DESCUBRIENDO LA MAGIA? Y LO QUE NO ES TAL HAY DOS CLASES DE DOTADOS LOS QUE CREEN TENER PODERES Y LOS QUE CREEN QUE NO PUEDEN SER DESCUBIERTOSAMBOS SE EQUIVOCAN

Sección: 
ANUARIO 2018
Traductores: 
BAX NIGEL
Pagina final: 
78
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Descubriendo
la Magia…
y lo que no es tal
Juan Herrera Reyné
ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico
Traducción del catalán: Nigel Bax

Hay dos clases de dotados: los que creen tener poderes y
los que creen que no pueden ser descubiertos;
ambos se equivocan.

E

mpecemos diferenciando dos interpretaciones
posibles que nos ofrece la palabra magia:
●●Conjunto de conocimientos y prácticas con los
cuales se pretende lograr sucesos extraordinarios,
contrarios a las leyes naturales.
●●Disciplina con la que, a través de medios naturales,
se consiguen efectos que parecen sobrenaturales.
La diferencia principal corresponde a los verbos
pretender y parecer. En la primera acepción
supuestamente se intenta obrar lo imposible, es decir,
se trataría personas dotadas. En la segunda acepción
la intención consiste en alterar la percepción de lo
que ocurre, generando la ilusión de lo imposible.
No necesitamos aclarar que los dotados lo son
solo aparentemente y, por su parte, los segundos
son ilusionistas, es decir, artistas. Veamos algunos
ejemplos de ambos casos:
Anthony Blake1: Mago mentalista, estudió
medicina en Oviedo, aunque se ha dedicado toda la
vida a su verdadera pasión: La magia como arte.
Uri Geller2: en el año 1969 comenzó como mago
en Israel. Más tarde, ya en los años setenta del siglo
XX, se atribuyó capacidades extrasensoriales,
porque ganaba ingentes cantidades de dinero bajo esta
denominación. Todo era un fraude para enriquecerse.
James Randi lo desenmascaró en el show de Jonhy
Carson en el año 1973.
Harry Houdini3 (1874-1926), austrohúngaro de
nacimiento, comenzó siendo funambulista y se
convirtió posteriormente en mago escapista. Su
nombre real era Erik Weiss, y adoptó el de Houdini
el escéptico 70

Imagen: The She-Creature (Flickr)

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Foto: Scott Rodgerson (unsplash.com)

añadiendo una i al apellido de otro mago considerado
el precursor de la magia moderna, Robert Houdin.
La madre de Houdini murió prematuramente,
y Harry intentó contactar con ella mediante los
médiums de la época. Una de las sesiones fue iniciada
por Jean Elizabeth Leckie, la segunda mujer de un
buen amigo suyo, el escritor Arthur Conan Doyle
(creador del escéptico personaje Sherlock Holmes) y
supuesta médium, quien intentó poner en contacto a
Houdini con su difunta madre el 17 de junio de 1922.
Al finalizar la sesión de espiritismo, Houdini leyó el
mensaje recibido por la médium, pero no dijo nada.
Sir Arthur4 pensó que la emoción no permitía hablar
a Houdini, quien por fin había conseguido ponerse
en contacto con la persona a quien más amaba. Pero
lo que ocurría es que Houdini estaba amargamente

decepcionado. Su madre nunca le llamó Harry, que
era su nombre artístico. Para ella siempre fue Erik, su
nombre de pila. Y aunque había vivido en los Estados
Unidos durante 50 años, nunca aprendió inglés; se
expresó toda su vida mediante un peculiar pidgin,
un idioma artificial, mezcla de húngaro, alemán y
yidis. No fueron los únicos gazapos cometidos por
la médium; además, inició su escrito con una cruz,
símbolo del cristianismo, cuando la madre de Houdini
era de origen judío. En definitiva, le había dado un
escrito en el cual no había referencias íntimas ni
recuerdos compartidos.
La relación entre ambos hombres siguió siendo
cordial mientras Sir Arthur permaneció en los
Estados Unidos. Pero pocos meses más tarde Houdini
publicó un artículo en el New York Sun, un diario de

Es tradición celebrar cada 31 de octubre «sesiones de
espiritismo» para contactar simbólicamente con el espíritu
de Houdini.

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Imagen: Felixtsao (Flickr)

Nueva York, que existió desde 1833 hasta 1950. Era
considerado un informativo serio, a la altura de los dos
de gran formato más exitosos de la ciudad, The New
York Times y New York Herald Tribune. El artículo en
cuestión negaba tajantemente que alguna vez hubiera
percibido el menor signo de comunicación con los
seres queridos que había perdido, lo que suponía
una rotunda desautorización de las manipulaciones
de Jean Leckie. Sir Arthur se sintió profundamente
traicionado. Por primera vez, la correspondencia entre
ambos dejó su habitual tono afable.
A la muerte de Houdini, su esposa, Bess Houdini
(Beatrice Rahner), mantenía en secreto un código de
diez palabras que acordó con su marido poco antes
de fallecer para que, después de su muerte (ocurrida
el 31 de octubre de 1926), algún médium de la época
la pusiera en contacto con él (ofrecía una recompensa
de 10 000 dólares). La prueba de la conexión sería la
enumeración de estas palabras.
La señora Houdini intentó sin éxito durante diez
años establecer conexión con su difunto marido, tras
los cuales dejó de probar. Al final de la búsqueda,
se le atribuyó la siguiente frase: «diez años son
suficientes para esperar por cualquier hombre», y
apagó una vela que acompañaba la fotografía del
mago. Desde entonces es tradición celebrar cada 31
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de octubre «sesiones de espiritismo» para contactar
simbólicamente con el espíritu de Houdini.
¿Y las PES (percepción extrasensorial)?
Telepatía, clarividencia y precognición.
Estos términos, que hacen referencia a lo
extrasensorial, fueron definidos en la década de los
años treinta del siglo XX por J.B. Rhine, quien fundó
el campo «científico» de la parapsicología. Aseguraba
que podía demostrar la existencia de la percepción
extrasensorial pero, de acuerdo a los estándares
modernos, sus experimentos no estaban bien
controlados y no se han podido reproducir. Ningún
estudio riguroso ha demostrado en estas técnicas
una eficacia superior a la que ofrecería el azar, es
decir, las coincidencias en el mejor de los casos son
equiparables a las que resultarían si se acertara por
casualidad.
Investigaciones más recientes y con mejores
métodos también han declarado tener éxito, pero a
menudo acaban siendo refutadas. Por ejemplo, el
experimento ganzfeld5, en el que un «receptor» se
relaja con ruido blanco6 y en un lugar visualmente
uniforme, mientras que un «emisor» distante mira
imágenes que se le presentan de manera aleatoria.
Después de media hora, el receptor ve varias fotos y
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Hubert Pearce (izquierda) y J.B. Rhine (derecha). Foto: Wikimedia

adivina cuáles de ellas le enviaron telepáticamente.
Inicialmente pareció que el experimento había
puesto de manifiesto que existía la percepción
extrasensorial, pero luego se descubrió que uno de los
principales investigadores había estado manipulando
los resultados, así que los desacuerdos continúan.
La «visión remota» y los estudios de los sueños
premonitorios y las visiones han corrido una suerte
similar. Si la percepción extrasensorial existiese, las
consecuencias para la ciencia serían descomunales;
pero hasta ahora no hay ninguna prueba concluyente
que justifique creer en ello.
Y de este modo llegamos a finales del siglo XX

y principios del XXI, cuando desde el año 1996 la
fundación James Randi ofrece un millón de dólares
a quien demuestre poseer algún tipo de percepción
extrasensorial7. Ha recibido cerca de mil solicitudes
en veinte años. En los inicios ofrecía 1000 dólares;
desde hace 10 años, un millón. Nunca ha tenido que
desembolsar el premio. ¿Por qué será? Cuando se le
pregunta a Randi por el riesgo que supone poner en
juego tal suma, contesta: «Mi dinero jamás ha estado
en un lugar más seguro».
Es decir, ¿por qué les otorgamos credibilidad en
muchos casos, si son un claro fraude? Hay varios

Ningún estudio riguroso ha demostrado en la percepción
extrasensorial una eficacia superior a la que ofrecería el azar.

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factores implicados.
La falacia del experto (falacia ad verecundiam, o
de autoridad)8 se produce cuando damos credibilidad
a alguien por ser experto, destacar en algún campo,
o tener autoridad o celebridad. Por ejemplo, un
médico con una bata blanca, un abogado con traje o
un actor de cine. La percepción de estos estereotipos
nos hace confiar en ellos por parecer conocedores
en profundidad de una disciplina. O bien porque lo
son (unos expertos) o porque lo simulan (vestimenta,
oratoria, celebridad...).
La veracidad del argumento se basa en la autoridad
o prestigio de la persona que lo defiende. Es una
falacia lógica, pues la veracidad de una afirmación
no depende de la persona que la realiza, sino de las
evidencias y los razonamientos que la acompañen.
En este sentido, es prudente dar credibilidad a las

conclusiones derivadas del consenso científico,
precisamente porque para llegar a dichas conclusiones
se ha recogido una gran cantidad de pruebas, luego
analizadas por diversos grupos de investigación
que, de forma independiente, han llegado al mismo
resultado. Sin embargo, las personas, no la ciencia,
somos susceptibles a veces de engañar con nuestras
opiniones.
Por otro lado, la falacia de las instancias positivas
(resultado de nuestro sesgo de confirmación)9 es
un ejemplo que ilustra cómo «encontramos lo que
queremos encontrar». Esta falacia se refiere a que
recordamos o advertimos las cosas que confirman
nuestras expectativas y olvidamos el resto. Por
ejemplo, cada vez que soñamos con un ser querido
y nos lo encontramos al día siguiente en la calle de
vuelta a casa. De aquel evento nos acordamos y damos

Si la percepción extrasensorial existiese, las consecuencias
para la ciencia serían descomunales; pero hasta ahora no hay
ninguna prueba concluyente que justifique creer en ello.

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un sentido al sueño. Pero, ¿y todas las veces que
soñamos con seres queridos y no nos los encontramos?
No prestamos atención, lo olvidamos, pues es lo
ordinario, de modo que, cuando nos topamos con una
persona conocida, no debemos interpretarlo más que
como una mera casualidad contraria a lo habitual (y
que por eso nos llama la atención).
Además, nos encontramos con la heurística de
disponibilidad, un mecanismo psicológico para
determinar la probabilidad de que un evento suceda.
En términos simples, se trata de un atajo mental
para tomar decisiones o llegar a conclusiones,
basado en nuestra experiencia o el recuerdo de
situaciones aparentemente similares. Un ejemplo
sería la asociación que hacemos entre el precio de un
producto y su calidad; es decir, consideramos que una
mercancía con un valor de mercado elevado posee
mayor calidad que la misma pieza si proviene de un
fabricante que la pone a la venta a un precio más bajo.
Ciertamente es así en muchos casos, pero también
existe la posibilidad de que no haya diferencia
cualitativa entre productos y el precio solo sea un
indicador de que el comerciante quiere sacar mayor
beneficio económico. En este segundo caso, nuestra
disponibilidad heurística (la valoración que hacemos
de la relación calidad / precio) nos induciría al error.
¿Y la hipnosis?
En primer lugar, habrá que diferenciar entre la
hipnosis médica y la hipnosis de escenario.
La primera10 hace referencia a un estado de
sugestión profunda, algo así como un intermedio entre
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la vigilia y el sueño, y está relacionada con nuestros
procesos naturales de concentración. Aunque se trata
de una técnica controvertida, se utiliza en ocasiones
en el ámbito de algunas psicoterapias para tratar por
ejemplo problemas de ansiedad, adicciones o dolor
leve crónico. A partir de esta técnica tradicional,
basada en la sugestión del paciente, han ido surgiendo
otros tipos médicos, de efectividad aún si cabe más
dudosa.
La hipnosis ericksoniana11 no se basa en principio
en la sugestión, sino en estados de relajación más o
menos profundos y en la participación activa del
paciente, mediante una conversación o el uso de
lenguaje simbólico. El terapeuta «guía» supuestamente
el inconsciente del paciente hacia la fuente de sus
conflictos, para que pueda afrontar y solucionar sus
problemas. Se trata de un método excesivamente
personalista, cuya credibilidad reposa en la autoridad
de su creador, el psiquiatra norteamericano Milton
Ericsson.
La hipnosis regresiva, que recuerda a la anterior
y de base psicoanalítica, se utiliza para acceder
supuestamente a situaciones conflictivas del pasado
(incluso de vidas pasadas) que están enterradas en el
inconsciente, y que son rescatadas por la hipnosis para
que sean revividas y se pierda así su carga emotiva
negativa. No obstante, nunca se ha podido demostrar
que los supuestos recuerdos evocados se correspondan
con acontecimientos que realmente hubieran sucedido
alguna vez (mucho menos, cuando se trata de «vidas
pasadas»), mientras que sí se ha visto en cambio que
se deben a la inducción de falsos recuerdos por parte
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del hipnotizador a una persona sugestionada.
Por su parte, la hipnosis de escenario es una actividad
artística y muy impactante, pero se ha de contemplar
como lo que es: un espectáculo de ilusionismo con
gran mérito estético (por lo que conlleva en cuanto a
trucos, efectos visuales, escenografía y la participación
de compinches), pero que no debe generar confusión
otorgándole validez científica en cuanto a supuestos
trances mentales.
El efecto Forer
O falacia de validación personal, hace alusión
al principio en el que se sostienen por ejemplo los
horóscopos. Muchas personas se extrañan de que, a
pesar de que carezcan de fundamento científico, los
diferentes sistemas de adivinación que pretenden
describir nuestras vidas puedan llegar a acercarse
mucho a la realidad.
En 1948, el psicólogo estadounidense Bertram
R. Forer suministró un test de personalidad a sus
alumnos12. Después, entregó a cada uno de ellos una
ficha con los resultados del análisis de personalidad.
Tras ello, pidió a los alumnos que puntuasen del 0 al
5 la exactitud con la que, en su opinión, el análisis de
personalidad los retrataba, siendo 0 «muy pobre» y 5
«excelente». La media de las puntuaciones fue de 4,26.
La sorpresa de los alumnos fue mayúscula cuando
el profesor les reveló que, en realidad, a todos se
les había dado el mismo resultado; es decir, todos
ellos habían leído el mismo escrito. El análisis de
personalidad individualizada no era tal y, de hecho,
el texto que les había entregado no era más que una
recopilación de frases extraídas de horóscopos.
En resumidas cuentas, el efecto Forer no es más
que la manifestación de una forma de prejuicio
cognitivo. Muestra la propensión a aceptar como
originales y propias unas descripciones que en
realidad son bastante ambiguas y generalistas,
aplicables prácticamente a cualquier persona. Gracias
a esta tendencia, Forer logró hacer pasar como
original una «lectura de la personalidad», que se
caracteriza precisamente por su falta de precisión a
la hora de hablar sobre los atributos que puede tener
una persona, pero que de todos modos sorprendió a

los alumnos por su «fiel reflejo de la realidad». Por
otra parte, hacemos nuestra una explicación que da
sentido a nuestras experiencias, y desde esta posición
aceptamos la información que encaja bien con esta
explicación mientras que negamos o ignoramos
la información que la contradice: volvemos al ya
descrito sesgo de confirmación.
Sabiendo cómo funciona el efecto Forer, es
fácil imaginar por qué en algunos círculos se da la
aceptación de algunas disciplinas de adivinación

La hipnosis de escenario es una actividad artística y muy
impactante, pero se ha de contemplar como lo que es: un
espectáculo de ilusionismo con gran mérito estético.

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James Randi, con el autor de este texto

James Randi y el maestro Yoda

J

ames Randi, «el asombroso Randi» (The
Amazing Randi) como era conocido en la
década de los cincuenta del siglo pasado en
su faceta de ilusionista, cumple ahora noventa
años. Aunque su aspecto es más parecido al de
un entrañable duende del bosque, también puede recordarnos al misterioso maestro Yoda. En El
imperio contraataca (1980), Yoda vive apartado
del mundo en el pantanoso planeta Dagobah. Allí
lo descubre Luke Skywalker en su huida de las
tropas imperiales. Al principio, Luke desprecia a
Yoda debido a su aspecto y su tamaño. Sin embargo, acabará descubriendo que no debe fiarse
de las apariencias y aprende gracias a él muchos
de los secretos jedi.

El joven James Randi de los años cincuenta es ahora un anciano nonagenario, menudo y de larga
barba blanca. Al igual que el maestro Yoda, el maestro Randi también engaña en apariencia: este
débil e indefenso ancianito esconde todo un arsenal de racionalismo, escepticismo y magia que es el
horror de timadores y pseudocientíficos. El maestro Yoda entrena a Luke en los secretos de la Fuerza
y le advierte de los peligros de su lado oscuro. La Fuerza en sí misma y los poderes que es capaz de
otorgar a los jedis no dejan de ser poderes paranormales (precognición, adivinación, telepatía, telequinesia…), tal vez inspirados en los siddhis (capacidades paranormales muy similares a las de los jedis),
y que supuestamente adquieren los yoguis que alcanzan las más altas cotas de meditación según el
yoga religioso. Por cierto, los siddhis también tienen su lado oscuro, y si el yogui se deja llevar por él
se convierte en brujo. Sea como sea, el caso es que James Randi también tiene poderes y advierte de
su lado oscuro. Pero no son poderes ficticios e imaginarios como los de los jedis, los yoguis o los que
supuestamente estudia la parapsicología. Son poderes reales y consisten en la inteligencia y la habilidad para generar las ilusiones cognitivas y perceptivas en las que se basan los juegos de magia que
Randi controla a la perfección. Gracias a ellos puede aparentar la aparición y desaparición de objetos,
la lectura de la mente o la transformación de una cosa en otra. Mientras estos «poderes» se utilicen en
un escenario para entretener, divertir y, sobre todo, encandilar al público generándole la «ilusión de lo
imposible» en la que consiste la magia, todo es perfecto. El problema es cuando el mago se pasa al
lado oscuro y utiliza esos «poderes» para fines perversos e inmorales: para engañar al prójimo haciéndole creer que tiene auténticas facultades paranormales para doblar cucharas con la mente, adivinar
el futuro, comunicarse con los difuntos o curar enfermedades con el pensamiento. Entonces es cuando
el apacible James Randi se nos muestra como el azote de farsantes, hipócritas y vende-crece-pelos
en todo su esplendor. En esta faceta, no solo ha desenmascarado a multitud de ellos directamente
(uno de los más famosos: Uri Geller), sino a todos ellos gracias a su reto del millón de dólares. Quien
afirme tener cualquier poder paranormal o mantenga cualquier proposición pseudocientífica (como la
memoria del agua o el origen emocional de las enfermedades) puede optar al reto y llevarse un millón
de dólares; y si no tiene intereses egoístas, puede donarlo a la ONG u obra de caridad que mejor le
parezca. Ningún Darth Vader ha logrado todavía superar el reto y demostrar que realmente tiene los
poderes de Darth Vader.
Científicos y divulgadores del pensamiento crítico y el escepticismo hay muchos. Randi añade ese
toque mágico que le permite ver los ardides y estratagemas, las cancamusas, que a los demás se les
podrían pasar por alto. Eso es lo que mostró James Randi a finales de los años setenta y principios de
los ochenta con el Proyecto Alpha. Entrenando a varios Skywalkers en los trucos de magia fue capaz
de engañar a comités científicos para que creyeran que tenían auténticos poderes paranormales. Señalaba de esta forma la necesidad no solo de vigilar los controles científicos habituales en el diseño
de experimentos contra sesgos y errores típicos, sino también de estar atentos a los engaños puros y
duros pero sofisticados de quienes usan el lado oscuro del ilusionismo.
A sus noventa años, James Randi continúa en la senda, manteniéndose como ejemplo de honradez,
ética y firmeza, tanto para magos como para científicos y público en general. Gracias, maestro, y ¡feliz
cumpleaños!
Andrés Carmona

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77 el escéptico

como la astrología. Su carácter esotérico hace que
aparentemente solo unas pocas personas sepan cómo
funciona el método adivinatorio, otorgándole al
adivino un papel de autoridad.
En el caso de las sesiones de adivinación en tiempo
real, aseveraciones ambiguas al principio permiten
recoger información del sujeto evaluado (la llamada
lectura en frío), y por lo tanto es posible atreverse a
concretar más según va avanzando la sesión.
Un mago les ofrece un espectáculo de 60 minutos
por 5 € y se van ilusionados y contentos. Sin embargo,
un «dotado» les ofrece un espectáculo de 5 minutos
por 60 € y se van solo ilusionados, ya que no les dará
nada de lo prometido.
Estos sesgos que hemos descrito nos otorgan rasgos
de vulnerabilidad y, a veces, se hacen difíciles de
gestionar, pero no debemos desfallecer. Ahora que
los conocemos estamos más preparados para poder
percibirlos y así no caer tan fácilmente en engaños.
Cabe decir para terminar que el esfuerzo nos aportará
una defensa frente a la manipulación constatable, ya
que, después de todo, los pájaros no hacen nidos
donde no se les deja.

el escéptico 78

Notas:
1. https://gl.wikipedia.org/wiki/Anthony_Blake
2. https://es.wikipedia.org/wiki/Uri_Geller
3. https://es.wikipedia.org/wiki/Harry_Houdini
4. http://www.ramonmayrata.com/2014/02/conan-doyley-las-almasdescarnadas.html
5. https://es.wikipedia.org/wiki/Experimento_ganzfeld
6. https://es.wikipedia.org/wiki/Ruido_blanco
7. http://elprofedefisica.naukas.com/2014/11/08/desafiodel-millon-de-james-...
8. https://es.wikipedia.org/wiki/Argumento_ad_
verecundiam , http://ipsicologo.com/2014/04/la-falacia-delexperto.html
9. https://psicologiaymente.net/inteligencia/sesgoconfirmacion
10. http://www.psicoterapeutas.com/Tratamientos/
hipnosis/caracteristicas_hipnosis.html , https://www.
passeidireto.com/arquivo/24620608/introduccion-ala-psicologia-el-acceso-a-la-mente-y-la-conducta/26 ,
Lilienfield, S. O. (2010). 50 mitos de la psicología popular.
Buridan. Carmona, A. (2012) «Hipnosis, ¿fenómeno real o
fraude». En: El Escéptico, 36: 41-42
11. http://www.apuntesdepsicologia.com/hipnosis/
hipnosis-ericksoniana.php
12. https://psicologiaymente.net/psicologia/efecto-forer-

adivinacion-fraude

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