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Casi seis siglos después de su muerte en Peñíscola
(Castellón), Pedro Martínez de Luna y Gotor, más cono-
cido como Benedicto XIII o Papa Luna, sigue dando
muchos quebraderos de cabeza. Mejor dicho: es sólo
su cabeza la que ahora sigue dando quebraderos.
La noticia, curiosa y un tanto macabra, ocupó gran-
des titulares y espacios en los medios el 11 de abril de
2000. El cráneo del Papa Luna había sido robado el
viernes anterior; es decir, el día 7. La “valiosa reliquia”
había desaparecido del palacio de Argillo, en Saviñán
(Zaragoza).
Comienza aquí el guión de una película de terror de
serie B. A finales de julio, el alcalde de Illueca (locali-
dad natal de Pedro Martínez de Luna) recibe una carta
firmada por “Jesús Antonio, el coleccionista”. Con una
caligrafía y una ortografía capaces de asustar a los más
valientes criptógrafos y filólogos, “Jesús Antonio” es-
cribe textualmente para la posteridad: “HOLA SIQUE-
REIS LA CABEZA DEL PAPA LUNA REBELAR LAS FO-
TOS Y LA BEREIS YA ME PONDRE EN CONTAZTO
COM BOSOTROS”. Evidentemente adjunta un negativo
en el que más se vislumbra que se distingue la urna
donde se guardaba el cráneo.
En una segunda carta, fechada 15 días más tarde, el
coleccionista se dirige de nuevo al alcalde de Illueca en
estos términos: “OLA SEÑOR JAVIER”. Hace saber sus
condiciones para recuperar el cráneo: “ESIJO UN MI-
YON DE PESETAS QUE USTED DEPOSITARA EN EL
PARQUE QUE HAY AL DETRAS DEL CAMPO DEL
CARMEN DONDE JUEGA EL EBRO AKI EN ZARAGOZA
LE AVISO QUE NO YAME A LA POLICIA NI TAMPOCO
A ANTENA 3 YA QUE ESTOS SE HAN BURLADO DE MI
FORMA DE ESCRIVIR”. A una carta tan apocalíptica no
podía faltarle su buena dosis de amenaza: “LE AVISO SI
VEO POLICIA EL CRANEO IRA AL RIO SI NO LE IN-
TERESA YA TENGO UN POSIBLE COMPRADOR DE AN-
TIGUEDADES”.
La investigación sigue su curso. Suponemos que la
Guardia Civil, así, a bote pronto, descartó como insti-
gadores del secuestro de la famosa calavera a la CIA, al
Mossad, al MI5, a las sectas lunáticas o luneras y a los
coleccionistas. Sonaba demasiado a broma o a juego
adolescente de estudiantes poco aplicados. Muy poco
aplicados.
Por no aburrir ni seguir atentando contra la lengua
castellana, resumiremos la historia señalando que el 12
de septiembre, la Guardia Civil recuperó el cráneo y la
urna, y detuvo a dos hermanos, de 19 y 22 años de
edad, vecinos del mismo Saviñán.
Hasta aquí la anécdota, una anécdota que ha dado
la vuelta al mundo y que ha ocupado espacios destaca-
dos en medios como la BBC, el diario francés Liberation,
el inglés The Times o en el estadouni-
dense Washington Post (por citar al-
gunos ejemplos). Una larga y divertida
serpiente de verano que se empeña,
como la realidad, en imitar a la ficción.
Un thriller rural y agreste de la Espa-
ña profunda.
MISTERIOS SIN RESOLVER (PERO RESOLUBLES)
El cráneo robado ha dormido el sueño de los justos más
de trescientos años en el Palacio de los Condes de Ar-
gillo, en Saviñán. El edificio había sido declarado unos
meses antes “ruina inminente”. Queremos suponer
que no se necesitaban lanzas térmicas ni rayos láser
Las
calaveradas”
del Papa Luna
J. MIGUEL BAYÓN Y MARÍA GONZÁLEZ
(DOCUMENTACIÓN)
La noticia del ‘audaz’ robo dio la vuelta al mundo,
siendo objeto de comentarios en algunos de los
mas prestigiosos medios de comunicación de
Francia, Reino Unido o de los EEUU.
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para acceder al interior. Tampoco mucha planificación.
Un juego de adolescentes pudo causar el sobresalto y el
lío que se montó.
El palacio en la actualidad es propiedad de la fami-
lia Olazábal-Martínez Bordíu que, años atrás, había que-
rido vender la reliquia al gobierno aragonés. El mismo
gobierno que ahora quiere abrir un expediente para de-
clarar “la reliquia” Bien de Interés Cultural. ¿Por qué
ahora, si la ha tenido a su disposición tanto tiempo?
También los ayuntamientos de Illueca (donde se le-
vanta el castillo de los Luna) y Peñíscola (lugar donde
se encastilló y finalizó sus días el protagonista del Cis-
ma de Occidente
) se han apresurado a reivindicar el crá-
neo. Los dos hermanos de Saviñán, sin pretenderlo (su-
ponemos), han multiplicado el interés y el valor de
mercado de “la reliquia”.
UN POCO DE HISTORIA
Está debidamente documentado que, tras su muerte en
Peñíscola, los restos de Pedro Martínez de Luna fueron
trasladados a su casa natal de Illueca. El rey Alfonso de
Aragón (1416 -1458) y don Juan de Luna (sobrino nie-
to del “antipapa”) fueron los promotores.
Doscientos cincuenta años después, durante la gue-
rra de Sucesión (inicios del siglo XVIII), las tropas fran-
cesas que apoyaban a Felipe de Borbón llegan a Illueca
y destrozan la tumba del Papa Luna. Sus restos fueron
golpeados por la soldadesca y fueron arrojados por un
barranco. Se cuenta que alguien consiguió recuperar el
cráneo, pero esto no pasa de ser una leyenda.
Por cierto, que borrar la memoria de Pedro Martínez
de Luna es una costumbre que, aún hoy, no han perdi-
do los franceses. Basta acudir al Palais des Papes de
Avignon (Francia) para comprobarlo. O a las ciudades,
también francesas, de Montpellier, donde estudió, o a
Perpignan, donde celebraron concilio sus leales.
Sistemáticamente su figura histórica ha sido despo-
jada y reducida a la caricatura de “tozudo aragonés” que
se negó a abdicar. Autores contemporáneos (y no nece-
sariamente aragoneses, por aquello del nacionalismo)
han pretendido, pretenden, situar al personaje en su jus-
ta dimensión. Fue, muy probablemente, el hombre más
influyente de Europa en su momento y, después, el más
denostado. Ya se sabe que la historia siempre la escri-
ben los vencedores.
EL CRÁNEO DE LA DISCORDIA
Volvamos a nuestra historia con minúscula. No se vuel-
ve a saber nada de estos restos hasta mucho después,
hasta que la presunta calavera de Benedicto XIII se en-
cuentra en Saviñán.
Expertos medievalistas, como el profesor de la Uni-
versidad de Zaragoza, José Luis Corral, consideran con
nosotros harto improbable que el famoso cráneo sea
realmente el del Papa Luna. El misterio puede ser re-
soluble. Los análisis de ADN podrían, al menos, des-
pejar dudas sobre el linaje. Sería un gran paso, Incluso
se podría precisar algo más. ¿Por qué no se empieza por
ahí? De vez en cuando la ciencia le echa una mano a la
creencia. Y si los resultados de la investigación son ne-
gativos, tampoco es para rasgarse las vestiduras.
El verdadero misterio es por qué nadie quiere ni oír
hablar de estas pruebas. ¿Dónde arrojaron los restos óse-
os los franceses? ¿Había más cadáveres? ¿Quién y con
qué argumentos decidió que ése era el cráneo y no otro?...
Las preguntas son muchas. Para que el cráneo no nos
quiebre la cabeza, sólo necesitamos una respuesta.
A finales de diciembre de 2000, la juez de Instruc-
ción de la Almunia de Doña Godina, Susana González,
dictó una providencia ordenando que se hagan las prue-
bas de ADN al presunto cráneo del Papa Luna. El estu-
dio debía ser realizado por la Clínica Forense de Zaragoza.
El gobierno aragonés, a través de su Director Gene-
ral de Patrimonio, el arqueólogo Antonio Mostalac, ase-
gura que también se harán análisis de datación por Car-
bono 14 y estudios antropológicos.
Esos son datos publicados. Mi
opinión es que habré de verlo para
creerlo. De momento, y hasta la fe-
cha, no tenemos conocimiento de
que se haya dado ningún paso en ese
sentido.
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Uno de los misterios sobre el cráneo
del Papa Luna es que parece ser que nadie
quiere hacerle ninguna prueba que permita
saber si puede ser el de Benedicto XIII o no.
EL PERIÓDICO DE
ARAGÓN
El supuesto cráneo del Papa Luna.