WIFI: ¡ATRÁS!

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WiFi: ¡Atrás!
Víctor Pascual del Olmo
Ingeniero de Telecomunicaciones. Miembro de ARP-SAPC
Los miedos a la tecnología WiFi en los colegios, el principio de precaución
llevado al extremo, cuál será la próxima tecnofobia y cómo se hace negocio
con todo ello.

1. Introducción
En el número 43 de El Escéptico hablamos de las radiaciones electromagnéticas y la electrosensibilidad. En este
artículo vamos a hablar del uso del WiFi en colegios, de
la diferencia entre radiación ionizante y no ionizante y de
los productos que se venden para proteger a los ciudadanos de este fantasma. Hablaremos también de una vieja
pseudociencia con nombre de disciplina científica y de una
tecnología en desarrollo que nos traerá el mismo miedo de
siempre pero con diferentes siglas.
¿De dónde surge el miedo a las ondas electromagnéticas? Aunque este estuviese latente y hubiese antecedentes,
como el temor a las torres de alta tensión, el evento que
podemos marcar como inicio de la paranoia que relaciona
la telefonía móvil y el cáncer empezó en el 21 de enero de
1993 en el plató de Larry King (CNN)1. El miedo actual al
WiFi es hijo de ese otro a la telefonía móvil. La principal
diferencia es que aquellos que ejercen acciones para evitar
la implantación de dispositivos WiFi o quieren retirar los ya
instalados, consiguen más progresos que aquellos que desean quitar de en medio una antena de telefonía móvil. Sus
logros son más frecuentes y estos ejercen cierta presión en
otros colectivos. Simplemente, es más fácil quitar la WiFi
de un colegio que mover la antena de telefonía móvil de
un edificio a otro que esté más alejado. Por ello, y por la
implantación actual de la WiFi en espacios públicos, es más
común ver acciones en contra de la tecnología WiFi que en
contra de las antenas de telefonía móvil.
Vivimos en un mundo dominado por las telecomunicaciones. Estamos conectados prácticamente 24 horas al día,
enviamos y recibimos información usando las radiofrecuencias y, por desgracia, una parte importante de la población no sabe cómo funciona nada de esto.
el escéptico 38

El miedo a las radiofrecuencias no es más que el atávico
miedo a lo invisible, a lo que no entendemos o no hemos
querido o sabido entender. Los principales críticos con el
uso de radiofrecuencias no entienden los principios físicos
ni los efectos biológicos de las radiofrecuencias; su información se suele basar en bulos o en textos con apariencia
científica que son de todo menos científicos. Crean falsas
alarmas y, al no disponer de información suficiente, se la
inventan, haciendo correr leyendas urbanas. Ignoran o rechazan estudios sobre el tema y abrazan a cualquiera que
dé una pequeña prueba de lo que ellos dicen. Sin embargo,
otro grupo de críticos, una minoría, lo componen personas
formadas que sí se basan en fuentes fidedignas y relevantes;
su crítica suele pesar y generan discusiones que llevan a
avanzar en nuestro conocimiento de este campo.
Por otro lado, una constante en nuestra naturaleza es no
medir correctamente el peligro al que estamos expuestos.
Muchos claman al cielo por la retirada de las antenas, WiFi
y aviones que producen chemtrails, pero no apagan el cigarrillo delante de sus hijos, ni reducen al mínimo el uso del
coche, ni dejan de consumir bebidas alcohólicas. Centran
sus miedos en fantasmas cuando tienen peligros reales delante de las narices.
2. WiFi en colegios. Argumento - contraargumento
Hace unos meses, un compañero de ARP-SAPC nos hizo
llegar el mensaje de un director de colegio, quien había
recibido la enésima carta del AMPA solicitando la eliminación de la tecnología WiFi del centro. Antes de analizar
los argumentos sobre el uso del WiFi, quiero traeros a la
memoria una noticia de 2001 que relata la lucha del AMPA
del Colegio Público García Quintana de Valladolid para eliminar unas antenas de telefonía móvil cercanas al edificio,
anuario 2016

debido a que había habido cinco casos de leucemia en
un breve período de tiempo2. En esta ocasión se vieron
involucrados varios colectivos y fue muy mediático; el
informe de la Comisión concluyó que no había relación
entre esos casos y las antenas3. Este caso fue tratado
ya por el periodista Luis Alfonso Gámez4 y nuestro
compañero Manuel Toharia estuvo involucrado en la parte
de comunicación científica del mismo; agradezco a este
último sus comentarios aclaratorios.
Una vez recordado aquel hecho, vamos al meollo de la
cuestión, que es el análisis de los argumentos que da el
AMPA de un colegio al querer eliminar la WiFi del mismo:
[AMPA] La Agencia Internacional para la Investigación
del Cáncer de la Organización Mundial de la Salud (OMS)
ha clasificado (mayo 2011) los campos electromagnéticos
de radiofrecuencias (teléfonos móviles y WIFI entre otros)
como POSIBLEMENTE cancerígenos para los seres
humanos (Grupo 2B) basándose en el riesgo de contraer
glioma (tumor cerebral). Esta categoría (2B: posiblemente
carcinogénico en seres humanos) se ha aplicado al haber
evidencias LIMITADAS de carcinogenicidad (asociación
positiva entre la exposición al agente y el cáncer para la
que una interpretación causal es creíble pero no está del
todo probada). La OMS insta a continuar investigando y,
mientras tanto, aplicar el principio de precaución.
La OMS define cinco grupos:
• Grupo 1: cancerígenos en humanos; 113 compuestos
(benceno, plutonio, amianto…).
• Grupo 2A: probablemente cancerígenos; 66 compuestos
(virus del papiloma, malaria, mate caliente…).
• Grupo 2B: es posible que sean cancerígenos pero las
pruebas no son suficientes; 285 compuestos.
• Grupo 3: no aplicable a humanos; 505 agentes.
• Grupo 4: no cancerígeno; un compuesto, la caprolactama
(usado para la síntesis del nailon).
Este temido grupo 2B al que hacen referencia contiene
multitud de compuestos que usamos a diario, entre los que
se encuentran los siguientes:
• Aloe vera (no oficial, pero en la lista)
• Carbón negro
• Carpintería
• Cloroformo
• Cobalto y sus compuestos
• Aceite de coco
• Café
• Limpieza en seco
• Níquel y sus aleaciones
• Aceite de naranja
• Campos RF (radiofrecuencias)
• Dióxido de titanio (usado como tinte blanco)
• Implantes quirúrgicos
El Grupo 2B es un cajón de sastre de cosas que no
sabemos si pueden producir cáncer o no; es decir, no se ha
conseguido demostrar que sean cancerígenos, pero tampoco
se ha podido descartar completamente. Teniendo en cuenta
que el grupo 4 (compuestos de los que sabemos con certeza
que no producen cáncer) solo tiene un elemento, nos hace
pensar que todo compuesto del grupo 2B podría pasar al
2A, o quedarse en el mismo sitio in sæcula sæculorum.
[AMPA] Existen ya con anterioridad dos Resoluciones del
anuario 2016

Parlamento Europeo (4 de septiembre de 2008 y 2 de abril
de 2009) que recomiendan urgentes medidas de prevención
y protección frente a las ondas electromagnéticas,
especialmente para los niños. La Agencia Europea de
Medio Ambiente reclamaba ya en 2002 la aplicación del
Principio de Precaución, para evitar que se repitieran los
errores del tabaco, el amianto, el benceno, etc.
El principio de precaución es útil si se aplica con sentido
común. Si no, es un auténtico sinsentido que nos podría
llevar a situaciones irrisorias.
Supongamos que aplicamos el principio de precaución
para todo y ponemos medidas para que todos los compuestos
del grupo 2B y superiores queden fuera de los centros
educativos. Quitaríamos entre otras cosas la carpintería
básica de la asignatura de Tecnología. Por supuesto,
deberíamos prohibir que dentro del centro entrase la luz
solar, ya que esta tiene componentes de alta frecuencia que
pueden provocar cáncer de piel. Si siguiéramos avanzando
en este sentido, deberíamos pedir a los niños que se
mudasen y se limpiasen a conciencia antes de entrar a clase,
ya que la ropa y la piel han podido absorber compuestos
cancerígenos que se encuentran en la atmósfera, como son
los residuos de la combustión de derivados del petróleo o
las partículas radiactivas liberadas con la quema de carbón
mineral. También podríamos prohibir la entrada al colegio
a niños con padres fumadores, para forzar a estos últimos
a abandonar ese hábito que provoca cáncer tanto en los
fumadores activos como en los pasivos. Incluso se debería
aconsejar que los jóvenes no visitaran algunas zonas de
montaña granítica por la presencia de gas radón5.
Siguiendo con este ejemplo del radón en las zonas
graníticas, ¿deberíamos cerrar todos los colegios de los
pueblos de la sierra de Madrid? ¿Acaso los que abogan por
el principio de precaución se han leído el grupo 2A o 2B?
El mate caliente, una popular bebida muy consumida en
algunos países latinoamericanos, está en el grupo 2A de
cancerígenos, es decir, estamos bastante más seguros de
que el mate produce cáncer que de que lo hace la exposición
a las radiofrecuencias (RF), según la OMS. El principio
de precaución se debe aplicar cuando tenemos pruebas
teóricas y/o prácticas de la peligrosidad de un compuesto.
Nuestros conocimientos de física y biología no apuntan a
que las RF, dentro de los límites legales de frecuencia y
potencia, sean peligrosas. Los estudios sobre la población
no apuntan tampoco a la existencia de problema alguno en
este sentido, pues la incidencia de cáncer cerca de emisores
de RF no es estadísticamente diferente a la de cualquier
otro lugar como para pensar en que la población expuesta a
las mismas tenga más probabilidad de desarrollar este tipo
de enfermedades.
[AMPA] La Asamblea Parlamentaria del Consejo
de Europa (2011) reacciona a esa clasificación: con su
Resolución 1815 apela a la aplicación del principio de
PRECAUCIÓN, especialmente con jóvenes y niños, y en
concreto recomienda dar preferencia en escuelas y aulas a
los sistemas de internet a través de conexión por cable, es
decir, evitando la conexión inalámbrica WIFI.
El principal problema del cableado es que requiere
espacio y una infraestructura. Es más probable, por lo que
sabemos, que un niño se tropiece con un cable RJ45 tirado
39 el escéptico

Mapa de exposición al radón en España (www.csn.es/mapa-de-exposicion-al-radon-en-espana)

por el suelo que no que la WiFi le provoque un cáncer.
[AMPA] Ante la posibilidad de que los efectos de este
tipo de radiación sobre el organismo, tanto a corto como
a largo plazo, puedan ser muy graves, otros gobiernos y
autoridades (Bélgica, Francia, Austria, Alemania, Rusia,
Italia, Israel, Suiza, Suecia, entre otros) ya han adoptado
el PRINCIPIO DE PRECAUCIÓN, estableciendo límites
de exposición mucho más bajos que los aquí permitidos
y recomendando expresamente que los grupos de
población considerados más vulnerables a la radiación
electromagnética, entre ellos los niños, no sean expuestos
a ella de modo indiscriminado.
Francia aplicó el principio de precaución a los
transgénicos sin que hubiese pruebas de su peligrosidad.
Pruebas que siguen sin existir. También ha sido el primer
país en el que un juez reconoce el derecho de una mujer
a una pensión por verse “afectada” por la radiación WiFi,
pese a que la realidad científica es otra6.
Que un país ponga más o menos límites no significa
siempre que haya una razón científica detrás, pero sí quizás
un interés político. Pocos políticos se hacen populares
diciendo que determinada actividad no es peligrosa, cuando
hay grupos sociales que afirman lo contrario. Al político que
sigue esa estrategia se le suele acusar de haber sido comprado
por las grandes multinacionales. Probablemente por eso, es
el escéptico 40

habitual encontrar planteamientos pseudocientíficos de esta
índole, en especial en partidos progresistas.
Por otro lado, en cuanto al establecimiento de los
niveles máximos de radiación, hay que entender que, si un
dispositivo baja su potencia de emisión, su radio de acción
se reducirá y, por lo tanto, será necesario instalar otro
dispositivo que dé cobertura a la zona que se ha quedado
sin ella. No obstante, bajar las potencias y aumentar el
número de dispositivos puede ser justificable en algunos
casos; por ejemplo para ser más eficientes energéticamente
y reducir picos de energía. Me explico: pensemos en un
salón muy grande con armarios y columnas repartidos casi
de manera aleatoria, donde tenemos una bombilla de gran
potencia. Da igual dónde coloquemos la bombilla, pues
habrá zonas casi sin luz y otras donde esta será excesiva.
Además, la bombilla emitirá mucho calor y, si acercas
demasiado la mano, podrás sentirlo y llegará un momento
en el que te quemarás. ¿Cuál es la solución? Cambiar
la bombilla potente por varias de menor potencia y
distribuidas por toda la habitación. Así se consigue reducir
las áreas sin iluminación, no te quemarás cuando acerques
la mano, la cantidad de luz será más o menos constante y,
si es innecesario iluminar alguna zona concreta, se puede
reducir la intensidad de alguna bombilla o incluso apagarla.
[AMPA] La radiación que reciben los niños en las aulas
anuario 2016

que utilizan WiFi para acceder a internet es muy superior
a la del WiFi doméstico (e incluso a la emitida en las
cercanías de una gran antena de telefonía móvil). Cada
portátil conectado a internet vía WiFi es, al mismo tiempo
que un receptor de la señal que emite el router, un emisor
de ondas electromagnéticas. Por ello, a mayor número de
portátiles conectados, mayores niveles de radiación.
Habría que ver en qué medida es superior la radiación
WiFi dentro de un aula respecto al interior de una vivienda y
qué dispositivos se usan en cada caso. Algunos dispositivos
WiFi permiten reducir estos valores de emisión, pero
es importante mencionar que dichos dispositivos ya
tienen como potencia máxima de emisión aquella que les
dictamina la ley, potencia máxima legal ya muy por debajo
de lo que los estudios científicos consideran peligroso.
En otras palabras, la ley ya está aplicando el principio de
precaución.
[AMPA] Los efectos de las radiaciones electromagnéticas
son acumulativos. A mayor tiempo de exposición, más
posibilidades de desarrollar algún tipo de enfermedad.
En los centros con WIFI, este permanece continuamente
conectado (como mínimo el router principal) y los niños
mantienen siempre la búsqueda de señal de su portátil
encendida.
Los efectos de las radiaciones electromagnéticas no
ionizantes, como las de una WiFi, no son acumulativos. Las
radiaciones ionizantes sí producen efectos acumulativos,
como degradación en los tejidos y el ADN. Si un fotón
no tiene la suficiente energía, no ionizará nada. Da igual
que un átomo reciba millones de fotones de baja energía,
pues aunque la suma fuese increíble, no se ionizará (solo
se calentará, llegado el caso). Eso sí, como reciba un sólo
fotón con suficiente energía, sí se podrá ionizar. Es decir,
hay un límite inferior que determina si un fotón puede
ionizar o no.
Recordemos que estamos continuamente expuestos a un
tipo de radiación ionizante que provoca daños en la piel,
como quemaduras e incluso cáncer de piel. Esta fuente de
radiación ionizante proviene de un reactor nuclear inmenso
que da energía al planeta donde vivimos: el Sol. Más allá
de la piscina o la playa, pocos padres se preocupan por dar
protector solar a sus hijos para evitar los daños que puede
producir la exposición a la luz solar. ¿Acaso es esta una
actitud coherente?
Para terminar con este punto, haremos un pequeño
comentario tecnológico: los dispositivos móviles que
tienen conectada la búsqueda de señal no emiten radiación;
simplemente están escuchando. Si además emitieran, sus
baterías se agotarían aún más rápido de lo que ya lo hacen.
Cuando están conectados a una red, aunque no estemos
usándolos, realizan apenas un mínimo de comunicaciones
de actualización de datos.
[AMPA] Escuelas que utilizan WIFI en las aulas
han reportado problemas prácticos, como por ejemplo
la inestabilidad de la señal que cae constantemente
dificultando el trabajo en las aulas, o la imposibilidad
de actualizar el antivirus y programas al mismo tiempo
al caer la señal con la consiguiente pérdida de tiempo y
frustración. Estos problemas no existen con el cableado.
anuario 2016

La máxima velocidad que da un acceso WiFi está muy
por debajo del que puede aportar el cableado, pero esto es
algo con lo que se cuenta al elegirlo como solución. Los
cortes de conexión mediante WiFi ocurren cuando hay
demasiados dispositivos intentándose conectar al mismo
tiempo, pues al ser un sistema de acceso compartido,
se satura y puede sufrir caídas. Es decir, se trata de un
problema de diseño al no haberse dispuesto los suficientes
puntos de acceso con la potencia necesaria. Esto es
equivalente a poner insuficientes cables de red dentro de
un aula de informática y que se tuviese que compartir la
conexión conectando y desconectando cables de un PC a
otro. Por otro lado, el coste de instalación de un sistema de
comunicaciones WiFi dentro de un colegio es mucho más
bajo que si se intentase dar acceso mediante cableado. En
definitiva, todo tiene sus pros y sus contras, toda tecnología
tiene sus puntos fuertes y sus puntos débiles. El sistema
de cableado permite una seguridad mayor en las redes, es
muy estable y es difícil que tenga cortes. Sin embargo, es
caro e implica una movilidad reducida, al contrario que
la solución con WiFi, que permite el traslado de equipos
por una sala e incluso por todo un edificio con una misma
instalación.
3. Efectos biológicos tras recibir radiación
electromagnética
Hay que distinguir entre los efectos producidos por
la radiación ionizante y los producidos por la radiación
no ionizante. Pero, ¿qué es la radiación ionizante? La
radiación ionizante es aquella que puede ionizar moléculas
o átomos; es decir, aquella que puede provocar una pérdida
o una ganancia de electrones. Esto puede llevar a que un
determinado compuesto deje de ser estable, a que se rompa
su estructura y que reaccione con otros compuestos. A nivel
biológico, esto puede significar degradar los tejidos y dañar
el ADN.
Los elementos radiactivos —por ejemplo, el radio—
emiten de forma natural unos determinados tipos de
radiación electromagnética ionizante. Y esta paronimia
radiación-radiactividad puede llevar a ideas equivocadas.
Por ello, es habitual encontrar personas que piensan que
las antenas de telefonía o los hornos microondas son
radiactivos. La radiactividad comporta la emisión de
radiación ionizante; pero no toda radiación tiene que ver
con la radiactividad. Y es uno de los primeros problemas
que debemos enfrentar: la incorrecta asimilación de este
tipo de conceptos.
¿Cuáles son las radiaciones ionizantes?
Pueden ser de tres tipos:
● Radiación alfa: Consiste en núcleos de helio sin
electrones; partículas de baja energía, que pueden ser
detenidas fácilmente, pues no son capaces de atravesar una
simple hoja de papel.
● Partículas beta: Electrones procedentes del núcleo
de los átomos. Constituyen una radiación penetrante que
puede ser interceptada por una fina lámina de plomo.
● Rayos X y gamma: Fotones de frecuencias superiores
a 1015 Hz, es decir, aquí sí, ondas electromagnéticas, pero
de muy alta frecuencia. Aquí también podemos incluir la
radiación ultravioleta, debido a sus efectos mutagénicos.
41 el escéptico

La tecnología WiFi trabaja en la banda de 2,4 GHz y de
5 GHz (recientemente habilitada); es decir, de 2,4x109 Hz
y de 5x109 Hz. Por lo tanto, la WiFi está en un rango de
frecuencias entre cien mil y un millón de veces inferior al
de las radiaciones ionizantes (1015 Hz, como dijimos).
¿Cuáles son los efectos en la salud por recibir
radiación de un tipo u otro?
La radiación ionizante puede provocar cáncer, patologías
hereditarias, necrosis y un largo etcétera. En cambio,
la radiación no ionizante puede provocar cataratas,
quemaduras de piel, quemaduras internas y golpes de
calor. Es decir, cuando recibimos radiación ionizante
podemos sufrir daños en el ADN, lo que puede provocar
enfermedades a medio y largo plazo. Si recibimos gran
cantidad de radiación ionizante en un plazo muy corto de
tiempo, nuestros tejidos se verán profundamente dañados,
ante lo que nuestras células recurren a la apoptosis, o muerte
celular programada. Si el daño es suficientemente intenso,
moriremos en un intervalo de tiempo bastante corto.
4. Geobiología, una vieja nueva forma de tomarnos
el pelo
La Geobiología es un área de estudio interdisciplinario
que investiga las relaciones entre los organismos vivos y
su entorno fisicoquímico. Este campo de estudio reúne a
investigadores en geoquímica, mineralogía, climatología,
microbiología y otras disciplinas7. Desgraciadamente, el
nombre de Geobiología ha sido robado por los practicantes
del zahorismo y el Feng-Shui para hacer referencia a un
compendio de mitos, leyendas, engaños e idioteces con
las que poder seguir timando a gentes poco informadas,
disfrazados con aspecto de ciencia seria8. La difusión en
internet de este segundo concepto es tal que, en las dos
el escéptico 42

primeras páginas de Google, solo aparece un enlace a la
Wikipedia como única referencia al campo de estudio
científico interdisciplinario, mientras que el resto se
relacionan con el zahorismo9.
¿Por qué la mencionamos aquí? Uno de los objetivos
de esta geobiología impostada es “protegernos” contra
las radiaciones artificiales y reconducir correctamente las
radiaciones naturales. Si en vez de hablar de radiaciones
hablamos de energías —términos que utilizan y mezclan
equívocamente con demasiada frecuencia—, veremos
la clara relación con el Feng-Shui y la radiestesia. ¿Cuál
es el negocio? Cursos, libros, actividades, proyectos
empresariales para reformas y construcciones “sanas”,
así como objetos, a modo de amuletos, para reducir
supuestamente las “dañinas” radiaciones artificiales10.
La geobiología/zahorismo ha generado una red
empresarial que también tiene su propia fundación, la
Fundación para la Salud Geoambiental, la cual da servicio
a empresas y tiene su propia tienda. En ella venden por
ejemplo unos cascos antirradiación electromagnética
a 19€; una caja de 15 filtros para eliminar el ruido en la
red eléctrica a 635,55€; un biotest, o medidor de campos
eléctricos, a 250€; un monitor de radón a 250€; unas cortinas
de algodón ecológico, cobre y plata a 93€. Curiosamente,
a pesar de que el radón tiene un origen natural (habitual
por ejemplo en la sierra de Madrid por su concentración de
rocas graníticas y metamórficas) y que por lo tanto, según su
planteamiento general, debería ser buena (por natural), en
su web tienen un apartado en el que sostienen que el radón
es malo, sin tan siquiera mencionar dicho origen natural
de su radiación, quizá por aquello de que lo geológico no
ha sufrido del todo esa elevación a lo místico o espiritual
por parte de estos movimientos New-Age, lo que sí suele
anuario 2016

ocurrir con la parte biológica de la naturaleza11.
Esta fundación colabora con otras dos: la Fundación
Vivo Sano, de temple similar, y la Fundación Alborada.
Esta última tiene consulta médica en una finca de Brunete
(Madrid), y su directora inició una petición al Congreso de
los Diputados para solicitar el reconocimiento de la Sensibilidad Química Múltiple (SQM) como enfermedad orgánica. En su consulta ofrecen tratamientos prolongados y sus
habitaciones están “libres de químicos”. Una peculiaridad
es que la Fundación Vivo Sano tiene el mismo domicilio
social que la Fundación para la Salud Geoambiental, pues
ambas están en la calle Príncipe de Vergara, 36, 6º derecha,
28001 Madrid12, 13.
Estas tres fundaciones forman un pilar fuerte y trabajan
para que este tipo de creencias persistan. Mientras esto ocurra, podrán hacer caja con ellas.
5. ¿Ocurrirá lo mismo con la Li-Fi?
Ha llovido mucho desde ese enero de 1993 en el que el
miedo a la telefonía móvil se hizo noticia. A pesar de la
multitud de estudios que demuestran la seguridad de dichas
emisiones, una parte nada despreciable de la población sigue pensando que el uso de las RF es peligroso.
A pesar de que las ondas de radio son miles de veces menos energéticas que las de la luz visible, muchos consideran
que aquellas son dañinas para la salud, mientras que la luz
es natural y saludable. ¿Qué pasará cuando llegue a nuestros hogares una tecnología similar a la WiFi, pero que usa
pulsos de luz? Esta tecnología ya existe. Se llama Li-Fi, y la
primera prueba en entorno real ha proporcionado una velocidad 100 veces superior a la conseguida con la WiFi. Estamos hablando de valores de 1 Gbps, y las pruebas de laboratorio llegaron a los 224 Gbps. El principal inconveniente
de esta velocidad es que su rango de acción no pasa de una
decena de metros, pero con moduladores en todos los focos
LED se consigue una cobertura bastante buena14.
A pesar de los numerosos estudios científicos, artículos
divulgativos y charlas celebradas en los últimos años, el
miedo a las RF continúa. Así que me pregunto: ¿la tecnología Li-Fi tendrá mejor o peor acogida que la WiFi? ¿Habrá
voces que levanten la alarma social cuando esta tecnología
esté en nuestros hogares y centros de educación? ¿Oiremos
la frase “La Li-Fi es mil veces más dañina de lo que era
la WiFi”? ¿Veremos filtros de luz para evitar la “malvada”
Li-Fi? ¿Veremos cactus orgánicos para evitar el daño provocado por la misma? ¿Se venderán gafas de sol anti-Li-Fi?
No sé qué artilugio inventarán para aprovecharse de un
miedo que aún no ha aparecido, pero de una cosa estoy seguro, y es que la insensatez está ahí fuera, esperando a que
llegue el magufo de turno para que la distribuya. Tanto hablar de verdad y mentira, me viene una frase a la cabeza:
“La luz cree que viaja más rápido que cualquier otra
cosa, pero es un error. No importa lo rápido que viaje la
luz, siempre se encuentra con que la oscuridad ha llegado
antes y la está esperando” (Terry Pratchett, El segador).
6. Conclusiones
La instalación de una WiFi en un colegio debe ser una
cuestión técnica, ya que no se ha visto que esta presente
anuario 2016

problema alguno para la salud de los niños. Aunque el principio de precaución puede resultar útil en algunos casos,
aplicarlo sin control nos llevaría —mejor dicho, ya nos está
llevando— a situaciones ridículas e inviables.
Ningún estudio serio indica que se presenten problemas
adversos causados por el uso de radiofrecuencias, siempre
y cuando las potencias y las frecuencias estén dentro de los
límites legales establecidos.
Los estudios realizados con personas supuestamente
electrosensibles no muestran correlación entre el malestar
y la exposición de ondas electromagnéticas. Algunos de los
que se denominan electrosensibles son simplemente personas autosugestionadas que sufren un malestar físico al
pensar que están siendo expuestas a radiaciones nocivas,
independientemente de cuál sea la situación real. Informar
correctamente sobre qué son las radiofrecuencias y sus
efectos biológicos desde la niñez disminuiría probablemente el número de casos de electrosensibilidad.
A mi entender, el efecto más perjudicial y que se debería
estudiar con más atención es el de la relación entre los campos de RF y la molécula de ADN, ya que esta, al ser polar,
puede verse afectada por la oscilación de los campos.
Incluso aunque existiese la posibilidad de que la radiación no ionizante generase un gran número de radicales
libres en las células de nuestro cuerpo y provocase un desequilibrio químico, esto no implicaría que dichos efectos
fuesen significativos, ya que estos podrían ser ser muy débiles o se podrían compensar con otros efectos contrarios.
Referencias
[1] http://magonia.com/2014/01/21/el-origen-del-miedoa-que-el-telefono-movil...
[2] http://www.lavanguardia.com/lacontra/20111010/54228364832/no-se-olvide-d...
[3] http://www.etsist.upm.es/estaticos/catedra-coitt/
web_salud_medioamb/seminario_cancer/documentacion/
OI6.PDF
[4] http://magonia.com/2011/10/11/el-origen-del-panico-electromagnetico-siga...
[5] https://www.csn.es/images/stories/publicaciones/unitarias/informes_tecni...
[6] http://www.lavanguardia.com/salud/20150901/54435059925/mujer-alergica-wi...
[7] https://es.wikipedia.org/wiki/Geobiologia
[8] http://www.arquitecturasana.com/es/feng-shui-ygeobiologia/
[9] https://www.google.es/?gws_
rd=ssl#q=geobiologia&start=0
[10] http://www.geobiologia.org/gea/
[11] http://tienda.saludgeoambiental.org/
[12] http://www.vivosano.org/
[13] http://www.saludgeoambiental.org/contacto
[14] http://www.rtve.es/alacarta/videos/telediario/
internet-mas-rapido-nunca-tecnologia-lifi-logra-transmitirdatos-traves-luz-led/3443366/
43 el escéptico

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