El Escéptico: número 17

17
invierno 2004
Portada: 
Portada de la revista

En este número tratamos el tema de las células madre y su polémica, sobre la existencia de vida extraterrestre, la ciencia de la guerra, la homeopatía y la frenología. Te enseñaremos a elegir la verdad y buenas y malas razones para creer. Veremos los estudios realizados sobre la influencia de la luna sobre los nacimientos en Barcelona y finalizaremos nuestra vuelta al mundo en cinco megalitos con el último artículo de la serie. Hablaremos sobre los planetarios, la energía del hidrógeno y cómo los zahorís nos engañan con la radiestesia. Nos preguntaremos si somos realmente los que creemos que somos, os comentaremos el libro A hombros de gigantes. Las grandes obras de la física y la astronomía del premio Nobel Stephen Hawking y, por último, os daremos una guía para defenderos críticamente de las magufadas que se pueden leer en los blogs.

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A hombros de gigantes. Las grandes obras de la física y la astronomía

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SILLÓN ESCÉPTICO
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el sillón escéptico

A hombros de gigantes. Las grandes obras de la física y la astronomía
EDICIÓN COMENTADA DE STEPHEN HAWKING EDITORIAL CRÍTICA, S.L., CÓRDOBA, 2003

A

los que les gusta ver la vida en un maniqueo blanco o negro esta obra debería plantearles dudas sobre la conveniencia

l i b r o s d i s t i n t o s , Sobre las Revoluciones de los

Orbes Celestes de Nicolás Copérnico, Diálogo Sobre Dos Nuevas Ciencias de Galileo Galilei, Las Armonías del Mundo (sólo el quinto libro) de
Johannes Ke p l e r, Principios Matemáticos de la

de tal proceder. Al margen del contenido, del que hablaremos posteriormente, nos arroja a la cara cuestiones sobre los límites entre una simple oper ación de mercadotecnia y la búsqueda honesta de un beneficio comercial, sobre la autoría de los t e x t o s ,s o b r el a fina linde que separa (y a la vez une) la divulgación de la consideración de la cien-

Filosofía Natural de Isaac Newton y El Principio de la Relatividad (una recopilac i ó nd es i e t ea r t ículos sobre el tema) de Albert Einstein. El papel de Stephen Hawking, pese a la importancia concedida a su nombre, se limita a haber seleccionado los cinco títulos más releva n t e s( as uj u i c i o )d e l ah i s t o r i ad el af í s i c ayl aa s t r o n o m í a ,yal ar e d acción de una breve introducción general y de los datos biográf icos que suponen, en conjunto y aproximadamente, 31 pág i n a sd e lt o t a l .

cia como espectáculo de masas, sobre la sociedad y qué es la cultura... Un lector curioso se planteará éstas o parecidas cuestiones aunque temo que la mayoría de nuestros lectores sencillamente se s i e n t a feliz por la publicación de un texto sobre cuestiones científicas en un tiempo en el que predomina la basura editorial. También sospecho que su reacción sería completamente dife r e n t es i el contenido del volumen fuera crédulo. ¿Por qué estas cuestiones? Comencemos por el principio, por la portada que, para numerosos lectores, es su único contacto con un libro antes de proceder a su adquisición. En ella se destac a n , por encima de cualquier otra considerac i ó n ,e l título y el nombre de Stephen Hawking. Así, no es aventurado suponer que muchos compradores lo habrán adquirido en la creencia de que estaban ante una obra del físico inglés muy conocido popularmente (hasta el punto de convertirse en un icono de nuestro tiempo) tanto por sus tristes circunstancias personales como por sus obras a n t e r i o r e s , Historia del Tiempo y El Universo en

El libro debe ser bienvenido por cuanto supone no sólo la reunión de textos fundamentales en la historia de la física y la astronomía, sino también porque supone la traducción al castellano, por primera vez, de algunos de los originales.
No obstante, y pese a las dudas éticas que plantea este proceder, l ar e a l i d ad es que el libro debe ser bienvenido por cuanto supone no sólo la reunión de textos fundamentales en la historia de la física y la astronomía (aunque la consideración de si son los cinco más importantes se la d e j oal o s af icionad o sal i s t ados como el de mejor película o mejor novela) sino también porque

una Cáscara de Nuez que fueron insospechados
éxitos de ventas. Nada más alejado de la realidad . El voluminoso texto que nos ocupa (1. 135 pág inas) es en realidad una recopilación de cinco
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supone la traducción al castellano, por primera vez, de alguno de los originales como el del quinto libro de Ke p l e roe ld ec i n c od el o ss i e t ea r t ículos de Einstein. Ya que hablamos de traductores, los responsables de cada uno de los libros son: David Jou, de la Introducción y las Notas Biográf icas de Stephen Hawking; Carlos Mínguez y Mercedes Te s t a l ,d e l De revolutionibus orbium l ab e l l ah i s t o r i ad e l "Eppur si muove" de Galileo sea posiblemente una leyenda y no lo es, en cambio, el vergonzante texto de la abjuración: "Sin embargo, deseando eliminar de las mentes de vuestras Eminencias y de todos los fi e l e sc r i s t i anos esta vehemente sospecha razonablemente concebida contra mí, abjuro con corazón sincero y piedad no fingida, condeno y detesto los dichos errores y herejías, y generalmente todos y cada uno de los errores y sectas contrarios a la Santa Iglesia Cat ó l i c a " ( Pág. 352), porque Ke p l e r s e ganara la vida publicando calendarios astrológicos y realizando horóscopos, porque Newton realizara experimentos alquímicos o porque Einstein fuera un pésimo estudiante (como también lo fue Newton, por cierto). Todo ello, por supuesto, muy a l e j ado de los tópicos con los que se presenta a estas personas y que hacen que alguna de sus biog r afías más parezca una hagiografía que un estudio imparcial.

coelestium de Copérnico; Carlos Solís y Jav i e r
Sádaba de los

Discorsi e Dimostrazione

Mathematiche intorno a due nuove scienze de
Galileo; José Luis Arántegui Tamayo de las

Harmonices Mundi de Kepler; Eloy Rada García
d el o s Philosophicae naturalis principia mathe-

matica de Newton y Javier García Sanz de Das R e l a t i v i t ä t s p r i n z i p de Einstein.
Ni que decir tiene que el hecho de que va r i o s de estos textos no hubieran sido nunca traducidos al castellano desde los originales deja bien a las claras la extraña consideración social de la ciencia en España. El que se tache de inculta a una persona que desconozca obras fundamental l e sd el al i t e r atura universal como el Tartufo o e

Hamlet y no se extienda dicho califi c at i v oal aq u e
ignora los textos fundamentales de la ciencia no deja de ser algo inexplicable salvo desde la consideración de tales obras como algo completament e accesorio. El unamuniano "¡Qué inventen ellos!" parece proyectar largas sombras incluso en una sociedad t a nt e c n i fi c ada como la nuestra. Después de este largo preámbulo, que espero que sepan disculparme pero que me parecía necesario, podemos entrar en el contenido en sí. Poco podemos decir de las notas biográf icas por su brevedad. No obstante, cumplen con una doble misión, la de acercarnos tanto a la import a n c i ah i s t ó r i c ayc i e n t í fica de la obra como a la p e r i p e c i av i t a ld el o sa u t o r e s . Es de ag r adecer, además, que no se haya hecho el menor intento por ocultar aquellos rasgos que hoy pueden parecer curiosos (siendo benévolos con los califi c ativos) pero que en su día eran de lo más habitual. Espero que nad i es er a sgue las vestiduras porque Copérnico fuera sac e rdote y porque su obra fuera publicada a petición expresa del papa Clemente VII a su autor, porque

El que se tache de inculta a una persona que desconozca obras fundamentales de la literatura universal como el Tartufo o el Hamlet y no se extienda dicho calificativo a la que ignora los textos fundamentales de la ciencia no deja de ser algo inexplicable salvo desde la consideración de tales obras como algo completamente accesorio.
N ada de todo ello, repitámoslo, era extraño en su propia época y es desde esa perspectiva desde la que debe estudiarse y no desde nuestros propios conocimientos cuando sabemos que la astrología o la alquimia son pseudociencias, cuando podemos reírnos de una condena eclesiástica o cuando el acceso a los estudios superiores depende principalmente de la valía de una persona. No obstante, y junto a esos aciertos, también se ha deslizado algún error como la repetición (pág . 14), por enésima vez, de que la condeel escéptico (2004) 75

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na de Bruno estuvo motivada principalmente por s u af irmación de que existían en el Universo infi nitos mundos habitados cuando ésa es solamente una de las numerosas causas por las que fue condenado (entre otras af irmaciones que fueron consideradas heréticas figuraban la negación de l av i r g i n i d ad de María y que se produjera la transubstanciación durante la consag r ac i ó n ) . Ya con relación a los libros que se consideran fundamentales en la historia de la física y la astronomía nos limitaremos a exponer las razones de su importancia. El de Copérnico supuso el primer intento de ruptura serio (aunque convenientemente disfrazado como mera hipótesis para evitar problemas con la Iglesia) con el modelo geocéntrico defendido por Aristóteles y Ptolomeo. En su lugar propuso un modelo heliocéntrico y helioestacionario en el que la Tierra era un planeta más, lo que terminó (pese a los errores) abriendo el camino a la astronomía moderna y af ectó tanto a la ciencia como a la fi l o s o f í ayal ar e l i g i ó n . El de Galileo supuso la formulación de las l eyes del movimiento ac e l e r ado que rigen la caída de los cuerpos. Las dos nuevas ciencias a las que s er e fi e r ee lt í t u l os o nl a sd er e s i s t e n c i ad el o s m ateriales y el estudio del movimiento. Entre otras cosas, explicó por vez primera la traye c t o r i a c u r va de una bala de cañón, curva resultante de la acción de dos movimientos, el horizontal regido p o rl ai n e r c i aye lv e r t i c a ld e b i d oal ag r avedad . El de Kepler porque incluye l at e r c e r al ey d e l movimiento planetario que, como señala oportunamente Hawking fue lo que realmente inspiró a Newton y no una manzana. Recordemos que de acuerdo a esa ley , los cubos de las distancias medias de los planetas al Sol son proporcionales al cuadrado de sus periodos de revolución. Resumiendo, Kepler describió el cómo orbitan los planetas. Newton descubrió el porqué. El de Newton es importante por muchas razones, por ser la demostración de su teoría de la Grav i t ación Universal a la que había llegado por la a p l i c ac i ó nal at e r c e r al ey de Kepler de su propia l ey d el ad el af u e r z ac e n t r í f u g a . Además, formula l a st r e sl eyes de Newton sobre el movimiento:
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1. Todo cuerpo sigue en su estado de reposo o de movimiento uniforme rectilíneo, salvo que sea obligado a cambiar dicho e s t ado por fuerzas aplicad a s . 2 . El cambio de movimiento es proporcional a la fuerza que actúa sobre el cuerpo; y tiene lugar en la dirección en que se a p l i c al af u e r z a . 3 . A cada acción se le opone una reacción i g u a l ;ol a s acciones mutuas entre dos cuerpos siempre son iguales, y dirigidas en sentidos opuestos.

Además, y como ya d ijimos, demostró que "hay una fuerza de grav i t ación que tiende hac i a todos los cuerpos, proporcional a la cantidad de m ateria que contiene cada uno de ellos" e identif icó esa fuerza de grav i t ación con la causa tanto de que los objetos caye r a n ,d el a só r b i t a se l í p t i c a s de los planetas (descritas ya por Kepler), como de las mareas y la precesión de los equinoccios. Es d e c i r, dio una única respuesta a una variedad de problemas que antes de él se consideraban como

el sillón escéptico
inconexo s . La trascendencia de esos descubrimientos está en la base tanto de la astronomía moderna como de la física. Los artículos de Einstein (en especial Sobre la cercanías del Sol, la luz parecería curvarse: "En e fecto, de la teoría que aquí se expone se sigue que los rayos de luz que pasan cerca del Sol son desviados por el campo grav i t at o r i od eé s t e ,d e modo que la distancia angular entre el Sol y una e s t r e l l a fi ja que parece próxima a él se incrementa aparentemente en casi un segundo de arco." ( Pág . 1055) Nuevamente, ese efecto predicho pudo ser confirmado experimentalmente durante el eclipse de 1919 lo que supuso la consag r ación de la teoría y de su autor. Vemos como de acuerdo con la célebre frase de Newton que da título a este libro, cada uno de ellos pudo llegar a ver lejos por estar subido a hombros de gigantes. En las obras de los que les precedieron encontraron el ac i c at e i n t e l e c t u a l para corregir o completar las teorías anteriores. Kepler corrigió las órbitas circulares de los planetas en las que creían tanto Copérnico como Galileo, Newton unificó la causa tanto de las órbit a se l í p t i c a sd e Kepler como de las traye c t o r i a s c u r vas de las que habló Galileo, Einstein modifi có la concepción newtoniana del espac i oye l tiempo... sólo al leer consecutivamente y en orden cronológico las obras de unos y otros podemos apreciar con total claridad la secuencia recorrida p o rl ac i e n c i a . Aunque sólo sea por ello y pese a las reticencias apuntadas, merece la pena el considerable desembolso económico a realizar y el esfuerzo (recuérdese que estamos hablando de obras cient í ficas, no de novelas) que exige la comprensión de los textos al lector no experto en temas científi c o s . Por último, y en el caso de que esta crítica pueda animar a algunos de Vds. a embarcarse en su lectura, me permito recordarles (de forma posiblemente innecesaria) que deben ser capaces de leer estas obras de acuerdo a su contexto histórico. No se extrañen, por tanto, de que Newton considerase que la existencia de la grav i t ación era obra divina o de las relaciones que Ke p l e rc r eyó En otro de los artículos, Sobre la influencia de observa re n t r el a só r b i t a sp l a n e t a r i a syl ae s c a l a musical. Esas af irmaciones no deben hacernos olvidar la importancia de sus descubrimientos sin los cuales la ciencia no hubiera llegado a ser lo que hoye s .
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electrodinámica de los cuerpos en movimiento)
supuso el avance de la teoría especial de la relat iv i d ad que niega la consideración newtoniana del espacio y del tiempo como magnitudes separadas. Como consecuencia de ello, formuló la hipótesis (posteriormente confirmada de forma experimental) de que la masa de un objeto aumentaría al incrementarse su velocidad. Otra consecuencia es que esa relación entre masa y velocidad puede expresarse mediante una ecuación matemát i c a ,l a célebre E=mc2 lo que supuso que los científi c o s tomaran conciencia de que la fisión de una pequeña cantidad de materia supondría la liberación de una gran cantidad de energía o, dicho de o t r a forma, es el fundamento teórico de la bomba atómica cuyas consecuencias en todos los órdenes de la vida no es necesario explicar porque f orma parte de la historia reciente.

Vemos como de acuerdo con la célebre frase de Newton que da título a este libro, cada uno de los autores pudo llegar a ver lejos por estar subido a hombros de gigantes. En las obras de los que les precedieron encontraron el acicate intelectual para corregir o completar las teorías anteriores.
la gravitación en la propagación de la luz, e x p r e s a
uno de los postulados de la teoría general de la r e l at i v i d ad, que la masa deforma el espacio de f orma que al pasar la luz de las estrellas por las

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A la caza de los Fowler. Mark Twain desmonta la frenología

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A la caza de los Fowler. Mark Twain desmonta la frenología
DELANO JOSÉ LÓPEZ

En el año 1863, Mark Twain realizó una prueba para comprobar la fiabilidad de la técnica usada por Lorenzo Niles Fowler, uno de los frenólogos más eminentes de la época.

n la obra de Ma r k Twain Un yanki de Connecticut en la corte del rey A r t u r o , e lp r o t agonista, Hank Morgan, contempla a su acompañante me-dieva lr evolcándose entre cerdos --que ella cree son nobles encantados-- y dice: "Estaba avergonzad od ee l l a , avergonz ado de la raza humana". La vergüenza que sentía el propio Twain por sus colegas humanos, rev o lcándose en la superstición y la pseudociencia, está presente a lo largo de toda su traye c t o r i a . Como muchos buenos escépticos, Twain era un experimentado tramposo y bromista. Cuando de joven se ganaba la vida como reportero en un periódico, escribió una parodia sobre una de las numerosas af irmaciones arqueológicas falsas que acompañaron la conquista del oeste. En su trabaj o El hombre petrificado, describió el descubrimiento de semejante hallazgo. Presentado como una auténtica crónica de prensa, el relato contenía numerosos datos geográf icos improbables, que cualquiera que estuviese familiarizado con la zona donde se ubicaban los restos del supuesto hombre, los podría haber identifi c ado como absurdos, o al menos eso era lo que pensaba el conocido escritor. Sin embargo, le desanimó descubrir que sus lectores y la prensa crédula a lo ancho de su país (e, incluso, a escala internac i on a l ) aceptaba la historia de una forma ac r í t i c a .S i un lector atento hubiera reconstruido la posición que se indicaba de manos y dedos, se le hubiera hecho pat e n t eq u ee s t es e rt e n í a ,l i t e r a l m e n t e ,e l pulgar ante la nariz, en un gesto de burla para la posteridad .

E

Lafac i l i d ad con la que se aceptó esta parodia como algo cierto es una de las cosas que más contribuyeron a que Twain se relacionara el resto de su vida con la crítica y el desmantelamiento tanto de `verdad e s ' aceptadas como de af irmac i ones excepcionales. No sólo fue un simple humor i s t a ,s i n o además, un político sin pelos en la leng u a , c r í t i c o s o c i a l y l i t e r a r i o c u yos objetivos abarcaban desde el imperialismo americano (To the Person Sitting in Darkness), el anti-semitismo (Concerning the Jews) y la intolerancia anti-china (Goldsmith's Friend Abroad Again), h a s t a l a s " o fensas literarias" de James Fenimore Cooper y la autoría de las comedias de Shakespeare. Su crítica también se orientó hac i al or e l i g i o s o y lo paranormal, despreciando a gente como M ary Baker Eddy y la Ciencia Cristiana, y af i rmando que resultaba altamente improbable que ella fuera la única autora de Science and Health. Era también escéptico respecto al Libro de los Mormones y sus pretensiones de una autoría divin a . Fue su hostilidad hacia el engaño lo que le movió a encontrarse con otro gigante del siglo XIX, una celebridad por derecho propio como era Lorenzo Niles Fowler.

La vergüenza que sentía Mark Twain por sus colegas humanos, revolcándose en la superstición y la pseudociencia, está presente a lo largo de toda su trayectoria.

Página web dedicada a la residencia de Mark Twain (http://www.marktwainhouse.org) en Hartford, Connecticut, a medio camino entre Boston y Nueva York. (© 2000 The Mark Twain House)

Tanto Twain como Fowler eran personas hechas a sí mismas que desde unos orígenes humildes habían llegado a convertirse en las granel escéptico (2004) 63

des celebridades del momento, catapultad a sal a f ama a través de las tendencias y movimientos predominantes en su época. Sin embargo, pasado el tiempo, mientras uno sigue permaneciendo con su nombre y apellidos, el otro ya se ha sumergido en la oscuridad. Ambos compartieron muchas similitudes, tanto de carácter como de puntos de vista, hasta que el destino les hizo adoptar posiciones dispares en torno a la ocupación de Fo w l e r :l af r e n o l o g í a .

LA FRENOLOGÍA Y LOS FOWLER
Para entender bien ese siglo, es importante conocer la frenología, por cuanto esta creencia ilustra bien el pensamiento de la nac i ó n [l o s Estados Unidos de América --N. del T. -- ]e n aquel momento respecto a lo que impulsaba el comportamiento humano.

Lorenzo Niles Fowler (1811-1896). (John van Wyhe, The History of Phrenology on the Web -- http://pages.britishlibrary.net/phrenology--, 2002)

Tal como se describía por sus practicantes y seguidores, nada menos que toda la experiencia humana podía explicarse mediante una adecuada aplicación de la ciencia de la frenología.
64 (2004) el escéptico

Tal como se describía por sus prac t i c a n t e sy seguidores, nada menos que toda la experiencia humana podía explicarse mediante una adecuada a p l i c ación de esta ciencia. Con este fi n , Lorenzo y su hermano Orson Squire Fowler publicaron libros que trataban sobre diversas aplicaciones de la frenología en la vida diaria; desde cómo descubrir al colega ideal, hasta qué cualidades deberían escrutarse en un empleado. Puede observa r s el a influencia de la frenología en las obras de Whitman, Poe y Me l v i l l e . Los Fowler alcanzaron una gran notoriedad como líderes del imperio frenológico con sede en e l Instituto Frenológico de la ciudad de Nueva York, donde Lorenzo realizaba análisis frenológicos a sus clientes. No sólo eso, sino que además a l l íl o s Fowler entrenaron a la siguiente generación de frenólogos. Además, había un Gabinete Frenológico conectado al Instituto, al que denominaban "Gólgota", que poseía una amplia colección de calaveras, empleadas tanto con fines de i n v e s t i g ación como de exposición abierta al público. A menudo entraba en una seria competencia con P. T. Barnum como foco de at r acción para turistas. Con el tiempo se puso de moda hac e r s e analizar frenológicamente por los famosos frenólogos, y muchas celebridades de entonces hicieron e xaminar sus cabezas, como Julia Ward Howe , Clara Barton, Hiriam Powers, Theodore Weldand y Edwin Fo r r e s t.Los Fowler llegaron a ser celebridades por derecho propio, aunque pasaron también p o rs e rs at i r i z ados en la prensa popular junto con otro socio del negocio, Samuel Wells, cuando se c r e ól a firma Bumpus and Crane. Los hermanos Fowler también dirigieron una gran editorial, que sirvió para publicar los trabajos frenológicos escritos tanto por ellos como por o t r o s , además del Phrenological Journal.Pe r os i n embargo no se limitaron a ser meros frenólogos, sino que se consideraban a sí mismo integrados en un amplio movimiento progresista que se había sacudido de encima la superstición trad ic i o n a lye l fanatismo, reemplazándolos mediante una reforma rac i o n a l i s t a . E n a r a s d e e s t e fi n publicaron una colección de libros, un tanto ecléctica, que vino a ser el equiva l e n t eal o s actuales libros de auto-ayuda en el siglo XIX. Contenía desde trabajos sobre hidropatía y homeopat í a , hasta cómo construirse una determinada casa barata octogonal. Publicaron trabajos sobre temas tan diversos como la poesía, el feminismo en sus albores y sobre el nuev oa r t ed el a fotograf í a .S u ya fue la primera edición de la obra de Whitman Leaves of Grass (Hojas de Hierba), así como una i f eI l l u s t r a t e d. S u r ev i s t as o b r e fotograf í al l a m ad aL círculo de amistades incluyó a r e formadores tales como la feminista Amelia Bloomer y el nutricionista Sylvester Graham.

alegría, un poco de buena suerte y un poco de mala". Asimismo se había dado cuenta de cómo empleaban los frenólogos semejantes interpretaciones vagas para complacer a sus clientes. En su autobiografía, describe así al frenólogo ambulante que visitaba Hannibal en su juventud: "No es en absoluto probable, pienso, que el experto ambulante captase muy bien siquiera el carácter de ningún aldeano, pero es una adivinación segura que él siempre era lo bastante hábil para proporcionar a sus clientes unos mapas de carácter que podrían compararse favorablemente con los del mismo George Washington. Fue hace mucho tiempo, y aún recuerdo que ninguno de los frenólogos que llegaron a mi pueblo no encontraron nunca ningún cráneo muy inferior al estándar de W ashington. Esta proximidad generalizad a a l a p e r fección debería, quizás, haber provocado la sospecha, pero no recuerdo que lo hiciera. A mi entender la gente admiraba la frenología y creía en ella, y la voz de quien dudaba no se escuchaba en la tierra." (Neider 1959)

Portada de una edición de la revista American Phrenological Journal. (John van Wyhe, The History of Phrenology on the Web --http://pages.britishlibrary.net/phrenology--, 2002)

ENTRADA EN ESCENA DE MARK TWAIN
Fue una ironía que el encuentro entre esos dos ejemplos del espíritu americano del progreso tuviera lugar en Londres. Fowler se había trasladado allí en 1863, para abrir una sucursal de su f irma (Fowler y We l l st u v i e r o n varias en Boston y F i l ad e l fi a ) . Twain a menudo emprendía giras europeas y permanecía en dicho continente durante largos periodos, en un intento de "pulirse" como efecto de su exposición a la cultura europea. Muchos de los americanos del siglo XIX arrastraban también un sentimiento similar de i n fe r i o r i d ad i n t e l e c t u a l . Twain poseía ya alguna experiencia con la frenología, al haber escrito de joven sobre un frenólogo ambulante que llegaba a Hannibal, la ciudad e nl aq u eé lr e s i d í a ,yh acía demostraciones (hay quien af irma que ese frenólogo anónimo pudiera t r atarse de uno de los Fowler, pero no hay prueb a sd ee l l o ) .E s t a b a familiarizado también con la técnica conocida hoy día como lectura en frío, de lo que hace una descripción satírica al comienzo nl ac u a lu n de su obra Lionizing Murderers, e echador de cartas empezaba su visión de esta manera: "Usted tiene muchos problemas, alguna

"Aún recuerdo que ninguno de los frenólogos que llegaron a mi pueblo no encontraron nunca ningún cráneo muy inferior al estándar de Washington. Esta proximidad generalizada a la perfección debería, quizás, haber provocado la sospecha, pero no recuerdo que lo hiciera. A mi entender la gente admiraba la frenología y creía en ella, y la voz de quien dudaba no se escuchaba en la tierra"

Las partes del cráneo según la frenología clásica. (John van Wyhe, The History of Phrenology on the Web --http://pages.britishlibrary.net/phrenology--, 2002) el escéptico (2004) 65

Conocedor de antemano tanto de la frenología como de las artimañas de los a r t i s t a sd e lt i m o ,l l ev ó a cabo una prueba de ciego único. En 18 72 ó 18 73 , Tw a i nv i s i t ól a o ficina de los Fowler en Londres para que le hicieran una lectura, usando un seudónimo. Como su retrato se había empleado en propaganda, tal precaución podría parecer poco adecuada, aunque Fowler no dio señales de haberle reconocido. El resultado estuvo en línea con sus expectat i va s r e specto a una lectura en f r í o :" Fowler me recibió con indife r e n c i a , señalando mi cabeza con cierto aire de desgana, mientras que recitaba y estimaba mis cualidades con Reproducción de un busto usado hacia una voz monótona y 1865 por L. N. Fowler para la enseñanza y aburrida. Dijo que yo práctica de la frenología. (John van Wyhe, The History of Phrenology on the Web -- poseía un coraje sorhttp://pages.britishlibrary.net/phrenology-- prendente, un espíritu , 2002) de at r evimiento anormal, un ánimo y voluntad s evera, una audacia que no tenía límite. Yo estaba sorprendido con esto, a la vez que ag r adecido. No lo había sospechado previamente, pero se puso a hurgar en el otro l ado de mi cabeza y encontró allá un montículo que denominó `cautela'. Este montículo era tan grande, tan prominente, que redujo el chichón de l avalentía, en comparación, a un simple collad o , pese a que ese abultamiento hasta entonces había sido tan destac ado --según lo describía él-- que podría haberme servido para que colgara ahí mi sombrero; pero a continuación se quedó en nada ante ese abultamiento que denominó mi cautela. M e explicó que si el primer bulto hubiese quedado predominando en el esquema de mi carácter, yo podría haber sido uno de los hombres más valientes que hubieran existido nunca --probablemente el que más--, pero que mi cautela era prodigiosamente superior, con lo que quedaba abolida mi valentía y terminaba por convertirme en alguien casi espectacularmente tímido. Continuó sus descubrimientos, con el resultado de que al f inal salí sano y salvo, y con un centenar de gran66 (2004) el escéptico

des y brillantes cualidades; pero que una a una se fueron devaluando porque a todas le emparejaba un defecto contrario que las anulaba". (Neider, 1959) Según Twain, Fowler estaba dispuesto a mojarse en una cualidad: "Sin embargo, encontró una c av i d ad en un lat e r a l ,u n ac av i d ad donde en la cabeza de cualquier otro hubiera encontrado un bulto. Ese hueco, dijo que era exclusivo, único en sí mismo, en medio de la nada, no encontrando ningún bulto opuesto, ni tan siquiera una lev e prominencia con la que pudiera modifi c a r o mejorar su perfecta plenitud y aislamiento. ¡Me asustó cuando dijo que aq u e l l os i g n i ficaba una total ausencia de sentido del humor!". Twain af irma que ese mismo defe c t o f u e l a única desviación de su carácter respecto al estándar cuando se sometió a la quiromancia, para lo cual envió anónimamente una foto de la palma de su mano a destac ados videntes en Londres y Nueva York. De dieciocho lecturas, el humor se citó solo dos veces, y fue para decir que carecía completamente de él. E l a u t o r e s t adounidense regresó donde los Fowler tres meses después y se sentó para que le realizaran una segunda lectura, esta vez identifi cándose. En esta ocasión la lectura resultó muy d i ferente. "Una vez más realizó un descubrimiento impresionante; la cav i d ad había desaparecido y en su lugar lo que encontró fue el monte Everest --dicho de forma fi g u r ada--, 31.000 pies de altitud. ¡El chichón del humor más prominente que había encontrado en toda su dilat ada experiencia!" Debería mencionarse sin embargo, que éste fue solo un test de ciego único, con un sujeto predispuesto a la hostilidad contra la frenología. Puede ser que en esta segunda visita, Tw a i n ,s e condujera de modo más jovial y divertido. Sin embargo, semejante treta no pasó desapercibida ante los Fowler, que llegaron a decir que desde el principio habían notad o fácilmente la trampa. Se añade que la memoria de Twain podía haber fa l l ad oa lr e l at a re la n á l i s i sq u el eh i c i e r o n . M adeleine B. Stern, historiad o r al i t e r a r i ayb i ó g r af a de los Fowler, señala que la terminología de Twain (por ejemplo, "bultos" y "cav i d ad e s " ) e s inconsecuente con la que empleaban los Fowler. Continúa apuntando que era raro que Lorenzo Fowler, conocido por su prodigiosa memoria, hubiese olvidado las características que había señalado a Twain tres meses antes. Pero resulta que Twain dijo que poseía los mapas de personalidad que le confeccionaron en las dos lecturas (por una suma ad i c i o n a l , l o s Fowler solían entregar un mapa con la frenograf í a de cad ac l i e n t e ) ." Acudí a Fowler bajo un nombre supuesto y examinó mis elevaciones y depresiones, entregándome una carta que me llev éa lh o t e l

Langham, que luego examiné con gran interés y detenimiento --el mismo interés y detenimiento que yo experimentaría si hubiera encontrado la carta de un impostor que se hubiera hecho pasar por mí, y que resultaba no tener absolutamente ningún rasgo lo bastante detallado que fuera similar a los míos--. Esperé tres meses y regresé donde Mr.Fowler de nuevo, anunciando mi visita con una tarjeta que llevaba tanto mi auténtico nombre como mi nom de guerre. Nuevamente salí con la carta que había elaborado. Ésta señalaba va r i o s detalles de mi carácter definidos con precisión, pero no tenían ninguna semejanza con la carta que elaboró la primera vez" (Neider 1959).

"Nuevamente salí con la carta que había elaborado. Ésta señalaba varios detalles de mi carácter definidos con precisión, pero no tenían ninguna semejanza con la carta que elaboró la primera vez"
Es una tragedia menor para la historia del escepticismo que esas cartas parezcan no haber sobrev i v i d o . Sin embargo, Twain no quedó sat i s fecho y en 19 01 se sentó para una última lectura, esta vez en la ciudad de Nueva Yo r k . Lorenzo Fowler para entonces había pasado el negocio a su hij a , Charlotte Fowler We l l s ,yas uh ij o ,J e s s i eA l l e n Fowler.Fue este último quien realizó la última lectura frenológica a Twain (hubo un tal Edgar C. Beall, que por entonces se ocupaba del control del almacén de la compañía, quien más adelante d ijo haber sido quien examinó personalmente a Twain --no obstante, en la agenda de Twain quedó anotad al ac i t ac o nJ e s s i eA . Fo w l e r -- ) . El análisis se publicaría más adelante en el Phrenological Journal, firmado por el editor.Tanto s if u eJ e s s i e Fowler como Beall, el autor resultó ser ciertamente un crítico literario mejor que Lorenzo Fowler.La última frenograf í ad e Twain se centra no sólo en el humor de éste, sino en su serio compromiso hacia la humanidad, como quedaba patente por el enorme desarrollo de sus áreas de escrupulosidad y benevolencia. E lf r e n ó l o g oi n t e rpretaba el humor de Twain como algo meramente habitual, y como un medio al servicio de sus más altos compromisos con la sociedad. Quizá el editor poseía una mejor disposición para el análisis frenológico que Lorenzo, o puede que él o ella

tuvieran un mejor conocimiento de la obra de Tw a i n .S i g n i fi c at i vamente, en los casi treinta años transcurridos desde aquel primer frenograma, la obra de Twain había madurad o ,ye lg r u e s od el a misma era mucho más conocida por el público en general. Su mordaz crítica al imperialismo americ a n o , To the Person Sitting in Darkness, h a b í a sido publicada el año anterior. Pese a que este análisis frenológico se había publicado, Twain nunca quiso hacer comentarios al respecto. De hecho, cuando en 1906 se le preguntó a Twain si quería contribuir con un escrito en un simposio de frenología, se despachó con el r e l ato de sus experiencias infantiles en Hannibal, así como con las pruebas realizados en Londres con Lorenzo Fowler, pero no mencionó su más reciente experiencia en Nueva York. Madeleine B. Stern especulaba así sobre las razones de esta omisión: "Quizá el análisis había resultado demas i ado preciso, y la insinuación sobre su `carácter t r ágico', demasiado inquietante. Puede también que Mark Twain se negara a revelar su persistente f ascinación por la pseudociencia de la que se había burlado, pero cuya seducción no pudo eludir" (Stern 19 71 ) . Puede ser, por el contrario, que los frenólogos se beneficiaran de su benevolencia. Hac i a 1906, la estrella de la frenología había declinado considerablemente respecto a aq u e l l o s felices años en que Twain mantuvo su cara a cara con Lorenzo. A partir de entonces son muchos los que no la consideraban ya como una auténtica ciencia, y América se estaba volviendo para contemplar la importación europea más reciente, el emergente campo del psicoanálisis, como el mejor medio para explicar el comportamiento humano. Según iba mermando la fortuna del Instituto Frenológico, sus ofi c i n a ss ev i e r o n forzadas por los menguantes ingresos y crecientes rentas a trasl adarse a lugares cada vez menos refi n ad o s . E l lugar donde realizaron a Twain su última lectura dejó de ser la at r acción turística del bajo Broadway ,p a r al l evarse a cabo en una ubicación mucho más modesta en la calle 21 Este. Ciertamente, Twain no era de los que hacían leña del árbol caído, y quizá fue por su compasión o su vergüenza por el hecho de que la familia Fowler continuara con aquel absurdo, a su entender, l oq u el el l evó a omitir comentarios sobre la última prueba que había realizad o . Twain puede que se volviera más benévolo para con aquellos a quienes consideraba crédulos, ya que para entonces había enterrado miles de dólares y muchos años de su tiempo en una máquina para impresión que resultó un fracaso. Al terminar e ls i g l o ,t a n t o Lorenzo como Orson Fowler habían f allecido, habiendo dedicado el grueso de sus v i d a sad e fender una teoría desac r e d i t ada generael escéptico (2004) 67

l i z adamente. Puede que el escritor, q u ee ne s aú l t ima frenografía se describía como "un creyente en la humanidad", "un crítico muy agudo de sí mismo" y "con una enorme condescendencia", viese demasiada de su propia credulidad r e f l e j ada en aquello por lo que abogaban los frenólogos en los albores del siglo XX, queriendo relegar su fa l ac i ap a r t i c u l a ra lp a s ado de la humanidad . E ne l fondo, tanto Twain como los Fowler fuer o nr e formistas, de alguna manera. La frenología de los Fowler era una curiosidad americana. Po re l contrario, sus homólogos europeos no participaban de la creencia en que el carácter de una persona era inmutable, sino que mediante lo rev e l ado por el análisis frenológico podían indicarse d e fectos de carácter que posteriormente podían s e rr e c t i fi c ados mediante la ejercitación adecuada de función específica, que podría entonces resaltarse, al igual que un at l e t a acrecienta su muscul atura, tras una nueva explorac i ó n . La premisa más básica de la frenología, que d i ferentes áreas del cerebro se corresponden con d i ferentes funciones, se ha mantenido en pie como cierta, y constituye un fundamento para la neurociencia moderna. Su error fat a lf u el aa s i gnac i ó nr e l at i vamente arbitraria de estas funciones a áreas concretas, y su creencia en que ello se exteriorizaba en la cabeza de una forma determinada. De haber tenido la habilidad para examinar esta premisa y contrastarla objetivamente con datos controlados, quizá no hubiesen desperdic i ado una parte tan importante de su existencia detrás de este largo ejercicio de inutilidad .

m áquina de impresión cuya u t i l i d ad se había desc a r t ado. Sin embargo, a diferencia de los Fowler q u e , aceptando de manera enormemente ac r í t i c a l o s avances, se quedaron en la penumbra del " p r o g r e s o "yl a" r e forma", Twain se mantuvo crítico tanto con el s t a t u s quo social vigente como con sus reformas, juzgando cada cosa por sus propios méritos. La trampa de Twain a Fowler puede verse como una acusación contra la frenología como ciencia o de Fowler como un curandero. Pe r o ,e n ultima instancia, pudiera ser vista como una vergüenza para la humanidad en sí misma, al igual que la doncella medieval que creía que los cerdos eran nobles, el que personas tan inteligentes y sinceras como los Fowler permanecieran autoengañadas toda su vida.

La premisa más básica de la frenología, que diferentes áreas del cerebro se corresponden con diferentes funciones, se ha mantenido en pie como cierta, y constituye un fundamento para la neurociencia moderna. Su error fatal fue la asignación relativamente arbitraria de estas funciones a áreas concretas, y su creencia en que ello se exteriorizaba en la cabeza de una forma determinada.
Bien por credulidad, o por intuición, muchas de las causas e ideas defendidas por los Fowler fueron reivindicadas posteriormente, como lo fue la obra literaria de Whitman, los ideales feministas de Bloomer o las técnicas de construcción determinadas de Orson Fowler. Ciertamente, también lo fueron muchas de las de Twain, como la
68 (2004) el escéptico

Portada de la revista Skeptical Inquirer de enero/febrero del 2002, donde apareció originalmente en inglés este artículo. (CSICOP)

REFERENCIAS:
-- Neider, C h a r l e s( e d . ) 1959. The Autobiography of Mark Twain. Nueva York: Harper. -- Stern, Madeleine B. 1969. Mark Twain had h i s r z o . head examined. American Literature, Ma -- Stern, Madeleine B. 19 71. Heads and Headlines: The Phrenological Fowlers. Norman, Oklahoma: University of Oklahoma P r e s s .
Delano José López actualmente enseña diseño escénico teat r a le nl a Bullis School en Potomac, Maryland. Es uno de los colaboradores en la Guía de la Cultura Popular en Estados Unidos, y ha escrito sobre las bandas d e skinheads --cabezas rapadas--, el mito de Fausto en el cine contemporáneo y la representación de los americanos nativos en la cultura popular. Su dirección: 1512 Columbia Rd. NW, Washington, D.C. 20009. E-mail: [email protected]

Tr aducción de Jesús M. Villaro

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Bitácoras y pensamiento crítico

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guía digital

Bitácoras y pensamiento crítico
ERNESTO J. CARMENA

A

lgo ha cambiado en la red. Uno busca cualquier tema que le interese y acaba encontrándose con breves notas que, acompañadas de fecha y hora de publicación, mezclan reflexiones de lo más variopinto en páginas web que parecen diarios personales. Estos sitios están hasta en la sopa. Cada día nacen varios centenares. Es e le x p l o s i v o fenómeno de los blogs. Un blog, weblog o b i t á c o r a es una página web cuyo contenido se presenta en orden cronológico. Al cont r a r i oq u el o sc l á s i c o ss i t i o s web con índice y múltiples secciones, la estructura del blog suele ser tan sencilla como un simple tablón de historias ordenadas y enlaces. Su caráct e rt i e n d eas e ri n formal, amigable y personal. En cuanto a los temas, se abarca prácticamente todo: desde el a n á l i s i s d e l a p o l í t i c a i n t e r n acional h a s t al a sf r a s e sg r aciosas que suelta c ada día un niño pequeño... pasando, por supuesto, por el escepticismo. v r) e s Víctor R. Ruiz (alias r un inestimable promotor del pensamiento crítico bitacoril. En su proi t u l ado precisamente p i o blog, t Cuaderno de Bitácora (www. r v r. b l og a l i a . c o m ) , r v r escribe sobre astronomía, reflexiona sobre internet, o comenta las extravagancias del mundo de lo irrac i o n a l . V í c t o r e s b l o g ae l c r e ador de Blogalia (www. lia.com), una gran comunidad de e xcelentes bitácoras donde el escepticismo y la ciencia están muy bien representadas. A pesar de su heterogeneidad temática, la interconexión es sorprendente, generándose intensos debates por medio de los comentarios que cada uno puede publicar en las bitácoras de los demás. En Blogalia escribe, por ejemplo, el astrofísico Javier Armentia (www. j avarm.blogalia.com). Por la el l a m as ub i t áboca muere el pez, s c o r a . " E l Pez" lee mucho, piensa mucho, y, sobre todo, viaja mucho. E lr e s u l t ado es un blog personal y c i e n t í fico de lo más enriquecido. Flexarorion, en su Ciencia 15 (www.ciencia15.blogalia.com), nos regala regularmente noticias, curiosidad e sc i e n t í fi c a s aderezadas con sus originales comentarios, y algún que otro castañazo a lo paranormal. Lo s

blogs de Flexarorion y Jav i e r s o n imprescindibles cuando la ac t u a l idad se pone pseudocientífica. Casos como el de la supuesta clonación r aeliana, o el fraude del Bio-Bac tuvieron en estas bitácoras una resp u e s t a c r í t i c a d i f í c i l d e h a l l a r e n otros medios. h a z t e En Hazte Escuchar (www. escuchar.blogalia.com), promovida p o r Arturios se ha desarrollado una intensa campaña en favor de la investigación médica con células m adre embrionarias. La j oya d e Blogalia e s ,s i nd u d a , La Biblioteca de Babel (www.daurmith.blogalia.com). Su autora es Daurmith, una investigadora que e s c r i b e h i s t o r i a s p o é t i c a s , i r ó n i c a s , divertidas, siempre fascinantes. Y, de vez en cuando, piezas geniales de divulgac i ó n c i e n t í fica, como Va de Bombas (http://daurmith.blogalia.com/historias/3627), sobre el escarabajo bombardero (el más querido por los creac i o n i s t a s ) , o Aovillando que es ADN (http://daurmith.blogalia.com/historias/8097). Ve n d e l l ,e lc r e ador de l ae xq u i s i t a Una cuestión Personal (www.verbascum.blogalia.com), también combina calidad l i t e r a r i a ,o r i g inalidad y c i e n c i a . ¿A qué se debe el auge de las bitácoras? Probablemente, a la aparición de servicios automat i z ados que facilitan enormemente al autor la tarea de publicar sus historias. Ya no son necesarios los conocimientos de programación o diseño de pág inas web, ni tampoco hay que subir archivos a un servidor.Lo sb i t acore-

ros sólo tienen que usar un navegador desde cualquier conexión (es i d e a l p a r a l o s v i a j e r o s ) , i n t r o d u c i r una contraseña, y teclear su historia. Comodidad y ahorro de tiempo son algunos de los motivos de Luis A l fonso Gámez para crear Magonia (www.magonia.blogspot.com) en fo rm at od e blog. E ne s t a" v e n t a n ac r í t ica al mundo del misterio", con la c a l i d ad y el rigor a que nos tiene acostumbrados, Gámez está añadiendo comentarios inéditos sobre pseudociencia y lo paranormal, así como artículos publicados en diversos medios. Otros blogs escépticos son la de Julio Arrieta, que podemos hallar en http://basestar.blogspot.com; La katana de Ockham (www. e s c e p t icismo.blogalia.com), de Claudio Pastrana; Los cien gaiteros del d e l i r i o (www.gargantua.blogalia.com), por Te n e b r i s ; Kakasico (www. kaka s ico.blogalia.com), de Sacha M arquina; El Sanador (www. s a n ador.blogalia.com), de Arturios, l o s Archivos del Doctor Putten (www.putten.blogalia.com), o Karl en el País de los mentirosos (www.munchi.blogalia.com), de Don Cicuta. Desde aquí os invitamos a crear un blog escéptico, especialmente si o s falta el tiempo, las ganas o los conocimientos necesarios para const r u i r u n s i t i o we b t r adicional. En http://vrruiz.freezope.org/blogosfera/ encontraréis la información necesaria para tener, en cuestión de minutos, una bitácora propia lista para lanzar vuestras reflexiones a la red.

Portada de varios blogs escépticos. (Cortesía del autor)

62 (2004) el escéptico

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Buenas y malas razones para creer

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ARTÍCULOS
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Buenas y malas razones para creer
RICHARD DAWKINS

Q

u e r i d aJ u l i e t :

Ahora que ya tienes diez años, quiero escribirte sobre algo que es importante para mí. ¿No te has preguntado nunca cómo sabemos lo que sabemos? ¿Cómo sabemos, por ejemplo, que las estrellas, que parecen minúsculos pinchazos en el cielo, son en realidad enormes bolas de fuego como el Sol y que están muy lejos? ¿Y cómo sabemos que la Tierra es una bola más pequeña, que gira alrededor de una de esas estrellas, el Sol? La respuesta a esta pregunta es "evidencia". A v e c e s ," ev i d e n c i a "s i g n i fi c al i t e r a l m e n t ev e r( uo í r, t o c a r, o l e r. . . )q u eu n ac o s ae sc i e r t a . Los astronautas se han alejado de la Tierra lo suficiente para ver con sus propios ojos que es redonda. Otras veces, nuestros ojos necesitan ayuda. El "lucero del alba" parece un brillante centelleo en el cielo, pero con un telescopio, tu puedes ver que se trat a de una hermosa p e l o t a : el planeta que llamamos Venus. Algo que tu aprendes viéndolo directamente (u oyéndolo, tocándolo,...) se llama una observación.

A menudo, la evidencia no es sólo pura observación, pero ésta última siempre está tras ella. Cuando se comete un asesinato, normalmente nad i e( ¡ e xcepto el asesino y la víctima!) lo observa . Pero los investigadores pueden reunir otras muchas observaciones, que en conjunto señalen a un sospechoso concreto. Si las huellas dac t i l a r e s de una persona coinciden con las encontradas en el puñal, eso demuestra que dicha persona lo tocó. No demuestra que cometiera el asesinat o , pero puede ayudar a demostrarlo si existen otras muchas evidencias que apunten a la misma persona. A veces, un detective se pone a pensar en un montón de observaciones y de repente se da cuenta de que todas encajan en su sitio y cobran sentido si suponemos que fue fulano el que cometió el asesinat o . Lo sc i e n t í ficos --especialistas en descubrir lo que es cierto en el mundo y en el Universo-- trabajan muchas veces como detectives. Hacen una suposición (ellos la llaman hipótesis) de lo que podría ser cierto. Y a continuac i ó ns ed i c e n :s i esto fuera verdaderamente así, deberíamos observa rt a lyc u a lc o s a .

Imagen de la Vía Láctea, en rayos X. La posibilidad de observar en diferentes longitudes de onda, permite descubrir nuevos datos acerca de la realidad del Universo que nos rodea. (D. Wang --Umass-- et al., CXC, NASA) 20 (2004) el escéptico

Los científicos --especialistas en descubrir lo que es cierto en el mundo y en el Universo-- trabajan muchas veces como detectives. Hacen una suposición (llamada hipótesis) de lo que podría ser cierto. Y a continuación se dicen: si esto fuera verdaderamente así, deberíamos observar tal y cual cosa.
A esto se le llama predicción. Por ejemplo, si el mundo fuera verdaderamente redondo, podríamos predecir que un viajero que avance siempre en la misma dirección acabará por llegar al punto del que partió. Cuando el médico dice que tienes sarampión, no es que te haya mirado y haya v i s t o el sarampión. Su primera mirada le proporciona una hipótesis: podrías tener sarampión. Entonces, va y s ed i c e :" S id ev e r d ad tiene el sarampión, debería ver..." Y empieza a repasar toda su lista de predicciones, comprobándolas con los ojos (¿tienes manchas?), con las manos (¿tienes caliente la frente?) y con los oídos (¿te suena el pecho como suena cuando se tiene sarampión?). Sólo entonces se decide a declarar "Diagnostico que la niña tiene sarampión". A veces, los médicos necesitan realizar otras pruebas, como análisis de sangre o

r ayos X, para completar las observaciones hechas con sus ojos, manos y oídos. La manera en que l o sc i e n t í ficos usan la evidencia para aprender cosas acerca del mundo es tan ingeniosa y tan complicada que no te la puedo explicar en una carta tan brev e .

Quiero advertirte en contra de tres malas razones para creer en cualquier cosa: se llaman "tradición", "autoridad" y "revelación".
Pero dejemos por ahora la evidencia, que es una buena razón para creer en algo, porque quier o advertirte en contra de tres malas razones para creer en cualquier cosa: se llaman "trad i c i ó n " , "autoridad "y" r ev e l ación". Empecemos por la tradición. Hace unos meses estuve en telev i s i ó n , charlando con cincuenta niños. Estos niños habían sido educados en diferentes religiones: había cristianos, judíos, musulmanes, hindúes, sij s . . .E l presentador iba con el micrófono de niño en niño, preguntándoles lo que creían. Lo que los niños decían demuestra exactamente lo que yo entiendo por "tradición". Sus creencias no tenían nada que ver con la evidencia. Se limitaban a repetir las creencias de sus padres y sus abuelos, que tampoco estaban basadas en ninguna ev idencia. Decían cosas como "los hindúes creemos tal y cual cosa", "los musulmanes creemos esto y lo otro", "los cristianos creemos otra cosa diferente". Como es lógico, dado que cada uno creía c o s a sd i ferentes, era imposible que todos tuvieran razón. Por lo visto, al hombre del micrófono esto le parecía muy bien, y ni siquiera los animó a disc u t i re n t r ee l l o ss u sd i fe r e n c i a s . Pero no es esto lo que me interesa en este momento. Lo que quiero preguntar es de dónde habían salido sus creencias. Habían salido de la t r adición. La t r adición es la transmisión de creencias de los abuelos a los padres, de los padres a l o sh ij o s ,ya s ís u c e s i vamente. O mediante libros que se siguen leyendo durante siglos. Muchas veces las creencias tradicionales se originan casi de la nada: es posible que alguien las inventara en
el escéptico (2004) 21

(Corel)

algún momento, como tuvo que ocurrir con las historias de Thor y Zeus; pero cuando se han transmitido durante unos cuantos siglos, el hecho mismo de que sean tan antiguas las convierte en especiales. La gente cree ciertas cosas sólo porque otra gente ha creído lo mismo durante siglos. Eso e sl at r ad i c i ó n .

El problema de la tradición es que, por muy antigua que sea una historia, es igual de cierta o de falsa que cuando se inventó la historia original. Si te inventas una historia que no es verdad, no se hará más verdadera porque se transmita durante siglos, por muchos siglos que sean.
El problema de la tradición es que, por muy antigua que sea una historia, es igual de cierta o d e falsa que cuando se inventó la historia original. Si te inventas una historia que no es verdad, no se hará más verdadera porque se transmita durante siglos, por muchos siglos que sean. En Inglat e r r a , gran parte de la población ha sido bautizada en la Iglesia anglicana, que no es más que una de la muchas ramas de la religión cristiana. Existen otras ramas, como la ortodoxa r u s a ,l ac at ó l i c a romana o la metodista. Cada una cree cosas difer e n t e s . La religión judía y la musulmana son un poco más diferentes, y también existen va r i a sc l ases distintas de judíos y de musulmanes. La gente que cree una cosa está dispuesta a hac e rl ag u e r r a contra los que creen otra ligeramente distinta, de manera que se podría pensar que tienen muy buenas razones --evidencias-- para creer lo que creen. Pero lo cierto es que sus diferentes creencias se deben únicamente a dife r e n t e st r adiciones. Vamos a hablar de una tradición concreta. Lo s c atólicos creen que Ma r í a ,l am adre de Jesús, era tan especial que no murió, sino que fue elevad aa l cielo con su cuerpo físico. Otras tradiciones cristianas discrepan, diciendo que María murió como cualquier otra persona. Estas otras religiones no hablan mucho de María ni la llaman "Reina del
22 (2004) el escéptico

Cielo", como hacen los cat ó l i c o s . La t r adición que af irma que el cuerpo de Ma r í af u ee l evad oa lc i e l o no es demasiado antigua. La Biblia no dice nada de cómo o cuándo murió: de hecho, a la pobre apenas se la menciona en la Biblia. Lo de que su cuerpo fue elevado a los cielos no se inventó hasta unos seis siglos después de Cristo. Al principio, no era más que un cuento inventado, como Blancanieves o cualquier otro. Pero con el paso de los siglos se fue convirtiendo en una tradición y la gente comenzó a tomárselo en serio, sólo porque se había ido transmitiendo a lo largo de muchas generaciones. Cuanto más antigua es una t r adición, más en serio se la toma la gente. Y por f in, en tiempos muy recientes, se declaró que era una creencia ofi c i a l d e l a I g l e s i a c at ó l i c a :e s t o ocurrió en 1950, cuando yo tenía la edad que tú tienes ahora. Pero la historia no es más verídica en 1950 que cuando se inventó por primera vez, seiscientos años después de la muerte de Ma r í a . A lfinal de esta carta volveré a hablar de la tradición, para considerarla de una manera diferente, pero antes tengo que hablarte de las otras dos malas razones para creer una cosa: la autoridad y l ar ev e l ac i ó n . La autoridad, como razón para creer en algo, s i g n i fica que hay que creer en ello porque alguien importante te dice que lo creas. En la Iglesia cat ólica, por ejemplo, la persona más importante es el Papa. En una de las ramas de la religión musulmana, las personas más importantes son unos ancianos de barba llamados ayatolás. En nuestro país hay muchos musulmanes dispuestos a comet e ra s e s i n atos sólo porque los ayatolás de un país lejano les dicen que lo hag a n .

(Corel)

Cuando te decía que en 1950 se dij op o r fi n al o sc atólicos que tenían que creer en la asunción a los cielos del cuerpo de María, lo que quería decir es que en 1950 el Pa p al e sd ijo que tenían que creer en ello. Con eso bastaba. ¡El Papa decía que era verdad, luego tenía que ser verdad ! Ahora bien, lo más probable es que, de todo lo que dij oe l Papa a lo largo de su vida, algunas cosas fueran ciertas y otras no fueran ciertas. No existe ninguna razón válida para creer todo lo que diga sólo porque es el Papa, del mismo modo que no tienes porqué creerte todo lo que diga cualquier otra persona. El Papa actual ha ordenado a sus seguidores que no limiten el número de hij o s . Si la gente sigue su autoridad tan ciegamente como a él le gustaría, el resultad os e r í at e r r i b l e : hambre, enfermedades y guerras provocadas por la superpoblac i ó n . Por supuesto, también en la ciencia ocurre a veces que no hemos visto personalmente la evidencia, y tenemos que ac e p t a rl a palabra de alguien. Por ejemplo, yo no he visto con mis propios ojos ninguna prueba de que la l u z avance a una velocidad de 300.000 km por segundo; sin embargo, creo en los libros que me dicen la velocidad de la luz. Esto podría parecer "autoridad", pero en realidad es mucho mejor que la autoridad, porque la gente que escribió esos libros sí que había observad ol a ev i d e n c i a ,yc u a lquiera puede comprobar esa evidencia siempre que lo desee. Esto resulta muy reconfo r t a n t e . Pero n is i q u i e r al o ss acerdotes se at r even a decir que exista alguna evidencia de su historia acerca de la subida a los cielos del cuerpo de Ma r í a .

Yo no he visto con mis propios ojos ninguna prueba de que la luz avance a una velocidad de 300.000 km por segundo; sin embargo, creo en los libros que me lo dicen. Esto podría parecer "autoridad", pero en realidad es mucho mejor que la autoridad, porque la gente que escribió esos libros sí que había observado la evidencia, y cualquiera puede comprobar esa evidencia siempre que lo desee.

La tercera mala razón para creer en cosas se llama "rev e l ación". Si en 1950 le hubieras podido preguntar al Papa cómo sabía que el cuerpo de María había ascendido al cielo, lo más probable es que te hubiera respondido que "se le había r ev e l ado". Lo que hizo fue encerrarse en su habit ación y rezar pidiendo orientación. Había pensado y pensado, siempre solo, y cada vez se sentía más convencido. Cuando las personas religiosas tienen una sensación interior de que una cosa es cierta, aunque no exista ninguna evidencia de que sea así, llaman a esa sensac i ó n" r ev e l ación". No sólo los papas aseguran tener rev e l aciones. La s tienen montones de personas de todas las religiones, y es una de las principales razones por las que creen las cosas que se creen. Pero ¿es una buena razón? Supón que te digo que tu perro ha muerto. Te pondrías muy triste y probablemente me preguntarías: "¿Estás seguro? ¿Cómo lo sabes? ¿Cómo ha sucedido?" Y supón que yo t e respondo: "En realidad, no sé que Pepe ha muerto. No tengo ninguna evidencia. Pero siento en mi interior la curiosa sensación de que ha muerto." Te e n fadarías mucho conmigo por haberte asust ado, porque sabes que una "sensac i ó n "i n t e r i o r no es razón suficiente para creer que un lebrel ha muerto. Hac e n falta pruebas. Todos tenemos sens aciones interiores de vez en cuando, y a veces resulta que son ac e r t adas y otras veces que no lo son. Está claro que dos personas distintas pueden tener sensaciones contrarias, de modo que ¿cómo vamos a decidir cuál de las dos ac i e r t a ? La única manera de asegurarse de que un perro está muerto es verlo muerto, oír que su corazón se ha parado, o que nos lo cuente alguien que haya visto u oído alguna evidencia real de que a muerto. A veces, la gente dice que hay que creer en las sensaciones internas, porque si no, nunca podrás confiar en cosas como "mi mujer me ama". Pe r oé s t ee s un mal argumento. Puedes encontrar abundantes pruebas de que alguien te ama. Si estás con alguien que te quiere, durante todo el día estarás viendo y oyendo pequeños fragmentos de ev idencia, que se van sumando. No se t r ata de una pura sensac i ó n i n t e r i o r, como la sensación que los sacerdotes llaman rev e l ación. Hay d at o se x t e r i o r e s que confirman la sensac i ó n i n t e r i o r :
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miradas a los ojos, entonaciones cariñosas en la voz, pequeños favores y amabilidades; todo eso es auténtica evidencia. A veces, una persona siente una fuerte sensación interior de que alguien la ama sin basarse en ninguna evidencia, y en estos casos lo más probable es que esté completamente equivocada. Existen personas con una fuerte convicción interior de que una famosa estrella de cine las ama, aunque en realidad l ae s t r e l l an i siquiera las conoce. Esta clase de personas tienen la mente enferma. Las sensaciones internas tienen que estar respaldadas por ev i d e n c i a s ;s in o , no podemos fi a r n o s d e e l l a s . Las intuiciones resultan muy útiles en la ciencia, pero sólo para darte ideas que luego hay que poner a prueba buscando evidencias. Un científico puede tener una "corazonada" acerca de una idea que, de momento, sólo "le parece" ac e r t ada. En sí misma, esta no es una buena razón para creer nada; pero sí que puede ser razón suficiente para dedicar algún tiempo a realizar un experimento concreto o buscar pruebas de una manera concreta. Lo s c i e n t í ficos usan constantemente sus sensaciones interiores para sacar ideas; pero estas ideas no valen nada si no se apoyan con ev i d e n c i a s .

Las intuiciones resultan muy útiles en la ciencia, pero sólo para darte ideas que luego hay que poner a prueba buscando evidencias.
Te prometí que volveríamos a lo de la trad ición, para considerarlo de una manera distinta. M e gustaría intentar explicar por qué la tradición es importante para nosotros. Todos los animales están construidos (por el proceso que llamamos evolución) para sobrevivir en el lugar donde su especie vive habitualmente. Los leones están equipados para vivir en las llanuras de África. Los cangrejos de río están construidos para sobrev i v i re n agua dulce, y los bogavantes para sobrev i v i re n agua salad a . También las personas somos animales, y estamos construidos para sobrev i v i re nu n mundo lleno de... otras personas. La mayoría de nosotros no tiene que cazar su comida, como los leones y los bogavantes: se la compramos a otras personas, que a su vez se la compraron a otras. N adamos en un "mar de gente". Lo mismo que el
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pez necesita branquias para sobrev i v i re ne l ag u a , la gente necesita cerebros para poder tratar con otra gente. El mar está lleno de agua salada, pero el mar de gente está lleno de cosas difíciles que hay que aprender. Como el idioma. Tú hablas inglés, pero tu amiga Ann-Kathrin habla alemán. Cada una de vosotras habla el idioma que le permite "nadar" en su propio "mar de gente". El idioma se transmite por tradición. No existe otra manera. En Inglat e r r a ,t up e r r o Pepe es a dog. En Alemania, es ein Hund. Ninguna de estas palabras es más correcta o verdadera que la otra. Las dos se transmiten de manera muy simple. Para poder nadar bien en su propio "mar de gente", los niños tienen que aprender el idioma de su país y otras muchas cosas acerca de su pueb l o ; y e s t o s i g n i fica que tienen que absorber, como si fueran papel secante, una enorme cantidad d e i n formac i ó n t r adicional (recuerda que i n formac i ó n t r ad i c i o n a l s i g n i fica, simplemente, cosas que se transmiten de abuelos a padres y de pad r e s a h ijos). El cerebro del niño tiene que absorber toda esa informac i ó nt r adicional, y no se puede esperar que el niño seleccione la información buena y útil, como las palabras del idioma, descartando la informac i ó n falsa o estúpida, como creer en brujas, en diablos y en vírgenes inmortales. Es una pena, pero no se puede ev i t a r que las cosas sean así. Como los niños tienen que absorber tanta información, es probable que tiendan a creer todo lo que los adultos les dicen, sea c i e r t o o falso, tengan razón o no. Muchas cosas que los adultos les dicen son ciertas y se basan en evidencias, o, por lo menos, en el sentido común. Pero si les dicen algo que sea falso, estúpido o incluso maligno, ¿cómo se puede ev i t a rq u ee l niño se lo crea también? ¿Y qué harán esos niños cuando lleguen a adultos? Pues seguro que contárselo a los niños de la siguiente generac i ó n .Y así, en cuanto la gente a empezado a creerse una cosa --aunque sea completamente falsa y nunca existieran razones para creérsela--, se puede seguir c r eyendo para siempre. ¿Podría ser esto lo que ha ocurrido con las religiones? Creer en uno o va r i o s dioses, en el cielo, en la inmortalidad de Ma r í a , en que Jesús no tuvo un padre humano, en que l a so r aciones son atendidas, en que el vino se t r a n s forma en sangre... ninguna de estas creencias está respaldada por pruebas auténticas. Sin embargo, millones de personas las creen, posiblemente porque se les dij oq u el a sc r eyesen cuando

todav í a e r a n s u ficientemente pequeñas como para creerse cualquier cosa.

La próxima vez que algo que parezca importante, piensa para tus adentros: "¿Es esta una de esas cosas que la gente suele creer basándose en evidencias? ¿O es una de esas cosas que la gente cree por tradición, autoridad o revelación?"

años. Pero podrías probar una cosa: la próxima vez que algo que parezca importante, piensa para t u s adentros: "¿Es esta una de esas cosas que la gente suele creer basándose en evidencias? ¿O es una de esas cosas que la gente cree por trad i c i ó n , autoridad o r ev e l ación?". Y la próxima vez que alguien te diga que una cosa es verdad, prueba a preguntarle: "¿Qué pruebas existen de ello?" Y si no pueden darte una buena respuesta, espero que lo pienses muy bien antes de creer una sola palabra de lo que te digan.

Te quiere, papá.

Otros millones de personas creen en cosas distintas, porque se l e sd ijo que creyeran cuando eran niños. A los niños musulmanes se les dicen cosas diferentes a las que s el e sd i c e nal o sn i ñ o sc r i s t i a n o s ,y ambos grupos crecen absolutamente convencidos de que ellos tienen razón y los otros se equivocan. Incluso entre los cristianos, los cat ólicos creen cosas diferentes de las que creen los anglicanos, los episcoo sc ú aqueros, p a l i a n o s ,l o s shakers, l los mormones o los h o l l yr o l l e r s,y todos están absolutamente convencidos de que ellos tienen la razón y los otros están equivocados. Creen c o s a sd i ferentes por la mismas razones por las que tú hablas inglés y tu amiga Ann-Kathrinn alemán. Cada uno de los idiomas es el idioma correcto en su país. Pe r od el a sr e l igiones no se puede decir que cada una sea la correcta en su propio Portada del libro How Things Are: A Science Tool-kit for the Mind, país, porque cada religión af irma editado por John Brockman y Katinka Matson. (Quill) c o s a sd i ferentes y contrad i c eal a s Tr aducido del original en inglés Good and demás. María no puede estar viva e nl ac at ó l i c a bad reasons for believing de R. Dawkins, ensaIrlanda del Sur y muerta en la protestante Irlanda yo incluido en el volumen How Things Are: A del Norte. Science Tool-kit for the Mind, e d i t ado por ¿Qué se puede hacer con esto? A ti no te va a John Brockman y Kat i n ka Mat s o n . r e s u l t a r fá c i lh acer nada, porque sólo tienes diez
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Clones y ética: Sobre células madre y prejuicios religiosos

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CLONES Y ÉTICA: Sobre células madre y prejuicios religiosos
OSWALDO PALENZUELA

H

ace aproximadamente dos años, el 13 de octubre de 2001, i n v e s t i g adores de la empresa americana Ad vanced Cell Technologies (ACT) observaban fa s c inados al microscopio aquello que habían perseguido ac t i vamente durante varios meses. Unas pequeñas bolitas de células que, días después, convulsionaron la opinión pública tras el anuncio de que se trataban de los primeros embriones humanos obtenidos por transferencia nuclear somática, más conocida como clonación. Este logro marcó, evidentemente, u nh i t oc i e n t í fico, pero también añadió una carga al ya convulso terreno de las consideraciones sobre experimentación con embriones y óvulos humanos, que algunos colectivos consideran inaceptable por razones m o r a l e syr e l i g i o s a s .S ib i e nl al e g i t imidad é t i c ad el a sr e i v i n d i c aciones de estos colectivos es cuestionable, el peso social y político de sus posturas está fuera de duda. Numerosas campañas, aireadas por los medios y centradas en los aspectos más mórbidos de las posibilidades de la clonación humana con fines reproductivos, han tenido eco en las fuerzas p o l í t i c a syl e g i s l at i vas, que, en algunos países, han emprendido o están e n fase de emprender vías que prohíban o restrinjan este tipo de invest i g ac i o n e s . Recientemente, el gobierno español ha emprendido una de estas campañas, vanagloriándose además

vacuamente de las dimensiones internacionales y de la novedad de s ui n i c i at i va. "España lidera una inic i at i va internacional para la prohibición de la experimentación en clonación terapéutica". Tr i s t e t i t u l a r q u e , además, resulta falso, pues esta declaración llega cuando ya l o sp a íses que lideran este tipo de investig aciones han debat i d oyd i g e r i d oe l tema hasta la saciedad . Lo único que lidera el gobierno español con su i n i c i at i va es una cruzada por la postura más reaccionaria de las posibles, apoyándose en presuntos riesgos y en supuestas razones éticas, que no son sino un disfraz a una postura moralista de base profundamente religiosa. La línea está en perfecta sintonía con sectores del gobierno republicano de EE.UU. y , como no, con el Vaticano. Recuperamos así nuestro papel de "Reserva Espiritual de Occidente", por si alguien lo creía perdido.

Lo único que lidera el gobierno español con su iniciativa es una cruzada por la postura más reaccionaria de las posibles, apoyándose en presuntos riesgos y en supuestas razones éticas, que no son sino un disfraz a una postura moralista de base profundamente religiosa

Puesto que la campaña del gobierno alude fundamentalmente a motivos éticos, y éstos consisten en e lj u i c i os o b r el al e g i t i m i d ad moral d el a si n v e s t i g aciones en clonac i ó n , resulta fundamental una información apropiada sobre los elementos implicad o s .E s t ai n formación puede r e s u l t a r d i f í c i l d e a s i m i l a r s i n u n conocimiento previo de nociones sobre biología, motivo por el cual quizás el debate se centra en los aspectos más frívolos, superfi c i a l e sy subjetivos, que están más próximos a la experiencia del gran público. Lo s esfuerzos del Dr. Frankestein por crear lo que sólo Dios puede, o el aberrante orden social ideado por Aldous Huxley en su novela U n Mundo Feliz son referencias obligadas en estos planteamientos, a pesar de estar muy alejados de las verdaderas cuestiones éticas que se plantean con la experimentación en clonación humana. El gobierno, lejos de emprender una campaña de información pública y de reflexión social sobre estas m aterias, ha asumido una postura pat e r n a l i sta que prohíbe aludiendo a "riesgos" y a "motiv o sc i e n t í fi c o syé t i c o s " . En mi opinión, son los ciudadanos informados quienes pueden va l o r a r realmente los riesgos, y juzgar si tras esos supuestos motivos éti-

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cos hay algo más que una moral relig i o s at r avestida, una intrusión --una más-- de la moral católica más trasnochada en el cuerpo legislat i v od e un estado supuestamente laico. Po r ello, es mi pretensión contribuir a e n focar este debat e ,d e lc u a ll ac l onación es sólo uno de los aspectos, en su debido terreno.

LAS CÉLULAS MADRE
Acabo de af irmar que la clonación es sólo uno de los aspectos, el más recientemente aireado y recogido por la campaña del gobierno español, de un debate subyac e n t e , más amplio, sobre las cuestiones éticas que af ectan al uso de óvulos y embriones humanos para investigac i ó nc i e n t í fi c a .Ye s t ea s p e c t oe ss i stemáticamente obviado. La r a í z d e todo este embrollo está en las llamad a s células madre (CM). En los últimos años, un sector de l ai n v e s t i g ación biomédica ha vuelto la cabeza con interés hac i ae lr e c onocimiento de que en los organis-

mos existen una clase de células, las CM, que tienen la capacidad de conv e r t i r s e e n l a s d i s t i n t a s c é l u l a s q u e f orman un individuo. Los biólogos han aprendido a aislar, c u l t i va r y reproducir estas células, y mediante s u si n v e s t i g aciones están comenzando a vislumbrar los mecanismos que hacen que puedan especializarse en células sanguíneas, nerviosas o de músculo cardíaco, por mencionar a l g ú nt i p o . Desde sus orígenes, la investigación con CM se ha planteado con un enorme potencial terapéutico en su haber, e s d e c i r, como una herramienta médica que, como algunos p r e s t i g i o s o sc i e n t í fi c o s af irman, abrirá una nueva era en medicina humana y plantará bat a l l a a b i e r t a a u n gran número de enfermedad e s ,a l g unas de las más insidiosas de nuestra era. Un vistazo superfi c i a l a e s t a orientación terapéutica del uso de las CM consistiría en la posibilidad de aportar este mat e r i a lau nc o r azón infa r t ado, a un cerebro deva s t a-

do por Alzheimer o Parkinson, al páncreas de un diabético, o a la médula espinal seccionada de un t e t r a p l é j i c o .

Un vistazo superficial a esta orientación terapéutica del uso de las células madre consistiría en la posibilidad de aportar este material a un corazón infartado, a un cerebro devastado por Alzheimer o Parkinson, al páncreas de un diabético, o a la médula espinal seccionada de un tetrapléjico.

(Cortesía del autor) el escéptico (2004) 29

Si conseguimos que estas CM reconstruyan aq u e l l o st e j i d o si r r ev e rsiblemente dañados, de un modo completamente análogo a los procesos naturales de regeneración de otros tejidos, entonces queda claro el potencial para realizar auténticos "milagros" médicos y para brindar soluciones a enfermedades incurables y muy prevalentes en nuestra sociedad. Debo hacer hincapié de que ningún científico en su sano juicio discute este enorme potencial terapéutico de las CM. Ahora bien, el problema viene con la fuente de las CM para estas i n v e s t i g aciones. Todos los organismos adultos las tenemos. Pe r o ,d e sg r ac i adamente, no todas las CM son iguales. Cuando un óvulo se fecund a ,l ac é l u l ar e s u l t a n t ee s totipotente, e s d e c i r, t i e n e c a p acidad para divid i r s e y formar un organismo completo. Durante las primeras etapas de desarrollo subsecuentes, se fo rman un pequeño número de células que siguen manteniendo todo su potencial. Si las separamos en ese momento, cada una de ellas podría generar un organismo completo. Es lo que sucede, por ejemplo, cuando de modo natural se producen mellizos idénticos. Poco después, las suces i vas divisiones de estas células producen lo que los embriólogos llaman un blastocisto. En esta pequeña bolita microscópica (formada por unas 100 células), se puede distinguir una capa externa de células que se ocuparán de proteger y nutrir al embrión, formando la placenta y estructuras asociadas, mientras que en su interior hay un conjunto de CM pluripotentes. E s t a sc é l u l a sa i s l ad a s ya no serían capaces de generar un organismo viable, pues no tendrían capacidad para implantarse en un útero y desarrollarse como tales. Sin embargo, mantienen la capacidad d ed i ferenciarse en cualquiera de los tipos
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celulares que forman un organismo, desde neuronas hasta células cardíacas o pancreát i c a s . Los embriones, durante todo su desarrollo fe t a l ,s o n especialmente ricos en CM pluripot e n t e s . Sin embargo, conforme avanza la f ormación de los tejidos y órganos adultos, éstas se hacen cada vez más r a r a s . Lo que persiste durante toda la vida de un organismo son CM capaces de regenerar determinad o st e j idos, pero por lo general sólo éstos. Se las suele conocer como CM multipotentes, ya que pueden generar algunos tipos de células, pero no cualquiera. Por ejemplo, un organismo adulto mantiene un número elevado de células multipotentes de las series sanguíneas en la médula ósea, ya que estas células tienen un ritmo de regeneración elevado. Pero estas células no parecen ser capaces de f ormar neuronas ni regenerar médul a se s p i n a l e s . Recientes descubrimientos han conseguido demostrar la presencia en adultos de células multipotentes de otros tipos, incluyendo células nerviosas, pero son especialmente r a r a s y s u p u r i fi c ación en número s u fi c i e n t en or e s u l t av i a b l e . Por ejemplo, se han encontrado en el cerebro de ratas, o en trozos de encéfa l o humano extraído durante operac i ones quirúrgicas para paliar casos graves de epilepsia. No son, desde luego, procedimientos rutinarios o asequibles desde un punto de vista terapéutico. La i n v e s t i g ación en esta l í n e a ,ye n aquellas encaminadas a

desprogramar células adultas para convertirlas en células mad r e , h a conseguido algunos descubrimient o sa l e n t adores en tiempo reciente, pero por lo general no se ve como una alternat i va viable al uso terapéutico de CM verdaderamente pluripotentes, a corto o medio plazo. Los mayores avances en generación de líneas de CM pluripotentes se pueden producir, p u e s , c o n l o s ó v u l o s fecundados, en ese estad ol l am ado blastocisto, en el cual unas pocas células conservan casi todo su potencial, momento ligeramente anterior a cuando se implantaría en un útero en condiciones nat u r a l e s .

Los mayores avances en generación de líneas de CM pluripotentes se pueden producir, pues, con los óvulos fecundados, en ese estado llamado blastocisto, en el cual unas pocas células conservan casi todo su potencial, momento ligeramente anterior a cuando se implantaría en un útero en condiciones naturales

(Cortesía del autor)

Una fuente excelente de este m aterial en humanos son los óvulos y embriones congelad o s , aquellos que sobran tras los procedimientos d e fe r t i l i z ac i ó n i nv i t r o que son hoy en día rutinarios para parejas que sufren de infe r t i l i d ad . Y aquí empiezan los problemas. Para los sectores más influidos por ciertas morales religiosas, cualquier uso de estas c é l u l a se si n ac e p t a b l e , ya que alegan que se trata de vidas humanas y como tales deben protegerse. Se t r ata, por supuesto, de una visión s u b j e t i va y en gran medida fundamentalista, que no es justifi c a b l e desde un punto de vista científi c on i , como veremos más ad e l a n t e ,é t i c o . Poco se aleja esta postura de la reflej ad ae ne l Génesis 38: 9,10 :" Pero sabiendo Onán que el hij o q u e l e naciera no sería considerado suyo , sucedía que cada vez que se unía a la mujer de su hermano, vertía en tierra para no dar descendencia a su hermano. Pero lo que hacía era malo ante los ojos del Eterno, y también a é ll eq u i t ól av i d a . " Sobre todo teniendo en cuenta los miles de años pasados desde aq u e l l o .

De nuevo, es necesario conocer en qué consiste y por qué las células m adre obtenidas mediante estas técnicas pueden ser mejores que las procedentes de los tratamientos de i n fe r t i l i d ad. Una de las razones fundamentales es la capacidad de producir CM "a la carta". Un problema primario con el que tropezaría una terapia basada en CM obtenidas de un donante anónimo, es común al que se plantea en los trasplantes de órganos: el organismo reconoce el m aterial extraño como intruso y, e n vez de colaborar con las células para que regeneren los tejidos dañad o s , las destruiría rápidamente. Desde luego, al igual que se hace en los transplantes, estas reacciones de rechazo pueden hasta cierto punto controlarse eligiendo tipos compat ibles y usando medicamentos inmunodepresores, pero lo cierto es que estas soluciones --aunque salvan vidas-- distan mucho de ser ideales y limitan enormemente la diversidad y v i a b i l i d ad de las terapias a aplicar. Sin embargo, si a un óvulo humano le sustituimos su núcleo por el de la célula de un paciente, e inducimos a este ente clónico a que se divida (como lo haría un óvulo tras una

f ecundación normal), hasta esa etapa de blastocisto (a partir del cual podemos generar líneas de CM) tendremos unas células pluripotentes genéticamente idénticas a las del donante, con las cuales, potencialmente, se podrían aplicar terapias regenerat i vas personalizadas, sin posibilidad alguna de rechazo. No acaban ahí las aplicaciones de las células humanas clónicas. M ediante la clonación de células con defectos genéticos o, por ejemplo, mediante la clonación de células tumorales, se puede generar conocimiento de valor incalculable sobre cuales son los mecanismos genéticos últimos que regulan el desarrollo y d i ferenciación celular, i n c l u yendo el descubrimiento de las causas por las que a veces el proceso se descontrola y se genera un cáncer, o d el o s mecanismos responsables del envejecimiento. Esto son sólo esbozos de l au t i l i d ad de las CM clónicas humanas en investigación biomédica. Podemos comprender ahora mejor l ae xc i t ación de los investigadores de ACT cuando obtuvieron estas células, por primera vez, hace menos de un año.

OTRA VUELTA DE TUERCA: LA CLONACIÓN
Aunque las CM derivadas de m aterial sobrante de los procedinv i t r o son mientos de fecundac i ó n i un excelente mat e r i a l d e i n v e s t i g ación, en los últimos años se ha emprendido un paso más hac i al o s posibles usos terapéuticos de estas c é l u l a s .E l l oh al l evado al desarrollo de las técnicas de clonación por transferencia nuclear somática (aunque también se han desarrollado técnicas que consiguen inducir a los óvulos no fecundados a dividirse, en un proceso conocido como partenogénesis, que en este caso genera células clónicas de la donante de ó v u l o s ) .

(Cortesía del autor) el escéptico (2004) 31

Mediante la clonación de células con defectos genéticos o, por ejemplo, mediante la clonación de células tumorales, se puede generar conocimiento de valor incalculable sobre los mecanismos genéticos últimos que regulan el desarrollo y diferenciación celular, incluyendo el descubrimiento de porqué se genera un cáncer, o de los mecanismos responsables del envejecimiento.
ÉTICA Y FUNDAMENTALISMO
¿A qué viene pues tanto revuelo? La i n v e s t i g ación con CM clónicas humanas puede, como hemos visto, r evolucionar la medicina. Casi todos hemos perdido a seres queridos víctimas del cáncer o de infa r t o s , a muchos de nosotros nos corresponderá terminar nuestros días de este modo. ¿Por qué, pues, prohibir la i n v e s t i g ación orientada a solucionar estos problemas? Los motivos aducidos por el gobierno incluyen, fundamentalmente, objeciones éticas. Es innegable que el desarrollo de estas nuevas tecnologías despierta nueva s cuestiones de carácter ético. Sin embargo, en el caso de la clonación terapéutica humana, pocas de estas cuestiones tienen distinta raíz que las objeciones morales de sectores conservadores al uso de
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m aterial genético humano, como ya vimos anteriormente con la historia

1. ¿Cuál es el estatus moral de los organismos cre de Onán y el castigo divino por des- ados mediante clonación?
perdiciar su semilla. Frente a posturas simplonas, desinformadas y paternalistas como la asumida por el gobierno español, resulta imprescindible un debate serio sobre las auténticas cuestiones de carácter ético con las que nos enfrentamos al hacer uso de estas nueva st e c n o l o g í a s . S i r va como ejemplo esclarecedor el análisis que el comité asesor de la empresa ACT realizó al respecto, cuando se iniciaron sus trabajos encaminados a conseguir clonación de células humanas. Este comité estaba constituido por especialistas en ética, abogad o s y c i e n t í fi c o s ,d e d i v e r s a s af i l i aciones en instituciones p ú b l i c a s y p r i vadas americanas. Su portavoz, Ronald M. Green, director del Instituto de Ética de la Universidad de Darmouth (EE.UU.), resumía lo que el comité consideró como las cinco mayores cuestiones éticas, que se abordaron y resolvieron del siguiente modo [Green, R.M. 4 . ] (2001 ) Scientific American, Nov.2

(Cortesía del autor)

Argumento: Si un organismo clonado se implantase en un útero, como se hizo con el famoso caso de la oveja Dolly, sería posible que se desarrollase completamente hasta nac e r. A causa de este potencial, habría quienes argumentasen que los embriones generados en los experimentos de clonación humana c o n fines terapéuticos son equivalentes a embriones humanos normales y corrientes, y merecen el mismo g r ado de protección y respeto. La mayoría de los miembros del comité no estuvieron de acuerdo. Se recalcó que, a diferencia de un embrión humano, un organismo clonado no es el resultado de una f ecundación de un óvulo y un esperm atozoide. Se trata de un ente biológico nuevo, no presente en la nat uraleza. Aunque tiene cierto potencial para convertirse en un ser humano, este potencial es muy limitado. En la etapa de blastocisto, cuando el organismo se disocia para generar las líneas de células mad r e s ,s e t r ata de una bola de células del tamaño de un punto. Los embriones generados p o r fe r t i l i z ación normal, generalmente, no se implantan en el útero hasta después de esta etapa de blastocisto. No hay órganos, no hay posibilidad alguna de que pueda pens a ros e n t i r, y n ot i e n en i nguna de las carac t e r í s t i c a s de un ser humano. Aunque los miembros del comité reconocieron que habría quienes asociasen este organismo con un embrión, se prefi r i ó r e c onocerlo como un "huev o ac t i vado", y se concluyó

que sus características no debieran impedir que se usase para trabajos que podrían salva rv i d a s .

Aunque los miembros del comité asesor de la empresa ACT reconocieron que habría quienes asociasen este organismo con un embrión, se prefirió reconocerlo como un "huevo activado", y se concluyó que sus características no debieran impedir que se usase para trabajos que podrían salvar vidas.
2. ¿Es permisible crear un ente de desarrollo humano sólo para destruirlo?
Argumento: Aquellos para quienes la vida humana comienza en el momento mismo de la fecundación --y consideran, pues, a los huev o s ac t i vados como moralmente equivalentes a embriones humanos-- no pueden aprobar éticamente la invest i g ación en clonación terapéutica. Pa r ae l l o s ,e s t ai n v e s t i g ación es equivalente a matar a un niño vivo para

recolectar sus órganos en benefi c i o de otros. Algunos de quienes piensan de este modo, sin embargo, podrían considerar aceptable la investigación en células madre humanas generadas de embriones sobrantes (congelados) de los procedimientos de fecundac i ó n i n v i t r o . Su razonamiento, correcto o no, es que estos embriones van a ser destruidos de todos modos, y que por lo menos algún bien podría generarse del uso de estas células. Pe r ol ac l onación terapéutica humana resulta totalmente inaceptable para estas personas, porque conlleva l a c r e ación deliberada de lo que ellos consideran un ser humano con el propósito de destruirlo. Muchos de los que no reconocen e s t a t u s moral a los entes creados mediante clonación terapéutica están en desacuerdo con este punto de vista. Al igual que los miembros de este comité, argumentan que los benefi c i o sd ee s t ai n v e s t i g ación y de las posibles terapias que genere sobrepasan ampliamente las alegaciones sobre los huev o s ac t i vad o s . Sorprendentemente, algunos de los que comparten esta moral se oponen de todos modos a la investigación, apoyándose en el terreno simbólico. Mantienen que es impropio el crear vida humana de ningún tipo sólo para destruirla. Les preocupa que esto pudiera suponer el acercamiento de nuestra sociedad hac i a una "pendiente resbaladiza", que

podría llevar a la degeneración moral y a la rapiña de órganos de adultos sin su consentimiento. Estos argumentos simbólicos y de "pendiente resbaladiza" tienen frecuentemente una poderosa fuerza emocional, pero son difíciles de va l o r a r. ¿Es realmente cierto que el uso de huev o s ac t i vados para terap i a s s a l vavidas conducirán a esos supuestos abusos? Po re lc o n t r a r i o , si la ciencia médica puede aumentar la supervivencia de la gente y su calidad de vida, ¿no podría incluso esta i n v e s t i g ación incrementar el respeto por la vida humana? Los miembros del comité señalaron el hecho de que el Reino Unido, hasta muy recientemente, ha permitido legalmente la creación y destrucción deliberada de embriones humanos en i n v e s t i g ación desde principios de la década de los noventa. No ha habido ningún efecto negativo aparente de este permiso en la sociedad b r i t á n ic a .A l final, los argumentos simbólicos y de pendiente resbaladiza no persuadieron a los miembros del comité de que la investigación en clonación terapéutica no debiese continuar.

3. ¿Es correcto buscar activamente huevos huma nos para investigación cientí f i c a ?
Argumento: La necesidad de una fuente de óvulos humanos lleva a una de las cuestiones éticas más d e l i c adas en esta investigación. En c ada ciclo mensual, una mujer produce sólo uno o dos óvulos madur o s . Para aumentar este número hasta los niveles necesarios en invest i g ación, deben tomarse medicamentos inductores como los usados en los procedimientos de fe r t i l i z ación in vitro. En raras ocasiones, esta medicación puede causar el llamado síndrome de hiperestimulación, q u e puede provocar daños hepát i c o s ,d i sel escéptico (2004) 33

(Cortesía del autor)

función renal, o formación de trombos causantes de infartos. De acuerdo con algunos estudios, ciertas drogas estimulantes ovulatorias se han asociado con un mayor riesgo de cáncer de ova r i o . La cirugía necesaria para recolectar los óvulos también implica riesgos, como los de la anestesia y las posibles hemorrag i a s . ¿Es ético someter a una mujer a estos riesgos para fines de investigación? Si a las mujeres se les ofrece dinero para someterse a estos riesgos, ¿podría esto hacer que los mat eriales reproductivos humanos se comenzasen a ver como artículos con los que se puede comerciar? No está permitida la venta de órganos humanos o de bebés, ¿son los óvul o sd i ferentes? En respuesta a estas cuestiones, los miembros del comité tuvieron en cuenta dos hechos. En primer lugar, ya existe un mercado sustancial de óvulos humanos con fines reproductivos. Algunas mujeres jóvenes reciben sumas considerables por proporcionar óvulos que permiten a mujeres solas, o a pareja infé r t i l e s , t e n e rh ijos. Si estas mujeres pueden sobrellevar los riesgos con ese fi n , nos preguntamos: ¿por qué no se les debiera permitir abordar los mismos riesgos para la investigación orientad aas a l var vidas humanas? Y si se les puede pagar por el tiempo y las molestias que la donación de óvulos con fines reproductivos conlleva , ¿por qué no pueden recibir un pago razonable por la inducción ovulat or i ac o n fines de investigación?

En segundo lugar, señalaron que los voluntarios para investigación aceptan frecuentemente riesgos sign i fi c at i v o sp a r ae l avance del conocimiento médico. Si una persona consiente en participar en un estudio peligroso sobre vacunas de malaria para ayudar a curar esta enfermedad , ¿por qué debería impedírsele donar óvulos para una investigación simil a r, o r i e n t ad aas a l va rv i d a s ? Finalmente, concluyeron que sería desproporcionadamente pat e rnalista el prohibir a mujeres donar óvulos para esta investigac i ó n . A l mismo tiempo, se estableció un procedimiento riguroso de consentimiento con conocimiento de causa, de modo que las donantes tuviesen plena conciencia de los posibles riesgos. Se insistió en que los medicamentos estimulantes de ovulación debían administrarse en dosis segu.Ys e fi jó un pago moderado por r a s l a p a r t i c i p ación, que se cifró en 4.000 dólares (unos cuarenta por hora), lo que supone aproximadamente lo mismo que el pago medio por donación de óvulos con fi n e s reproductivos en aquella zona de los EE.UU. Se quiso ev i t a rq u ee lp ag os e convirtiese en una influencia indebida que pudiese af ectar a las donantes a la hora de va l o r a rl o sr i e s g o s .

4. ¿Cuales son las cuestio nes éticas en relación con la persona cuyas células se clo nan?
Argumento: Puede parecer que los individuos que donan las células

Si una persona consiente en participar en un estudio peligroso sobre vacunas de malaria para ayudar a curar esta enfermedad, ¿por qué debería impedírsele donar óvulos para una investigación similar, orientada a salvar vidas?
34 (2004) el escéptico

(normalmente fibroblastos d el ap i e l ) que se fusionan con los óvulos enuc l e ados en las investigaciones de clonación terapéutica no af r o n t a nr i e sgos, aparte de la posibilidad remota de una infección en el punto de la biopsia d ep i e l . Pero la clonación es un asunto controvertido, que expone a todos los participantes de la invest i g ación a riesgos nuev o s . Los donantes de células, por ejemplo, podrían encontrarse en medio de una tormenta mediát i c as is ei d e n t i fica que han permitido que se les clone. Para prevenir esto, el comité asesor de ética insistió en que los procedimientos asegurasen la confidencial i d ad más estricta para los donantes de óvulos y células (a no ser que ellos eligiesen lo contrario). Una cuestión q u el l evó mucho tiempo debat i rf u e si los niños podrían donar células p a r al a si n v e s t i g aciones y se concluyó que en general esto no era apropiado, puesto que al alcanzar la madurez los niños podrían sentirse af e c t ados moralmente por haber contribuido a un procedimiento de clonación. Se hizo una excepción, sin embargo, en el caso de un niño con una enfermedad g e n é t i c al e t a l , ya que se sabía que una línea de células m adre basada en el ADN de este niño podría ser una herramienta poderosa en la investigación dirigida a l a c u r ación de su enfermedad . Aunque el niño probablemente no sobrev i v i r í al os u ficiente para benefi c i a r s e d e e s t a s i n v e s t i g ac i o n e s , s e pensó que sus padres tenían el derecho de tomar esa decisión en representación de su hij o .E s t a sc é l u l a sn o han sido usadas aún en ningún procedimiento de clonac i ó n .

5. ¿Facilitará la clonación terapéutica una clonación reproductiva, el nacimiento de un bebé clonado?
Argumento: Una importante cuestión final planteada por estas

i n v e s t i g aciones es si estimularán la l l e g ada del día en que se aborde la clonación reproductiva humana. Esta preocupación presupone que la clonación reproductiva es y siempre será éticamente incorrecta. Muchos de los que sostienen este punto de vista mencionan la incidencia de muertes y malformaciones en animales clonados. Otros se preocupan por peligros más remotos. Señalan los posibles riesgos psicológicos de niños generados en familias en las que uno de los padres es también, genéticamente, un hermano gemelo. Temen que los niños clonados podrían enfrentarse a expectat i va s infundadas de vida, basadas en los logros de sus progenitores genéticos. Y manifiestan su preocupación sobre posibles riesgos sociales de la clonación si las sociedades deciden replicarse a larga escala hasta un número determinado de genomas elegidos, p a r a fines militares o de otro tipo. En contraposición a lo anterior, a l g unos aclaman la perspectiva d el ac l onación humana. La ven como un modo nuevo de generar descendencia, genéticamente relacionad a , a p a r e j a si n fértiles, o como un método de reducir el riesgo de algunas enfe rmedades genéticas hereditarias.

Independientemente de lo que uno piense sobre la ética de la clonación reproductiva, el prohibir la clonación terapéutica no hará que la reproductiva sea menos probable.
Independientemente de lo que uno piense sobre la ética de la clonación reproductiva , e l p r o h i b i r l a

clonación terapéutica no hará que la reproductiva sea menos probable. Aunque la clonación terapéutica podría ay u d a ral o sc i e n t í fi c o sap e rf eccionar las técnicas necesarias para clonación reproductiva, también puede dejar mucho más claros los peligros de intentar producir seres humanos de este modo. Ya e x i s t e n evidencias de que algunos animales clonados pueden experimentar expresión genética defe c t u o s a , a s í como interferencias en su impronta, e l p atrón normal de silenciado de genes que no se necesitan en determinad o s t e j i d o s . Estos problemas podrían desanimar a posibles pad r e s a generar bebés mediante esta tecnología. De este modo, la investigación en clonación terapéutica puede incluso reducir la probabilidad de que la clonación se aprecie como una alternat i va de reproducción viable. Una prohibición de la clonación t e r a p é u t i c a , además, no prevendría que ciertos investigadores incontrolados siguiesen adelante con intentos de clonación reproductiva por su cuenta. Algunos grupos, como los r aë l i a n o s( u nc u l t or e l i g i o s o ) ,oc i e n t íf icos renegados como Richard G. Seed, (un médico que ejerce en Illinois --EE.UU.-- y ha estado trabajando en embriología), han anunciado su propósito de intentar clonar un humano y presumiblemente lo intentarán independientemente de si la i n v e s t i g ación en clonación terapéutica se prohíbe o no. Una prohibición de la clonación terapéutica bloquear ál ai n v e s t i g ación útil mientras que permitirá que gente menos concienc i ada intente la clonación reproductiva allá donde encuentren un ambiente legal más permisivo. Bloqueando l a i n v e s t i g ación responsable en la biología celular de la clonación humana, se estará también garantizando que los primeros intentos de clonar seres humanos se basen en un conocimiento científi c od e fi c i e n t e .

CONCLUSIONES Los aspectos éticos relacionados con las nuevas tecnologías de clonación de células humanas exigen un riguroso análisis desde el conocimiento de causa y desde el distanciamiento de posturas sesgadas por prejuicios religiosos. Si bien este análisis es necesario y debe extenderse a niveles que alcancen todos l o s e s t r atos de nuestra sociedad , incluyendo los políticos y legislat ivos, una lectura racional de los aspectos implicados proporciona, hoy por hoy ,u nt e r r e n oé t i c o firme no sólo para permitir, s i n o p a r a i n c e n t i va rl ai n v e s t i g ación en clonación de células humanas con fi n e s terapéuticos. Los beneficios esperados de estas investigaciones para el bienestar humano sobrepasan infi n itamente las objeciones que desde determinadas morales religiosas se plantean. Las diversas asociaciones c i e n t í ficas y comités bioéticos independientes, así como las editoriales de las principales rev i s t a sc i e n t í fi c a s , se han alineado unánimemente en este sentido. La controversia científi ca, pues, tampoco existe. Cruzadas como la emprendida por nuestro gobierno con su campaña sólo pueden ser tildadas, benévolamente, como irresponsables. Quienes no buscan, o ignoran conscientemente, el va l o rd el ai n formación y los argumentos rac i o n a l e s , emprendiendo campañas políticas b a j oe li n f l u j od ep r e j u i c i o sr e l i g i osos, cargan sin embargo un enorme peso sobre sus conciencias, que en e s t ec a s os et r aduce en un coqueteo con la salud, el bienestar y la calidad de vida humanas. Muchas de esas vidas no comparten, ni tienen por qué hacerlo, su particular visión moral. Es nuestro deber recordarles el peso de esta gran responsabilidad , yh acérselo de este modo tan insostenible como sea posible.

el escéptico (2004) 35

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Comentarios sobre embriones y células madre

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Comentarios sobre embriones y células madre ERICK STENGLER E nr e l ación con el actual debat e e n t o r n o a l a u t i l i z ación de embriones para la investiga- persona de formac i ó n c i e n t í fi c a y que comparte el af án por promover el pensamiento crítico, no puedo sustraerme a llamar la atención sobre hilos argumentales nada propios de personas o de una publicación que dicen promover el pensam i e n t oc r í t i c oye la n á l i s i sr acional de las diversas cuestiones. encontrar, e nl o st e x t o sa r r i b ac i t ados, contenidos que divulguen los argumentos de la ciencia en este debat e . ción con células mad r e ,q u i s i e r al l eva r a cabo un análisis de los argumentos que, por parte de la colectividad e s c é p t i c a ,s ee s t á nu t i l i z a n d o a fav o r de dicho uso. Respecto al propio debat e , yo tengo una determinada opinión, pero voy a p r e s c i n d i rd ee l l a e ne s t ea n á l i s i syp e d i r í aal o sl e c t o r e s que hicieran un esfuerzo por leerlo s i nc ae re ne lr e c u r s o fá c i ld ee n c a s illarme en una determinada corriente de opinión, ni leer entre líneas más de lo que realmente escribo. Concretamente, baso mi análisis de la cuestión en los siguientes text o s :l ae n t r ev i s t a a Francisco Aya l a r e a l i z ada por L. A. Gámez y publicada en divulcat.com , c u yos contenidos han aparecido en El Escéptico 1 ¿EL FIN JUSTIFICA LOS MEDIOS? En su lugar aparecen, machaconamente, referencias a los benefi c i o s que la investigación con estas célul a s , c o m o s i e l l o a b l e fin de curar muchas enfermedad e s y a l i v i a r a muchos enfermos justifi c a r ap o rs í solo los medios, es decir, e lu s od e embriones fecundados, cuya aceptab i l i d ad ética es precisamente la clav e del debat e . En todos los artículos, reportajes e intervenciones en medios de comunicación se hace hincapié insistentemente en los ingentes benefi c i o s d e l a u t i l i z ación de los embriones para la investigación o la clonación terapéutica. ¿Realmente se piensa desde la comunidad escéptica que quienes se oponen a estas prácticas lo hacen porque ignoran esos beneficios o, peor aún, porque, conociéndolos, quieren priva ral a sociedad de ellos por algún malévol o af án de fa s t i d i a r ? Por lógica considero que la respuesta a esta pregunta es negat i va . Pero entonces, ante el debat ed es is e pueden o no utilizar dichos embriones, ¿tiene algo que aportar que el f in de esta práctica sea bueno, incluso buenísimo? Quien así piense está aceptando implícitamente que el fi n Digital nº 8 y los artículos aparecidos en el número 7 de El Escéptico Digital: Cruzada embrionaria de L. A. Gámez2,Ciencia sin barreras ideológicas de Juan Carlos Ispízua3,l a entrevista a Bernat S o r i a r e a l i z ada 4 por Javier Sampedro , y Grupos católicos y conservadores maniobran para recortar la ley de reproael Méndez5 . ducción asistida de Raf Asimismo incluyo los más recientes textos publicados en el nº 8 de esta r ev i s t ad i g i t a l : Clones y ética: sobre células madre y prejuicios religiosos de Oswaldo Palenzuela6,É t i c ayc l o7 nación de José Luis Calvo y Lo divino y lo humano de Javier Armentia8. Comprendo la irritación que se respira en estos textos, pero como 38 (2004) el escéptico En el debate de las células madre obtenidas de embriones, sin embargo me resulta muy difícil encontrar, en los textos citados, contenidos que divulguen los argumentos de la ciencia en este debate. Siempre he supuesto que desde ARP-SAPC y El Escéptico en sus versiones impresa y digital se pretende contrarrestar las pseudociencias y las opciones que se perciben como contrarias al pensamiento crítico mediante una buena divulgación de la ciencia y de sus argumentos rac i onales. En el debat e d e l a s c é l u l a s m adre obtenidas de embriones, sin embargo me resulta muy difícil j u s t i fica los medios, puesto que el debate realmente versa sobre si éticamente es aceptable utilizar esos embriones. Es el caso, y creo importante r e s a l t a rl ag r avedad d el a af irmac i ó n , de los argumentos citados por O. Palenzuela , provenientes del comité asesor de la empresa ACT (una empresa que se dedica a la clonac i ó n . . .¿ i b a a financiar un comité asesor que censurara sus ac t i v i d ad e s ? ) : "Muchos de los que no reconocen e s t atus moral a los entes creados mediante clonación terapéutica están en desacuerdo con este punto d ev i s t a[ e ld el a aceptabilidad del uso de embriones clonados como fuente de células mad r e ] . A l i g u a l que los miembros de este comité, argumentan que los benefi c i o s d e e s t ai n v e s t i g ación y de las posibles terapias que genere sobrepasan ampliamente las alegaciones sobre los huev o s ac t i vados." Una vez más: los benefi c i o s( l o s fines) sobrepasan l a sa l e g aciones sobre los huev o s ac t ivados (eliminan cualquier objeción a s uu s oyl oj u s t i fi c a n ) . Si desde la ciencia se quiere disipar, p u e s ,l ao p o s i c i ó nae s au t i l i z ación, en lo que hay que hacer hincapié es en ese aspecto, y solamente en ese aspecto, y nada aporta saber si son muchos o pocos los benefi c i o s que de ella se derivarían. El recurso de divulgar los inmensos benefi c i o s que aportaría esta investigac i ó n ,yl a enumerac i ó n d e l a s t e r r i b l e s e n fe rmedades que se podrían llegar a curar, no constituyen sino un fomento del apoyo sentimental --y no de la adhesión racional-- del público, que no es capaz de detectar que está siendo inducido a poner en práctica q u ee l fi nj u s t i fica los medios, al apoyar el uso de embriones únicamente en función de los males que se podrían ev i t a rp o re l l a . 6 El recurso de divulgar los inmensos beneficios que aportaría esta investigación (...) no constituyen sino un fomento del apoyo sentimental --y no de la adhesión racional-- del público, que no es capaz de detectar que está siendo inducido a poner en práctica que el fin justifica los medios. Un texto que parecía querer abordar la necesaria distinción entre moral y ética es el de José Luis Calvo7. Sin embargo lo que contiene es una curiosa manera de expresar, solapadamente, pero poco, que para l aé t i c ar acionalmente aceptable un f i nj u s t i fica los medios si aquél es muy, muy bueno, y éstos son malos, pero sólo un poquito: "Así, para evaluar si una acción es ética o no, lo que debemos preguntarnos es si r acionalmente tiende a un fi ni d e a ly si existe una proporción entre el fi n buscado y los medios emplead o s . ¿Qué es lo ideal? Aquello que contenga el mayor número de cosas con va l o rp o s i t i v o . " En el breve escrito de Jav i e r Armentia8 vuelve a abundarse en este sentido: "...están promoviendo (o amparando) acciones que intentan impedir cualquier tipo de invest i g ación biomédica de futuro que utilice este tipo de células, por más que la ciencia esté demostrando el enorme potencial de estas técnicas para la resolución de enfermedad e s . " Vamos, que si la ciencia está demostrando su enorme potencial, da igual la objeción de que se están utilizando embriones de los que no se está aún seguro si son o no seres humanos. Permítanme preguntar: ¿de verdad apoya la comunidad escéptica esta concepción de la ética? Me resisto a creerlo, pero si se me convence que es así, tengo que llamar la Página Web de El Escéptico Digital, donde se hallan todos los textos citados (http://digital.el-esceptico.org). (ARP-SAPC) el escéptico (2004) 39 atención sobre el hecho de que resulta que desde las posiciones escépticas están dando pábulo precisamente a la sensación que una ética d e s l i g ada de la moral religiosa es capaz de llegar a af irmar estas aber r aciones sin pestañear. Todo lector que se sienta incómodo con la acept ación de que el fi n j u s t i fi c a l o s medios llegará a la conclusión de que para salvar el principio contrario ha de recurrir a las tan denostadas é t i c a sr e l i g i o s a s . Y peor aún, como se verá más abajo, parece que desde tal ética l a i c as ed e s c a l i fica a quien no comparta tales presupuestos identificándole siempre con los fundamentalismos religiosos. Creo que sería mucho más provechoso, para f omentar una ética laica, no exc l u i r l ap o s i b i l i d ad de que desde tal ética laica pueda también defenderse una postura contraria al uso de los embriones para obtener células m ad r e . Lo c o n t r a r i os e r í a fomentar un "pensamiento único" dentro de la é t i c a n o r e l i g i o s a , c ayendo precisa- mente en uno de los aspectos más denostados de las morales religiosas. ser humano a un embrión de menos de cuarenta días1. 3) Las células aún tienen la capacidad de convertirse en cualquier órgano1. 4) Los embriones no están ni han estado implantados en el útero3. Es patente que es principalmente F. Ayala quien ha sentido la necesidad de abordar la clave del debat e , aunque creo que con unos argumentos poco af ortunados. El primero es ridículo en sí mismo y creo que no merece más comentario. El segundo t i e n eg r ac i ai n c l u s o , ya que ahora vaa r e s u l t a rq u e va l el oq u el aI g l e s i ad e l siglo XIX decía en cuestiones de ciencia mientras que, obviamente, no va l e lo que la Iglesia pudiera decir hoy ( ! ) . Tampoco merece mayo r a n á l i s i s , pues, esta salida de pata de banco. El tercer argumento ya tiene más visos de ser serio, aunque no explica por qué esa propiedad d e l a s c é l u l a s embrionarias hace que el embrión s e ac u a l i t at i vamente distinto y pudier a af irmarse que por tanto no es un ser humano. Realmente este tercer argumento dicho así, sin más, lo único que explica es por qué son tan va l i os a sp a r al ai n v e s t i g ación esas células. Convendría profund i z a re ne s al í n e a y af i n a rl a argumentación si de lo que s et r ata es de convencer con argumentos racionales de que no hay ahí un ser humano. Finalmente está el cuarto argumento, esgrimido por J . C . I s p í z u a . Le ocurre lo mismo que al tercero: fa l t a demostrar y explicar que un embrión implantado es cual i t at i vamente diferente en su esencia de uno sin implant a r, pero que, recuérdese, podría ser implantad oyv i ab l e . LOS VERDADEROS ARGUMENTOS En el debate que nos ocupa, como en cualquier otro, en lo que hay que centrarse es en los argumentos racionales, no en los sentimentales. Concretamente, quienes se oponen al uso de embriones para la obtención de células se basan en el presupuesto de que los embriones que se utilizarían son ya seres humanos y, por tanto, sujetos de derechos que quedarían violad o s . En los textos que estamos analizando, no abundan los argumentos que verdaderamente giren en torno a s ih ay o no un ser humano en esos embriones y he podido encontrar únicamente estos: 1 )A lt e n e r forma de mora, y no de pequeño feto humano, no se puede considerar un ser humano . 2) Santo To m á s ,yl aI g l e s i ad e l siglo XIX, no consideraban un 1 Página web de Advanced Cell Technologies (ACT), que trata acerca de cuestiones legales y éticas sobre clonaciones (http://www.advancedcell.com/issues.html). (ACT) 40 (2004) el escéptico El rechazo a la posibilidad de estar matando seres humanos no es cuestión de conciencia de cada uno y no depende de una creencia religiosa: la ley puede y debe defender la vida de los ciudadanos y, repito una vez más, lo que necesita para no prohibir determinada práctica es la seguridad de que no hay personas en peligro. Y, e nl o st e x t o sc i t ados, no hay más argumentos que aborden la cuestión clave y fundamental de si hay o no un ser humano en un embrión fecundad o . e lp r e s e r vativo (¿realmente es necesario recordar que quienes se oponen al preservativo no quieren que la gente coja el SIDA, sino que lo ev i t e n de otro modo, puesto que consideran que el preservativo es un medio malo que no queda justifi c ado por el l o a b l e fi n d e ev i t a r d i c h a e n fermedad? Se comparta o no tal ac t i t u d , n oe sj u s t ot e r g i v e r s a r l ap a r ar i d i c u l izar a quienes la sostienen o, peor,a quienes sostienen otra cosa en otro debat e . ) Un detenido análisis crítico y r acional deja claro que no se sustenta en una fe r e l i g i o s al a af irmación de que en esos embriones podría haber seres humanos (y si lo hace en la argumentación de alguno, seré el primero en denunciar que no es vá l id a ) . La religión estará quizás presente para algunos en la motivación para, dada esa posibilidad, oponerse a l a u t i l i z ación de los embriones, pero no es parte necesaria de la argumentación: cualquiera que no considere sufi c i e n t e l a evidencia esgrimida para af irmar que no son personas esos embriones, puede dudar que de no lo sean y oponerse as uu t i l i z ación al menos hasta que e s t éc l a r od e fi n i t i va y unívocamente que no la hay sin necesidad de recur r i rau n a fe r e l i g i o s a ,s i n oal ao b v i edad de que no se puede tomar a la ligera el peligro de estar utilizando e nl ai n v e s t i g aciones embriones que ya son seres humanos. A modo de ilustración analicemos un párraf o en concreto, de Bernat S o r i a4: " . . . S o s t e n e r q u e u n embrión es un ser humano no es más que una creencia religiosa. Toda creencia es respetable, pero no se puede legislar para todos los ciudadanos basándose en las creencias de algunos." Este argumento quizás va l g a ,ye s u t i l i z ado habitualmente, en los debates de los preservativos o sobre el divorcio, pero bajo ningún concepto es aplicable al de los embriones: usar o no un preservat i v o ,o divorciarse o no, evidentemente es una cuestión de la conciencia de c ada uno y cabe opinar que no se debe legislar en función de las convicciones de algunos. Pero el rechazo a l a p o s i b i l i d ad de estar matando seres humanos no es cuestión de conciencia de cada uno y no depende de una creencia religiosa: la ley puede y debe defender la vida de los ciudadanos y, repito una vez más, lo que necesita para no prohibir determinada práctica es la seguridad de que no hay personas en peligro. Para confundir mas, el texto sigue así: "Una creencia no debe impedir a un enfermo la posibilidad de un tratamiento. Si hay alguien que tiene esa creencia lo razonable es que él no ac e p t e e l t r atamiento cuando e x i s t a . Pero impedir ese tratamiento a los demás --a quienes no comparten ese punto de vista-- aduciendo creencias religiosas es una forma de i n t e g r i s m o [ . . . ] . " LOS FALSOS ARGUMENTOS En su lugar, sí que es ubicua en todos los textos que estamos analizando la persistente insistencia en hacer aparecer la af irmación de que los embriones son seres humanos como una creencia que interfi e r e con la ciencia. De paso se equipara a quienes la detentan con los que condenaron a Galileo o a Darwin (equiparación incorrecta, ya que las cuestiones de éstos no eran de índole ética como la que nos ocupa) y se adereza todo ello poniendo en su boca un disparate como que son los mismos que prefieren que la gente se contagie del SIDA a que utilicen ¿Quién es este autor --o cualquier otro-- para imponer que una ética laica ha de incluir necesariamente una aceptación del uso de embriones, máxime cuando eso implica asumir implícitamente, como hemos visto, que el fin justifica los medios? el escéptico (2004) 41 Realmente no creo que debiera ser necesario explicar a gente rac i onal por qué esta argumentación carece de todo rigor: nad i e e s t á poniendo en duda la aceptabilidad d e lt r atamiento, sino la de la metod o l o g í au t i l i z ada para obtenerlo. Ni s et r ata de impedir el tratamiento, ni s e aducen creencias religiosas --es el autor del texto quien se empeña, en línea con lo comentado arriba, en encasillar como creencia religiosa la oposición al uso de embriones, para así poder desacreditarla diciendo que como tal no tiene por que interf e r i rc o nl ai n v e s t i g ac i ó nc i e n t í fi c a -- . También 6 cuando se acerca a la cuestión fundamental (¿son esos embriones seres humanos o no?) lo único que leemos es esto: "Para los sectores más influidos por ciertas morales religiosas, cualquier uso de estas c é l u l a se si n ac e p t a b l e , ya que alegan que se trata de vidas humanas y como tales deben protegerse. Se t r ata, por supuesto, de una visión s u b j e t i va y en gran medida fundamentalista, que no es justifi c a b l e desde un punto de vista científi c on i , como veremos más ad e l a n t e ,é t i c o . " Es decir, toda la argumentación s el i m i t a a af irmar una vez más que oponerse a su uso proviene de un fundamentalismo religioso. No explica qué le hace suponer que los embriones en cuestión no son seres humanos. No es cuestión de religión, sino de cautela y de ética (supongo que desde las filas escépticas no se d e fiende que la ciencia debe sust r aerse a la ética, ¿no?) Una vez más, si se quiere disipar la oposición al uso de esos embriones, la argument ación racional deberá dirigirse a despejar esa duda, a exc l u i rd e fi n i t ivamente la posibilidad de que sean seres humanos esos embriones. Pero lamentablemente no es eso lo que he encontrado en los textos que cito sino una agria argumentación en la que af l o r al a av e r s i ó nal or e l i g i o s o de sus autores, aversión que también considero respetable, pero que no pinta nada en un debate como éste. Otro falso argumento es el del "consenso" de tantos y tantos científ icos que piden que se liberalice el uso de los embriones. Incluso se menciona a que más de cincuenta premios Nobel han hecho la petición en los Estados Unidos4. Pero ¿desde cuándo depende del consenso de la mayoría o del consenso de los más prestigiosos investigadores la moralidad de una acción? ¿No tene- mos claro, por ejemplo, que el rac i smo es condenable por mucho que lo apruebe una sociedad por mayo r í ao unanimidad? LOS JUICIOS DE INTENCIONES Y LOS "OSCUROS INTERESES" A lo mencionado en los párraf o s anteriores, se añade casi siempre la acusación de que los grupos que promueven la oposición a estas i n v e s t i g aciones lo hacen por oscuros i n t e r e s e sq u el e sl l evan a querer privar a tantas personas de los benefi cios que se ellas se seguirían. Po r muchas vueltas que le doy no se me ocurre qué beneficios obtendrían estos grupos de que otra gente que ni siquiera conocen sufran diversas e n fermedades. Si me dijeran que se t r atan de intereses de empresas fa rm acéuticas que ven peligrar su clientela quizás le daría visos de verosimil i t u dal a acusación, pero no parece que vaya np o ra h íl o st i r o s . el artículo de O. Palenzuela insiste en predisponer al lector en que toda oposición a la util i z ación de células madre emana de u n p r e j u i c i o r e l i g i o s o : " . . . u n a i n t r usión --una más-- de la moral cat ó l i c a más trasnochada en el cuerpo legisl ativo de un estado supuestamente l a i c o . " ¿Quiere esto decir que todo el que no sea católico ha de ac e p t a re l uso de embriones para no ser encas i l l ado por Palenzuela como "cat ó l ico trasnochado"? ¿No es una af i rm ación así una forma de presión al lector que procede del prejuicio (precisamente son los prejuicios lo que a Palenzuela parece molestarle más) de que si alguien se opone lo hac e por fundamentalismo religioso? ¿Quién es este autor --o cualquier otro-- para imponer que una ética laica ha de incluir necesariamente una aceptación del uso de embriones, máxime cuando eso implica asumir implícitamente, como hemos v i s t o ,q u ee l fi nj u s t i fica los medios? Siguiendo con este texto, al leerlo a uno le parece que a pesar de af i rm aciones como las que acabo de c i t a r, s et r ata de un artículo que por f i n va a acometer una argumentac i ó n c i e n t í fica sobre el tema. Tr a s varios largos párraf os, sin embargo, 42 (2004) el escéptico El mejor servicio que puede hacerse a la investigación con embriones es asegurarse antes que nada de que no se está atentando contra la vida o la dignidad humana y, sólo una vez alcanzado esto, lanzarse con todo el empeño a investigar. De todos modos, a quienes están afavor de estas investigaciones y del A MODO DE CONCLUSIÓN El mejor servicio que puede hacerse a la investigación con embriones es asegurarse antes que nada de que no se está atentando contra la vida o la dignidad humana y , sólo una vez alcanzado esto, lanzarse con todo el empeño a investig a r. El haber dado luz verde a estas i n v e s t i g aciones antes de zanjar la cuestión ética, sólo ha propiciado e s t e e s t é r i l d e b ate en que unos y otros no hacen más que repetir argumentos racionalmente inaceptables. Dejadme que termine expresándolo de este modo: dudar es una de l a s actitudes fundamentales del cienNoah, primer animal clonado en peligro de extinción. (ACT) t í fi c o . Permítanme, pues, dudar de que no hay seres humanos desde el principio en los embriones fecundados, y ante esta duda, optar, h a s t a que se disipe, por la decisión más segura, la de no utilizarlos. Hagan pues, amigos escépticos, un esfuerzo por disiparla con la honradez de, mientras no lo consigan, estar a la vez dispuestos a respetar la opción de oponerse a llevar a cabo esas i n v e s t i g ac i o n e s . uso de los embriones no les recomiendo entrar en la dinámica del juicio de intenciones (por lo demás una pobre herramienta argumental) y de la búsqueda de oscuros intereses, sencillamente porque llevarían las de perder: si alguien pudiera tener intereses ocultos en este debate son precisamente los investigadores que han orientado grandes cantidades de fondos, tiempo y esfuerzo en montar laborat o r i o s y l í n e a s d e i n v e s t i g ación que, de prosperar una prohibición total del uso de embriones humanos, quedarían sin aplicación alguna, o, en el mejor de los casos, serían difíciles de reconducir. Bernat Soria reconoce que es una " . . . e s p ada de Damocles [...] que le puedan cerrar el laboratorio o canc e l a rl al í n e ad ei n v e s t i g ac i ó n . " 4 Así pues, el tema de los "oscuros intereses" no conviene tocarlo por si s a l ee lt i r op o rl ac u l ata. De todos modos, aunque no ocurriera, no creo que sea una técnica argumentat i va de la que quien promuev el a r acionalidad y el pensamiento crítico se pudiera sentir orgulloso. ¿O es que no recuerdan lo mucho que les molesta que los "mag u fo s " at r i b u yan l ao c u l t ación de la evidencia de que n o sv i s i t a nl o se x t r at e r r e s t r e sa" o s c uros intereses gubernamentales"? [ Nota del editor: todos los números y artículos de esta rev i st ae s t á n accesibles en la web en la dirección http://digital.ele s c e p t i c o . o r g ] , 1. 2 . 3 . 4 . 5 . Gámez, L. A. (2002): "Un embrión congelado no es un ser humano. Entrev i s t a a Fr a n c i s c oJ . Aya l a ,C atedrático de Ciencias Biológicas de la Universidad de Califo r n i a " . Divulcat. com(http://www. d i v u l c at .com/inicio/articulo.php?id=240) y El Escéptico Digital nº 8/2002 (http://digital.el-esceptico.org). Gámez, L. A. (2002): "Cruzada embrionaria". El Escéptico Digital núm. 7/2002 (http://digital.el-esceptico.org). Ispízua, J. C. (2002): "Ciencia sin barreras ideológicas". El Escéptico Digital núm. 7/2002 (http://digital.el-esceptico.org). Sampedro, J. (2002): "Entrevista a Bernat S o r i a " . El Escéptico Digital núm. 7/2002 (http://digital.el-esceptico.org). M éndez, R. (2002): "Grupos católicos y conservadores maniobran para recortar la ley de reproducción asistida". El Escéptico Digital núm. 7/2002 (http://digital.el-esceptico.org). Palenzuela, O. (2002): "Clones y ética: sobre células mad r eyp r e j u i c i o sr e l i g i o s o s " . El Escéptico Digital núm. 8/2002 (http://digital.el-esceptico.org) y en este número de El Escéptico. l Calvo, J. L. (2002): "Ética y clonac i ó n " . El Escéptico Digital núm. 8/2002 (http://digital.el-esceptico.org) y en este número de E Escéptico. E l Armentia, J. (2002): "Lo divino y lo humano". El Escéptico Digital núm. 8/2002 (http://digital.el-esceptico.org). *Publicado en * Escéptico Digital, 9/2002] 6 . 7. 8 . el escéptico (2004) 43

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Comentarios sobre embriones y células madre. Respuesta a Stengler

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CARTAS AL DIRECTOR
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cartas al director

Comentarios sobre embriones y células madre Respuesta a Stengler
OSWALDO PALENZUELA EDITORIAL CRÍTICA, S.L., CÓRDOBA, 2003

gro la vida de un paciente! Multitud de ejemplos similares me vienen a la cabeza, pero basta con éste para comprender que precisamente la razón yl aé t i c at r atan de eso: de definir qué medios son legítimos según para qué fi n e s . Pone el Sr. Stengler en boca de quienes justificamos la invest i g ación con células madre embrionarias y la clonación terapéutica, por --entre otros motivos-- el beneficio esperado de esta investigac i ó n ,u nt e rg i v e r s ad o" e l fi nj u s t i fica los medios" que nad i e ha entonado. Sabe perfectamente, Sr. S t e n g l e r, que algunos fi n e sj u s t i fican algunos medios.

E

n r e l ación con el artículo de E. Stengler: Comentarios El Escéptico Digital, sobre embriones y células madre ( 9/2002 y en esta misma revista), y ante la decepción que muestra el autor frente a los argumentos de científi c o sye s c é p t icos en el debate de la clonación terapéutica y el uso de células m adre procedentes de embriones para investigación, es mi deseo, como autor de uno de los trabajos criticados, el responder a algunos de los puntos trat ados por Stengler, en la presuntuosa esperanza de iluminar y justificar algunas de las dudas que tanta desazón le causan. Aunque el artículo de Stengler es extenso, creo que sus fuentes de decepción pueden resumirse sin pérdida signifi c at i va en l a ss i g u i e n t e si d e a s .

¿EL FIN JUSTIFICA LOS MEDIOS?
El autor no admite como argumento, a favor o en contra de las experimentaciones con células embrionarias, el que estas i n v e s t i g aciones estén enfocadas a proporcionar salud y bienestar a la humanidad, y podrían generar poderosas herramientas terapéuticas. Para Stengler, utilizando sus propias palabras: "...ante el debate de si se pueden o no utilizar dichos embriones, ¿tiene algo que aportar que el fin de esta práctica sea bueno, incluso buenísimo? Quien así piense está aceptando implícitamente que e l fi nj u s t i fi c al o sm e d i o s . . . " La recurrente enumeración de los benefi c i o sd e r i vados del uso de las células madre embrionarias por parte de científicos y escépticos, en opinión de Stengler,e s un recurso emocional y no racional de quienes defendemos el uso de estos materiales. No quisiera caer en una caricat u r i z ación de este argumento, pero, ¿de verdad piensa Stengler que es rac i onal y éticamente igual el ejercicio de determinadas prácticas (sobre las que existen alegaciones morales) para salvar vidas que para pasar el rato? Si así fuese, ignora profundamente los aspectos más básicos de la disciplina de la bioética. Parece casi absurdo tener que recordar que ni la ética ni el código penal amparan el cortar a un señor la pierna, pero que ¡esto es aceptable y exigible si se presenta una infección gangrenosa que pone en peli78 (2004) el escéptico

Pone el Sr. Stengler en boca de quienes justificamos la investigación con células madre embrionarias y la clonación terapéutica (...) un tergiversado "el fin justifica los medios" que nadie ha entonado. Sabe perfectamente (...) que algunos fines justifican algunos medios.
SOBRE LA ENUMERACIÓN DE LOS BENEFICIOS ESPERADOS
Por lo supradicho, no parece pues inútil (al menos no tan inútil como el Sr. S t e n g l e rh ac ev e r en su escrito), en un análisis racional de este debate, la enumeración de los beneficios esperad o s ( l o s fines que persigue el uso de células m adre embrionarias y clónicas), que serían la just i fi c ación necesaria para utilizar según qué medios. Coincidimos pues el Sr. S t e n g l e r y yo en el segundo elemento clave del debat e ,q u ee sl a i d e n t i fi c ación de esos medios y de lo que implican desde un punto de vista rac i o n a l ,c i e n t í fi c oy ético. Evidentemente, si estas investigaciones conl l evasen el asesinato premeditado de seres humanos, no serían aceptables éticamente, por más que resultaran en enormes benefi c i o s . E l S r. Stengler no encuentra en los argumentos esgrimidos por escépticos y científicos, entre los que me incluyo ,d atos objetivos sobre la hipotética

cartas al director
condición de ser humano de pleno derecho que tendrían los óvulos ac t i vad o s ,l a sb l á s t u l a sol a s células madre clonad a s . No puedo sino sorprenderme ante esto, y lamentar que no haya leído con sufi c i e n t e at e nción nuestros argumentos. Como se decía en mi artículo, por poner un ejemplo: "En la etapa de blastocisto, cuando el organismo se disocia para generar las líneas de células mad r e s ,s et r at ad e una bola de células del tamaño de un punto. Lo s embriones generados por fe r t i l i z ación normal, generalmente, no se implantan en el útero hasta después de esta etapa de blastocisto. No hay órganos, no hay posibilidad alguna de que pueda pensar o sentir, y no tiene ninguna de las características de un ser humano". Y si las citadas palabras del portavoz de un comité de expertos en ética no convencen al Sr. S t e n g l e r, por el tremendísimo pecado de estar este comité convocado por una empresa que tiene entre sus ac t i v i d ades la clonación (como si lo que importase fuese la -- prejuzgad a -- fi l i ación interesada del comité, y no el peso de los argumentos expuestos), cabe también apelar al menos común de los sentidos, el común. Quiere el Sr. S t e n g l e r, ingenuamente, ejercer la prudencia, y que los científicos demuestren inequívocamente la no naturaleza humana de un conjunto de células clonad a soa i s l adas de u nb l a s t o c i s t o , ya que sólo entonces la manipulación de estos mat e r i a l e ss e r í a admisible. Desde el punto de vista de su condición humana, lo único que diferencia a un embrión no implantado de un cabello es un cierto potencial --bastante escaso, todo sea dicho-- de desarrollarse como ser humano de pleno derecho. El va l o r a rs ie s t e potencial es --o no-- suficiente para cumplir con una definición a c i e n t í f i c a y puramente humanística, la de ser humano (va l g al a redundancia), no es terreno de la ciencia. Pero cabe advertir que la postura prudente que preconiza el Sr. S t e n g l e r,l l evada a pleno ejercicio, implicaría la desaprobac i ó nd el a fe r t i l i z ac i ó n i nv i t r o, de la masturbación masculina y hasta de la ducha, pues en todos estos procesos se desperdician células humanas que pueden tener cierto potencial de desarrollarse como seres humanos de pleno derecho (y más aún desde que la clonación de células somát i c a se sp o s i b l e ) .E s ,e ne l fondo, el argumento del castigo a Onán por desperdiciar su semilla, ya comentado en mi anterior t r a b a j o . Quizás sea por esto que, por más que el Sr. S t e n g l e rl od e sapruebe, la condición humana de un embrión no implantado o de un óvulo ac t i vado es cuando menos cuestionable desde cualquier punto de vista (salvo el religioso cat ó l i c o ) ,ye sp o re l l oq u e los medios utilizad o s ,e sd e c i r, las técnicas que implican la manipulación y destrucción de estos materiales, son legítimos desde un punto de vista ético y rac i o n a ls il o s fines perseguidos sobrepasan el natural derecho a la objeción moral alegada por algunos c o l e c t i v o s . A este respecto, nada puede ser más ilustrativo que recordar que nuestra sociedad y nuestro cuerpo legislativo recogen como legítima la interrupción voluntaria del embarazo desde hace algunos lustros (en determinados supuestos y dentro de ciertos límites temporales, lo que de nuevo deja patente la legitimidad del f actor de proporcionalidad de benefi c i o s comentada anteriormente), así como la donación de mat e r i a lg e n é t i c oyl ag e n en r ación de embriones por fe r t i l i z ac i ó n i a r a fines reproductivos. v i t r op Si en estos casos el material manipul ado no es considerado "ser humano" de pleno derecho, ¿por qué en el caso de las células madre y la clonación terapéutica habría de serlo? El potencial humano, por decirlo de algún modo, de un feto de tres meses es enorme en comparación con un blastocisto clónico no implantado, ¿por qué ha de prohibirse lo segundo mientras está permitido lo primero? Una posición consecuente en este sentido debiera priorizar la desautorizan ción del aborto y de la fe r t i l i z ac i ó n i v i t r o sobre la de la clonación terapéutica, pero aunque estas técnicas fueron en su día --y aún lo son-- ferozmente objetadas
el escéptico (2004) 79

Desde el punto de vista de su condición humana, lo único que diferencia a un embrión no implantado de un cabello es un cierto potencial --bastante escaso, todo sea dicho-- de desarrollarse como ser humano de pleno derecho. El valorar si este potencial es --o no-- suficiente para cumplir con una definición acientífica y puramente humanística, la de ser humano (valga la redundancia), no es terreno de la ciencia.

cartas al director
desde ciertos colectivos (casualmente religiosos), las sociedades desarrolladas las han asumido con gran nat u r a l i d ad. Curiosamente, si bien la iglesia c atólica hoy en día permite la reproducción de parejas estériles mediante fe r t i l i z ac i ó n i nv i t r o( a pesar de que implica la generación y destrucción de embriones que ella misma considera seres humanos), condena terminantemente el aborto y el uso de células madre embrionarias bajo cualquier supuesto y con cualquier fin. Considerará el S r. Stengler que mi postura es cerril, pero no puedo sino ver, en esta profunda contradicción, una muestra clara de hipocresía y de justifi c ación de los mismos medios, aunque con otros fi n e s que ese colectivo sí considera deseables (la reproducción). Permítaseme dar la vuelta a este argumento, y decirle que también existen colectivos que apoyan y estimulan la clonación humana (incluso la reproductiva), desde bases profundamente religiosas, como es el caso de la delirante secta de los raë l i a n o s . Estas posturas son igualmente condenables desde un punto de v i s t ar acional, y lo único que evidencian es que las religiones tienen poco o nada que aportar a este debat e .Ap e s a rd ee l l o ,l a p r á c t i c at o t a l i d ad de las posturas contrarias que han llegado a nuestros oídos son confesionales, y en particular lo son las más organizad a sei n f l u yentes. Es por ello que las condenamos de modo especialmente beligerante, pues conocemos por experiencia cotidiana el desgrac i ado eco que en nuestra sociedad y en nuestro gobierno tienen estos puntos de vista. Ojalá existiese sust r ato para un debat e aconfesional sobre las implicaciones éticas de este tipo de investigaciones, pero mientras los argumentos esgrimidos sean de base religiosa, los escépticos los criticaremos como sesgad o sei r r acionales. No nos lo ag r adezca, es nuestro trab a j o . [Publicada en El Escéptico Digital, 1/2003]

¿UNA IDENTIFICACIÓN TENDENCIOSA?
Alega el Sr. Stengler una identifi c ación tendenciosa, por parte de los escépticos, de las posturas contrarias a las manipulaciones de mat e r i a l genético humano con posturas influidas por el fundamentalismo religioso. Reivindica la legitimidad de un rechazo a estas técnicas desde bases e s t r i c t a m e n t el a i c a s .

Ojalá existiese sustrato para un debate aconfesional sobre las implicaciones éticas de este tipo de investigaciones, pero mientras los argumentos esgrimidos sean de base religiosa, los escépticos los criticaremos como sesgados e irracionales.
Tiene razón, sin duda, en este punto y reconozco que esto es posible. Ahora bien: tales posturas, si existen, me son desconocidas. Lamentablemente, lo que sí conocemos y denunciamos en nuestras aportaciones es la objeción desde presupuestos profundamente influidos por l ar e l i g i ó nc at ó l i c aei n fi l t r ados en nuestros cuerp o sl e g i s l at i v o s .
80 (2004) el escéptico

Una reflexión desde el campo excéptico sobre células madre e investigación
JOSÉ BELDA MARTÍNEZ

E

la r t í c u l od eE r i kS t e n g l e r [Comentarios sobre embriones y células madre --publicado en El Escéptico Digital, 9/2002 y en esta misma revista--] sobre el debat e acerca d el au t i l i z ación de las células madre en la investigación, aporta algunos elementos que mueven a una reflexión desde el campo escéptico en cuanto a la correcta forma de abordar el propio debat e . Stengler asegura que la discusión real se refiere a la consider ación de las células embrionarias como seres humanos o perso-

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78

Del petróleo al hidrógeno y tiro porque me toca

Sección: 
DE OCA A OCA
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De oca a oca

Del petróleo al hidrógeno y tiro porque me toca
FÉLIX ARES

Ú

ltimamente se están dando grandes pasos en la instauración del hidrógeno como combustible para mover automóviles y

abundante y se espera que se convierta en una de las fuentes de energía más importantes del futuro". ¿Le h as a l t ad oau s t e dal av i s t al a fa l acia? ¿Se ha dado cuenta de la fuerte dosis de pseudociencia implícita en esta af irmación que se repite con frecuencia en muchos medios? El hidrógeno prácticamente no existe en estado libre en la superfi c i ed el aT i e r r a . Para obtenerlo hay que emplear energía. Por tanto, no es una fuente de obtención de energía. Es una cosa muy interesante: una forma de almacenarla, p e r o no es una fuente de energía. Frases como ésta y peores se leen con frecuencia. Me da la sensación de que se ha dotado a todo lo relativo al hidrógeno de una cierta aureola de mágico, cuando la verdad es que de mag i a hay poco.

autobuses. Uno de los últimos ejemplos es el de una gasolinera en Rey k j av i k( I s l a n d i a )q u e además de normal, súper y gasoil, tiene hidrógeno. La noticia en sí --en mi opinión-- es muy buena, pues es un paso más en la dirección de disminuir nuestra dependencia del petróleo. El hidrógeno lo obtienen por electrólisis, es d e c i r,e lagua se descompone en hidrógeno y ox ígeno a partir de electricidad que procede del r t a n t o , calor del suelo: energía geotérmica. Po estamos ante una energía limpia de verdad ,d el o cual nos felicitamos. No hay desprendimiento de gases de efecto invernadero ni de compuestos que producen lluvia ácida en ninguna de las fa s e s del proceso. Hay un pequeño problema, si se escapa el hidrógeno sin convertirse en agua podría dañar la capa de ozono. Hasta aquí nada que tenga que ver con las pseudociencias. Éstas surgen cuando leemos algunos de los artículos publicados sobre el tema. Por ejemplo, en la página de Internet Iceland

Naturally (http://www.icelandnat u r a l l y.com/webzine/webzine_july_01. h t m l )s ed i c e :" Al av e zq u e escasean las reservas de combustibles fó s i l e s y nucleares, el mundo está mirando a fuentes de energía alternat i vas. Ocurre que el hidrógeno es

El hidrógeno prácticamente no existe en estado libre en la superficie de la Tierra. Para obtenerlo hay que emplear energía. Por tanto, no es una fuente de obtención de energía. Es una cosa muy interesante: una forma de almacenarla, pero no es una fuente de energía.
Muchas veces he leído que los coches de hidrógeno son limpios. Son verdes y ecológicos. Así dicho, sin más mat i z ac i o n e s , e s falso. Me explico, supongamos que el hidrógeno lo he obtenido mediante energía eléctrica que se ha generado quemando petróleo. Obviamente, ese coche es limpio en la ciudad donde circula, pues el único

Coche de hidrógeno de BMW. (BMW) 44 (2004) el escéptico

De oca a oca
residuo que desprende es agua destilada, pero en el proceso global de obtención de su energía motriz es sucio, se producen dióxido de carbono, óxidos nitrosos y azufres que pueden dar lugar a lluvia ácida. Eso no significa que en este caso los coches de hidrógeno---o los eléctricos en general-- n os e aú t i l e s . Lo son para disminuir la contaminación en lugares concretos y lleva r l aas i t i o sa l ej ados de las poblac i o n e s . Supongamos ahora que el hidrógeno lo he obtenido mediante bacterias transgénicas a partir de basuras orgánicas. La fuente última de energía es el Sol. En este caso estaremos ante un combustible absolutamente limpio. E incluso algo más, estamos reutilizando basuras. Otro tanto podremos decir del hidrógeno obtenido por medio de energía solar, e ó l i c a , maremotriz, de las o l a s ,e t c . Pero nunca debemos actúa olvidar únicamente
Autobús de hidreno de Mercedes Benz. (Mercedes Benz)

se están desarrollando, las molestias de las energías limpias disminuyen drásticamente. En el caso de mi amigo, la energía solar se emplearía para producir hidrógeno y sería éste el que produjera electricidad mediante células de combustible. El mantenimiento de los depósitos de hidrógeno y de las células de combustible es mínimo. Es más, podría añadir un generador eólico o cualq u i e r o t r a forma de producir electricidad que contribuiría a producir hidrógeno. Incluso formas de producción marginal que no tienen interés por sí solas pueden ser interesantes como un elemento más que contribuye al hidrógeno de la c a s a . Tener varias fuentes de hidrógeno puede permitir suav i z a rl o s desequilibrios. Po r ejemplo, en invierno suele hacer mucho viento (bueno para el eólico), pero poco Sol (malo para el s o l a r ) ,t e n e rd o ss i stemas conectados a un único depósito de hidrógeno puede ayudar a tener una producción de elect r i c i d ad más equilibrada en todo momento. El hidrógeno actúa como el gran sistema de almacenamiento para todo tipo de energías y,a l hacerlo, puede fac i l i t a rl ai n s t a l ación de centrales ecológicamente limpias que antes no se instalaría n ,p o ri n finidad de causas. Una por no ser autos u fi c i e n t e s . Por ejemplo, un aerogenerador para una casa de campo que produzca electricidad e s barato, pero si tenemos que hacerlo convivir con l ar e de l é c t r i c an o r m a l ,l a si n s t a l aciones eléctricas necesarias, son complejas y caras. Otra puede ser la ubicación. Hay lugares con mucho viento, o con mucho Sol tan alejados de los lugares de consumo que hacen inviable su conexión a la red e l é c t r i c a ,p e r os ie nv e zd ec o n e c t a r l o s ,l o su t i l i z amos para producir hidrógeno la cosa cambia. Algo así han visto los argentinos y están creando parques eólicos en la Pat agonia con la misión de producir hidrógeno.

que el hidrógeno como medio para almacenar esas energías. Una de las cosas que dificultan enormemente el desarrollo de las energías más amigables con el medio ambiente es la falta de un sistema de almacenamiento efi c a zyb a r ato. Os cuento un ejemplo real, tengo un amigo que se ha ido a vivir al campo. A su casa, bastante alejada del núcleo del pueblo, no llegaba la electricidad . Pensó en instalar paneles solares. El precio era caro, pero estaba dispuesto a pagarlo, hasta que llegaron al punto de las bat e r í a sya l l ís el eq u i t a r o nl a sg a n a s .N o sólo es que fueran caras, es que necesitaban un gran mantenimiento y cambiarlas cada cuat r oo cinco años. Mi amigo, al verse ya mayor y teniendo que hacer el mantenimiento y el cambio de bat e r í a s , d e s i s t i ó . Mandó poner la línea de Sevillana de Electricidad y s e acabó su problema personal, aunque --por desgracia-- ahora su consumo eléctrico depende del petróleo. Con los almacenes de hidrógeno, barat o sy con un mantenimiento prácticamente nulo, que

el escéptico (2004) 45

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Disculpas - Cambio de aspecto -Temas para la revista

Sección: 
EDITORIAL
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Divulgación científica y escepticismo en la universidad

Sección: 
PRIMER CONTACTO
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el primer contacto

Divulgación científica y escepticismo en la universidad

U

na de las "quejas históricas" del escepticismo organizado es la ausencia de la visión crítica de lo "paranormal" y lo "enigmát i c o " en los medios de comunicación, mientras que la presencia de particulares a favor de dichas creencias es abundante. Por supuesto, las Islas Canarias no son una e xcepción a este respecto, ya que contamos trad icionalmente con populares ejemplos de divulgadores de lo "misterioso", amparados en la despreocupación del sector ac adémico por la evaluación c r í t i c ad es u s af irmaciones y la divulgación del pensamiento escéptico en los medios de comunic ac i ó n . Con la fi n a l i d ad de contribuir a paliar esta s i t u ación, un colectivo formado mayoritariamente por profesores y alumnos de la Universidad de La Laguna --ULL-- ( Te n e r i fe) decidió hac e ya t r e s años iniciar un proye c t o ac adémico abierto también al público externo interesado, del que hablamos en este artículo. E s t e c o l e c t i v o i n formal de miembros de la ULL, así como personas ajenas a esta institución tanto de Te n e r i fe como de Gran Canaria, preocupadas igualmente por la divulgación de la ciencia y la difusión del escepticismo frente a los "enigmas mediát i c o sd el ac i e n c i a " ,e s t a b a agrupado desde 1999 en torno a una lista de debat eat r avés del correo electrónico llamad a Esceptican. Con la ag i l i d ad, espontaneidad y esa cierta desorganización que carac t e r i z a a e s t a s l i s t a s , Esceptican ha supuesto para nosotros un enriquecedor foro de encuentro y nacimiento de inic i at i vas, como se comenta más ad e l a n t e . Algo más de una decena de miembros de la misma lo son además de ARP-SAPC, la entidad que ag l u t i n a formalmente al colectivo escéptico español. Los miembros de dicha lista de correo constatamos que, a pesar de la difusión mayo r i t aria de la cultura y del contacto diario con los adelantos tecnológicos, todavía muchas personas confían ciegamente en el primer estaf ador pseudocientífico que cuenta increíbles historias de viaj e sa s t r a l e s ,c u r aciones mediante energías positiva s ,v i s i o n e sd eo v n i s ,e t c . Todo ello corre parejo con el escaso nivel cultural generalizado en nuestra sociedad, en su doble fac e t ac i e n t í fica y human i s t a . Ante este desalentador panorama podíamos permanecer indiferentes o involucrarnos en ofrecer una alternat i va crítica a la desmesurada invasión de creencias y prácticas irracionales en nuestros medios de comunicación. Y optamos por lo segundo. Tal implicación surge naturalmente entre profesionales de la docencia y la investigac i ó nc i e n t í fi c a ,ei n t e r e s ados por la difusión del

escepticismo. Como solemos asegurar con frecuencia, este concepto realmente no es ajeno a la vida cotidiana, pues lo ejercemos contínuamente en multitud de ocasiones: por ejemplo, cuando deseamos adquirir un coche de segunda mano no confiamos ciegamente en la palabra del vendedor, sino que nos colocamos, de entrada, en una posición de desconfianza, esperamos que sea el comerciante quien responda sat i s factoriamente a todas nuestras preguntas (sobre el estado del motor, l ac a r r o c e r í a ,l as e g u r i d ad del vehículo, su edad, su historia, etc.) y damos por sentado que debe ser él quien demuestre la veracidad de sus af irmaciones, no nosotros quienes probemos su f alsedad. Pues esto, ni más ni menos, es una ac t itud escéptica natural que resulta muy saludable frente a la mayo r í ad ei n formaciones que recibimos, especialmente las relacionadas con fenómenos extraños, supuestos enigmas de la ciencia, terapias alternat i vas o la influencia de los astros en nuestra personalidad y f u t u r o , e n t r e o t r a s muchas temát i c a s af ines. El propósito de quienes d e fendemos esta ac t i t u d c r í t i c a n o e s d e c i r a nadie lo que debe o no creer, s i n oe q u i l i b r a re l t i p od ei n formación que llega al público medio ofreciéndole una visión diferente para que, con todos los datos y todas las opciones, pueda juzgar por sí mismo. A raíz de esta confluencia de intereses comenzaron a surgir diversas iniciat i vas como la colabor ación con el diario La Opinión de Tenerife en su suplemento de los juev e s Ciencia y Cultura 2·c; l a a s i s t e n c i a a actos públicos de carácter pseudoc i e n t í fico y el envío de cartas de protesta a los medios de comunicación cuando se consideraba necesario; la presencia en programas telev i s i v o sy r ad i o fónicos de debate para argumentar escépticamente frente a las af irmaciones menos racionales de nuestros oponentes; y la organización de actos puntuales en el Museo de la Ciencia y el Cosmos de La Laguna, el Ateneo y el Orfeón La Paz de la misma ciudad y e n l a Fac u l t ad de Psicología de la ULL, entre otros fo r o s . Precisamente de entre todas estas ac t i v i d ades destac al al l evada a cabo dentro del marco de las ac t i v i d ades del Vicerrectorado de Extensión de la ULL, consistente en el diseño y organización del curso Mitos y realidades en la ciencia y las pseudociencias, c u ya tercera edición se celebró del 20 de marzo al 14 de mayo de 2003 en el aula " Tomás y Va l i e n t e "d el a Fac u l t ad de Derecho de la ULL. El próximo año confiamos en celebar la cuarta edición, lo que esperamos confirme a la Universidad de La Laguna como un referente nacional en el terreno de la divulgac i ó nc i e n t í fi c a yl ap e r s p e c t i va escéptica ante las pseudociencias.

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otros mitos muy extendidos, se habló también de los `productos milagro' en cosmética y nutrición, las técnicas de presunta adivinación del futuro, a s t r o l o g í a ,o v n i s , fenómenos parapsicológicos, las ideas de la "New Age" o las frecuentes fa l s i fi c aciones en torno a la arqueoastronomía, la historia y la arqueología; se abordó también la perspectiva juridíca de las pseudociencias y la relación de éstas con el periodismo, para concluir con dos mesas redondas sobre el papel de los medios de comunicación en la divulgación de la ciencia y las pseudociencias. Todos estos contenidos fueron presentados con un lenguaje accesible al público no especializ ad o ,e n forma de charlas de algo menos de una hora de duración seguidas siempre de un tiempo dedicado al debate y la resolución de dudas. Como puede verse por los temas trat ad o s , e l curso tiene un marcado carácter multi e interdisc i p l i n a r, contando en su última edición con 32 profesores de 18 áreas de conocimiento diferent e s ,l am ayoría de ellos de la Universidad de La Laguna, entre los que se contaron once miembros de ARP-SAPC. Como conferenciantes invitados hemos tenido el honor y el placer de contar con Manuel Calvo Hernando, Premio Mario Bohoslavsky 2003 (concedido por ARP-SAPC), Presidente de la Asociación Española de Periodismo Científi c oy q u e , además, fue Director General de Te l ev i s i ó n Española; Javier Armentia, Director del Planetario de Pamplona, conocido divulgador de la ciencia y crítico de las pseudociencias, que fue durante años presidente de ARP-SAPC; y José Ma r í aB e l l o , Director del Museo Arqueológico e Histórico de La Coruña y vicepresidente de ARP-SAPC.

(Cortesía de los autores)

El curso está estructurado en dos módulos de 30 horas (20 conferencias) cada uno: el primero, Panorama de la ciencia contemporánea, e su n a r evisión divulgat i va --no necesariamente exhaustiva ni completa-- de los principales asuntos que tiene entre manos la ciencia de nuestros días. Tr a s una introducción acerca del método y el nac imiento de la ciencia moderna, en esta última edición se abordaron temas como la relat i v i d ad , mecánica cuántica, fisión nuclear, e lo r i g e nd e l Universo, las presuntas amenazas del cielo o las posibilidades de existencia de vida e inteligencia e x t r aterrestre; se habló también de evolución, ciencia cognitiva ,s a l u dyr ad i aciones electromagnéticas, SIDA, vitaminas y antibióticos; y de biología molecular, desde sus orígenes a los conceptos básicos de genética, clonación o transgénicos; para terminar con el vulcanismo en Canarias, ecología y ecologismo, y la comunicación de los r e s u l t ad o sc i e n t í fi c o s . El segundo módulo, La ciencia frente a las creencias pseudocientíficas, t r ató temas como la r e l ación general entre sociedad, ciencia y pseudociencias, las percepciones engañosas de nuestro cerebro, diversos mitos en torno al mismo, experiencias inusuales como las de "salida del cuerpo" y cercanas a la muerte, así como un estudio psicológico de la relación entre nuestras creencias y l ar e a l i d ad ;s ea n a l i z a r o ne l fenómeno sectario y el punto de vista de la ciencia y la sociología frent e a l a s l l a m adas medicinas alternat i va s ; e n t r e

(Cortesía de los autores) el escéptico (2004) 7

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Página 35 del diario Avui, del 23 de agosto de 2002, en la que se menciona la noticia. (Premsa Catalana S.A.) En sus tres ediciones el número de mat r i c u l ados ha ido creciendo progresivamente hasta alcanzar en el segundo módulo del curso 2003 casi el centenar de alumnos, la gran mayoría procedentes de la ULL, de muy diversas especialidad e s . Esta última edición se celebró con el pat r o c in i od e ld i a r i o La Opinión de Tenerife, Alcampo, Cepsa, Apeles Limpiezas y Fundación Anomalía, cuya colaboración permitió editar, además del tríptico anunciador, u nc a r t e le s p e c í fico del curso y un libro con los resúmenes de las charlas y los currículos de los profesores. Es de destacar también la repercusión en medios escritos de ámbito nacional como las rev i s t a s Muy Interesante, Mundo Científico o C N R, que publicaron reseñas de esta ac t i v i d ad (pueden consultarse, junto con la amplia cobertura periodística local, en http://webpages.ull/users/esceptic, donde también se podrá hallar, p a r ac ada conferencia, un resumen y una breve presentación del profesor correspondiente).

Aspecto de la mesa redonda La divulgación científica, el periodismo científico y la utilización de la ciencia en los medios en la que participaron (de izquierda a derecha en la imagen) Jesús Burgos (director del programa "Canarias innova" de RNE en Canarias), José Mª Bello, José Mª Riol (moderador, director de esta edición del curso), Manuel Calvo y Javier Armentia. (Cortesía de los autores) 8 (2004) el escéptico

Imagen de la mesa redonda Las pseudociencias y los medios de comunicación participaron (de izquierda a derecha) Javier Armentia, José Mª Bello, Ricardo Campo (moderador, coordinador del segundo módulo), Carlos Álvarez (profesor titular del Dpto. de Psicología Cognitiva de la ULL, profesor del curso) y Manuel Calvo. (Cortesía de los autores)

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Los organizadores confiamos en que este curso cuente con nuevas ediciones en el futuro, de modo que se consolide como una oferta única por su amplitud y enfoque en nuestro país, con la participación de entidades que como ARP-SAPC tienen entre sus objetivos la potenciación de la divulgac i ó n c i e n t í fi c ayl ac r í t i c ar ac i o n a l a l o s mal denominados "enigmas de la ciencia" y otras creencias populares.
Inés Rodríguez Hidalgo y Ricardo Campo Pérez

¡A nosotros, que ya somos gatos viejos, con ésas!
Como siempre, los diarios están llenos de fa lsedades, ¿quién lo ignora en estos días ac i agos que nos ha tocado vivir? El dinero escéptico, f inanciado por la CIA y el FBI, aflora por doquier y sólo las mentes preparadas que realmente estamos informad o s , g r acias a pasarnos horas en inmundos lavabos públicos de aeropuertos (entre m ac a r r a s ,p r oxenetas --que nos han hecho más de una proposición sonrojante-- y agentes de la CIA que se niegan, entre risitas --nunca sabemos por qué-- a facilitarnos ninguno de sus datos personales ni a mostrarnos ninguna prueba de lo que dicen), en vez de hacer el absurdo de ir a comprobar las cosas y resolverlas basándonos en los datos que nos suministra la realidad y lo que vemos (¿hay algo más falso que la realidad? Ya l o d ijo Heisenberg, o Demócrito, o un cuñado suyo , que ahora no me acuerdo).

P u e sb i e n ,e lo t r od í al e íq u ee la r t i s t a Fr e d e r i c Perers, a pocos kilómetros de Cardona (Lleida), a f inales de agosto del año pasado, había escrito s o b r e l a t i e r r a c u l t i vable del Pla de Bergús la palabra `Sempervivens', de 25 metros de largo por cien de ancho, con la tipografía Swiss721,r e al i z ada mediante un arado de cinco discos. Pero, ¡a quién quieren engañar? Está claro que no a nosotros (bueno, supongo), que tras los dibujos de Nazca y los círculos campestres ingleses sabemos que eso sólo puede ser obra de gigantes o alienígenas, aunque los granjeros británicos se empecinen una y otra vez en decir que han sido ellos. No hemos hecho caso a los campesinos del Reino Unido, ¿y le vamos a hac e r caso a un artistilla que reclama para sí la gloria de un diseño marciano? No y mil veces no, por pruebas y pruebas que el contumaz artífice pueda llegar a proponernos. N ada nos puede llegar a servir más que esas misteriosas llamadas a medianoche, que nadie sabe de dónde vienen, o que esos sueños que se meten en nuestra cabeza cuando hemos tomado, quizás en exceso, el néctar de Baco, no por honrar a tan i l u s t r ed e i d ad ,s i n op a r a fac i l i t a r n o se lc o n t ac t o con inteligencias superiores a la humana y mejor adentrarnos, guiados por ellos, en los saberes ignotos que pueblan este mundo y que sólo nosotros, con nuestra pericia especial ac r e d i t ad a , somos capaces de acometer. Un artista ¡ja! ¿Qué dirán la próxima vez?
Alfonso López Borgoñoz

E

c i e n t í fi c o y, en consecuencia, la difusión de temas pseudocientífi c o s . -- Los intereses del mercado suponen una perturbación para difundir el conocimiento y contribuyen al sensacionalismo de la noticia c i e n t í fica. De este modo, su papel format i v os e convierte a veces en deformac i ó n . l periodista brasileño Valdir Pereira -- Las áreas de medicina y salud son las más Gomes ha realizado un trabajo sobre propicias para perturbar al público, debido a Ciência e pseudociência na midia s u r e l ación directa con la calidad de vida de la [Ciencia y pseudociencias en los medios], para poblac i ó n . su conclusión del programa de postg r adua-- Como consecuencia, la divulgac i ó nye l ción en Comunicación Social de la a n á l i s i s d e i n formaciones de esta naturaleza Universidad Metodista de Sao Pa u l o( B r a s i l ) . S et r at ad eu na n á l i s i sd el a s fa l s a sc i e n c i a s pueden producir confusión cuando se aboro . desde el periodismo científi c o ,ap a r t i rd el o s dan de modo inadecuad -- Los temas situados en la frontera tenue debates en el área de la llamada medicina a l t e r n at i va, que generaron amplia discusión en entre ciencia y pseudociencia, como las medii vas, tienen consecuencias para la e ld i a r i o Correio Popular de Campinas (Estado cinas alternat sociedad, principalmente cuando los medios de Sao Paulo, Brasil). El tema debat i d oe r al a no ofrecen análisis seguros y completos. homeopat í a . -- En esta perspectiva , l a d e s i n formación del Entre las conclusiones del trabajo, destac apúblico resulta más grave, como, por ejemplo, mos las siguientes: -- El periodista, en general, no tiene sufi - en el caso de la homeopatía, reconocida como cientemente clara la importancia de su papel especialidad médica por la Asociación Médica Brasileña desde 1980. s o c i a le nl a formación de la opinión pública. -- Lafalta de preparación de los profe s i oManuel Calvo Hernando nales de los medios provoca el analfabetismo Premio Mario Bohoslavsky 2003

Pseudociencia en la prensa

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El agua milagrosa de la homeopatía

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El agua milagrosa de la homeopatía
JAVIER ARMENTIA

E

lp a s ado 26 de noviembre, la serie Horizon de divulgac i ó n c i e n t í fi c a d e l a c adena pública británica de televisión, la BBC, emitía un polémico programa sobre la homeopatía, una de las llamadas "medicinas alternat i va s " que más popularidad están alcanzando en todo Europa. En él, contando con las opiniones a fav o r y en contra de diversos expertos, se sometió a prueba --una vez más-- alguna de las af irmaciones de esta práctica, como que la acción de algunos medicamentos se puede efectuar incluso en dosis t a ní n fimas que ni siquiera una sola molécula del producto está realmente presente. Algo que, como calificaba el físico Robert Park en el mismo programa "es simplemente ridículo", porque desaf í al a sl eye sd el ac i e n c i a .

ria de la práctica médica muestra cómo se han ido empleando terapias y fármacos que funcionaban adecuadamente aunque no se supiera por qué lo hacían: por ejemplo, la aspirina tiene más de cien años, aunque sólo hace un par de decenios se comenzó a entender cómo af ectaba el ácido ac e t i l s a l i c í l i c oal as í n t e s i sd el a sp r o s t aglandinas. Su uso como analgésico, mucho antes, estaba bien at e s t i g u ad o . Con la homeopatía, sin embargo, las cosas no parecen tan sencillas. Las bases de esta práctica se establecieron en 1810, cuando un médico alemán, Samuel Hahnemann (1755-1843) publicó e l Organon der Rationellen Heilkunde, e ne lq u e establecía una teoría completa sobre el origen de l a se n fermedades y sobre la manera de curarlas, utilizando mecanismos similares a los que causan los males, de ahí el nombre "homeopat í a "( c u r a r c o nl os i m i l a r )ye l adag i oe nl at í ns i m i l i as i m i l ibus curantur conocido como "ley d el as i m i l i t u d " . Esta idea no era nueva de Hahnemann, sino un principio de la medicina medieval casi mágica de Pa r acelso. En esencia, si una enfermedad produce una serie de síntomas en una persona, y si conocemos una sustancia que provoque síntomas similares, precisamente esa sustancia y no otra, será la que pueda curarle. Evidentemente, Hahnemann comprendió que tal administración podría sin duda empeorar la condición del pac i e n t e ,p o rl oq u ei n t e n t ód i l u i re l fármaco de manera extrema, para que sus propiedades curat i vas permanecieran, pero no sus efectos adversos. ¿Cómo se le pudo ocurrir a una persona de f i n a l e sd e ls i g l o XVIII tal idea? Normalmente se apunta a la manera en que entonces se trataba una enfermedad m o r t a l ,l as í fi l i s . La única curación posible era la administración de vapores de mercurio, muy venenosos, que provocaban de hecho la muerte de gran parte de los pac i e n t e s . Hahnemann intentó probar otra manera, diluyend o l o s d i ferentes "venenos" hasta hacerlos inocuos. En aquella época, la teoría atomista de la m ateria no era demasiado popular, y l aq u í m i c a
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Aunque no se entienda por qué, o aunque vaya en contra de lo que conocemos del Universo, si algo funciona, se debería investigar y aplicar. No en vano, la historia de la práctica médica muestra cómo se han ido empleando terapias y fármacos que funcionaban adecuadamente aunque no se supiera por qué lo hacían. Con la homeopatía, sin embargo, las cosas no son tan sencillas.
En cualquier caso, cabría pensar, aunque no se entienda por qué, o aunque vaya en contra de lo que conocemos del Universo, si algo funciona, se debería investigar y aplicar. No en va n o ,l ah i s t o-

moderna estaba comenzando a nac e r, c o n l a s contribuciones de Lav o i s i e ryD a l t o n . Un coetáneo del padre de la homeopat í a ,e l italiano Amedeo Avogadro (1776-1856), establec í ae xactamente un año después de la publicación del Organon un principio fundamental para la química: "los volúmenes iguales de cualquier gas a idéntica temperatura y presión contienen el mismo número de moléculas". Este Principio de Avogadro se basaba en que la mat e r i a n o s e puede dividir indefinidamente, sino que existe una unidad ,l a molécula, que es la mínima cantidad de una sustancia que mantiene sus propiedades químicas. El número de moléculas en un volumen característico de un gas (lo que los químicos denominan un mol, 22,4 litros a 0ºC de temperatura y una atmósfera de presión) es enorme, el llamado número de Avogadro: 6,023 x 10 2 3, e sd e c i r, a p r oximadamente un seis yv e i n t i t r é sc e r o sd e t r á s :¡ s e i s c i e n t o sm i lt r i l l o n e s de moléculas!

mal hahnemanniano"). Entonces se le somete a una ag i t ación específica (llamada "sucusión"), y se vuelve a disolver: se toma 1cc y se completa hasta u nl i t r o ,u t i l i z a n d o agua. En este segundo centesimal (2C) tenemos una parte de sustancia en diez mil de agua destilada. Una vez pasad al a ag i t ac i ó n ,s es i g u ed i l u yendo: el 3C tiene una parte en un millón, el 4C una parte en cien millones... Cuando se repite este proceso y se obtiene un 12C (algunos medicamentos homeopát i c o s af i rman diluir hasta 30C) entramos en un serio conflicto con la química. Porque hemos disuelto hasta tener una parte en un cuat r i l l ó n , ya e s menor que el número de Avogadro. Esto quiere decir que si tuviéramos un mol de moléculas de la sustancia inicial, en esa disolución ya no tendríamos probablemente ni una sola molécula. Evidentemente, si seguimos diluyendo seguiremos igual: sólo tendremos agua (o alcohol, a veces empleado como disolvente en homeopat í a ) .

Si disolviéramos un grano de sal en todos los océanos de la Tierra, la disolución resultante sería incluso mayor que la de un medicamento homeopático.
Si disolviéramos un grano de sal en todos los océanos de la Tierra, la disolución resultante sería incluso mayo r La transcripción completa del programa Horizon de la BBC donde se trato este tema se puede encontrar en la página http://www.bbc.co.uk/science/horizon/2002/homeopathyque la de un medicamento trans.shtml. (BBC) homeopát i c o . Pero pocas perSin embargo, las disoluciones homeopát i c a s sonas creerían que tomando una gota de esa agua son incluso mayores. Típicamente, se parte de tomaríamos algo de aquel grano de sal. Sin una porción de una sustancia determinad ays e embargo, se estima que un 40% de los fármacos d i l u ye por vez primera en cien veces ese peso que se venden en Francia, pertenecientes a los (imaginemos un centímetro cúbico de esencia laboratorios homeopáticos, tienen aún menos vegetal en agua para completar un litro, por ejem- concentración. Y la gente los toma creyendo que plo). Esta disolución es llamada 1C ("un centesi- realmente está tomando algo...
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hecho de tomar una medicina hace que e l p aciente mejore. ¿Se trata de algo aún más esotérico que las extremas diluciones de la homeopatía? Realmente no, y dice más de la manera en que interactúan en las personas las terapias y las expectat i va s . La semana que viene profundizaremos en este asunto, siguiendo con el análisis de la homeopat í a . Nos referíamos
Introducción del código ético (http://www.homeopathy-soh.org/web/pages/ethics2001.pdf) de The Society of Homeopaths, entidad inglesa que agrupa a los aficionados y `profesionales' que trabajan la homeopatía. Tras este programa, hicieron una declaración pública que, hasta hace poco, se podía encontrar en http://www.homeopathy-soh.org/web/pages/horizon.htm. (The Society of Homeopaths)

anteriormente a la imposibilidad f í s i c a de entender cómo funcionan las extre-

En el programa de la BBC se sometió a prueba, precisamente, esta posibilidad. No era la primera vez, pero se utilizó una disolución homeopática que se aplicó, en varios laborat o r i o s ,j u n t o con otras muestras que sólo contenían agua dest i l ada, a cultivos de células, para comprobar si tenían algún efe c t o . Las pruebas se realizaron con todos los controles adecuados, y con el acuerdo de la principal sociedad homeopát i c a i n g l e s a sobre los protocolos. Se ponía en juego algo más de un millón de dólares que la Fundación James Randi, creada por el ilusionista americano y firme opositor a las pseudociencias, ofrece a quien pueda demostrar un fenómeno paranormal (como que la homeopat í af u n c i o n a ) . Lo sr e s u l t ados volvieron a ser negativos para la homeopat í a : no funcionó.

mas diluciones de los medicamentos homeopát icos. Nacida a comienzos del XIX, esta práctica pseudomédica sufrió precisamente de este problema, llevando desde entonces un desarrollo paralelo y aparte del resto de las prácticas médicas que poco a poco irían configurando la medic i n ac i e n t í fica: la mejor comprensión del origen ( o e t i o l o g í a ) d e l a s e n fermedades, el descubrimiento de microorganismos y agentes patógenos, el desarrollo de una farmacopea basada en el e fecto que ciertas sustancias tienen en el organismo chocan frontalmente con los postulados más b i e n fi l o s ó ficos de Hahnemann. Por ejemplo, en homeopatía realmente síntomas y enfermedad son la misma cosa, y se llega al extremo de af i rmar que "no hay e n fermedades, sino enfermos": son los síntomas de una persona concreta los que se estudian para buscar un remedio que, sin d i l u i r, provoca el mismo cuadro. Algunas veces se ha comentado que este proceso es la base de las vacunas, pero realmente no es así: las vacunas utilizan la capacidad inmune del organismo para "aprender" a at acar una versión débil de un pat ógeno. No se trata por lo tanto de una curac i ó n , sino de medicina prev e n t i va . Po ro t r ol ado, a ningún médico se le ocurriría tratar una meningitis meningocócica, ocasionada por una bac t e r i a ,c o n
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¿Y POR QUÉ TIENE TANTO ÉXITO?
A lo largo de los años se han ido realizando numerosos análisis científi c o sd el a s af irmaciones homeopáticas, y a menudo nunca se ha encont r ado efecto alguno, aunque otras veces ha habido algún indicio de que podría estar sucediendo a l g o . Los médicos suelen achac a re s t o sr e s u l t ados más al llamado efecto placebo, e sd e c i r :e lm e r o

una disolución de un preparado de las bac t e r i a s . Los homeópat a s , af ortunadamente, tampoco lo hacen, y normalmente recurren a la medicina alopática (como ellos la llaman) cuando se presenta una enfermedad seria en la que la ciencia puede proporcionar una respuesta adecuad a . É s t ee su n factor muy importante que a menudo se soslaya: la homeopatía se autolimita a un tipo de dolencias normalmente inespecífico o mal d e finido, a menudo dolores con cierta tendencia crónica o de remisión espontánea, que en la medicina convencional no disponen de una cura comp l e t a ,s i n od ep a l i at i v o s farmacológicos principalmente de tipo analgésico. Su propia vocación complementaria le ha permitido permanecer frent ea l avance imparable de la ciencia médica. De esta manera, es fácil comprender que cualquier proceso que permita al paciente sentirse mejor será contado como un éxito por los homeópat a s .

podía realmente solucionar, el término (que viene d e ll atín, "te complaceré") tuvo durante mucho tiempo una connotación negat i va . Sin embargo, comenzó a valorarse en medicina especialmente a partir de los trabajos de H. K. Beecher en 1955, quien comprobó que cerca de una tercera parte de las personas que tomaban un p l acebo realmente acababan curándose. Una primera interpretación sería de índole psicosomát ica, como si la mente fuera capaz de, esperando curarse, llegar realmente a la curación. Beecher es también responsable de que los ensayo sc l í n i c o s de cualquier fármaco se hagan con técnicas estadísticas "de doble ciego", es decir, q u e n i l o s pacientes ni los médicos involucrados en la prue-

r i o r i si el sujeto está tomando la ba sepan a p
medicina que se quiere analizar o un placebo. Beecher comprobó que en muchas ocasiones la existencia de un grupo de control (que no toma la medicina) no era suficiente para comprobar si un medicamento era efectivo: a menudo actuaban las expectat i vas del paciente, en otras procesos como la regresión o curación espontánea durante e lt r atamiento. Para complicar aún más las cosas, si no se tenía cuidado de que tampoco los médicos conocieran si una persona estaba tomando la medicina o un placebo, como se comprobó, los r e s u l t ados resultaban dudosos: los propios invest i g adores son humanos y, p o re l l o ,s u j e t o st a mbién a los mismos efectos de querer que algo funcione o de interesarse por el trabajo. Los trabajos de Beecher y muchos otros anális i sr e a l i z ados en los últimos cincuenta años han permitido entender mejor el mecanismo por el cual un placebo (una simple píldora azucarad a , por ejemplo) puede funcionar como una medicin a . Por un lado está el hecho de que muchas e n fermedades, incluso graves, tienen una evolución que de forma espontánea llega a la completa remisión o, al menos, a la mejoría. Una persona que está tomando un fármaco interpretará esa mejoría de su condición como efecto de la sust a n c i a . Po r o t r o l ado, hay fac t o r e s e s t ad í s t i c o s , como la regresión a la media, que en muchos casos funcionan (sobre todo cuando se realizan ensayos clínicos en los que seleccionan enfermos por una determinada característica: por ejemplo, s is ee l i g e np acientes que tengan la tensión alta de entre una población más amplia, existe un sesgo e s t ad í s t i c oq u e ,d e forma matemática, conducirá a

La homeopatía se autolimita a un tipo de dolencias normalmente inespecífico o mal definido, a menudo dolores con cierta tendencia crónica o de remisión espontánea. Por ello, cualquier proceso que permita al paciente sentirse mejor será contado como un éxito por los homeópatas.
E lo t r o factor que permite entender por qué los pac i e n t e s( yl o sp r acticantes) de la homeopatía --y de muchas otras medicinas llamad a sa l t e rnat i vas-- tienen la impresión de que se curan con estas terapias es conocido en medicina con el nombre de efecto placebo. P l acebo es cualquier sustancia que, sin contener un principio ac t i v o ,s e suministra a un paciente con el "engaño" de que e su n fármaco capaz de curarle. Usados desde antiguo para complac e ral o sp acientes que querían una solución a problemas que el médico no
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Página web de la James Randi Educational Foundation, en http://www.randi.org. (JREF)

que un porcentaje de ellos disminuya su tensión incluso sin terapia alguna). Pero también hay que tener en cuenta efectos psicológicos: el pac i e n t e tiene una "creencia" en que la enfermedad será curad a ; además está el fenómeno de la sugestión, algo fundamental en la relación entre médico y paciente. Muchas terapias, no sólo la medicina homeopát i c a ,t i e n e ne ne le fecto placebo la más probable explicación de su funcionamiento.

las publicaciones más importantes del mundo sobre el tema) se concluía que "el contenido químico de los productos homeopáticos está a menudo indefinido, y algunos están tan diluidos que es improbable encontrar en ellos nada del mat e r i a l original. No se han probado que estos productos sean efectivos en condiciones clínicas. No hay buenas razones para usarlos".

¿PLACEBO HOMEOPÁTICO?
En el caso de la homeopat í a ,l o sa n á l i s i sc l í n icos que se han realizado en los últimos cincuenta años no consigue poner en claro si aparte del e fecto placebo hay algo más. Cierto es que se han publicado muchos trabajos apoyando la acción de medicamentos homeopáticos extremadamente diluidos, pero en revisiones y meta-análisis real i z ados, donde se va l o r at a n t oe lr e s u l t ado como la corrección metodológica, el efecto homeopát ico casi desaparece (por no decir que desaparece por completo)1. En uno de estos estudios, publicado en 1999 e n Cartas Médicas sobre Fármacos y Terapias ( The
NOTA
El presente texto surge de la unión de dos artículos sobre la homeopatía, escritos por el mismo autor, q u e aparecieron publicados en el suplemento Territorios d e l d i a r i o El Correo, l o s p a s ados miércoles 11 y 18 de diciembre de 2002 respectivamente. Ambos artículos pueden ser descargados en versión original y en format o PDF desde: http://www.arp-sapc.org/eedigital/Homeopat i a 01. p d f y http://www.arp-sapc.org/eedigital/Homeopatia02.pdf

Medical Letter on Drugs and Therapeutics, una de
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El planetario ¿ciencia o ficción?

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ARTÍCULOS
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El planetario ¿Ciencia o ficción?
MANUEL ROCA

E

n este ano 2003, el Planetario del Parque de las Ciencias de Granad ar e c i b i r áas uv i s itante 1.000.000. Dejando a un lad ol af r i a ldad de las cifras, me gustaría hacer una brev er e f l exión que sirva para poner rostro a esos números y para hacer memoria de algunas de las ac t i v i d ades r e a l i z adas durante estos años. También, por qué no, para recordar alguna anécdota divertida. He sido testigo de momentos muy emocionantes. Recuerdo el día en que ayudé a desembal a r aquella máquina con aspecto y nombre de r o b o tf u t u r i s t a , Skymaster ZKP3. Su laboriosa y compleja instalación. Su despegue, con un programa elaborado en el Parque de las Ciencias. Y la ilusión de su puesta de largo en cada una de las inauguraciones posteriores. A punto de cumplir ocho años, los cientos de proyectores que recrean este sueño han proporcionado miles de noches cuajad a s d e e s t r e l l a s . Nos han llevado al mismísimo Polo Norte para ver el espectáculo de una noche interminable. Han hecho posible recrear el Sol de media noche, evitándonos el largo viaje hasta el círculo polar ártico en verano. Nos han trasladado a miles de millones de kilómetros de distancia para ver a nuestro Sistema Solar en un espectáculo de danza difícil de imag i n a r, algo que nunca nad i e ha podido ver en la realidad. Han hecho las delicias de los más pequeños, con el viaje del r atón Ulises a la Luna. Nos han permitido ver el Universo a los ojos de un poeta y hojear el álbum d e fo t o s familiar de nuestro Sistema Solar, r e c orriendo los rincones más interesantes. Todo ello con unos guiones y unas imágenes pensadas para quien nunca ha mirad oa lc i e l o , evitando acudir a lecciones mag i s t r a l e s ,e c u ac i ones o cálculos complicados. Con la sencillez y el rigor con que se desvela la ciencia en el resto del Museo y, como siempre, con la complicidad de q u i e nl ov i s i t a . Y no sólo de astronomía se ha llenado en estos años el planetario. Los conciertos y los recitales de poesía han encontrado en él un marco incomparable. Sin duda son una buena muestra de la permanente apuesta de este centro por la

c u l t u r a ,s i nh acer distinción entre cultura de cienc i a soc u l t u r ad el e t r a s . Pe r oa l final, lo que realmente hace mág i c oa l planetario no son las máquinas, sino las personas que miran al cielo con asombro, respeto y también con admiración. Que, en defi n i t i va ,n oe s otra cosa que lo que ha venido haciendo la humanidad desde sus orígenes y que nuestro ritmo de vida y la contaminación lumínica nos ha hecho o l v i d a r. E s d i f í c i l e x p l i c a r l a s e n s ación que produce observar esa mirada, mezcla de sorpresa, asombro y reflexión, con la que muchos visitantes abandonan el planetario. Algunos, tímidamente, se ac e rcan a la mesa de control a dar las grac i a s .O t r o s salen absortos en sus pensamientos. Se me han acercado niños llenos de ilusión a preguntar qué hay que hacer para ser astrónomo. También he visto llorar a grandes y a pequeños. Para el asombro no hay edad e s . Lo cierto es que poca gente s a l ei n d i ferente. Recuerdo que un año, durante la jornada de puertas abiertas con que se celebra el aniversario, alguien olvidó sus muletas en el planetario. Sin duda ha sido el caso más llamat i v o entre los que se han marav i l l ado contemplando e s t ec i e l o . Sin embargo, todo esto no debería hacernos olvidar que esta máquina casi perfe c t ae su nr e f l ej od el ar e a l i d ad. Nos muestra en pocos minutos lo que todos podemos disfrutar cad ad í aal ol a r g o de nuestras vidas. Sería estupendo que recuperáramos esa costumbre que tenían nuestros antepas ados de mirar al cielo, sobre todo en los tiempos que nos han tocad ov i v i r. Es bueno que recordemos que todos estamos subidos en la misma nav e viajando a gran velocidad por el espac i o ,e nu nr i ncón del Cosmos. Nuestra casa, la Tierra, es menos que una gota de agua perdida en la inmensidad del océano. Como también lo era para quienes nos precedieron. Lo que nos diferencia de ellos es que hoy más que nunca la visión que la ciencia nos proporciona de la realidad está al alcance de todo aquel que quiera conocerla. Los planetarios son un mag n í fi c o foro para dar a conocer la ciencia y fomentar el pensa-

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(Parque de las Ciencias de Granada)

miento crítico. Un buen programa de planetario debe resolver dudas y plantear nuevos interrogant e s . Logrando que el visitante salga con la sat i sf acción de haber entendido aquello que durante años no era capaz de ver y con el deseo de resolver nuevas dudas planteadas al mirar al cielo con o j o sd ec i e n t í fi c o . Otra labor muy importante es aclarar qué hay de cierto (nad a )yd e falso (todo) en la astrología ac t u a l . Los argumentos de los astrólogos no resistirían una sesión de planetario porque bajo su cúpula se hace muy cierto el dicho de que viajar enriquece y durante unos minutos podemos ver nuestra realidad cotidiana desde otra perspectiva . Sin duda es la mejor forma de poner a cada uno en su sitio y separar la astronomía (ciencia) de la a s t r o l o g í a( fi c c i ó n ) . Av e c e se sd i f í c i l ev i t a rl at e n t ación de recurrir a imágenes y a efectos espectaculares, que consiguen un gran resultado en el momento pero no acompañan al visitante cuando sale por la puerta

y vuelve a sus quehaceres habituales. Es imprescindible que cada programa vaya dejando un poso que ayude a interpretar nuestra realidad s i n supersticiones ni miedos absurdos. Sin duda, el f omento de la aplicación del método científi c oy del pensamiento crítico es uno de los mejores l e g ados que podemos dejar los que nos dedicamos a la divulgac i ó nc i e n t í fi c a . Con el deseo de que la labor que hacen los planetarios de acercar la Ciencia a todos los sectores de la sociedad siga dando sus buenos frutos, me at r evo a animar a todas aquellas personas que aún no los conocen a que visiten el más cercano y pasen una noche bajo su cielo estrellad o . (Basado en un artículo publicado en el diario Ideal de Granada, el 24 de abril de 2003)

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El pozo

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CUADERNO DE BITÁCORA
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cuaderno de bitácora

El pozo
JAVIER ARMENTIA

E

n la zona occidental de la comarca de Pamplona, donde habita el que escribe este cuaderno, existe un pueblecito llamad oI z a .

Pues bien, un vecino de mi amigo se animó a construir el pozo. ¿Dónde comenzar a taladrar? Hablando de la cosa con amigos tuvo conocimiento de un experto en la prospección ac u í fe r a que por unos simples 9.000 euros le marcaba el lugar idóneo. Echó cuentas y se animó. Y concertó la cita: para su sorpresa el lugar de encuentro iba a ser un bar en una localidad cercana, y debía l l evar un plano detallad od el a fi n c a .Ye ld i n e r o , p o rs u p u e s t o . . . En una mesa del bar,e l prospector, un hombre bien conocido en la zona, y hasta famoso por ser el mejor de todos los que se mueven por N avarra, desplegó el catastral, colocó un péndulo sobre él y lo dejó moverse dentro de los límites de l afinca del cliente. Hizo unas marcas aq u íya l l á , volvió a colocar el péndulo... y tras un rato marcó con una X el lugar donde deberían hac e re lp o z o . El trabajo había fi n a l i z ado, en poco más de diez minutos. Los euros cambiaron de mano, ad i ó sy luego nad a . . . N ada más que encargar el proceso de hac e re l pozo: ahí colocaron el talad r o ,e xactamente en el punto que el zahorí había descubierto rad i e s t é s icamente, y comenzaron a horad a r e l s u e l o . Bajando y bajando cada vez más profundamente, lo que prolongó la labor y, por supuesto, encareció aún más el proceso. Finalmente, a una profundidad de 150 metros, aparec i ó e l agua. Tal profundidad exigía redimensionar la bomba eléctrica del pozo, lo que aún supuso un poco más de incremento del presupuesto. Pe r o ,a l f in y al cabo, el vecino de Iza consiguió su pozo (ilegal) y se quedó contento. Este hombre, unos días después, hablaba con su vecino f inca, mi amigo, quien intentó hac e r l ev e rq u ea l l í ,e nI z a ,n o rmalmente los pozos no tienen más que unas decenas de

M e cuentan los que de estas cosas saben que tal topónimo hac er e ferencia a los juncos, y es cierto que, allí donde la agricultura ha llenado de cereal el terreno, aparecen manchas húmedas con juncos, cañizos y otras plantas amantes del agua en grandes cantidades. A Iza se ha ido a vivir un buen amigo, a una de esas viviendas unifamiliares que (aunque esto mejor sería objeto de otra historia) prometen las delicias a las familias que huyen de los pisos enlat ad o s . Como muchos otros pueblos cercanos a la ciudad, Iza ha ido cambiando su fisonomía con las urbanizaciones de adosados. En parcelas de unos mil metros cuadrados, estos nuev o sr u r a l i t a s

comienzan a hacer sus pinitos de burgués llegado al campo y, así, unos se colocan un tremendo jardín con arboleda, otros una piscina-cubeta para usar los pocos días que la temperie lo permita y algunos se lanzan a la horticultura amateur. Unos y otros consumen agua, que han de pag a rr e l i g i osamente si la toman de la acometida legalmente colocada... un dinero que algunos pretenden obviar haciendo por su cuenta y riesgo (e ilegalmente) un pozo para aprovechar lo que el subs u e l ot i e n e .

Mi amigo intentó hacerle ver que allí, en Iza, normalmente los pozos no tienen más que unas decenas de metros, a lo sumo: que el agua sale casi cuando no quieres. Que, desde luego, un zahorí no es lo más conveniente para hacer prospecciones (...) y que, ya el colmo, lo de la radiestesia era simple y llanamente una tomadura de pelo.
26 (2004) el escéptico

cuaderno de bitácora
metros, a lo sumo: que el agua sale casi cuando no quieres. Que, desde luego, un zahorí no es lo más conveniente para hacer prospecciones ( acaso, concedía, uno de la zona que conoce bien el terreno y las pistas que la propia naturaleza d e j a evidenciando ac u í feros cercanos a la superfi cie, que siempre será más efe c t i v o . . . )yq u e , ya e l colmo, lo de la radiestesia era simple y llanamente una tomadura de pelo. Que, en fin, a pesar de todo y aunque no le creyera sus argumentos rac i onales para dudar de todo eso, que contar a cuánt ol ei b aas a l i re l agua, y que si no era mejor haber pag ado sin más una tasa de riego de la mancomunidad de aguas de la región. Por supuesto, el crédulo vecino no llegó siquiera a considerar las dudas. Mi amigo lo dejó por imposible, pero me contó el asunto para ver si podía darle argumentos por si el tema volvía a sus conversaciones. ¿Qué más decirle? En efe c t o ,l a s pruebas que se han hecho en situaciones control adas con zahoríes han mostrado que no ac i e r t a n más allá de lo que el azar les deja (incluso en el caso del subvencionado estudio de Munich sobre el asunto, una historia que muestra cómo se pueden gastar unos 250.000 euros de dinero público por parte de un grupo de físicos en hac e re l idiota dejándose engañar por av i s p ados zahoríes). El azar es, considerando el caso que me contaban, en una región llena de agua (y juncos), asegurar un acierto casi completo. Incluso había habido mala suerte: un lecho de margas que había convertido el punto elegido en el peor de l o sp o s i b l e s . Le expliqué que ni los zahoríes eran más que adivinos, históricamente perpetuados como siempre sucede con estas cosas, ni el uso del péndulo de radiestesista mejoraba las cosas. Que la fama de estas gentes venía de fa l ac i a s como considerar éxito a cualquier cosa, el famos o post-hoc. Que la publicidad de estas gentes se mantiene porque a quien no le funciona, o quien se siente timado, no suele ir por ahí contándolo. Po re lc o n t r a r i oe l é x i t o, siempre.
(Corel)

Ayer volvimos a hablar del tema: el vecino, por supuesto, no ha atendido a las razones de mi amigo. Pero una sombra de duda había nacido en é l :o t r ov e c i n o ,e ls i g u i e n t ee nl al í n e ad e adosados, había hecho un pozo a pelo, y en menos de veinte metros había dado con una vía de agua s u ficiente para su terreno. Sin pag a r además 9.000 euros. Eso, claro, jode. A mi amigo, y a mí con él, nos consolaba al menos un poco el que, si bien los argumentos no habían valido de mucho, la constat ación pública y notoria entre tus vecinos de que eres un pardillo podía llegar a servir como la más efi c a zd el a s argumentac i o n e s .

Consuela pensar que, si bien los argumentos no valen para mucho a veces, la constatación pública y notoria entre los vecinos de que eres un pardillo puede ser la más eficaz de las formas de convencer.
el escéptico (2004) 27

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Elegir la verdad

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ARTÍCULOS
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Elegir la verdad
FERNANDO SAVATER

"Que se enfrenten la verdad y la falsedad; ¿acaso se ha visto alguna vez que la Verdad sea derrotada en una confrontación franca y leal?" (John Milton)

i n s t r u c t i va v e l ad a . Los elementos desconocidos que componen el cuerpo humano intervienen en el asunto, aunque también las manchas solares y la polución atmosférica: por supuesto, de vez en cuando, los extraterrestres echan una mano de

H

ace años vi en cierta cadena española de t e l evisión un programa que me impresio-

f orma totalmente desinteresad a . Frente al coro aquiescente de los convencidos sólo se alzaba una voz disidente: la de un cat edrático de química de alguna universidad mad r ileña. Con obstinación cortés pero inamovible, procurando no ofender a nad i e-- ¡ ay ,s iyo hubies ee s t ado allí...!-- sostenía que la combustión así planteada era físicamente imposible y científi c amente absurda. Todos se unían para zaherirle: resultaba evidente que le habían invitado exc l u s ivamente con tal fi n . Le d ijeron con malos modos que representaba el dogmatismo más obsoleto, la estrechez mental y el racionalismo estreñido, la u fana autocomplacencia del pensamiento dominante que se niega a aceptar lo que no controla o cuanto le alarma: ¡la verdad e s t áa h íf u e r a !

nó especialmente. Me r e fiero a que me

dejó juntamente indignado y desolado: vuelvo a S et r ataba de un espacio semanal dedicado a

sentirme así cuando rememoro aquella ocasión. debates generalmente tumultuosos sobre fenómenos paranormales, milag r o s ,p l at i l l o sv o l a n t e s y asombros baratos semejantes. Por entonces había al menos uno de este género en cada canal y se publicaban media docena de rev i s t a s acerca de tales candentes cuestiones, a cuál más inventiva. Quizá hoy h aya disminuido la af ición, aunque no estoy muy al tanto: pero lo más probable es que el negocio siga siendo rentable. El programa de aquella noche fat í d i c a ,e ne l que vine a dar por casualidad o aburrimiento, trataba de la combustión espontánea. Para mí el f enómeno era desconocido, pero la mayoría de los contertulios lo consideraba tan habitual y rutinario como las puestas de Sol: consiste en que de pronto, sin más trámite, una persona se pone a a r d e rs i nc a u s aj u s t i fi c ada ni excusa vá l i d a . Po rl o visto ocurre frecuentemente que, junto a la gente fumadora que nos pide fuego en la calle, hay o t r a a la que el fuego le sale de dentro sin poderlo remediar, como la inspiración a los poetas. La nómina de los así espontáneamente calcinados es por lo visto copiosa y la mayo r í ad el o s a s i s t e n t e sa lp l ató podía aportar un caso at e s t iguado por varios amigos que lo presenciaron o hablaron con quienes lo presenciaron. Alguno invocaba el testimonio de "importantes científi cos americanos" que se dedican a estudiar estos sucesos flamígeros pero prefieren callar su nombre por miedo a represalias de sus colegas ignífugos o quizá de los bomberos. Sobre qué o quién provoca este repetido prod i g i o ,l a se s c u e l a sd i fieren, según aprendí en esa
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El que rechaza la verdad de lo real no aspira a nada alternativo más rico ni más complejo, sino sólo a intercalar en las normas objetivas que no le obedecen excepciones arbitrarias de las que pueda sentirse dueño.
Único y modesto palad í nd el ai l u s t r ación acor r a l ad a ,e lp r o fesor sonreía y seguía resistiendo. Finalmente uno de sus adversarios, creo que el mismo que apeló antes a la autoridad d ec i e n t í fi cos ignotos, le espetó: "¿Cómo puede usted decir que algo es imposible invocando a la ciencia? Sepa usted que la ciencia contemporánea se rige por dos grandes normas: la teoría de la relat i v i d ad de Einstein, que nos enseña que todo es relat i v o , y el principio de incertidumbre de Heisenberg,

según el cual nada podemos dar por seguro a nivel subatómico. De modo que ¡viva la combustión espontánea!". En ese preciso momento apagué mi televisor o, al menos, cambié de canal. Indignado, desolado... incurablemente ingenuo. Esa misma noche, ya en la cama, me rev o l v í inquieto, obsesionado por la pregunta que se at r ibuye a P i l atos: ¿qué es la verdad? Aunque quizá la cuestión debiera ser: ¿existe la verdad? Pero sobre todo y antes de nada: ¿por qué se odia, se desprecia y se teme a la verdad? ¿Por qué la verdad primero nos falta, y luego nos sobra y nunca nos basta? Para mí es evidente que quien busca y requiere la verdad no carece de imaginac i ó n ,n i muchísimo menos de coraje. Tampoco padece cualquier grado de ineptitud ante el asombro o la maravilla poética: porque lo verdaderamente asombroso y poético no es que arda lo que nada enciende, sino que sepamos cómo algo se enciende y arde. Lo marav i l l o s oe sl ar e a l i d ad presente del fuego, no agobiarla bajo truculentas leyendas y burdas supersticiones. Que cada cosa sea como es y responda a su propia naturaleza, a pesar de que cuanto existe parece presa de incesante mudanza, debería bastar para mantener ac t i v o , asombrado y curioso el espíritu cuerdo. Si se diera, el capricho milagroso no añad i r í an ad aal a f ascinación del mundo: ¿a quién le aburre ver cómo, primavera tras primav e r a , f l o r e c e n l a s rosas? ¿cuánto rat ol ee n t r e t e n d r í av e r l a sf l o r e c e r en invierno o sólo las noches de Luna llena? No, el que rechaza la verdad de lo real no aspira a nada alternativo más rico ni más complejo, sino sólo a intercalar en las normas objetivas que no le obedecen excepciones arbitrarias de las que pueda sentirse dueño. A ciertas almas descompensadas se les hace duro asumir que lo real no haya esperado su visto bueno para constituirse como tal. Supongo que a ello se refe r í a T. S .E l i o t cuando comentó que los humanos sólo soportamos la realidad en dosis limitad a s . . .

Desde luego, no todos los adversarios de la verdad pelean bajo la misma bandera. Algunos sostienen que ellos aman tanto la verdad que no quieren verla sometida a sus habituales controles ni criterios (los partidarios de la combustión espontánea antes mencionados podrían consider a r s eu fanos miembros de esta cat e r va): rechazan la ciencia sólo porque es demasiado acomodat icia o estrecha y se les ha quedado pequeña. Otros, en cambio, señalan que la verdad no es nad a o b j e t i vamente contrastable sino una const r u c c i ó ns o c i a li n t e r s u b j e t i va en permanente reinvención, que los intelectualmente dominantes obligan a compartir al resto de su comunidad hasta que el poder cambia de manos y de discurso. H ay u n at e r c e r a va r i a n t e ,c l á s i c a ,q u e acepta en t e o r í al ap o s i b i l i d ad de tal cosa como la verdad pero descarta que los humanos podamos acceder ae l l a fiablemente y nos confina todo lo más en el ac atamiento resignad oou t i l i t a r i od ec i e r t a se n g añosas apariencias que de momento nos convienen. Acentuando esta postura no faltan quienes denuncian la proclamación de verdades determinadas como un síntoma de pereza i n t e l e c t u a l ,l ad i m isión presuntuosa del espíritu crítico que debiera seguir zapando disconforme mientras dura. Apenas merecen especial mención aquellos que no formulan ningún tipo de reserva se p i s t emológicas contra la verdad, a la cual condenan por motivos "estéticos", prefiriendo siempre el arrobo delicioso de la fantásticamente imposible o los consuelos contra el mundo de lo sobrenatural. Seguramente dejo de mencionar alguna f amilia en esta nómina de urgencia, aunque probablemente constituirá una rama peculiar de cualquiera de las ya mencionad a s . Lo destacable es que, para el amante de la verdad ,c ada una de estas actitudes no carece de su verdad propia. Hasta para negar verosímilmente l av e r d ad, es imprescindible manejar ciertas verdades y no es éste por cierto el menor de los méritos que hacen superior a lo verdadero sobre sus contrar i o s . Según Spinoza, la verdad es índice de sí misma y también de lo falso: cuando la establecemos, obtenemos al punto el modo de saber a qué distancia e s t á
el escéptico (2004) 13

Lo destacable es que, para el amante de la verdad, cada una de las actitudes frente a la realidad no carece de su verdad propia. Hasta para negar verosímilmente la verdad, es imprescindible manejar ciertas verdades y no es éste por cierto el menor de los méritos que hacen superior a lo verdadero sobre sus contrarios.

d ee l l al o falso y en qué medida es, en verdad , f a l s o . Muchos de los objetores de conciencia contra l av e r d ad ,e nr e a l i d ad se oponen a un fantasma m ay ú s c u l o ,l a Verdad. Desconfían de que exista la Verdad o s er e b e l a nc o n t r ae l l a ,s ie sq u ee x i s t e :y en ambos casos hacen bien, porque tan cierto es que hay verdades para nuestro conocimiento como que la Verdad total y absoluta es un absurd o( e sd e c i r, algo que no hay por dónde cogerlo, ni por dónde comprenderlo, algo que ni siquiera podemos inteligiblemente "echar en fa l t a " ) q u e pertenece al limbo de la teología (como el Bien, la Belleza o el Sentido de la Vida) y cuya sombra paraliza cuanto oscurece en lugar de curar a los paralíticos, como cuentan que lograba la de Cristo. Porque la verdad es siempre verdad aq u í y ahora, respecto a algo: es una posición y por tanto no puede absolutizarse sin sabotearse a sí misma. No hay Verdad en términos absolutos lo mismo que no hay Izquierda o Derecha absolutas (hablo de topología, no de política) sino siempre respect oaa l g oyd e acuerdo con determinada orientación. Eso no quiere decir precisamente que todas l a sv e r d ades sean "relat i va s " ,s ip o rt a le n t e n d emos que sean menos verdaderas de lo que creen ser o deberían ser, del mismo modo que lo situado concretamente a la izquierda o a la derecha -- aunque no sean términos absolutos-- no están realmente menos a la izquierda o la derecha de lo debido. Son posiciones refe r i d a saa l g o( ye nt a l sentido no están "absueltas" de cualquier relación determinante, como parece exigir lo Absoluto) pero no padecen "relativismo" alguno en lo que el término implica de "defi c i t a r i o " o p o c o fi a b l e . Precisamente sería su carencia de referencia concreta, su posición imposible en lo incondicional, l oq u el a si n va l i d a r í at o t a l m e n t e . . .

De modo que puedo ahora reformular la pregunta inicial que me suscitó aquel debat et e l ev i s ivo y en lugar de plantearme "¿qué es la verdad ? " , p r e ferir esta cuestión: ¿qué es "verdad"? Una inquietud quizá algo menos congestionada que la anterior, pero no menos difícil de responder con nat u r a l i d ad. Intentémoslo, empero, recurriendo al dictamen clásico: es "verdad" la coincidencia entre lo que pensamos o decimos y la realidad que viene al caso. Vayamos por partes, como nos enseñó Jack el Destripador. La "verdad" es una cualidad de nuestra forma de pensar o de hablar sobre lo que hay , pero no un atributo ontológico de lo que hay . Se dicen o se piensan cosas "verdaderas", pero no existen cosas verdaderas en sí mismas (ni cosas fa l s a s ,c l a r oe s t á ) . La verdad e s coincidencia, a c i e r t o : la posición de quién pretende saber qué es lo que mejor se adecua a lo que pretende sabido. Así pues no hay verdad sólo en quien conoce ni sólo en lo conocido, sino en la debida correspondencia entre ambos, tal como decimos que un flechazo certero no está ni en la flecha de Guillermo Tell ni en la manzana sobre la cabeza de su hij os i n oe ne l at i n ado encuentro entre una y otra. No basta el arquero, ni el arco, ni la flecha ni el blanco para que haya un buen tiro: es necesaria su conjunción armónica. Así también en el asunto de la verdad . Decir "coincidencia" o "correspondencia" implica asumir que nuestras cogitaciones y asev er ac i o n e s s e r e fieren a algo distinto e independ i e n t ed ee l l a s . Podemos llamar provisionalmente a ese algo "realidad " . Pensamos y hablamos sobre hechos o estados de cosas a los que nuestras ideas y palabras se refi e r e n ,l o sc u a l e s forman la r e a l i d ad. Desde luego, si no hay n ada real en este sentido (como parecen sostener diversas variedades antiguas, modernas y postmodernas de idea-

lismo f i l o s ó fi c o )l av e r d ad carece

La "verdad" es una cualidad de nuestra forma de pensar o de hablar sobre lo que hay, pero no un atributo ontológico de lo que hay. Se dicen o se piensan cosas "verdaderas", pero no existen cosas verdaderas en sí mismas (ni cosas falsas, claro está). La verdad es coincidencia, acierto: la posición de quién pretende saber qué es lo que mejor se adecua a lo que pretende sabido.
14 (2004) el escéptico

de objetividad, no siendo en el mejor de los supuestos sino lo que cree o crea quien piensa y habla. A m ij u i c i o ,e l e g i rl av e r d ad s i g n i fi c a aceptar algún tipo de realidad objetiva, independiente. Y me parece sumamente probable que la minusva l o r ación o relat i v i z ación depreciat i va de la verdad s e a a fi n de cuentas una forma de animadv e r s i ó nal ar e a l i d ad. Ahora bien,

antes dijimos que es "verdad" la coincidencia e n t r e aquello que pensamos o decimos y la realidad que viene al caso. El requisito subrayado es muy importante, porque se dan distintos niveles o tipos de verdad (los he llamado "campos de la verdad", en homenaje a los terrenos de las af u eras que en las ciudades medievales servían para dirimir por medio de torneos las ordalías o juicios de Dios), cada uno de los cuales pretende coincidir con un aspecto carac t e r í s t i c od el or e a l . No todos los campos de la verdad ni por tanto los planos de lo real de que aspiran a dar cuenta son i g u a l e s . La sr e a l i d ades que deberían cumplir lo que el profesor Searle (por ejemplo, en Mente, lenguaje y sociedad) denomina sus "condiciones de sat i s facción" resultan esencialmente dife r e n t e s . Creo que bastantes antagonistas de la verdad l o son porque ignoran que hay campos de la verdad d i ferentes y realidades también distintas requeridas para sat i s facerlos o desmentirlos. Niegan de hecho o derecho la coincidencia verifi c adora porque presuponen erróneamente que el pensamiento o la palabra debe tomar siempre postura ante un mismo tipo de realidad . . . Estudiar de manera sufi c i e n t e l o s d i v e r s o s campos de la verdad y los tipos de realidad a que s er e fieren exigiría un doble trat ado que combinase metafísica y epistemología. Aquí habremos de contentarnos con unos pocos ejemplos que indiquen por dónde se encaminaría esa investigación a la que renunciamos. Para empezar, veamos e s t a s af irmaciones: "Lope de Vega nació en M adrid en 1562"; "Lope de Vega es el autor de

Fuenteovejuna" ;" Lope de Ve g af u ee l Fénix de los
Ingenios"; "Lope de Vega es el mejor dramaturgo español del Siglo de Oro". Cada una de ellas pertenece a un campo de la verdad más o menos dist i n t oo ,s is ep r e fiere, tiene unas condiciones de s at i s fac c i ó nd i fe r e n t e s . La primera y la segunda se r e fieren a hechos que pueden comprobarse por medio de investigaciones históricas (registros parroquiales, testimonios de la época, etc...) aunLope Felix de Vega y Carpio (1562-1635)

Decir "coincidencia" o "correspondencia" implica asumir que nuestras cogitaciones y aseveraciones se refieren a algo distinto e independiente de ellas. Podemos llamar provisionalmente a ese algo "realidad". Pensamos y hablamos sobre hechos o estados de cosas a los que nuestras ideas y palabras se refieren, los cuales forman la realidad.
el escéptico (2004) 15

que una trate de la ubicación de un hecho físico y la otra de la autoría de una acción simbólica. En el primer caso, decir que la af irmación es verdad e r as i g n i fica que si hubiéramos estado cierto día d e ls i g l o XVI, a cierta hora y en cierto determinado lugar, hubiésemos visto nacer a una criat u r a humana de sexo masculino que poco después sería bautizada como Fé l i x Lope de Vega y Carpio. Aquí el campo de la verdad es muy estrecho: o tal cosa ocurrió o no ocurrió, sin mayores ambigüedades. En cuanto a la autoría de

Lope es el "mejor" dramaturgo de su época en España. Lo sc r i t e r i o sd es at i s facción del campo de l av e r d ad en este caso se hacen especialmente r e l a-

t i v o s, porque dependen de lo que se entienda por
"mejor dramaturgo" y de qué estima subjetiva merezcan a cada cual las obras de dicho autor. M ás que verdad e r o o falso, el dictamen nos puede resultar "verosímil" o "inverosímil", es decir que en este caso puede tener ciertas apariencias discutibles de verdad (mayores, desde luego, que si se af irmase de Lope que fue "el mejor cocinero o el mejor espadachín de su época"). No todos los tipos de verdad son iguales, pero eso no equivale a decir que el concepto de verdad carezca de contenido o que toda "verdad" sea una construcción tan caprichosa e imprecisa como las f alsedades que se le oponen. Afirmar que "ciertas personas sufren una combustión espontánea sin ninguna causa externa" puede ser verdad s iys ó l o si ciertas personas padecen de hecho tal tipo de combustión, lo cual por cierto nos obligaría a modificar casi todo lo que sabemos sobre física, química y sobre las pautas mismas del pensamiento científico. En cualquier caso, la verdad o f alsedad de esa asev e r ación no depende meramente de la "imaginac i ó n "d el o sc i e n t í ficos ni de s uforma de "interpretar" la realidad, sino de sucesos que ocurren en el mundo exterior a ellos sin pedirles permiso ni anuencia. En cambio, cuando Quevedo --en un soneto de esplendor famoso-- e s c r i b e :

Fuenteovejuna, también implica hechos físicos
concretos (cierto personaje escribiendo con pluma de ganso, por ejemplo, o dictándole versos au ne s c r i b i e n t e ,e t c . . . )p e r on os el i m i t aae l l o s . Ser "autor"de una obra literaria no es meramente t r a n s c r i b i r l aoc o p i a r l a ,s i n o inventarla. Q u et a l atribución a Lope sea verdadera implica que el e s c r i t o r, pese a que se inspirase en alguna leyenda o historia del pasado, incluso aunque tomara prestad a s varias metáf oras y demás tropos literarios de otros autores, debe ser considerado según l o sc r i t e r i o sd el ac r í t i c al i t e r a r i ae lf u n d a m e n t a l responsable artístico de la obra en cuestión. El campo de la verdad a que se refi e r ee s t a af irmación también puede ser sat i s fecho con bastante nitidez, aunque intervengan consideraciones algo más imprecisas que en el caso anterior. Mucho más ambiguas son las condiciones de verdad que se requieren para sat i s fac e rl a so t r a s dos proposiciones. ¿Fue realmente Lope el Fé n i x de los Ingenios? Sin duda es un hecho comprobable documentalmente que recibió semejante título encomiástico por parte de algunos contemporáneos y que luego otros muchos posteriores a su época lo han repetido con aprobac i ó n .S is ó l o s et r ata de esta constat ación nominal, es algo verif icable con notable precisión. Pero si lo que deseamos saber es hasta que punto merece tal nombradía, el campo de la verdad se hace mucho más f l u i d o . La denominación elogiosa es una especie de metáf ora basada en una leyenda griega trasladad aa lp l a n ol i t e r a r i oyn oa s p i r aal ae xac t i t u d sino a ser emotivamente expresiva. De modo que puede tener aspectos verídicos y fa l s o s al av e z, d e acuerdo con el punto de vista que se adopte y el gusto estético de cada cual. Esta ambigüedad aún es mayor si queremos determinar hasta qué punto
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"Alma a quien todo un dios prisión ha sido, venas que humor a tanto fuego han dad o , médulas que han gloriosamente ardido, su cuerpo dejará, no su cuidad o ; serán ceniza, mas tendrá sentido; polvo serán, mas polvo enamorado"

La verdad encerrada en estos versos es de género poético y depende de la sensibilidad c u ltural de los lectores. O sea que no puede ser desmentida ni confirmada por ningún suceso del mundo externo sino sólo por la capacidad i n t e rpretat i va de quien recrea en su mente la experiencia espiritual a que el poeta se refiere. Quien

Francisco de Quevedo (1580-1645). (Archivo) el escéptico (2004) 17

no vea la "verdad" de los versos de Quevedo (aún perteneciendo a su área y tradición cultural) puede ser tenido por un triste fi l i s t e oe s t é t i c o , pero su caso será más defendible que el de aquellos partidarios de la combustión espontánea que se niegan a los controles científicos pertinentes de l o s fenómenos que aceptan acríticamente.

El que no toda verdad pueda fundarse del mismo modo no equivale a que la pretensión de verdad sea siempre infundada.
Lo que pretendo establecer es lo siguiente: el que no toda verdad pueda fundarse del mismo modo no equivale a que la pretensión de verdad sea siempre infundada. Este planteamiento es p e r fectamente compat i b l e c o n c i e r t a s formas (moderadas, supongo) de escepticismo. La advertencia fundamental del escéptico dice que, aunque nuestra creencia en la verdad o falsedad de algo parezca tener sufi c i e n t e s evidencias, nunca podemos descartar totalmente el estar a pesar de ello equivocad o s .A s íl o formula Montaigne: "Lo que yo mantengo hoy y lo que creo, lo mantengo y lo creo con toda mi creencia [...]. No sabría abrazar ninguna verdad ni conservarla con más fuerza que ésta. Me entrego por entero, me entrego verdaderamente; pero ¿no me ha sucedido ya ,n o una vez, sino cien o mil, y todos los días, haber abrazado alguna otra cosa con el mismo aparat o , del mismo modo, y después haberla juzgado f alsa? Por lo menos hay que ser capaz de hac e rnos sensatos a nuestras expensas" (Apología de

En palabras de Popper: "No disponemos de criterios de verdad y esta situación nos incita al pesimismo. Pero poseemos en cambio criterios que, con ayuda de la suerte (el subrayado es de Popper), pueden permitirnos reconocer el error y la falsedad".
Los partidarios de la verdad absoluta o de que s ó l oe l Todo puede ser verdadero comparten con l o s escépticos1 el desdén por lo que podríamos denominar verdades "portát i l e s " ,e sd e c i r, l a sq u e realmente cuentan para nosotros en la vida y en la ciencia. Al comienzo de su Fenomenología del

e s p í r i t u, Hegel propone a su lector el siguiente
ejercicio: considere la verdad que resulta más ev idente e incontrovertible según la experiencia actual, por ejemplo la de que en ese momento es de día. Puede anotarla en una hoja de papel, porque nada pierde la verdad por ser escrita: "ahora es de día". Basta que pasen seis o siete horas y, cuando relea la consignación de aquella verdad , comprobará que se ha hecho no menos evidente e incontrovertiblemente falsa. Luego habrá que buscar una verdad que no tenga condicionamientos temporales, espaciales ni experimentales de ningún otro tipo, etc... Sin embargo, algún lector cauto de Hegel, al realizar esa prueba, podría apuntar debajo de su anotación la hora y el huso horario en que la realiza y la modesta verdad quedaría más resguardada frente al vendava ld el o Absoluto. No cabe negar que, por cuidadosos que seamos, nuestras convicciones mejor documentadas pueden revelarse antes o después equivocad a s . Pero la posibilidad misma de equivocarnos implica también que es posible ac e r t a r :s in ada fuese verdad, tampoco nada podría ser fa l s o . Los errores desalientan a los apresurados o a los que añoran la inamovilidad de los dogmas, pero instruyen poco a poco a los demás. Según enseñó Popper,

Raymond Sebond). Admitir esta posibilidad de
error comporta cierto desasosiego pero también prudencia y cordura: desde luego, no implica a mi modo de ver renunciar a conseguir verdades aunque estén sometidas a revisión ni considerar cualquiera de ellas igual de va l i o s aq u el a s falsedades que sat i s facen ilusoriamente alguno de nuestros caprichos supersticiosos.
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nuestras verdades son aquellas af irmaciones congruentes con los sucesos reales que resisten a los intentos de probar su falsedad .A lr evés ahora de lo que sostuvo Spinoza, quizá sea precisamente el error el índice de sí mismo y de lo verdadero. En palabras de Popper: "No disponemos de criterios de verdad y e s t as i t u ación nos incita al pesimismo. Pero poseemos en cambio criterios que, con

Quien no se somete a la realidad, tendrá que contentarse con obedecer órdenes o creer en ajenas profecías. Es muy probable que el desdén postmoderno por el sentido tradicional de la verdad ( e sd e c i r, entendida como concordancia entre nuestras af irmaciones y los sucesos del mundo externo) sea en parte el lamento de subjetividades ambiciosas que no se resignan a tener menos ascendiente social que el concedido a los resultados objetivos de la investigac i ó nc i e n t í fi c a .Ae s t a "voluntad de poder" (ac adémica o ideológica) le at r i b u ye Searle la culpa de la puesta en cuestión de toda realidad i n d i ferente a nuestros designios: "En las universidad e s ,yd e forma muy destac ada en diversas disciplinas humanísticas, se supone que si no existe un mundo real, las humanidades pueden tratar a la ciencia en pie de igualdad . Ambas tratan con constructos sociales, no con r e a l i d ades independientes" (Mente, lenguaje y

ayuda de la suerte ( e ls u b r ayado es de Popper),
pueden permitirnos reconocer el error y la fa l s edad " . A p a r t i r d e e s t o s t a n t e o s , vamos estableciendo provisionalmente las verdad e sc i e n t í fi c a s cuya intuición se nos niega por caminos más directos: buscar la verdad es un ejercicio de modestia. Pues efe c t i vamente, como señaló Ernest Gellner, s et r ata de "indagar" y no de " p o s e e r " .

Buscar la verdad es un ejercicio de modestia.
Si no asumimos este ejercicio de modestia, no nos encontraremos más libres sino más ava s a l l ados por los embaucadores. La mayoría de los que dicen desconfi a rd el av e r d ad o niegan que sea algo más que una "convención social" no suelen c a r acterizarse en su vida cotidiana por no creer en nada sino por creer en cualquier cosa. Y, s o b r e todo, creen a cualquiera: al que mejor encarna la moda intelectual de esa temporada, al que más e ficazmente seduce o intimida. Renunciar a la objetividad de la verdad --que es por tanto inters u b j e t i va-- equivale a someternos a los dictados de alguna subjetividad ajena (las mañas de la propia las conocemos demasiado de cerca como para que nos convenzan, salvo en casos de perturbación mental). Por eso escribió Antonio Machad o : "No tu verdad :l av e r d ad . Y ven conmigo a buscarla. La t u ya, guárdat e l a " .

sociedad). E s t a actitud, que no renuncia a imitar
" c r e at i vamente" las apariencias de la ciencia, lleva a imposturas como las denunciad a se ne l famoso "asunto Sokal" o, como vimos al comienzo, las de c i e r t a st e r t u l i a st e l ev i s ad a s . Por supuesto, tampoco son mejores los ac adémicos e ideólogos "cient i fistas" que --ignorando la existencia de diferentes campos de la verdad-- pretenden dirimir las cuestiones axiológicas o estéticas aportando como ultima rat i or e s u l t ados obtenidos en el laborat or i o . . . Nuestro conocimiento es limitado e incierto p e r oe x i s t eye sr e l evante para nuestra vida. Como bien señaló Max Horkheimer (en Materialismo y

metafísica), "que no lo sepamos todo no quiere
d e c i r, de ninguna manera, que lo que sabemos es lo inesencial y lo que no sabemos lo esencial". Tan absurdo resulta creer en la omnipotencia de nuestra razón como en la de nuestra ignorancia: absurdo y peligroso. Entre las elecciones de nuest r al i b e r t ad, ninguna tan imprescindible y llena de sentido como la que opta por prefe r i ryb u s c a rl a verdad .

1. --

E la u t o rs er e fi e r e aquí a los seguidores de lo que podríamos denominar aquí escepticismo clásico o fi l o s ó fico que, basado en las enseñanzas de Pirrón de Alejandría, tuvo un resurgimiento en el siglo XV I Id e fendiendo, básicamente, que el conocimiento del mundo estaba fuera del alcance de los seres humanos, por motivos epistemológicos (su relación con la manera de entender el escepticismo en entidades como la que promueve esta publicación es algo lejana, y esperamos trat a r l ae nb r eve en un nuevo número de esta rev i s t a ) .( N o t ad e lE d i t o r )

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Influencia de la luna en los nacimientos en Barcelona
JORDI GALBANY y NÚRIA GARRIGA

L

a Luna, nuestro sat é l i t e nat u r a l ,t i e n eu ng r a ne fe cto sobre la Tierra, siendo la causante de sus mareas y af e ctando la vida de muchos seres vivos, mayoritariamente de vida marina, como por ejemplo crusta l., 2002; táceos (Camargo e Chat t e r j i e ta l. , 1994), corales (Gorbunov & Fa l kowski, 2002) y peces (Di-Natale & Mangano, 19 91; Adam & Elie, 1994; Linkowski, 1996). También se encuentran estudios que hacen r e ferencia a la influencia de la Luna sobre animales no marinos, como puede ser en mamíferos, como los oposums (JulienLaf fe r r i e r e , 1997), o en anfi b i o s , como las ranas tropicales ta l. ,2 0 0 0 ) . (Brooke Pa r i se Otros estudios hac e nr e feren- Figura 1. La Luna, ¿influye en nuestro nacimiento? (A. López Borgoñoz) cia a nuestra especie, como la influencia de la Luna en la incidencia de enfermedades de distinta nat u r a l e z a LA LUNA (Buckley e ta l. , 1993; Milulecky & Va l achova , Y L O S NACIMIENTOS ta l., 2001 ) ,a l t e r a1996; Peters-Engl, 2001; Sok e ciones de la conducta (Owe n e ta l. ,1998) o en el El presente estudio intenta ver sólo si existe parto (Bac ke e ta l. ,1988; Cohen-M a n s fi e l de ta l , . alguna relación entre el momento del parto y la 1989; Tr a p e ta l. ,1989; Ghiandoni e ta l. ,1998; f ase lunar existente en ese momento. Los dat o s Ong e ta l. , 1998; Waldhoer e ta l., 2002). Sin u t i l i z ados han sido cedidos por el Instituto embargo, ningún estudio muestra relaciones de Universitario Dexeus, de Barcelona, y correspone s t a sc o nl a fase lunar, a e xcepción de Ghiandoni den a todos los partos comprendidos entre los e ta l .( 1998) y Sok e ta l. (2001). Éste último fue meses de mayo de 1995 y Septiembre del 2002, r e a l i z ado en un centro médico de Ljubljana con un total de 13.704 casos. (Eslovenia), y en él se muestra una relación entre Se han analizado distintos parámetros, como la aparición de neumotórax espontáneo y el ciclo l ar e l ación de sexo s( s e x r a t i o ), dimorfismo sexual lunar. De todos modos, la muestra es muy reduci- al nivel de talla corporal y peso, así como las difeda y puede llevar a conclusiones erróneas. rencias en las semanas de embarazo según el sexo É s t ee fecto sobre nuestra especie también se del bebé. v er e f l e j ado en las creencias populares de difeAsimismo se ha estudiado la distribución de rentes culturas, con respecto a la ag r i c u l t u r a , los nacimientos a lo largo del año para ver si ganadería, pesca, crecimiento del pelo, conductas seguían algún pat r ó ne s t ac i o n a l y, finalmente, el suicidas u homicidas, o en el momento del parto. análisis de la influencia de la Luna en el momen-

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t od e lp a r t o . Para éste último análisis, solamente se consideraron aquellos partos espontáneos y nat u r a l e s , ya que en estos casos el momento del parto no se ve influenciado por ningún fac t o r externo, como podrían ser cesáreas electiva s ,yl a Luna podría tener su efe c t o . La población analizada presenta una sexr at i o de 105,91 niños por cada 100 niñas, un va l o r normal en nuestra especie (Zeitlin e ta l, 2002). Con respecto al dimorfismo sexual, existen difer e n c i a ss i g n i fi c at i vas para el peso y las semanas de embarazo; siendo los niños de mayor peso al nacer (promedio 3,259 kg) aunque con menos semanas de embarazo (promedio 38,835 semanas), mientras que las niñas nacen con menos peso (promedio 3,140 kg) y con mayor tiempo de embarazo (promedio 38,972 semanas). Por lo que r e s p e c t aal at a l l an oe x i s t e nd i fe r e n c i a ss i g n i fi c at ivas, siendo el promedio total de 49,049 cm. Los nacimientos de la población analizada se d i s t r i b u yen a lo largo del año siguiendo un pat r ó n e s t acional, con un máximo de nacimientos en el mes de mayo y un mínimo en fe b r e r o( fi g u r a2 ) , siendo éste signifi c ativo para el análisis de Edwards con la ji-cuadrado corregida para dos gra2 g . l . ) = 81'387,Pvalor

cuencias de los nacimientos a lo largo del ciclo lunar (p=0'391), siendo éstos equifrecuentes, s e a c u a ls e al a fase de la nuestro sat é l i t e .

En el análisis realizado sobre la influencia de la Luna en los partos analizados, no se observan diferencias significativas entre las frecuencias de los nacimientos a lo largo del ciclo lunar, siendo éstos igualmente frecuentes, sea cual sea la fase de la nuestro satélite.
Este resultado concuerda con la mayoría de estudios existentes en la bibliograf í a ,c o nl aú n i c a e xcepción del estudio realizado por Ghiandoni e t a l ( 1998). Estudiaron un total de 1.248 nac imientos espontáneos a lo largo de tres años, obtenidos del Hospital Civil de Ma r c h e( I t a l i a ) ,e nl o s que se observaba un aumento de los nacimientos el primer y segundo día después de la Luna llena, especialmente en partos múltiples. El resto de estudios no presentaron ningún tipo de asociación entre el momento del parto, la duración del embarazo o la mayo r ac t i v i d ad en salas de maternidad con relac i ó nal a fase lunar ta l,1988; Cohen et al, 1989; Tr a pe ta l, (Bac ke e 1989; Ong e ta l,1998; Waldhoer et al, 2002).

Figura 2. Patrón de estacionalidad anual.

Esta distribución se encuentra presente en muchas poblaciones humanas y es at r i b u i b l ea múltiples factores que pueden ser de carácter ambiental, biológico y sociocultural, por ejemplo l a ac t i v i d ad laboral, disponibilidad d el u z ,d i s t r ibución de las lluvias, temperatura, períodos vac acionales o fe s t i v i d ades religiosas o sociales ta l, 2000; Pascual e ta l, 2002). ( Pa s c u a l e Po rú l t i m o ,e ne la n á l i s i sr e a l i z ado sobre la influencia de la Luna en los partos analizados, un total de 4.324 nacimientos espontáneos, no se observa n d i fe r e n c i a s s i g n i fi c at i va s e n t r e l a s f r e-

El sistema Tierra-Luna. Fotografía captada por la sonda Galileo en diciembre de 1992, cuando ésta última se hallaba a una distancia de 6,2 millones de kilómetros. (NASA) el escéptico (2004) 53

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La ciencia y la guerra
MARCOS PÉREZ

A

pesar de lo que parece, la guerra no es un festejo que comience con el chupinazo de la primera bomba y acabe con la t r ac a fi n a ld el aú l t i m as a l va de mort e r o . La guerra empieza mucho antes, cuando alguien la decide, la p l a n i fi c ayh ace las cuentas de lo que l eva a c o s t a r.También acaba mucho después, porque la gente sigue muriendo durante meses a causa del hambre, la pobreza, la enfermedad y las heridas que causa. Por eso, porque no ha terminado todav í a ,s i g u e siendo necesario hablar de la guerra de Irak, desentrañando por ejemplo el papel que juega la ciencia, y en p a r t i c u l a r l o s avances tecnológicos, e nl a forma en que se hac eys ep r es e n t al ag u e r r a . En los días previos al comienzo de los bombardeos y durante las primeras fases de la guerra, los medios de comunicación se hicieron eco del s o fi s t i c ado arsenal a disposición de las fuerzas angloamericanas. Misiles guiados por láser,av i o n e st e l e d i r i g idos, bombas capac e s d e i n u t i l i z a r aparatos electrónicos, conexión a Internet en el campo de bat a l l ay g af as de visión nocturna de última generación parecían garantizar una guerra rápida, eficaz y sin apenas víctimas civiles. Sin embargo, esa misma tecnología también permitía a los reporteros retransmitir en d i r e c t o l a p r i m i t i va r e a l i d ad d e l a muerte bajo las bombas, dejando en evidencia la naturaleza promocional de aquel despliegue tecnológico. Al f in y al cabo, todo publicista sabe que la ciencia, con su aura de precisión y novedad , ayuda a mejorar la imagen de cualquier producto, ya sea un cosmético, un electrodoméstico o la propia guerra. La versión o ficial que se nos dio de este conflicto reunía los dos argumentos más poderosos de cualquier anuncio: lo

nuev oyl og r atis. Una guerra como nunca antes se había visto. Una guerra sin apenas muertos.

Aunque no es fácil cuantificarlo con exactitud, España dedica al menos el 39% del dinero público disponible para la investigación científica y el desarrollo tecnológico en proyectos militares.
Lo cierto es que desde que nuestros antepasados de la Edad de Bronce comenzaron a fabricar armas de metal, las innovaciones tecnológicas han jugado un papel esencial en la historia de la guerra. El carro de batalla egipcio, las armaduras griegas o la invención de la pólvora son algunos hitos de la tecnología que cambiaron las leye sd el ae s t r at e g i a m i l i t a r. E ne ls i g l o XX ,l o s avances c i e n t í ficos dieron pie al desarrollo de las armas nucleares, cuya enorme capacidad destructiva ha cambiado l an at u r a l e z ad el a sg u e r r a s .E li n fo rme Franck de 1945 reconocía que "el desarrollo de la potencia nuclear constituye una importante contribución al poder tecnológico y militar de los Estados Unidos, pero al mismo tiempo plantea graves problemas económicos y políticos para el futuro del país", y terminaba desaconsejando el empleo de la bomba atómica contra Japón. De hecho, el Proyecto Manhattan en el que cientos de ingenieros y científicos c o l aboraron para desarrollar esta arma puede considerarse uno de los pri-

meros pasos hacia la aparición de la "gran ciencia", carac t e r i z ada por la necesidad de ingentes presupuestos y equipos humanos para la consecución de objetivos científicos tan ambiciosos como viajar a la Luna o desvelar los secretos del genoma humano. Finalmente, este comentario no puede terminar sin hacer una referencia a la importancia que nuestro país concede a la investigación milit a r. Aunque no es fá c i lc u a n t i fi c a r l o con exactitud, España dedica al menos el 39% del dinero público disponible para la investigación cient í fica y el desarrollo tecnológico a proyectos militares. Esta proporción es comparable a la inversión de I n g l aterra (37%) o Francia (25%) y muy superior a la de Alemania (9%) o Japón (4%). La s i t u ación es todav í a más grave si tenemos en cuenta que e ne s t o sp a í s e sl a financiación pública no constituye una parte tan importante del dinero total de la ciencia como en España. Quizá por ello son hoy más necesarias que nunca iniciat i vas como la d el a Fundación por la Paz, con una campaña para denunciar inversiones que "no tienen utilidad s o c i a l , f omentan las guerras y la carrera armamentística y consumen recursos en detrimento de la investigación c i v i l " .

Página web de la Fundación por la Paz / Fundació per la Pau (http://www.fundacioperlapau.org). (Fundación por la Paz)

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La vuelta al mundo en cinco megalitos (V). La cabeza del puma

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la vuelta al mundo en cinco megalitos (V)

La cabeza del puma
JOSÉ LUIS CALVO

"No tenía ninguna duda de que podríamos hacerlo. Nuestros antepasados lo hicieron, así que sabía que también nosotros podríamos hacerlo. El trabajo del ser humano puede lograr cualquier cosa." (David Canal)

C

erca de la ciudad de Cuzco (o Cusco), la antigua capital del Imperio Inca, se levant a l a fortaleza de Sacsahuamán (o Saqsaywaman). La t r adición nos dice que la ciudad fue construida a imagen de un puma. Si en la zona que correspondería a su corazón se edifi c aron diversos templos, su cabeza era la fortaleza de Sacsahuamán sobre el cerro homónimo. El mito inca de la creación nos dice que V i r acocha emergió de las aguas del Titicaca para c a s t i g a r, convirtiendo en rocas, a sus moradores que le habían ofendido. En sustitución de éstos c r e ód i v e r s a s formas de vida, entre ellos Manco Capac y sus tres hermanos que se dirigieron por túneles subterráneos hasta Cuzco. Allí estallaron discordias entre ellos que concluyeron con la muerte, también convertidos en piedra, de los hermanos y la proclamación de Manco Capac como primer Inca. Los restos de su familia se r adas. Aya consideraron huacas o piedras sag Auca, el tercer hermano, se convirtió en Cuzco Huaca y fue considerado como protector de esta ciudad . No es de extrañar que para este pueblo, la piedra fuera algo muy importante. El ser humano podía convertirse en roca y ésta en aquél como se n a r r ae nl al eyenda del Inca Pachacutec, que rezó a los dioses y obtuvo la gracia de que un montón de piedras se metamorfoseara en un ejército que derrotó a sus enemigos. Rocas y hombres compartían el mismo espíritu al que se ofrecían sac r if i c i o sys e adoraba. Quizás ésta sea la razón de la perfección alcanzada en su trabajo y que marav i l l óal o sc o nquistadores españoles que no dudaron en considerar a Sacsahuamán como una de las marav i l l a s del mundo. Por desgrac i a ,e s t a admiración no les impidió emplear la fortaleza como cantera, ocasionando la pérdida de numerosos elementos, lo que hace que se nos planteen dudas sobre qué y cómo fue Sacsahuamán.

Existieron almacenes, una gran explanad a ,a l menos dos torres, un templo... pero lo que hoy s e conoce como La Muralla, tres muros en zigzag de unos cuatrocientos metros de longitud, posiblemente no sea tal salvo con un signifi c ado simbólico. Probablemente Sacsahuamán no fue nunca una fortaleza sino un centro de culto. Es en esta s o t e r i s t a s. construcción en la que se centran los e Alguno de los bloques empleados tienen hasta cinco metros de altura y su peso sobrepasa las 120 toneladas. Además, están ensamblados con c a s it o t a lp e r fección, pese a que no se empleara ningún tipo de cemento para rellenar las junturas.

Antes de dar pábulo a las acostumbradas teorías de civilizaciones perdidas o extraterrestres en la antigüedad, hay una serie de puntualizaciones que deben quedar claras: las historias recogidas por los cronistas españoles y por el inca Garcilaso aseguran que estas construcciones
Esto explica, en parte, af irmaciones como la d eJ av i e rS i e r r a :" Terminan preguntándose seriamente qué clase de tecnología se empleó para c o r t a r, t r a n s p o r t a r, encajar y moldear --a veces con precisión de cirujano-- piedras de materiales muy duros en tamaños no pocas veces ciclópeos."1 Sin embargo, antes de dar pábulo a las acostumbrad a s t e o r í a s d e c i v i l i z aciones perdidas o e x t r aterrestres en la antigüedad ,h ay una serie de puntualizaciones que deben quedar claras: las historias recogidas por los cronistas españoles y por el inca Garcilaso aseguran que estas construcciones tienen un origen y fecha muy determinad o s . Fue Pachacuti el que ordenó su erección en el s i g l o XV d. de C. La construcción se prolongó durante, al menos, cincuenta años y trabajaron en ellas 20.000 hombres, cuat r om i le x t r ayendo y puliendo las piedras, seis mil transportándolas con la ayuda de cuerdas vegetales y de cuero, y el resto en diversos cometidos, como la exc avación d e fosos y la obtención de mad e r a .
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la vuelta al mundo en cinco megalitos (V)
Que los incas no habían olvidad ol a forma de realizar este trabajo cuando llegaron los español e se ne ls i g l o XVI, quedó demostrado cuando desmontaron y condujeron a la vecina Cuzco grandes piedras de Sacsahuamán para su empleo en la Catedral de los conquistadores, causando una admiración que fue consignada en las crónicas contemporáneas. Sin embargo ¿el transporte de un bloque con un peso de 120 toneladas por los empinados senderos de los Andes peruanos es técnicamente posible? Aquí debemos hacer una ac l a r ac i ó n , aunque se diga frecuentemente que las rocas de La Muralla son andesitas procedentes de la cantera de Rumiqolqa, a 35 kilómetros de Cuzco, eso no es exac t o . La andesita se empleó en Sacsahuamán, pero no en La Muralla, que está r e a l i z ada en caliza que puede obtenerse en el mismo cerro.

Una puerta de La Muralla. (Cortesía del autor)

Aunque se diga frecuentemente que las rocas de La Muralla son andesitas procedentes de la cantera de Rumiqolqa, a 35 kilómetros de Cuzco, eso no es exacto. La andesita se empleó en Sacsahuamán, pero no en La Muralla, que está realizada en caliza que puede obtenerse en el mismo cerro.

Vista general de La Muralla de Sacsahuamán. (Cortesía del autor) 70 (2004) el escéptico

Aún así habrá que hablar de las canteras incaicas. Se han estudiad o d o s d e e l l a s , l a c i t ada Rumiqolqa y Kachiqhata, a veces llamada Ollantaytambo por ser ésta la población importante más próxima. En ambas se han encontrado l o sm i s m o sú t i l e s ,m a r t i l l o sl í t i c o s ,d e forma ovoide y con pesos que van desde los diez kilos hasta menos de uno, elaborados con rocas con un alto contenido férrico, percutores de basalto y epidorita a los que se pueden sumar palancas y cinceles de bronce encontrados en otros yacimientos como Machu Picchu. En ambas quedaron abandonados bloques sin utilizar, más de 250 en Rumiqolqa, con las señales de impacto de los m a r t i l l o sl í t i c o s . Los mecanismos de transporte han dejado sus huellas en Kachiqhata, una rampa artifi c i a la s í como bloques que muestran las señales (estrías longitudinales y pulido sólo en la base más ancha) producidas por su arrastre. En Sacsahuamán se han encontrado piedras redondeadas que posiblemente fueran empleadas como elementos deslizantes. el at e l evisión pública El programa Nova, d e s t adounidense, realizó una prueba en Kachiqhat a . C o n l a ayuda de la población de Ollantaytambo movieron uno de los bloques abandonados por una pendiente de ocho grados de inclinación. El medio empleado fue el simple arrastre con cuerdas. No obstante, el mayor misterio de las construcciones incas es la perfección con la que se ensamblan los sillares, a veces de formas extrañas como la piedra de doce ángulos en Cuzco. A descifrarlo ha dedicado sus esfuerzos el suizo JeanPierre Protzen. Después de observar las marcas en las piedras y las herramientas abandonadas en las canteras, pudo reconstruir el procedimiento. Para desbas-

la vuelta al mundo en cinco megalitos (V)
tarlas, se empleaban los martillos más pesados haciéndolos girar en el último momento para que el golpe fuera oblicuo. Los bordes se suavizaban con un martillo más pequeño. El procedimiento se repetía en cada una de las caras. Para situarlas, una vez dispuesto un sillar, s e tallaba en su cara superior la junta de ensamblaje, se colocaba sobre él un nuev os i l l a rys ep e r fi laba el borde requerido que era tallado mediante el mismo procedimiento. En sus demostraciones públicas, Protzen ha obtenido resultados tan buenos como los de los incas en tan sólo noventa minutos. Con una práctica frecuente ese tiempo se ac o r t a r í a . Además, las huellas de la talla (más fuertes en el centro de la cara de los sillares que en sus bordes) son idénticas a las que presentan los reales, además de que las crónicas aseguran que eran necesarios va r i o s intentos para encajar las piedras, una descripción p e r fectamente aplicable a esta técnica. Aún así, el propio Protzen reconoce que su procedimiento es inviable en aparejos ciclópeos. E s t ad i fi c u l t ad ha sido resuelta por Vincent Le e mediante el uso de una especie de sencillo pant ó g r af or e a l i z ado con cuerdas, madera y una plom ada. Una vez dispuesto un bloque megalítico se recorrería su borde con un palo. Otro, comunicado con éste, iría dibujando el perfi le nl ap i e d r aa encajar. D e s p u é s ,e lt r a b a j os el i m i t a r í aat a l l a rl a silueta señalada y a colocar e ls i l l a re ns ul u g a r. También Lee ha realizado demostraciones de la v i a b i l i d ad d ee s t at é c n i c a . Soluciones sencillas que no merman la genial i d ad de sus descubridores, los miembros del Tawantinsuyo, el Imperio Inca. nico, el Líbano bajo el Imperio Romano y el florecimiento de Rapa Nui. Las construcciones que los escritores esoteristas pregonan como imposibles se han demostrad o factibles. Arqueólogos, arquitectos, canteros... han dedicado sus esfuerzos a reproducir con éxito las técnicas empleadas por nuestros antepas ados. Lejos de disminuir nuestro aprecio por e l l a s , s u r e a l i z ación humana las enaltece. Son f r u t on od ec i v i l i z aciones at l a n t e soe x t r at e r r e s t r e s que emplearan láseres y elevadores antigrav i t at orios, sino de hombres que se enfrentaron a los problemas armados de su ingenio y su capacidad de trabajo y sufrimiento. H oy , cuando son sólo polvo anónimo, siguen, e nc i e r t a forma, viviendo en sus obras que nos hablan de aquellos que las erigieron. A nosotros nos corresponde escuchar sus palabras.

La célebre "Piedra de doce ángulos" que forma parte de un muro situado en una calle de Cuzco. Apréciense los salientes de los sillares para facilitar su manejo. (H. Plenge)

1. --

NOTA S i e r r a ,J . : En busca de la Edad de Oro. Círculo de Lectores. Barcelona, 2000.

BIBLIOGRAFÍA
S c a r r e , C h . : Las setenta maravillas del mundo antiguo.Los grandes monumentos y cómo se aducción de J. González construyeron. Tr Batlle y C. Rodríguez Castillo. Círculo de Lectores. China, 2001.

Detalle de los muros. (Cortesía del autor)

CONCLUSIÓN
Hemos concluido un largo viaje. Desde la Europa del V milenio a. de C. hasta la Suramérica d e ls i g l o XV d. de C., pasando por el Egipto fa r aó-

WEBGRAFÍA
NOVA. Secrets of Lost Empires: Inca. E n : http://www.pbs.org/wgbh/nova/transcripts/2404inca.html
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Pseudociencia en la prensa

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PRIMER CONTACTO
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primer contacto
Los organizadores confiamos en que este curso cuente con nuevas ediciones en el futuro, de modo que se consolide como una oferta única por su amplitud y enfoque en nuestro país, con la participación de entidades que como ARP-SAPC tienen entre sus objetivos la potenciación de la divulgac i ó n c i e n t í fi c ayl ac r í t i c ar ac i o n a l a l o s mal denominados "enigmas de la ciencia" y otras creencias populares.
Inés Rodríguez Hidalgo y Ricardo Campo Pérez

¡A nosotros, que ya somos gatos viejos, con ésas!
Como siempre, los diarios están llenos de fa lsedades, ¿quién lo ignora en estos días ac i agos que nos ha tocado vivir? El dinero escéptico, f inanciado por la CIA y el FBI, aflora por doquier y sólo las mentes preparadas que realmente estamos informad o s , g r acias a pasarnos horas en inmundos lavabos públicos de aeropuertos (entre m ac a r r a s ,p r oxenetas --que nos han hecho más de una proposición sonrojante-- y agentes de la CIA que se niegan, entre risitas --nunca sabemos por qué-- a facilitarnos ninguno de sus datos personales ni a mostrarnos ninguna prueba de lo que dicen), en vez de hacer el absurdo de ir a comprobar las cosas y resolverlas basándonos en los datos que nos suministra la realidad y lo que vemos (¿hay algo más falso que la realidad? Ya l o d ijo Heisenberg, o Demócrito, o un cuñado suyo , que ahora no me acuerdo).

P u e sb i e n ,e lo t r od í al e íq u ee la r t i s t a Fr e d e r i c Perers, a pocos kilómetros de Cardona (Lleida), a f inales de agosto del año pasado, había escrito s o b r e l a t i e r r a c u l t i vable del Pla de Bergús la palabra `Sempervivens', de 25 metros de largo por cien de ancho, con la tipografía Swiss721,r e al i z ada mediante un arado de cinco discos. Pero, ¡a quién quieren engañar? Está claro que no a nosotros (bueno, supongo), que tras los dibujos de Nazca y los círculos campestres ingleses sabemos que eso sólo puede ser obra de gigantes o alienígenas, aunque los granjeros británicos se empecinen una y otra vez en decir que han sido ellos. No hemos hecho caso a los campesinos del Reino Unido, ¿y le vamos a hac e r caso a un artistilla que reclama para sí la gloria de un diseño marciano? No y mil veces no, por pruebas y pruebas que el contumaz artífice pueda llegar a proponernos. N ada nos puede llegar a servir más que esas misteriosas llamadas a medianoche, que nadie sabe de dónde vienen, o que esos sueños que se meten en nuestra cabeza cuando hemos tomado, quizás en exceso, el néctar de Baco, no por honrar a tan i l u s t r ed e i d ad ,s i n op a r a fac i l i t a r n o se lc o n t ac t o con inteligencias superiores a la humana y mejor adentrarnos, guiados por ellos, en los saberes ignotos que pueblan este mundo y que sólo nosotros, con nuestra pericia especial ac r e d i t ad a , somos capaces de acometer. Un artista ¡ja! ¿Qué dirán la próxima vez?
Alfonso López Borgoñoz

E

c i e n t í fi c o y, en consecuencia, la difusión de temas pseudocientífi c o s . -- Los intereses del mercado suponen una perturbación para difundir el conocimiento y contribuyen al sensacionalismo de la noticia c i e n t í fica. De este modo, su papel format i v os e convierte a veces en deformac i ó n . l periodista brasileño Valdir Pereira -- Las áreas de medicina y salud son las más Gomes ha realizado un trabajo sobre propicias para perturbar al público, debido a Ciência e pseudociência na midia s u r e l ación directa con la calidad de vida de la [Ciencia y pseudociencias en los medios], para poblac i ó n . su conclusión del programa de postg r adua-- Como consecuencia, la divulgac i ó nye l ción en Comunicación Social de la a n á l i s i s d e i n formaciones de esta naturaleza Universidad Metodista de Sao Pa u l o( B r a s i l ) . S et r at ad eu na n á l i s i sd el a s fa l s a sc i e n c i a s pueden producir confusión cuando se aboro . desde el periodismo científi c o ,ap a r t i rd el o s dan de modo inadecuad -- Los temas situados en la frontera tenue debates en el área de la llamada medicina a l t e r n at i va, que generaron amplia discusión en entre ciencia y pseudociencia, como las medii vas, tienen consecuencias para la e ld i a r i o Correio Popular de Campinas (Estado cinas alternat sociedad, principalmente cuando los medios de Sao Paulo, Brasil). El tema debat i d oe r al a no ofrecen análisis seguros y completos. homeopat í a . -- En esta perspectiva , l a d e s i n formación del Entre las conclusiones del trabajo, destac apúblico resulta más grave, como, por ejemplo, mos las siguientes: -- El periodista, en general, no tiene sufi - en el caso de la homeopatía, reconocida como cientemente clara la importancia de su papel especialidad médica por la Asociación Médica Brasileña desde 1980. s o c i a le nl a formación de la opinión pública. -- Lafalta de preparación de los profe s i oManuel Calvo Hernando nales de los medios provoca el analfabetismo Premio Mario Bohoslavsky 2003

Pseudociencia en la prensa

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Ren internacional escéptica

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RED INTERNACIONAL ESCÉPTICA Arturo Bosque
EUROPA European Council of Skeptical Organizations (ECSO). Presidente: Amardeo Sarma. Arheilger Weg 11, 64380 Rossdorf --Alemania--. Fa x : +49 6154 695022. Tel.: +49 6154 695023. Correo-e: [email protected]. W eb: www.ecso.org. A L E M A N I A : Gesellschaft zur wissenschaftlichen Untersuchung von Parawissenschaften e.V. (GWUP). Presidente: Amardeo Sarma. Arheilger W eg 11, 64380 Rossdorf.Tel.: +49-6154695021.Fax: +496154695022. Correo-e.: [email protected]. Web: www.gwup.org. BÉLGICA: Comité Belge pour l'Investigation Scientifique des Phénomènes Réputés Paranormaux (Committee Para). Presidente: Jean Dommanget. Ob-servatoire Royal de Belgique. Avenue Circulaire 3. B1180 Bruxe l l e s . Tel.: +32 (0)2 373 02 41.Fax.: +32 2(0)2 374 98 22. Correo-e: omer. n [email protected]. Web: www.comitepara.be. SKEPP. Presidente: Prof. D r. Gustaaf C. Cornelis. Ac ademisch Centrum voor Huisartsgeneeskunde, Laarbeeklaan 103. B1090 Brussel. Tel.: 32-2477 43 11.Fax:32-2-4774301. Correo-e: [email protected] We b . : www. s kepp.be/ ESTONIA: contacto: Indrek Rohtmets. Horisont.Laulupeo 2/Tartu mnt. 63, Tallinn 10115. Correo-e: [email protected]. e e FINLANDIA: Skepsis. Contacto: Jukka Häkkinen. Secretaría: Veikko Joutsenlahti. Dirección: Roihuvuorentie 30 A 96, 00820 Helsinki. Te l . : +358 9 786 079. Web: www. s ke p s i s . fi. Correo-e: [email protected] p s i s . fi FRANCIA: Cercle Zététique. Contacto: Paul-Eric Blanrue. Correo-e: [email protected]. Tel .: 06 62 23 38 91. Web: www.zetetique.ldh.org/ Comite Francais pour I'Etude des Phenomenes Paranormaux (CFEPP). Claude Benski. Secretario General: Merlin Gerin. RGE/A2 38050 Grenoble Cedex. Union Rationaliste. Presidente: Jean-Pierre Kahane. 14, Rue de l'Ecole Polytech-nique. 75005 París. Correo-e: [email protected]. W eb: perso.wanadoo.fr/union-rationaliste. Laboratoire de Zététìque. Université de Nice-Sophia Antipolis. Director: Henri Broch. Dirección: Faculté des Sciences, Parc Valrose, 06108 Nice cedex 2, France. Correoe: [email protected]. Web: www.unice.fr/zetetique. H U N G R Í A : Hungarian Skeptics. Gyula Bencze. Termeszet Vilaga. PO Box 25. Budapest 8, 1444. Fax: 011-361118 7506. IRLANDA: Irish Skeptics. Contacto: Peter O'Hara. St. Jose-ph's Hospital, Limerick. ITALIA: Comitato Italiano per il Controllo delle Afferma-zioni sul Paranormale (CICAP). Contacto: Massimo Polidoro. CICAP Casella postale 1117 - 35100 Padova . Fax: 0426-22013 - e-mail: [email protected].. We b : www.cicap.org/root/cicap.htm N O R U E G A : Skepsis. St Olav s g t. 27, N-0166, Oslo. We b : www. s kepsis.no. Correo-e: [email protected]. POLONIA: Biuletyn Sceptyczny, Contacto: Adama Pietrasiewicza. Correo-e: [email protected]: www.amsoft.com.pl/bs/index.html PAÍSES BAJOS: Stichting Skepsis. Secretario: Rob Nanninga. Postbus 2657, 3500 GR Utrecht.Tel.: 050-3129893. Correo-e: [email protected]. W eb: www. s ke p s i s . n l . PORTUGAL: CEPO; Contacto: Ludwig Krippahl, Praceta Pero Escobar, N 2 R/c Dto 2675-599 Odivelas Portugal. Correo-e: [email protected] o . p t. Web: www.cepo.interacesso.pt/ R E I N O U N I D O : Associat i o n for Skeptical Enquiry (ASKE), P.O. Box 5994 Ripley DE5 3XL. Fax.: +44 114 221 7319. Correo-e.: [email protected]. Web: www. a s ke.org.uk. The Skeptical Inquirer: Representante: Michael J. Hutchinson. 10 Crescent View.Loughton. Essex 1G10 4PZ. Correo-e.: [email protected]. `The Skeptic Magazine: Editores: Toby Howard y Steve Donnelly. PO Box 475. Manchester M60 2TH. Correo-e.: [email protected] . u k . REPÚBLICA CHECA: Czech Club of Skeptics. Presidente: Vaera Nosková. Ustudánky 18. CZ17000 Praha 7.Tel.: +420 2 66052660. Fax: +420 2 86585443 (attn. J. Grygar). Correo.e: [email protected]. We b : www. s i s y fo s . c z . RUSIA: Zdravyi Smysl. Contac t o : Valery A. Kuvakin. No-vatorov 18-2-2. M oscú 1174 21. SUECIA: Vetenskap och Folkbildning. Dirección: Sigbladh Administration, Box 10022. 181 10 Lidingö. Secretario: Hanno Essén. Tel.:08-612 41 28. Correo-e.: [email protected]. UCRANIA: Perspective. Director: Oleg G. Bakhtiarov. 3-B Khmelnitskogo St. 252001. K i ev . RESTO DEL MUNDO ARGENTINA: Contactos: Enrique Marquez, correo-e, s [email protected]; Alejandro Borgo, correo-e, [email protected]. Dirección: Jose Marti 35, Dto C, (1406) Buenos Aires Argentina AUSTRALIA: Nacional: Australian Skeptics. Web: www. s keptics.com.au. Ejecutivo: Barry Williams. PO Box 268. Roseville, NSW 2069. Te l . : 61-

2-94172071.Fax: 61-2-94177930. Correo-e.: [email protected]. Regionales: Canberra: PO Box 555. Civic Square ACT 2608. Correo-e: [email protected]. Hunter Va l l ey Region: (Newcastle). PO Box 166. W aratah. NSW 2298. Correo-e: [email protected]. Northern Terri-tory: PO Box 809. Sanderson. NT 0812. Correo-e: [email protected]. Queensland: PO Box 6454. Fa i r field Gardens. QLD 4103. Correo-e: [email protected]. South Australia: Correo-e: [email protected]. Victoria: PO Box 5166AA. Mel-bourne. VIC 3001. Correo-e: [email protected]. Western Australia. Correo-e: [email protected]. New South Wales: Correo-e : [email protected]. Victoria (Gold Fields): Correo-e: [email protected]. Victoria (Borderline): Correo-e: [email protected] .Tasmania: Correo-e: [email protected] . Albury/Wodonga: Correo-e: [email protected]. BRASIL: Opçao Racional. Luis Gutman. Rua Santa Clara, 431. Bloco 5, Apt. 803. Copacabana - Río de Janeiro 22041010. Tel.: 55-215482476. Correo-e: [email protected]. We b . : www.geocities.com/CapeCanaveral/2664. CANADÁ: Alberta Skeptics: Secretaria: Heidi Lloyd-Price. PO Box 5571. S t ation A. Calgary, Alberta. T2H 1X9. Correo-e: [email protected]. Web: abskeptic.htmlplanet.com/index.htm. Bri-tish Columbia Skeptics: Contacto: Lee Mo l l e r. Correo-e: l[email protected]. Web: seercom.com/bcs. Manitoba Skeptics: Presidente: John Toews. PO Box 92. S t. Vital. Winnipeg. Manitoba. MB R2M 4A5. Ontario Ske p t i c s : Presidente: Eric McMillan. Correo-e: [email protected]. P.O. Box 53003, 10 Royal Orchard Blvd., Thornhill, ON -- Canada -- L3T 7R9. W eb: www. s keptics.ca. Sceptiques du Quebec: Correo-e: [email protected]. Web: www.sceptiques.qc.ca. C O L O M B I A : EC (Escépticos Colombia). Contacto: David Galeano. Urbanización Cerros del Escorial, calle 51, nº 82-190, Bloque 1, Apartamento 521. Medellín. Correo-e: [email protected]. W eb: www.geocities.com/escepticoscolombia. C O R E A : Korea PseudoScience Awareness. Contacto: Dr. Gun-Il Kang, Director,18 711 Bukahyun-dong, Sudaemun-ku, Seoul 120-190, r, We b : Korea. Tel.: 02/393-2734 Correo-e: [email protected]. k www. kopsa.or. k r. COSTA RICA: IPPEC-CR. Correo-e: [email protected]. Contac t o : Víctor Quirós Vargas. Correo-e: [email protected]. Web: www.geocities.com/ippeccr/principal.htm. CHINA: China Associat i o n for Science and Technology. Contacto: Shen Zhenyu. Research Center - cast. po Box 8113. Beijing. Correo-e: [email protected]. Web: www. c a s t.org.cn/english/index.html Chinese Skeptics Circle. Contacto: Wu Xianghong. PO Box 4-doctor. Renmin Univ. de China, Beijing 100872. Hong Kong Skeptics. Contac t o : Rebecca Bradley. PO Box 1010. Shatin Central Post Off ice. Shatin, NT. E S T A D O S U N I D O S : Nacionales: Committee for the Scientifi c Investigation of Claims of the Paranormal (CSICOP). Presidente: Paul l . : 716-636-1425. Kurtz. PO Box 703. Amherst. NY 14226-0703. Te Fax: 716-636-1733. Correo-e.: info©csicop.org. Skeptics Society. D i r e ctor: Michael Shermer.P.O. Box 338. Altadena, CA 910 01.T l f : 626.794.3119 Fax: 626.794.13 01. Correo-e.: [email protected]. W eb: www. s keptic.com. Estatales/Regionales: Alabama Skeptics. Emory Kimbrough, 3550 W atermelon Road. Apt. 28A. Northport. AL 35476. Tel.: 2057592624. Tucson Skeptics Inc. Presidente: Ja-mes McGaha. 7049 E. Tangue Verde Road. Suite 370, Tucson. AZ 85715. Phoenix Ske p t i c s . Presidente: Mi-chae lS t ackpole. PO Box 60333. Phoenix. AZ 85082. Bay Area Skeptics. Secretaria: Wilma Russell. 17723 Buti Park Court. Castro Va l l ey.CA 94546. East Bay Skeptics Society. Presidente: Daniel Sabsay. PO Box 20989. Oakland. CA 94620. Te l . : 510-4200702. Sacramento Skeptics Society.Terrv Sandbek. 3550 Wat t Ave-nue, Suite #3. Sacramento. CA 95821.Te l . : 916-4883772. Correo-e.: [email protected]. San Diego Associat i o n for Rational Inquiry : 619-233(SDARI). 945 Fourth Avenue. San Diego. CA 92101.Te l . 1888. Fax: 619-696-9476. Correo-e.: [email protected]. Rocky M ountain Skeptics. Presidente: Bela Scheiber. PO Box 72 77. Boulder. CO 80306. Tel.: 303-444-5368. Correo-e.: [email protected]. New England Skeptical Society . P.O. Box 185526, Hamden, CT 06518 5526. National Capital Area Skeptic. Con-tacto: D.W. Denman. 8006 Va l l ey Street. Silver Spring. MD 20910. Tampa Bay Skeptics. Contac t o : Gary Posner. , 5 319 Archstone Dr. #102, Tampa, FL 33634.Te l . : 813 584-0603. Georgia Skeptics. Presidente: Becky Long. 2277 Winding W oods Dr.Tuc-ke r. GA 30084. Midwest Committee for Rational Inquir y. Presidente: Danielle Kaf ka. PO Box 2792. Des Plai-nes. IL 600172 792. Rational Examination Association of Lincoln Land (REALL). Presidente: David Bloom-berg. PO Box 20302. Springfield. IL 62708. Te l . : 217-525-7554. Indiana Skeptics. Presidente: Robert Craig. 5401 Hedgerow Drive. Indianapolis. IN 46226. Ken-tucky Association of Science Educators and Skeptics (KASES). Presidente: Robert A. Bake r. 3495 Castleton Way North. Lexington. KY 40502. Baton Rouge Proponents of Rational Inquiry and Scientific Methods (BR-PRISM). Director: Dick Schroth. 425 Carriage Way. B aton Rouge. LA 70808-

4828. Tel.: 504-766-4747. S keptical Inquirers of New England. Contacto: Lau-rence Moss, Ho & Moss. 72 Kneeland St. Boston 02111. ord Road . GreatLakes Skeptics. Contacto: Carol Lynn. 1264 Bed-f Grosse Pointe Park. MI 84230-1116. Minnesota Skeptics. Contac t o : Robert W. McCoy. 549 Turnpike Road. Golden Va l l ey, MN 55416 .S t. Kloud ESP Teaching Investigation Committee (SKEPTIC). Coor-dinador: Jerry Mertens. Ps ychology Department.S t. Cloud State University.S t. Cloud. MN 56301. Kansas City Committee for Skeptical Inquiry. Presidente: Verle Muhrer. 2658 East 7th. Kansas City. MO 64124. Gate-way Skeptics. Presidente: Steve Best. 6943 Amherst Avenue. University City. MO 63130. Montana Rationalists and Skeptics Network . Correo-e.: [email protected]. Skeptics Resource Center. Contac t o : J.J. Kane. 89 Glengarry Dr. S t r atham. NH 03885. Tel.: 603-778-6873 . New Mexicans for Science & eReason. Presidente: John Geohegan. 450 M ontclaire SE. Albuquerque. NM 87108; John Small-wood. 320 Artist Road. Santa Fe. NM 875 01.Tel.: 505-988-2800. Inquiring Skeptics of Upper New York (ISUNY). Contacto: Michael Sofka. 8 Providence St. Albany. NY 12203. Te l . : 518-4371750. New York Area Skeptics (NYASk). Contacto: Wayne Ty t e l l . 159 Mel-rose Avenue. E. Massapequa. NY 11758. Te l . : 516-798-6902. Western New York Skeptics. Presidente: Tim Madigan. 3965 Rensch Road. Buffalo. NY 14228. Carolina Skeptics, Contacto: Eric Carlson, Physics Department, Wake Forest University, Winston-Salem, NC 27109. Correo-e: [email protected], Tlf. : (336) 758-4994. South Shore Skeptics. PO Box 5083. Cleveland. Ohio 44101. Contacto: Page Stephens. 4534 Grayton Road. Cleve-land. Ohio 44135. Te l . : 216-676-4859. Correo-e.: [email protected]. Associat i o n for Rational Thought (Cincinnati Area). Roy Auerbac h . Correo-e.: [email protected]. Oregonians for Rat i o n a l i t y. Se-cretario: John Reese. 7555 Spring Va l l ey Road NW. Sa-lem. OR 97304. Tel.: 503364-6676. Correo-e.: [email protected]. Paranormal Investigat i n g Committee of Pittsburgh (PICP). Presidente: Richard Busch. 8209 Thompson Run Road. Pittsburgh. PA 15237.Te l . : 412-366-4663. Philadelphia Associat i o n for Critical Thin-king (PhACT). Presidente: Bob Glickman. PO Box 219 70. Philadelphia. PA 19124. Te l . : 215-5334677. R ationalists of East Tennessee Presidente: Dave Buck. Correo-e.: [email protected]. Houston Asso-ciat i o n for Scientific thinking (HAST ) . Contacto: Darrell Kachilla. PO Box 541314. Houston. TX 77254. North Te xas Skeptics. Presidente: Curtis Severns ([email protected]). PO Box 111794. Carrollton. TX 75 0111794. Email: [email protected] The Society for Sensible Explanations. Secretario: Tad Cook. PO Box 45792. Seattle. WA 9 8145-0792. Correo-e.: [email protected]. INDIA: Indian Skeptics: Presidente: B. Premanand. 10 Chettipalaya m Road . Podanur 641-023 Coimbatore Tamil Nadu. Web: www.indians keptic.org/html/index.html. Correo-e: [email protected]. Indian Rationalist Association: Contacto: Sanal Edamaruku. 779, Pocke t5 , M ayur Vihar 1. New Delhi 110091. Maharashtra Superstition I r r adication Committee: Contacto: Naredra. Dabholka r,155 Sadashiv Peth, Satara-415 001. Dravidar Kazhagam. Secretario: K. Vee-ramnani. Pe r i yar Thidal, 50. EVK Sampath Road, Madras-600007.Tamil Nadu. INDONESIA: Indonesian Skeptics Society. We b : www.geocities.com/Area51/Dunes/5591. Correo-e: s [email protected]. ISRAEL: I s r ael Skeptics Society: Presidente: Philip Marmaros. PO Box 8434. Jerusalén. Fax: 972-2-5670694. Correo-e.: [email protected]. Web: solonet.hypermart.net/skeptics.htm. JAPÓN: Japan Skeptics: Presidente: Jun Jugaku. Business Center fo r Ac ademic Societies Japan. 16-9 Hon-komagome 5-chome. Bunkyo-Ku . Tokyo 113. Correo-e: [email protected] . ac . j p KAZAJASTÁN: Kazakhastan Commission for Investiga-tion of Anomalous Phenomena (KCIAP). Contacto: Sergey E fimov. Astrophysical Institute. Kamenskoye Plato. Alma-Ata 480068. Kazakhstan. Correo-e: [email protected] i . ac adem.alma-at a . s u M É X I C O : Sociedad Mexicana para la Investigación Escép-tica (SOMIE). Presidente: Mario Méndez-Acosta. Apar-tado Postal 19-546. M éxico 03900, DF. NUEVA ZELANDA: New Zealand Skeptics. Presidente: Vicki Hyde. Fa x : +64-3-384-5138. PO Box 29-492, Christchurch, New Zealand. . Correo-e.: [email protected]. Web: skeptics.org.nz PERU: CIPSI-PERU. Te l . : 511-9215 741. Director: Lic. Abraham Pa zy Miño. Correo-e.: [email protected]. Web: www.geocities.com/cipsiperu/indice.htm. PUERTO RICO: Sociedad de Escépticos de Puerto Rico. Correo-e: [email protected] W eb.: www.escepticospr.com. SUDÁFRICA: Associat i o n for the Rational Investigation of the Paranormal (ARIP). Secretaria: Marian Laserson. 4 Wales St. Sandringham 2192. SOCRATES. Contacto: Leon Retief. 3 Hoheizen Crescent, Hoheizen, Bellville 7530. Correo-e.: [email protected]. T A I W Á N : Contacto: Tim Holmes. PO Box 195, Tanzu. V E N E Z U E L A : Asociación Racional Escéptica de Venezuela. Correo-e: t. Web: www.geocities.com/escepticosvenezuela. [email protected]. n e

el escéptico (2004) 83

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Sobre la existencia de vida inteligente en el cosmos: El debate histórico entre Ernst Mayr y Carl Sagan

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Sobre la existencia de vida inteligente en el cosmos: El debate histórico entre Ernst Mayr y Carl Sagan
ALBERTO GONZÁLEZ FAIRÉN y FRANCISCO ANGUITA

En el año 2000, el libro Rare Earth retomaba el viejo debate sobre la pluralidad de la vida inteligente en el Universo. Sin embargo, cinco años antes, Ernst Mayr y Carl Sagan habían profundizado ya en las raíces científicas del problema desde puntos de vista diametralmente opuestos, en un debate que permanece como un clásico en los anales de la gran ciencia popular moderna.

e e l Homo sapiens el último primat que ha evolucionado sobre la Tierra.

La vida de tipo microbiano es muy común en el Universo, tal vez más común de lo que soñaron Frank Drake y Carl Sagan". Esta a s ev e r ación se recoge en el prólogo (i g .1 ) ,p u b l i c ad e ll i b r o Rare Earth1 f do en el año 2000 por el paleontólogo Peter Ward y el planetólogo Donald Brownlee, profesores de la Universidad de Washington (EE.UU.), que ha vuelto a poner de actualidad el debate sobre la posibil i d ad de vida inteligente en el Cosmos. Los autores abundaron en

"

Figura 1. ­ El libro de Ward y Brownlee. En él, se replantea el exotismo de nuestro lugar en el Cosmos: la Vía Láctea, el Sol y la Tierra deben ser, respectivamente, una galaxia, una estrella y un planeta realmente singulares. (Cortesía de los autores). 46 (2004) el escéptico

el tema durante el año 2001 por medio de dos artículos: uno en la p r e s t i g i o s ar ev i s t ap l a n e t a r i a Icarus2 yo t r o ,q u el l eva e le x p r e s i v ot í t u l o "El Universo hostil", en S c i e n t i f i c American3. Basándose en argumentos astronómicos, geológicos y biológicos, d e fendían la universalidad de la vida microbiana, pero consideraban un e xotismo particular de la Tierra las organizaciones complejas de tipo animal; y mucho más aún la inteligencia. Es muy posible que la tecnología futura (de un futuro quizás inminente) permita la resolución de esta duda fundamental; pero en el momento presente, esta polémica recuerda demasiad o a l a s q u e , a l menos desde el Renacimiento, se han mantenido sobre la unicidad o pluralidad de seres inteligentes en el Universo. No podemos olvidar que una opinión demasiado avanzada sobre este tema, además de sus af i rm aciones sobre cuestiones religios a s , l l evó a la hoguera a Giordano Bruno. Sin embargo, el heliocentrismo y el antropocentrismo fueron superados hace tiempo por los primeros arquitectos de la ciencia moderna, Copérnico y Darwin. Desde entonces, sabemos que el Sol es sólo una estrella entre billones, y

Ernst Mayr (S. Haschen)

Este repaso histórico nos sirve para fi jar posiciones ideológicas aproximad a s : t r adicionalmente, los progresistas han sido partidarios de la multiplicidad d es e r e si n t e l i g e n t e s , yl o s conservadores de su carácter único, lo que encaja con el carácter utópico o realista de una y otra postura. En 1995, dos gigantes de la ciencia, el zoólogo Ernst May rye l planetólogo Carl Sagan sostuvieron, en las páginas de Bioastronomy News, el boletín de astrobiología de la Sociedad Planetaria, un apasionante debate sobre las probabilidades de éxito del programa SETI ( siglas de Search for ExtraTerrestrial Intelligence, búsqueda de inteligenc i ae x t r at e r r e s t r e ) :e no t r a sp a l a b r a s , se dedicaron a evaluar nuestra posible soledad cósmica4. El hecho de que Sagan estuviese ya g r avemente

e n fermo (una extraña forma de leucemia le había sido diagnosticada a f inales de 1994) añade dramatismo al tema: de alguna forma, su toma de postura es parte del testamento cient í fico del gran comunicador neoyo rquino.

Carl Sagan (Cornell University)

LOS CÁLCULOS DE ERNST MAYR: UNA CASUALIDAD INCREÍBLE
Abrió el debate May r5 , q u et achó de "improbabilidad de dimensiones astronómicas" la idea de que la vida inteligente pueda existir en múltiples mundos. Para apoyar su postura planteaba una serie de preguntas que delimitaban el problema. Comenzaba concediendo, como ahora hacen Ward y Brownlee, que en las galaxias deben existir miles de millones de planetas, y que la existencia de vida procariota en el Cosmos tiene una alta probabilidad . Sin embargo, a continuación planteaba serias dudas sobre las condiciones que tales mundos pudieran ofrecer como asiento para la vida compleja y para el desarrollo de la i n t e l i g e n c i a :" La evolución no sigue una línea recta hac i au no b j e t i v o( l a inteligencia), como ocurre en un proceso químico". En realidad ,a s eguraba, sólo una de las quizá cin-

cuenta mil millones de especies que han poblado la Tierra a lo largo de su historia ha desarrollado la capac idad necesaria para establecer una c i v i l i z ación; tal vez porque en realidad l ai n t e l i g e n c i an oe s t é favorecida por la selección natural, o porque en todo caso su aparición sea extrao r d in a r i a m e n t ed i f í c i l . Además, continuaba, sólo una de l a s g r a n d e s c i v i l i z aciones terrestres h a l l e g ado a un nivel tecnológico s u ficiente como para enviar y recibir señales del espacio, y esto sólo muy recientemente. Por otra parte, no sabemos cuánto tiempo puede durar e s t ac i v i l i z ación, pero los indicios no son tranquilizadores. Para May r, é s t e último punto era de crucial importancia: para que dos civilizaciones lleguen a comunicarse, ambas deben de coincidir en el tiempo, lo que, dada la probable fugacidad de las c i v i l i z aciones avanzad a s , s e r í a a s u j u i c i ou n a fantástica casualidad. En defi n i t i va, concluía, el programa SETI continúa en marcha únicamente porque ha sido ideado por astrónomos, físicos e ingenieros, sin tener en cuenta que el problema de la vida inteligente en el Universo "es esencialmente una cuestión dependiente de factores biológicos y sociol ó g i c o s " .

LA RÉPLICA DE SAGAN: TANTOS SOLES, TANTOS MUNDOS...
En su réplica, Sagan6 d e fendió ardientemente el programa SETI (fi g . 2). En primer lugar, basándose en los entonces recientes descubrimientos de los primeros planetas en t o r n oao t r a se s t r e l l a s ,ye nl a sp r opuestas sobre la estabilidad de los océanos en planetas de tipo terrestre, concluía (en lo que hoy parece un optimismo desbordado) que era probable la existencia de uno o dos mundos oceánicos en torno a cada e s t r e l l ad et i p oS o l .As uj u i c i o ,t a l e s perspectivas aumentaban enormemente la probabilidad de que existiesen innumerables biosfe r a se ne l Cosmos, puesto que la vida en la Tierra surgió en cuanto las condiciones geológicas y astronómicas se suavizaron mínimamente. Pero Sagan reconocía que todo su razonamiento era una gigantesca extrapolación basada en un único ejemplo. "Es lo único que podemos hacer", argumentaba. Desde esta perspectiva optimista, el problema de la comunicación e n t r ec i v i l i z aciones se reducía al de la probabilidad de que surgiesen c r i aturas "capaces de construir y manejar radiotelescopios, tanto si

Figura 2. ­ Radiotelescopios del VLA, similares a los empleados en el programa SETI. (NASA) el escéptico (2004) 47

viven en tierra como si son seres marinos o aéreos, y sean cuales fueren sus composiciones químicas, fo rmas, tamaños, colores, apéndices y opiniones", ya que esas particularidades serían sólo los finales de los muy distintos caminos evolutivos posibles. A continuación, Sagan subrayaba un rasgo de la biosfe r a terrestre que le parecía esencial: en s uo p i n i ó n ,e lr e g i s t r o fósil muestra una tendencia general hac i al ai n t e l igencia. En términos coloquiales (y aparentemente perogrullescos), "es mejor ser listo que ser tonto". La presión de la selección nat u r a l a fav o r de la inteligencia sería intensa en unos mundos y moderada en otros. Pe r ol aV í a Láctea contiene innumerables estrellas con edades de hasta diez mil millones de años y abundantes elementos pesados como para tener en órbita planetas de tipo t e r r e s t r e .E sd e c i r, e s p acio y tiempo s u ficientes para el desarrollo de millones de civilizaciones, si tomamos la nuestra como referencia. No sería improbable que muchas de ellas "se precien de ser la única inteligencia del Universo".

En el caso de que tales civilizaciones no llegaran nunca a alcanzar un estadio tecnológico, serían barridas por la selección nat u r a l :e nl a Tierra ocurren cada cierto tiempo impactos de asteroides o de cometas capaces de destruir una civilización e n t e r a( fi g .3 ) .S i nl ac a p acidad de detectarlos e interceptarlos, cualquier sociedad ( u n a formada por poetas, o por guerreros de la Edad del Bronce, según los ejemplos de Sagan) que perdurase el tiempo sufi ciente sería aniquilada. Y como este proceso colisivo debe de ser general en todos los sistemas estelares, si u n ac i v i l i z ación ha persistido lo bast a n t e , necesariamente debería ser tecnológica, y por ello poseer la capacidad de comunicarse con noso t r o s . Como réplica a la acusación de M ayr de que SETI es un programa puesto en marcha por astrónomos, físicos e ingenieros, Sagan terminaba recordando a algunos de los biólogos que trabajaban o habían trabajado en el programa, desde Me l v i n Calvin y Stephen Jay Gould hasta Linus Pauling y Francis Crick. Y aña-

día una declarac i ó n final de procedimiento: "Estamos convencidos de que la única prueba concluyente acerca de la existencia de inteligenc i a se x t r aterrestres es de índole experimental. En este tema, ningún argumento a p r i o r i puede sustituir a un programa de observac i o n e s " .

MAYR CONTRAARGUMENTA: LA IMPROBABLE INTELIGENCIA
Los editores de Bioastronomy News concedieron a ambos investig adores el derecho de réplica. En la suya, May r7 retomaba la idea de que lo importante para realizar una eval u ación rigurosa del programa SETI era analizar las probabilidades de coincidencia temporal de las posib l e sc i v i l i z aciones. Además, discutía la perogrullada de Sagan: "¿Cuál es la probabilidad de que la vida desa r r o l l eu nl i n a j ed ee l evada inteligencia?" Para el ilustre zoólogo de Harvard, muy baja: tanto como lo demuestra el que, de esos 50.000 millones de especies, la inteligencia sólo ha aparecido en un subgrupo de primates: ningún procariota, ningún protista, ningún hongo, ninguna planta, ningún otro animal ha desa r r o l l ado nunca ese rasgo que supuestamente le habría dotado de enormes ventajas ev o l u t i va s . Pa r a concluir, s e r e af irmaba en que el caso de la Tierra demuestra que el tiempo de permanencia de una civil i z ación sobre un planeta es más bien corto, por lo que las probabilidades de éxito de un programa como SETI pueden considerarse n u l a s .

LA ESTIRPE DE LAS BACTERIAS
En su contrarréplica, Sagan8 e s t ablecía un paralelo entre los fac t o r e s de probabilidad empleados por M ayr y los que empleó el astrónomo Frank Drake en la ecuac i ó n( e nr e a l idad, una expresión de probabilidad

Figura 3. ­ Impactores del tamaño del que devastó la región siberiana de Tunguska (Rusia) en 1908 podrían caer sobre la Tierra con una periodicidad de algunos cientos de años. (Cortesía de los autores). 48 (2004) el escéptico

Figura 4. ­ La ecuación de Drake. N* es el número de estrellas en la Vía Láctea; fp la fracción de estrellas con sistemas planetarios; ne el número de planetas adecuados para la vida; fl es la fracción de ne donde la vida surge realmente; fi es la fracción de planetas con vida inteligente; fc es la fracción de fi que desarrolla una civilización técnica comunicativa; y fl la fracción de una vida planetaria agraciada con una civilización técnica. (Gráfico de C. Sagan, en Cosmos).

compuesta, fi g .4 )q u e ,p a r a eva l u a r la probabilidad de vida inteligente en nuestra galaxia, había planteado en 19 61.Pero su gran triunfo ( q u e , hay que reconocerlo, el propio May r le sirvió en bandeja) fue recordar que provenimos de las bac t e r i a s : " Lo s p r o c a r i o t a syl o sp r o t i s t a s han evolucionado a s e r e si n t e l i g e n t e s , ya que son nuestros ancestros". La idea de que la evolución ha formado criat uras muy complejas (y eventualmente i n t e l i g e n t e s )ap a r t i rd el a sb ac t e r i a s es una de las bases de la concepción moderna de la teoría ev o l u t i va , tal como fue propuesta por n a d e l a s fi g u r a s Lynn Ma r g u l i s9 , u c i e n t í ficas más brillantes y originales de todo el siglo XX . Para Ma r g u l i s ,l a vida es fuerte y oportunista y busca continuamente estrategias nueva s para adaptarse a su ambiente y prosperar. Probablemente la más inmed i at ad ee s t a se s t r ategias es la cooper ación entre estirpes celulares, base de la organización multicelular

f (ig. 5). Puede ser una fase necesaria e nl a evolución hacia sistemas complejos, o quizás no; de lo que no hay duda es de que es posible: nosotros somos la ev i d e n c i a . Po ro t r ol ado, Sagan resaltaba el hecho de que en la Tierra la inteligencia ha surgido cuando aún tenemos ante nosotros cinco mil millones de años de evolución planetaria: si el ejemplo fuese representat i v o , u n ac i v i l i z ación se podría desarrollar en mucho menos tiempo que la vida media de una estrella de tipo Sol. Reconoció de nuevo que realizaba esta extrapolación a partir de un único caso; pero si esto hac í ai n aceptable el argumento, lo mismo sucedía con el de Mayr sobre la única especie inteligente entre cincuenta mil millones. Por último, tampoco le parecía convincente considerar una s o l a c i v i l i z ación tecnológica en la historia: dado que el calendario astronómico de los aztecas era superior al de los europeos de su época,

¿no podrían haber desarrollado r adiotelescopios con el tiempo si la i n vasión de su mundo por el imperio español no les hubiese privado de futuro? El parlamento final de Carl Sagan tenía un tinte ideológico: "No hemos sido testigos de la evolución de biosferas en un gran número de planetas, no sabemos lo que es p o s i b l eyl oq u en o .( . . . ) Admitamos nuestra ignorancia, olvidemos los r i o r i, usemos la tecargumentos a p nología que hemos tenido la fortuna de poder desarrollar e intentemos encontrar la respuesta. Esto es lo que Charles Darwin, que se convirtió de la ortodox i ar e l i g i o s aal ab i o l o g í a evolucionista cediendo al peso de las observaciones, hubiese defendido".

EPÍLOGO: ¿ES LA TIERRA TAN "RARA"?
A la luz de los argumentos aport ados por May ryS ag a n ,l a sr e f l e x i ones recogidas en el libro de Wa r dy Brownlee parecen, cuando menos, poco originales. Pero no sólo eso: en Rare Earth se descarta la posibilidad de que existan planetas habitables e nl a sg a l a x i a se l í p t i c a s ,u nt e r c i od e l total, al ser demasiado pobres en elementos pesados; igualmente, en las espirales, sólo un toroide bien defi -

Lynn Margulis, Distinguished Professor en la Universidad de Massachussets (EE.UU.) y miembro de la Academia Nacional de Ciencias de EE.UU. (Fotografía de los autores).

Figura 5.-- El núcleo de la célula eucariota se originó a partir de un proceso de simbiogénesis entre procariotas primitivos. Después, un nuevo evento endosimbiótico con bacterias purpúreas y con flagelados dotó a los nuevos organismos de mitocondrias y motilidad. Finalmente, los cloroplastos vegetales fueron desarrollados a partir de simbiosis con cianobacterias. (según Lewin). el escéptico (2004) 49

nido, la "Zona de Habitabilidad Galáctica", sería propicio para la vida, pues en las zonas muy próximas al núcleo galáctico la vida sería insostenible a largo plazo, debido a l o se fectos de los agujeros negros, la r ad i ación y las supernovas, mientras que en la zona externa habría, de nuevo, escasez de átomos pesad o s . Además, aseguran, para que un planeta sea habitable precisa de compañeros gigantes tipo Júpiter, c a p ac e s de desviar las lluvias de cometas y asteroides; de un sat é l i t e d e g r a n volumen, como la Luna, que ancle el e j ed er o t ación e impida el cabeceo c aótico del planeta; y de la cantidad s u ficiente de uranio como para generar por rad i ac t i v i d ad e l c a l o r preciso para ag i t a re li n t e r i o rd e lp l aneta y provocar así el movimiento de los continentes, un rasgo esencial para la vida por su influencia sobre el reciclaje de elementos y el clima. En defi n i t i va, Ward y Brownlee consideran la coincidencia de todos e s t o s factores como un evento altamente improbable, lo que hace prácticamente nula la posibilidad de que l a evolución haya tenido tiempo para que la inteligencia llegue a desarrollarse en otros lugares del Cosmos. Sin embargo, los objetos en el límite del Universo observa b l e ( l o s objetos HERO, de Hyper Extremely Red Objects) parecen ser galaxias elípticas muy ricas en polvo, en las que se están formando estrellas con una abundancia de elementos pesa-

dos similar a la de las estrellas de cualquier galaxia espiral; el concepto de "Zona de Habitabilidad Galáctica" recuerda demasiado al de "Zona de Habitabilidad Circumestelar", propuesto hac e décadas para la región alrededor de una estrella donde existen las condiciones adecuadas para que el agua permanezca en estad o l í q u i d o , a l menos local o temporalmente (para el Sol, coincidía curiosamente con la órbita de la Tierra), y que se demostró inconsistente a raíz del descubrimiento de los vastos océanos internos de algunos sat é l i t e sd ep l a n e t a s gigantes; desde 1995, los datos nuevos incorporados al debate sugieren que lo excepcional es que ciertos t i p o s e s t e l a r e s , n ada escasos en la Vía Láctea, no tengan planetas en ó r b i t a ; y, en nuestros mundos vecinos, hemos descubierto océanos, volcanes activos y toda una colección de atmósfe r a s ( fi g . 6 ) . Además, la superficie de nuestra Luna, sat u r ada de impactos, es la prueba evidente de que Júpiter no protege en absoluto a la Tierra del intenso bombardeo meteorítico (fig. 7); y su papel como e s t a b i l i z adora de la rotac i ó nt e r r e s t r e es aún hoy discutido. Po ro t r ol ad o , el calor que mueve los continentes parece provenir, e nr e a l i d ad, de su almacenamiento durante la formación planetaria en el núcleo terrestre, donde no hay u r a n i o . Dado este contexto, plantear de nuev oe le xotismo de la Tierra como planeta, del Sol como estrella, e

incluso de la Vía Láctea como galax i a ,c o n s t i t u yen excentricidad e sd i f íc i l e s d e e x p l i c a r. D i f í c i l e s p e r o n o imposibles: Rare Earth ha sido un g r a né x i t oe d i t o r i a l .¿ Lo hubiese sido también un libro que glosase la ubicuidad de vida inteligente en el Universo? Ello por no citar la pertenencia de Guillermo González (un tercer autor incorporado al grupo) a la Sociedad Bíblica Americana, un colectivo de dudosa imparcialidad en el tema. Lo cierto es que una colección c ada vez más abrumadora de dat o s apunta en sentido contrario. Pe r o , aunque éste no fuera el caso, tampoco habría que concluir por ello que la vida compleja es exc l u s i va d el a Tierra: de hacerlo así, estaríamos c ayendo en el geocentrismo de suponer que todas las posibles biosfe r a s requieren condiciones t e r r e s t r e s.Lo s requisitos adecuados pueden ser d i ferentes en otros lugares de la Vía Láctea o de otras galaxias. La sr e spuestas de sus posibles biosfe r a s s e r á n , p o r t a n t o , d i s t i n t a s . Y a l l í donde la cooperac i ó ne n t r ee s t i r p e s , o cualquier otro sistema de aumento de complejidad ,c o n s t i t u ya un benef i c i o evolutivo, sucederá. En palabras de Sagan, "la ausencia de pruebas no es prueba de la ausencia". Nuestra ignorancia no es menor que en 1995, pero la altura del debate entre May ryS agan ha quedado como un hito de la gran ciencia popular moderna. Y nos proporciona fuerza moral para seguir a la escucha.

Figura 6.-- Volcán activo en el limbo de Ío; corte del interior de Europa, mostrando su océano escondido; y la tenue atmósfera de Marte sobre la cuenca Argyre. (NASA). 50 (2004) el escéptico

Figura 7.-- Mapa que muestra los cráteres de impacto bien documentados existentes sobre la Tierra. La superficie de la Luna, igual que las de Marte o Mercurio, está saturada de cráteres; esto es, cualquier nuevo impacto caería sobre un cráter previo. Si en la Tierra o en Venus no ocurre lo mismo es únicamente porque distintas formas de erosión los han destruido. (NASA).

REFERENCIAS Y NOTAS:
1.

Wa r d , P. y Brownlee, D. (2000). Rare Earth. Why complex life is uncommon in the Universe. Copernicus Books/Springer, W ashington. González, G., Brownlee, D. y Wa r d , P. (2001): "The Galactic Habitable Zone: Galactic chemical ev o l u t i o n " . Icarus,1 5 2,185-200. González, G., Brownlee, D. y Wa r d , P. (2001 ) :" R e f u g e s fo rl i fe i nah o s t i l e Universe". Scientific American,2 8 5, 60-67. El texto original del debate puede encontrarse en la página we bd el a Sociedad P l a n e t a r i a :h t t p : //www. p l a n e t a r y.org/html/UPDATES /seti/Contact/debate/defa u l t. h t m l . M ay r, E .( 1995): "Can SETI succeed? Not like l y " . Bioastronomy News,7 , n º3 . Sag a n ,C .( 1995): "The abundance of l i fe-bearing planets". Bioastronomy News,7 , n º4 . M ay r, E .( 1995): Response to "The abundance of life-bearing planets". Bioastronomy New s , 7, n º5 . Sag a n ,C .( 19 9 5 ) :" I sE a r t h l i fe r e l e va n t ?Ar e b u t t a l " . Bioastronomy News, 7, n º6 . Ma r g u l i s ,L .( 19 81 ) : Symbiosis in cell evolution: Microbial evolution in the Archaean and Proterozoic eons. W. H . Freeman Company, N ew Yo r k .

E

2 .

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6 .

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9 .

rnst May rn ac i ó en Kempten, Alemania, en 1904. Comenzó su carrera como ornitólogo, lo que, en los años veinte, le dio la oportunidad de participar en varias expediciones a Nueva Guinea. En 1930 fue contrat ado por el Museo de Historia N atural de Nueva York. Su labor docente comenzó en 1953, como profesor de Biología Evolutiva e nl a Universidad de Harvard, donde hoy ocupa el cargo de catedrático emérito de Zoología. En 1995, esta Universidad puso su nombre al Museo de Zoología Comparada que a l b e r g a . Sus trabajos han contribuido a la r evolución conceptual en biología que supuso la síntesis de la genética mendeliana y la evolución darwinista, así como a los conceptos de especie biológica y d e equilibrios puntuados en evolución. Es autor de 23 libros y centenares de artículos cient í ficos, tanto sobre evolución como d eh i s t o r i a y fi l o s o f í ad el ab i o l o g í ay el pensamiento de Darwin. Ha sido distinguido con los más importantes galardones de la biología, tales como el Premio Internacional de Biología, el Premio Balzan y el Premio Craf oord.

C

a r lS agan nac i ó en Nueva York en 1934. Se graduó en física por la Universidad de Chicago a los 20 años, doctorándose después en astronomía y astrofísica. Desempeñó un importante papel en las misiones Ma r i n e r, Pioneer, V i k i n g , Voyag e ry Galileo, por lo que recibió el Premio Internacional de Astronáutica. Fue fundador de la Sociedad Planetaria, así como Presidente de la sección de Ciencias Planetarias de la Sociedad Astronómica Americana y de la sección de Planetología de la Unión Geofísica Americana. Murió en 1996, siendo catedrático de a s t r onomía y ciencias del espac i od el a Universidad de Cornell. Director durante doce años de la r ev i s t a Icarus, escribió una docena de libros de ciencia popular y más de 400 artículos científicos. En 19 78 fue galardonado con el Premio Pulitzer de Literatura por su obra Los dragones del Edén. S u ll i b r o s e r i ed et e l ev i s i ó n Cosmos, y e que la sucedió, abrieron las ventanas de la ciencia a toda una generac i ó n .

el escéptico (2004) 51

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número 17  
     
Sección Título Autor–Coordinador
EDITORIAL Disculpas / Cambio de aspecto /Temas para la revista Alfonso López Borgoñoz y Félix Ares de Blas
PRIMER CONTACTO Divulgación científica y escepticismo en la universidad Alfonso López Borgoñoz
  Pseudociencia en la prensa Manuel Calvo Hernando
MUNDO ESCÉPTICO ¿Somos realmente quienes creemos que somos? Sergio López Borgoñoz
CUADERNO DE BITÁCORA El pozo Javier Armentia
DE OCA A OCA Del petróleo al hidrógeno y tiro porque me toca Félix Ares
GUÍA DIGITAL Bitácoras y pensamiento crítico Ernesto J. Carmena
SILLÓN ESCÉPTICO A hombros de gigantes. Las grandes obras de la física y la astronomía Redacción
RED ESCÉPTICA MUNDIAL Ren internacional escéptica Arturo Bosque
ARTÍCULOS Elegir la verdad Fernando Savater
  Buenas y malas razones para creer Richard Dawkins
  Clones y ética: Sobre células madre y prejuicios religiosos Oswaldo Palenzuela
  Ética y clonación José Luis Calvo
  Comentarios sobre embriones y células madre Erick Stengler
  Sobre la existencia de vida inteligente en el cosmos: El debate histórico entre Ernst Mayr y Carl Sagan Alberto González Fairén y Francisco Anguita
  Influencia de la Luna en los nacimientos en Barcelona Jordi Galbany y Núria Garriga
  La ciencia y la guerra Marcos Pérez
  El agua milagrosa de la homeopatía Javier Armentia
  A la caza de los Fowler. Mark Twain desmonta la frenología Delano José López (versión española de Jesús Martínez Villaro)
  La vuelta al mundo en cinco megalitos (V). La cabeza del puma José Luis Calvo
  El planetario ¿ciencia o ficción? Manuel Roca
CARTAS AL DIRECTOR Comentarios sobre embriones y células madre. Respuesta a Stengler Oswaldo Palenzuela
  Una reflexión desde el campo escéptico sobre células madre e investigación José Belda Martínez

 

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Una reflexión desde el campo escéptico sobre células madre e investigación

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CARTAS AL DIRECTOR
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cartas al director desde ciertos colectivos (casualmente religiosos), las sociedades desarrolladas las han asumido con gran nat u r a l i d ad. Curiosamente, si bien la iglesia c atólica hoy en día permite la reproducción de parejas estériles mediante fe r t i l i z ac i ó n i nv i t r o( a pesar de que implica la generación y destrucción de embriones que ella misma considera seres humanos), condena terminantemente el aborto y el uso de células madre embrionarias bajo cualquier supuesto y con cualquier fin. Considerará el S r. Stengler que mi postura es cerril, pero no puedo sino ver, en esta profunda contradicción, una muestra clara de hipocresía y de justifi c ación de los mismos medios, aunque con otros fi n e s que ese colectivo sí considera deseables (la reproducción). Permítaseme dar la vuelta a este argumento, y decirle que también existen colectivos que apoyan y estimulan la clonación humana (incluso la reproductiva), desde bases profundamente religiosas, como es el caso de la delirante secta de los raë l i a n o s . Estas posturas son igualmente condenables desde un punto de v i s t ar acional, y lo único que evidencian es que las religiones tienen poco o nada que aportar a este debat e .Ap e s a rd ee l l o ,l a p r á c t i c at o t a l i d ad de las posturas contrarias que han llegado a nuestros oídos son confesionales, y en particular lo son las más organizad a sei n f l u yentes. Es por ello que las condenamos de modo especialmente beligerante, pues conocemos por experiencia cotidiana el desgrac i ado eco que en nuestra sociedad y en nuestro gobierno tienen estos puntos de vista. Ojalá existiese sust r ato para un debat e aconfesional sobre las implicaciones éticas de este tipo de investigaciones, pero mientras los argumentos esgrimidos sean de base religiosa, los escépticos los criticaremos como sesgad o sei r r acionales. No nos lo ag r adezca, es nuestro trab a j o . [Publicada en El Escéptico Digital, 1/2003] ¿UNA IDENTIFICACIÓN TENDENCIOSA? Alega el Sr. Stengler una identifi c ación tendenciosa, por parte de los escépticos, de las posturas contrarias a las manipulaciones de mat e r i a l genético humano con posturas influidas por el fundamentalismo religioso. Reivindica la legitimidad de un rechazo a estas técnicas desde bases e s t r i c t a m e n t el a i c a s . Ojalá existiese sustrato para un debate aconfesional sobre las implicaciones éticas de este tipo de investigaciones, pero mientras los argumentos esgrimidos sean de base religiosa, los escépticos los criticaremos como sesgados e irracionales. Tiene razón, sin duda, en este punto y reconozco que esto es posible. Ahora bien: tales posturas, si existen, me son desconocidas. Lamentablemente, lo que sí conocemos y denunciamos en nuestras aportaciones es la objeción desde presupuestos profundamente influidos por l ar e l i g i ó nc at ó l i c aei n fi l t r ados en nuestros cuerp o sl e g i s l at i v o s . 80 (2004) el escéptico Una reflexión desde el campo excéptico sobre células madre e investigación JOSÉ BELDA MARTÍNEZ E la r t í c u l od eE r i kS t e n g l e r [Comentarios sobre embriones y células madre --publicado en El Escéptico Digital, 9/2002 y en esta misma revista--] sobre el debat e acerca d el au t i l i z ación de las células madre en la investigación, aporta algunos elementos que mueven a una reflexión desde el campo escéptico en cuanto a la correcta forma de abordar el propio debat e . Stengler asegura que la discusión real se refiere a la consider ación de las células embrionarias como seres humanos o perso- cartas al director nas, pues ésa es la única fuente de desacuerdo. Y pide que los escépticos, en tanto defensores y divulgadores del pensamiento c i e n t í fico, se apliquen a la tarea de exponer los argumentos cient í ficos sobre la cuestión. ¿UN DEBATE CIENTÍFICO? El debat ee s ,p u e s ,s il a sc é l u l a s fecundadas son, o no, seres humanos. ¿Es ésta una cuestión científica? No se trata de decidir el carácter de pertenencia de las células a la especie humana, en el sentido en que se puede decidir acerca de cualquier otra célula, pues en este caso es indudable tal hecho. Tampoco se t r ata de decidir sobre la base de los datos que la ciencia puede aportar (dotación genética, capacidad de percepción sensorial, conciencia o autoconsciencia, etc.) si es que los embriones son personas, algo también indudable, pero en sentido contrario. Se t r ata de una decisión convencional que en el caso de los defensores de esa dignidad sólo se apoya en argumentos emocionales o sentimentales, como los llama Stengler. El único argumento, digamos ontológico, que se presenta al debate es de procedencia religiosa; la dotación de un alma desde el momento mismo de la concepción. Estamos, pues, ante una cuestión en la que la aportación de dat o so b j e t i v o s a fav o rd el a dignidad humana para las células no existe. En el mejor de los casos se expresa el hecho de una duda abstracta nunca explicada ni sometida a debate. Eso no quiere decir que no pueda tomarse una decisión racional, por muy convencional que sea. Pero entonc e se si n evitable el uso de los argumentos emocionales. No existe, en este momento, modo de decidir si se está atentando contra la vida humana de manera significativa, salvo como convención no basada directamente en dato científico alguno. En mi opinión, el escéptico debe denunciar cualquier intento de establecer que sí existen tales datos. LA POSICIÓN ESCÉPTICA No existe, en este momento, modo de decidir s is ee s t á atentando contra la vida humana de manera signifi c at i va, salvo como convención no basada directamente en dat oc i e n t í fico alguno. En mi opinión, el escéptico debe denunciar cualquier intento de establecer que sí existen tales dat o s . La posición escéptica no puede ev i t a rl a ponderación del único dato objetivo en juego, la existencia de unos beneficios reales. Debe combatir la idea de que no actuar es mantener una posición escéptica semejante a la suspensión del juicio en asuntos de hecho. Es muy estimulante ver que el debat ee x i s t ee n el seno de la comunidad escéptica y todo esto no puede más que enriquecernos. [Publicada en El Escéptico Digital, 1/2003] EL PESO DE LOS ARGUMENTOS EMOCIONALES No existen dat o so b j e t i v o s ,n ih ay esperanza de encontrarlos, que decidan la cuestión por sí mismos. La decisión es nuestra. La necesidad de la decisión se nos aparece a partir del hecho de que esas células tienen una utilidad, puede ac t u a r s es o b r ee l l a s . S in oe x i s t i e s et a lu t i l i d ad, la cuestión podría permanecer siempre en la indefinición sin causar ningún problema ético. Es ahora cuando la decisión debe ser tomada, y es entonces cuando el peso de los benefi c i o s adquiere toda su presencia. No es una cuestión de alcanzar el fin por cualquier medio, es una cuestión de no renunciar a un benefi c i o a favor de una de las posiciones en debate sin consideración alguna por dat o so b j e t i v o sq u e ,a l margen del propio benefi c i od el au t i l i z ac i ó n ,n oe x i s t e n . En lugar de pedir que se benefi c i ed el au t i l i d ad aquél al que tal uso no presente un conflicto moral y se permita prescindir de é l a aquél para quien sí lo es, se nos pide la misma actuación que s ee fectuaría en el caso de que el debate hubiera sido decidido en uno de los dos sentidos. Y todo en el nombre de un argumento religioso o de una duda inconcreta. Lo demás son intentos de definición de tal manera que quien la hace no puede más que tener razón. Los textos destinados a esta sección no deben exceder los 2.500 caracteres --o 25 líneas mecanograf i adas-- y deberán tener un título. Es imprescindible que estén fi rm ados si se envían por vía postal y que consten los dat o s ( d o m i c i l i o y t e l é fono) del autor, a u t o r a o a u t o r e s . " E l Escéptico" se reserva el derecho de publicar tales colaboraciones, así como de resumirlas o extractarlas cuando lo considere oportuno. En caso de publicarse, fi g u r a r áe l nombre y dos apellidos de la persona que fi r m e ,ol ap r imera persona que firme el escrito, junto con la frase " acompañado por X firmas más", siendo X el número de f irmas que acompañan el escrito. En caso de pedirse expresamente, se podrá incluir la dirección de correo electrónico de la persona que nos ha hecho llegar el texto. No se devolverán los originales no solicitad o s ,n is e f ac i l i t a r ái n formac i ó np o s t a lot e l e fónica sobre ellos. el escéptico (2004) 81

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¿Somos realmente quienes creemos que somos?

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mundo escéptico

¿Somos realmente quienes creemos que somos?
SERGIO LÓPEZ BORGOÑOZ

E

l p a s ado año, la rev i s t a e s c é p t i c a New Zealand Skeptic l l evó a cabo un estudio e s t ad í s t i c oc o ne l fin de determinar cuál es e lg r ado de af inidad o d i ferencia entre diversos grupos escépticos y, e np a r t i c u l a r, c u á l e se r a nl o s temas que tenían en común --o servían como elemento de cohesión-- los miembros de su propia sociedad, publicando las conclusiones en el número 65 de su revista (primavera 2002). Según señala la autora de ese trabajo, Vicki Hyd e ,l ol l evó a cabo al constat a rq u ee ll í d e rd e l CSICOP, Paul Ku r t z , d u r a n t e e l 4º Congreso a rl ar e l i g i ó n , Mundial Escéptico, emplazaba a trat la economía y la política en un plano similar a los f antasmas, OVNI, alienígenas, iridólogos, etc.

Hyde creyó adivinar que el motivo podía ser que en los EEUU los temas religiosos eran más, como si dijéramos... candentes y amenazadores en ciertos aspectos que en su propio país, en cuanto a que pretendían ocupar ámbitos que no le correspondían, especialmente en mat e r i a d e h i s t o r i ayb i o l o g í a ev o l u t i va. Esta reflexión le condujo a considerar las diferencias que podrían establecerse entre grupos o personas con idéntic o s fines escépticos y a realizar el estudio en cuest i ó n . Así, empieza Hyde por af irmar que su asociación nació con el nombre de Comité Neozelandés p a r al a Investigación Científica de c u yo acrónimo en Afirmaciones Paranormales ( inglés es NZCSICOP) y que en sus estat u t o s fi g ura como principal objetivo "examinar críticament el o se fectos paranormales y pseudocientífi c o s " . Las primeras "cruzadas" de esta entidad fueron dirigidas contra dobladores de cucharas o personas que leían la mente. Sin embargo, durante los últimos diez años, el interés se ha concentrado en aquellas áreas con m ayor potencial de daño (léase físico, mental, emocional, moral o económico) tanto a escala individual como colectiva. Probablemente este proceso ha conducido a que los resultados del estudio puedan resultar sorprendentes en algunos aspectos. En la actualidad, se conoce a la asociación en los medios de comunicación y público en general como "los Escépticos de Nueva Zelanda", por lo que frecuentemente se asume su posición escéptica sobre todas las cosas, incluyendo creencias religiosas en general, movimientos políticos, predicciones económicas e, incluso, noticias científi c a s .

Portada de la revista escéptica neozelandesa New Zealand Skeptic nº 65 (primavera 2002). (New Zealand Skeptic) 10 (2004) el escéptico

Las principales áreas de interés detectadas en los escépticos neocelandeses han sido, por este orden: las medicinas alternativas, ciencia creacionista/diseño inteligente, falsa memoria, calentamiento global, ingeniería genética/manipulación genética. Es decir, una interesante mezcla de materias escépticas "fáciles" con otras que incluyen una alta dosis de subjetividad y opinión.

mundo escéptico
Este hecho se ha traducido en ocasiones en dos tipos de situaciones dife r e n t e s : a ) Percepción por parte de ciertas personas (incluso asociados) de que los miembros de la asociación estaban "por encima" del resto de los mortales, incluso los científi cos, y constituían un club de "ag r ac i ados intelectualmente" con potestad para juzgar sobre lo humano y lo divino b ) Percepción por parte de otras personas (incluso asociados) acerca de que el ser escéptico imposibilita la adscripción a otros grupos de pensamiento o a tener d i ferentes ideologías (pues todo puede ser tamizado por el pensamiento crítico) y obliga a permanecer en una posición más de árbitro que de jugador Lógicamente estos conceptos estaban camuf l ados bajo distintas apariencias en las respuestas. Otras interesantes conclusiones del estudio fueron: a ) Constatar que las principales áreas de interés de los miembros de la asociación eran, por este orden: medicinas alternat i va s , ciencia creacionista/diseño inteligente, f alsa memoria, calentamiento global, ingeniería genética/manipulación genética. Es d e c i r, una interesante mezcla de mat e r i a s e s c é p t i c a s" fáciles" con otras que incluyen una alta dosis de subjetividad y opinión. b ) Considerar la astrología, espiritismo, fa n t a s m a s , fenómenos síquicos y ovnis/extraterrestres como materias "muertas", blanc o s fáciles y para no ser tomadas demasiado en serio. Estos temas figuran como de segundo orden. Estas conclusiones parecen coherentes con la idea de "potencial de daño" expresad aa lp r i n c ipio, aunque debemos tener en cuenta de que también hay sectas que son capaces de conducir a ls u i c i d i oas u s acólitos por una promesa realiz ada por extrat e r r e s t r e s . Tr a s l adando estas cuestiones a un ámbito más próximo, resultaría interesante conocer si existe algún tipo paralelismo entre los intereses y las opiniones de los miembros la asociación neozelandesa y los del movimiento escéptico hispano, por ejemplo. ¿Nos preocupan los mismos temas? Pa r e c e fácil deducir (quizá las listas de correo electrónico sean un buen instrumento para coleg i re s t ai n ferencia) que cuando surgen temas relacionados con el, digamos, segundo nivel de inter é s ( o v n i s , fantasmas, alienígenas, etc.) los comentarios suscitados suelen ser sarcásticos y mordaces, mientras que los temas relacionados con la religión o la política, o con la clonac i ó n , han hecho saltar chispas o correr ríos de tinta e n t r el o sd i ferentes escépticos ¿será un indicat i v o de la implicación con que nos tomamos estas d i ferentes mat e r i a s ? Y por otra parte, probablemente de mayo rt r a scendencia ¿cómo nos percibe el resto de la sociedad (los pocos que nos conozcan y no nos odien p o r d i ferentes motivos)? ¿Cómo percibimos al

Portada de la revista estadounidense Skeptical Inquirer nº6, vol. 26, nov./dic. 2002. (CSICOP)

resto de los escépticos y al movimiento escéptico, en general? ¿Quiénes nos creemos que somos?

En un reciente artículo del Skeptical inquirer se apuntan tres conceptos con los que el público en general suele catalogar a los escépticos: Los escépticos consideran estúpidos a quienes no lo son; los escépticos son "cerrados de mollera" y creen que la lógica y la ciencia pueden explicarlo todo, y los escépticos intentan socavar los cimientos de la fe religiosa, y mostrar que la vida es un sinsentido carente de esperanza.
Precisamente, en un Skeptical inquirer de f inal del pasado año (nov/dic 2002), podía encontrarse alguna de las respuestas a las preguntas formuladas, pues en un artículo titulado ¿Son cínicos los escépticos? se apuntan precisamente tres conceptos con los que el público en general suele catalogar a los escépticos: 1. -- Los escépticos consideran estúpidos a quienes no lo son (escépticos). 2 . --Los escépticos son "cerrados de mollera" y creen que la lógica y la ciencia pueden explicarlo todo. 3 . --Los escépticos intentan socavar los cimien t o sd el a fe religiosa, y mostrar que la vida es un sinsentido carente de esperanza. ¿Será verdad que nos perciben así? ¿será verdad que somos así?
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Ética y clonación

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Ética y clonación
JOSÉ LUIS CALVO

L

a Sra. Ministra de Sanidad , doña Ana Pa s t o r, asegura que e x i s t e n" s u fi c i e n t e sj u s t i fi c ac i ones de tipo científi c o ,j u r í d i c oyé t i c o como para evitar en estos momentos la investigación con embriones humanos."1 Es evidente que sí existe un prob l e m aj u r í d i c o ,l al e g i s l ación española prohíbe esa experimentación ( m e j o rd i c h o ,l al i m i t ad et a l forma que a efectos prácticos equiva l e a e l l o ) , p e r o l a c u e s t i ó n e s , p r e c i s amente, si esa situación debería camb i a ros ih ay motivos científicos y/o éticos para que continúe vedad aal a i n v e s t i g ac i ó n . Centrémonos en el segundo apartado. ¿La investigación con embriones es contraria a la ética? Sospechamos que la Sra. Pastor ha confundido dos términos distintos, moral y ética. No dudamos en que es u moral, es decir, a lc o nc o n t r a r i aa s junto de valores que ella considera como buenos. Tampoco dudamos que su opinión es compartida por otras muchas personas puesto que la premisa de que un embrión es un ser humano es defendida por la Iglesia Cat ó l i c a y o t r a s c o n fesiones r e l i g i o s a s ;p e r oe s on oe sé t i c a . La ética no es el conjunto de normas más o menos arbitrarias sobre lo que es bueno o malo sino la reflexión racional sobre por qué lo consideramos así. Moralmente, la Sra. Pastor puede decir que la investigación con células embrionarias es mala porque así lo dice el Papa que está iluminado por el Espíritu Santo ye l l al o acepta, pero si es incapaz de d e fender esa postura de una forma r acional, su juicio no puede ser cons i d e r ado como éticamente vá l i d o . Cuando George Edward Moore publicó en 1903 sus Principia

¿Qué es lo ideal? Aquello que contenga el mayor número de cosas con valor positivo.
A s í ,p a r a evaluar si una acción es ética o no, lo que debemos pregunt a r n o se ss ir acionalmente tiende a u n fin ideal y si existe una proporc i ó n e n t r e e l fin buscado y los medios empleados. ¿Qué es lo ideal? Aquello que contenga el m ayor número de cosas con va l o r p o s i t i v o . Todos estaremos de acuerdo en que la enfermedad y el dolor son claramente negativos, por tanto una vida sana y sin sufrimientos innecesarios es un ideal. Como consecuencia de ello, si la experimentación con n t i é t i c a, células embrionarias fuera a lo sería por los medios emplead o s , nunca por su fin, puesto que pretende lograr nuevas técnicas de reparación de lesiones hoy i n c u r a b l e s ,a s í como la obtención de órganos para transplantes sin problemas de dispon i b i l i d ad de donantes ni de rechaz o s . ¿Lo son sus medios? Puesto que la pretensión moderna de la ética es la de que tiene que ser lo más objet i va y r acional posible porque, de o t r a forma, no existiría una ética general, no podemos aplicar la lógica sobre premisas inciertas. El que un embrión sea un ser humano no se sostiene desde un punto de vista c i e n t í fi c o .A s í , Francisco Aya l a ,c at edrático de ciencias biológicas en la Universidad de California, e nI r v i n e (EE.UU.), ha dicho: "En realidad, un embrión congelado es una especie de morita que tiene el tamaño de la

George Edward Moore (11/04/1873-10/24/1958). (Archivo)

Ethica, dio comienzo a la llamada f ilosofía moral analítica. Su fundamentación es clara: "Una conclusión correcta siempre se puede obtener de un razonamiento fa l a z ,yl av i d a buena y las máximas virtuosas de un hedonista no demuestran de ninguna manera que su fi l o s o f í aé t i c as e a también buena. A mí sólo me interes ae s t a fi l o s o f í aé t i c a . Lo que discuto aquí es la eminencia del razonamiento, no la eminencia del carácter del hedonista como persona ni siquiera su eminencia como mae s t r o 2 de moral."

Para evaluar si una acción es ética o no, lo que debemos preguntarnos es si racionalmente tiende a un fin ideal y si existe una proporción entre el fin buscado y los medios empleados.

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cabeza de un alfi l e r." "Esas moritas no son seres humanos. Un embrión congelado no es un ser humano."3 Por tanto, al no ser el embrión un ser humano no se puede aducir una desproporción entre fines y medios. No existe colisión de derechos porque sólo los seres humanos somos titulares tanto de deberes como de derechos. Entonces, los únicos derechos que deberían tenerse en cuenta son, por un lado, el derecho a la libre i n v e s t i g ación y, por otro, el derecho a la salud de los enfermos a los que esta prohibición absurda puede impedir su curac i ó n . Sin embargo se habla de que la curación podría lograse igualmente mediante el empleo de células madre obtenidas de, por ejemplo, cordones umbilicales o de la médula espinal, las llamadas células mad r e ad u l t a s por contraposición a las células m adre embrionarias. No obstante, e s on oe sa s í . Las células mad r e adult a s s o n pluripotentes pero no son totipotentes como las embrionarias. Es decir, sí p u e d e n s e r ú t i l e s p a r a regenerar algunos tipos de células, pero no todas. En palabras de Francisco Ayala: "En nuestro organis-

mo, hay células madre que reproducen parte de las células del sistema inmune y los glóbulos rojo. Pero una célula mad r e adulta no puede convertirse en cualquiera de las del organismo, como las embrionarias."3 Aunque pudiéramos sentir algún tipo de desag r ado por la destrucción de embriones congelados sobrantes de técnicas de fe r t i l i z ac i ó n i nv i t r o, ¿qué se piensa hacer con ellos? En España hay unos 40.000 que no se van a emplear para reproducción (en l a st é c n i c a sd e fe r t i l i z ac i ó ns e fecundan varios óvulos de los que no todos se emplean), pero tampoco se permite su empleo para investigación. Su destino más probable es el de ser destruidos sin provecho alguno.

¿Quién está manteniendo una postura anti-ética? ¿Los que nos mostramos favorables a dicho experimentación con la esperanza de que de ella se derive un gran bien o los que se oponen a ella por motivos derivados de su creencia religiosa?
Por ello no es de extrañar que desde diversos estamentos se haya protestado por esta situac i ó n . Po r ejemplo, Carlos Martínez, del CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas), declaró: "España no debería quedarse at r á s [e nl ai n v e s t igación sobre células madre] "y" p e r o el sueño es que todas, o al menos, una buena fracción de las enfermedades podrían curarse con esta nueva e s t r at e g i a . "1 Así las cosas, es lícito que nos preguntemos ¿quién está manteniendo una postura a n t i é t i c a? ¿Lo s que nos mostramos favorables a dicho experimentación con la esperanza de que de ella se derive un gran bien o los que se oponen a ella por motivos derivados de su creencia religiosa? Creemos que la respuesta e s t ác l a r a . Nos sumamos, pues, no sólo a los que piden que se derogue la prohibición del uso de embriones para l ai n v e s t i g ación de la clonación terapéutica sino que también queremos l evantar nuestra voz contra los intentos de imponer una ética que es sólo una moral basada en prejuicios relig i o s o s .

Francisco J. Ayala, el día de la entrega del premio Mario Bohoslavsky el año pasado, acompañado por Ana Román. (ARP-SAPC)

El oocito receptor se halla sobre una pipeta de cristal (a la izquierda de cada imagen), mientras una aguja de cristal extrae el material genético durante el proceso de enucleación. (ACT)

Se coloca una célula que contiene el material genético del donante dentro de la zona pelucida (capa de glucoproteína que envuelve el ovocito; se cree que esta estructura no celular es producida tanto por el ovocito como por sus células circundantes durante el comienzo del desarrollo folícular) de otra célula. Entonces se aplica un pulso eléctrico a las dos células, provocando que sus membranas se fundan, formando así una sola célula completa. (ACT)
1. 2 . 3 .

C i t ados en http://www.terra.es/ciencia/articulo/html/cie772 7. h t m . C i t ado en É t i c ayF i l o s o f í aP o l í t i c a,Francisco Fernández Buey (http://www. u p f.es/iuc/buey/eticac/tema1. h t m ) . C i t ado en la entrev i s t ar e a l i z ada por Luis Alfonso Gámez y publicada en El Correo el 4 de octubre de 2002.

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