background image
l asunto de los códigos secretos en el
texto bíblico ha visto dos fases dife-
rentes en nuestro país, que se corres-
ponden con la publicación del libro
de Michael Drosnin en Estados Unidos en
junio de 1997 y la aparición de la traduc-
ción al castellano a finales de octubre de
1997. Un fenómeno relevante es que la pri-
mera oleada tuvo mayor eco en prensa que
la segunda. De hecho, el interés que ha
despertado este tema ha sido en general es-
caso, al menos en comparación con otros
fenómenos de este tipo también nacidos en
EE UU e importados a nuestras tierras. Una
posible razón es la escasa tradición de lec-
tura de la Biblia que existe por aquí, cuyo
origen es centenario: la Contrarreforma en
España y el mantenimiento del catolicismo
como religión vertebradora de la cultura y
del Estado han conseguido que la lectura
(e interpretación) de los textos bíblicos se
haya reservado al clero, frente a lo sucedi-
do en los países en donde la Reforma pro-
testante instauró la costumbre –desde el
entorno familiar al educativo– de la lectura
de la Biblia, y de su interpretación.
Cabe pensar así que en España, donde
existe tan poca cultura bíblica –por decirlo
de algún modo–, el estudios sobre presun-
tos códigos secretos enterrados en el texto
no haya sido en absoluto relevante, fuera
de algunos sectores académicos, pero so-
bre todo, en el habitual cortejo de las revis-
tas pseudocientíficas. Evidentemente, tam-
poco podemos obviar el hecho de que el lan-
zamiento del libro en EE UU vino acompa-
ñado de una fuerte campaña publicitaria,
especialmente siendo Drosnin un conocido
redactor de The Washington Post (y antes
de The Wall Street Journal).
Dos oleadas
La aparición del libro de Drosnin origina en
los medios de comunicación españoles una
serie no demasiado extensa de noticias,
normalmente provenientes de agencias o de
corresponsales en EE UU, que recogen el
eco de la publicación del libro, especialmen-
te el furor con que se acoge. Normalmente,
estas crónicas se limitan a recoger los as-
pectos más llamativos de la obra, como sue-
le pasar con todos lostemas pseudo-
científicos, sin tomar partido a favor, pero
dedicando más espacio (o tiempo) a las afir-
maciones que a las refutaciones.
el escéptico (Junio 1998)
41
Un ejemplo de esto lo constituye el artí-
culo publicado por Enrique Arias Vega, co-
laborador del diario bilbaíno El Correo en
Nueva York, para este periódico (y repro-
ducido en otras cabeceras del mismo gru-
po de prensa), titulado “El código secreto
de la Biblia”, que comenzaba: “La Biblia en-
cierra un código cifrado secreto que vaticina
acontecimientos futuros, según el libro pu-
blicado por un periodista judío que está cau-
sando furor entre la población de Estados
Unidos” [Arias Vega, 1997]
En otros medios, el asunto sólo dio para
un suelto en la sección de noticias curio-
sas... Pero en el artículo de Arias Vega se
recogen varias afirmaciones de las que han
ido conformando ese especie de mito en tor-
no a la obra de Drosnin y a los estudios en
que se basa:
El autor del libro advirtió al primer
ministro israelí Isaac Rabin de que iba
a ser asesinado, y éste no le hizo caso,
un año antes del 4 de noviembre de
1995. Es una de las afirmaciones de
Drosnin, algo que –evidentemente– no
hay forma de comprobar. Igualmente,
en el texto se comenta que Drosnin tam-
bién predijo (con anticipación) la gue-
rra del Golfo y “la explosión en Júpiter
que luego pudieron apreciar los astró-
nomos”.
1
Los códigos predicen sucesos como el
asesinato de Kennedy, el holocausto ju-
dío, la bomba atómica de Hiroshima, el
alunizaje de Armstrong e incluso la ma-
sacre de Oklahoma City.
Drosnin también hace predicciones ha-
cia el futuro: un holocausto nuclear en
Jerusalén, enormes terremotos en Chi-
na en los años 2000 y 2006, y días de
horror para la humanidad en el 2010,
hasta una posible tercera guerra mun-
dial.
En algunos momentos se comenta la aco-
gida en diferentes medios de las afirmacio-
nes de Drosnin: “El libro, como es lógico,
está haciendo furor, aunque no le faltan de-
tractores científicos. Hasta el propio Rips,
autor de la teoría del lenguaje cifrado, no
va tan lejos como Drosnin. Aplicando toda
clase de asociaciones, viene a decir, puede
Nostradamus informáticos: el
débil eco de los códigos en España
JAVIER ARMENTIA
E
1
Se refiere a la colisión de los fragmentos del
cometa Shoemaker-Levi 9 contra Júpiter en ju-
lio de 1994.
background image
acabar prediciéndose lo que se quiera, no
ya con la Biblia, sino incluso con la guía
telefónica”.
El artículo finaliza: “Acusado de enga-
ñabobos por unos, el escritor también en-
cuentra apoyos. En este caso, de fundamen-
talistas judíos seguidores de la Kábala, co-
rriente mística que ya en el siglo XII afir-
maba que una Tora no escrita habría sido
enviada por Dios a Adán y Eva. En cual-
quier caso, las corrientes milenaristas que
surgen conforme se acerca el año 2000 ayu-
dan a la venta del libro. La Warner Bros,
que olfatea el negocio, ya ha comprado sus
derechos cinematográficos. Por si acaso.”
A partir del 29 de octubre de 1997, la
presentación de la traducción española del
libro de Drosnin, editado por Planeta, ge-
nera un nuevo eco en los medios de comu-
nicación, no demasiado importante, aun-
que tampoco menos que la primera oleada.
El hecho de que el mismo Drosnin viajara
hasta Madrid contribuyó a que algunos me-
dios dispusieran de declaraciones del pro-
pio autor. Así, el periódico El Correo que le
dedicó una la
contraporta-
da , en la que,
nuevamente,
se hace men-
ción al caso
de Isaac Ra-
bin. En pala-
bras de
Drosnin: “El
4 de noviem-
bre de 1995 se confirmó el mensaje: Rabín
caía abatido al ser disparado por la espal-
da. ¡Un atentado que estaba guardado des-
de hace tres mil años!”. El artículo finaliza
con un cierto toque irónico: “¿Verdad o men-
tira? Lo único científicamente fiable, hasta
la fecha, es que Michael Drosnin se está
haciendo de oro con el libro” [García Yebra,
1997].
Y poco más... Lo cierto es que las ventas
del libro no han llegado a ser en España de
la misma relevancia que en otros países.
(Ha liderado las listas de best sellers en Es-
tados Unidos, pero también en el Reino Uni-
do o en Alemania. Nótese: países de tradi-
ción protestante.) En febrero de este año,
El código secreto de la Biblia no había supe-
rado en nuestro país los 10.000 ejemplares
vendidos.
2
Llegan los de siempre
El asunto de los códigos de la Biblia podría
haberse ido esfumando sin más, como sue-
len pasar con este tipo de misterios prefa-
bricados conforme van pasando los meses
y la editorial da por finalizada la vida útil
del libro. Cabe pensar que si finalmente al-
guna productora cinematográfica decidie-
ra hacer una película sobre el libro, se ob-
servaría algún repunte. En cualquier caso,
si ha quedado algún fermento del tema en
nuestra sociedad, habrá sido algo nebulo-
so: no podemos olvidar que, intrínsecamen-
te, los códigos son algo complejo, lo que no
favorece una gran popularidad, salvo en lo
que respecta a esas predicciones a poste-
riori que hace Drosnin y que siempre son
bien acogidas (esto es, acríticamente).
Cuando hablamos de los de siempre, ha-
cemos alusión al sector pro-paranormal de
este país, es decir, a las publicaciones y pro-
gramas de radio pseudocientíficos. No es
raro que la única revista que haya dedica-
do su portada al tema sea precisamente Más
Allá, la revista puntera de este sector en
nuestro país, y tradicionalmente la que más
dedicación muestra a todos los temas rela-
cionados con la religión, por muy trasno-
chados que sean (sería mejor decir, más in-
terés cuanto más trasnochados sean). En
la portada del número de febrero de 1998,
se pregunta: “¿Está escrito el futuro en la
Biblia?”, títu-
lo de un artí-
culo firmado
por Javier
Sierra y Bru-
no Cardeño-
sa, subdirec-
tor el primero
y responsa-
ble de la sec-
ción sobre
ovnis el segundo (aunque esto no quiere de-
cir nada, pues es conocida la versatilidad
de estos periodistas) [Sierra y Cardeñosa,
1997].
El trabajo ocupa ocho páginas de la
publicación, siendo además el primer re-
portaje de la misma, lo que denota la im-
portancia que se le ha concedido (aunque
no da para editorializar...).
Parte del texto recoge una entrevista rea-
lizada a Drosnin durante la visita de fina-
les de octubre con motivo de la presenta-
ción del libro. Como es práctica habitual de
los autores, se incluye la preceptiva foto-
grafía de los mismos con Drosnin y una
persona no identificada (presumimos que
el traductor, acaso un agente o responsa-
ble de la editorial). Un primer punto curio-
so es por qué el artículo no se publicó en el
número de diciembre, posponiéndose dos
meses su aparición... algo que sin duda ha-
bría agradecido Planeta, para aprovechar
el tirón –cabe pensar que los lectores de Más
Allá son más susceptibles de comprar el li-
bro, que coincide con lo que suelen encon-
trar entre las páginas de la revista–. Pero
dejemos las especulaciones.
El artículo incorpora diferentes datos que
intentan dar mayor verosimilitud al asun-
to. Por ejemplo:
Una referencia a los trabajos del rabi-
no checoslovaco H.M.D. Weissmandel,
hace medio siglo, sobre códigos presen-
42
(Junio 1998) el escéptico
2
Cifra que aportan Javier Sierra y Bruno Car-
deñosa en su artículo sobre el tema en Más Allá.
‘Más Allá’ es la revista esotérica
española que tradicionalmente más
dedicación muestra a todos los temas
relacionados con la religión,
por muy trasnochados que sean
background image
tes si se toma una de cada cincuenta
letras de la Tora (algo que se menciona
también en el trabajo de Drosnin).
La consabida referencia a la “antiquí-
sima tradición cabalística que afirma
que Dios mismo insertó mensajes co-
dificados en la Tora”.
El hecho de que el trabajo de Drosnin
recoja la investigación de Doron Witz-
tum, físico; Eliyahu Rips, matemático,
y Yoav Rosenberg, informático. Se tra-
ta de la usual referencia a las autorida-
des, en este caso, a la respetabilidad
científica. Sierra y Cardeñosa escriben
que “tan exigente fue su método que la
prestigiosa revista Statistical Science,
publicada por el Instituto de Matemáti-
cas Estadísticas de Hayward (en Cali-
fornia), revisó durante seis años su ex-
perimento de los rabinos y publicó final-
mente su trabao, dándole pleno aval
científico”
3
. Barry Simon ya ha hecho,
en las páginas que anteceden a estas
líneas, un amplio comentario sobre esta
falacia que pretende autentificar los có-
digos, por lo que sobran comentarios.
Y, por supuesto, aportan unas cuan-
tas de las pruebas del libro de Drosnin,
como las relacionadas con Rabin, con
la Segunda Guerra Mundiañ, la histo-
ria estadounidense, Newton y la grave-
dad, los hermanos Wright y el aeropla-
no, Edison y la bombilla... pares de pa-
labras asociados en ciertas SLE que ca-
recen de relevancia estadística, como
pone de manifiesto Simon.
Antes de acabar con este comentario crí-
tico del (débil) eco de los códigos ocultos en
España, no me resisto a mencionar un re-
cuadro que aparece en el artículo que esta-
mos siguiendo de la revista Más Allá: “Los
críticos del código secreto de la Biblia”, que
se ilustra con la portada del número de The
Skeptical Inquirer en el que se presentaba
un estudio crítico de este asunto [Thomas,
1997]. Viene siendo usual en los últimos
tiempos, especialmente en esta revista, algo
que antes no preocupaba en absoluto a los
divulgadores pseudocientíficos: incorporar
críticas negativas de las posiciones escép-
ticas sobre los temas que tratan. Un cam-
bio de actitud, en nuestro país, al que no
es ajena la presencia de visiones racionales
de estos asuntos, como la que propicia EL
ESCÉPTICO.
Afirman Sierra y Cardeñosa que “lo más
importante de este asunto es que nadie en
el mundo de la Ciencia [sic] ha podido refu-
tar que experimentos como el de los rabi-
nos insertados en la Tora no estén contras-
tados”. Cabe pensar que, tras la lectura del
el escéptico (Junio 1998)
43
análisis de Barry Simon que publicamos,
estos autores cambien de opinión (aunque
nunca lleguen a expresarlo en público, evi-
dentemente). Desde luego, al atacar las vi-
siones no proclives a creer en los códigos,
son tajantes y absolutos: “Ninguna publi-
cación científica ha podido demostrar que
ese descubrimiento sea un juego
informático creado por el azar”. Como ve-
mos, una vez más se equivocan las respon-
sabilidades... No se trata de demostrar que
sea el azar, sino de demostrar que no es el
azar el que crea tales asociaciones. El azar,
tomando esta palabra por seguir con lo que
afirman Sierra y Cardeñosa, es la hipótesis
cero, la que se debe eliminar si realmente
se quiere demostrar el efecto: algo que dis-
ta mucho de haberse hecho correctamente.
Por lo que conocemos de la trayectoria
de Sierra y Cardeñosa, no podemos en ab-
soluto considerar que sea ninguno de ellos
(ni en conjunto) experto en estadística ni
en análisis bíblico. Por ello, sorprenden sus
afirmaciones sobre el artículo de David
Thomas (que es físico) publicado en The
Skeptical Inquirer: “En el escrito, su autor,
David E. Thomas, afirmaba que, en cual-
quier hebra continua de cualquier obra, un
ordenador puede encontrar secuencias per-
fectas con cruces significativos de palabras.
Y para demostrarlo utilizó la versión ingle-
sa del Génesis del Rey Jaime. Efectivamen-
3
Eso es lo que afirman Sierra y Cardeñosa. Pero
no me resisto a dudar de que no haya un error:
es un periodo excesivamente largo para un pro-
ceso convencional de arbitraje en una revista
científica.
background image
te encontró algunos cruces –muy pocos–
como UFO con Roswell, aunque este físico
de Albuquerque olvidó que los cruces de pa-
labras del código bíblico se producen en he-
breo antiguo y no en inglés moderno, como
los ha hallado él. Y es que encontrar las
sopas en hebreo complican la trama ya que
al significado del término, compuesto sólo
de consonantes, hay que sumársele su va-
lor numérico.”
8
Respecto de la relevancia de los análi-
sis de Thomas, sería un tema que nos lle-
varía más espacio del preciso, por lo que
recomendamos la lectura de sus artícu-
los en The Skeptical Inquirer, lo que re-
sulta suficiente para desmontar la des-
calificación que hacen Sierra y
Cardeñosa. En el artículo que critican hay
un completo análisis de la relevancia es-
tadística de los hallazgos, mejorado en
uno más reciente donde Thomas llega a
elaborar una fórmula para poder estimar
el número de ocurrencias que pueden
existir de este tipo de palabras usando
SLE, que resulta coherente con lo que en-
cuentra Drosnin. Sirva esta breve men-
ción para poder afirmar que el comenta-
rio “muy pocos” referido al análisis de
Thomas no es sino una mentira malin-
tencionada.
Pero es que, además, los autores olvi-
dan (o ignoran) que la Biblia del Rey Jai-
me no está escrita en inglés moderno, al
datar de hace varios siglos. Evidentemen-
te, está en inglés y no en hebreo, pero
ello no quita que alguien pueda usarla
como texto para buscar secuencias del
44
(Junio 1998) el escéptico
tipo que sean. Recordemos que otros es-
tudios, como los mencionados por David
Barry, usan versiones hebreas de otros
libros, como Guerra y paz, de León Tolstoi.
Lo que resulta completamente erróneo es
afirmar que en inglés es más sencillo en-
contrar asociaciones o códigos que en he-
breo, cuando precisamente sucede lo con-
trario: tengamos en cuenta, como hace
notar Barry Simon, que el hebreo permi-
te diferentes formas de escribir una mis-
ma palabra, algo que no sucede con el
inglés.
En definitiva, una vez más, cuando de-
jan de ser meros transcriptores de las afir-
maciones en las que creen (o que admi-
ten como parte de su trabajo), vemos
cómo este tipo de periodistas –en este caso
Sierra y Cardeñosa– consiguen elevadas
notas en ignorancia y mala intención,
pero poco más. Un mal, ¡ay!, demasiado
frecuente en este panorama de lo
pseudocientífico.
Referencias
Arias Vega, Enrique [1997]: “El código secreto
de la Biblia”. El Correo (Bilbao), 22 de Junio.
García Yebra, Tomás [1997]: “El código secreto
de la Biblia”, El Correo (Bilbao), 30 de Octu-
bre.
Sierra, Javier; y Cardeñosa, Bruno [1998]:
“¿Está escrito el futuro en la Biblia?”. Más
Allá (Madrid), Nº 108 (Febrero), 30-37.
Thomas, David E. [1997[: “Hidden messages and
the Bible code”. The Skeptical Inquirer
(Buffalo), Vol. 21, Nº 6 (Noviembre-Diciem-
bre), 30-36.
Thomas, David E. [1998[: “Bible-code develop-
ments”. The Skeptical Inquirer (Buffalo), Vol.
22, Nº 2 (Marzo-Abril), 57-58. Este artículo
es aún más devastador en su análisis esta-
dístico de las falacias de los códigos.
4
Hemos hecho una transcripción fiel de lo pu-
blicado en el artículo citado, es decir, incluyen-
do los errores de puntuación y anacolutos pre-
sentes en el texto.
Ciclo de conferencias
La América irracional
Santa Fe (Granada) -Del 11 al 13 de noviembre de 1998
Organizado por el Instituto de América y ARP - Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico
Una aproximación a supersticiones antiguas y modernas de la mano de
Félix Ares de Blas, Javier Armentia, Juan Eslava Galán, Luis Alfonso Gámez,
Alfonso López Borgoñoz, Óscar Menéndez, Antonio Pérez y Carlos Tellería,
que disertarán en el Instituto de América de Santa Fe sobre
la isla de Pascua, las líneas de Nazca, el ‘cosmonauta de Palenque’, las reliquias, el
‘chupacabras’, los ovnis, el chamanismo, y la irracionalidad y el escepticismo en Hispanoamérica
Para más información:
Apartado de Correos 440; 08190 Sant Cugat (Barcelona); España.
Correo electrónico: [email protected]
Teléfono: 93 592 14 65