LA SUPERSTICIÓN Y EL MIEDO LOS NUEVOS TETRAFÁRMACOS

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ANUARIO 2018
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La superstición
y el miedo:
Los nuevos
tetrafármacos
Emilio Jorge González Nanciares
Profesor de Filosofía en Enseñanzas Medias
Las pseudociencias actuales pueden agruparse en cuatro bloques,
relacionados con cuatro miedos: la muerte, la enfermedad, el destino y
los dioses; que de alguna manera se corresponden con los cuatro miedos
básicos que el filósofo Epicuro consideró que atenazaban al hombre y lo
hacían infeliz.

H

oy día las nuevas pseudociencias todavía se
aprovechan de esos miedos atávicos y de su
pervivencia en nuestra cultura para obtener
sus beneficios. Se trata de analizar primero por qué
subsisten todavía dichos temores en nuestros días y,
segundo, cómo se aprovechan las actuales falsas ciencias de ellos.

El antiguo tetrafármaco
Hace casi 2300 años el filósofo griego Epicuro
(341-270 a.n.e.) consideró que cuatro eran los grandes
temores básicos que constreñían al hombre: el miedo
a la muerte, a la enfermedad, al destino y a los dioses.
Y ya que su filosofía consistía en alcanzar la felicidad
(ataraxia) logrando un estado de tranquilidad corporal (aponía, ausencia de dolor) y espiritual (librarse de
las turbaciones y perturbaciones internas, esto es, de
los miedos), nos ofreció cuatro maneras de contrarrestar esos supuestos temores básicos, conocidas desde
entonces como las reglas del tetrafármaco (los cuatro
remedios para el espíritu). Estas eran:
1) El miedo a la muerte: no hay que temer a la
muerte porque cuando tú estás ella no está y, cuando
ella está, ya no estás tú. Por lo tanto, es ridículo temerla ya que nunca os vais a encontrar.
2) El miedo a la enfermedad: Toda enfermedad
puede ser leve o grave. Si es leve te curarás, entonces
por qué preocuparte. Y si es grave te morirás, pero
el escéptico 12

como no hay que temer a la muerte (1ª regla), entonces para qué preocuparse.
3) El miedo al destino: Mucha gente le tiene miedo
al destino en la creencia de que todo nuestro recorrido
vital está ya de alguna manera prefijado (este era el
caso de los estoicos, una escuela helenística rival de la
epicúrea). Pero el destino es algo que no es completamente independiente de nosotros, sino algo en lo que
podemos influir sin quedarnos parados a esperar. Pero
tampoco es completamente dependiente de nuestra influencia, pues siempre hay cosas que se nos escapan,
que no podemos controlar del todo. Esto tampoco nos
debe hacer estar continuamente angustiados sobre lo
que podemos o debemos hacer para prefigurarlo1.
4) El miedo a los dioses. Epicuro no niega la existencia de los dioses, pero los sitúa en los intermunda
(esto es, en los espacios entre los diferentes mundos
existentes en el universo2). Ahí están y ahí viven eternamente sin ocuparse ni preocuparse de los hombres,
razón por la cual de nada sirve adularlos ni agraviarlos.
Con estas sencillas reglas pretendía Epicuro alcanzar en él y en sus acólitos del Jardín (la escuela que
fundó) el estado de tranquilidad que tanto ansiaba y
que, a su juicio, era el objetivo principal del hombre y
por ende de la filosofía.
Pero a pesar de estos simples remedios filosóficos,
muchos de los cuales fueron seguidos —o al menos lo
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Busto de Epicuro. Museo Metropolitano de Arte de Nueva York. Foto: Wikimedia (Marie-Lan Nguyen)

intentaron— por escuelas posteriores, la cuestión es
que el común de los mortales seguimos, de una u otra
manera, atrapados por los temores. Hoy día estos miedos básicos siguen tan presentes o más que entonces,
pese al progreso científico racional. Pero los remedios
actuales al miedo, más que de índole filosófica o moral, son de índole más espiritual y comercial; tales son
los casos del espiritismo o poltergeist (muerte), de las
medicinas alternativas (enfermedad), de la astrología
o cartomancia (destino) y de la religión o ufología
(dioses).
Trataremos del porqué de la pervivencia de estos
miedos y de los nuevos tetrafármacos propuestos por
las pseudociencias.
2. ¿Por qué creemos en cosas increíbles?
Desde la más remota antigüedad han existido fenómenos que el hombre no ha podido ni ha sabido explicar. Esto ha permitido al pensamiento mágico sentar
plaza entre los diferentes pueblos. Dice Sir James Frazer en La rama dorada que las culturas primitivas se
basan en dos principios mágicos: lo semejante produce lo semejante (principio de la semejanza), y lo que
estuvo en contacto con una cosa sigue manteniendo
influencia con esa cosa (principio de contigüidad)3.
Hoy en día el alcance de nuestro conocimiento ha ido
permitiendo explicar cada vez más estos fenómenos.
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2. 1. Conocimiento e ignorancia
El filósofo griego Platón se dio perfecta cuenta del
abismo que separaba el conocimiento de la ignorancia. La ignorancia no es otra cosa que el error y la
falsedad; como cuando decimos que la causa del florecimiento es el gorjeo de los pájaros, sin perjuicio
de su correlación. Dentro del conocimiento, distinguió Platón a su vez dos modos: el conocimiento por
fundamentos y el conocimiento sin fundamentos. Al
conocimiento con fundamentos lo denominó episteme, que hoy traducimos por el término ciencia. Este
conocimiento no plantea hoy mayor problema, en el
sentido de que se considera ciencia aquello que puede
ser explicado. Tiene, además, un método de funcionamiento extendido y al alcance de lo que se desee
conocer: el método científico; y sus resultados son
divulgados en numerosas publicaciones de reconocida solvencia y susceptibles de reproducirse por todos
aquellos que lo quieran y lo sepan hacer.
Es lo que Platón denominó doxa, opinión, lo pertinente en este sentido. No obstante, Platón asegura
que la doxa es conocimiento, aunque un conocimiento
que no puede dar cuenta de por qué lo es, pues no
está fundamentado ni puede estarlo. Es el reino de la
creencia. Pero de las «verdaderas creencias»: como
cuando una anciano lugareño utiliza acertadamente
un extracto de las flores de la planta del árnica para
curar luxaciones externas —desconociendo, comple13 el escéptico

tamente, el principio activo de la misma, la arnicina,
potente alcaloide extremadamente tóxico—, y no lo
utiliza, sin embargo, como ingesta interna para tratar
otras dolencias, lo que produciría la intoxicación o
muerte del paciente.
2. 2. El reino de la ignorancia se infiltra en la doxa
Esta incapacidad de la doxa para dar cuenta de sí
misma es lo que ha permitido a innumerables formas
de ignorancia adquirir la apariencia de conocimiento.
La diferencia entre unas y otras creencias estriba
en las conexiones reales (los fulcros) que es necesario
encontrar entre la opinión y la realidad: Los tsembanga maring de Nueva Guinea creían que los malos espíritus de los lugares pantanosos eran los que producían
el paludismo. Hoy sabemos que no son esos malos
espíritus los causantes, sino el parásito de la malaria,
Plasmodium falciparum, transmitido por el mosquito
Anopheles, presente en esos lugares. Y aquí es donde
encontramos el fulcro, esto es, la conexión, entre la
creencia tsembanga4 y la moderna ciencia, en cuanto
que, tanto en un caso como en otro, la enfermedad se
produce en los lugares bajos pantanosos, lo cual aporta un conocimiento útil (y por tanto verdadero) para
que los niños y jóvenes de la aldea no se internen por
esas tierras húmedas e insalubres. Esta es la doxa de la
que Platón habla, y que sirve para que las sociedades
tradicionales puedan sobrevivir, ¡que no es poco! Otro
ejemplo más cercano es el sucedido en el año 2004,
cuando se produjo el tremendo terremoto que arrasó
con un tsunami las costas de Sumatra y gran parte
del Índico central (se calcula que murieron en torno
a 230.000 personas). Hubo una tribu, prácticamente
sin contacto con la civilización, los sentineleses5 de la
que lograron salvarse casi todos. La razón no estuvo
en nada relacionado con la ciencia, episteme, sino con
la tradición, doxa; cuando vieron las aguas del mar
retroceder, se acordaron de una vieja canción tribal
que pasaba de generación en generación y que decía:
«Cuando la tierra se enoja y el mar desaparece, la tribu debe correr a esconderse de los espíritus malignos
en el bosque de Balughat», que es el punto más alto de
su isla y por esta razón es por la que lograron sobrevivir, como lo habían hecho siempre, por otro lado6.

3. El miedo a la muerte: La atracción del más allá
Desde tiempos inmemoriales el hecho de la muerte
ha desatado en los hombres un deseo de comprender
lo que se ocultaba detrás de esta. La religión ha proporcionado durante mucho tiempo una explicación
sobrenatural y un bálsamo ante la desgracia. Cuando
las religiones históricas pierden su poder hegemónico
y sus soluciones empiezan a ser cuestionadas, un abismo de angustia se abre en el hombre ante la muerte.
Las soluciones de la ciencia son demasiado prosaicas
para poder ser consideradas suficientes y poder consolarnos (átomos somos, genes diríamos hoy).
La muerte de un ser cercano y querido es un hecho
trágico y brutal. Representa un corte respecto de una
trayectoria de acciones y conocimientos de la persona
en cuestión, que empuja a sus familiares y amigos a
mantener su recuerdo. De hecho este sigue presente
entre ellos muchos años después de que aquel desapareciera («no se muere del todo hasta que no te olvidan»). La realidad de estos recuerdos, presentes en la
memoria colectiva, puede llegar a ser tan fuerte que
en un momento dado pueden llegar a confundirse con
su existencia real. Ahí es donde se engancha la pseudociencia en diversas formas: espiritismo, fantasmas,
poltergeist, ouija, psicofonías, etc7.
Nos cuenta Houdini, el grande, que, entre los muchos trabajos que tuvo antes de convertirse en un
afamado escapista, se encontraba el de haber sido auxiliar de un grupo de espiritistas que se dedicaban a
ir de pueblo en pueblo intentando contactar con personas fallecidas en ellos. Pues bien, su misión como
ayudante del médium consistía en ir a los cementerios y apuntar el nombre y las fechas de las personas
recientemente fallecidas (las más recordadas y añoradas, por lo que dijimos). Con esa información se
trasladaba a los archivos y hemerotecas locales para
ampliar la información sobre sus vidas y sus trágicas
muertes (las muertes pacíficas interesaban menos, por
ser menos impactantes para el espectáculo). Toda esta
información era trasladada al supuesto médium, quien
hacía con ella lo necesario para vincularla a las personas presentes, a las que iba relacionando, mediante
ingenuas preguntas y bromas, con amigos o parientes
del fallecido y estar entonces en situación de enlazar

Los remedios actuales al miedo, más que de índole filosófica o moral, son de índole más espiritual y comercial.

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Houdini haciendo «aparecer» el fantasma de Abraham Lincoln. Biblioteca del Congreso, EE.UU.

la información aportada por el joven Erich Weiss8 con
los recuerdos de los presentes, generando la ilusión
de estar contactando con el espíritu correspondiente.
4. El miedo a la enfermedad: medicinas alternativas
A pesar de las buenas intenciones del tetrafármaco
de Epicuro, la enfermedad es un hecho que nos toca
y afecta mucho y muy de cerca todavía hoy, cuando
muchas han sido vencidas y han surgido otras nuevas
relacionadas con el bienestar y la longevidad. Debilitados por la enfermedad, nos volvemos vulnerables en
cuerpo y en alma (mente). La mal llamada medicina
oficial (pues solo hay una medicina: la que cura9) ha
contribuido en los dos últimos siglos a más que duplicar la esperanza de vida de las personas. Aun así,

la confianza en ella no ha seguido el mismo camino
e incluso asistimos en nuestros días a una creciente
desconfianza. Es por ahí por donde se nos ha colado el
segundo grupo de pseudociencias relacionadas con la
salud, aunque más bien habría que decir con la enfermedad. Son las denominadas medicinas alternativas:
curanderismo, acupuntura, antivacunas, reiki, biodescodificación, aromaterapia, reflexología, homeopatía,
medicina tradicional china o ayurvédica, etc. Estas
se amparan bien en la «tradición milenaria» en que
se vienen practicando, bien en la impresión de que la
medicina moderna o la técnica médica actual no puede solucionar todos los problemas de nuestra sociedad
respecto a la salud.
Pero este último aserto, que «la medicina científica

Ante la muerte, las soluciones de la ciencia son demasiado
prosaicas para poder ser consideradas suficientes y poder
consolarnos. Ahí es donde se engancha la pseudociencia en
diversas formas.

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no lo puede todo», no cualifica estas pseudociencias/
pseudotécnicas para presentarse como sustitutas, ni
mucho menos como solución de enfermedades en las
que está en juego la vida de las personas. Hoy en día
muchas de estas especialidades gozan de buena salud, son reconocidas —o al menos, no censuradas—
por algunos colegios oficiales sanitarios y tienen un
puesto de privilegio en los estantes más visibles de las
modernas farmacias-supermercados. ¿Por qué se ha
producido este hecho?
4. 1. Los riesgos de la medicina oficial
La medicina no ha ido discurriendo por un camino
recto y progresivo. La masificación de los sistemas de
salud, el crecimiento y el envejecimiento han incrementado de repente el número de personas a las que
hay que atender, estudiar y curar. En muchas ocasiones, los médicos se ven desbordados por las circunstancias, la precipitación y la masificación, y la solución no es otra que la consabida receta farmacológica.
Pero la farmacopea, como la medicina, tampoco es
una ciencia exacta. A pesar de que todos los fármacos
parten de principios activos bastante eficaces, algunas veces estos productos salen al mercado sin haber
examinado exhaustivamente su viabilidad y la experimentación exhaustiva de los ensayos clínicos sobre
muestras poblacionales no es garantía completa para
la viabilidad farmacológica, o sus posibles efectos secundarios, o las interacciones que pueden surgir en
combinación con otros.
4. 2. Las bondades alternativas
Así es como se fragua el caldo de cultivo de las
autodenominadas medicinas alternativas. El terreno
está, por tanto, abonado para que estos nuevos gurús
que no creen en las enfermedades, sino en los enfermos, que no buscan las causas de la enfermedad sino
el desequilibrio energético del organismo, hagan su
agosto, en el mejor de los casos.
Estas nuevas propuestas tratan a sus pacientes con
remedios totalmente carentes de principios activos,
provocando una sensación de agrado si los enfermos
han sustituido un tratamiento convencional y agresivo (quimioterapia, corticoides, antiinflamatorios,
etc.), o cuando se trata de dolencias de difícil diag-

nóstico y marcada ambigüedad (artrosis reumática,
asma, ansiedad, depresión, dorsalgia, fibromialgia,
lupus, etc.). Como además recomiendan, para recuperar el «equilibrio energético», llevar una vida sana,
no ingerir sustancias tóxicas ni alcohol, ni tabaco ni
excitantes, mantener una dieta equilibrada, tomar muchas infusiones, hacer ejercicio, etc., la mejora de los
pacientes tratados es al principio evidente y, aunque
hayan tenido que rascarse bastante el bolsillo, son numerosos los testimonios que cuentan parabienes de
estas prácticas naturópatas. Si a ello añadimos el efecto placebo, consistente en la confianza ciega que el
enfermo deposita en el supuesto médico benéfico y en
los medicamentos recetados, y la remisión espontánea
de muchas enfermedades de marcado carácter ambiguo (y a veces no tan ambiguo10), las cuentas no les
pueden salir mejor a estos mercachifles del mal ajeno.
El problema comienza cuando no se trata de dolencias genéricas, a veces de marcado carácter psicosomático, sino de verdaderas enfermedades con una
etiología patógena bien contrastada, pero de difícil
tratamiento, cuando no imposible, tales como el cáncer, las enfermedades genéticas, las inmunológicas,
las degenerativas, etc.; en las cuales la suspensión de
la agresiva terapia convencional —véase quimioterapia, radioterapia, tratamientos polifarmacológicos, y
otros— y su sustitución por agua edulcorada ligeramente gaseada con oxígeno, la imposición de manos
energéticas o similares supone, en muchos casos, la
muerte trágica, inminente y en ocasiones agónica del
paciente en cuestión.
5. El miedo al destino: los adivinos
Desde la más remota antigüedad, el deseo de conocer el destino personal y colectivo ha imbuido el corazón de los hombres. La creencia en la adivinación a
través de los sueños (oniromancia), la determinación
de los astros (astrología), de las líneas de la palma de
la mano (quiromancia), de las cartas (cartomancia),
etc., han estado omnipresentes en la historia. A ella
han acudido personas de todas las clases sociales y
estirpes políticas: Johannes Kepler, por ejemplo, creía
en un orden cósmico universal:
El lazo más fuerte mediante el cual este mundo in-

Debilitados por la enfermedad, nos volvemos vulnerables
en cuerpo y en alma (mente). Así es como se fragua el caldo
de cultivo de las autodenominadas medicinas alternativas.

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Foto: Guerrilla Futures | Jason Tester. Foto: www.flickr.com/photos/streamishmc/

ferior se conecta con el cielo y se unifica con él consiste en que todos los poderes se forjan desde arriba
de acuerdo con la enseñanza de Aristóteles, a saber,
que dentro de este mundo inferior se oculta una naturaleza espiritual capaz de operar a través de la
geometría, que se vitaliza a través de las relaciones
geométricas y armónicas, originándose en una urgencia interior implantada por el Creador, y que inspira
y motiva la utilización de tales poderes […] Quiera
Dios liberarme de la astronomía, para que pueda dedicarme a trabajar en mi obra sobre la armonía del
mundo11.
En la segunda edición de los Principia, Isaac Newton, decía:
Hasta ahora no he podido descubrir la causa de
las propiedades de la gravedad a partir de los fenómenos, y yo no invento hipótesis […] aun así tal vez
podamos añadir algo acerca de un espíritu sutilísimo
que impregna y se esconde en todos los cuerpos, mediante cuya fuerza y acción se atraen mutuamente las
partículas.
Ronald Reagan tenía su particular astrólogo, como
nos cuenta Donald Regan en For the record:
Virtualmente, todo gran acontecimiento y decisión
de los Reagan durante mi tiempo como jefe del staff
de la Casa Blanca era consultado previamente con
una mujer en San Francisco que levantaba horóscopos para asegurarse de que los planetas estaban alineados favorablemente para el asunto.
5. 1. Los fulcros de la astrología
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El hombre empezó a mirar al cielo con fines astronómicos cuando tuvo necesidad de ello. Del conocimiento preciso de los ciclos estacionales dependía la
producción de sus cosechas. Los indicadores terrestres que podrían orientarlos no dejaban de ser ambiguos e imprecisos (los augurios de los pájaros, las
inclemencias del tiempo, etc.). Necesitaban establecer
unos marcadores que fueran mucho más exactos, tanto, que les permitieran no solo sembrar en el momento
oportuno, sino no ser engullidos por las grandes crecidas que anualmente anegaban sus campos (v.g. el
Nilo, el Éufrates, el Tigris, etc.).
En aquel momento los hombres empiezan a buscar
en los astros una precisión mayor que les permita establecer un calendario, el solar, sustitutivo del lunar
que no se corresponde en nada con el desarrollo de las
estaciones, y además tiene un desfase de once días al
año. Para esto se fijaron en unos grupos de estrellas
que el Sol atravesaba anualmente en su recorrido. A
estos grupos de estrellas se les dio nombres de animales, y este círculo de constelaciones empezó a ser
conocido como franja del zodiaco (del griego zoon,
animal).
De ahí se pasó a suponer que los acontecimientos
celestes tenían una correspondencia con los terrestres
mucho mayor que la mera proyección de las estaciones. Los primeros gobernantes, que a menudo fueron
también sacerdotes, creyeron ver en la posición de los
astros una suerte de pronóstico de lo que iba a acontecer en el futuro. Así nace la astrología.
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5. 2. La creencia persistente
Ahora bien, una cosa es explicar su origen en torno
a fenómenos reales concretos (sus fulcros) y otra, bien
distinta, justificar la recurrencia de este tipo de creencias en la historia. Ya en el siglo XVIII, se lamenta
el clérigo ilustrado B. J. Feijóo del mantenimiento de
este tipo de saberes en la sociedad de su tiempo: «Rara
presunción la del hombre querer adivinar lo que está
por venir. Pestañea en lo pasado, anda a tientas en lo
presente y juzga tener ojos para lo futuro». ¿En qué
radica su éxito actual?
Básicamente son dos los componentes que, creemos, están incidiendo en la pervivencia de este tipo
de supersticiones:
1. Componentes objetivos (sociales, culturales, etc.).
 La complejidad de la sociedad actual, unida al
aislamiento que, paradójicamente, se produce en muchas de las grandes urbes modernas, ha llevado a muchos a perder la orientación de sus vidas (individuos
flotantes).
 La especialización y la profundización del conocimiento ha hecho imposible que nadie domine todo
el conocimiento producido por el complejo cienciatecnología. Esto genera una gran frustración y la
sensación de no poder llegar a comprender nunca el
mundo que nos rodea. Y mucho menos en personas
alejadas del conocimiento científico.
 La pérdida de influencia de las grandes ideologías o religiones tradicionales, que cumplían el papel
fatalista que han venido a llenar aquellas, en el sentido de llenar de contenido las vidas vacías de mucha
gente. No es extraño que sean, justamente, algunos
religiosos y redomados marxistas los más beligerantes contra esta clase de supersticiones, v.g. Feijóo o el
propio Carlos Marx.
 La gran proliferación de este tipo de contenidos
en los mass media actuales, que han visto en ellos un
filón con el que, a la vez que colman sus arcas con
audiencias millonarias, mantienen adictos al televisor
o a la prensa amarilla a aquellos espectadores que han
renunciado completamente al pensamiento crítico.
2. Componentes subjetivos
Isaac Amigo, en su libro El mito de las estrellas,
cita cuatro componentes psicológicos que están en la

base de estas conductas: el efecto Barnum; la profecía
autocumplida o efecto pigmalión12; el efecto placebo;
y la remisión espontánea.
 Generalmente, estos nuevos augures utilizan un
lenguaje ambiguo y lleno de halagos hacia la persona consultante, que suele ser calificada de perspicaz,
inteligente y con unas potencialidades que aún están
por desarrollar (¡a quién no le gusta escuchar una cosa
así!). Al salir de la consulta, el cliente se siente realmente satisfecho por lo que ha escuchado, pues en definitiva no era otra cosa que lo que esperaba oír (efecto
Barnum).
 Una vez que el vaticinio se ha efectuado y fuera
ya de la consulta, el individuo en cuestión empieza a
pensar en la posible veracidad de lo pronosticado. Si
le han prometido que promocionará en su trabajo, es
muy probable que se apunte a todas las posibilidades
de ascenso que se le presenten. En caso de que los
pronósticos sean negativos, la persona que se ha tragado estos como si de un oráculo se tratara se sentirá
terriblemente angustiada cuando tenga que pasar por
situaciones similares, posibilitando, con su ansiedad,
la realización del mismo (profecía autocumplida).
Son muchos los individuos que tienen realmente reticencia a acudir a estos augures para no enfrentarse
a su propio miedo interior de que se cumpla lo anunciado.
 El efecto placebo y la remisión espontánea cumplen aquí las mismas funciones que ya comentamos al
analizar las medicinas alternativas.
6. El miedo a los dioses: la alternativa extraterrestre
Desde siempre el hombre ha sentido verdadero temor a las consecuencias de sus actos, sobre todo cuando estos han dado como fruto hostilidades catastróficas. Si nosotros mismos no somos capaces de detener
la oleada de desmanes que se producen por doquier,
es preciso postular que existan otros seres que nos
premien o castiguen por ellos13.
No es extraño, por tanto, que el cristianismo viva
un punto de inflexión decisivo cuando San Agustín
escribe La ciudad de Dios, justo después del Saco de
Roma por el godo Alarico (410 d.n.e). Ni que después de la II Guerra Mundial empezaran a aparecer

Si no somos capaces de detener la oleada de desmanes
que se producen por doquier, es preciso postular que existan otros seres que nos premien o castiguen por ellos.

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Esfera zodiacal, Venecia - Torre dell Orologio en la Plaza San Marcos.

los primeros avistamientos de ovnis (caso Kenneth
Arnold, junio de 1947) y contactos (caso Roswell, julio de 1947) con los extraterrestres (los nuevos seres
numinosos14) transmutados ahora en seres superiores
que nos observan, vigilan y escudriñan para, según
sus exégetas y, dependiendo de la casuística correspondiente, en unos casos esclavizarnos, explotarnos y
esquilmarnos (démones), y en otros impedir que esta
especie desdichada que es la nuestra se destruya mil
veces a sí misma15 (deidades).
Por ejemplo, Claude Vorilhon, alias Raël, y su secta, los raëlianos, esperan la llegada de los elohim en el
año 2035, que son los extraterrestres que, según ellos,
nos han creado y que nosotros confundimos equivocadamente con dioses (de hecho, según ellos, el líder
que nos creó se llamaba Yahvé, traducido equivocadamente por Dios, Alá, etc.), con los cuales se alcanzaría
el desvelamiento del secreto del origen extraterrestre
del hombre16, y de cómo poder alcanzar la felicidad
en la eternidad de nuestras vidas (por clonación). Para
la salvación se tiene que construir una embajada17 en
un territorio neutral, no hostil, cuyo proyecto ya está
creado siguiendo las indicaciones de los elohim con
los que Raël contactó en varias ocasiones. Aunque su
ubicación aún no se ha dado a conocer, porque lo más
probable es que ningún país los haya tomado en serio.
Su primera intención fue hacerla en Israel (de ahí viene su nombre Raël), por ser el primer pueblo creado
por los elohim, dicen. Pero en este país no ven con
buenos ojos el proyecto, entre otras cosas por la cruz
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gamada que tiene inserta en la estrella de su escudosímbolo mezclada con la estrella de Israel. Otros países que barajan son Brasil, Perú, México, Puerto Rico,
etc. Para que vengan, dicen, «debemos demostrar que
deseamos recibirlos, que nos amamos a nosotros mismos, y debemos eliminar toda agresión entre nosotros
y en contra del medio ambiente, porque si no, ellos no
vendrán».
Otro caso también de utilización de la ufología
como religión es el del denominado Grupo Rama, con
su lider Sixto Paz18 a la cabeza. Cientos de personas
pertenecientes a este grupo y simpatizantes se reunían
anualmente en torno a lugares simbólicos de los Andes peruanos. Acampados durante varias noches, esperaban recibir la visita de los guías extraterrestres y
sus instrucciones para cambiar el mundo y encontrar
la salvación de los iniciados. Parece ser que en el año
1974 Sixto Paz recibió el «contacto telepático» de un
tal Oxalc, proveniente de Ganímedes. Poco después
dijo haber recibido la visita de un ovni en el desierto
de Chilca, junto con un nutrido grupo de seguidores
que posteriormente formaron el grupo Rama. La noticia fue cubierta para España por el joven periodista
J.J. Benítez19. Al parecer, el mensaje que le transmitieron los extraterrestres a Sixto Paz está relacionado
con la salvación de la raza humana basada en el amor.
En su libro Los guías extraterrestres nos cuenta cuáles eran los objetivos de estos contactos, según Oxalc:
Se pretende encontrar gente que sepa hallar el aspecto de fondo, la razón de nuestra aparición sobre
19 el escéptico

el planeta y lo pueda entender sin preconceptos. Se
necesita gente joven de espíritu que crea que puede
empezar cada día de nuevo, desde cero si fuese necesario; personas que estén dispuestas a desechar todo
lo anterior y replantear su vida, las prioridades de la
existencia y el verdadero valor de las cosas. Gente que
sepa distinguir los espejismos de la realidad y que viviendo en el mundo no pertenezca a él ni comparta
su podredumbre. No buscamos cantidad de gente, sino
calidad de personas. Si nos brindan su amistad, nosotros la sabremos corresponder, compartiendo gustosos
nuestra responsabilidad de desarrollar la Misión de
orientación de la humanidad, así como les aseguramos nuestra ayuda y apoyo frente a las dificultades
que se pueden presentar. Finalmente sepan que la
Misión recaerá totalmente en el hombre, porque este
es vuestro plano de evolución y deberéis evolucionar
con él y responder por él. Seremos veraces con ustedes
hermanos nuestros, a su tiempo les proporcionaremos
los medios de transporte, porque seréis removidos de
sobre la faz de la Tierra, pero por lo pronto daremos
pautas de preparación. Con amor, Oxalc20.
Aunque el grupo Rama se disolvió oficialmente en
1990, muchos de sus adeptos siguen reuniéndose para
ser contactados de nuevo. Lo hicieron en 1997 en la
playa de Valparaíso, en marzo de 2007 en el desierto
de Chilca, y en 2014 en Chilca de nuevo y en Teotihuacán. Actualmente, Sixto Paz vive de los derechos
de sus libros y de dar charlas y conferencias en distintos países e instituciones, más que sobre la venida de
los extraterrestres, sobre los conceptos de paz, amor y
salvación que le transmitieron en sus mensajes21.
Además de estas y otras fantasías —que en cierto
modo han caído en desuso, cuando no en el ridículo— con miles de seguidores desorientados, hay ideologías mucho más cercanas y en creciente aumento,
que tienen deidades y creencias mucho más sutiles y
por tanto más peligrosas. Tal es el caso de las nuevas
conversiones naturistas de ciertos grupos de nuestra
sociedad tecnificada e ideologizada que proponen una
vuelta a la naturaleza y a lo natural en todos los aspectos (forma de vida, alimentación, vestuario, educación, socialización, etc.)22. Amparándose en los efec-

tos negativos que el desarrollo tecnológico produce
—algo no imposible, pero sí muy difícil de prever y
resolver— consideran casi inevitable la destrucción
de la humanidad si esta no calma o modera sus ansias
depredadoras y expoliadoras.
Pero esta es otra historia.
Notas:
1. Que el destino puede escapar a nuestras maquinaciones ya lo tuvo en cuenta siglos después Maquiavelo cuando, citando a César Borgia, este se quejaba amargamente
de la mala suerte que había tenido, pues aunque lo tenía
todo dispuesto para que Julio II no sucediese a su padre,
Alejandro VI, en el papado, cuando este murió, aquel se
hallaba postrado también por una grave enfermedad. Probablemente fueron envenenados ambos: César Cervera
(2015), «La misteriosa cena que mató a un Papa español
y dejó trastornado a César Borgia». ABC, 12 de marzo de
2015
2. Epicuro seguía la doctrina del universo infinito y de los
infinitos mundos de Leucipo y Demócrito, que luego sería
retomada por Giordano Bruno a través del romano Lucrecio
y su De Rerum Natura.
3. Cuyo ejemplo más notorio en nuestra actual sociedad
es el del Ratoncito Pérez. Se basa en los dos principios
mágicos: de un lado la contigüidad, al poner el diente de
leche de la persona que lo ha perdido al lado de un roedor
(sea un ratón u otros), que simbolizan unos dientes sanos
y fuertes y pretenden trasladar esa fuerza y salud a la persona afectada (semejanza). En algunos países todavía se
mantiene la tradición de colocarse ante el hogar de la casa
y arrojar el diente hacia atrás diciendo: «Ratón, ratón, deme
su diente de hierro, yo le daré el mío de hueso».
4. Basada, seguramente, en innumerables experiencias
tradicionales transmitidas en relatos o mitos que pretendían
recoger que aquellos desafortunados que se habían atrevido a bajar a los lugares pantanosos habían enfermado y
muerto.
5. Que viven en la isla Sentinel del Norte del Índico. Perteneciente al archipiélago de las Islas Andamán, adheridas
hoy a la India.
6. La voz del muro (2016), «La sorprendente historia
de cómo la tribu más remota del mundo logró sobrevivir al
tsunami de 2004». https://lavozdelmuro.net/la-sorprendetehistoria-de-como-la-tribu-mas-rem...
7. Unas prácticas que carecen de la racionalidad de la
fe religiosa. Véase si no el argumento ontológico de San
Anselmo, seguido posteriormente por filósofos racionalistas
tales como Descartes, Leibniz o Hegel. Este argumento se

Claude Vorilhon y su secta, los raëlianos, esperan la llegada de los elohim en el año 2035, los extraterrestres que,
según ellos, nos han creado y que nosotros confundimos
equivocadamente con dioses.

el escéptico 20

Anuario 2018

basa en la lógica del argumento ad absurdum, y es muy
difícil de desmontar si aceptas la idea de Dios, como ¨el
ser mayor que el cual nada puede ser pensado¨. Pero al
menos, utiliza la lógica.
8. Verdadero nombre de Houdini. El artístico lo tomó
posteriormente en honor al mago francés Jean Eugène
Robert-Houdin, considerado el padre de la magia moderna
y al que Houdini tenía un apreciable respeto.
9. El término medicina procede del latín mederi, que significa ‘curar’.
10. Hay algunos tipos de cáncer que al crecer desmesuradamente acaban estrangulando las arterias que les llevan
la sangre y por tanto declinan, incluso hasta desaparecer.
11. Citado en Franz Hammer (1971) «La astrología de
Johannes Kepler» [Die Astrologie des Johannes Kepler,
Sudhoffs Archiv, 55, 2 (1971)]
12. «Aunque los demás se hayan creído que soy una señorita y me traten como a tal, tú nunca me querrás, porque
sabes que, en realidad, soy una florista». En Pigmalión, de
George Bernard Shaw.
13. Por ejemplo Kant basaba la fundamentación de su
argumento categórico en la necesidad de que los hombres
buenos que se regían por él pudieran tener una compensación en otra vida si es que no la habían tenido en esta, y
viceversa con el mal.
14. Gustavo Bueno (1985), El animal divino, Oviedo:
Pentalfa.
15. Es curioso ver esta evolución en la literatura y el cine:
al principio eran seres horribles que venían a alimentarse
de los cuerpos humanos o algo parecido (La guerra de los
mundos, La invasión de los ladrones de cuerpos, etc.). A
partir de finales de los setenta, los extraterrestres empiezan
a cambiar el rumbo y salvo excepciones (v.g. Alien), parecen acercarse más a la figura de seres bondadosos (ET),
o con una potente tecnología, eso sí, que prefieren más

Anuario 2018

el encuentro (Encuentros en la tercera fase) o la cooperación (Star Trek, Star Wars, etc.) que la destrucción (Mars
Attacks!).
16. Por cierto, Ridley Scott, en Prometheus (2012, 20th
Century Fox), abunda en la tesis del origen extraterrestre
de la vida en la tierra.
17. International Raelian Movement (2017) ET. Embassy
http://elohimembassy.org
18. Sixto Paz se inició en la teosofía de Madame Blavatsky, sobre la cual sintió un repentino alumbramiento.
19. J.J. Benítez, de nombre Juan José Benítez López, es
un periodista español, más conocido por su serie de novelas Caballo de Troya, que abunda en la veracidad del fenómeno extraterrestre y de cómo nos influye a los humanos.
20. Sixto Paz Wells (1993) Los guías extraterrestres, p. 19.
http://rederama.com.br/wp-content/uploads/2017/03/aSixtoPaz-Wells-Guias-...
21. Sixto Paz recorre el mundo dando conferencias sobre el contacto extraterrestre en todo tipo de instituciones,
e incluso asegura haber estado en algunas universidades
como la de Columbia en Nueva York, la argentina John
F. Kennedy, la Complutense de Madrid, la Autónoma de
México, las de Montreal y Quebec en Canadá o la Austral
de Chile, además de haberse presentado ante Naciones
Unidas con discursos sobre el mensaje extraterrestre y los
ovnis. Entérate Hoy, 1-2-2018, «Entrevista a Sixto Paz»,
http://www.enteratehoy.cl/2018/02/01/experto-en-el-temaovni-y-contacto-e...
22. Otra cosa es ver si con estas formas de vida naturales se puede dar albergue y suministro en este mundo a los
7.300 millones de personas que somos ahora.

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