, en las fotos lunares los
astronautas aparecerían sobreexpuestos.
Además de las fotografías tomadas in situ y de las
muestras traídas a la Tierra, otra prueba de la llegada
de los astronautas a la Luna son las fotografías tomadas
desde la órbita lunar por naves más modernas, como la
Lunar Reconoissance Orbiter (Figura 7), encontrada
por los alumnos en internet, en la que tenemos los restos de la misión Apollo 17.

Fig. 6, Fotos nocturnas: con bajo tiempo de
exposición (arriba) y mayor tiempo (abajo).

el escéptico 42

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Fig. 7. Restos de la misión Apollo 17 sobre la superficie lunar (foto: nasa.gov).

Entre los reportajes que defienden la teoría de la
conspiración estudiamos el documental francés «Operación Luna»2 (Fig. 8). En el mismo se expone que
las escenas de la Luna fueron grabadas por Stanley
Kubrick poco después de haber rodado 2001 Una odisea en el espacio, debido a la incapacidad de la NASA
de poder poner a un astronauta en la Luna, incluso
se muestra cómo algunos políticos implicados, como
Vernon Walters, murieron en circunstancias poco claFig. 8. Cartel del documental «Operación Luna».

ras. Buscando información en internet se descubre
que Vernon Walters murió mucho después de lo que
se afirmaba en el documental. En realidad, al final del
documental se aclara que todo ha sido inventado, se
muestran tomas falsas del documental y cómo utilizaron grabaciones reales tomadas fuera de contexto. Con
este ejemplo se observa lo relativamente fácil que es
contar relatos con pruebas y argumentos aparentemente sólidos para demostrar una falacia.
Conclusión
Los alumnos, además de comprobar mediante experimentos e investigaciones sencillas la veracidad de
los documentos, fotos y vídeos proporcionados por
los astronautas, aprendieron y reforzaron conceptos
de ciencias y tecnología y aprendieron a presentar los
resultados de sus investigaciones.
Se puede asumir que los alumnos aceptaron las conclusiones de sus experimentos como pruebas válidas
de que el hombre llegó a la Luna debido a que previamente no conocían ni creían con fuerza en la teoría de
la conspiración.
Este tipo de actividad puede ayudar a crear opinión
sobre la veracidad de la llegada del hombre a la Luna,
pero no habría tenido efecto si los individuos hubieran
tenido creencias firmes en contra. De hecho, este tipo
de discusiones argumentativas o incluso las pruebas
aparentemente evidentes muchas veces aumenta la adherencia de los implicados a sus posiciones previas.
Entre otras razones, es importante fomentar un pensamiento crítico en etapas tempranas de la educación
porque, cuando el pensamiento mágico se afianza, ya
es muy difícil de erradicar.
Notas:
1 Cano-Orón L,et al. «Perfil sociodemográfico del
usuario de la homeopatía en España». Atención Primaria.
2018 https://doi.org/10.1016/j.aprim.2018.07.006
2 Operación Luna:
https://www.youtube.com/watch?v=6wphh-4qHlQ

Invierno 2018/19

43 el escéptico

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40

EDZARD ERNST, UN CIENTÍFICO EN CAMISA DE ONCE VARAS

Sección: 
ARTÍCULOS
Traductores: 
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Edzard Ernst,

un científico en camisa
de once varas
Inma León y Juan A. Rodríguez

Entrevista con el primer catedrático de medicina alternativa del mundo

E

dzard Ernst es un médico alemán que ejerció
como profesor de Medicina Física y Rehabilitación en Hannover y Viena. Se trasladó en
1993 a la Universidad de Exeter (Reino Unido) para
hacerse cargo de la primera Cátedra de Medicina
Complementaria, de la cual es profesor emérito desde
2012.
¿Cómo, otro médico que se pasó al «lado oscuro»?
Ni mucho menos. El profesor Ernst se crió en una familia en la que la homeopatía y el curanderismo eran
el pan de cada día. Incluso su primera formación de
posgrado la realizó en un «hospital» homeopático;
aunque, por esos azares de la vida, resultó dotado de
una innata curiosidad basada en el pensamiento crítico, y ello lo llevó a dedicar buena parte de su vida a
poner a prueba, mediante el método científico, muchas propuestas alternativas a la medicina. De todo
ello, de las consecuencias que tuvo en sus relaciones
personales y académicas en sus choques con médicos
y curanderos, e incluso con la familia real británica,
hablamos con él durante el evento Naukas Bilbao de
2018.
Agradecemos a Naukas y a Núria Manchado y Laura Morrón, de la Editorial Next Door, las facilidades
que nos han dado para realizar esta entrevista.
Dado el nombre y los objetivos de nuestra asociación, podríamos empezar hablando de pensamiento crítico. Es un aspecto que reivindicas
constantemente en tu blog y en tu actividad diaria.
el escéptico 20

¿Crees que se enseña o se debería enseñar pensamiento crítico en la escuela o en la universidad?
Sí, claro, por supuesto que se debería enseñar, algo
que no se hace en las facultades de Medicina. Cuando
yo estudié, hace cuarenta años, en Múnich, no recibí ningún tipo de formación en pensamiento crítico;
ni siquiera en el método científico. Nos limitábamos
a aprendernos datos, datos y más datos; y con tanto
dato, no había tiempo para pensar.
Hace unos pocos años, cuando aún enseñaba Medicina en el Reino Unido, por lo que recuerdo, no había
tampoco ninguna asignatura específica al respecto.
En mi época de director de departamento en la Facultad de Medicina de Viena, organicé una asignatura
de pensamiento crítico, algo bastante sencillo y que
puede resultar incluso muy divertido. Pero cuando me
marché de allí dejaron de hacerlo. Así que, por lo que
he podido ver, se da muy poco pensamiento crítico
en las facultades de Medicina. En otros campos no
sé cómo estarán. Supongo que si estudias Filosofía o
Filosofía de la Ciencia, sí que lo harás sobre esa base
de pensamiento crítico, pero tampoco estoy seguro.
En tu país, por lo que dices, os limitabais a estudiar datos y más datos, sin ninguna evaluación
crítica. ¿Por qué Alemania se ve desde el exterior
como la meca de la racionalidad y la filosofía, y por
otro lado es el paraíso de las pseudoterapias?
Es curioso. Siendo alemán de nacimiento, nunca
he considerado a los alemanes como gente particularmente racional; de hecho, somos muy emocionales y
Invierno 2018/19

Edzard Ernst

sentimentales. Creo que los anglosajones o los escandinavos son mucho más racionales; pero es solo una
opinión personal, no tengo datos sobre ello. Aunque
tienes razón: la medicina alternativa tiene un gran poder en Alemania, y alrededor del 70% de la población
la usa por lo menos una vez al año. Es una barbaridad,
porque hablo de la población general; si miras entre
los enfermos, por ejemplo entre los enfermos de cáncer, puede que llegue al 100%.
Así que tenemos una paradoja: por un lado, tú ves
a los alemanes como pensadores racionales; lo dudo,
pero quizá sea así; y por otro lado, el país es un gran
baluarte de la medicina alternativa. Quizá, si estás en
lo cierto, es que incluso una base sólida de racionalidad permite la apertura a cierta irracionalidad, porque
somos seres humanos, y debemos de tener muy grabada en nuestro interior esa necesidad de algo más allá
de lo puramente racional.
Los títulos de tus libros incluyen palabras relacionadas con lo fantástico, lo mágico: País de las
Maravillas, Truco... ¿Por qué lo de En el País de las
Maravillas, por ejemplo?
Pues por la novela de Alicia en el país de las maravillas. Estuve buscando títulos durante mucho tiempo,
y no recuerdo quién vino con la propuesta. En realidad, me gustaba La ciencia, no Un científico en el
país de las maravillas. Pero como es un libro que trata
sobre mí, lo puso así el editor. Creo que es un buen
título, porque describe en cierto modo lo que está pasando por ahí. Barajé mi buena docena de nombres.
Invierno 2018/19

Me comí bastante la cabeza buscando un buen título.
¿Crees que estamos viviendo un período en el
que la gente está en el país de las maravillas, con
todos esos movimientos de la Nueva Era y gentes
que tienen la idea de que existió una edad dorada
en la que todo era mejor, más natural, en la que no
estábamos en manos de las grandes farmacéuticas,
de todo lo artificial...?
Sí, claro, cuando respirábamos aire puro, comíamos todo natural, llevábamos un estilo de vida saludable, y teníamos una esperanza de vida de 35 años.
Decías en una entrevista con el Csicop hace unos
años que con las medicinas alternativas hay que
llegar al ciudadano de a pie, pues es el que toma las
decisiones finales sobre su salud, con frecuencia sin
el asesoramiento de profesionales sanitarios, y por
ello tratas de involucrar a los medios de comunicación. También tienes un blog. ¿Crees que llegas al
ciudadano de a pie con tu blog y entrevistas como
esta, o la gente que cree en pseudociencias y pseudoterapias es absolutamente inaccesible?
Recuerdo haber dicho eso; sí, creo que de partida
es lo correcto. Cuando llevaba publicados unos mil
artículos científicos en revistas médicas me di cuenta
de que eso está bien para determinados fines; pero así
no alcanzamos el objetivo, porque el ciudadano de a
pie, o más probablemente la ciudadana, sigue eligiendo la medicina alternativa. ¿Lo logro? Lo intento, en
la medida de lo posible. Mucho mejor que escribir en
The Lancet o en el British Medical Journal es escri21 el escéptico

bir libros como el que hemos comentado, publicar un
blog, dar conferencias…
Hago lo posible para llegar al ciudadano, pero si
te refieres al ciudadano absolutamente convencido de
las bondades de la medicina alternativa, a ese no trato
de acercarme; son inaccesibles, fanáticos que me consideran el diablo en persona. No pierdo el tiempo con
ellos. Con frecuencia, en mi blog, si echas una ojeada,
verás que aparecen comentarios de gente así, aunque
procuro que sean otros los que los rebatan, porque a
mí me cansa. Es inútil.
Continuando con la divulgación del escepticismo entre el público en general, personalmente
tratas con seriedad la medicina alternativa. ¿Qué
piensas de las campañas sarcásticas, como las de
los suicidios colectivos con sobredosis de somníferos homeopáticos?
La verdad es que los que empezaron con ello son
amigos y me llamaron para preguntarme si me parecía una buena idea. Les dije que sí, que para captar la
atención de la gente no estaba nada mal, así se daría
cuenta de la inutilidad de la homeopatía; pero que los
homeópatas sonreirían desdeñosos y dirían que lo que
pasa es que no entendemos lo que es y cómo funciona
la homeopatía. Y así ocurrió.
Pero estuvo bien, la idea se difundió a muchos países, de Japón a EE.UU., y por todas partes se le mostró al ciudadano de a pie que en esas pastillas no hay
nada, y que se lo debería pensar dos veces antes de
gastarse el dinero en ellas.
Leí en tu blog que la crítica a la medicina alternativa viene casi en exclusiva desde fuera de la
misma, que no se hace crítica desde dentro. En este
sentido, tu trayectoria resulta excepcional, porque
conociste las pseudoterapias desde dentro y después fuiste capaz de evaluarlas científicamente.
¿Conoces algún caso más como el tuyo?
No, creo que soy rara avis. Conozco a casi todos los
que investigan en medicina alternativa, porque durante catorce años fui el organizador de su mayor congreso internacional, al que venían todos a presentar sus
trabajos. Así trabé unas cuantas amistades bastante
extrañas; amistades que se truncaron en cierta medida
cuando empecé a mostrarme demasiado franco res-

pecto a la charlatanería. Estoy bastante decepcionado con todos aquellos investigadores, pues no puedo
nombrar a nadie que haya mostrado la más mínima
capacidad o deseo de crítica hacia la medicina alternativa. Ni siquiera los que investigan en acupuntura
se muestran críticos con la sanación espiritual o la homeopatía, por ejemplo. Parece que sienten como si estuvieran en el mismo barco y tuvieran que remar en la
misma dirección. Si hay algún rechazo mutuo, y estoy
seguro de que la mayoría de los acupuntores rechazan
la homeopatía, por ejemplo, no abren la boca ni alzan
la voz para criticarla.
Nos podemos imaginar lo que los terapeutas alternativos piensan de ti. Pero, ¿y el mundo académico y científico? Cuando dijiste que ibas a estudiar las terapias alternativas con una metodología
científica, ¿qué te dijeron? ¿Que era una pérdida
de tiempo y que no iba con ellos, que los pondrías
en un compromiso?
Algunos veían claro que iba a desperdiciar como
poco mi talento y mi dinero en algo que no merecía
la pena. Por supuesto, estoy en absoluto desacuerdo
con ellos. Pero otros muchos decían: «sí, también es
importante abordar esto de manera crítica, porque nos
está saliendo mucha porquería». Si buscas en Medline
lo que se publica sobre medicina alternativa, es una
auténtica plaga, por lo que es importante poder echar
mano de investigaciones rigurosas que nos digan qué
hay de verdad en esa clase de tratamientos. Así que
tenemos división de opiniones; hay todo un espectro,
pero creo que la mayor parte del mundo académico
está de mi lado, por más que alguno dijera: «¿Qué
diablos está haciendo este hombre?».
En España, la postura académica tradicional ha
sido la de no prestar atención a las terapias alternativas, la de dejarlas estar; pero desde hace uno
o dos años se han dado cuenta de la magnitud del
problema y estamos viviendo un cambio de mentalidad.
Lo que supone unos veinte años de retraso respecto
al resto del mundo (risas). Tenéis mucho por delante. Creo que el interés académico comenzó cuando el
New England Journal of Medicine, probablemente la
mejor revista médica, publicó un estudio de alguien

Me sorprende que España lleve tanto retraso en esto, y que
tan solo se esté empezando, casi treinta años después.

el escéptico 22

Invierno 2018/19

Edzard Ernst, posando con nosotros tras la entrevista (Foto: Núria Manchado)

con el que posteriormente entablé cierta amistad que
quizá ya no exista, David Eisenberg, quien mostraba
que el 33% de los norteamericanos utilizaba algún tipo
de terapia alternativa al menos una vez al año. Esto
supuso cierta conmoción en el país, con su correspondiente efecto dominó en otras partes del mundo, y llevó a destinar financiación para la investigación pública de la medicina alternativa. Cantidades importantes,
casi veinte millones al año, lo que llevó a la toma de
conciencia también en otros países. Me sorprende que
España lleve tanto retraso en esto, y que tan solo se
esté empezando, casi treinta años después.
¿Y en Gran Bretaña? Dado que has dicho que
la mayor parte del mundo académico estaba de tu
lado, ¿cómo resultó eso de que todo un heredero de
la Corona, el príncipe Carlos, se alzara contra ti y
que presionara a la gente, incluso a colegas tuyos,
para que te atacaran?
No fue una historia agradable1. No necesitaba en
absoluto meterme en problemas, ni los busqué, pero
tampoco podía esquivarlos. Me vi metido en ello, y
sentí que por dignidad y honradez tenía que plantar
cara. Me topé de repente con un expediente contra mí,
de mi propia universidad, y así me tuvieron durante
trece meses. Fue horrible, de verdad. Estoy mucho
más decepcionado por la reacción de mi propia universidad, que debería haberme defendido en lugar de
atacarme, que por la reacción del príncipe Carlos. El
príncipe Carlos es quien es y en fin… le diría unas
cuantas cosas, todas bonitas, naturalmente (risas).
Invierno 2018/19

Pero mi propia universidad… mal, muy mal.
Curiosamente, has dicho que algunas terapias
alternativas podrían funcionar para enfermedades o dolores muy específicos. Resulta muy difícil
de creer, para escépticos como nosotros, que por
ejemplo la acupuntura tenga algún tipo de eficacia. Si así fuera, ¿deberíamos asumir con ello todo
el trasfondo filosófico o mágico que la envuelve, o
existen procesos fisiológicos que lo pudieran explicar?
Desde luego que no funciona por todo el tema del
yin, el yang, los meridianos de energía y demás. Eso
no es más que la expresión de unas creencias que surgieron ante la falta de comprensión de cómo funciona
nuestro cuerpo. Hablamos de la China de hace 2000
años; los chinos no diseccionaban cadáveres, desconocían absolutamente la fisiología, así que fantaseaban. Y los acupuntores más tradicionales aún continúan con esas fantasías.
Pero hay otra escuela de acupuntura, la que se hace
llamar de acupuntura occidental, que investiga los
mecanismos neurofisiológicos. Y tienen unas teorías
bastante curiosas acerca de cómo podría funcionar la
acupuntura. Una se basa en las endorfinas, el control
del dolor y el correspondiente alivio. Hay otras, la
más sencilla, que es la de la revulsión: tengo un dolor
de muelas, me das un martillazo en el dedo gordo, y
se me pasa el dolor de muelas. Pero el estímulo en el
caso de la acupuntura no es tan doloroso como para
explicar completamente un proceso así. Más que teo23 el escéptico

rías son posibles hipótesis de cómo se podría explicar
el asunto, no explicaciones en sí. Así que en primer
lugar debemos asegurarnos de que la acupuntura funciona mejor que el placebo, lo cual no es fácil, porque,
¿qué placebo usamos en acupuntura? Elaboramos
unas agujas placebo, pero los acupuntores no estaban
conformes con ellas, así que la discusión sigue; habrá
unos 3000 estudios sobre acupuntura, y muchos de
ellos son tan malos que no valen ni el papel en el que
están escritos.
Si miras los trabajos más fiables, encontrarás algunos indicios de efectividad, por ejemplo para el dolor
crónico. Y dado que acepto la medicina basada en la
ciencia, no puedo rechazarlo por completo. Pero sigo
manteniendo que para la acupuntura tenemos unas explicaciones meramente tentativas, a pesar de que haya
algún que otro indicio que nos diga que funciona. Así
que para mí el asunto sigue abierto. No puedo dar un
veredicto final respecto a su eficacia o ineficacia. Eso
es todo.
Eso me recuerda a la frase de «se necesita más
investigación». Has invertido muchos años investigando la medicina alternativa. ¿No crees que, llegados a este punto, seguir gastando dinero en rebatir la medicina alternativa es malgastarlo, y en
cierto modo, inmoral?
Bueno, ante todo, nadie debería investigar para rebatir nada, sino para poner a prueba nuestras ideas.
Es verdad, tienes razón.
Por supuesto que no es ético, tras cierto recorrido,
seguir investigando cuando hemos llegado a la certeza de que algo no funciona. Pero, ¿cuándo se llega a
dicha certeza? Para mí, se ha llegado con la homeopatía, por ejemplo. Se ha llegado ahora, no cuando empecé con ensayos clínicos al respecto; porque de haber sido así, además, estaría admitiendo haber hecho
investigaciones poco éticas. Sin embargo, ahora tenemos datos muy sólidos, disponemos de unos 500 ensayos sobre homeopatía; algunos son positivos, pero
la totalidad de los más fiables da resultados negativos.
Ello, combinado con el hecho de que los postulados
de la homeopatía son completamente inverosímiles,
nos hace concluir que se ha llegado a la certeza de su
ineficacia y debemos decir que seguir investigando en

ello es un desperdicio de dinero y una falta de ética.
Si le preguntas a un homeópata, se mostrará en
completo desacuerdo conmigo y te dirá: «Bien, de
acuerdo, quizá no todas las pruebas sean convincentes, pero hay indicios de que podría funcionar; existe
la hipótesis de que no sé qué nanopartículas o no sé
cuál estructura secundaria o terciaria de las moléculas
que indica que si la memoria del agua, etcétera», así
que nunca zanjamos el asunto y se queda en una cuestión de opiniones. Y así es muy difícil.
Pero los fondos para investigación, por lo general,
los asignan científicos de los duros, de los que tienen opiniones tajantes sobre la homeopatía, sobre las
probabilidades de partida en una investigación y un
determinado enfoque del problema, por lo que creo
que la investigación en homeopatía se acabará. Y debe
acabarse de una vez por todas.
¿Y las terapias emocionales? Hablo por ejemplo de la Nueva Medicina Germánica y similares.
¿Has investigado en ello, o se trata simplemente de
sectas peligrosas que se deberían perseguir judicialmente?
Bueno, hay algunas sectas peligrosas. La Nueva
Medicina Germánica es un movimiento de verdad terrible. No sabría decir si es una secta, pero sí que es
peligrosa, sus postulados son racistas, incendiarios y
absolutamente horribles. Así que hay campos en los
que me negaría a investigar, simplemente porque se
trata de movimientos sectarios, tienes razón, y no
creo que nadie necesite intentar investigarlos científicamente. Sería algo inverosímil, estúpido, denigrante.
El Washington Post ha estado verificando todas
las afirmaciones que ha ido haciendo Trump desde
que juró el cargo, y han visto que lleva ya 5000
afirmaciones falsas; 5000 mentiras, decían ellos.
Eso me llevó a pensar que los periodistas estamos
siempre dispuestos a verificar las afirmaciones sobre política, pero, ¿deberíamos hacerlo también
para afirmaciones científicas?
Sí, es lo que intento hacer en mi blog, en el que
prácticamente a diario escribo sobre cosas así. Mi entrada favorita es: aparece un nuevo estudio, de hecho
hoy [14 de septiembre de 2018] ando comentando un
nuevo metaanálisis de ensayos en homeopatía, reali-

Nadie debería investigar para rebatir nada, sino para poner
a prueba nuestras ideas.

el escéptico 24

Invierno 2018/19

Edzard Ernst, firmando libros durante el evento Naukas Bilbao de 2018 (Foto: Núria Manchado)

zado y publicado por homeópatas famosos en la mejor
revista de homeopatía, llamada precisamente Homeopathy, y la conclusión general es negativa, así que ahí
no hace falta verificar nada, porque estoy de acuerdo
con esa conclusión.
Pero con mucha frecuencia, llega un nuevo ensayo
clínico que resulta positivo, y cuando analizas la metodología encuentras toda clase de sesgos, por lo que
tengo que rechazar esa conclusión. Así que mi labor
diaria es básicamente la de verificar afirmaciones, y
entiendo que es lo que hay que hacer. También creo
que queda mucho por hacer, porque mis días solo tienen 24 horas y no doy abasto. Hay unos norteamericanos haciendo algo similar, como seguramente sabréis;
su trabajo es excelente. Y animaría a los españoles a
que hicieran mucho más a este respecto.
Si quieren, pueden traducir mis entradas al español.
Sería un buen comienzo para, a partir de ahí, seguir
avanzando.
Ya sabrás que en estos días se acaban de publicar en español dos de tus libros, Un científico en
el país de las maravillas y Truco o trato, con dos
editoriales distintas.
Sí, pero me refería a mis entradas del blog, de donde se sacan textos cortos, como una nueva declaración
de Gwyneth Paltrow metiéndose otro huevo en otro
agujero2... (risas)
El original de Un científico en el país de las maravillas salió hace ya tres años. ¿A cuántos idiomas
se ha traducido hasta ahora?
Invierno 2018/19

Lo escribí directamente en inglés. Ya no me gusta escribir en alemán; prefiero el inglés para escribir,
para las conferencias, etc. Pero salió simultáneamente
en alemán, traducido por un profesional. Así que hay
una traducción al español y otra en coreano, lo que me
resulta de verdad muy curioso. Y creo que olvido una
cuarta lengua. Me sorprende, digo, porque trata de mi
historia personal, lo que interesaría en Alemania, por
supuesto, en Inglaterra... pero me extraña el interés
de los españoles: España no se ha cruzado en mi vida
más que para unos pocos días de vacaciones.

Seguimos hablando a micrófono cerrado, nos pregunta sobre el porcentaje de población que utiliza
pseudoterapias en España, su vinculación con las distintas corrientes políticas… y finalmente aparece el
Edzard Ernst más próximo, que nos descubre además
anécdotas muy desagradables con pseudomédicos y
alternativos; tanto, que seguramente no le gustaría
verlas publicadas, así que aquí terminamos esta entrevista.
Notas:
1 https://www.telegraph.co.uk/science/2018/01/17/
professor-reignites-war-prince-charles-homeopathysupport/
2 https://edzardernst.com/2017/01/what-is-it-withgwyneth-paltrow-and-the-v...
25 el escéptico

Coordinador: 
Página inicial: 
20

EL AULA COMO CATALIZADOR DEL PENSAMIENTO CRÍTICO

Sección: 
DOSSIER EL PENSAMIENTO CRÍTICO EN LAS AULAS
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Dossier

El aula como
catalizador del

pensamiento crítico  
Esther Márquez Fernández y Carlos Moreno Borrallo
Ágora International School Andorra

Un docente con pensamiento crítico duda en forma constante de lo
que sabe, no busca imponer verdades y debilita sus propios dogmas
Miguel Alberto González González

D

esde la escuela y los ámbitos educativos siempre incidimos en que preparamos a los alumnos para la sociedad que les toca vivir y queremos formar ciudadanos con valores que refuercen
nuestra sociedad. Asumimos la responsabilidad de
fomentar en ellos actitudes de respeto a la diversidad,
de lucha por que entre hombres y mujeres no existan
diferencias en derechos y deberes, y tratar de que la
empatía, el trabajo colaborativo y los valores democráticos sean pilares en sus vidas.
No parecen objetivos baladíes ni sencillos de lograr, a la par que presentamos una gran batería de contenidos en cada una de las materias. Sin embargo, es
una tarea fascinante e inspiradora.
Hay que destacar que, en la sociedad en la que vivimos, aparece un nuevo reto no menos importante
que los anteriores. En un mundo donde la información
está disponible para todos y en todo momento, surge
el problema de discernir entre la falsedad y las informaciones veraces y contrastadas. El filtro, esa herramienta de la que debemos dotar a nuestros alumnos,
es el pensamiento crítico.
Crítico proviene del griego y quiere decir ‘el que
separa lo bueno de lo malo’, es decir, el que tiene criterio; y solo se puede llegar a ello desde el análisis, la
reflexión y el conocimiento.
Si queremos formar ciudadanos libres, tenemos
que definir qué es la libertad, palabra utilizada con demasiada frivolidad. La libertad la define la RAE como
la facultad de las personas a obrar o no obrar de una

el escéptico 26

u otra manera, siendo responsables de nuestros actos.
Bajo nuestro punto de vista de docentes desde hace 20
años, para poder tomar decisiones desde la libertad es
imprescindible el conocimiento riguroso sobre lo que
queremos decidir. No podemos sentirnos libres, aunque tomemos decisiones propias, si somos engañados,
manipulados o basamos nuestros criterios en premisas
falsas o falaces.
Para llevar a cabo la Revolución industrial se necesitó de un tipo de trabajadores especializados en pequeñas tareas repetitivas, donde el trabajo en cadena
era el más eficaz para los objetivos marcados. Hoy
no debemos diseñar alumnos obedientes y sistematizados; el futuro inminente requiere de trabajos de colaboración, donde la creatividad y la visión global de
las situaciones sean las líneas para seguir.
Y todo ello pasa por trabajar desde niños la búsqueda de la veracidad en la sociedad de las informaciones
fake en internet, de los errores en los medios de comunicación por la inmediatez de cada noticia; incluso
de grupos que, muy bien organizados, diseñan y viralizan en las redes informaciones falsas e interesadas.
La reflexión crítica ha de ser la primera de nuestras
actitudes para la búsqueda de la verdad. Los adultos,
y con mayor responsabilidad los docentes, hemos de
crear estrategias para ese desarrollo personal. Es nuestra obligación que el diagnóstico médico esté muy por
encima de opiniones más o menos espirituales y estimulantes de personas sin formación sanitaria; no podemos permitir que la repetición de ideas absurdas se
Invierno 2018/19

conviertan en realidades en nuestras vidas y entornos.
Y debemos estar en primera línea para exigir a nuestros representantes públicos y periodistas que asuman
su responsabilidad y hagan uso de su propio pensamiento crítico para no hacer recomendaciones ridículas y peligrosas acerca de las vacunas, el consumo de
leche cruda o el tratamiento del autismo, el ébola o la
malaria con desinfectantes industriales.
Una sociedad crédula no es una sociedad madura.
No podrá avanzar tecnológicamente, pero tampoco
podrá hacerlo desde un punto de vista ético y moral.
Sócrates ya decía: «el conocimiento os hará libres»,
y lo expresaba desde el convencimiento de que es el
único camino hacia la evolución personal y hacia una
verdadera libertad individual y colectiva.
Todos conocemos en nuestro entorno personas que
actúan desde el convencimiento en una idea que no
surge de la reflexión ni de la comprobación, sino de la
intuición y la creencia, y sus expresiones siempre se
basan en la no discusión de hechos infundados. Son
actos de fe y no se ponen en duda. Ejercen su «libertad» sin demostraciones, sin dudas, desde el convencimiento absoluto que sale de las entrañas y no desde
la razón.
Fomentar y desarrollar el pensamiento crítico no
puede hacerse en un día ni en un mes, ni tampoco
en un año; necesitamos una vida entera. Y tampoco
puede hacerse desde un único ámbito de la sociedad:
necesitamos que la historia, la medicina, la economía,
la física, la filosofía y el resto de disciplinas apuesten
Invierno 2018/19

por que quienes ahora son niños o jóvenes sean en el
futuro líderes basados en criterios rigurosos y en opiniones fundamentadas.
La democracia no es solo votar, es también dotar
a nuestros niños de todas las oportunidades y herramientas para no ser engañados o manipulados. Esa
también es labor de los docentes.
¿Y por qué desde el aula? Porque es el ámbito propicio para la indagación, para el contraste de opiniones y estrategias, y porque los niños pasan ocho horas
diarias en los colegios.
¿Cuándo empezar? Cuando nacen. ¿Cómo hacerlo? Podemos comenzar desde las imágenes más cotidianas, como son las constantes noticias de facebook,
twitter o instagram, siguiendo por el bombardeo publicitario y avanzando en la televisión y el cine. Son
inputs muy potentes, porque los reconocen claramente y nunca se han parado a hacer un análisis de la información que reciben de ellos:
● Si un champú se anuncia como pH neutro 5.5,
¿qué quiere decirnos? ¿Es este un pH neutro realmente? ¿Qué son las teorías de Arrhenius y BrönstedLowry?
● Si una sal se nos encarece en su precio por tener
la etiqueta «NO MODIFICADA GENÉTICAMENTE», ¿compramos en libertad sin preguntarnos qué
genoma hubiesen podido modificar en una sustancia
inorgánica como el cloruro sódico?
● Si una médica reconvertida a escritora de éxito
nos vende su libro de recetas contra el cáncer adu27 el escéptico

ciendo los milagros de la alcalinidad de algunos alimentos, ¿no deberíamos preguntarnos cómo funciona
nuestro organismo antes de lanzarnos a la salvación
del jengibre o la cúrcuma? ¿No deberíamos conocer
cómo se regula el pH del organismo?
● Y si nos cobran 40 euros por una sesión con imanes para equilibrar nuestros canales energéticos, ¿deberíamos preguntar al falso terapeuta que nos explique
cómo el campo magnético empleado modifica la membrana celular para mejorar el intercambio iónico?
Definitivamente, sin pensar —y no hace falta añadir críticamente— estamos mucho más expuestos al
engaño y la manipulación. Los pequeños análisis de
hoy nos llevarán a las ideas profundas e importantes
para futuros desarrollos de los individuos y, por ende,
de la sociedad en su conjunto.
Si hacemos permanentemente incidencia en lo importante de prepararnos para la nueva sociedad, los
profesores de cualquier nivel debemos dar ese paso
al frente que se requiere para tan elevado objetivo, y
que empieza por que cada uno de nosotros aporte un
granito de arena al desarrollo del pensamiento crítico.
Ese grano de arena que, sumado con el de nuestros
compañeros, hará de ellos algo más coherente e integrado y diseñará una sociedad más justa, más libre y
más desarrollada tecnológica y humanamente.
Pero hemos de ser tan cuidadosos y rigurosos como
exigimos, y no caer en los mismos errores que queremos corregir. No podemos ser dogmáticos: para desarrollar la reflexión, no podemos plantear preguntas
cerradas; para favorecer la indagación, no podemos
imponer ideas sin argumentación.
Nuestra propuesta particular y al alcance de todos
es generar grupos de trabajo y analizar informaciones
muy cercanas a la sociedad en general y los alumnos
en particular. La predisposición a discriminar estas
informaciones es tan solo el primer paso para pensar
críticamente; después vendrá una fase de búsqueda de
información. Esta es la más importante, pues podemos
caer de nuevo en fuentes intoxicadas, por eso es muy
importante estudiar las fuentes, comprobar que quienes escriben tienen una formación suficiente para ello,
ver si hay instituciones de prestigio reconocido detrás
y realizar una pequeña investigación para interiorizar
la sana costumbre de contrastar las informaciones con

diversas fuentes, a ser posible de tendencias diferentes. Y finalmente llega la etapa más complicada: el
período de análisis de la información, el momento de
descartar la información detectada por no fidedigna y
el de crear una opinión propia.
Finalmente, sería bueno que fuesen capaces de expresar a sus compañeros sus conclusiones, en un blog
o en un canal de YouTube, insistiendo siempre en que
han de estar sustentadas con argumentos racionales y
no con fundamentos dogmáticos.
Decía Fernando Savater, haciéndose eco de un antiguo dicho, que para educar a un niño hace falta un
tribu entera. Siguiendo con este hilo, para plantear,
desarrollar y asentar el pensamiento crítico en nuestros alumnos es necesaria la complicidad de todo el
sistema educativo. Pero no podemos esperar que las
directrices surjan de las altas instancias; hemos de tomar la iniciativa y comenzar a trabajar desde nuestra
aula, como profesores y convencidos de que es nuestra responsabilidad para con la sociedad en general y
con nuestros niños en particular.
La primera piedra en el camino es saber si los profesores en su conjunto creen importante esta tarea, y
la segunda es ver si estamos exentos de prejuicios,
creencias irracionales o ideas no basadas en argumentos. Y es que, así como un docente no puede transmitir
pasión por lo que enseña si él mismo no la tiene como
actitud primordial, ni puede inculcar valores de solidaridad si no es solidario, tampoco podrá fomentar el
pensamiento crítico si este no es un claro estandarte
de su forma de pensar y actuar.
Desde el ámbito científico contamos con el soporte que siempre va en paralelo al pensamiento crítico,
que no es otro que el método que nos obliga a seguir
unos pasos de observación, información, reflexión y
posterior análisis y emisión de conclusiones, pero ello
no indica que desde cualquier área no sea igualmente
importante seguir un método para la búsqueda de lo
veraz.
Por eso es fundamental trabajar desde todos los
ámbitos del conocimiento, como la Economía para
ser capaces de evaluar la información que va desde el
pago de la hipoteca a los impuestos e intereses bancarios; la Historia, para conocerla desde distintos puntos de vista y no desvirtuar nuestra identidad como

La democracia no es solo votar, es también dotar a nuestros niños de todas las oportunidades y herramientas para
no ser engañados o manipulados.

el escéptico 28

Invierno 2018/19

ciudadanos; pasando por la Física y sus leyes conocidas, demostrables y reproducibles que nos desvelarán,
desde el conocimiento, qué tipos de ondas existen,
cuáles son un riesgo contra la salud y cuáles no, sin
generar confusiones malintencionadas, sin sembrar
el miedo infundado o que simplemente nos harán un
poco más inmunes al engaño y la manipulación.
La Filosofía, la esencia de la búsqueda de verdades, de la reflexión y el pensamiento en su más puro
estado, tiene mucho que aportar a las nuevas generaciones donde el cuidado de la espiritualidad no puede
convertirse en tiranía, abrazando cualquier ridícula
invención «holístico-emocional». La Química, capaz
de los cálculos más rigurosos, herencia de Antoine
Lavoisier, ha de desenmascarar los conceptos de diluciones infinitas relacionados con potentes brebajes
mágico-curativos por principios activos inexistentes.
La Matemática, una disciplina que se rinde al pensamiento abstracto para llegar a desarrollarse en lo
más concreto es un fuente inagotable de inmunidad
ante la creencia, y una vacuna eficaz contra la irracionalidad. Sin dejar de lado la Biología capaz de explicar el comportamiento celular sin la necesidad de
ideas peregrinas como la alcalinización alimentaria o
el regreso al consumo de leche cruda y sus riesgos de
infección. La Psicología, que como ciencia aporta terapias contrastadas y avaladas que no pueden admitir
que cualquier desalmado sin conciencia pueda relacionar la enfermedad del cáncer con nuestras emociones, convirtiéndonos en culpables de nuestra propia
enfermedad.
Y, cómo no, la Lengua, nuestro sistema de comunicación, rico en matices y expresiones que nos han de
llevar tan lejos en los significantes como en los significados, velando por la coherencia del discurso y por
la reflexión previa al mismo.
Con esto queremos decir que es una labor de equipo; mejor dicho, es un trabajo colaborativo, como
ahora nos gusta pedir a nuestros alumnos. Hemos de
diseñar una fuerte red de conocimientos y una férrea
actitud de análisis que impida que la creencia, la intuición o el pensamiento mágico se apoderen de nuestra sociedad, cuyos avances más importantes siempre
tuvieron su nacimiento en la razón y el pensamiento
libre.

Las competencias clave entraron en nuestro sistema educativo hace años, y en ello seguimos. Asumir
las competencias son un objetivo que en su fin conlleva hacer ciudadanos competentes. Pero, ¿es competente el alumno que conoce las estructuras gramaticales del inglés, o quien habla y escribe en inglés con
fluidez? ¿Es competente el alumno que sabe resolver
ejercicios de reacciones ácido-base, o quien es capaz
de poner en duda los efectos del bicarbonato sódico
sobre la sanación de graves enfermedades? ¿Ser competente es conocer las reglas del baloncesto, o jugar
al baloncesto?
De la misma manera, la repetición de contenidos
sin el profundo trabajo de la indagación y el pensamiento crítico no nos llevará a formar alumnos competentes.
Robert Osserman, profesor de la Universidad de
Stanford y director del Mathematical Sciences Reserch Institute, decía en su libro La poesía del universo que para poder disfrutar de la belleza del mundo
submarino, de sus arrecifes y sus colores debemos
sumergirnos y bucear bajo las aguas. Pero tendremos
una visión borrosa, a menos que alguien nos proporcione unas gafas de buceo, y así el paisaje submarino
se mostrará en su máxima belleza. Asimismo, con esta
visión tan nítida, el cerebro permite un funcionamiento de nuestra imaginación más allá de sus límites naturales.
Osserman se refería a las matemáticas como la herramienta maravillosa capaz de obrar ese prodigio,
pero nosotros pensamos que también es aplicable al
pensamiento crítico y la cultura científica, que nos
permitirán disfrutar mucho más de lo cotidiano y llegar más lejos de lo que ven nuestros ojos. Mirar con
la razón nos aportará nuevas ópticas, más bellas y más
cercanas a la realidad.
De modo que uno de los más elevados objetivos
debería ser instaurar en las nuevas generaciones, en
los niños y adolescentes, esas gafas de buceo como
algo natural, que los acompañe en sus vidas y que permitan que la curiosidad marque sus caminos y que el
pensamiento racional los guíe e impida que caigan en
el abismo de la sinrazón.
Y todo comienza en un aula.

Para plantear, desarrollar y asentar el pensamiento crítico
en nuestros alumnos es necesaria la complicidad de todo el
sistema educativo.

Invierno 2018/19

29 el escéptico

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26

ENCUENTRO DE RedUNE

Sección: 
PRIMER CONTACTO
Traductores: 
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ENSEÑANDO A PENSAR CRÍTICAMENTE

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DE OCA A OCA
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De oca a oca

Félix Ares de Blas

Enseñando a pensar

críticamente
Porque en la mucha sabiduría hay mucha angustia, y quien aumenta el conocimiento, aumenta el dolor.
Eclesiatés 1:18

Estudiar en tiempos de Franco

N

o soy experto en cómo enseñar a pensar críticamente a jóvenes. Mis experiencias se decantaron por la formación a adultos, pero sé
que esta revista la leen profesores que sí son capaces
de hacerlo. Mi intención aquí es exponer mis problemas, para que ellos —los que de verdad saben— saquen provecho de mi experiencia personal. Tan solo
pretendo ser una muestra de los alumnos que hemos
pasado por el sistema ¿educativo? franquista. Estudié
en un colegio de frailes y curas agustinos. En muchos
campos, los religiosos resultaron ser unos magníficos
profesores. Por ejemplo, todavía recuerdo al profesor

el escéptico 10

de química que disponía de un magnífico laboratorio
donde nos enseñaba multitud de experimentos y, vistos con la perspectiva que da el tiempo, creo que lo
que pretendía en el laboratorio era más sorprendernos
para motivarnos que entender unas reacciones que
exigían, sin duda, codos y libros. En estos momentos
me vienen a la memoria dos experimentos. Uno fue
sacar un trocito de sodio de un frasco con benceno
y meterlo en agua; inmediatamente ocurría una explosión de color rojizo espectacular1. El segundo que
recuerdo era mucho más psicológico, y hoy estaría
prohibido hacerlo porque el mercurio se considera un

Invierno 2018/19

metal peligroso. En una mesa ponía un frasquito de
aproximadamente medio litro, que estaba relleno hasta la mitad, y nos pedía que lo levantáramos. Ninguno
lo logró a la primera; todos a la segunda. La explicación que nos dio fue que al ver algo tan pequeño
preparamos nuestros músculos para levantar un frasco
que debería pesar en torno a un cuarto de kilo, pero
realmente pesaba 3,375 kg. Una cantidad que todos
podíamos levantar, pero que no nos esperábamos, por
lo que resbalaba y se nos caía de la mano. Me fascinó.
Como hice tantas preguntas, el profesor me invitó a ir
los domingos por la mañana, tras la misa a la que teníamos que ir obligatoriamente —y a veces ejercer de
monaguillo, sí, qué le vamos a hacer—, para preparar
los experimentos de la semana siguiente. Mi ayuda,
más que nada, era decirle si lo había entendido y si
me gustaba o no. Aprendí muchísimo con él, pero no
es que aprendiera en el laboratorio, es que aquellos
experimentos me motivaban a estudiar. Aprendí porque estudié. Y porque al estar yo solo con el profesor
me sentí importante. El orgullo creo que es una importante faceta de aprendizaje.
También recuerdo a dos profesores de latín. El primero fue el que me dio en lo que entonces se llamaba tercero de bachillerato. Era un muermo. Contaba
la gramática descontextualizada. Puras fórmulas que
había que seguir. Me aburría como una ostra. Logré
aprobar, pero fue con poco más de un cinco. Al curso
siguiente, nos dio latín un profesor con cara de bruto y pinta de llamarse Otto y ser de la Baja Baviera.
Nos hizo ir leyendo, poco a poco, La guerra de las
galaxias. ¡Perdón! La guerra de las Galias. ¿En qué
estaría yo pensando? Nos obligaba a hacer fichas con
cada una de las palabras de una frase, nos pedía que
las barajáramos y que después las leyéramos en el

Invierno 2018/19

nuevo orden. Y normalmente tenía sentido. ¡El latín
era inmune al orden de las palabras! Un poco lo ha
heredado el español y por eso a veces el inglés se nos
atraganta: es demasiado rígido. Eso le servía a Otto
para explicar lo que eran el nominativo, el dativo y
el acusativo. El caso indicaba su función con independencia del orden en la frase. Y así aprendimos el
famoso Rosa, Rosae, Rosam. Cuando nos contó el
«Alea jacta est2» nos explicó cómo Julio César tuvo
que llegar a Roma y que al pasar el Rubicón ya no
había vuelta atrás. Cada frase se contextualizaba.
Cada frase era una historia. Aprendí (?3) latín, saqué
sobresaliente. Con un profesor suspendí y con otro
obtuve sobresaliente. La influencia del profesor es
manifiesta. Y, en su día, al leer El nombre de la rosa
de Umberto Eco, logré semientender aquella enigmática frase final de la obra donde dice «stat rosa pristina nomine, nomina nuda tenemus». ‘De la rosa solo
queda el nombre, solo tenemos el nombre desnudo’.
La logré entender a medias, pero a la mente me vino
aquella muchacha-rosa (¿desnuda?) que tanto impacto causó en Guillermo de Baskerville. Al final, el
amor. ¿O habría que decir sexo?
Pero no todos fueron buenos profesores. Recuerdo
con cierto horror al profesor de Historia que nos hacía
poner las manos con los dedos hacia arriba y nos golpeaba con una regla. Y no, lo grave no era la regla. Tal
vez el refrán español de «la letra con sangre entra» no
esté del todo descaminado. Lo grave es que, por ejemplo, nos hizo aprender la lista de los reyes godos y no
hizo ni una sencilla mención a quiénes demonios eran
los godos. Todavía recuerdo perfectamente a Ataúlfo,
Sigerico, Walia, Teodorero, Turismundo… y el de las
zapatillas de andar por casa: Wamba. Lo que también
recuerdo es que la clase era a las cuatro de la tarde y

11 el escéptico

me dormía. El tío era un muermo, un mal profesor.
¿Qué pensarán mis alumnos de mí?
Cada alumno, como si fuéramos del Opus, tenía un
director espiritual que nos aconsejaba. El mío era un
fraile joven que entendía nuestro mundo. Era un tío
al que recuerdo con cariño. Casi nunca coincidimos
en ninguna idea4 pero le recuerdo con empatía: nos
escuchaba; discrepábamos con respeto mutuo. Hubo
una temporada, allá por los dieciséis años, que me dio
por leer libros sagrados de distintas religiones: el Popol Vuh, libro sagrado de los mayas; el Libro de los
muertos egipcio; los mitos griegos —mi apellido Ares
aumentaba mi interés— ; mitos romanos; el libro de
Manes, las herejías de Arrio, el Corán, el libro tibetano de los muertos… y quise leer la Biblia; pero en la
biblioteca del colegio me dijeron que tenía que pedir
permiso a mi director espiritual, pues la Biblia estaba en el Índice de libros prohibidos. Fui a hablar
con mi director y me consiguió permiso del obispo
para poder leer la Biblia. Leí gran parte, ¡vaya rollo!
Me gustó el Génesis, pues tenía cierto sabor a cosmología similar a otros libros sagrados; una cosmología
burda e infantil, pero me resultó interesante. También
era interesante, aunque el colmo de lo inverosímil,
la historia de Noé. Me sorprendió el Cantar de los
cantares —en la época franquista era difícil conseguir
literatura pornográfica o similar y la encontré en la
Biblia5—. Y me gustó el libro que gusta a los ateos: el
Eclesiastés. Tal vez potenciado por la canción Turn,
turn, turn, compuesta por Pete Seeger. Dicho sea de
paso, y sin ánimo de polémica, esta canción fue el germen de mi tesis doctoral Un método para disminuir la
redundancia en textos escritos en castellano. Ahora,
al recordarlo, me sorprendo. Para solucionar un tema
del castellano, me inspiró una canción en inglés. Qué
extrañas y apasionantes vueltas da la vida.
Mi director espiritual era una persona extraordinaria. Ante mis dudas, que apuntaban a un ateísmo
irredimible, me nombró su ayudante en la revista Tolle Lege que editaba el colegio, y así me convertí en
el subdirector de una revista cristiana. Mis artículos
eran poco cristianos. Eran más bien rebeldes, ateos;
vistos con la perspectiva que da el tiempo, muy infantiles. Recuerdo que hice una crítica de una exposición
de cuadros en las que me reía a la cara del autor de

las pinturas —qué malos éramos el pintor y yo—; sin
embargo, la exposición siguiente fue de Tàpies y me
encantó. ¡Sorprendente! Y contaba cuentos sobre distintas utopías, sobre mi incomprensión de no comer
carne en Semana Santa, sobre lo absurdo del politeísmo cristiano llamándose monoteísmo… y el director
jamás me censuró nada. Todo salió publicado. Cuando
acabé el colegio me enteré de que mi director espiritual, monje agustino, había abandonado la Orden para
casarse con una chica a la que yo había conocido de
refilón. ¡Chapeau! Me gustaría felicitarle y darle las
gracias por lo mucho que me ayudó a ser ateo. Pero ni
siquiera con internet soy capaz de encontrarle. Cuando terminé el colegio todavía faltaba por publicarse
el último número de Tolle Lege del que fui colaborador. Cuando lo recibí, me encontré con el sorprendente editorial de mi director espiritual que decía, y
trato de citar textualmente, «nuestro buen amigo Félix
Ares ha acabado sus estudios y comenzará Ingeniero
de Telecomunicaciones. Él siempre se ha considerado
un tecnólogo. Se equivoca; él es y siempre ha sido
un filósofo, un humanista. Le deseamos un gran porvenir. Sabemos que es capaz de triunfar en cualquier
cosa que emprenda. La técnica ha ganado una gran
persona, las letras lo han perdido».
Pero lo que de verdad me hizo ateo fue el profesor
de Formación del Espíritu Nacional (FEN). Una exaltación de lo español. Los españoles éramos los mejores, los más laboriosos, los más entregados, los más
creyentes, los únicos; y Franco, su mejor caudillo, con
una historia falseada para que todo encajase en la idea
de un español superior y heredero de los mejores genes. Aquella asignatura era la única que no era impartida por un agustino, sino por un falangista. Aquel tipo
de bigote fascista fue la gota que desbordó mi capacidad de creencia y me convirtió en ateo. En una clase
nos habló del Génesis —que yo acababa de leer— y
a continuación empezó a reírse de los evolucionistas
que decían que los hombres descendían de los monos.
«Yo he visto a los monos descender de los árboles,
pero no a los humanos descender de los monos; los
monos son muy bajitos y no se puede descender de
ellos». Más que lo que decía era la chulería con la que
lo decía. Me desagradó profundamente. Me suspendió. Mi único suspenso en junio en el bachillerato.

Quise leer la Biblia; pero en la biblioteca del colegio me
dijeron que tenía que pedir permiso a mi director espiritual,
pues la Biblia estaba en el Índice de libros prohibidos.

el escéptico 12

Invierno 2018/19

¿Y qué me dicen de la filosofía? Me encanta poder pensar y razonar, y me encanta que me enseñen
a hacerlo. Creo que esa es una de las misiones de la
filosofía. Unos de mis grandes descubrimientos fueron Francis Bacon y Karl Popper. ¿Pero qué me dicen
de la filosofía franquista, que yo estudié, en la que
lo único que contaban era una especie de historia de
las ideas filosóficas edulcorada y en la que los buenos
eran los que se aproximaban a las ideas cristianas y
los malos, los otros? Solo historia descontextualizada.
Demócrito hablaba de átomos y Heráclito del cambio, pero todo sin contexto, sin una mención a lo que
conocían o desconocían. Una historia de frases, sin
discusión, sin contraste, sin crítica. Y por supuesto,
tras Kant solo había el vacío, no fuera a ser que nos
diera por leer a Marx o Bertrand Russell.
La filosofía, en mi opinión, debe ser la clave para
la discusión de ideas encontradas, para fomentar el
espíritu crítico. Pero eso nunca lo tuvimos en el franquismo. Para ellos, Platón o Sócrates eran muy buenos porque de algún modo evocaba el cristianismo.
En Platón quizá les recordase la cueva (¿la caverna?)
y las sombras (¿las del oscurantismo medieval?). Pero
lo que nos contaban en filosofía en el franquismo
nunca fue discusión, nunca fue polémica, nunca fue
discrepancia… siempre fue el parecido con el catolicismo.
Y quien dice franquismo puede, por extensión,
decir nazismo, leninismo y, mejor aún, estalinismo,
régimen de Mussolini, régimen de Vichy… y, ¿por
qué no?, de Mao. Del famoso libro de Mao que fui
a comprar a Francia y me arriesgué a ser castigado
penalmente por pasarlo a través de la frontera6.
Creo que la filosofía es básica para la formación en
espíritu crítico, probablemente la mejor herramienta
de la que disponemos. Pero debemos tener claro que
la filosofía a la que nos referimos es la que promueve
discusiones, la que promueve el enfrentamiento y la
que demuestra a los alumnos que hay muchas ideas,
no todas de igual valor. Y la que obliga a los alumnos a defender ideas con las que no comulgan7. Se me
olvidaba: y la que enseña que las personas son respetables, sus ideas no8. Las ideas imbéciles no son
respetables ni hay por qué respetarlas. Tenemos que
respetar al que dice que el Reino de los Cielos es de

los pobres de espíritu, aunque nos parezca una sandez.
Una sandez porque el Reino de los Cielos no existe,
y una sandez porque los pobres de espíritu son eso:
pobres de espíritu, incapaces de innovar, incapaces de
pensar por su cuenta, incapaces de contribuir a mejorar la sociedad. El cristianismo y el islam son nefastos
para fomentar el espíritu crítico y por lo tanto la creatividad o el progreso.
Tengo muy claro que hay que formar a los alumnos
en espíritu crítico. Lo que ya no tengo tan claro es
cómo hacerlo. No sé si lo bueno es someterlos a ideas
distintas en una asignatura de filosofía o someterlos a
algo asqueroso como la Formación del Espíritu Nacional, impartida por un facha nacionalista, para que
uno termine asqueando de su nacionalismo y de su fe.
En mi historia personal, el que me obligaran a estudiar
FEN e ir a tétricos ejercicios espirituales me llevó al
ateísmo y a no creerme nada por fe. Todo tenía que
pasar por un tamiz racional.
Pero es obvio que la solución para que los alumnos
piensen críticamente no es sumergirlos en ejercicios
espirituales o en asignaturas de FEN. Si fuera así, todos mis compañeros de clase serían ateos, y la realidad no es esa. Es cierto que un porcentaje no despreciable de alumnos nos volvimos ateos y críticos, pero
el resto —la mayoría— continuaron con sus creencias
y su fe en cosas insostenibles. La evangelización parece que surte efectos. Así que aquí veo el primer gran
problema para enseñar espíritu crítico: no puede haber una única forma de hacerlo, puesto que no hay una
única clase de estudiantes. Podríamos pensar que en
una escuela laica donde la fe y la alabanza a los «pobres de espíritu» no tengan lugar es posible que sea
mejor; pero seguro que hay una minoría que rechazará
lo que se dice. Seguro que nos encontraremos con el
«efecto tiro por la culata» (backfire effect). El éxito
al enseñar espíritu crítico va a depender mucho de
cada alumno, de lo profundas que sean sus creencias
y de su capacidad para el cambio.
Para preparar este texto me conecté a Google Scholar y busqué artículos donde se explicara cómo enseñar a pensar críticamente. Encontré cosas interesantes, que esencialmente coinciden con lo que yo intentaba hacer en el Museo de la Ciencia de San Sebastián
(KutxaEspacio). Los dos mejores, en mi opinión, son

La filosofía franquista era una especie de historia de las ideas
filosóficas edulcorada y en la que los buenos eran los que se
aproximaban a las ideas cristianas y los malos, los otros.

Invierno 2018/19

13 el escéptico

(Foto: Agneta Von Aisaider, https://www.flickr.com/photos/29327835@N08/)

estos: 12 Strong Strategies for Effectively Teaching
Critical Thinking Skills9 y 25 Of The Best Resources For Teaching Critical Thinking10. Pero creo que
pecan de lo mismo que pecaba yo en el museo, de
considerar que la misma técnica sirve para todos los
alumnos, y eso no es cierto. Cada alumno es diferente.
Cada alumno necesita una motivación distinta. Creo
que esto lo saben todos los buenos profesores, pero
también creo que es imposible de aplicar puesto que
hay un aula con muchos estudiantes, el tiempo es limitado y es imposible atender a cada uno de ellos de
manera personalizada. Pero entre el «todos iguales»
de la clase magistral y el «cada uno distinto» del profesor particular hay muchas situaciones intermedias.
Descubrir esas situaciones y cómo actuar en cada una
de ellas sería muy importante. He tratado de buscar
qué había sobre tipologías de alumnos respecto a la
posibilidad de enseñarles a razonar críticamente y no
he encontrado nada (no digo que no lo haya). Aquí
veo un gran campo de investigación. Lo primero que
debiéramos hacer es encontrar qué variables son las
que influyen en la capacidad de los alumnos para la
crítica, para adquirir ideas nuevas y rechazar las
antiguas. Pero no tengo ni idea de cuáles son y cómo
medirlas; tal vez habría que explorar su compromiso con una fe religiosa, el número de libros y cómics
el escéptico 14

que leen, qué tipos de ideología apoyan sus padres, su
clase social, a qué partido político votan, qué tipo de
música escuchan, qué videojuegos practican, si tienen
novio/a o no, las creencias del novio/a...
Tras descubrir cuáles son las variables que más
influyen en la posibilidad de que una persona llegue
a ser un pensador crítico habría que establecer unas
tipologías. Probablemente para ello las matemáticas
vengan a nuestra ayuda con los «algoritmos de agrupamiento» (clustering11). En criminología se estaba
en una situación similar. Era interesante poder agrupar los diversos tipos de criminales en grupos para
saber cómo actuar con cada uno de ellos, pero la tarea
fue titánica y duró siglos. Entre los primeros intentos
están los de Lombroso12, que fueron tremendamente
criticados, entre otras cosas por racistas; pero el hecho
es que puso sobre la mesa la posibilidad de crear tipologías de delincuentes. Canter logró establecer una
tipología de asesinos en serie utilizando técnicas de
clustering13. Espero que algo similar pueda hacerse
con los alumnos. Después de ello habrá que investigar
cuál es el mejor método para llegar a cada uno de los
tipos. Luego habrá que fabricar herramientas para que
el profesor sepa a qué tipo pertenece un alumno de
forma rápida y sencilla… y después el profesor deberá aplicar todas sus habilidades para conseguirlo. Tal
Invierno 2018/19

vez haya que dividirlos en aulas distintas, tal vez se
necesiten unas asignaturas complementarias distintas
para cada tipo de alumno. Soy consciente de que esto
es una gran investigación que puede durar décadas o
no llegar a nada.
En fin, desde mi posición de humilde europeo-casiblanco, ex cristiano, ex nacionalista, ateo, y pérfido
que casi no cree en nada, te he expuesto mi evolución
en la escuela… te pido que tú, como profesor, tengas
en cuenta mi relato para conseguir que tus alumnos
tengan espíritu crítico. Y si terminan superándote y
fastidiándote con ideas contrarias a las tuyas, siéntete
orgulloso; has conseguido el culmen de un profesor:
que los alumnos te superen.
En un curso de verano de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo en el Palacio de la Magdalena, en mi ponencia «El legado del siglo XX», defendí que en la España actual los «científicos se hacían
a pesar del sistema educativo», no con la ayuda de
dicho sistema. Entre el público asistente hubo «división de opiniones»; pero no trataron de agredirme a
la salida o de «cortarme las orejas», como ocurrió en
aquel famoso curso de verano de El Escorial, donde
hablamos de ovnis. Espero que mi cínica opinión en
cuanto a la capacidad del sistema educativo —religioso o laico— de crear personas con espíritu crítico sea
falsa. Espero que los profesores actuales sean capaces
de transmitir a sus alumnos la capacidad de discrepar,
empezando por discrepar de los profesores; la capacidad de pensar de modo diferente, de enfrentarse a
lo establecido, de ser un poco raro y llevar una vida
social plena, de discrepar de lo establecido y de ser
capaz de llevar a tu lado a un chico/chica realmente
bella… demostrar que el espíritu crítico no está reñido
con el éxito social, demostrar que los científicos no
son tarados como los de la serie Big Bang, con gags
tan malos que en la banda sonora deben ir risas para
indicarnos cuando reírnos; prefiero mil veces que los
alumnos listos piensen que se parecen al Einstein, faltón y maleducado, de la serie alemana14.
La conferencia más motivante para los alumnos la
vi en el Kutxaespacio, el museo de la ciencia de San
Sebastián. Invité a un conocido científico. Era un poco
tarde y salimos a la puerta a ver si llegaba. Lo hizo en
un flamante coche rojo con una rubia bella, muy bella,
a su lado. Después habló de motivar y no sé qué, pero
ya daba igual; el mensaje motivador lo dio con su llegada: un lujoso coche y una rubia despampanante; lo
que transmitió fue: los científicos no son unos tarados
antisociales (al estilo de Big Bang).
No me cabe la menor duda de que entre nosotros
hay profesores que logran atraer a los alumnos hacia
«el lado oscuro de la fuerza» (léase espíritu crítico),
y en estos momentos pienso en Eugenio Manuel Fernández Aguilar, que atrae el interés de los alumnos
por la ciencia contándoles historias motivadoras y
sorprendentes; Andrés Carmona, que les hace juegos
de magia; Claudio Pastrana, que los lleva al paseo marítimo de Montevideo y les hace poner el sol y los planetas a distancias a escala; Andrés Sanjuán, el recién
Invierno 2018/19

fallecido Eustoquio Molina, Jorge Frías… seguro que
hay otros, pero son los primeros que me han venido a
la mente. Un abrazo a todos ellos.
Notas:
1 https://www.youtube.com/watch?v=UnS2n3NnDiU
2 Si creemos a Plutarco, Julio César nunca dijo lo de
«Alea jacta est», sino una frase griega que significa «los
dados están en el aire». Me gusta mucho la frase griega
que al parecer era del comediógrafo Menandro, uno de los
favoritos de César.
3 No estoy seguro de haber aprendido algo.
4 En unos ejercicios espirituales, nos pilló jugando al
«hijoputa» a las tres de la mañana. Se sentó a jugar con
nosotros. Nosotros formamos un grupo de investigación
parapsicológica y de ovnis que se llamaba ¡Mehr Licht!, en
honor a las últimas palabras de Goethe. Y nos pidió que
hiciéramos lo que quisiéramos, jugar al «hijoputa» o no ir
a misa; pero que dejáramos a los demás alumnos en paz,
que no trascendiera nuestro desprecio a las chorradas que
decía el dominico director de los ejercicios y que tan solo
hablaban de muerte y de infierno. Un infierno negro que me
recuerda las horribles semanas santas negras y oscuras
de la España profunda: Andalucía, Astorga, León… Esas
vírgenes con manto negro me ponen los pelos de punta. Me
recuerdan a Cibeles y a los creyentes que se emasculaban
para satisfacer a la diosa.
5 Para continuar leyendo literatura pornográfica tuve que
aprender francés y leer las obras famosas del Marques de
Sade: Justine; Juliette –la nueva Justine–,… o las obra de
Pauline Reage L´Histore dô… Francia era la puerta para la
pornografía y la libertad. Tras la pornografía vino «El Ruedo
Ibérico» y terminé trayendo a España desde Hendaya el
horrible y absurdo Libro Rojo de Mao; entonces no pensaba
que era ni horrible ni absurdo; sencillamente, era lo prohibido.
6 Todavía recuerdo la tensión que padecimos cuando
pasamos por la frontera con el Libro Rojo de Mao y otros
libros de «El Ruedo Ibérico» en el maletero. Los grises
nos miraban. La tensión era obvia. Abrieron el maletero.
No encontraron nada. Los libros estaban disfrazados
de compras de bebidas en «Geant Casino». Pasamos.
Recuerdo el temor que infundía la policía política de Franco.
7 Al final resulta que los odiados estadounidenses nos
llevan ventaja. Llevan decenas de años haciendo que los
alumnos defiendan ideas contrarias a las propias.
8 Savater, Fernando. «Opiniones respetables». El País, 2
de julio de 1994.
9 https://globaldigitalcitizen.org/12-strategies-teachingcritical-thinking...
10 https://www.teachthought.com/critical-thinking/25resources-for-teaching-...
11 https://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Algoritmo_
de_agrupamiento
12 Mulet, A. J. (2018). «Tipología de criminales según
Cesare Lombroso» https://www.psicoactiva.com/blog/
tipologia-de-criminales-segun-cesare-lombroso/
13 Perfiles criminales: FBI vs David Canter. (2010). https://
casoabierto.wordpress.com/2010/04/08/perfiles-criminalesfbi-vs-david-canter/
14 https://www.axn.es/programas/einstein
15 el escéptico

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ENTREGA DEL PREMIO MARIO BOHOSLAVSKY A CLARA GRIMA

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PRIMER CONTACTO
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Primer contacto
Entrega del premio Mario Bohoslavsky a Clara
Grima
El pasado 15 de diciembre tuvo lugar la entrega a
Clara Grima del Premio Mario Bohoslavsky en el Salón de Actos de la Facultad de Ciencias de Granada,
durante la celebración del evento Desgranando Ciencia 5. Los socios que se habían desplazado al evento
subieron al estrado a entregar la placa a la divulgadora.
Durante la pasada Asamblea General de Socios de
ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico, celebrada en Albacete el pasado 14 de abril, se
decidió reconocer su lucha a favor del pensamiento
crítico, la ciencia y la razón. Clara Grima, en su extensa carrera como divulgadora, ha trabajado para hacer
la ciencia más accesible a todo el mundo, y ha procurado dar visibilidad al papel de las mujeres dentro
de la misma. Ha escrito hace poco, junto a Enrique
Fernández Borja, Las matemáticas vigilan tu salud
(Next Door), donde explica cómo se propagan las enfermedades, y cómo el número de personas vacunadas
incide en esta difusión.
Mario Bohoslavsky da nombre al premio que otorga
la Asamblea General de socios de ARP-Sociedad para
el Avance del Pensamiento Crítico a aquellas personas, ajenas a la asociación, que se han distinguido por
impulsar el desarrollo de la ciencia, el pensamiento
crítico, la divulgación y la educación científica. Este
premio se instituyó en 1996, y la lista de premiados se
puede consultar en nuestra web1.
Jorge J. Frías
Suso Fernández, en Telemadrid
El programa LaOtra Ciencia de Telemadrid2 entrevistó el pasado 15 de diciembre a Suso Fernández,
titular de la farmacia Rialto de Madrid, pionero de la
no dispensación automática de productos homeopáticos.
En la entrevista, Suso argumenta que la homeopatía responde a una «creencia inventada», cuyo apoyo
conceptual proviene de Samuel Hahnemann, médico
aprendiz de químico y farmacéutico que aproximadamente doscientos años atrás esbozó los principios
de funcionamiento de la misma. Por aquella época, la
medicina básicamente era aún un conjunto de prácticas precientíficas que, en muchos casos, más que curar, podía —como poco— hacer alguna que otra «fechoría» a los pacientes. Menciona Suso algunas prácticas como las sangrías, purgas, lavativas o el uso de
sanguijuelas. Aún no se conocía el potencial origen
infeccioso de las enfermedades; ni siquiera los microbios, la vacunación, o la cirugía, entre otros ejemplos,
habían entrado en la escena del conocimiento médico.
El momento de Hahnemann se sitúa por tanto en un
periodo en el que no parece exagerado decir que el
«palo de ciego» era casi la técnica que más a mano
el escéptico 6

Marisa Marquina, Antonia de Oñate y Juan A. Rodríguez

se tenía para enfrentar el deterioro de la salud y la
enfermedad.
En consonancia con lo anterior, Suso refiere que,
en situación de enfermedad extrema, la medicina conocida en la época podía acabar con el paciente por la
ignorancia de los procesos biológicos, cruciales para
el cuidado de la vida, que en unos años empezaron a
conocerse. Es posible que, impactado por la crueldad
de las prácticas de entonces, Hahnemann comenzase a vislumbrar la opción de no intervención, de no
hacer nada frente al deterioro y la enfermedad como
ejemplo de práctica médica no invasiva que, por lo
menos, respetaba la tendencia a la recuperación del
cuerpo cuando no había enfermedad muy grave o la
edad permitía dar aún un respiro a la vida.
Desde su formación y experiencia como farmacéutico, Suso Fernández apela a dos principales razones
para no vender homeopatía en farmacias. La primera
es de carácter ético, dado que los productos homeopáticos no son compuestos con un principio activo de
eficacia terapéutica (a fin de cuentas, la multidilución homeopática de cepas en agua es un proceso que
transita por derroteros que nada tienen que ver con
la lógica del conocimiento). La segunda razón es de
carácter legal, dado que la legislación vigente impide
que se comercialicen y vendan productos sin registro
sanitario, y los compuestos homeopáticos no lo tienen. Por tanto, las situaciones de venta en farmacias
de productos que no son fármacos responde a un proceso irracional, ajeno a los pilares del conocimiento
médico.
En la parte final de la entrevista, Suso subraya la
importancia de aprender a aceptar que hay procesos
que se pasan con el tiempo, sin necesidad de recurrir
a compuestos que en no pocos casos lo más que van a
poder hacer es aliviar algún síntoma. Además, la medicina no tiene cura para todo y no siempre la medicalización tiene por qué ser la mejor opción. El factor
explicativo, la mejora de la comunicación en los actos médicos, es posible que pueda ayudar a minimizar con el tiempo la tendencia a recurrir a técnicas
homeopáticas en las que la escucha se valora como
práctica generadora de alivio emocional. Y por ahí se
cuela un montón de pseudociencia, de pseudoilusión.
Gracias, Suso, por tu labor.
Marisa Marquina
Encuentro de RedUNE
Las sectas aíslan al sujeto del mundo de libertades,
del conocimiento, de la moral, y lo imbuyen en un
régimen totalitario. Ocultan información, mienten,
provocando en la víctima un consentimiento desinformado y, sobre todo, irrevocable; en definitiva, una
pérdida de libertad.
Quizá sea esta la idea más clara que sacamos tras
nuestra asistencia al Encuentro de la Red de prevenInvierno 2018/19

autores: 
Coordinador: 
MARQUINA MARISA, DE OÑATE ANTONIA, RODRÍGUEZ JUAN A.
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6

Editorial

Sección: 
EDITORIAL
Traductores: 
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5
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Editorial

E

ntre los últimos acontecimientos dignos de reseñar en el ámbito del escepticismo y las pseudociencias, hay uno que destaca de manera sobresaliente sobre cualquier otro: el plan del Gobierno de
España contra las pseudoterapias. Con él se pretende
eliminar cualquier uso y promoción de las pseudociencias en los centros sanitarios, perseguir el intrusismo
profesional, luchar contra la publicidad de las mismas
también fuera del ámbito sanitario y generar una mayor conciencia e información social al respecto.
Un plan en elaboración, en cuyo desarrollo se está
contando con la opinión del mundo académico, de los
colegios profesionales e incluso de las asociaciones
de pacientes y colectivos escépticos, entre ellos ARPSAPC, además de con la sociedad en su conjunto. Es
aún muy pronto para decir si el plan tendrá algún éxito
o se quedará en nada, pero solo el mero intento es ya
digno de elogio, después de tanto tiempo de tibieza
ante un problema cuyo alcance, como hacen ver unas
primeras estimaciones1, requiere una atención seria.
Para el movimiento escéptico está clara la necesidad de un plan así. Si se desea construir un puente o
un edificio, se exige que un ingeniero o un arquitecto
elaboren un proyecto, y que luego se utilicen unas técnicas correctas y homologadas; jamás se aceptaría a
un simple manitas que dijera ser capaz de hacerlo con
unos palitroques y esparadrapo por la décima parte de
su coste, y una efectividad similar o superior. Y esto
último es lo que vienen promulgando los pseudoterapeutas, algo que buena parte de la población no termina de asumir, sobre todo por ese dejar hacer que ha
sido la política habitual de las administraciones e instituciones competentes. Ha sido tanto el tiempo perdido
que el plan corre el riesgo de no encontrar suficiente
apoyo social, y más cuando todo lo que lleve la vitola de alternativo genera tanta simpatía y tiende a ser
aceptado sin un mínimo examen crítico.
Ante una sociedad quizá no preparada para entender
en toda su dimensión un plan así, será necesaria una
enorme labor de información e incluso de educación.
Ya nos estamos encontrando con conspiranoias de sobornos de la «farmafia» o respuestas del tipo: «¿qué
sentido tiene prohibir tantas cosas, mezclar algo tan
dispar como la acupuntura y las constelaciones familiares?». Habría que explicar qué tienen en común ambas actividades, así como hacer comprender que no se
trata tanto de prohibir las actividades en sí como de

Juan A. Rodríguez

evitar el engaño que supone presentarlas como curativas de algo, y conseguir que queden relegadas a lo que
son: meros rituales religiosos, actividades de ocio, de
bienestar, etc.
Eso por no hablar de que los engañados no son
solo quienes acuden a un pseudoterapeuta. En muchos casos, estos últimos son también víctimas de la
pseudociencia: movidos por la desinformación, la falta
de cultura científica o el desempleo, se dejaron en su
momento considerables sumas de dinero en cursos de
algo que creían y siguen creyendo útil. Son de imaginar las disonancias cognitivas generadas cuando ahora
se les pretende prohibir ejercer esas actividades que,
ley en mano, nunca fueron legales y nunca debieron
estar permitidas, después de que, con un título más o
menos oficial debajo del brazo, incluso recibieran ayudas oficiales de apoyo a emprendedores para abrir, por
ejemplo, un centro de terapias que no cumplía los preceptivos requerimientos legales (entre otros, que estuviera dirigido por un profesional sanitario competente
y colegiado).
En la medida de nuestras posibilidades, y en esa
línea de la educación y la información, presentamos
en este número un dossier dedicado al pensamiento
crítico en la escuela, recopilación de algunas de las
ponencias presentadas en las Jornadas sobre Ciencia
y Pseudociencias celebradas en Elche la primavera pasada, coorganizadas por el Centro de formación para el
profesorado de ámbito científico, tecnológico y matemático de la Generalitat Valenciana (CEFIRE- CTEMCV) y ARP-SAPC. Igualmente tiene ese objetivo de
divulgación e información la labor diaria de Edzard
Ernst, con quien tuvimos ocasión de hablar recientemente y del que publicamos una extensa entrevista.
Solo nos queda felicitar a la asociación escéptica
francesa AFIS por su medio siglo de andadura y enviar un fuerte abrazo a la familia de Eustoquio Molina, histórico miembro de ARP-SAPC, recientemente
fallecido. Eustoquio, catedrático de Paleontología de
la Universidad de Zaragoza, fue uno de los principales
artífices de que se acabara con la infame cátedra de
homeopatía que existió en su universidad, lo que supuso un paso importante en la eliminación de las pseudociencias de las universidades españolas, y muy en
consonancia con el mencionado Plan en desarrollo, del
que esperamos poder dar buenas noticias en el próximo número. Hasta entonces.
1 http://www.apetp.com/index.php/2019/01/20/primer-informesobre-fallecidos...

Invierno 2018/19

5 el escéptico

Coordinador: 
RODRÍGUEZ JUAN A.
Página inicial: 
5

III JORNADAS CIENCIA Y PSEUDOCIENCIA COMUNICANDO CIENCIA

Sección: 
ANUNCIOS
Traductores: 
Pagina final: 
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29 Y 30 DE MARZO 2019. ELCHE
CENTRO DE CONGRESOS CIUTAT D’ELX

III JORNADAS CIENCIA
Y PSEUDOCIENCIA
comunicando ciencia

Las jornadas están coorganizadas por ARP- Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico
y CEFIRE- Científic, Tecnològic i Matemàtic de la Comunitat Valenciana, con la colaboración de
Museo Paleontológico de Elche, CEFIRE Elx, Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Elche
y Asociación para la Divulgación Científica en la provincia de Alicante.
Esta 3ª edición está enmarcada en el ámbito de la comunicación científica. ¿De qué manera
influyen las redes sociales en nuestras opiniones sobre ciencia? ¿Qué estrategias podemos utilizar
para no caer en la desinformación, en los bulos?
El evento está dirigido a público general y a profesorado, de ciencias como de cualquier otro ámbito, en Primaria, Secundaria, Universidad y Ciclos Formativos. La entrada es libre hasta completar
aforo. La asistencia del profesorado será certificada por CEFIRE CTEM. Los asistentes que acudan
al 85% de la actividad tendrán una certificación de 12 horas.
Contaremos con conferencias de personas expertas en estos temas y coloquios en los que podrá
participar el público asistente, además de la necesaria aportación del profesorado, que podrá presentar comunicaciones presenciales o virtuales relacionadas con experiencias en el aula, innovación o
investigación educativa tanto en áreas de ámbito científico como en cualquier otra área.

Tipos de comunicación

Pueden ser de dos tipos: comunicaciones orales, de 20 min. de duración. Y comunicaciones
virtuales, es decir, presentaciones digitales o vídeos, de 15 minutos de duración, que deberán tener
formato horizontal y relación de aspecto de 16:9.
Las comunicaciones podrán presentarse tanto en castellano como en valenciano, y el plazo de
presentación finaliza el 03/03/2019.

Publicación de las comunicaciones

Los resúmenes de las comunicaciones que se envíen serán publicados en la revista El Escéptico.
Así mismo, se podrán seleccionar algunas comunicaciones para ser publicadas como artículos en la
misma revista.
Toda la información y formularios de inscripción y presentación de comunicaciones en:
https://educacienciaypseudociencia.wordpress.com/
Para cualquier duda o comentario nos puedes enviar un correo a:
[email protected]

Invierno 2018/19

67 el escéptico

autores: 
Coordinador: 
Página inicial: 
67

LA ALTERNATIVA RACIONAL Num. 27 (INVIERNO 1992)

Sección: 
HACE 25 AÑOS
Traductores: 
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16
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Hace 25 años

Luis R. González

La Alternativa Racional nº 27
(Invierno 1992)

1

1 http://www.escepticos.es/webanterior/publicaciones/lar27.html

V

uelven Félix Ares y su Editorial a la primera
página. En esta ocasión, para sugerir un cambio de rumbo. Quizá pecaba de optimismo
al decir que el tema ovni se había vuelto marginal y
con tendencia a desaparecer. Todavía tuvo al menos
un gran efecto mediático a finales del siglo con todo
aquello de la «muñecopsia alienígena» y las abducciones. Incluso ahora, ya en la segunda década del nuevo
siglo, sigue dando bastante que hablar, aunque solo
sea porque la proliferación de cámaras y técnicas digitales han inundado internet de presuntas fotografías
de ovnis. Cuando parecen genuinas, generalmente son
tan borrosas y alejadas que pueden ser cualquier cosa
(pues lo habitual, además, es que el fotógrafo no se
diese cuenta de su existencia en el momento de captar la imagen); y cuando son claras e inconfundibles,
siempre resultan ser una falsificación digital.
Félix Ares explicaba la necesidad de mantener una
línea editorial rígida, evitando tocar temas que se alejasen de la identidad corporativa que se deseaba formar. El curso de ovnis organizado ese verano representó un hito, demostrando que la imagen de ARP había quedado consolidada y, por ello, se había decidido
dar un golpe de timón y publicar artículos sobre otros
muchos temas. Sin embargo, quiero quedarme con un
comentario que, desgraciadamente, sigue estando de
plena actualidad. Decía Félix:
Cuando una persona empieza a hablarme y me
dice «no, si yo también soy escéptico» me pongo a
temblar. Lo más probable es que la siguiente frase sea
una payasada de mucho cuidado.
El cambio de rumbo era una propuesta, pero todavía quedaba mucho material con reminiscencias ufológicas. Luis A. Gámez reflexionaba sobre un libro
de dos ufólogos escépticos ingleses, Phantoms of the
Sky, de David Clarke y Andy Roberts. Se mostraba
especialmente contento porque, aunque la hipótesis
expuesta no era revolucionaria (los ovnis como mito
moderno), sí lo era el que sus autores proviniesen del
seno del movimiento ufológico. Aunque precedidos
en esta línea por algunos de sus colegas franceses (y
luego españoles e hispanoamericanos), al tratarse de
autores anglosajones, su relevancia era mayor. Aunque
las reflexiones eran interesantes, a Gámez se le escapó
el escéptico 16

un error especialmente punzante por estar referido al
resultado de las investigaciones de ufólogos escépticos
españoles como Ballester Olmos y Ricardo Campo: al
comentar los avistamientos ovni de Canarias en 1979,
señala la explicación correcta: el lanzamiento de misiles balísticos desde un submarino; pero lo atribuye a
uno soviético que habría lanzado sus misiles hacia el
desierto siberiano, cuando en realidad fue de nacionalidad estadounidense. También tiene aspectos ufológicos un artículo traducido del Skeptical Inquirer sobre
las luces fantasmas de Colorado, explicadas como reflexiones de estrellas, luces y faros en la lejanía.
En este número se aprecia también una de nuestras preocupaciones básicas: llevar el escepticismo a
las aulas. Como un precursor del posterior EscolARP,
Xosé Pujales describe los resultados de una encuesta
realizada en Galicia sobre la confusión entre astrología
y astronomía. Se constató que había mucho trabajo por
hacer. Al menos nos quedaba el consuelo, como se recoge en uno de los artículos de prensa en la sección de
recomendaciones de «Desde el sillón escéptico», que,
según el nuevo catecismo de la época, consultar horóscopos se consideraba pecado.
Aunque nos parezca increíble hoy, en 1992 ARP
tenía intercambio de publicaciones también con organizaciones no escépticas o incluso crédulas, como la
Sociedad Española de Parapsicología. Mercedes Quintana publica un largo artículo donde resulta curioso
que alabase los artículos de tono crítico publicados en
el boletín de aquella sociedad (Psi Comunicación) por
José Luis Jordán Peña, de quien incluso llega a aclarar
en la primera nota al pie que se declara completa y
radicalmente en la línea de ARP (es extraño que Félix
no le hubiera aclarado a Mercedes muchos aspectos
de este personaje). Pero esa es la única alabanza; en
un larguísimo artículo de ¡once páginas! Mercedes disecciona diversos trabajos publicados en el boletín y
termina con una frase lapidaria, que puede ser aplicada
a otros muchos grupos (y personas) similares:
La ignorancia, los conocimientos científicos mal
asimilados, el deseo de llegar a la categoría de genio
por la vía rápida…, o todo ello unido, ha dado lugar
a una sorprendente comunidad de partidarios en móviles perpetuos…
Invierno 2018/19

Coordinador: 
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LA PULGA SNOB

Sección: 
HUMOR
Traductores: 
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66
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el escéptico 66

Invierno 2018/19

Coordinador: 
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66

LA SECTA HOMEOPÁTICA MEXICANA

Sección: 
PRIMER CONTACTO
Traductores: 
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por recorrer, pero ya nos hemos puesto en marcha y
paso a paso estamos sentando una sólida base para
una Federación que, en la medida de lo posible, aspire
a cambiar la percepción social de la ciencia.
@fevadic
[email protected]

Luis Quevedo, presentador de LaOtra Ciencia (Foto: Telemadrid)

sensibilizando a la opinión pública de la necesidad de
fomentar una cultura científica. Por otra parte, la Federación estimula la cooperación y el debate interno
entre sus miembros, sirviendo como nexo de unión
para mantener contactos, intercambio de experiencias, información y apoyo mutuo.
Desde su fundación, el pasado 27 de julio de 2018,
FeVaDiC está regida por un Órgano de Gobierno
provisional compuesto, de momento, por un representante de cada una de las Asociaciones fundadoras:
Quart es Ciencia, Sapiencia, Asociación Piratas de la
Ciencia, Asociación de Tecnología y Ciencia de Bétera, Agrupación Astronómica de la Safor y Asociación
Valenciana de Astronomía. Además, hemos incorporado divulgadores y comunicadores científicos que
participan en comisiones creadas con el objetivo de
gestionar nuestros primeros proyectos:
(1) Ogmios: Gran evento anual de divulgación
científica.
(2) Anansi: Creación de una base de datos cuyo
contenido se pondrá a disposición de los Centros Educativos que deseen solicitar actividades de divulgación científica para su alumnado.
(3) +ConCiencia: Proyecto desarrollado en colaboración con la Cruz Roja y dirigido a inmigrantes y
personas en riesgo de exclusión que utiliza la ciencia
como herramienta de integración social.
(4) Pobles amb Ciència: Destinado a apoyar la
creación de nuevas asociaciones dedicadas a la divulgación científica en las localidades de la Comunidad
Valenciana.
FeVaDiC acaba de nacer y queda mucho camino
el escéptico 8

La secta homeopática mexicana
Hace poco leí un artículo escrito por Jesús Aguilar
Andrade, cuya filiación científica no está muy clara3, pero cuya implicación con la homeopatía no deja
lugar a dudas. Se titula «Pros y contras en el debate
acerca de la homeopatía»4. Me explico.
En primer lugar, el autor afirma: «nuestra intención no ha sido demostrar la eficacia o la efectividad
de la homeopatía», para así tratar de aparecer ante el
lector como un crítico imparcial, que ama la ciencia y
la verdad por encima de todas las cosas, y le molesta
que haya científicos que quieran perjudicar a los homeópatas (vaya Ud. a saber por qué oscuras razones).
Sin embargo, el autor se desmiente a sí mismo,
ya que sería muy difícil —por no decir imposible—
que alguien que no sea un fiel adepto de la homeopatía tenga en preparación los dos proyectos que él
mismo cita en otro lugar5: a) From Hippocrates to
Hahnemann, y b) Anti-homeopathy campaigns: How
pseudoskeptics misinform, distort and manipulate the
evidence.
En segundo lugar, y con independencia de las 28
cuartillas que escribe y de las 198 referencias que
cita, me parece que las conclusiones de este Sr. acerca de Mario Bunge son totalmente inapropiadas en
una discusión científica, por no decir francamente
irrespetuosas. Bunge es un filósofo muy respetado a
nivel mundial. Tiene innumerables artículos y textos
de filosofía (no menos de 20), posee 21 doctorados
Honoris Causa y cuatro profesorados honorarios en
diversos lugares del mundo hispano y anglosajón y
un premio Príncipe de Asturias, entre muchos otros.
Es parte insoslayable de la ciencia aprender a respetar a los predecesores que han hecho aportes valiosos,
aunque se discrepe de sus conclusiones. Como dice
el refrán, lo cortés no quita lo valiente. El irrespeto a
los méritos de los demás demerita al irrespetuoso (y
más cuando quien falta el respeto nunca ha presentado algún aporte concreto en ciencia alguna, como es
el caso del ¿pasante-estudiante-antropólogo-biotecnólogo? Aguilar).
Calificar lo que Bunge escribe como «Un discurso
falaz o, más bien, un ejemplo de monumental caricaturización del adversario. O, en otras palabras, un
intento de justificar la exclusión de cualquier saber, y,
finalmente, de alimentar, desde la autoridad, la negación de cualquier evidencia a favor de la homeopatía»
es más un ataque personal que una crítica científica.
Para quien suscribe es obvio que el ataque proviene
de alguien ávido de acumular currículum, haciendo
cualquier cosa menos ciencia, que obviamente no domina. O de defender la homeopatía contra viento y
marea sin que le importen las consecuencias.
Invierno 2018/19

Asistentes a la reunión fundacional de FeVaDiC (Foto: FeVaDiC)

Refiriéndose a los «detractores» de la homeopatía, este autor escribe: «para estos la homeopatía no
merece el estatus de ciencia», como si fuera un grave
pecado. Pero lo cierto es, sin lugar a dudas, que la
homeopatía no es una ciencia, según lo que la comunidad científica internacional entiende por tal (¿qué
entiende el autor por ciencia? Habría que ver).
La ciencia no es solo acumular conocimientos (o
referencias). Es tratar de mejorar esos conocimientos con algún aporte, mediante la experimentación y
el razonamiento teórico, fuertemente imbricados la
una con el otro. Entre otras particularidades —que la
homeopatía no posee— cualquier ciencia se basa en
la búsqueda de nuevos conocimientos y en la profundización de los ya existentes. Es un proceso de continuo acercamiento a la realidad. La homeopatía carece
de todo eso. Tiene características de secta más que de
ciencia, con un gurú fundador (Hahnemann), y sacerdotes que cumplen los rituales establecidos por él en
el siglo XIX sin variaciones. Esos mismos sacerdotes
viven de venderles bolitas de azúcar disfrazadas de
medicamentos a los incautos creyentes (a buen precio, desde luego) predicando que esas bolitas, gracias
a algunos sortilegios, (sucusión, diluciones infinitas,
transmisión de energía [¿cuál?]), los curará de cuantos males haya, habidos y por haber, tanto psíquicos
como físicos, pero asegurándoles que esos sortilegios
son ciencia.
Lo que ninguno de ellos puede negar es que se han
estancado en las prédicas del siglo XIX, por lo que
llamar a la homeopatía ciencia en la actualidad es un
total absurdo. Pedro Echenique, otro premio Príncipe
Invierno 2018/19

de Asturias, ha expresado esta realidad de una manera palmaria:
● Si un físico del s. XIX viajara a 2018, tendría
que renovar todos sus conocimientos.
● Si un médico del s. XIX viajara a 2018, tendría
que renovar todos sus conocimientos.
● Si un homeópata del s. XIX viajara a 2018, no
tendría que renovar nada.
Es muy lamentable que publicaciones supuestamente científicas, o que pretenden serlo (La Homeopatía de México) se dediquen a publicar este tipo de
artículos que nada tienen de ciencia. Obviamente,
vale la pena hacer un llamado general de atención
sobre lo que se publica en tales revistas6.
Arnaldo González Arias
Notas:
1 http://www.escepticos.es/node/5
2 http://www.telemadrid.es/programas/la-otra-ciencia/
Historia-homeopatia-2-2076412407--20181214105500.html
3 Pasante de la licenciatura en Antropología Social.
Estudiante de ingeniería biomédica en la Universidad
Politécnica de Cuautitlán Izcalli. Estudiante de ingeniería
en biotecnología en la Universidad Abierta y a Distancia de
México
4 La homeopatía de México. Vol. 87, núm. 714, jul-sept.
2018, p. 5-28.
5 https://www.researchgate.net/publication/326834686
6 Para más información documentada sobre el engaño
homeopático, ver www.geocities.ws/rationalis/homeopatia/
index.htm También puede ser útil revisar «Argumento ad
nauseam» en Wikipedia.
9 el escéptico

Coordinador: 
Página inicial: 
8

LA VACUNA SOLIDARIA

Sección: 
DOSSIER EL PENSAMIENTO CRÍTICO EN LAS AULAS
Pagina final: 
59
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Dossier

La vacuna

solidaria

Ana Granados y Ana Portilla, Dept. Matemáticas, Saint Louis University, Madrid
Campus.

Las matemáticas demuestran la solidaridad de las vacunas, porque 93 = 100%
Introducción
Hasta hace un par de años, cuando pensábamos
en niños sin vacunar, casi sin querer nos imaginábamos un niño africano, o algún miembro de un pueblo
aislado en mitad de la selva o las montañas. Quizás
teníamos algún amigo que no había vacunado a sus
hijos, y que supuestamente lo había hecho de manera informada, asegurándose (decía) de que esa decisión era la mejor. Pero en cuestión de pocos meses
empezamos a leer noticias relacionadas con muertes
por sarampión (¡Sarampión! pero si de pequeños lo
pasábamos muchos…y morían algunos): un niño italiano con leucemia que había sido contagiado por sus
hermanos no vacunados1; o más recientemente la joven francesa que no podía ser vacunada debido a su
inmunodepresión2. Hay más: un brote que se originó
en Disneylandia (California) y que en cuestión de un
mes se había extendido a 125 casos repartidos en ocho
Estados, correspondiendo más de la mitad de ellos a
personas sin vacunar, casi todas por elección3.
En muchas de estas noticias, además, se habla de
un mágico umbral del «95%», que no se puede cruzar
hacia abajo sin que haya peligro de propagación del
sarampión, afirman.
Comenzamos a googlear y encontramos que el sarampión está volviendo al primer mundo en general,
y a Europa en particular, de manera alarmante (hemos
pasado de 1346 casos en 2008 a 19 570 en 2017 y la
situación es crítica en varios países4; Véase Fig. 1);
descubrimos el movimiento antivacunas, que en las
el escéptico 50

redes es bastante activo y puede dar la falsa sensación
de tener gran número de seguidores; descubrimos el
esfuerzo de médicos e investigadores (hay otro científicos aquí al lado) que, con argumentos científicos
y números en la mano, defienden la necesidad de la
vacunación (aunque ellos son menos visibles en la
red). 5-6
Vamos a intentar contestar dos preguntas, siempre
desde nuestro punto de vista matemático: 1) ¿Por qué
algunas personas del primer mundo han decidido no
vacunar(se)? ¿Es tan numeroso como ruidoso el movimiento antivacunas?; y 2), ¿pueden decirnos las matemáticas cómo erradicar los casos de sarampión del
mapa y por qué ese 92-95% de vacunados parece dar
un 100% de seguridad?
Vamos a centrarnos en Europa, donde hay suficientes vacunas de sarampión para todos y donde, además,
son gratuitas. Aunque antes de seguir debemos decir
que cuando estábamos pensando sobre esto, leímos un
libro delicioso que nos sirvió como guía y que queremos recomendar desde ya a cualquier persona interesada en profundizar más en este tema7.
¿Por qué algunas personas han decidido no vacunarse o no vacunar a sus hijos?
Tenemos a nuestro bebé sano en nuestros brazos,
queremos lo mejor para él, y lo mejor es que ese niño
siga lo más sano posible. Es decir, queremos tomar las
decisiones que minimicen el riesgo de que a ese bebé
le pase algo malo.
Invierno 2018/19

Vamos a plantearnos este problema desde el punto
de vista de la teoría de juegos, donde los jugadores (en
este caso los padres) somos seres racionales que tomamos las mejores decisiones a partir de la información que tenemos en ese momento. ¿Cómo podemos
perder en este juego? Pues perdemos bien si nuestro
bebé se contagia de la enfermedad para la que no le
hemos vacunado, bien si la vacuna que le hemos puesto le provoca efectos secundarios. Queremos minimizar la pérdida del juego. Si traducimos esta situación
en una ecuación, que a los matemáticos es lo primero
que nos sale, diríamos algo así: Pérdida = riesgo contagio + riesgo efectos secundarios. O para ponerlo
más matemático aún,
P = RC + RES
La pregunta real es cómo de grande es cada sumando. Cuando nos paramos a pensarlo y miramos a
nuestro alrededor, normalmente no conocemos a tantos niños que en los últimos años hayan enfermado
de sarampión (incluso la mayor parte de nosotros no
conocerá a ninguno… porque las vacunas cumplen su
misión). Así que, la ecuación anterior ya se ha convertido en
P = RC + RES
Y parece obvio que la mejor decisión para la salud
de nuestro hijo es no vacunarlo. Si además en junio
del 2017 fuimos uno del millón de oyentes que escuchó el programa de radio «Levántate y Cárdenas», de
Javier Cárdenas8, o uno de los más de diez millones
que vio a Donald Trump en el tercer debate durante
Invierno 2018/19

las elecciones primarias del Partido Republicano en
septiembre del 20159-10, habremos sido informados de
que la vacuna del sarampión puede provocar autismo.
Si ante la duda suscitada buscamos por la red, veremos que una investigación del médico inglés Andrew
Wakefield publicada en 1999 por la prestigiosa revista
The Lancet prueba esta afirmación11. Entonces, la lectura de la ecuación se parecerá más a algo como

P = RC + RES !!!!
Y no vacunar a nuestro bebé sano parecerá no sólo
la mejor decisión, sino casi la única sensata.
¿Por qué RES parece grande o por qué si te casas en Kentucky matas a un pescador?
La historia del fraude de Wakefield, que proclamó
haber descubierto una conexión entre la vacuna triple
vírica (sarampión, paperas y rubeola) y el desarrollo
de autismo es bien conocida y está muy bien documentada12-13. De hecho, la historia termina como el
rosario de la aurora: The Lancet tiene que retirar el
artículo por carecer de base científica y Wakefield es
expulsado de la medicina en Inglaterra y acusado por
el Consejo General de Medicina del Reino Unido de,
entre otras cosas, haber sometido a niños con problemas de desarrollo infantil a pruebas agresivas innecesarias.
El autor del artículo periodístico donde se destapó este fraude, Brian Deer, publicó un libro sobre su
investigación14. Se supieron algunas cosas muy feas,
como que en 7 de los 12 casos estudiados los trastor51 el escéptico

nos habían aparecido antes de que los niños hubieran
sido vacunados, y no después; o que un estudio de
abogados había pagado a Wakefield para crear pruebas e iniciar una demanda contra las compañías que
fabricaban la vacuna. El ex doctor Wakefield sigue
muy activo en el movimiento antivacunas de Estados
Unidos. De hecho, y junto a otros tres prominentes
miembros de este movimiento, se reunió con Donald
Trump en un acto para recaudar fondos para el Partido Republicano, meses antes de las declaraciones del
candidato durante el debate de las primarias de dicho
partido.15
Una investigación desarrollada en EE.UU. demostró rotundamente hace dos años que la vacuna del sarampión, las paperas y la rubéola no es la responsable
de los casos autismo. Se trata de las conclusiones de
un estudio realizado en más de 95 000 niños norteamericanos y que confirmó que dichas vacunas no
se asocian a un mayor riesgo de trastorno del
espectro autista, ni siquiera en aquellos menores
cuyos hermanos sufren esta patología.16
Volvamos a las matemáticas para intentar entender
por qué el sumando RES está tan magnificado por el
movimiento antivacunas y por qué se difunde más el
bulo de que la vacuna produce autismo que la información real que lo desmiente.
Para empezar, la conexión vacuna-autismo no parece tan descabellada: es común que conozcamos a
alguien que tenga un trastorno del espectro autista (la
incidencia del TEA se estima en 1 de cada 100 nacimientos), y casi con seguridad le fue diagnosticado
durante el segundo o tercer año de vida17. En la mayoría de los países europeos y en Estados Unidos, la
vacuna triple vírica se administra durante este mismo
periodo18, así que si hacemos un gráfico mental entre
la edad en la que los niños desarrollaron autismo y
aquella a la que fueron vacunados, posiblemente nos
salga una correlación altísima. Y entonces es fácil que
caigamos en la trampa de pensar que, si están correlacionados, es porque una debe causar la otra.
Si comparamos el número de gente que se ahoga

tras caerse de un barquito de pesca con el número de
matrimonios en el estado de Kentucky, veremos que
están altamente correlacionados19 (¡con un índice del
95%!, una barbaridad en matemáticas). Sin embargo,
y para tranquilidad de los kentuckianos que estén pensando en el matrimonio, es obvio que el hecho de que
sean más propensos a pasar por la vicaría no provoca,
de ninguna manera, que se ahoguen más pescadores.
Es decir, correlación no implica causalidad. Incluso aunque la edad de detección del TEA y la de vacunación estuvieran altamente correlacionadas, una no
tendría por qué ser causa de la otra, y eso es justamente lo que ocurre, como todos los trabajos científicos
realizados hasta el momento afirman.
En esta época del Big Data, no es difícil establecer
correlaciones entre situaciones bien dispares. A veces
estas correlaciones tienen una finalidad simpática,
como las que propone Tyler Vigen. Pero otras veces,
la finalidad puede ser algo más siniestra, como cuando nos presentan datos (o no, a veces una afirmación
sin más vale20) de aumento de inmigración en una
zona correlacionados con datos de aumento de peligrosidad, e intentan producir la conclusión falaz de
que el segundo seguro es causa del primero, a pesar
de muchos estudios que evidencian la falsedad de esta
relación21-22.
Vale, no existe relación alguna, pero muchos de
nosotros hemos oído este argumento, el movimiento
antivacunas parece seguir creciendo, y el número de
personas que decide no vacunar a sus hijos del sarampión parece ir en aumento, tal y como muestra el
mapa del comienzo. ¿Nos dicen algo las matemáticas
al respecto?
Pensemos en algunos nombres asociados al movimiento antivacunas que defienden que la triple vírica
produce autismo: Jim Carrey, Jenny McCarthy, Alicia
Silverstone, congresistas norteamericanos como Dan
Burton, además de los ya mencionados Trump y Cárdenas. Se trata de personas muy famosas, con capacidad para hacerse oír en distintos foros (no solamente
en canales dedicados a hablar de vacunas o autismo)

El movimiento antivacunas es bastante activo en las redes
y puede dar la falsa sensación de tener gran número de seguidores.

el escéptico 52

Invierno 2018/19

Fig. 1. Número de casos de sarampión en la UE entre el 1 de febrero de 2016 y el 31 de enero de 2017 (puntos rojos) y % de población vacunada (en tonos
de verde). Figura: European Center for Disease Prevention and Control, pág. 2., https://ecdc.europa.eu/sites/portal/files/media/en/publications/Publicat...

y expresar sus ideas. Son influencers del movimiento,
por así decirlo. El caso concreto de Trump fue desmentido por expertos en TEA23, pero no tuvo tanta
repercusión.
No solo eso. Antes, cuando queríamos información
sobre salud (u otras cosas), preguntábamos al médico. Ahora, y cada vez con mayor frecuencia, también
buscaremos en internet. Un estudio24 introdujo los términos «vaccination» e «immunisation» en Google y
observó que los primeros diez resultados devolvieron
páginas antivacunas (vamos, estupendo). Un análisis
de vídeos de YouTube sobre vacunación encontró que
el 32% se oponía a ella y que estaban mejor clasificados y tenían un mayor número de visitas que los
provacuna25; el 43% de blogs en MySpace sobre vacunación la evaluaba de manera negativa, y refería a
organizaciones críticas con las vacunas que, además,
contenían información incorrecta.
El hecho de que la mayoría de la población siga
vacunada indica que los antivacunas son muy pocos,
pero tienen mucha voz, y pueden hacernos pensar a
los demás que sus creencias son mayoritarias cuando
están bien lejos de serlo. Estamos ante lo que se coInvierno 2018/19

noce como el espejismo de la mayoría26, y queda muy
bien explicado en el siguiente ejemplo27:
En la Figura 2 modelizamos una red de relaciones,
por ejemplo, de un pequeño pueblo. Cada círculo representa una persona, y dos personas que se conocen
están unidas por una línea. Los círculos azules simbolizan personas que piensan que la vacuna del sarampión produce autismo (causalistas, para abreviar);
los círculos naranjas, a personas que no opinan así. Si
un individuo se pregunta cuántos causalistas hay, lo
razonable es que mire primero si sus amigos lo son.
En el ejemplo concreto del pueblo de nuestro gráfico,
se puede observar que la mayoría de los habitantes va
a pensar que hay muchos, si únicamente se basa en
su red de amistades para responder a esta pregunta.
Pero esto es algo chocante, porque nosotros estamos
viendo que, de hecho, la mayoría de los círculos son
naranjas, es decir, no causalistas. La razón que explica este hecho es que los azules son influencers, es decir, individuos muy populares conocidos por todos los
naranjas. La opinión de una minoría termina dando
voz a la mayoría, y en algunas redes, la información
sesgada a la que accedemos puede llevarnos a la con53 el escéptico

Fig. 2. Modelización de una red de relaciones entre habitantes de un
pequeño pueblo.

Fig. 3. Representación de la expansión de un hecho que sigue una función
exponencial 2m.

clusión errónea. En las redes sociales, la mayoría de
las páginas están conectadas con páginas de opiniones
similares, y las páginas más visitadas son también las
más sugeridas. Por tanto, es posible pensar que nuestro pequeño pueblo del ejemplo anterior modeliza, en
cierto sentido, las relaciones que se establecen en internet.

sino que se podría incluso hacer subjetivamente mucho más grande. Esto es lo que el mapa que hemos
visto al principio parece sugerir, y esto es lo que las
matemáticas van a demostrar.
Para contestar a la pregunta de qué puede pasar si
dejamos de vacunarnos, lo único que tenemos que hacer es predecir el futuro. Es decir, utilizar lo que ya
sabemos para pronosticar la respuesta. Esto es justamente lo que hace un buen modelo matemático28.
Cada mañana laboral tenemos que elegir la ropa
que nos pondremos. Para ello, cada uno tiene en cuenta la información que ha acumulado hasta el momento
(qué tipo de ropa hay en el armario, si va a desplazarse
en transporte público o privado, si se experimentan
grandes diferencias de temperatura entre el transporte
y la calle, etc.); decide qué variables va a priorizar
(se puede valorar mucho la comodidad y no dar tanta
importancia a la diferencia de temperatura, por ejemplo). Además, también puede tener en cuenta otras
cosas a la hora de decidir qué ropa ponerse, como si
hoy habrá una reunión importante o si a la salida del

Mirando el tamaño de RC (Riesgo de Contagio)
con las gafas correctas
Cuando al mirar la fórmula vemos un RC tan pequeñito, es porque estamos siendo víctimas de la racionalidad miope. Es decir, obviamos el hecho de que
la mayor parte de la gente de nuestro entorno está vacunada, y justamente por ello percibimos el RC de la
ecuación así de pequeño. Si, basándonos en eso, todos
tomáramos la decisión de no vacunar, comenzaría a
haber mucha gente en nuestro entorno susceptible de
contraer el virus y el riesgo de ser contagiados por uno
de los infectados aumentaría. Es posible incluso que
el tamaño de ese primer sumando no solo volviera al
que le corresponde de verdad en la ecuación inicial,

Las vacunas no se asocian a un mayor riesgo de trastorno
del espectro autista, ni siquiera en aquellos menores cuyos
hermanos sufren esta patología.

el escéptico 54

Invierno 2018/19

Campaña de vacunación del HPV en colegios de Sao Paulo Brazil March 2014 (Foto: Pan American Health Organization PAHO)

trabajo irá al gimnasio. Este es el modelo informal de
cada uno, y está ajustado a nuestra experiencia pasada
y los datos que tenemos. No le valdría, por ejemplo, a
nuestro sobrino de cinco años. Además, cada día evaluamos el éxito de la elección de vestuario en función
de lo cómodos que nos hemos encontrado o de cuánto
frío hemos pasado, y esto permite ajustar y mejorar
el modelo. Seguramente, tras más de veinte años con
mañanas laborales, tendremos el modelo bastante perfeccionado.
Un modelo matemático es un proceso que usa matemáticas para representar, analizar y hacer predicciones sobre fenómenos del mundo real. Como en todo
modelo científico, observamos lo que ocurre en la
realidad, recogemos datos, encontramos relaciones
entre ellos, traducimos esas relaciones a ecuaciones
matemáticas, predecimos lo que ocurrirá solucionando esas ecuaciones, y finalmente validamos el modelo
comparando la realidad con los resultados predichos,
para poder ir ajustando el modelo hasta que el resultado sea satisfactorio. Es un modelo científico, así que
cualquiera podrá reproducirlo.
Por ejemplo, en una fiesta que organiza nuestra hija
en casa, observamos que durante el primer minuto
hay 1 persona morena vestida de azul; en el segundo
minuto, 2 personas, una morena y otra pelirroja, vestidas ambas de azul; en el tercer minuto, 6 personas,
3 morenas, 2 rubias y 1 pelirroja, todas vestidas de
azul; y el cuarto minuto, 8 personas, todas morenas
Invierno 2018/19

y todas vestidas de azul. Si estamos interesados en
saber si vamos a tener que pedirle a algún vecino que
nos deje trasladar la mitad de la fiesta a su casa, nos
interesa predecir el número de personas que habrá el
décimo minuto o el vigésimo; solo la información relativa al número de personas es relevante, y en cambio descartaremos el color de pelo o ropa. En estado
de pánico, notamos que el número de invitados varía
con el tiempo de manera que en el minuto m hay 2m
personas. En lenguaje matemático, nuestro modelo
propuesto es N(m) = 2m. Ahora observaríamos qué
ocurre durante los siguientes minutos y en el caso de
que esta relación se siga casi siempre diremos que el
modelo es válido y que, por tanto, en dos horas habrá 120 invitados y, definitivamente, necesitaremos
varias casas vecinas. En otro caso, iremos ajustando
el modelo. Obviamente, cuanto más datos tenga para
validar mi modelo o más observaciones pueda hacer,
más fiable será.
Casi siempre, los fenómenos que observamos están en cambio continuo, y lo que medimos es justamente ese cambio. Por ejemplo, si volvemos al caso
del sarampión, más que cuánta gente infectada hay
en un momento concreto, nos puede interesar cómo
está cambiando ese número de infectados, es decir,
si está aumentando o no (y a qué ritmo), pues esto
nos dará más información a la hora de valorar si, por
ejemplo, podemos estar ante un peligro de epidemia y
sabremos mejor cómo actuar. En matemáticas, la he55 el escéptico

rramienta que nos permite estudiar cómo cambia un
sistema es la conocida derivada.
Un modelo de juguete y una poda de árboles
Si en lugar de una fiesta razonable como la de arriba hubiéramos organizado otra con la condición un
poco loca de que el primer minuto llegara un invitado, el segundo viniera un amigo del invitado que ya
estaba, el tercer minuto viniera un amigo nuevo por
cada invitado que ya estuviera, y así sucesivamente,
en 32 minutos tendríamos en casa a toda la población
mundial, y la amistad con los vecinos se habría perdido en el minuto 5 o 6, más o menos. Resulta que
lo que está pasando es que, cada minuto, el número
de invitados se va doblando. Mi modelo ahora sería
N(m) = 2m, es decir, está representado por la conocida
función exponencial.
Pues así se comportaría nuestro sarampión, solo
que multiplicando por 18 cada vez en lugar de por 2.
Vamos a jugar un poco con un modelo muy simplificado de cómo se propaga una enfermedad contagiosa,
así, como para andar por casa29.
Cada enfermedad tiene asociado un número básico de reproducción denotado por R0 , que estima
el número promedio de casos nuevos que genera un
caso dado a lo largo de un periodo infeccioso30. En
el caso de nuestra fiesta loca, R0=2 ; en el caso del
sarampión, R0 varía entre 12 y 18.
Una manera muy visual de ver cómo está aumentando el número de invitados en mi fiesta es usando
un arbolito como el de la figura 3. Cada nodo da lugar
a dos nuevas ramas y, como vemos, el árbol se hace
rápidamente muy frondoso.
Simplificando mucho las cosas, de cada nodo del
árbol del sarampión brotarían 12 ramas en el mejor de los casos, y 18 en el peor (básicamente cierto, porque la probabilidad de contagio a personas no
protegidas es del 90%). Si quisiéramos evitar que el
número de ramas creciera descontroladamente, es decir, si quisiéramos evitar que el sarampión se propagara, de cada nodo deberíamos podar 11 en el primer
caso y 17 en el segundo (ya hemos visto que, aunque

dejásemos solo dos ramas, los números se irían de
madre y se infectaría toda la población del planeta
en un pispás). Claro, puestos a podar, ganas dan de
podar todas las ramas y terminar de manera radical
con el sarampión, ¿verdad? Sin embargo, aquí, podar
equivale a vacunar y, desgraciadamente, no todo el
mundo puede ser vacunado (niños inmunodeprimidos, personas con cáncer, embarazadas, etc.), así que
nuestro modelo debe también reflejar esta realidad y
para ello hay que dejar siempre una rama sin podar.
Así, este modelo tan de juguete nos dice que, para
tener controlado el sarampión, deberíamos vacunar
(inmunizar, podar) 11 de cada 12 ramas o 17 de cada
18, es decir, entre el 92% y el 95% de la población.
Es matemático: la vacuna es solidaria. Y esto es
válido para todas las enfermedades para las que existe
vacuna; el porcentaje de gente que necesita ser vacunada para que todos estemos protegidos dependerá de
lo grande que sea R0 , pero siempre podemos calcularlo, y, por tanto, erradicar enfermedades contagiosas
para las que se disponga de vacuna. Este fenómeno se
conoce como efecto rebaño, y la idea que hay detrás
es que cuando llueve, si hay un número suficiente de
personas con sus paraguas abiertos, podremos caminar sin mojarnos aunque nosotros no dispongamos de
uno. Pero como en alguna zona haya poca densidad
de paraguas, ahí, sin duda nos mojaremos.
Es verdad, todo esto lo estamos deduciendo de un
modelo de juguete. ¡Vamos con el de verdad!
Modelo SIR-v, o cómo las matemáticas demuestran la solidaridad de la vacuna
El modelo SIR se propuso por primera vez en
192731, y se ajusta muy bien a una enfermedad como
el sarampión. Antes de seguir, queremos volver a referir al lector al capítulo 5 de [8] para una explicación
más detallada y muy clara de las matemáticas tras el
modelo.
Dividimos la población de un determinado lugar (o
de todo el mundo, da igual) en tres grupos: personas
susceptibles de contagiarse de sarampión, personas
infectadas y personas recuperadas (de ahí el imagi-

Un estudio introdujo los términos «vaccination» e «immunisation» en Google y observó que los primeros diez resultados devolvieron páginas antivacunas.

el escéptico 56

Invierno 2018/19

Fig. 4. Resultados del modelo para porcentajes de vacunación del 0% (A), 30% (B), 70% (C) y 93% (D), en una población de 100 000 personas.
S: Personas susceptibles; I: Personas infectadas; R: Personas recuperadas.

nativo nombre de SIR). Por personas recuperadas
vamos a entender aquellas personas que ya han pasado el sarampión y, o bien han salido de la enfermedad, o bien se han muerto (es una acepción algo
morbosa de la palabra recuperado, es cierto). Lo que
este modelo nos propone es algo bien razonable, y
hace hincapié en cómo la población de estos tres grupos cambia con el tiempo (es decir, estamos hablando
de derivadas). El número de recuperados aumentará
solo con el de infectados; por otro lado, cada vez que
un susceptible y un enfermo se encuentren, el primero podrá contagiarse, así que estos encuentros hacen
que la población de susceptibles crezca; finalmente,
la población de infectados aumentará tanto como la
de susceptibles disminuya, y disminuirá tanto como
aumente el grupo de recuperados.
Si traducimos este párrafo a lenguaje matemático y
hacemos unos cuantos cálculos, estos nos dicen que
la única forma que tenemos para controlar el aumento
en el número de infectados (vamos, de controlar una
Invierno 2018/19

epidemia) es reducir al máximo el número de personas susceptibles antes de que llegue el virus. No
existe otra forma. Y la única manera de conseguirlo
es vacunando.
Y, además, al igual que hacíamos en el modelo de
juguete con la poda de árboles, en este modelo de verdad, muy ajustado al sarampión, podemos cuantificar
qué porcentaje tenemos que vacunar: al menos
R0-1
R0
¡justo lo que nos decía nuestro modelo de juguete!
Cómo conseguir que 95% = 100%. Y matemáticamente probado
Como una imagen vale más que mil palabras, ilustramos los resultados que predice el modelo expuesto
arriba con cuatro gráficos32 (FIG. 4). Vamos a considerar una población de 100 000 habitantes, donde
al principio no hay más que un infectado. En cada
57 el escéptico

gráfico vemos tres curvas, y cada una de ellas va a
representar la población de susceptibles, infectados y
recuperados según van pasando los días. Lo que diferencia un gráfico de otro es el porcentaje de población
vacunada al principio: 0%; 30%; 70% y 93% respectivamente.
Es interesante observar cómo no solo el máximo
número de infectados (el pico de la gráfica azul) va
siendo más bajo según aumenta el porcentaje de vacunados, sino que además tarda más tiempo en producirse (con lo cual permite una reacción mayor ante
epidemia) y que en el último gráfico no hay infectado
alguno. Con una tasa de vacunación del 93%, todos
estamos protegidos, incluso ese 7% que no se vacunó.
Conclusión
El modelo SIR-v lleva años de datos recogidos,
mejoras, ajustes, y validaciones con resultados de vacunaciones sistemáticas de población33. Vamos, que
es un buen modelo, nos podemos fiar de él.
Los gráficos de la Figura 4 nos ilustran qué ocurrirá si dejamos de vacunar. El brote de sarampión que
crece en Europa (o en Estados Unidos, o Australia,
o…) no es sino el «te lo dije» que las matemáticas nos
están echando en cara. Y es que hemos demostrado
que la vacuna es solidaria y que gracias a ella, 93 es
igual a 100 (y… ¿en qué otras situaciones ganamos
siete así, por la cara?).
Referencias:
(enlaces verificados a enero de 2019)
1 https://www.elespanol.com/mundo/
europa/20170623/225977935_0.html, también https://
www.redaccionmedica.com/secciones/sanidad-hoy/muereun-nino-por-sarampion...
2 https://www.elperiodico.com/es/sanidad/20180711/
muerte-marine-eraville-sarampion-franciaantivacunas-6936401
3 Measles outbreak--California, December 2014 February 2015. Zipprich J, Winter K, Hacker J, et al.
https://www.cdc.gov/mmwr/preview/mmwrhtml/mm6406a5.
htm. MMWR Morb Mortal Wkly Rep. 2015;64:153–154.

4 https://ecdc.europa.eu/en/measles?bid=PvfemqWx
AAQYOzosPJvnsosDnuaebV_7PlQZ1XBTokM&items_
per_page=5&nid=20411&pager_type=infinite_scroll&sort_
by=title&sort_order=ASC&tid%5B0%5D%5Btarget_id%5D
=83&type%5B1439%5D=1439&page=2
5 Comité Vacunas –AEP, @CAV_AEP ‫‏‬
6 Lucía, mi Pediatra, @luciapediatra, www.
luciamipediatra.com
7 Clara Grima Ruiz, Enrique Fernández Borja (2017)
Las Matemáticas vigilan tu salud: Modelos sobre
epidemias y vacunas. El Café Cajal.
8 El País, junio 2017, «Javier Cárdenas propaga el bulo
de que las vacunas causan autismo», https://elpais.com/
elpais/2017/06/07/hechos/1496855559_006331.html
9 GOP Debate USA, September 2015, https://www.
washingtonpost.com/video/politics/carson-trump-pauldebate-vaccines-and-autism/2015/09/17/1f117b785d4c-11e5-8475-781cc9851652_video.html?utm_
term=.939d95530db1
10 Tom Huddleston Jr, Octubre 2015, “The Republican
debate completely smashed CNBC’s ratings record”,
http://fortune.com/2015/10/29/cnbc-gop-debate/
11 A.J.Wakefield et al., 1998, RETRACTED: “Ileallymphoid-nodular hyperplasia, non-specific colitis, and
pervasive developmental disorder in children”, The Lancet,
Vol. 351, issue 9103, P637-641.
12 S.H.Murch et al, 2004, “Retraction of an
interpretation”, The Lancet, Vol. 363, issue 9411, P750.
13 Autism Speaks, 2015, “No MMR-Autism Link in
Large Study of Vaccinated vs. Unvaccinated Kids”, https://
www.autismspeaks.org/science-news/no-mmr-autism-linklarge-study-vaccinat...
14 https://www.latercera.com/que-pasa/noticia/
periodista-destapo-fraude-cientifico-intento-vincular-unavacuna-autismo/388605/
15 Artículo de Andrew Buncombe, mayo 2018,
“Trump claims vaccines and autism are liked but his own
experts vehemently disagree”, The Independent, https://
www.independent.co.uk/news/world/americas/trumpvaccines-autism-links-ant...
16 A. Jain, J. Marshall, A. Buikema et al, 2015, “Autism
Occurrence by MMR Vaccine Status Among US Children
With Other Siblings With and Without Autism”, JAMA,
313(15), P1534-1540, https://jamanetwork.com/journals/
jama/fullarticle/2275444
17 Confederación Autismo España, http://www.autismo.
org.es/sobre-los-TEA/trastorno-del-especto-del-autismo

El brote de sarampión que crece en Europa (o en Estados
Unidos, o Australia, o…) no es sino el «te lo dije» que las
matemáticas nos están echando en cara.

el escéptico 58

Invierno 2018/19

Foto:Johnny Silvercloud, https://www.flickr.com/photos/johnnysilvercloud/32666033382/in/photolist...

y Autism Europe, http://www.autismeurope.org/aboutautism/prevalence-rate-of-autism/
18 Measles, Mumps and Rubella (MMR) Vaccination,
Centers for Disease Control and Prevention, https://www.
cdc.gov/vaccines/vpd/mmr/public/index.html
19 Spurious correlations, http://www.tylervigen.com/
spurious-correlations. Más en el libro de Tyler Vigen,
Spurious Correlations, 2015, Hachette Books.
20 Véase, por ejemplo https://www.eldiario.es/
andalucia/NovusOrbis/delincuencia-inmigracionfenomenos-relacion_6_737086321.html, o también https://
www.larazon.es/historico/el-76-de-los-madrilenos-creeque-la-inmigracion-...
RAZON_36419
21 «¿Han disparado los inmigrantes la delicuencia
en Alemania?» https://www.elconfidencial.com/
mundo/2018-08-29/alemania-inmigrantes-ultraderechadelincuencia_1609203/
22 https://www.factcheck.org/2018/06/isillegal-immigration-linked-to-more-o...
o también, https://www.eldiario.es/andalucia/
NovusOrbis/delincuencia-inmigracion-fenomenosrelacion_6_737086321.html
23 Autistic Self Advocacy Network, September 2015,
ASAN Statement on GOP Primary Debate Comments
on Autism and Vaccination, https://autisticadvocacy.
org/2015/09/asan-statement-on-gop-primary-debatecomments-on-autism-and-vaccination/
24 P. Davies, S. Chapman, J. Leask, 2002,
“Antivaccination activists on the world wide web”, Arch Dis
Child; vol 87, 22-25
25 https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/
PMC6122668/#REF38, sección Technology and its effects
on anti-vaccination movement
Invierno 2018/19

26 K. Lerman, X. Yan, X. Wu, (2015), “The
Majority Illusion in Social Networks”, https://arxiv.org/
abs/1506.03022
27 K. Schaul, October 2015, “Majority Illusion: a quick
puzzle to tell whether you know what people are thinking”,
Independent, science section, https://www.independent.
co.uk/news/science/majority-illusion-a-quick-puzzle-to-tellwhether-you-know-what-people-are-thinking-a6689636.
html
28 Cathy O’Neil, 2017, Armas de destrucción
matemática: cómo el big data aumenta la desigualdad y
amenaza la democracia (capítulo 1), Capitan Swing Libros
S.L
29 J. Gog, A. Conlan, “Life saving maths: How does
vaccination work?” Motivate, maths enrichment for
schools, University of Cambridge, https://motivate.maths.
org/content/MathsHealth/Vaccination/
30 https://es.wikipedia.org/wiki/Ritmo_
reproductivo_b%C3%A1sico
31 https://en.wikipedia.org/wiki/
Kermack%E2%80%93McKendrick_theory
32 Gráficos generados en http://www.public.asu.
edu/~hnesse/classes/sir.html?Alpha=2.14&Beta=0
.14&initialS=100000&initialI=1&initialR=0&iters=30
cambiando los parámetros de manera necesaria. https://
ibmathsresources.com/2014/05/17/modelling-infectiousdiseases/
33 F. Brauer, P. van den Driessche, J. Wu (Eds.),
2008, Mathematical Epidemiology, chapter 2, https://
www.springer.com/cda/content/document/cda_
downloaddocument/9783540789109-c1.pdf?SGWID=00-45-532715-p173817706. O también https://mspace.
lib.umanitoba.ca/bitstream/handle/1993/32615/allotey_
clifford.pdf?sequence=1
59 el escéptico

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MARTÍN FAVELIS

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el escéptico 66

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NACE LA FEDERACIÓN VALENCIANA DE DIVULGACIÓN CIENTÍFICA

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Por último, y aunque por su contenido habría de
haber sido el primero, José Miguel Cuevas hizo un
repaso exhaustivo a todo el fenómeno de las sectas:
desde su propia y difícil definición hasta su abordaje,
pasando por su consideración social, sus características, la población de riesgo, las concepciones erróneas
que tenemos sobre las mismas, sus orígenes, la falta
de herramientas de todo tipo para combatir el problema… aunque siempre con la mente puesta en la ayuda
a las víctimas y a sus familias. No en vano, Cuevas dirige un servicio de asesoramiento psicológico contra
sectas en el Ayuntamiento de Marbella.
Nos quedamos con sus consejos: no nos enfrentemos a la víctima ni tratemos de desmontarle racionalmente sus ideas; habremos de ir poco a poco
provocándole la duda para que despierte su espíritu
crítico frente a la desconfianza y la paranoia propias
del adepto. Porque tengamos en cuenta que la semilla
común a todos estos movimientos es el pensamiento
mágico; y la consecuencia, las relaciones de dependencia y obediencia hacia el grupo, el alejamiento de
su entorno y la vida anterior; del mundo real, en suma.
Juan A. Rodríguez

Clara Grima, recibiendo la placa del Premio Mario Bohoslavsky
(Foto: Hablando de Ciencia)

ción sectaria y del abuso de la debilidad (RedUNE),
llevado a cabo el pasado 24 de noviembre en Madrid,
en la sede del Consejo General de Colegios Oficiales
de Psicólogos de España.
En él, diversos especialistas y afectados nos pusieron al día de la situación del fenómeno sectario en
España y, por añadidura, merced a la actual globalización, en el mundo. De hecho, la primera conferencia,
a cargo de Luis Santamaría, trató la presencia de los
movimientos sectarios en las redes sociales. En ellas
han encontrado un ambiente muy propicio para la difusión de sus ideas, pero a su vez dificultan su tradicional secretismo y el aislamiento informativo de sus
adeptos.
Los aspectos legales fueron otro aspecto clave en
la jornada: Carlos Bardavío y Alfonso Catena defendieron la necesidad de reforma del Código Penal para
recoger el delito de persuasión coercitiva, pues los
tipos actuales (estafa, detención ilegal, torturas, coacciones, etc.) no acaban de encajar con las actividades
perniciosas de estos movimientos.
De las pseudoterapias sectarias o sectas pseudoterapéuticas habló Emilio J. Molina. Además de los ya
conocidos movimientos acerca del «origen emocional
de la enfermedad», mencionó otros incipientes y que
nos deben empezar a sonar, como son la sintergética, la anatheóresis o la sanergía. También advirtió de
la captación de jóvenes licenciados en medicina para
que firmen y avalen sus acciones y así liberarse de
posibles responsabilidades.
Invierno 2018/19

Nace la Federación Valenciana de Divulgación
Científica
A menudo, la complejidad de la ciencia (y el continuo e incesante progreso que se produce en las diferentes ramas de sus disciplinas) supone un grave obstáculo para que las personas no especializadas puedan
involucrarse en el avance científico. Este hecho ha
repercutido de una manera especialmente negativa en
la sociedad, que ha visto cómo la cultura científica se
ha convertido en una mera anécdota o una simple curiosidad. Por este motivo ha quedado más que patente la urgente necesidad de comunicar, concienciar y
hacer partícipe del conocimiento científico al público
general.
En los últimos años, el concepto de la divulgación
científica ha ido emergiendo para tender ese puente
tan necesario que faltaba entre ciencia y sociedad. De
hecho se trata de una tarea que merece el mayor de
los reconocimientos, ya que es realmente complicado
traducir la investigación y conceptos muy técnicos a
un lenguaje común que consiga atraer y captar la atención del espectador, sin perder por el camino el rigor y
la esencia del método científico.
A esta tarea se han ido sumando un creciente número de asociaciones, divulgadores, comunicadores y colectivos que han comprendido que la ciencia
hace avanzar a la sociedad, pero que este avance no
se consigue verdaderamente si no va acompañado de
la propia sociedad. La Federación Valenciana de Divulgación Científica (FeVaDiC) nace, precisamente,
como una consecuencia de querer canalizar, organizar
y coordinar todos estos esfuerzos en la Comunidad
Valenciana.
Por una parte, nuestros proyectos están destinados
a promover y divulgar la ciencia, el conocimiento
científico y el pensamiento racional, informando y
7 el escéptico

por recorrer, pero ya nos hemos puesto en marcha y
paso a paso estamos sentando una sólida base para
una Federación que, en la medida de lo posible, aspire
a cambiar la percepción social de la ciencia.
@fevadic
[email protected]

Luis Quevedo, presentador de LaOtra Ciencia (Foto: Telemadrid)

sensibilizando a la opinión pública de la necesidad de
fomentar una cultura científica. Por otra parte, la Federación estimula la cooperación y el debate interno
entre sus miembros, sirviendo como nexo de unión
para mantener contactos, intercambio de experiencias, información y apoyo mutuo.
Desde su fundación, el pasado 27 de julio de 2018,
FeVaDiC está regida por un Órgano de Gobierno
provisional compuesto, de momento, por un representante de cada una de las Asociaciones fundadoras:
Quart es Ciencia, Sapiencia, Asociación Piratas de la
Ciencia, Asociación de Tecnología y Ciencia de Bétera, Agrupación Astronómica de la Safor y Asociación
Valenciana de Astronomía. Además, hemos incorporado divulgadores y comunicadores científicos que
participan en comisiones creadas con el objetivo de
gestionar nuestros primeros proyectos:
(1) Ogmios: Gran evento anual de divulgación
científica.
(2) Anansi: Creación de una base de datos cuyo
contenido se pondrá a disposición de los Centros Educativos que deseen solicitar actividades de divulgación científica para su alumnado.
(3) +ConCiencia: Proyecto desarrollado en colaboración con la Cruz Roja y dirigido a inmigrantes y
personas en riesgo de exclusión que utiliza la ciencia
como herramienta de integración social.
(4) Pobles amb Ciència: Destinado a apoyar la
creación de nuevas asociaciones dedicadas a la divulgación científica en las localidades de la Comunidad
Valenciana.
FeVaDiC acaba de nacer y queda mucho camino
el escéptico 8

La secta homeopática mexicana
Hace poco leí un artículo escrito por Jesús Aguilar
Andrade, cuya filiación científica no está muy clara3, pero cuya implicación con la homeopatía no deja
lugar a dudas. Se titula «Pros y contras en el debate
acerca de la homeopatía»4. Me explico.
En primer lugar, el autor afirma: «nuestra intención no ha sido demostrar la eficacia o la efectividad
de la homeopatía», para así tratar de aparecer ante el
lector como un crítico imparcial, que ama la ciencia y
la verdad por encima de todas las cosas, y le molesta
que haya científicos que quieran perjudicar a los homeópatas (vaya Ud. a saber por qué oscuras razones).
Sin embargo, el autor se desmiente a sí mismo,
ya que sería muy difícil —por no decir imposible—
que alguien que no sea un fiel adepto de la homeopatía tenga en preparación los dos proyectos que él
mismo cita en otro lugar5: a) From Hippocrates to
Hahnemann, y b) Anti-homeopathy campaigns: How
pseudoskeptics misinform, distort and manipulate the
evidence.
En segundo lugar, y con independencia de las 28
cuartillas que escribe y de las 198 referencias que
cita, me parece que las conclusiones de este Sr. acerca de Mario Bunge son totalmente inapropiadas en
una discusión científica, por no decir francamente
irrespetuosas. Bunge es un filósofo muy respetado a
nivel mundial. Tiene innumerables artículos y textos
de filosofía (no menos de 20), posee 21 doctorados
Honoris Causa y cuatro profesorados honorarios en
diversos lugares del mundo hispano y anglosajón y
un premio Príncipe de Asturias, entre muchos otros.
Es parte insoslayable de la ciencia aprender a respetar a los predecesores que han hecho aportes valiosos,
aunque se discrepe de sus conclusiones. Como dice
el refrán, lo cortés no quita lo valiente. El irrespeto a
los méritos de los demás demerita al irrespetuoso (y
más cuando quien falta el respeto nunca ha presentado algún aporte concreto en ciencia alguna, como es
el caso del ¿pasante-estudiante-antropólogo-biotecnólogo? Aguilar).
Calificar lo que Bunge escribe como «Un discurso
falaz o, más bien, un ejemplo de monumental caricaturización del adversario. O, en otras palabras, un
intento de justificar la exclusión de cualquier saber, y,
finalmente, de alimentar, desde la autoridad, la negación de cualquier evidencia a favor de la homeopatía»
es más un ataque personal que una crítica científica.
Para quien suscribe es obvio que el ataque proviene
de alguien ávido de acumular currículum, haciendo
cualquier cosa menos ciencia, que obviamente no domina. O de defender la homeopatía contra viento y
marea sin que le importen las consecuencias.
Invierno 2018/19

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Coordinador: 
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7

RELIGIÓN EN LAS AULAS: CUANDO NO ES UNA ASIGNATURA

Sección: 
DOSSIER EL PENSAMIENTO CRÍTICO EN LAS AULAS
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Dossier

Religión en las aulas:

Cuando no es
una asignatura

Juan A. Rodríguez
ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico

E

n la sección «De oca a oca» de este mismo número, Félix Ares nos ha llevado a cuando la religión era en España el elemento vertebrador del
sistema educativo en casi todos sus aspectos. Situación
que, suponemos, solo persiste en países especialmente
integristas.
En la actualidad, el estudio dogmático escolar de la
religión ha quedado reducido a una asignatura optativa, evaluable o no según las distintas leyes educativas
que se han ido sucediendo en las últimas décadas. Es
debatible si el supuesto carácter optativo de la religión
es tal o bien las campañas de propaganda, junto con
los propios idearios de los colegios y la presión social,
llegan a coartar a las familias y a las administraciones
para aumentar, por un lado, las matriculaciones en religión católica y, por otro, para impedir que se imparta
religión de otras confesiones, en especial del islam1.
Por supuesto, también es debatible si dicha asignatura dogmática debería existir en un país aconfesional,
pero no va a ser el objeto de este trabajo. Nos centraremos aquí en una serie de fenómenos de índole religiosa, más o menos encubierta, y que se pueden encontrar
en distintos ámbitos del sistema educativo en forma de
eso que se ha venido a llamar el currículum oculto: iniciativas particulares de profesores, métodos «innovadores» de enseñanza, actividades extraescolares, etc.
Niños descentrados
De un tiempo a esta parte es frecuente oír hablar
del infierno que sufren los niños en su vida diaria,
en discursos aderezados con palabras como hiperestimulación, déficit de atención, estrés, frustración,
descontrol, etc., lo que lleva supuestamente al fracaso
el escéptico 44

escolar y a la inadaptación, a modo de una pandemia
psicosocial reciente. Y son las mismas personas que
nos abren los ojos a estos supuestos problemas quienes
nos marcan unos objetivos deseables y que convertirían nuestras escuelas y nuestros hogares en auténticos
paraísos en los que reinara la empatía, el optimismo, el
control emocional, la autoestima, la concentración…
como consecuencia de haber encontrado una especie
de nirvana, lo que llaman el ser consciente, concepto
presentado con ciertos tintes místicos (vivir el aquí y el
ahora), pero que cuando se examina en detalle se descubre que no quiere decir más que algo tan simple de
expresar como difícil de conseguir con los niños: que
estén en lo que hay que estar (o en lo que nos interesa
a los adultos), sin dispersarse.
Y para ello, hay dos grandes propuestas: la meditación (en especial, su versión mindfulness) y el yoga.
Mindfulness en el colegio
Hace unos años, una investigación periodística (¿o
deberíamos decir un publirreportaje2?) afirmaba que
unos 200 colegios públicos españoles habían incorporado el mindfulness al horario escolar (muchos más de
los que ofrecen la asignatura de religiones que no sean
la católica, por cierto). Pero, ¿qué es exactamente el
mindfulness?
Por una parte, se presenta como una terapia cognitivo-conductual de tercera generación, esto es, un
modo de curación de algún problema de salud. Para
otros, es una forma de meditación o relajación. Y para
algunos profesores y pedagogos, la solución a buena
parte de los mencionados problemas de atención de
los alumnos.
Invierno 2018/19

Foto: Erik Törner, https://www.flickr.com/photos/eriktorner/8429982130

Detrás de todo ello, su origen se encuentra en el
médico alternativo Jon Kabat-Zinn, de la Universidad
de Massachusets, quien, con el objetivo declarado de
difundir el budismo —religión que profesa— en la sociedad y combatir el «paradigma científico reduccionista dominante», comenzó a aplicar a finales de los
setenta una versión sui generis de la meditación vipassana en pacientes con estrés crónico.
Consiguió sus seguidores en una época en la que
aún se subrayaba el carácter religioso de la actividad,
fuera en los propios escritos de Kabat-Zinn o en otros3.
Con frecuencia, había budistas occidentales que se
apoyaban en sus titulaciones universitarias en ciencias
para dar credibilidad a sus creencias (el propio KabatZinn o Matthieu Ricard como los más conocidos). Con
el tiempo, acompañaron sus trabajos «científicos» con
los siempre vistosos mapas de actividad cerebral, para
llegar incluso a hablar de una «neurobiología de la meditación», a la vez que intentaban soslayar sus raíces
budistas como si fueran una mera anécdota.
Un ejemplo célebre de cómo se procede en estos
estudios supuestamente científicos acerca del mindfulness lo encontramos en el que analizaba sus beneficios
en el tratamiento del estrés y la depresión, comparado
con bailar tango4. Dado que los resultados eran similares para ambas técnicas, su conclusión no fue que
el mindfulness es una simple actividad de ocio como
cualquier otra a la hora de sobrellevar nuestras preocupaciones, sino que convenía introducir ambas para
el tratamiento de dichas dolencias, y luego investigar
para ver qué mecanismos terapéuticos son los que las
hacen funcionar.
Invierno 2018/19

No obstante, cuando revisamos los estudios científicos rigurosos, las conclusiones que muestran son
mucho más modestas: no es más que un ejercicio de
relajación, aderezado con misticismos orientalistas; la
actividad cerebral que genera es inespecífica, y ni cura
nada ni mejora habilidades, e incluso ha mostrado efectos adversos en cerca de un 25% de los meditadores5.
En cuanto a su utilización en la escuela, entendemos
que, dado su carácter religioso, debería limitarse en
todo caso a la asignatura correspondiente y siguiendo
los criterios establecidos para ello: carácter optativo,
previo convenio de la Administración educativa con
los representantes de la correspondiente confesión (el
budismo), con su temario, la selección de un profesorado acreditado, etc., y no como hasta ahora, por iniciativa de algún profesor en particular o incluso desde
las consejerías de Educación, como ha ocurrido en Canarias en la asignatura de Educación Emocional.
Y si de verdad estamos ante una psicoterapia válida, esta habría de ser aplicada tan solo por psicólogos
colegiados con habilitación sanitaria (PGS) a pacientes diagnosticados y convenientemente informados (y
solo un psicólogo clínico está capacitado oficialmente
para diagnosticar6), para evitar el intrusismo y la mala
praxis, y desde luego, su aplicación indiscriminada a
niños o la «automedicación». Algo difícil de conseguir, pues, como dice el doctor Sanz7, las llamadas
terapias cognitivo-conductuales de tercera generación
han demostrado ser, sobre todo y al menos de momento, meras actividades espirituales, ajenas al conocimiento científico, y en las que se insta a los pacientes a
tener fe para que resulten efectivas.
45 el escéptico

Yoga
Nos encontramos igualmente con una actividad de
base religiosa, en este caso vinculada sobre todo al
hinduismo. Se trata del segundo estadio dentro del camino de perfección mística, asociado al aspecto mental y del alma. El primer estadio es el ayurveda, propio
del cuerpo, la alimentación, la salud, etc., y el último y
más elevado es el tantra, de unión con el Ser Supremo.
En nuestro entorno, sin embargo, se tiene una concepción del yoga como unos ejercicios físicos y estiramientos a los que se atribuyen unas propiedades
relajantes. Nada habría que objetar si en la escuela se
realizara este tipo de ejercicios, ya fuera en la clase de
Educación Física, en el recreo o en otro lugar.
Por el contrario, lo habitual en la práctica es no quedarse en una gimnasia saludable, sino acompañarlo de
todo un discurso acerca de energías vitales, chakras,
conexiones con el universo, etc., por lo que entonces
se está impartiendo una catequesis de hinduismo. Esto
es, como en el caso anterior, habría de formar parte de
la asignatura de Religión, con todo lo que ello supone
en cuanto a diseño curricular y profesorado. De hecho,
se ha dado algún caso de yoguis religiosos que han
protestado ante lo que consideraban una frivolización
de un ritual sagrado transformado en una gimnasia.
Mi hijo es especial
Otro de los signos de nuestro tiempo es el de pretender hacer de nuestros hijos unos seres dotados de
cualidades sobresalientes, como ya se trató anteriormente en el dossier de El Escéptico nº 48. Esto ha dado
lugar a diversas «pedagogías alternativas» y corrientes
a las que se señala incluso en ciertos casos como movimientos sectarios, y que no se reducen a unas actividades puntuales, sino que se basa en ellas todo un sistema educativo (aunque en definitiva cualquier maestro
miembro de un movimiento sectario puede ser, desde
su figura de autoridad, vía de promoción del mismo
con alumnos y padres). Entre estas corrientes alternativas se encuentran el método Asiri, la pedagogía sistémica, las Doce Tribus y la más extendida, aunque mal
conocida: la pedagogía Waldorf.
De ella y de sus aspectos esotéricos y ocultistas ya
han hablado Mauricio José-Schwarz y otros8, por lo
que bastará decir que se trata de una de las muchas
ocurrencias de Rudolf Steiner, polifacético personaje

que vivió a caballo de los siglos XIX y XX. Fue ocultista (fundador de la Antroposofía, secta heredera de la
Teosofía de Helena Blavatsky), artista (inventor de la
euritmia, una danza ritual), agrónomo (inventor de la
agricultura biodinámica), educador (con la mencionada Waldorf), sociólogo, filósofo, literato… lo cual no
era consecuencia de un cultivado espíritu renacentista,
sino de algo mucho más sencillo: su «sabiduría» procedía de revelaciones místicas. De hecho, una de sus
máximas era que la ciencia y el empirismo matan la
vertiente espiritual del ser humano, por lo que había
que buscar el establecimiento de una religión universal. También estableció una jerarquía racial, con razas
inferiores y superiores. Nuestros lectores son suficientemente avispados para adivinar en qué nivel situaba la
raza a la que pertenecía él mismo. No obstante, los defectos de nacimiento de una «raza inferior» se podían
corregir individualmente siguiendo sus enseñanzas.
La pedagogía Waldorf más ortodoxa no sigue en
absoluto los planes curriculares de los países de nuestro entorno. Su objetivo inicial era conseguir niños
clarividentes, con poderes parapsicológicos. Siguiendo las ideas místicas de Steiner, para quien el ser humano es espíritu, alma y cuerpo, divide el desarrollo
del estudiante en tres etapas de siete años (hasta la
edad de 21)9.
Primer septenio (0-7 años, el espíritu): el niño ha de
dedicarse a la imitación natural y al arte. No pueden
aprender a leer ni conocimientos reglados, para que
así puedan percibir sus propios registros akáshicos sin
ninguna disrupción, y eviten sufrir enfermedades en el
futuro. No pueden utilizar ordenadores, televisión ni
ningún dispositivo tecnológico moderno.
Segundo septenio (7-14 años, el alma, el sentimiento): ya preparados para una enseñanza formal, marcado por la pérdida de los dientes de leche. Aprenden a
leer, escribir y las ideas básicas de las ciencias y letras.
Pero siempre buscando el cultivo de la imaginación y
los aspectos emocionales, a base de mitología, leyendas, interpretación teatral, música, danza… mezclando
sin orden lo científico y lo mítico. Tampoco se usan las
nuevas tecnologías.
A esta edad se produce la clasificación de los niños según uno de los llamados cuatro temperamentos:
flemáticos, melancólicos, sanguíneos y coléricos. Se

Unos 200 colegios públicos españoles han incorporado
el mindfulness al horario escolar; muchos más de los que
ofrecen la asignatura de religiones que no sean la católica.

el escéptico 46

Invierno 2018/19

crean así unos grupos homogéneos, dividiendo a los
niños según su carácter, pues dicen que si no, se estorbarían entre ellos y se establecerían relaciones de
dominación. Esto recuerda bastante al neuromito de
los estilos de aprendizaje.
Tercer septenio (14-21 años, el cuerpo, pensamiento
abstracto): Equivalente a la escuela secundaria. Más
parecida a la educación académica reglada, aunque se
centra casi en exclusiva en el arte, la música y las manualidades. Se sigue dando una visión mágica de la
naturaleza.
Bien es verdad que hoy en día, y al menos en España, las escuelas Waldorf ya no buscan la clarividencia,
sino «tan solo» que sus alumnos sean seres brillantes,
especiales, creativos. Pero en contraposición pueden
salir mal preparados, en especial en ciencias, si siguen
las ideas mágicas del maestro, las cuales no recogen
por ejemplo el modelo atómico en Química, ni la evolución ni la tectónica de placas en Ciencias Naturales
(para Steiner, las islas Británicas eran una balsa que
flotaba en el océano).
En cuanto a sus titulaciones, las de las escuelas más
ortodoxas no tendrían validez en España, por lo que
ofrecen una versión descafeinada del método para resultar asumibles por las autoridades educativas10; existe en España poco más de una veintena de estas escuelas, especialmente arraigadas en Madrid, Cataluña
y Canarias, aunque hay muchas otras de lo que ellos
mismos llaman «escuelas inspiradas en» o «iniciativas
amigas»11. También parece ser que los títulos de algunas de estas escuelas se expiden como de otros países
donde esta pedagogía sí está reconocida oficialmente
como válida.
Invierno 2018/19

Otro grave inconveniente de esta corriente personalista es que la atención médica que se ofrezca a los
niños puede ser la propia de la medicina antroposófica
(otro invento de Steiner quien, por supuesto, no era
médico), que parte de unas ideas disparatadas acerca
de la fisiología humana. Así por ejemplo, habría un
cuerpo físico, un cuerpo etérico, un cuerpo astral y el
ego. La enfermedad sería consecuencia de eventos vitales traumáticos, y habría que superarlos para vencer
la enfermedad y hacernos mejores. Se opone al uso
de medicamentos convencionales y a la vacunación,
que supuestamente interrumpirían las reencarnaciones
kármicas, y considera la propia danza de la euritmia
como curativa. Un estudio en Suecia mostró que solo
un 18% de niños de escuelas Waldorf estaban vacunados de la triple vírica, en comparación con el 93%
del resto de colegios12. En Alemania, alguna escuela ha
sido origen de brotes de sarampión13.
Buena parte de los padres que llevan a sus hijos a
este tipo de escuelas (e incluso de los profesores de las
mismas) desconocen su trasfondo esotérico, mezcla de
mitos cristianos, espiritualismo, magia popular, neopaganismo… Son varios los ex adeptos que han denunciado su carácter sectario14, e incluso existen la Red
Plans y la Waldorf Watch15, que se dedican a su crítica
y desenmascaramiento.
Lo autóctono
El ideario católico es propio de muchos colegios
privados y concertados. Ello no supone asumir por
ejemplo el literalismo bíblico en su versión creacionista en las clases de ciencias, algo propio del protestantismo americano. Tampoco nos consta que existan
47 el escéptico

colegios que hayan hecho suyo el ideario de HazteOír
respecto a la transexualidad, del que ya se habló aquí
en el número 48.
Lo que sí podemos encontrar en algunos de estos colegios es un hecho controvertido: la educación segregada por sexos. Aunque planteada por sus defensores
(principalmente, colegios de determinadas corrientes
católicas) como una solución a grandes males y llena
de grandes beneficios, lo que se esconde detrás es una
simple idea religiosa de otros tiempos y lugares, que
ha encontrado amparo en gobiernos conservadores.
El Tribunal Constitucional ha avalado recientemente la posibilidad de que la Administración admita el
concierto con este tipo de centros16, si bien no lo hace
por sus beneficios, sino simplemente porque no ve razones legales para prohibirlo: supone que los contenidos educativos no cambian, y que entra dentro de
los idearios propios y legítimos de cada colegio, algo
que los padres deben poder elegir. Afirma además que
se trata de un sistema de carácter pedagógico, no religioso, y permitido en países de nuestro entorno y en
tratados internacionales.
No obstante, hubo votos particulares que alegaron
con razón que la separación por sexos «excluye a las
personas intersexuales», «niega el papel de la escuela
como espacio por excelencia de socialización y convivencia» y «se mantiene en un tiempo histórico en el
que no se reconoce la sociedad española».
Un metanálisis reciente17 muestra que no existe
ninguna investigación diseñada correctamente que demuestre que la educación segregada suponga beneficios; pero sí que potencia los estereotipos y legitima el
sexismo institucional. Hagamos un rápido repaso a lo
que se suele aducir:
● Una mejora académica. Buena parte de las mejores escuelas ofrecen enseñanza diferenciada, según
muestran estudios en el mundo anglosajón. En realidad, se presentan investigaciones sesgadas, en escuelas de élite, a las que acuden familias de alto nivel
cultural y económico, por lo que mezclan muchas variables para tratar de justificar una sola.
● Los profesores pueden emplear los métodos más
acordes con la forma de aprender de cada sexo, y reforzar los puntos débiles. Como reza el tópico, las mujeres son de Venus y no saben leer los mapas, mientras

que los varones son de Marte y no saben escuchar. Se
están fomentando los estereotipos, además de enlazar
con los neuromitos más habituales, el de los estilos de
aprendizaje y el de las diferentes orientaciones de los
hemisferios cerebrales y su predominio en uno u otro
sexo. Recordemos además que la educación segregada
es herencia de una época en que la sociedad consideraba que las tareas de hombres y mujeres eran diferentes
y debían ser así por naturaleza.
● Los niños molestan a las niñas o se distraen mutuamente. Ellas son más disciplinadas, tranquilas y
ordenadas, de modo que a ellos la disciplina les supone un esfuerzo mayor (y también a sus profesores).
Las chicas pueden participar más activamente en las
discusiones, en lugar de que los chicos acaparen las
intervenciones. La escuela ha de educar en competencias para una sociedad actual; entre ellas, las habilidades sociales. Si separamos por sexos, los privamos de
una parte importante de su educación y de la práctica
social diaria.
No perdamos de vista que una misma educación
para ambos sexos está entre las primeras reivindicaciones del feminismo desde el siglo XIX para conseguir
la igualdad de oportunidades. Además de la educación
mixta, tiene que haber una intervención activa para
identificar y corregir las discriminaciones y conductas
indeseables que se produzcan. No debemos esconder
los problemas. Si los hay (y los hay) en la convivencia
entre niños y niñas, hay que solucionarlos educando
al respecto; y mejor en la escuela y en la familia que
luego más tarde. Del mismo modo que no nos sería admisible una educación segregada racial o étnicamente
para evitar problemas de racismo, no debemos admitir una segregación por sexos para esconder o retrasar
la aparición del sexismo. Es más, se ha visto que las
propias escuelas segregadas destacan las cualidades
tradicionalmente masculinas sobre las femeninas; algo
comprensible, cuando, como mencionamos, dichas
escuelas se rigen por idearios religiosos que arrastran
una fuerte herencia patriarcal18.
Para terminar
Hemos revisado unos cuantos ejemplos de cómo
algunos aspectos religiosos se han ido introduciendo
o pretenden persistir, con otros nombres, en la educación. Por más que el ideal laicista entienda que las

Detrás de la educación segregada por sexos se esconde
una simple idea religiosa propia de otros tiempos y lugares,
que ha encontrado amparo en gobiernos conservadores.

el escéptico 48

Invierno 2018/19

Escueles de Llaranes, Avilés. 1957, (Foto: Agneta Von Aisaider, https://www.flickr.com/photos/29327835@N08/)

religiones han de restringirse a unas meras creencias
particulares, lo cierto es que constituyen sistemas con
los que se intenta estructurar la sociedad en todos sus
aspectos; y dentro de estos, la escuela constituye uno
de los más apetecidos.
No obstante, no tiene sentido utilizar mitos en la
educación más que como alegorías, historias apasionantes que pueden ayudar de manera didáctica en un
momento dado a la mejor comprensión de ciertos hechos (el enseñar deleitando, que ya propugnaban los
latinos). Las mejores herramientas de conocimiento de
que disponemos son la razón y el conocimiento científico, por los que se debe regir el sistema educativo, y
que nos vienen ayudando a superar las explicaciones
míticas ya desde antiguo. Dejar que esos mitos ganen
terreno en la educación es dejar entrar el pensamiento
mágico en un lugar que no le corresponde. Y el pensamiento mágico, tengámoslo presente, no es un complemento de la ciencia sino, cada vez más, su parásito;
ese es un gran peligro.
Agradecimientos
A Patricia Largo, cuyas puntualizaciones y fuertes
desacuerdos han permitido mejorar sustancialmente el
original.
Notas (Enlaces verificados a enero de 2019):
1 https://www.eldiario.es/cv/PP-Islam-Justicia-GobiernoReligion_0_79897021...
2 https://www.elmundo.es/espana/2015/06/15/556f439c
268e3e9e438b459a.html
3 P. ej., Buddhadasa Bhikkhu (1988) Mindfulness with
Breathing. Wisdom Publications. Boston. 160 p
4 Pinniger, R.; Brown, R.F.; Thorsteinsson, E.B. &
McKinley, P. (2012) Argentine tango dance compared
to mindfulness meditation and a waiting-list control: A
Invierno 2018/19

randomised trial for treating depression. Complementary
Therapies in Medicine, 20(6): 377-384
5 Farias, M. & Wikholm, C. (2016) Has the science of
mindfulness lost its mind? BJPsych Bulletin, 40, 329-332,
doi: 10.1192/pb.bp.116.053686
Cebolla, A.; Demarzo, M.; Martins, P.; Soler, J. & GarcíaCampayo, J. (2017) Unwanted effects: Is there a negative
side of meditation? A multicentre survey. PLoS ONE 12(9):
e0183137. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0183137
6 https://www.boe.es/diario_boe/txt.
php?id=BOE-A-2013-5872
7 Sanz, V.J. (2016) Las terapias espirituales: ¡vaya
timo!. Laetoli. Pamplona. 469 p.
8 https://circuloesceptico.org/noticias/el-ataque-a-laeducacion-y-las-escu... http://www.reduneprevencionsectaria.org/article-l-a-pedagogia-waldorf-y-...
9 https://en.wikipedia.org/wiki/Waldorf_education
10 Ledesma, J. (2011) Las escuelas Waldorf. Trabajo de
fin de máster. Univ. Internacional de La Rioja. 52 p.
11 https://www.waldorf-international.org/fileadmin/
downloads/Caracteri%CC%81sticas_esenciales_de_la_
Pedagogi%CC%81a_Waldorf.pdf www.colegioswaldorf.org
12 https://en.wikipedia.org/wiki/Anthroposophic_
medicine#Immunization
13 Wadl et al. (2011) Measles transmission from an
anthroposophic community to the general population,
Germany 2008 BMC Public Health, 11:474
14 V. p. ej. https://www.portaluz.org/llevo-a-su-hijo-auna-escuela-waldorf-y-se-volvi...
15 http://www.waldorfcritics.org/ https://sites.google.com/
site/waldorfwatch/
16 http://www.elmundo.es/espana/2018/04/19/5ad8f325
468aeb91078b457f.html
17 Halpern, D.F. et al. (2011) The Pseudoscience of
Single-Sex Schooling. Science, 333: 1706-1707
18 Rodríguez, M.O. (2017) Análisis de la educación
diferenciada en un contexto de políticas educativas
igualitarias. Trabajo de Fin de Máster. Fac. CC. Educación.
Univ. de Cádiz. 527 p.
49 el escéptico

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SUSO FERNÁNDEZ, EN TELEMADRID

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PRIMER CONTACTO
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Primer contacto
Entrega del premio Mario Bohoslavsky a Clara
Grima
El pasado 15 de diciembre tuvo lugar la entrega a
Clara Grima del Premio Mario Bohoslavsky en el Salón de Actos de la Facultad de Ciencias de Granada,
durante la celebración del evento Desgranando Ciencia 5. Los socios que se habían desplazado al evento
subieron al estrado a entregar la placa a la divulgadora.
Durante la pasada Asamblea General de Socios de
ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico, celebrada en Albacete el pasado 14 de abril, se
decidió reconocer su lucha a favor del pensamiento
crítico, la ciencia y la razón. Clara Grima, en su extensa carrera como divulgadora, ha trabajado para hacer
la ciencia más accesible a todo el mundo, y ha procurado dar visibilidad al papel de las mujeres dentro
de la misma. Ha escrito hace poco, junto a Enrique
Fernández Borja, Las matemáticas vigilan tu salud
(Next Door), donde explica cómo se propagan las enfermedades, y cómo el número de personas vacunadas
incide en esta difusión.
Mario Bohoslavsky da nombre al premio que otorga
la Asamblea General de socios de ARP-Sociedad para
el Avance del Pensamiento Crítico a aquellas personas, ajenas a la asociación, que se han distinguido por
impulsar el desarrollo de la ciencia, el pensamiento
crítico, la divulgación y la educación científica. Este
premio se instituyó en 1996, y la lista de premiados se
puede consultar en nuestra web1.
Jorge J. Frías
Suso Fernández, en Telemadrid
El programa LaOtra Ciencia de Telemadrid2 entrevistó el pasado 15 de diciembre a Suso Fernández,
titular de la farmacia Rialto de Madrid, pionero de la
no dispensación automática de productos homeopáticos.
En la entrevista, Suso argumenta que la homeopatía responde a una «creencia inventada», cuyo apoyo
conceptual proviene de Samuel Hahnemann, médico
aprendiz de químico y farmacéutico que aproximadamente doscientos años atrás esbozó los principios
de funcionamiento de la misma. Por aquella época, la
medicina básicamente era aún un conjunto de prácticas precientíficas que, en muchos casos, más que curar, podía —como poco— hacer alguna que otra «fechoría» a los pacientes. Menciona Suso algunas prácticas como las sangrías, purgas, lavativas o el uso de
sanguijuelas. Aún no se conocía el potencial origen
infeccioso de las enfermedades; ni siquiera los microbios, la vacunación, o la cirugía, entre otros ejemplos,
habían entrado en la escena del conocimiento médico.
El momento de Hahnemann se sitúa por tanto en un
periodo en el que no parece exagerado decir que el
«palo de ciego» era casi la técnica que más a mano
el escéptico 6

Marisa Marquina, Antonia de Oñate y Juan A. Rodríguez

se tenía para enfrentar el deterioro de la salud y la
enfermedad.
En consonancia con lo anterior, Suso refiere que,
en situación de enfermedad extrema, la medicina conocida en la época podía acabar con el paciente por la
ignorancia de los procesos biológicos, cruciales para
el cuidado de la vida, que en unos años empezaron a
conocerse. Es posible que, impactado por la crueldad
de las prácticas de entonces, Hahnemann comenzase a vislumbrar la opción de no intervención, de no
hacer nada frente al deterioro y la enfermedad como
ejemplo de práctica médica no invasiva que, por lo
menos, respetaba la tendencia a la recuperación del
cuerpo cuando no había enfermedad muy grave o la
edad permitía dar aún un respiro a la vida.
Desde su formación y experiencia como farmacéutico, Suso Fernández apela a dos principales razones
para no vender homeopatía en farmacias. La primera
es de carácter ético, dado que los productos homeopáticos no son compuestos con un principio activo de
eficacia terapéutica (a fin de cuentas, la multidilución homeopática de cepas en agua es un proceso que
transita por derroteros que nada tienen que ver con
la lógica del conocimiento). La segunda razón es de
carácter legal, dado que la legislación vigente impide
que se comercialicen y vendan productos sin registro
sanitario, y los compuestos homeopáticos no lo tienen. Por tanto, las situaciones de venta en farmacias
de productos que no son fármacos responde a un proceso irracional, ajeno a los pilares del conocimiento
médico.
En la parte final de la entrevista, Suso subraya la
importancia de aprender a aceptar que hay procesos
que se pasan con el tiempo, sin necesidad de recurrir
a compuestos que en no pocos casos lo más que van a
poder hacer es aliviar algún síntoma. Además, la medicina no tiene cura para todo y no siempre la medicalización tiene por qué ser la mejor opción. El factor
explicativo, la mejora de la comunicación en los actos médicos, es posible que pueda ayudar a minimizar con el tiempo la tendencia a recurrir a técnicas
homeopáticas en las que la escucha se valora como
práctica generadora de alivio emocional. Y por ahí se
cuela un montón de pseudociencia, de pseudoilusión.
Gracias, Suso, por tu labor.
Marisa Marquina
Encuentro de RedUNE
Las sectas aíslan al sujeto del mundo de libertades,
del conocimiento, de la moral, y lo imbuyen en un
régimen totalitario. Ocultan información, mienten,
provocando en la víctima un consentimiento desinformado y, sobre todo, irrevocable; en definitiva, una
pérdida de libertad.
Quizá sea esta la idea más clara que sacamos tras
nuestra asistencia al Encuentro de la Red de prevenInvierno 2018/19

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Sumario

Sección: 
SUMARIO
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número 51



Sección Título Autor–Coordinador
SUMARIO Sumario Redacción
EDITORIAL Editorial RODRÍGUEZ JUAN A.
PRIMER CONTACTO ENTREGA DEL PREMIO MARIO BOHOSLAVSKY A CLARA GRIMA FRÍAS JORGE J.

SUSO FERNÁNDEZ, EN TELEMADRID MARQUINA MARISA

ENCUENTRO DE RedUNE RODRÍGUEZ JUAN A.

NACE LA FEDERACIÓN VALENCIANA DE DIVULGACIÓN CIENTÍFICA @fevadic

LA SECTA HOMEOPÁTICA MEXICANA GONZÁLEZ ARIAS A.
DE OCA A OCA ENSEÑANDO A PENSAR CRÍTICAMENTE ARES DE BLAS FÉLIX
HACE 25 AÑOS LA ALTERNATIVA RACIONAL Num. 27 (INVIERNO 1992) GONZÁLEZ LUIS R.
RED ESCÉPTICA INTERNACIONAL AFIS Y LA REVISTA SCIENCE ET PSEUDO-SCIENCES: MEDIO SIGLO DE LUCHA EN FRANCIA KRIVINE JEAN-P.
SILLÓN ESCÉPTICO UN CIENTÍFICO EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS: CUANDO LA VERDAD DUELE SALAS JAVIER
ARTÍCULOS EDZARD ERNST, UN CIENTÍFICO EN CAMISA DE ONCE VARAS LEÓN INMA, RODRÍGUEZ JUAN A.

UN ESCÉPTICO EN MI BUZÓN (3) SIR ARTHUR C. CLARKE GONZÁLEZ LUIS R.
DOSSIER EL PENSAMIENTO CRÍTICO EN LAS AULAS EL AULA COMO CATALIZADOR DEL PENSAMIENTO CRÍTICO MÁRQUEZ FERNÁNDEZ ESTHER, MORENO BORRALLO CARLOS

A VUELTAS CON LA EVOLUCIÓN BIOLÓGICA SANCHIS JOSÉ M.

CAZANDO MITOS EN EL AULA REYES ANDRÉS FRANCISCO

RELIGIÓN EN LAS AULAS: CUANDO NO ES UNA ASIGNATURA RODRÍGUEZ JUAN A.

LA VACUNA SOLIDARIA GRANADOS ANA, PORTILLA ANA
HUMOR MARTÍN FAVELIS FAVELIS MARTÍN

A TONTOS Y A LOCOS REVILLA DAVID

LA PULGA SNOB DIPLOTTI ANDRÉS
ANUNCIOS III JORNADAS CIENCIA Y PSEUDOCIENCIA COMUNICANDO CIENCIA Redacción
ARP-SOCIEDAD PARA EL AVANCE DEL PENSAMIENTO CRÍTICO ARP-SOCIEDAD PARA EL AVANCE DEL PENSAMIENTO CRÍTICO Redacción
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UN CIENTÍFICO EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS: CUANDO LA VERDAD DUELE

Sección: 
SILLÓN ESCÉPTICO
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Sillón escéptico
Un científico en el país de las maravillas:
Cuando la verdad duele
Autor: Edzard Ernst
Editorial: Next Door Publishers, 2018
Colección El Café Cajal
Orig: A Scientist in Wonderland.
Trad.: Fernando López-Cotarelo

Prólogo
La victoria de la ciencia sobre los atajos del cerebro
Vivimos tiempos extraños, tiempos en los que la
verdad se ha puesto de moda, pero para llevarle la
contraria, para ponerle apellidos y prefijos. Los prejuicios personales han logrado imponerse demasiadas
veces a los hechos. Los datos siempre pueden ser discutidos, pero usando elementos contrastables y, sobre
todo, aportando pruebas. Todo eso parece haberse
roto. Si tú dices que eso es una mesa, yo digo que
son treinta millones de unicornios... y los dos tenemos
derecho a que sea atendida nuestra versión y además
en igualdad de condiciones. Los medios y las redes
abruman de tal forma a los ciudadanos que cada uno
puede bañarse en el tsunami de infoxicación que más
le interese y disfrutar de su burbuja sin molestas disonancias. No hablo solo de política. En la salud están
funcionando los mismos mecanismos, tan absurdos
como terribles, que han perturbado algunos procesos
democráticos. El cuestionamiento de toda autoridad
(médica), la deslegitimación de los expertos (en favor
de los charlatanes), la búsqueda de esquemas personales que sirvan para explicar el mundo (al margen de
la ciencia), el ombliguismo antisocial (como el caso
de los antivacunas), los relatos falsos, las fake news,
las informaciones inventadas a las que la única credibilidad que se les reclama es que encajen con nuestros prejuicios. El mundo de la salud, la medicina y
el bienestar se ha convertido en un campo de batalla
permanente en el que, de pronto, las creencias personales desempeñan un papel fundamental e inesperado.
El amimefuncionismo («a mí me funciona» tal o cual
tratamiento sin aval científico) es el trumpismo sanitario. Da igual que mi organismo se vaya al garete, que
mi país se desmorone, lo importante es mantener mi
visión de las cosas. Lo que necesito es que el político
de turno me diga que la culpa es de los inmigrantes y
que sin ellos se solucionarán mis desdichas laborales;
que el falso médico me diga que puedo curarme un
cáncer con remedios sencillos, sin sacrificios, arrinconando un problema emocional o tomando vitaminas.
La homeopatía es solo una de las ciento cuarenta
pseudoterapias que tiene catalogadas el Ministerio de
Sanidad español, una más de las docenas de técnicas y
prácticas que se atribuyen capacidades curativas que
no han sido capaces de demostrar. Es más, la homeoel escéptico 64

patía no solo no ha probado que pueda curar: es que
ni siquiera ha mostrado cómo podría hacerlo. Sus defensores no han podido explicar qué inaudito sendero medicinal llevaría a esas bolitas de azúcar a curar
enfermedades. La homeopatía se ha convertido en el
tablero de juego de muchas de estas partidas dialécticas de las que hablábamos más arriba: los hechos y
las percepciones, los datos y las voluntades, la ciencia
y la creencia. Pero hubo un tiempo en que ni se planteaba este debate, en que nadie ponía sus fichas en el
tablero para enfrentarlas a las bolitas de azúcar.
El caso de Edzard Ernst es quizá el ejemplo más
interesante que uno se pueda encontrar en la historia reciente de alguien que logra superar un sesgo tan
personal, tan íntimo como el sistema de creencias que
una madre puede inculcarle a un hijo. Porque Ernst, al
que conocemos por haber sido durante muchos años
el azote solitario de las pseudociencias, fue educado en las bondades de la homeopatía. Le pusieron el
nombre de un curandero del que su madre era devota.
«La medicina alternativa siempre estuvo ahí, a mi alrededor. Y me sentía perfectamente cómodo con ella»,
dice Ernst al comienzo de sus ejemplares memorias.
Siguiendo la estela de su madre y de su padre, médico,
terminaría en un hospital homeopático nada más acabar su formación en medicina. «Basándome en esta
temprana experiencia personal, yo tenía la impresión
de que a menudo la homeopatía era eficaz», escribe.
Su trabajo en ese hospital le permitiría dar respuesta a
la siguiente paradoja: ¿cómo pueden funcionar estos
remedios homeopáticos si en las clases de farmacología de la facultad explican que los principios de la homeopatía son un completo disparate? El joven Ernst
se hacía preguntas. Sería el primero en responderlas
con firmeza.
En los últimos años han cosechado una gran popularidad la psicología conductual y algunos de sus pioneros, como el Nobel Daniel Kahneman. En sus trabajos, estos psicólogos nos han mostrado cómo funciona
el cerebro humano al tomar decisiones. Y resulta que
muchas de las decisiones ya han sido tomadas de antemano: nuestro cerebro está predispuesto a rechazar
todo aquello que «discuta» su sistema de creencias.
Si recibe un nuevo dato, el cerebro se encarga de hacerlo encajar en su esquema mental, con calzador si
es necesario, o bien lo rechaza negando su veracidad.
Es lo que se conoce como sesgos cognitivos: mecanismos que usamos para engrasar la masa gris, evitando
que el roce con la realidad haga que salten chispas
en nuestras neuronas. Esto provoca que incluso llegue
a ser contraproducente usar datos contrastados para
intentar sacar a alguien de su error. En muchas ocasiones se desencadena el efecto backfire («tiro por la
culata») provocando que el sujeto se encierre todavía más en su discurso al rechazar la información que
desmonta su manera de pensar.
Ernst, que no tenía ni idea de lo emocional y politizado —ahora diríamos polarizado— que estaba el debate en torno a la medicina alternativa, se hizo con un
puesto precisamente para estudiarla. Fue cuando comInvierno 2018/19

prendió que la ciencia debe ser «crítica» a pesar de lo
que opinaban sus colegas en el mundo de la medicina
alternativa, que no sentían la necesidad de cuestionar
ni comprobar sus tradiciones, ideas y postulados. Ahí
este investigador novato se encontró con el primero
de sus problemas: cómo poner a prueba una pseudoterapia. Uno de los pasajes más divertidos del libro
es la narración que hace el propio Ernst de cómo fue
diseñando los ensayos clínicos para que fueran homologables, con doble ciego, con grupo de control,

personajes «jugaban» a la ciencia y a la medicina,
hasta que Ernst descubrió que sus planteamientos y
actitudes eran más propios de las religiones: el dogma
del País de las Maravillas no se pone en duda.
Y así, prácticamente solo, contra viento y marea,
sin conocimientos previos sobre cómo plantear estos
ensayos clínicos, Ernst fue construyendo un corpus
científico que iba desmontando poco a poco las mentiras de la pseudociencia. Y lo que quizá es aún más
interesante, fue tumbando con su propio trabajo las

etc. Con una pastilla es fácil medir el efecto placebo dándoles a los pacientes una píldora falsa que no
contenga ningún medicamento. Pero ¿cómo medir el
efecto placebo con tipos que aseguran curar mediante
imposición de manos? Cuando Ernst empezó a atinar
en el diseño de sus estudios, encontró el segundo (y
mayor) de sus problemas: la resistencia, primero, y la
radical oposición, después, de los propios curanderos
y pseudoterapeutas a quienes quería estudiar. Estos

creencias que su madre le había inculcado. Pasó de
ser un joven médico homeópata al mayor azote de esa
falsa medicina. Así, Ernst logró quizá el éxito más
poderoso: que un cerebro cambiara por completo su
sistema de creencias a la luz de las evidencias que iba
recopilando. Si un cerebro humano pudo, todos podemos. Hay esperanza.
Javier Salas
Periodista científico

Invierno 2018/19

65 el escéptico

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UN ESCÉPTICO EN MI BUZÓN (3) SIR ARTHUR C. CLARKE

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Un escéptico en mi buzón (3)

Sir Arthur C. Clarke
Luis R. González

S

i la vez pasada hablamos de Isaac Asimov, era
imperativo que el siguiente fuese el inglés Arthur Charles Clarke (1917-2008), por la conocida rivalidad existente entre ellos. Clarke y Asimov
fueron buenos amigos, e incluso llegaron a establecer
el conocido como «Tratado de Park Avenue» por el
cual Asimov reconocía que Arthur C. Clarke era el
mejor escritor de ciencia ficción en el mundo (reservándose para sí el segundo lugar), mientras que Clarke debía aceptar que Asimov era el mejor divulgador
científico del planeta (quedando él en segundo lugar).
Isaac Asimov estableció sus famosas tres Leyes de
la Robótica en 1942, y no fue hasta veinte años más
tarde que Clarke se tomó la revancha al establecer sus
tres leyes en el libro Perfiles del futuro: una investigación de los límites de lo posible (1962):
Primera Ley de Clarke: Cuando un distinguido
científico de edad madura afirma que algo es posible,
es casi siempre correcto. Cuando afirma que algo es
imposible, es muy probable que esté equivocado.
Fig. 1

el escéptico 60

Clarke define el adjetivo maduro: En física, matemáticas y astronáutica significa mayor de treinta; en
otras disciplinas la decadencia senil se pospone a los
cuarenta. Por supuesto, existen gloriosas excepciones; pero como cualquier investigador recién salido
del colegio sabe, científicos de más de cincuenta no
son buenos salvo para sesiones de pizarrón, y deben
ser apartados del laboratorio a toda costa.
En 1979, Asimov quiso añadir su corolario: Cuando el público se agrupa en torno a una idea denunciada por distinguidos aunque ancianos científicos y
apoya esa idea con gran fervor y emoción, esos distinguidos aunque ancianos científicos, a pesar de todo,
tienen razón.
Años más tarde, Asimov ofreció una nueva versión: Si una herejía científica es ignorada o rechazada
por el público, existe alguna posibilidad de que sea
correcta. Si una herejía científica es apoyada emocionalmente por el público en general, casi seguro que
está equivocada.
Segunda Ley de Clarke: La única manera de desFig. 2

Invierno 2018/19

Fig. 3

Fig. 4

cubrir los límites de lo posible es aventurándose un
poco hasta lo imposible.
Tercera Ley de Clarke: Cualquier tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia.
En este punto, Clarke decidió parar, pues tres leyes
fueron suficientes para dos Isaacs, Newton y Asimov;
sin embargo, al revisar en 1999 el texto original de
Perfiles, le pudo la inmodestia y añadió:
Cuarta Ley de Clarke: Para cada experto existe
otro de igual experiencia y opuesto.
Addenda: En el Apéndice 2 de The Odissey File
(1984) se afirma la 69ª Ley de Clarke: Leer manuales de computadora sin el hardware es tan frustrante
como leer manuales de sexo sin el software.
Aunque ya hemos hablado en esta serie de diversas
emisiones filatélicas dedicadas a 2001 (El Escéptico,
nos 12, 19, 35 y 42), la primera aparición de la efigie
de Clarke en un sello fue en una hojita bloque de 2009
(Fig. 1), emitida por Guinea Bissau sobre los avances
en las telecomunicaciones.
Invierno 2018/19

Fig. 5

La contribución científica más importante de Clarke apareció en un artículo publicado en la revista
Wíreless World en Octubre de 1945: su idea de que
los satélites situados en una órbita geoestacionaria (a
unos 36 000 km de la Tierra) resultarían ideales para
las comunicaciones a larga distancia. Aunque no está
tan claro que dicha idea haya servido realmente de
inspiración para los satélites reales y, como reconocía
el propio Clarke, de alguna forma ya había sido propuesta con anterioridad (por ejemplo, por Hermann
Oberth en 1923), lo cierto es que dicha órbita ha sido
bautizada como el «cinturón de Clarke». El 19 de
agosto de 1964 se lanzó el SYNCOM 3, satélite geoestacionario utilizado para la primera retransmisión
de televisión a través del Pacífico: las Olimpiadas de
Tokio. Lo vemos aquí (Fig. 2) en uno de los sellos con
vitola emitidos por el gobierno de la región yemení de
Seiyun en 1964.
No obstante, su influencia se ha dejado sentir en
otros inventos modernos. Así, Sir Tim Berners-Lee,
61 el escéptico

el padre de internet, señala que su inspiración le llegó
tras leer el relato de Clarke «Marque F para Frankenstein» (1963). En su obra Cita con Rama (1973), Clarke
imaginó un «Proyecto Spaceguard», un sistema para
detectar y vigilar los asteroides que pudiesen chocar
contra la Tierra. Cuando se implementó un sistema similar en 1996, fue bautizado con ese mismo nombre,
como homenaje al autor.
Por todo ello, han sido muchos los homenajes que
se le han prestado. La reina Isabel II le concedió el
título de sir en mayo del 2000. Un dinosaurio australiano descubierto en 1994 fue bautizado con su nombre en 2003: Serendipaceratops arthurcclarkei (ver
El Escéptico, 40). Serendip es uno de los antiguos
nombres de Ceilán, residencia de Arthur C. Clarke
desde mediados de los años 50, y dio origen a una
bella palabra, serendipia, definida como ‘descubrir,
por accidente o sagacidad, algo que no se estaba buscando’. También lleva su nombre el asteroide 4923 (el
asteroide 2001 ya había sido adjudicado a un físico
alemán casi desconocido llamado Albert Einstein). Y
en 2010, la isla de Santo Tomé le dedicó una hojita
bloque calificándolo de humanista, junto a Bertrand
Russell y Nelson Mandela (Fig. 3).
En 2017, con ocasión del centenario de su nacimiento, fueron varios los países que pusieron en circulación emisiones sobre su persona. Por ejemplo, la
república ex soviética de Kirguistán, en el Asia central (Figs. 4 y 5) y dos países africanos, Malí (Figs. 6
y 7) y Sierra Leona (Figs. 8 y 9).
En 2018 se cumplió el cincuentenario de la película que lo catapultó a la fama. Extrañamente, solo
un organismo postal, el de la británica isla de Man
(situada entre Gran Bretaña e Irlanda), ha realizado
una emisión al respecto. Pero eso sí, con todo lujo de
parafernalia e incluso una caja en forma de monolito
(Figs. 10 y 11).
A propósito de la película, merece contarse aquí
una anécdota. Kubrick y Clarke se encontraron por
vez primera en persona durante la apertura de la Feria Mundial de Nueva York, el 22 de abril de 1964,
Fig. 6

el escéptico 62

y encajaron de inmediato, pese a sus estilos de vida
contrapuestos (por ejemplo, Kubrick era noctámbulo mientras Clarke se acostaba temprano). En su biografía, Clarke comenta: «Stanley estaba en riesgo de
creer en los platillos volantes. Quiero pensar que llegué justo a tiempo para salvarlo».
Y justo entonces vieron un ovni…
La noche del 17 de mayo de 1964, ambos estaban
en el balcón del apartamento de Kubrick en Nueva
York, relajándose tras una dura jornada. Había luna
llena. Sobre las 21 horas, un objeto más brillante que
las estrellas circundantes apareció en el cielo. Les dio
tiempo incluso a seguirlo con el telescopio de aficionado que el director tenía allí mismo. El punto luminoso pareció detenerse sobre Manhattan durante casi
un minuto y completó el circuito desapareciendo por
el norte. Clarke pensaba que podía tratarse del ECHO
1, el primer satélite pasivo de comunicaciones —un
gran globo metálico donde se rebotaban las señales de
radio… y la luz—, pero en el periódico (¡Qué tiempos aquellos en que los periódicos incluían la hora de
paso de los satélites!) decía que su paso sería mucho
más tarde, sobre las 23:03. Clarke quizá no las tenía
todas consigo, porque en su biografía confesó que
aquello le pareció demasiada coincidencia, llegando
a pensar: «quizá ellos estén tratando de impedir la película». Por su parte, Kubrick llegó incluso a rellenar
uno de los formularios del Proyecto Libro Azul1 sobre
el avistamiento.
Cuando la Fuerza Aérea contestó, se deshizo el
misterio. El periódico estaba equivocado, el punto luminoso era efectivamente el ECHO 1 (Fig. 12).
Mientras Clarke aseguró hasta el final de su vida
que había visto muchos ovnis (para regocijo de muchos en internet que no se molestan en verificar la cita
completa), también añadía que, en todos y cada uno de
los casos, pudo finalmente identificarlos sin margen
de duda. De hecho, en la década de los noventa actuó
como presentador de tres series de documentales de la
televisión británica sobre nuestro «Mundo Misterioso». Distinguía, imitando la famosa tipología del Dr.
Fig. 7

Invierno 2018/19

Fig. 8

Fig. 9

Fig. 10

Fig. 11

Hynek para los ovnis, entre tres niveles de misterios:
Del primer tipo: Aquellos fenómenos misteriosos
para nuestros ancestros pero que en la actualidad han
sido satisfactoriamente explicados, como los eclipses.
Del segundo tipo: Fenómenos todavía inexplicados, pero sobre los que existen pistas que apuntan a su
posible explicación. Por ejemplo, los llamados rayos
en bola.
Fig. 12

Del tercer tipo: Fenómenos para los que todavía
no se dispone de una explicación racional. Entre los
mismos, Clarke mencionaba las «lluvias» de animales
o algunos de los llamados «poderes paranormales».
Como explicaba en el prólogo del libro aparecido a
modo de guía ampliada de los documentales2:
No teníamos ningún sesgo o línea filosófica particular, pero queríamos ser honestos con nuestra
audiencia. No íbamos a engañarlos creando falsos
misterios u ocultando explicaciones ya disponibles…
Pero tampoco íbamos a «desmitificar», excepto cuanto el tema lo mereciese; incluso entonces, tratamos de
minimizar al máximo los comentarios editoriales, dejando la decisión final al espectador. Y cuando, como
ocurrió en alguna ocasión, el misterio se volvía mayor cuanto más investigábamos, no tuvimos ningún
reparo en admitir nuestro total asombro.
Me parece una actitud correcta.
Notas:
1 El Proyecto Libro Azul, de la Fuerza Aérea Estadounidense
(1952-1969), buscaba determinar si los ovnis constituían una amenaza para la seguridad.
2 «Foreword», en John Farley & Simon Welfare (1987), Arthur
C. Clarke’s Chronicles of the Strange and Mysterious.

Invierno 2018/19

63 el escéptico

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