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pletamente inútil porque en las maniobras de escapis-
mo no tenía que intervenir ninguna de esas zonas, por
lo que el supuesto obstáculo no servía más que para au-
mentar la teatralidad del acto. Lo mismo se puede de-
cir de las manos llenas de harina. Una vez liberados de
las ataduras, introducían la harina en un bolsillo secre-
to de sus trajes y después la reponían con otra que tam-
bién llevaban guardada.
Claro que nunca puede salir todo como estaba pre-
visto: “Este artificio de la harina tuvo una noche un mal
desenlace para los mediums, aunque muy agradable para
el público. El delegado encargado de poner la harina en
las manos, tuvo la malicia de colocar tabaco en su lugar.
Los espiritistas no vieron nada, puesto que, en aquel mo-
mento tenían sus manos detrás de su torso. Los dos her-
manos reaparecieron con las manos llenas de harina. Se
les hizo conocer la equivocación de los espíritus y los es-
pectadores rieron á más y mejor” (Pág. 198).
La segunda parte del espectáculo de los norteame-
ricanos era, sencillamente, una variante del mismo tru-
co de escapismo. Al estar sumidos en una oscuridad total,
los hermanos podían escapar del círculo de espectado-
res arrastrándose por debajo de los brazos extendidos,
así como evolucionar por el escenario sin ser vistos mien-
tras tocaban las guitarras. La explicación de cómo, des-
pués de esos paseos, sus pies podían acabar exactamente
en la misma posición en que empezaron es una buena
muestra del ingenio de los americanos. Sencillamente,
daban la vuelta al papel y, con un lápiz que llevaban es-
condido, trazaban una nueva silueta que los espectado-
res creían ser la misma que uno de ellos había dibuja-
do antes de apagar las luces.
En distintas partes de la obra se tratan más temas re-
lacionados con las supuestas manifestaciones espiritis-
tas y de cómo pueden explicarse mediante trucos más o
menos elaborados de ilusionismo, pero creemos que con
lo expuesto hasta aquí basta para hacerse una idea de su
contenido. Añadamos que todo el texto está impregna-
do de un fino sentido del humor, como habrán podido
comprobar en alguno de los fragmentos citados, y ten-
drán un libro de fácil lectura y comprensión ya que in-
corpora diagramas y figuras explicativas de los trucos que
resultan más difíciles de describir. Además, aunque como
dijimos en la entradilla es una edición facsímil (y eso sue-
le significar un libro muy caro), éste se adscribe, afor-
tunadamente, a la nueva tendencia de hacer facsímiles
muy asequibles económicamente.
é
José Luis Calvo
Nota: Las citas de textos publicados en el facsímil se man-
tienen con la ortografía original del siglo XIX de la
traducción al español.
LITTLE GREEN MEN,
MEOWING NUNS AND
HEAD-HUNTING PANICS:
A STUDY OF MASS PSYCHOGENIC
ILLNESS AND SOCIAL DELUSION
ROBERT E. BARTHOLOMEW
McFarland & Co, Jefferson, 2001.
293 páginas.
Se trata de una recopilación de diversos artículos de
Robert E. Bartholomew aparecidos en el Skeptical
Inquirer
y otras revistas. Se inicia con una concisa his-
toria de la histeria de masas y las alucinaciones masi-
vas, diferenciando entre ambas. Se examina la histeria
tanto en entornos cerrados del estilo de colegios, con-
ventos y fábricas, como en comunidades o pueblos ente-
ros, con especial referencia al famoso “gaseador loco de
Mattoon”.
Al examinar las alucinaciones masivas se identifican
cinco tipos principales: amenazas inmediatas (las epi-
demias de desaparición de penes en África), miedos sim-
bólicos (las oleadas de “naves aéreas” en Canadá, In-
glaterra, Nueva Zelanda...), cumplimiento de deseos
(ovnis), leyendas urbanas (platillos estrellados) y páni-
cos de masas (como los producidos por Orson Welles en
1930 y sus imitadores posteriores).
Profusamente anotado y con ilustraciones muy cui-
dadas, está destinado a convertirse en pieza esencial en
la biblioteca de cualquier partidario de las hipótesis psi-
co-sociales sobre el fenómeno ovni.
é
Luis R. González Manso
verano 2002
el esc
é
ptico
65
MCF
ARLAND & CO