ARP-SAPC
LA SANGRE Y LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ
Edición 2012 - Número 259
Mauricio-José Schwarz
(Artículo publicado originalmente en la bitácora El retorno de los charlatanes).
Más historias ejemplares de jueces que no creen que los padres tengan derecho a matar a sus hijos.
El pasado 1º de junio se informó que el juez Richard White, de la Suprema Corte australiana, ordenó que se le practicara una transfusión a una niña de 4 años enferma de leucemia y a la que sus padres estaban dispuestos a dejar morir. La muerte, según la oncóloga pediátrica Petra Ritchie, podría haber ocurrido en 4 semanas, mientras que la transfusión le daría a la niña una oportunidad de sobrevivir.
Esto es relevante sobre todo hoy, cuando la leucemia es curable en una gran cantidad de casos, igual que muchas otras formas de cáncer... y no gracias a las religiones o a pseudomedicinas disfuncionales como la homeopatía, sino a la medicina basada en evidencias comprobables.
Lo alucinante es que el padre de la niña ha sido capaz de decir que él y su esposa "quieren el mejor tratamiento posible" para su hija, pero no admiten el uso de sangre porque "nos adherimos a estrictos principios de la Biblia y uno de ellos es abstenerse de la sangre".
Afortunadamente, el caso fue a dar a manos del mismo juez que hace dos años, por primera vez en la historia de Australia, ordenó legalmente que se realizara una transfusión de sangre a otro niño víctima de padres fanáticos.
No ocurrió lo mismo con un joven de 22 años afectado por anemia falciforme, que el 16 de junio se supo que se había dejado morir en el Reino Unido, ejerciendo, por supuesto, el derecho de todo ser humano a dejar de vivir... aunque en su caso la decisión no fuera libre, sino condicionada por supersticiones lamentables.
Pero si es alucinante que unos padres estén dispuestos a ver morir a sus hijos por sus creencias religiosas, lo más alucinante es el origen de estas creencias, que habitualmente los medios no mencionan.
Una secta decimonónica
Lo que hoy conocemos como los Testigos de Jehová es una secta cristiana surgida en la década de 1870 en los Estados Unidos. Sus principios los inventó Charles Taze Russell, un tendero que decidió que él podía interpretar la Biblia según lo que Dios realmente había querido decir.
A partir de un grupo de estudio de la Biblia, la secta decidió, entre otras cosas, que el fin del mundo (o, más bien, el fin del mundo tal y como lo conocemos, lo que en inglés tiene las curiosas siglas TEOTWAWKI) y el establecimiento del reino de Dios en la Tierra eran algo inminente.
De hecho, la evangelización de los Testigos de Jehová que todos hemos sufrido, cuando se nos planta en la cara su publicación "Atalaya" (originalmente "The Zion Watchtower", fundada y publicada por Taze Russell), se debe a la interpretación bíblica de que la principal razón de existir de cada adepto es convencer a otros de que se inscriban en la secta.
Para complacer a su dios, el grupo de estudio de Taze Russell se convirtió poco a poco en una iglesia independiente, con su propia visión heterodoxa de la mitología cristiana. Y dado que el mundo como lo conocemos estaba a punto de terminar, se hicieron cálculos bíblicos y Charles profetizó el fin del mundo en 1878. Dado que el mundo no se acabó entonces, revisó sus cuentas y volvió a predecir la segunda venida de Cristo en 1914 y luego en 1916. Si Russell no hizo más predicciones se debió a que murió inesperadamente precisamente en 1916.
Sus adeptos retomaron la estafeta y volvieron a hacer cálculos e interpretaciones, anunciando el fin de los tiempos sucesivamente en 1918, 1925, 1932, 1941 y 1975, después de lo cual decidieron que la fecha sólo la conocía su dios. Lo cual no impidió que algunos adeptos lanzaran otra predicción para 1994 y hubo rumores para 2004.
Tan ocupados estaban en saber cuándo se acababa el mundo y cómo rescatar las raíces del cristianismo originario, que los Testigos de Jehová no tuvieron la idea de que sus adeptos deberían negarse a recibir transfusiones sino hasta 1945.
Según su creencia, esto se debe a que el Génesis 9:4 permite comer animales, pero no con su sangre (esto es la base, por cierto de las prácticas de sacrificio animal halal de los musulmanes y kosher de los judíos, donde se desangra a los animales para que estén "puros" y puedan comerse). También que el Levítico 17:10 reitera que se cortará de entre su pueblo a quien coma sangre, y Hechos 15:29 que ordena que los creyentes se abstengan de consumir cosas sacrificadas a los ídolos y sangre.
Las tres citas bíblicas rechazan que se coma sangre (refiriéndose claramente a sangre de animales), pero se interpretan caprichosamente para que signifiquen que no se puede transfundir sangre humana.
Como siempre ocurre con las interpretaciones sin más bases que la convicción personal, los mismos Testigos de Jehová no se ponen de acuerdo con el alcance de la prohibición. La iglesia permite algunas transfusiones autólogas (no todas), es decir, las que se hacen con la propia sangre, y fracciones menores de la sangre (pero ni plasma, ni glóbulos blancos o rojos, ni plaquetas). Aunque hay integristas más radicales que rechazan esta opción.
Quien se somete a una transfusión no sólo se expone a algún castigo más o menos vago en un futuro más o menos lejano o postmortem, sino que se considera un apóstata y se le aplica el ostracismo social e incluso económico. Esto puede ser verdaderamente aterrador en una secta en la que se tiende a vivir en comunidad y excluyendo a todos los no adeptos como seres en el mejor de los casos equivocados y destinados a no disfrutar a Dios, y en el peor de los casos subhumanos endemoniados.
De hecho, una de las creencias básicas de los Testigos de Jehová es que Dios prohíbe la mezcla de religiones, algo que resulta sumamente conveniente para obligar al cumplimiento de las disposiciones de la jerarquía de la secta.
Y es que, al menos en Estados Unidos, el tema de las transfusiones es tan importante para los Testigos de Jehová que tienen oficinas de enlace con hospitales para buscar médicos dispuestos a tratar pacientes sin transfundirles sangre, a cualquier coste, y tienen organizados Grupos de Visitas a Pacientes que supervisan a los Testigos de Jehová hospitalizados para que no pequen.
Y, por supuesto, no espere usted que los Testigos de Jehová practiquen la caridad cristiana donando sangre para salvar las vidas de otros que no crean lo mismo que ellos.
URL: http://charlatanes.blogspot.com.es/2012/06/la-sangre-y-los-testigos-de-j...
EL GLIFOSFATO NO PRODUCE MALFORMACIONES. DEMOSTRADO CIENTÍFICAMENTE
Edición 2012 - Número 259
J. M. Mulet
(Artículo publicado originalmente en la bitácora Los productos naturales ¡vaya timo!).
Es difícil que un debate sobre transgénicos no acabe convertido en un debate sobre el glifosfato. Ya me pasó cuando escribi un artículo en el blog ciencia en el siglo XXI (fijaos en los comentarios). En realidad son dos temas diferentes. Sobre la falacia del triángulo transgénicos-glifosato-monsanto ya hablé largo y tendido hace un tiempo. Demasiadas veces el argumento utilizado para atacar a las plantas transgénicas es que el glifosato es muy perjudicial para la salud. Lo cierto es que una de las ventajas de este herbicida es su baja toxicidad y lo rápido que se degrada en el medio ambiente, lo que impide que se acumule en acuíferos. Pero da igual, y como último recurso esgrimen el articulo de Paganelli et al., publicado en Chem. Res. Toxicol., estudio que no aporta nada al debate sobre el glifosato. A mi lo que me parece escandaloso es que en tiempos de crisis y de recortes en investigación se financie un estudio como este. Si inyectas glifosato en un embrión se producen severas malformaciones, de acuerdo, pero conviene tener en cuenta que el embrión es un sistema muy delicado y cualquier sustancia extraña que inyectes va a tener efectos perjudiciales. Inyectar agua en el embrión produce un choque hipotónico que puede resultar fatal y a pesar de eso yo sigo bebiendo agua todos los días. Es como financiar un estudio para ver si tirándote de un sexto piso te mueres. De hecho, ninguna autoridad con competencia sobre fitosanitarios tuvo en cuenta este estudio para cambiar las normas sobre uso de glifosato ¿por qué? Las condiciones experimentales no tienen nada que ver con el uso en campo o una posible exposición accidental (nadie en su sano juicio se inyecta glifosato). A pesar de esto, el articulo continúa siendo citado en cualquier discusión, como en este comentario en Amazings por parte de una tal Susana en un post en el que ni siquiera hablaba de transgénicos. Por supuesto este artículo también se cita frecuentemente en numerosas webs de grupos ecologistas como argumento para prohibir el glifosato y de paso las plantas transgénicas.
No hay cosa que más me fastidie que me asusten gratuitamente, por lo que escribí un post explicando que preocuparse por el efecto en fetos del glifosato es una tonteria. Para documentarme tuve que leer con calma la referencia de Paganelli et al. Pero, sorpresa, no solo encontré lo que ya sabía (una investigación que no aporta nada), sino una forma de enfocar el estudio y de interpretar los resultados que no se ajusta a lo que debe ser una publicación científica. Le comuniqué este hecho al editor y la revista ha decidido estimar mis comentarios y publicar una carta sobre este artículo. La historia se puede resumir en que los autores sostienen que hay un problema de salud pública debido al glifosato y al uso de plantas transgénicas, cuando la realidad es que los resultados experimentales solo dicen que inyectar glifosato en un embrión es malo (algo de sentido común). El problema viene cuando para justificar estas conclusiones han recurrido a tácticas que no se aceptan en la literatura científica para forzar una interpretación engañosa de sus resultados.
Concretando: En la introducción del artículo puede leerse la contundente frase: “El uso del glifosato esta relacionado con malformaciones congénitas”, sorpresa, por que no tengo constancia que esto sea cierto. De hecho una ventaja del glifosato es que su corta vida media impide que se acumule en el medio ambiente, al margen que inhibe una enzima que no existe en animales. Sin embargo los autores no hacen ninguna mención a este hecho y aportan una citación que avala su afirmación... o no. La revista que citan es Arch. Ped. Drug. Que solo tiene una pega: no existe. No obstante el artículo que citan es real, y ha sido publicado en Arch. Ped. Urug. Una errata curiosa ya que parece indicar una revista de toxicología o de farmacología, y no una revista local de pediatría. Leo el artículo y siguen las sorpresas. No menciona el glifosato. El artículo describe un estudio publicado originalmente en la revista Pediatria (Asunción) sobre un estudio hecho en el hospital de esta localidad en la que encuentran correlación entre el uso de pesticidas (en general, no de herbicidas en particular) y malformaciones congénitas. Pero solo es un estudio inicial sobre una población pequeña. Lo más criticable: no hacen mencion al glifosato. Por lo tanto: la cita que habla del gran problema ambiental del glifosato y justifica la investigación, no dice lo que los autores afirman.
La cosa no acaba aquí. En la discusión de los resultados vuelve a la carga citando este artículo e incide en la relación entre glifosato y transgénicos. Aquí obvían el hecho que el glifosato se utiliza en agricultura convencional o incluso en jardinería y que hay transgénicos que no son tolerantes al glifosato. Vuelve a citar dos referencias en apoyo a estas afirmaciones. Veamos de donde sale la información. Son dos libros en castellano, de temas ecologistas. Otra vez han hecho trampa. ¿Por qué? Cuando escribes un artículo científico basas tu investigación y la interpretación de los resultados en datos publicados previamente. Estos datos deben cumplir un mínimo rigor: que estén publicados en revistas sujetas a revisión por pares. ¿Es una cuestión de elitismo científico? En absoluto, es un control de calidad para asegurar que la información previa se ajusta al método científico. ¿Para que sirve? pues por ejemplo para que cuando alguien te cite la Biblia, el Mein Kampf o el Capital en una discusión sobre evolución o genética no tengas por que seguir considerando sus argumentos puesto que no cumplen ningún rigor científico. Este control también evita una interpretación sesgada de los resultados. Por ejemplo, imagina que yo me invento unos resultados, me autoedito un libro con ellos y luego lo utilizo como referencia para justificar cualquier resultado posterior.
Pues después de darme cuenta de esto le escribí un e-mail al editor de la revista donde se publicó el artículo original (Chem. Res. Toxicol.), indicándole esto que os acabo de contar y sugiriéndole amablemente corregir la errata en el título de la revista por lo menos. Para mi sorpresa me solicitó que lo enviara por el proceso normal de envío de un manuscrito en la forma de letter-to-the-editor. Un acto elogiable porque la crítica va dirigida principalmente a la revista, que es la responsable del proceso de revisión. Esta carta ha superado un proceso de revisión anónima por pares, de hecho si no lo hubiera superado no se habría publicado, por lo que estas correcciones se pueden considerar una publicación científica.
Y una curiosidad, mientras estaba esperando las pruebas de imprenta de esta carta, apareció esta otra en la cual critican duramente la metodología empleada en los ensayos para intentar convencer de una toxicidad inexistente. Por cierto, que vuelven a citar mal a la revista de pediatria uruguaya. La replica del autor principal entrá más en el campo de la rabieta que en el de la discusión científica, ya que abusa de la falacia ad hominem señalando que los autores de la carta estan vinculados a la industria de fitosanitarios. Puesto que no es mi caso, asumo que de mi carta no tiene nada que decir.
Solo me queda una duda. Todos los que se han hecho eco del estudio original y han proclamado a los cuatro vientos que hay que prohibir el glifosato por que esta matando a los niños neonatos… ¿citarán que el artículo interpretaba los datos de forma sesgada y utilizaba fuentes bibliográficas de forma incorrecta? ¿Dirán que han estado asustando a la gente por el morro?
URL: http://www.losproductosnaturales.com/2011/03/el-glifosato-no-produce-mal...
EL GRAN TELESCOPIO USA TODA SU POTENCIA Y CONFIRMA LA TEORÍA DE LA RELATIVIDAD DE EINSTEIN
Edición 2012 - Número 259
Martín Macho
(Noticia publicada originalmente en el diario digital Canarias Ahora).
Observaciones realizadas con el GTC, ubicado en La Palma, han permitido detectar de forma indirecta los efectos de las ondas gravitacionales.
El Gran Telescopio Canarias (Grantecan o GTC) continúa escrutando fenómenos estelares que permitirán avanzar en el conocimiento de la bóveda celeste. En este sentido, ha usado recientemente toda su potencia de observación para detectar de forma indirecta los efectos de las ondas gravitacionales en el marco de una investigación llevada a cabo por un equipo internacional en el que han intervenido dos astrofísicos del IAC. Los resultados de este trabajo científico han vuelto a confirmar de forma “limpia” la teoría de la relatividad de Albert Einstein.
El cosmos es un universo de incógnitas y respuestas. Muchas de estas dudas van siendo despejadas poco a poco por los científicos y las sofisticadas máquinas que manejan. En esta labor han vuelto a destacar dos investigadores del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) y el Gran Telescopio Canarias ubicado en las cumbres de La Palma.
En concreto, con las observaciones realizadas con el GTC de dos enanas blancas se ha conseguido ratificar una vez más la teoría de la relatividad de Albert Einstein. Según ha expuesto Carlos Allende Prieto, astrofísico del IAC, “ha sido una confirmación, aunque indirecta, bastante limpia y en una situación extrema, al límite”, sintetiza.
Hasta ahora, añade Carlos Allende, “había otros sistemas; la diferencia, es que, con el nuevo, tenemos dos estrellas separadas, sin interacción que pueda interferir la frecuencia de la órbita”.
A la hora de destacar la importancia de la reseñada comprobación de la aludida predicción, Allende ha subrayado que “nuestro modelo de universo se basa el marco de la teoría de la relatividad de Einstein”. Puntualiza que el trabajo ha estado a cargo de un equipo internacional en el que han participado dos astrónomos del IAC y el GTC.
Insiste en que al observarse “la reducción progresiva de la órbita de las enanas blancas del sistema binario J0651, un singular par de estrellas”, detalla, se puso a prueba “la teoría de la relatividad general” del insigne científico.
Los dos objetos citados, explica el IAC en una nota de prensa, “son remanentes de estrellas como el Sol que ya han agotado su combustible nuclear”. Las mismas “completan en la actualidad una órbita cada 13 minutos, con grandes aceleraciones y velocidades que llegan a alcanzar más de 600 kilómetros por segundo, según acaba de publicar el grupo de investigación en la revista Astrophysical Journal Letters”.
De acuerdo con la teoría de la relatividad general de Einstein, abundan, “las aceleraciones de estas estrellas en su movimiento orbital causan ondas en el tejido del espacio-tiempo, que se denominan ondas gravitacionales“. Aunque todavía no se han observado directamente, precisan, “la emisión de estas ondas resta energía al sistema binario, lo que provoca que las enanas blancas se acerquen progresivamente la una a la otra y orbiten cada vez más rápido”.
La teoría de la relatividad, alegan, “predice que la órbita de este sistema binario se reduce en unos 0,25 milisegundos cada año”. La confirmación de que las estrellas “están acercándose cada vez más viene dada por la comparación de las medidas tomadas en 2011, cuando el equipo de astrofísicos descubrió este sistema, con las tomadas en la actualidad”.
El GTC, el mayor telescopio óptico infrarrojo del mundo, con un espejo primario de 10,4 metros, ubicado en el Observatorio del Roque de los Muchachos en La Palma, “proporcionó el conjunto de datos con la cadencia más rápida de estos objetos”.
“Gracias al GTC, hemos logrado tomar cientos de imágenes seguidas de este interesante sistema sin perder un segundo”, comenta Carlos Allende Prieto, uno de los autores del estudio.
Para Antonio Cabrera Lavers, astrónomo del GTC y coautor de la investigación: "Estamos ante uno de esos casos en los que tenemos la oportunidad de utilizar telescopios para poner a prueba nuestra comprensión de los aspectos más fundamentales de la física".
El sistema binario analizado “es también peculiar en cuanto a su orientación respecto a la Tierra, ya que el plano orbital está alineado con nuestra línea de visión”. “Cada seis minutos una de las estrellas en J0651 eclipsa a la otra, lo que proporciona un reloj de extrema precisión a 3.000 años luz", dice el estudiante de doctorado de la Universidad de Tejas, en Austin (EE UU), y primer autor del artículo, J.J. Hermes.
Los resultados de este estudio han sido posibles gracias a las más de 200 horas de observaciones, además de con el GTC, con el telescopio de 2,1 metros Otto Stuve, en el Observatorio McDonald en Tejas, con el telescopio Géminis de 8,2 metros, en Hawai, y con el telescopio de 3,5 metros del Observatorio Apache Point, en Nuevo Méjico, todos ubicados en EE UU.
Detección extremadamente difícil
Detectar directamente las ondas gravitacionales es extremadamente difícil, sanciona Carlos Allende. En concreto, añade, “medir el efecto de las ondas gravitacionales producidas por J0651 desde el sistema solar requeriría varios satélites situados a millones de kilómetros y comunicados por láseres”. Aunque los físicos llevan años planeando un sistema de este tipo, apostilla, “aún no hay ninguna misión espacial definida y con financiación de estas características” .“De este modo tenemos una vía más fácil, si bien indirecta, de detectar los efectos de las ondas gravitacionales”, concluye Allende Prieto.
LA ULL Y EL IAC DESCARTAN FENÓMENOS PARANORMALES EN LA CASA LERCARO
Edición 2012 - Número 259
(Noticia publicada originalmente en Creativa Canaria).
Investigadores de la Universidad de La Laguna y del Instituto de Astrofísica de Canarias han realizado un estudio en la Casa Lercaro, sede del Museo de Historia y Antropología de Tenerife, para descartar definitivamente la presencia de fenómenos paranormales en el citado espacio, ya que este inmueble ha sido centro de una de las leyendas urbanas más famosas de La Laguna, la de la existencia del fantasma de Catalina.
Durante la investigación se llevó a cabo la toma de fotografías en las estancias del palacio, análisis de posibles sonidos anómalos, medición de temperatura de forma continua en todas las habitaciones y colocación de grabadoras en distintos puntos en la Casa Lercaro para captar posibles psicofonías. La pareidolia y el sesgo confirmatorio explican buena parte de las experiencias paranormales, según se extrae del estudio realizado por Carlos J. Álvarez, profesor del Departamento de Psicología Cognitiva, Social y Organizacional y responsable del proyecto.
Álvarez explica que el cerebro humano, debido a su evolución biológica, presenta varias propiedades conocidas por la ciencia desde hace mucho tiempo. Por un lado, tiende a atribuir significado a estímulos ambiguos o extraños: es lo que se conoce por pareidolia y ocurre cuando vemos una cara en una nube, por ejemplo. Por otro, tendemos a encontrar evidencias que confirmen nuestras creencias y a desechar las pruebas que las contradigan. Se trata del llamado sesgo confirmatorio.
Las conclusiones de la investigación fueron claras: no se encontró rastro del fantasma de Catalina ni se percibió ningún fenómeno que no pudiera atribuirse a causas naturales. Entre los resultados, destacan la ausencia de sonidos extraños y que los únicos cambios de temperatura registrados fueron en aquellas zonas con corrientes de aire, como la entrada de la famosa cocina, flanqueada por dos puertas una enfrente de la otra y que dan al patio.
En la segunda planta, y debido a la fragilidad y movimiento de las viejas vigas de madera del suelo como de las propias vitrinas, cuyos cristales vibran, los pasos de una persona o cualquier movimiento son transmitidos a varios metros de distancia, produciendo un fenómeno perceptivo curioso, como si alguien estuviera caminando en otra parte. Las vitrinas, próximas entre sí, producen reflejos de luces, sobre todo cuando se está a oscuras o con poca luz.
Tanto las voces que fueron grabadas como las percibidas fueron las de personas que pasaban por las dos calles colindantes a la casa. Todos los sonidos grabados y percibidos correspondieron a los esperados en cualquier casa antigua, como el crujir de las maderas o el viento colándose por rendijas. Tampoco se encontró ninguna presencia extraña en las fotos realizadas.
URL: http://creativacanaria.com/index.php/universidad/4149-la-ull-y-el-iac-de...
LERCARO SE QUEDA SIN FANTASMA
Edición 2012 - Número 259
Laura Docampo
(Artículo publicado originalmente en el diario La Opinión de Tenerife).
"La Laguna es uno de esos lugares donde los viejos palacios encierran sus leyendas y sus fantasmas", apunta un reportaje del programa Cuarto Milenio sobre el fantasma de Catalina Lercaro. La nave del misterio de Iker Jiménez recupera la leyenda de la joven que prefirió suicidarse antes de consumar un matrimonio de conveniencia y que tras su prematura muerte se convirtió en una "presencia espectral que se perpetúa a lo largo de los siglos". Es el caso paranormal más famoso del municipio y acaba de ser desmontado por un estudio de la Universidad de La Laguna (ULL) y el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC).
Carlos Javier Álvarez, profesor del Departamento de Psicología Cognitiva, Social y Organizacional de la ULL, es uno de los miembros del Foro de Ciencia y Pseudociencia formado por investigadores de ambas instituciones que han enterrado el mito propagado por los periodistas de lo oculto y mentalistas durante la última década. "Llevábamos mucho tiempo con ganas de analizar esta leyenda para comprobar si lo que sucede tiene una explicación lógica y racional", admite Álvarez.
Según detalla el experto, las voces, los ruidos, las corrientes de aire y las diferencias de temperatura que los defensores de lo mágico atribuyen al fantasma en la Casa Lercaro, sede del Museo de Historia y Antropología de Tenerife, "no tienen ningún componente paranormal". "Si uno cree en algo está más predispuesto a encontrar evidencias y a dar significado a las cosas que suceden. Es un mecanismo de nuestro cerebro que explica por qué la Virgen solo se le aparece a los creyentes y no a un ateo ni a un budista. Tendemos a atribuir significados a estímulos ambiguos o extraños. Es lo que ocurre cuando vemos una cara en una nube, por ejemplo. También nos inclinamos a encontrar evidencias que confirmen nuestras creencias y a desechar las pruebas que las contradigan", señala.
Sonidos ´anómalos´
Durante la investigación, un equipo de científicos se instaló en la Casa Lercaro, en la Calle San Agustín. Tomaron fotografías en las estancias del Palacio, analizaron los posibles sonidos anómalos, midieron la temperatura de forma continua en todas las habitaciones y colocaron grabadoras en distintos puntos del edificio para captar posibles psicofonías.
Las conclusiones de la investigación fueron claras: no se encontró rastro del fantasma de Catalina ni se percibió ningún fenómeno que no pudiera atribuirse a causas naturales. Entre los resultados, destaca la ausencia de sonidos extraños y que los únicos cambios de temperatura registrados fueron en aquellas zonas con corrientes de aire, como la entrada de la famosa cocina, flanqueada por dos puertas una enfrente de la otra y que dan al patio.
En la segunda planta, y debido a la fragilidad y movimiento de las viejas vigas de madera del suelo como de las propias vitrinas, cuyos cristales vibran, los pasos de una persona o cualquier movimiento son transmitidos a varios metros de distancia, produciendo un fenómeno perceptivo curioso, como si alguien estuviera caminando en otra parte. Las vitrinas, próximas entre sí, producen reflejos de luces, sobre todo cuando se está a oscuras o con poca luz.
Tanto las voces que fueron grabadas como las percibidas fueron las de personas que pasaban por las dos calles colindantes a la casa. Todos los sonidos grabados y percibidos correspondieron a los esperados en cualquier casa antigua, como el crujir de las maderas o el viento colándose por las rendijas. Tampoco se encontró ninguna presencia extraña en las fotos realizadas.
Además de echar por tierra la teoría de la casa encantada, Carlos Álvarez, el arqueoastrónomo del IAC, César Esteban, y el resto del equipo también recordaron que ni la investigación realizada por el propio Museo de Historia, ni ninguna otra, han logrado certificar que Catalina Lercaro haya existido. "Nadie ha encontrado evidencias aún. Además, la casa nunca tuvo un pozo. Había un aljibe pero era tan estrecho que nadie podría haberse arrojado dentro", matizó ayer el profesor de Psicología de la Universidad de La Laguna.
Otro de los académicos que participó en el estudio es el doctor en Filosofía por la ULL Ricardo Campo. En un artículo publicado en el blog Circuloesceptico.org, Campo admite que el detonante para que las dos instituciones científicas más importantes de la Isla se embarcaran en este trabajo fue un artículo publicado en un periódico local en el que una supuesta médium daba la ubicación exacta del cadáver de Catalina en un rincón del patio. "Al leer esa propaganda acrítica, nos dio la impresión de estar leyendo una crónica medieval de actividades brujeriles", afirma y añade que "era increíble que se publicase semejante artículo", tan sorprendente como que salgan a la luz tantos otros que hablan de apariciones de Ovnis, espíritus o imágenes religiosas.
No obstante, los investigadores aceptan que la leyenda de Catalina Lercaro es una "buena historia", un cuento con todos los ingredientes como para captar la atención y aprueban que el Museo de Historia la explote para tener más visitas. "El peligro está en que la explote el parapsicólogo de turno, que vive de esto, que no se someta a una crítica escéptica y que marque el límite de hasta donde llega lo mágico y lo seudocientífico y donde empieza lo racional", concluye Carlos Álvarez.
URL: http://www.laopinion.es/tenerife/2012/07/21/lercaro-queda-fantasma/42496...
