Inclasificable

Falacias lógicas, ahora también para compartir en tus redes

Gracias a la iniciativa de David Revilla, esta web cuenta con una completa guía de falacias lógicas explicadas de forma gráfica. Una falacia es un razonamiento inválido o engañoso con apariencia de correcto que pretende ser convincente. Es muy habitual encontrárselas en muchísimos terrenos, sobre todo para argumentar a favor o en contra de causas o intereses de todo tipo. Cualquier comunicación honesta debería prescindir de ellas en la medida de lo posible, por lo que conviene estar muy al tanto de cuáles son, cómo detectarlas y combatirlas:

https://falacias.escepticos.es/

Ahora incluye un botón de copiado, para pegar fácilmente en los muros de las redes sociales

¿Cómo compartir en las redes?

¿Quieres compartir alguna de las imágenes en alguna red social? ¡Ahora lo hemos hecho aún más sencillo! Ve a la falacia que quieras compartir, y haz click en el botón que hay debajo del dibujo:

¡Ya está! Ahora solo tenemos que ir a nuestra red social favorita y seleccionar la opción “pegar”.

Te acabas de ahorrar cinco minutos tratando de explicar por qué el argumento no es válido.

James Randi y el maestro Yoda

James Randi, el “asombroso Randi” (The Amazing Randi) como era conocido en la década de los 50 del siglo pasado en su faceta de ilusionista, cumple ahora 90 años. Aunque su aspecto es más parecido al de un entrañable duende del bosque, también puede recordarnos al misterioso maestro Yoda. En El imperio contraataca (1980) Yoda vive apartado del mundo en el pantanoso planeta Dagobah. Allí lo descubre Luke Skywalker en su huida de las tropas imperiales. Al principio, Luke desprecia a Yoda debido a su aspecto y su tamaño. Sin embargo, acabará descubriendo que no debe fiarse de las apariencias y aprende gracias a él muchos de los secretos Jedi.

El joven James Randi de los años 50 es ahora un anciano nonagenario, menudo y de larga barba blanca. Al igual que el maestro Yoda, el maestro Randi también engaña en apariencia: este débil e indefenso ancianito esconde todo un arsenal de racionalismo, escepticismo y magia que es el horror de timadores y pseudocientíficos. El maestro Yoda entrena a Luke en los secretos de la Fuerza y le advierte de los peligros de su lado oscuro. La Fuerza en sí misma y los poderes que es capaz de otorgar a los Jedis no dejan de ser poderes paranormales (precognición, adivinación, telepatía, telequinesia…), tal vez inspirados en los siddhis (capacidades paranormales muy similares a las de los Jedis) y que supuestamente adquieren los yoguis que alcanzan las más altas cotas de meditación según la religión Yoga. Por cierto, los siddhis también tienen su lado oscuro, y si el yogui se deja llevar por él se convierte en brujo. Sea como sea, el caso es que James Randi también tiene poderes y advierte de su lado oscuro. Pero no son poderes ficticios e imaginarios como los de los Jedis, los yoguis o los que supuestamente estudia la parapsicología. Son poderes reales y consisten en la inteligencia y la habilidad para generar las ilusiones cognitivas y perceptivas en las que consisten los juegos de magia que Randi controla a la perfección. Gracias a ellos puede aparentar la aparición y desaparición de objetos, la lectura de la mente o la transformación de una cosa en otra. Mientras estos “poderes” se utilicen en un escenario para entretener, divertir y, sobre todo, ilusionar al público generándole la “ilusión de lo imposible” en la que consiste la magia, todo es perfecto. El problema es cuando el mago se pasa al lado oscuro y utiliza esos “poderes” para fines perversos e inmorales: para engañar al prójimo haciéndole creer que tiene auténticos poderes paranormales para doblar cucharas con la mente, adivinar el futuro, comunicarse con los difuntos o curar enfermedades con el pensamiento. Entonces es cuando el apacible James Randi se nos muestra como el azote de farsantes, hipócritas y vende-crece-pelos en todo su esplender. En esta faceta, no solo ha desenmascarado a multitud de ellos directamente (uno de los más famosos: Uri Geller), sino a todos ellos gracias a su reto del millón de dólares. Quien afirme tener cualquier poder paranormal o mantenga cualquier proposición pseudocientífica (como la memoria del agua o el origen emocional de las enfermedades) puede optar al reto y llevarse un millón de dólares (y si no tiene intereses egoístas puede donarlos a la ONG u obra de caridad que mejor le parezca). Ningún Darth Vader ha logrado todavía superar el reto y demostrar que realmente tiene los poderes de Darth Vader.

Científicos y divulgadores del pensamiento crítico y el escepticismo hay muchos. Randi añade ese toque mágico que le permite ver los ardides y estratagemas, las cancamusas, que a los demás se les podrían pasar por alto. Eso es lo que mostró James Randi a finales de los años 70 y principios de los 80 con el Proyecto Alpha. Entrenando a varios Skywalkers en los trucos de magia fue capaz de engañar a comités científicos para que creyeran que tenían auténticos poderes paranormales. Señalaba de esta forma la necesidad no solo de vigilar los controles científicos habituales en el diseño de experimentos contra sesgos y errores típicos, sino también de estar atentos a los engaños puros y duros pero sofisticados de quienes usan el lado oscuro del ilusionismo.

A sus 90 años, James Randi continua en la senda, manteniéndose como ejemplo de honradez, ética y firmeza tanto para magos, como para científicos y público en general. Gracias, maestro, y ¡feliz cumpleaños!

 

Andrés Carmona Campo

Imagen sacada de la portada de la revista El Escéptico nº 37: https://www.escepticos.es/revista/3571

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Vídeos de la jornada «Ciencia y pseudociencia. Herramientas para la cultura científica»

Ya están disponibles en Youtube las charlas de las Jornadas "Ciencia y pseudociencia. Herramientas para la cultura científica", que se celebraron los pasados días 4 y 5 de mayo en el Centro de Congresos de la Ciudad de Elche, con la organización del CEFIRE (Centre de Formació, Innovació i Recursos per al professorat), dependiente de la Generalitat Valenciana, y la colaboración de ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico.

Los vídeos están disponibles en su canal https://www.youtube.com/channel/UCTazcD-dkYP33gp44-ertoA

Réplica a Mario Vargas Llosa sobre el caso Patricia Aguilar

En su columna del 15 de julio de 2018 el Sr. Vargas Llosa ponía en duda la conveniencia de liberar a Patricia Aguilar, la chica española que había abandonado a su familia y marchado a Perú embaucada por Félix Steven Manrique Gómez, autodenominado “Príncipe Gurdjieff”. Según el Premio Nobel de Literatura, no es evidente que la detención de Félix Steven y la devolución a España de Patricia Aguilar sea lo más justo para ella, puesto que la joven huyó con 18 años recién cumplidos, es decir, era mayor de edad, y parecía feliz con la vida que llevaba en Perú.

La vida de la joven en Perú, en una barriada pobre de Lima primero y en un pueblo del Amazonas después, consistía en formar parte del harén de Félix Steven y en trabajar para mantenerlo, según cuenta el propio Vargas Llosa en su escrito, que es, además, a donde apuntan todas las evidencias del caso. ¿Por qué una joven española de clase media abandona toda su vida para someterse al yugo de un extraño al otro lado del océano? Patricia Aguilar atravesaba una situación de vulnerabilidad tras la pérdida de un tío suyo muy querido, y el tal Félix Steven aprovechó para embaucarla: le explicó que el mundo tocaba a su fin y que sólo se salvarían aquellas (en femenino, puesto que sólo reclutaba mujeres) que le siguieran, con quienes repoblaría el mundo después del apocalipsis. Esto puede sonar estrambótico, pero hay que tener en cuenta que cualquier ser humano puede verse algún día en una situación en la que sea más importante el carisma del embaucador que la tontería que cuente. La mente humana es frágil, y las circunstancias de la vida pueden ser muy duras. Todos deberíamos ser conscientes de lo vulnerables que somos, más cuanta menos experiencia tenemos y más solos estamos, porque eso nos ayudaría, primero, a no abandonar a nadie por estrambótico que sea el engaño en el que parece haber caído y, segundo, a convencernos de la necesidad de no tolerar engaños.

Nos gustaría poner en evidencia que el Sr. Vargas Llosa banaliza con su columna un problema extremadamente serio. Lo que viene a defender en su escrito, simple y llanamente, es que los charlatanes tienen derecho a mentir y a engañar, y a obtener un beneficio material a cambio, siempre y cuando ofrezcan un sucedáneo de felicidad al engañado. Si aceptáramos su planteamiento, estaríamos legitimando a todo tipo de estafadores profesionales. ¿Defenderíamos a los trileros aduciendo que ilusionan, aunque sea fugazmente, a los que caen en sus juegos? Porque, que nadie se llame a engaño, la supuesta felicidad de Patricia Aguilar, que al Sr. Vargas Llosa le parece ver en aquella foto en la que ella sostiene a su hija de un mes en brazos, vale lo mismo que la que puedan disfrutar las personas adictas al juego en una sala de juegos de azar. ¿Abandonaríamos a estas personas porque arruinar su vida en un casino les hace felices?

Es cierto, por supuesto, que hay que respetar la libertad de las personas adultas para hacer con su vida lo que crean conveniente, pero no es menos cierto que las instituciones deben velar por que esta libertad se ejerza sin estar bajo la influencia de personas o grupos que se aprovechen de situaciones de vulnerabilidad, como la que estaba viviendo la propia Patricia. La vida que llevaba Patricia Aguilar en Perú no era fruto de su libre elección: no puede haber libre elección en el engaño. Tampoco, en realidad, podía hacerla feliz pues la convertía en una persona totalmente dependiente y limitaba todas sus opciones de futuro a una sola: seguir subordinada al yugo del charlatán.

Desde la asociación invitamos al Sr. Vargas Llosa a realizar una reflexión más profunda, a la que, por otra parte, le obliga la responsabilidad de la palabra escrita, sobre todo en una persona de su relevancia social.

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